CAPITULO 2
Una Vida Perfecta
Como todas las mañanas Hinata Hyuga se levantó y tomó su prolongado baño que para entonces se había vuelto, más que un acto de higiene, un pequeño rito de belleza. Salió treinta minutos después envuelta en una hermosa toalla blanca con bordados en las orillas, sentándose frente a su tocador. Como siempre, secó y alisó su cabello, se puso crema en el cuerpo y las manos, para terminar colocando en sus muñecas y cuello una pequeña gota de esencia de lilas silvestres que su padre le había mandado a pedir directamente desde París.
Caminó entonces hacia su perfectamente ordenado closet, en el cual había al menos diez uniformes idénticos, planchados y colgados uno al lado del otro. Tomó su tiempo en vestirse, intentando no arrugar nada, para luego levantar su bolsa de la silla y bajar al primer piso de la mansión a desayunar.
La esperaba su padre quien bebía café mientras leía el diario, su hermana menor y su primo Neji.
―Buenos días, Otou-sama, Imoto-san, Nii-san ―los saludó con su mejor sonrisa, haciendo una pequeña reverencia, para luego tomar su asiento.
El desayuno transcurrió de forma normal, como todos los días. Su padre le preguntó cómo había estado el colegio el día anterior, a lo cual ella respondió lo mismo que respondía cada vez que él hacía esa pregunta.
―Estoy intentando aprender todo lo que puedo, Otou-sama. Daré mi máximo esfuerzo para terminar en el cuadro de honor, tal como Neji nii-san.
―No espero nada menos de ti ―dijo su padre, sin despegar los ojos del informe financiero.
Terminó de desayunar entonces y un criado le trajo su bento en una bandeja de plata. Lo tomó con cuidado poniéndola dentro de su bolso y caminó hasta la entrada de la mansión despidiéndose de todos, para esperar la limosina que la llevaría a clases ese día.
Sí, se podría decir que hasta entonces, todo en la vida de Hinata Hyuga era perfecto. Tenía una perfecta familia, un perfecto estilo de vida, perfectas calificaciones y hasta la perfecta apariencia. Había sólo una cosa que faltaba para que pudiera decir que todo era realmente perfecto y su mirada se entristeció al ver la carta que había escrito para Naruto entre sus manos, aún cerrada.
Había intentado toda la semana entregársela, pero nunca lo veía solo y cuando lo hacía, sentía que entraba en pánico y terminaba caminando hacia la dirección opuesta. Nunca se había enamorado antes y cuando descubrió que amaba a su compañero de banco, era demasiado tarde para hacer algo al respecto. Las clases terminarían dentro de unas semanas y no había forma de que lo volviera a ver una vez se fuera a la universidad que su padre le había escogido en el extranjero. Por ello, le había escrito una carta en donde depositaba todos sus sentimientos por él y le pedía que por favor la correspondiera. Pero, no había sido capaz de verlo a los ojos y decirle que por favor la leyera. Hasta para eso era una cobarde.
Bajó de la limosina para ingresar al colegio privado Konoha entonces, observando que faltaban cinco minutos aún para que tocara el timbre que daba inicio al día escolar. Caminó en silencio hasta su casillero con la carta entre sus manos mirándola una y otra vez mientras se escondía atrás de la muralla de la esquina, esperando que Naruto pasara. No obstante, tan pronto lo vio entrar por el corredor junto al pelinegro del clan Uchiha que siempre lo acompañaba, se escondió detrás de un casillero dejando que pasaran de largo.
Se dio la vuelta entonces con un suspiro, tomó su bolso y comenzó a caminar a su salón. No obstante, una mano se aferró con fuerza a su muñeca haciéndola girar sobre sí misma.
―Tenemos que hablar, Hyuga.
.
.
.
