Capítulo 4
Confusiones y Recriminaciones
-No sé qué me pasa? Debería sentirme feliz por su regreso, Tengo tantos deseos de verle, pero al mismo tiempo tengo mucho miedo. No sé qué clase de sentimiento guardo por ti, no sé qué esperas con tu venida, yo, en realidad estoy confundida- al pasar por la orilla de la playa A lo lejos diviso a unos jinetes, sintió deseos de montar y olvidarse un poco de sus preocupaciones, pero luego inmediatamente desistió, visiblemente apenada pues los hombres que se acercaban vieron el ímpetu de ella.
-Señorita! Desea montar uno de nuestros caballos?- pregunto uno de los hombres.
-Muchas gracias señor….Candy se quedó ensimismada
-Adrian, mi nombre es Adrián Marlow-contesto de inmediato, extendiéndole la mano
-Mucho gusto! Vera, le agradezco sinceramente su ofrecimientos, es usted muy amable, pero de repente no me siento bien, quizás en otra ocasión le tome la palabra y le acepte, claro está, si aún sigue en pie su invitación., Vengo muy a menudo y quizás algún día lo vuelva a ver, por lo pronto muchas gracias.
-No se preocupe señorita, pero… se siente bien?, la veo algo pálida!- si gusta puedo llevarla a mi casa, mi hija podría ayudarle en algo, si usted lo desea.
-Oh, no! Por favor, no es de cuidados, solamente he estado algo indispuesta, pero esto pasará- dijo con una sonrisa característica propia en ella- Gracias por su preocupación Señor Adrián. Que cabeza la mía, mi nombre es Candice Ardlay, para mis amigos soy Candy, puede llamarme así.
-Candy, Entonces tengo que decirte que si me consideras tu amigo deja de llamarme "Señor" solo dime Adrián a secas, nada más, Apenas tengo 47 años , estoy en la plena flor de mi juventud- expreso con una sonrisa, la chica le había agradado.. Espero que algún día conozcas a mi hija, ella es muy joven, se llama Susana, es muy dulce y es la luz de mis ojos.
-Claro! Así será. Debo irme, hasta pronto..-Contesto Candy y se retiró extendiendo una mano.
Una vez alejada, pensó en la amabilidad de las personas y en lo mucho que le gustaría vivir en ese lugar para siempre, lejos de la ciudad, sin las recriminaciones y malas vistas de la tía abuela, a la Señora poco le importaba el destino de Candy, pero si había una preocupación y era el apellido, constantemente le repudiaba a William que esa mujer no era digna de llevarlo y que en una de sus locuras rebeldes terminaría casándose con un Don nadie, poniendo en riesgo la fortuna. Candy recordaba a punto de derramar unas lágrimas, las cuales contuvo con mucha dificultad, no entendía que le pasaba, su sensibilidad estaba a flor de piel, tenía miedo, pero ¿De que? le había sobresaltado una gran melancolía y algo acongojaba su corazón, no podía descifrarlo…..-Anthony! Y las lágrimas salieron a borbotones, ya sin poder controlarlas-Candy! Se dijo así misma- Que llorona eres!-Solo son nervios - y de nuevo menciono el nombre de "¡Anthony!" con un dejo de tristeza. –Hasta que lo tenga frente a frente podre saber qué es lo que siento en verdad y así poder cerrar este capítulo de mi vida, dar paso a otra historia- dijo con convicción, Candy sentía una inmensa tristeza, no es que no quisiera a Anthony, pero aquel que conoció de niños, a este Anthony no tenía idea de quien era, que esperaría el de nuevo, ella ya no estaba segura de sentir lo mismo por él, prácticamente no lo conocía y solo pensar en eso temblaba de miedo, una cosa es que supiera de su vida por cartas y otra saber quién era en verdad Anthony, lo sentía un perfecto desconocido.
