Capítulo 5
Quien dijo que no existe el amor a primera vista?
Estaba perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que desde que llego a la playa sus movimientos habían sido observados por un joven de larga melena, ojos tan azules como el mar, era un hombre muy bello, cejas pobladas, y una cara muy varonil, pero bien delineada, sus manos perfectas, parecieran manos que tocan con delicadeza un piano. Ella con la cabeza baja y los ojos agua, tropezó con el hombre, cabe señalar que él lo hizo a propósito, quería conocer de cerca a esa chica. La había visto reír y de repente también llorar. Se preguntaba como una chica tan bella estaba en ese lugar, sola y llorando, que pena le sobrecarga el corazón.
-ups, perdón señor, no fue mi intención, disculpe
-pero que ven mis ojos, que chica tan distraída, eh? Dijo en tono sarcástico-Candy se le quedo viendo, jamás había visto a un muchacho tan guapo, se ahogó en sus profundas lagunas y volvió en si cuando este le dijo:
-Por qué me miras así? Acaso te gusto? Conozco un lugar donde puedes declararme tu amor!, vamos?-Candy reacciono de inmediato, el joven le resulto arrogante y grosero! Y molesta dijo:
-por supuesto que no iré a ningún lado, quien se cree usted? Señor arrogancia, engreído y mal educado.-Candy se había encendido- grosero. Fíjese por dónde camina, no creo que no me haya visto desde lejos, pretencioso.
-Calma por favor, está bien, disculpa, pero ya no te enojes, que se te ven más las pecas y de seguro estas orgullosa de esa naricita chata-dijo el, queriendo contener una sonora carcajada.
-Pero que le importa como soy, quítese de mi camino, a mí me gustan mis pecas, envidioso.
Candy se retiró furiosa del lugar y dejó, pero dejo a un Joven ansioso de conocer mas de ella.
A la mañana siguiente ella volvió a la playa, ya estaba un poco más relajada que el día anterior, estaba tomando las cosas con calma, no debía apresurarse a diagnósticos sin estar segura. Pasaron varios minutos y de nuevo allí estaba el chico mas bello, arrogante y pretencioso, se acerca a ella dejando a un lado su lado sarcástico.
-Espera! Le dice a Candy al ver que ella estaba dispuesta a dar la vuelta en cuanto lo vio.
-Que quieres? Seguirte burlando de mí? Pues fíjate que no te lo voy a permitir!, eres tan nefasto! No me caes bien así que adiós y dio la media vuelta habiendo dado dos pasos, cuando….
-Discúlpame! -Dijo en un susurro tan decidido que Candy captó perfectamente, sin embargo fingió no escucharle.
-Que?-no salía de su sorpresa
-Por favor acepta mis disculpas, no quise hacerte enojar la otra vez, pero es que cuando te vi haciendo esas muecas a solas, sentí curiosidad, por favor discúlpame. Me presentare: mi nombre es Terence Granchester, puedes llamarme Terry.
-Granchester? Acaso tienes algo que ver con…..Candy había escuchado sobre la Familia Granchester de Inglaterra, pensó si eran los mismos de los cuales tenía conocimiento.
-Si. Pero no quiero hablar de eso, dime cómo te llamas?-desvió de inmediato la conversación a otros terrenos, para Terence menos dolorosos
-Candice Ardlay y bien-dijo Candy pensando- acepto tus disculpas.
-Tienes que ver con los Ardlay de Chicago?-Dijo un tanto sorprendido
-En realidad sí, soy hija del Señor William Ardlay-dijo ella con mucho orgullo al recordar a su padre adoptivo y amigo.
-su hija?, pero él es muy joven- Terry no entendía y frunciendo el ceño, pensó que Candy le estaba tomando el pelo.
-Perdona, no te aclare bien la situación, soy su hija adoptiva, pero lo veo como a mi hermano, ese que nunca tuve y…. disculpa debo irme.
-Que pasa? Por qué de repente te callas?-dijo el bastante intrigado.
-No es nada!, solo que ya es muy tarde y no he comido nada desde la mañana.
-Puedo acompañarte?- Dijo el muchacho, ella lo pensó varios minutos
-No es necesario, no me perderé.
-Por favor, si no aceptas que te acompañe, entenderé que sigues enojada conmigo y tus aceptaciones han sido mentiras, solo deja que te acompañe. Quizás te puedo invitar a comer que me dices?
-Solo si prometes no preguntarme –
-asustado dijo-pero si eres tú, la que no ha dejado de hablar-ella logro sonreír
-Si? Ja ja ja, perdón.
Terence admiro la sonrisa más bella, más hermosa que jamas había visto, una sonrisa que llego hasta la mirada y le hizo olvidar parte de los problemas que le atormentaban su adolorido corazón, quiso conocer más de ella y se prometió que buscaría los medios para acercarse más, la chica le gustaba y esa sonrisa ilumino su alma, además de sus risas y lágrimas vio que era una chica difícil, pero para un Granchester, nada es imposible.-se dijo asi mismo con voz decidida y con una esperanza nueva.
Asi conforme pasaban los días, la amistad de ellos iba creciendo y creciendo, pasaban algunos ratos juntos a la orilla de la playa, en el parque en fin el sitio era ideal para encontrarse en cualquier lugar, un día como de tantos paseaban a la orilla de la playa, Terry había logrado romper la coraza que Candy solía poner y ella sin saberlo logro cambios drásticos en la personalidad del muchacho, poco a poco la Dulce Candy se le iba metiendo en cada recodo de su corazón y sentía que estaba enamorándose de ella, sin embargo no era de las personas que demuestra sus sentimientos, el solo hecho de pensar en ponerlos al descubierto le atemorizaba. Los rechazos sucedidos en su vida desde su niñez calaron muy en el profundo de su adolorido corazón, se encontraba en un gran dilema, pero sabía que en ciertas circunstancias había que arriesgarse y tomar decisiones con mucha madurez. Candy por su parte, sentía una fuerte atracción por Terry, aun se encontraba en un predicamento con respecto a Anthony, necesitaba un oído amigo que le pudiera orientar que debía hacer, sin embargo en ocasiones lo único que hay que hacer es escuchar nuestro propio corazón.
Cierta tarde en lo que estaban conversando en uno de los jardines de la playa, la ocasión se tornó muy amistosa, pero Candy en momentos se mostraba pensativa y se adentraba a sus cavilaciones por varios minutos, fueron varias oportunidades en las que Terry tenia que sacarla de ellos y volverla a la realidad.-Candy, Candy, Candy- le llamo varias veces Terry, ella se encontraba de nuevo perdida-Eh, disculpa Terry, yo…. Perdón-dijo ella avergonzada- Que pasa Candy? En estos últimos días te he sentido distante, muy indiferente, te pierdes y luego palideces, que te está pasando? ¿Hay algo en lo que pudiera ayudarte?, sabes que puedes contar conmigo, para eso son los amigos, no?
continuara...