Apenas entró por el corredor junto a Naruto notó que lo estaba persiguiendo de nuevo. No entendía qué rayos esa estúpida chica tenía en mente para seguirlo con su tonta carta siendo que había rechazado ir al baile de graduación con él. Pero sintió que quizás era la ocasión perfecta para aclarar las cosas, así que tan pronto se deshizo de Naruto con la excusa de ir al baño antes de entrar al salón, retrocedió por el corredor alcanzándola con rapidez.
―Tenemos que hablar, Hyuga ―le dijo tomándola de la muñeca y casi empujándola a la fuerza para que lo siguiera―. No digas nada.
―¿De-de qué? ―preguntó ella nerviosa, pero dejando que la guiara.
―No aquí ―le respondió cortante.
Subió por la escalera del instituto hasta llegar al segundo andar, lugar en que los chicos de primer y segundo año se alistaban para entrar a sus respectivas clases. Sasuke aprovechó que nadie estaba usando el salón de química para abrir la puerta y encerrarse ahí junto a la joven Hyuga. Generalmente, sólo empleaban ese salón después de almuerzo así que nadie los molestaría.
―Uchiha-san, vamos a llegar tarde a… ―comenzó ella, queriendo salir de ahí.
―No importa ―la interrumpió él, colocándose frente a la puerta para impedir que fuese a ningún lado― ¿Por qué rechazaste mi invitación al baile de graduación?
―¿Eh? Yo… es que… no puedo ir con usted ―comenzó Hinata, sonrojándose profundamente―. Pero de verdad agradezco su…
―Basta ―¿Quién se creía que era esa chica para tratarlo como una obra de caridad? ¿Y por qué rayos no podía articular una simple oración sin hesitar cada palabra?― ¿Te pongo nerviosa?
―N-no… ―respondió ella bajando la mirada.
―Entonces habla claro. No entiendo la mitad de lo que dices si tartamudeas ―se cruzó de brazos luciendo extrañamente aburrido.
―Lo intentaré ―dijo ella en un susurro―, pero realmente de-debemos ir a clases o…
―No sin que antes me digas por qué no quieres ir al baile de graduación conmigo, ¿Es que alguien más te invitó? Si es así puedes decirle que irás conmigo.
―No es eso ―comenzó entonces a jugar con sus dedos, algo que le pareció extremadamente infantil―. Vayamos a clase por favor. Si llegamos atrasados nos pondrán falta.
―El mundo no se acabará porque nos quedemos una tarde barriendo el salón ―suspiró, comenzaba realmente a aburrirse de esa conversación, ¿En qué había estado pensando cuando hizo esa apuesta con Naruto?
―Tal vez no para usted ―reclamó ella subiendo la mirada con un tanto de desesperación―. Pero yo tendré muchos problemas si algo así ocurriera. M-mi padre se sentiría devastado si yo…
―Ya basta. Comienzas a aburrirme ―la cortó. Lo que menos le importaba era el padre de Hinata Hyuga en ese momento―. Me seguiste por el colegio con esa carta que guardaste en tu bolsillo delantero toda la semana, ¿Por qué no me la entregas de una vez? ―aunque ahora que lo pensaba, quizás alguien le había pedido que se la entregara― ¿No la escribiste tú?
―Sí… yo lo hice pero… pero… ―guardó silencio en ese momento y volvió a bajar la mirada. Sus dedos se movían uno contra el otro con más nerviosismo que antes.
―Habla de una vez ―le ordenó perdiendo la paciencia.
―Es que…es que yo…
―Dámela ―le ordenó estirado la mano. Ahora realmente quería saber qué era lo que esa joven tenía que decirle en una carta para mostrarse tan nerviosa por su contenido.
―¿Qué? ―preguntó roja hasta las orejas.
―Si la escribiste para mí, quiero leerla ―era una explicación sencilla. Por lo general no le interesaba leer confesiones, pero verla tan nerviosa despertaba su curiosidad.
―Uchiha-san… yo no…
―¿Tú no qué?
