Lluvia

Por Dawn

Es un hermoso día de primavera en Salem Center. O al menos siempre y cuando no vivas en el Instituto Xavier para Jóvenes Talentos, ya que toda la superficie que abarcan los terrenos de la escuela, está en estos momentos siendo metafórica y literalmente barridos por la furia de los dioses. En concreto por la furia de una Diosa Africana. Más concretamente por la reacción al clima de las emociones de la mutante Ororo Munroe. Siendo aún más específicos por la reacción de esta al descubrir que su DVD de "Memorias de África" ha desaparecido de su estantería.

Mientras, en los jardines de la anteriormente citada escuela una pareja baila bajo la lluvia con música que sólo escuchan en sus cabezas al tiempo que sus ropas se pegan a sus cuerpos.

- Siempre me sorprendes, cajún – afirma ella mientras apoya la cabeza en el hombre de su pareja de baile.

- Pediste lluvia, y lluvia te he conseguido, cheré – contesta mientras con delicadeza aparta uno de los empapados mechones blancos que se han deslizado para cubrir su mejilla. – Dijiste, y cito textualmente: "Siempre he deseado bailar bajo la lluvia"

- Y casualmente, dos horas después, en medio de una de las mayores esquías de los últimos meses, se pone a llover.

- La vida está llena de sorpresas, mon amour – asegura mientras acerca su rostro al cuello de ella y aspira su aroma, una mezcla de lavanda y rosas. El aroma de la tierra mojada que les envuelve sólo lo incrementa, haciéndolo aún más delicioso.

- ¿Exactamente cómo lo has hecho? – pregunta intentado apartar de su mente lo delicioso que resulta su cálido aliento junto a su cuello.

- Un caballero sabe cuando guardar silencio.

- No eres un caballero, Remy – afirma Pícara apartándose y mirándole fijamente a los ojos para después acercarse y susurrarle al oído – Los caballeros no incurren en la ira de Ororo por alguien como yo.

- En ese caso, cheré, demos ambos gracias porque no lo sea.

Ambas figuras siguen con su danza bajo la lluvia. Sin nada importe salvo lo que no dicen. Dejando que sus acciones digan lo que las palabras no bastan para expresar. Por que el valor de las cosas depende de lo que se esté dispuesto a pagar por ellas. Y para Remy Lebeau, bailar con Pícara bajo la lluvia es suficiente para desafiar a los dioses.