Inicio

Por Dawn

La mansión ha visto muchas cosas desde que se construyó hace más de un siglo. Ha visto ataques, disputas, la llegada de extraterrestres, algunos de los partidos de beisball más asombrosos del universo, ha visto bodas y ha visto divorcios. Ha sido arrasada hasta los cimientos para volver a ser reconstruida una y otra vez. Ha alojado en sus garajes aviones supersónicos, deportivos de precios astronómicos, jeps, harleys y coches que se mantenían enteros por pura casualidad.

Ha visto como llegaban ladrones, científicos, esposas, contables, millonarios, geólogos, artistas circenses, brujas y asesinos. Ha visto como llegaban a sus puertas conocidos terroristas que se han convertido en algunos de los mayores héroes de la tierra. Les ha visto llegar. Les ha visto marchar.

Ha visto los comienzos.

Ha visto los finales.

Y les ha visto a ellos.

Scott y sus pelirrojas. Una serie de historias imposibles.

El geólogo y la pelo-verde. La historia perfecta que no tuvo un final feliz.

La diosa y el hacedor. Una historia destinada separada por el propio destino.

El ruso y la judía. Aún demasiado jóvenes para darse cuenta de lo que tienen.

Y sus favoritos en estos momentos: la sueña y el cajún. Siempre empezando.

En un eterno inicio de su amor. Una y otra vez. Un circulo perfecto que no tiene fin, sólo principios. Una historia de amor que sabe que en algún momento deberá convertirse en un camino.

Pero hasta entonces sólo es un inicio. Sólo son miradas. Sólo son insinuaciones y flirteos. Caídas de ojos y posturas provocativas.

Se mueven en círculos. Se muestran. Se alejan. Prueban. Retroceden. Se acercan.

Un juego peligroso.

Lo ha visto muchas veces.

Lleva muchos años viéndoles.

Llevan muchos años viviendo bajo su techo.

Todos empiezan igual.