―No la escribí para usted ―y entonces las palabras de Hinata le cayeron como un balde de agua fría―. Es para alguien más.
Si esa carta no era para él, ¿Por qué lo había seguido toda la semana con ella en las manos? Generalmente cuando una mujer lo seguía con esas cartas eran confesiones de amor, pero si no lo estaba siguiendo a él, entonces…
―¿Es para Naruto? ―le preguntó sorprendido, sin saber si golpearse la cabeza contra la pared o echarse a reír― Quien hubiese pensando que alguien en todo este lugar tendría interés en Naruto. Tienes pésimo gusto.
Quizás aún pudiese salvar cara ante todo ese bochornoso asunto. La carta era para Naruto, lo cual significaba que esa chica quería confesarle sus sentimientos, dios sabía por qué. No obstante, no tenía las agallas para pararse frente a Naruto y decírselo por sí misma, por ello lo había escrito. Eso significaba que no estaba segura de sí lo haría o no, y aquello le daba una ventaja. Incluso habiendo escrito sus sentimientos en una hoja, Hinata Hyuga se sentía mortificada ante la noción de que fuesen conocidos. Si eso era así, y él conocía dichos sentimientos, podía usarla a su antojo para guardar su secreto.
―Por favor… por favor no le diga nada ―le suplicó entonces Hinata luciendo como si fuese a desmayarse―. Aún no encuentro el momento adecuado para darle la carta y yo… yo…
―Pues, depende de ti ―dijo entonces Sasuke, sonriendo con una extraña oscuridad, pues era la ocasión perfecta para hacerla pagar por el mal rato que lo había hecho pasar el día anterior― ¿Qué me puedes dar a cambio?
―¡Lo que sea! ―exclamó ella al borde de las lágrimas― Pero por favor no le diga. Yo, tengo conmigo 500 ryos y…
―Tengo dinero ―respondió Sasuke comenzando a aburrirse un poco― ¿Qué más tienes?
―Mi bento…
―No quiero tu comida ―aunque quizás sí se llevase el bento sólo por torturarla un poco más.
―Haré su tarea hasta…
―Puedo hacerla yo mismo ―si era el mejor de la clase, no necesitaba ayuda académica en algo como eso― Vamos Hinata. Eres una chica lista. ¿Qué tienes que pueda interesarme? ―y su sonrisa se volvió aún más transparente, algo que la jovencita pareció notar.
―Pues no… no saldré con usted sólo por esto ―dijo con algo de molestia.
―¿Salir conmigo? ―había pensado en cosas realmente deplorables que pedirle, pero una cita jamás cruzó por su mente― ¿De verdad crees que tengo interés en ti de esa forma? Lo último que quiero en este momento es una novia ―subió una ceja un tanto confuso.
―Gracias a dios ―respondió ella aliviada.
―¿Gracias a dios? ―comenzaba a sentirse realmente molesto, ¿Acaso esa Hyuga se creía demasiado buena para ser su novia o si quiera salir con él? ¿Quién se creía que era?― ¿Por qué sería tan horrible ser mi novia que le estás agradeciendo a dios? ―entonces ella guardó silencio y aquello lo hizo sentirse indignado. Jamás una mujer le había hablado así, por lo general se morían por estar a solas con él, incluso si sólo las usaba para divertirse un poco, ¿y ahora esa mojigata buena para nada lo despreciaba?― Habla Hyuga.
―Realmente debemos irnos a clase ―dijo ella frunciendo los labios al escuchar la campana sonando.
―No nos moveremos de aquí hasta que me respondas ―le dijo arrastrando sus palabras con rencor.
―Es porque… porque… ―la jovencita bajó aún más el rostro.
―Dilo de una vez ―le exigió apretando la tela del blazer bajo los dedos.
En ese momento ella subió el rostro, luciendo más determinada de lo que la había visto en toda su vida, y las palabras salieron de su boca como una bofetada.
―No me atrae ―simple y al grano.
