CAPÍTULO 5

Repercusiones

.

.

.


Apretó sus labios contra los de Hinata con agresividad, casi llegando a ser violento. Su mano bajó hasta la espalda baja de la joven, empujándola hacia él para de esa forma sentir su frágil cuerpo. Quería impregnarse del sabor de su inocencia y reclamarla como suya antes que cualquier otro. Era demasiado exquisita para que un perdedor como Naruto la tuviese primero, pues no hubiese sabido apreciar lo extraño que podía resultar una mujer así. Era más que un simple desafío para él en ese momento; Hinata debía ser suya.

No iba a permitirle que hablara, que negara, que reclamara o dijese cualquier cosa excepto lo que él quisiese que saliera de su boca y en ese momento, el único uso que podía darle a su labios era complacerlo. Le quitaría la virginidad ahí mismo si con eso podía lograr que ella dijera que no volvería a pensar en nadie que no fuese él. En su mente, desde ese momento en adelante, Hinata le pertenecía. Iba más allá de una simple apuesta o querer vengarse de ella, aunque nunca lo reconociese.

―Basta ―dijo entonces Hinata, intentando alejarse de Sasuke, pero antes de que otra protesta saliera de esos labios, el Uchiha cerró la distancia entre sus rostros con un agresivo beso que provocó una evidente reacción en ella; la chica estaba temblando entre sus brazos―. Sasuke-kun, por favor…

―Me gusta que me llames por mi nombre ―susurró sobre su boca para robarle otro beso, introduciendo su lengua, acariciando sus labios con impaciencia―. No pienses en nada. Sólo estamos tú y yo aquí. El resto no importa.

La tomó de la cintura y la levantó del suelo para sentarla sobre el convertible rojo. Hinata se mostró sorprendida ante su reacción pero no se movió, mirándolo fijamente a los ojos como si algo dentro de ella estuviese a punto de rendirse. Sasuke conocía a la perfección esa mirada, pues la había observado en otros rostros muchas veces ya, y no dejaría que la oportunidad se le escapara entre los dedos.

Puso sus manos en las rodillas de la chica y abrió sus piernas sin cuidado, sin pedirle permiso, como lo hace alguien que se siente dueño de algo. Aunque ella intentó cerrarlas, no tuvo problema para posicionarse entre sus muslos y presionar su cuerpo contra su vientre, para luego reclamar su boca una vez más.

―Sasuke… no… por favor… ―cuando la sintió quejarse en un suave gemido creyó que perdería la cordura―. No…―era el sonido más erótico que había escuchado salir de los labios de una mujer a pesar de que lo estaba rechazando.

―No digas nada.

Un sentimiento de satisfacción llenaba sus entrañas y pronto el deseo de bajar la cremallera de sus pantalones comenzó a torturarlo. La joven estaba desechando todo lo que consideraba correcto y apropiado dejándose llevar por un momento de debilidad.

Estar con Hinata era mucho más erótico que estar con cualquier otra chica que se moría por entregársele. La Hyuga actuaba como si lo detestase, creyéndose mejor que él sobre su pedestal virginal, y aun así no podía rechazarlo. Era demasiado incitante, tanto que no estaba seguro de que se controlaría más tiempo.

―No sabes lo que estás provocando en mí, Hinata ―susurró sobre los labios de la joven, colocando una de sus manos en la mejilla de ésta―. No lo sabes ―aún así, se recordó a sí mismo que no debía apurarse, por más que lo deseara. Primero tenía que hacer que ella lo pidiera, de lo contrario no sería un verdadero triunfo―. Dímelo ―le exigió presionando su cuerpo contra el de ella, sintiendo la calidez que se traspasaba a través de sus bragas―. Dime que quieres que te coja aquí y ahora.

―Yo sólo quiero que me suelte ―respondió Hinata jadeando, volteando el rostro hacia un costado―. Por favor… ya se ha burlado demasiado de mí…

―Estás mintiendo ―y él siempre sabía cuándo le mentían―. Tus piernas están temblando y apenas puedes respirar. Tu boca dice no, pero todo tu cuerpo…

―¡No es así! ―Hinata puso una de sus manos sobre el pecho de Sasuke y lo empujó hacia atrás, momento que aprovechó para sentarse sobre el automóvil―. Ya pagué lo que le prometí. Ya no quiero que…

¿Lo estaba rechazando? Por un momento quedó completamente petrificado, pues pensó que la tenía justo donde deseaba. Lo descolocó que ella no quisiese continuar con lo que hacían y que fuese tan abrupta para ponerle fin a ese momento. No pensó que Hinata tuviese la voluntad o si quiera el control para hacer algo como eso.

