Capítulo 2
Una noticia en Puerta
William Albert, cansado de oír las mismas cantaletas, dio tremendo suspiro, harto de la situación: - Lo pensare, Tía. Yo….por ahora lo que necesito es descansar, si no te molesta, me retiro y por favor que nadie me perturbe. Sera que es mucho pedir? – Dijo bastante molesto- Gracias. Con su permiso Tia-. Se alejó a su habitación dejando a una Tía confusa, jamás su sobrino se había portado así y como no estarlo si la Tía cada vez que podía le decía lo mismo, que ya estas viejo, que parecerás el abuelo de tus hijos, que no los veras crecer, en fin puras tonterías, según el hermoso Rubio.
La verdad es que William Albert Ardlay era un amante de la libertad, de la naturaleza, el matrimonio para él, significa hacer cimientos en un lugar y no estaba dispuesto a eso, solo la idea de pensarlo le daba escalofríos, Sin embargo muchas veces lo había pensado , lo cierto es que su libertad es su muy adorada compañera y por el momento él no está dispuesto a perderle, el día que eso sucediera, seria por alguien que lo cautive y valga la pena dejarlo todo y por qué no, si es una chica que comprende sus convicciones se mantendrían viajando por todo el mundo , eso es lo que el mas anhelaba compartir su libertad en compañía, pero como no cree que hubiese alguien dispuesto a seguir sus ideas, prefiere seguir como hasta ahora, pero hacérselo entender a la tía, es algo muy difícil, por no decir ¡imposible!
-Qué bueno que no le interesa Candy, sino la pobre también tendría que soportar lo mismo todos los días!, por cierto cuanto hace que no hablo con ella! -Que clase de padre soy!- se dijo dibujando una sonrisa- "Padre"...como estarás Candy? Espero que la estés pasando de maravilla en tus vacaciones…se lo merece, mi niña. Ha trabajo tanto, espero que algún día encuentre el amor de su vida y sea muy feliz. –Pensaba lleno de melancolía y tomando en sus manos una Carta.