―¿No te atraigo? ―¿Estaba escuchando bien?
―No. Lo siento ―más que sentirlo parecía regodearse―. Sé que es el chico más popular del colegio y muchas se mueren porque las invite a salir o si quiera hablar con usted, pero… nunca he entendido por qué.
―¿No entiendes? ―repitió lentamente, sintiendo un extraño calor en sus entrañas.
―Por favor, ya he dicho demasiado, no quisiera ofenderlo ―evidentemente era demasiado tarde para ello.
―Adelante, ya comenzaste, ahora termina ―intentó calmarse respirando profundamente, pero el deseo de lastimar a esa chica estaba latente en su piel.
―Pero… ―comenzó a protestar sólo para ser interrumpida.
―Dímelo ―su voz sonaba realmente molesta.
―Es que, Uchiha-san es… es el chico más listo de la secundaria y a pesar de eso, nunca ayuda a nadie a estudiar, ni se ha ofrecido para el curso de tutores, ni si quiera le explica a Naruto-kun los problemas de matemáticas cuando sabe que está a punto de reprobar el grado por ello… ―dijo ella con tristeza.
―Piensas que soy egoísta ―era eso lo que le había querido decir en sus palabras tan finas― ¿Qué más?
―Eso es todo ―apretó los cuadernos contra su pecho bajando aún más el rostro.
―No. No lo es. Sé cuándo me mienten ―respiró intentando calmarse, recordando que estaba hablando con una chica y por lo mismo no podía golpearla por mucho que lo desease en ese instante―. Continúa.
―Y… y… bueno, Uchiha-san llega todos los días y se sienta en su pupitre, solo, sin decirle buenos días a nadie, y sólo parece enfocado en sí mismo todo el tiempo, a pesar de que…
―Parece entonces que soy ¿Petulante? ¿Qué más? ―iba a tener que contar hasta diez para calmarse.
―Es mal educado y grosero con las jóvenes que sólo intentan ser amables con usted ―si antes había intentado ocultar su desagrado con palabras amables, ahora simplemente soltó lo que había en su cabeza sin remordimiento―. Siempre luce desarreglado y ni si quiera se peina para venir a clases. A veces, ni si quiera responde cuando le hablan y es cruel hasta con sus propios amigos… no…no le importa los sentimientos de los otros. De hecho, ni si quiera sé por qué Naruto-kun se junta con alguien como usted.
―¿Eso es todo? ―preguntó con sarcasmo, sintiéndose indignado, ¿Quién se creía esa Hyuga?― ¿Así que eso piensas de mí, eh? Petulante, grosero, egoísta, vanidoso, presumido, despreocupado, mal educado, antisocial y para finalizar, mi cabello despeinado te parece ofender.
―Lo siento ―dijo ella apenas en un susurro―. No debí decir nada. No quería ofenderlo.
―Cambie de opinión Hyuga ―pues acababa de hacerlo enojar, y no había nada peor que Sasuke Uchiha cuando se sentía molesto con alguien―. Creo que le diré a Naruto sobre tu patética carta después de todo ―se volteó para salir de ese lugar, no soportaba a esa joven por más tiempo.
―¡Por favor no! ―lo detuvo ella sosteniendo su brazo, dejando caer sus libros― Por favor. No le diga a Naruto-kun. Moriría de vergüenza.
―Entonces tendrás que esforzarte muchísimo en cambiar mi opinión ―nunca había dicho palabras más en serio que esas.
―¿Cómo? ―le preguntó desesperada―. Por favor dígamelo, haré lo que sea… yo…
―¿Lo que sea? ―la situación acababa de ponerse interesante de nuevo― ¿Harás lo que sea que te pida?
―Sí… ―susurró ella― Siempre que sea algo dentro de mis capacidades… yo lo…
―Quiero que lo próximo que salga de tu boca es que aceptas ―no quería seguir escuchándola hablar innecesariamente.