No obstante, cuando la sorpresa pasó, sintió que algo quemaba en su interior. Nunca antes alguien le había dicho que no de esa forma, impidiendo que saciara su instinto, ¿De verdad estaba pasando? ¿Estaba escuchando acaso que una mujer se negara a entregarle su cuerpo?

―No quiero que vuelva a acercarse a mí ―Hinata descendió del automóvil, bajando rápidamente los pliegues de su falda, evitando mirarlo a los ojos― No dejaré que se aproveche de mí sólo porque…

―Espera ―estaba confundido, y ahora nuevamente comenzaba a sentirse insultado― ¿Qué? ¿Aprovecharme de ti? ¿Vas a culpar lo que acaba de pasar a algún tipo de debilidad porque te diste cuenta que Naruto nunca te amará? ―Sasuke estaba perdiendo la paciencia, nuevamente esa chiquilla se atrevía a humillarlo―. Me besaste de vuelta porque lo quisiste así. No te obligué a nada.

―Yo no…

―No dejaré que te acobardes ahora, después que por primera vez en tu vida hiciste algo por tu propia voluntad y no porque fuese lo correcto.

Las mejillas de Hinata se sonrojaron mientras subía lentamente su mirada. Ver sus ojos nacarados provocó un vacío en el estómago de Sasuke que le provocó querer tragar saliva. El deseo de saltarle encima estaba latente en él, no había terminado con ella aún. Necesitaba verla rendirse frente a su propio orgullo, ver quebrar esa testaruda coraza con la cual estaba protegiéndose de él. Pero al mismo tiempo se sentía tan insultado, que no quería darle placer, sino que hacerla sufrir una vez más. Estaba furioso con ella, al punto que fácilmente la podría haber dejado ahí en medio de la nada para hacerle pagar su insulto.

―¿Por qué es tan importante para usted deshonrarme? Ya me he humillado demasiado a mí misma frente a usted.

―¿Tan malo es estar conmigo? ¿Tan poca cosa crees que soy? ―y de nuevo estaba ese maldito aire de superioridad que tanto detestaba en ella― Por primera vez en tu vida alguien te pone atención y te crees demasiado buena para…

―¡No siento nada por usted! ―Hinata exclamo, interrumpiéndolo― Amo a Naruto-kun. Lo amo…

―Si fuese así, no me habrías besado de vuelta.

―No significó nada. No sentí nada. Fue vacío y frío…

―¿Me lo dices a mí o a ti misma? ―estaba intentando controlar su respiración, sentía que una de sus manos se cerraba en un puño, temblando― No parecía ser insignificante cuando temblabas bajó mi cuerpo. Puedes decir mil veces que no sentiste nada, pero tu cuerpo no mentía. Me deseaste lo suficiente para dejar que te besara. Aún lo haces.

―Sólo soy su proyecto de este mes, ¿No? Ahora que ya consiguió lo que quería de mí, me dejará en paz. Eso es lo que deseo.

Podía escuchar a Karin hablando a través de ella, lo cual lo hacía sentirse indignado, ¿Por qué siempre había alguien que se creía con el derecho de inmiscuirse en sus asuntos? Le habían metido ideas extrañas a Hinata sobre él y ahora estaba dudando. Haría que Karin se arrepintiese de meterte en su vida, pero antes, haría que esa Hyuga pagara por hacerlo sentir así: como si fuese insignificante.

―No ―se acercó a ella entonces y tomó su cintura, haciendo que sus cuerpos chocaran. Hinata no se movió, pero mantuvo su rostro lo suficientemente lejos para evitar que la fuese a besar―. Creo que aún no entiendes, Hyuga. No te dejaré en paz, no me alejaré de ti, te seguiré como una sombra hasta que ruegues que entre en ti. Además, aún no me has pagado lo que me debes. Yo te besé a ti.

―¿Qué? ―las cejas de Hinata temblaban en una mezcla de miedo y sorpresa.

