Olvidar
Ella camino lejos de él, tomada de la mano con otro hombre. A ella la perdía y el hombre que la llevaba de la mano se había transformado en un desconocido. Ella sonreía y él también… los vio alejarse, quedándose sólo.
Dio un paso y luego otro hasta que se encontró caminando, avanzando, su visión borrosa, movido por la rabia, no le importaba donde sus pisadas lo llevarán, solo que sus piernas resistieran lo suficiente hasta llegar.
Al poco andar se encontró con una casa, bella en un lugar tranquilo y pacifico, su mirada se aclaró un poco. De una de las habitaciones salio ella, en sus manos un bebe y a su lado él. Ciego se abalanzó, dispuesto a eliminarlo.
- ¡TRAIDOR!
Un gritó y el calor. Ella calló al piso, en sus brazos aún el bebe y él atrapado en las cenizas. Su visión volvió, borrosa pero presente la vio, en el piso blanca como la nieve, helada en un mar de llamas y en sus brazos el infante lloraba. ¿Lloraba por él? ¿Por qué lloraba?
Cuando le preguntó ella no respondió. Tomó al bebe y camino, su visión borrosa, sus pisadas inestables, en sus brazos noto que el beba era ella, sí, el bebe era de ella, el bebe era ella. Sus pisadas se volvieron firmes y siguió caminando. Con lo años la bebe se parecía aún más a ella y se decidió a no perderla, no otra vez.
Sus propias mentiras y su odio llenaron a la infante, una cadena invisible que jamás los separaría. No podía olvidarla, no quería olvidarla y jamás la dejaría ir, nunca más, jamás otra vez.