―Pero aún no me dice qué es lo que…
―Entonces no habrá más remedio que decirle a Naruto ―sonrió, pues sabía que tenía a esa Hyuga justo donde debía estar, a su merced―. Debe estar ansioso por escuchar que la chica con quien se sienta en clases secretamente lo acosa.
―¡Yo no acoso a Naruto-kun! ―reclamó horrorizada.
―Entonces di que aceptas ―le exigió satisfecho de sí mismo―. Di que aceptas hacer lo que quiera que se me ocurra, sin importar que no sepas que es.
―Y-yo… ―lucía completamente vencida entonces, y en un suspiró dejó su destino en las peores manos posibles― Acepto.
―Ves, eso no fue tan difícil ―le dijo Sasuke agachándose para recoger sus cuadernos.
―¿Qué debo hacer para que no diga nada sobre mi carta? ―le preguntó ella mientras recibía sus cosas.
¿Qué tenía que hacer? Haberle dicho en ese momento que tendría que ir con él al baile de graduación habría sido demasiado sencillo. Deseaba que ella lo quisiera así, que ella se muriera de deseos por recibir la invitación y no que se sintiera obligada a asistir con él sólo por un chantaje. No era realmente su estilo ese tipo de cosas.
Pero sería difícil, frente a él había una jovencita que en todo aspecto era la personificación de la hijita de papá, buena alumna, que nunca se metía en problemas, que era una atleta destacada, que no decía groserías, no fumaba, ni bebía. Además, venía de una de las familias más importantes de toda la ciudad. Y para empeorarlo todo, parecía más inocente que un cachorrito recién nacido. Quebrar su perfecta imagen sería divertido y le daba un proyecto para las próximas semanas. Pero no lo hacía simplemente por aburrimiento o maldad, lejos de eso, lo haría porque ella lo había humillado y nadie, absolutamente nadie, iba a humillarlo sin pagar las consecuencias.
Aún así, debía comenzar destruyendo algo que ella valorizase. No podía simplemente dejarla mal parada frente al resto, o hacerla perder rostro frente a Naruto. Debía ser algo más importante, más sagrado, mas intocable. Y ahí estaba él, tan grotesco a sus ojos, tan poco atractivo, que la mera idea de salir con él la horrorizaba. Sabía exactamente qué era lo primero que tomaría de Hinata Hyuga y disfrutaría haciéndolo.
―Es sencillo ―le dijo entonces con desinterés, dándose la vuelta para abrir la puerta del salón―. Quiero que me beses.
―¿Qué yo qué? ―casi se ahogó en sus palabras.
―¿Entiendes español verdad? ―comenzó a caminar por el pasillo para volver a clases entonces, ya se había aburrido de jugar con ella.
―¡Usted no dijo que…!
―Quiero que te pares frente a mí y unas tus labios a los míos ―comenzó a bajar las escaleras sin voltearse a mirarla―. No ahora, claro. No es el momento ni el lugar adecuado. Pero quiero tener tu palabra de que lo harás cuando te lo ordene, sin protestar.
―De ninguna forma ―dijo ella plantándose en el último peldaño.
―Ya me diste tu palabra, Hyuga ―ni si quiera se detuvo a esperarla cuando vio a Karin en el corredor―. ¿Qué hay Uzumaki?
―¡Sasuke-kun! ―exclamó ella maravillada, corriendo a su encuentro para colgarse a su brazo. Llevaba puesto el listón que decía "GUARDIANA DE PASILLOS" a través de su pecho ― ¿Por qué no contestas mis llamadas? Te he extrañado tan…
―He estado ocupado ―le dijo un tanto cortante― ¿Podrías hacerme un favor?
―Para ti todos los que quieras ―le respondió ella brillando de felicidad al estar tan cerca de Sasuke sin ser rechazada por él.
―Necesito dos pases ―sólo entonces Karin pareció notar que había alguien más atrás de Sasuke, quien los miraba encogiéndose de hombros.