―Lo que escuchaste. Yo te besé a ti ―una de sus manos apretó el rostro de la joven, bajando por su cuello para finalizar en su pecho. Hinata gimió al sentir que Sasuke lo apretaba―. Cuando tú me beses como lo acabo de hacer nuestra deuda estará concluida. Hasta entonces, sigues siendo mía.

―Nunca seré suya.

―Pero tampoco serás de Naruto.

.

.

.


Entonces Hinata comprendió por qué Sasuke estaba sujetando su seno. Estaba buscando la carta que había guardado en el bolsillo delantero de su blusa.

―¡No! ―gritó desesperada.

Podía permitir que Sasuke le quitara su primer beso, incluso que se burlara de ella tratándola como si fuese una cualquiera, pero no podía permitir que tocara algo que era realmente importante, algo en lo cual estaban puestas todas sus esperanzas y sueños.

―Suéltela. No puede hacerlo ―sabía que la rompería, ni si quiera tenía que preguntárselo.

―Cállate ―le ordenó con frialdad, tanto que sintió escalofríos―. No volverás a pensar en él mientras estés conmigo.

Esa carta era más que una simple confesión de amor. Significaba todo para ella. Era su esperanza cuando se despertaba en la mañana, era el motivo para sonreír cuando se creía demasiado débil, era su razón para querer superar su timidez. No eran sólo palabras elegidas al azar, sino que representaban todo el amor que sentía por alguien que se había convertido en su única compañía en los momentos de más soledad. Si Sasuke rompía la carta, no estaba rompiendo una simple confesión de amor, sino que sus propias ilusiones de que algún día sería una persona que pudiese ser feliz.

La vida de Hinata Hyuga no había estado llena de alegrías, de hecho hasta ese momento no podía decir con toda seguridad qué significaba ser feliz, pero al menos había tenido un sueño, y ese sueño se llamaba Naruto Uzumaki. Amarlo en secreto había sido lo más cerca de ser dichosa que había estado y si Sasuke rompía esa carta significaba dejar atrás lo único a lo cual se aferraba para continuar día a día con su triste y solitaria vida.

―Por favor…―la angustia afloraba en ella, no le importaba tener que humillarse frente a él si podía salvar su carta― ¡Haré lo que quiera!

―No volverás a jugar conmigo provocándome para luego rechazarme.

―Lo siento. Realmente lo siento ―suplicó desesperada―. Sasuke, por favor… por favor…

Entonces el ruido del papel rompiéndose llegó a sus oídos.

Y su corazón realmente se quebró.

Una y otra vez, Sasuke rompió el papel hasta que sólo fueron pequeños pedazos que arrojó al suelo y que la brisa se llevó.

Hinata se cubrió el rostro con las manos y sollozó con fuerza.

Había quebrado algo en ella, algo que nunca podría recuperar y que para siempre quedaría sólo en un sueño que nunca tuvo el valor de realizar.

―Súbete al auto ―le dijo Sasuke, dándole la espalda―. Te llevaré a tu casa.

.

.

.


NOTA

No me gusta mucho poner notas, pero me veo en la necesidad de repetirme. Este fic lo estoy escribiendo para mí, porque yo tenía deseos de escribir algo más erótico. Algunos le llaman a esto un "smut". Escritura con fines sexualmente explícitos con una trama que se orienta al sexo. Por lo mismo elegí este tipo de trama, porque me pareció lo suficientemente light para meterle muchas situaciones de carácter sexual. Lo advertí en el primer capítulo, que esto tendría lemons. Lo puse en el segundo también, diciendo que la trama un tanto cliché, cursi, repetitiva y trillada, pero que le daría mi propio twist para ver qué resultaba de ella. Intenté y estoy intentando darle algo de una historia base a este fic, para poder escribir lo que viene. Entonces, por tercera vezESTA NO ES UNA HISTORIA DE AMOR. Está clasificada como ANGST RANK M y no ROMANCE. Y a pesar de que aprecio las críticas, no es necesario que vengan a despedirse del fic en sus reviews sólo porque no aprecian este tipo de escritura. No me encasillo como escritora en un solo tipo de cosas, siempre estoy intentando expandirme cuando se trata de géneros y si este no es de su agrado, tengo muchas otras historias donde pueden leer otro tipo de narración.

Muchas gracias a las personas que a pesar de la negatividad me han motivado a seguir escribiendo; son unos angelitos! Aprecio mucho sus reviews, favoritos y follows!