―¿Eh? ¿Qué hacías con ella? ―le preguntó visiblemente celosa.
―No es de tu incumbencia ―se comenzaba a aburrir.
―Bien, aquí tienes, dos pases ―le dijo ella dándole dos papelitos―. Espero que hoy si contestes mis…
Pero no la escuchó, solo siguió caminando por el pasillo con los papeles en la mano. Hinata pareció seguirlo entonces, ganándose una mirada llena de desconfianza de parte de Karin.
.
.
.
No podía creer la sencillez con que había conseguido un pase para llegar tarde. Por lo general, Karin era conocida por ser inflexible con ese tema, citando a los alumnos después de clase en caso de que se atrasaran para que tuviesen que justificar su falta. Nunca dejaba pasar los atrasos y quien se atrasaba para algún periodo o llegaba tarde por ir al baño tenía que sufrir una detención después de clases, barriendo pasillos, ordenando las salas o ayudando en la biblioteca.
Pero se sintió inmediatamente aliviada, pues no tendría que dar explicaciones en su hogar de por qué había sido tan irresponsable y descuidada para entrar atrasada a su primera hora de clases. Eso se habría visto horrible en su expediente y lo último que deseaba era arruinar sus posibilidades para ingresar a esa prestigiosa universidad extranjera que su padre había escogido.
―Debí decirte que una de mis acosadoras es también la guardiana de pasillos de este mes ―dijo de pronto Sasuke deteniéndose en su casillero para sacar sus libros.
―Gracias ―le dijo Hinata con una sonrisa tímida, no sabía cómo agradecerle por ese favor, sobre todo después de haberle dicho cosas tan horribles.
―¿Por qué me agradeces? ―le preguntó Sasuke sin mirarla.
―Por el pase… yo…
―¿Quién dijo que te daré un pase, Hyuga? ―entonces la observó perplejo.
―Pero le pidió dos.
―También pretendo faltar a biología más tarde ―cerró el casillero en ese momento―. A menos, claro, que cumplas tu palabra con lo que te pedí antes.
Estaba en una encrucijada. Lo que menos hubiese querido en la vida era tener que besar a alguien como Sasuke Uchiha, pero tampoco podía darse el lujo de que le dieran una detención cuando apenas faltaban dos semanas para terminar la secundaria. Ni si quiera quería imaginar la expresión que su padre le regalaría por fracasar en tener un expediente perfecto.
―Si hago eso ―dijo dubitativa, sin creer lo que saldría de su boca― ¿No le dirá nada a Naruto-kun sobre la carta?
―No lo sé ―respondió Sasuke poniendo el pase frente a ella, jugueteando con él―. Depende de que tan bien beses.
―¿No le dirá a nadie… si yo.. si yo hago eso? ―no podía creer que lo estaba si quiera considerando, pero era mucho peor que Naruto se enterase de sus sentimientos. Sólo tenía que cerrar los ojos y ya, un segundo después habría terminado. No significaría absolutamente nada si no sentía nada por Sasuke Uchiha―. ¿Lo promete?
―No es asunto de nadie ―respondió Sasuke pasándole el pase.
Caminaron juntos al salón y cada uno dio su respectivo pase, tomando asiento. Hinata se sentó junto al pupitre de Naruto regalándole su mejor sonrisa, aunque éste parecía demasiado estresado con el ejercicio que estaban resolviendo como para si quiera darse cuenta.
Tuvo el deseo de ayudarlo y decirle exactamente qué era lo que estaba haciendo mal, pero en vez de eso, colocó su hoja de respuestas más cerca de la de él, dejando que le copiara. Naruto le sonrió con su más sincera sonrisa entonces, haciendo que sonrojara y pensara por qué no podía tener el valor suficiente para hablarle, decirle lo que sentía o si quiera darle su carta.
El día pasó lento después de eso. Las clases eran tediosas y había en el ambiente un ánimo de vacaciones insostenible, como si todos estuvieran más preocupados de lo que harían ese verano que de estudiar. Los escuchaba hablando de ello cuando pasaba por los pasillos, preguntándose si tal vez también ella pudiese participar de cosas como ir a la playa o al parque de diversiones Naka. Pero en vez de eso, se sujetaba a sus libros y se dirigía al próximo salón. Siempre había sido una chica bastante solitaria. A diferencia del resto, nunca había tenido una mejor amiga o amigo. En ocasiones Kiba le hablaba, pues ambos solían sentarse juntos en química, pero no podía decir que fuesen amigos, pues nunca se vieron fuera de las horas de estudio.
Se sentó bajo un árbol un tanto alejado en el patio trasero a comer su almuerzo cuando tocó la campana de las dos. Sacó un libro que había estado leyendo y esperó que la hora pasara lo más rápido posible, aburrida en su propia solitaria vida.
Hubiese deseado estar sentada en medio de Sakura e Ino, hablando de chicos, contándoles alguna cosa divertida. En cambio, sólo las miraba de lejos y las veía reír sobre algún comentario inteligente que la pelirrosa había dicho. Su risa resonaba por todo el patio, alegre y maravillosa, como si fuese el sol que brillaba sobre toda la academia. No podía culpar a Naruto de estar enamorado de alguien así, sobre todo cuando la joven parecía estar tan llena de vida. Si Sasuke era el chico más popular, Sakura era su reina. Lo único que la sorprendía era que aún no hubiesen formalizado nada.
―¿Por qué la miras tanto? ―la voz de Sasuke Uchiha la hizo respingar, haciendo que se le cayera uno de los hosomaki que iba a comer― No lo digas, estás deseando ser como ella, ¿No?
―¿Qué sucede? ―le preguntó extrañada al verlo que se sentaba junto a ella.
―Vine por mi almuerzo, claro ―le respondió aburrido, quitándole el bento y sacando un arrollado de huevo con los dedos, para su horror.
―Pero dijiste que…
―Iré a tu casa hoy, a las siete―le dijo poniéndose de pie, sin prestarle atención- Vístete para la ocasión. Tal vez quiera salir contigo.
―Pero…
―Sé dónde vives. No te preocupes en darme la dirección.
Antes de poder reclamar alguna cosa, Sasuke ya se había ido. No podía creer que para él fuese tan sencillo decidir algo así. Nunca había recibido visitas en su hogar y mucho menos a esa hora.
Claro, nadie alegaría de que la visitaran, pues Neji tenía clases hasta muy entrada la noche, su hermana tenía entrenamiento hasta tarde y su padre casi no dormía en casa, pero aún así, no podía dejar que un chico entrara así como así, ¿Qué pensarían de ella? Además, comenzaba a pensar que Sasuke Uchiha no tenía buenas intenciones. Primero la invitaba en una cita, luego quería besarla… quizás era bueno que fuese a su casa, pues podría aclararle que no le interesaba que siguiera persiguiéndola, que se sentía alagada, claro, pero que no era para nada algo apropiado, que ella estaba enamorada de alguien más.
¿Qué querría Sasuke Uchiha con ella, por qué ella? Tenía a todas las jóvenes de la secundaria a sus pies y aún así insistía en hacer de su existencia algo miserable.
No importaba qué pasara, diría que no lo dejaran entrar. De ninguna forma vería a ese joven si no era completamente necesario.
Nota
Y bueno, creo que no escribí nada en el primer capítulo. Sé que me arrepentiré de escribir todo esto, porque me prometí que terminaría mis otros fics antes de empezar otro, pero me moría por hacer un sasuhina y al final me divierte hacerlo. Quería una idea trillada y super light, para no estresarme mucho con la trama… y charaaaa nació Broken Innocence. A ver que puede resultar de todo este enredo. Muchas gracias por el apoyo!
