9

Esa noche no pude dormir absolutamente nada, solamente podía pensar en ese jodido beso, el cual sin duda fue bueno, eso no lo niego, sin embargo, no pensé en el por lo bueno o no que fue, sino mas bien pienso en lo que trajo como consecuencia, lo primero, me di cuenta de una cosa, los sentimientos que siento por Edward en este tiempo no han disminuido ni una gota, segundo, se mostró distante la mayor parte del día, sin embargo, para la tarde me pidió disculpas por su comportamiento y me ofreció un período de paz al menos mientras estemos en la misma propiedad, algo que acepte y el asunto del beso murió en ese momento.

Todo está yendo de maravilla (nótese el sarcasmo), llevo dos días con mi familia, su familia y Tanya, todos juntos en la hermosa casa de acampada y como no puede ser de otra forma la estoy pasando como el infierno escuchando la insufrible voz de Tanya, Eddie esto, Eddie aquello, Eddie no me gustan los mosquitos, por el buen Dios estoy a punto de colapsar y eso que aún nos quedan cinco días más es este estúpido viaje.

Recuerdo que cuando era niña amaba venir a este lugar, la calma que se respira en el aire puro, las vistas a las montañas y sobre todo los buenos momentos que he pasado aquí han hecho de esta casa una de mis lugares favoritos en el mundo, al menos hasta esta mañana, cuando escuche unos sonidos poco elegantes saliendo de su habitación, es que no pueden simplemente guardar silencio por el bien de la salud mental de los presentes?

Cuando finalmente decidí salir de la cama, contra mi voluntad pues a pesar de ser julio en este lugar siempre hace un frío de los mil demonios, por lo que parecía una loca con un pijama, mis pantuflas de perro y una sudadera de Mickey Mouse tan grande que fácilmente cabrían dos yo dentro. Al bajar las escaleras me sentí tentada a entrar en la cocina pues el olor a comida inundo mis fosas nasales, al entrar como de costumbre me encontré con mi madre de pie frente a la estufa, haciendo panqueques con chispas de chocolate, mi desayuno favorito, sonreí con ternura por el gesto, camine hacia ella y la abrace como saludo de buenos días.

-Buenos días Madre!- le dije con tono formal, aguantando una pequeña carcajada- qué te motivó este día a preparar semejante manjar? - le pregunté un poco extrañada, mama casi nunca decide usar chocolate en mi desayuno por mi pequeño problema al consumir azúcar muy temprano por la mañana, lo cual podría ser traducido a un día entero lleno de hiperactividad y bromas de mi parte.

-Buenos días para ti también, nada, solo quería consentirte hoy, por cierto, ¿cómo amaneciste?

-Como si hubiese escuchado el llanto de una ballena en apuros durante casi toda la noche- me reí fuerte, tratando de disimular mi mal genio.

-Eres incorregible Isabella- me contestó golpeándome la cabeza con una cuchara de madera en broma, justo en ese momento entró Sam por la puerta, saludo a mamá y me dio una pequeña palmada en la espalda a modo de saludo.

-Porque le vas a dar chocolate tan temprano ma!-se quejó mi hermano- no es justo, ahora nadie la va a aguantar- dijo molesto, como un niño pequeño al que se le negó un juguete sentándose en un banco frente a la isla de la cocina.

-Porque me quiere más a mí que a ti- le saque la lengua en una demostración de madurez, el chico no pronunció nada más, solamente se dedicó a dormitar en la cocina, apenas eran las ocho am, hacía frío y mi hermano duerme como oso.

Me distraje jugando un estúpido y adictivo juego en mi teléfono, por lo que no note que había alguien en la puerta de la cocina, no hasta que vi una sombra sobre mí, con un poco de pánico me voltee, pero no me esperaba lo que vieron mis ojos, me atragante un poco, de pie cómodamente contra el marco de la cocina estaba Ed, solamente vistiendo unos pantalones de pijama negros, que resaltaban su piel pálida, solo puedo decir que el tipo ha comenzado a ejercitar el torso, y debo admitir que le sienta bien el ejercicio.

Me dio una pequeña sonrisa pícara, guiñandome un ojo de forma divertida al ver mis ojos abiertos como platos, disimuladamente miré su cuerpo de arriba a abajo, aun sin saber bien el porqué, para evitar quedar en ridículo solamente fui capaz de taparme los ojos de forma dramática.

-Oh por los Dioses Cullen tápate que padezco de asco crónico- le dije borrando la sonrisa de su rostro, me miró como retandome a un desafío

-Nerviosa Ovejita?- es que nunca será capaz de superarlo?

-Ni un poco- le conteste seria, como si estuviera a punto de ganar un duelo de miradas

-Bien eso es bueno, no tengo frío así que no le veo caso a ponerme una camisa, salvo que tengas algo en contra de verme medio desnudo- levantó las cejas con duda, gesto aprendido de su hermano. Se sentó a mi derecha, dejándome entre él y Sam, extendió su puño en dirección a mi hermano, pero el desgraciado quiso hacer uso de todo lo que nuestra tregua pre guerra de mutuo acuerdo le permitía, por lo que extendió su brazo frente a mí, para dejarme con su hombro prácticamente frente a mi cara, además dejándome oler su perfume- buen día Sam!

-Hola! qué planes tenemos hoy? - mostró su cara de póker, es decir vacío toda expresión de su rostro

-Lo sabrás cuando todos estén aquí- dijo crípticamente

Pasados unos treinta minutos ambas familias estábamos al completo en la cocina, solo faltaba queenie, a quien tuvimos que esperar otra media hora, el reloj ya marcaba las 9:10 am y mi estómago ya se estaba empezando a impacientar.

Cuando por fin decidió hacer acto de presencia no pude aguantar la risa por mucho tiempo, la estúpida, pues no puedo llamarla de otra forma bajo las escaleras con tacones de quince centímetros, un vestido de verano bastante lindo, pero no muy de acuerdo al lugar en el que estábamos.

-Hay modelo de victoria secrets frustrada, estamos en medio de la montaña no en una jodida pasarela playera- me reí, me miró con odio y yo le devolví la mirada con más odio y mucho más profesionalismo, fingiendo una falsa cara de inocencia, años de práctica han dado frutos.

-Jodete fea- me dijo como si fuera el mejor insulto que su pequeño cerebro pudo procesar en el momento- por lo menos yo me veo bien, no como tú, que pareces un espantapájaros- hizo cara de triunfo mientras se acercaba Ed y lo besaba, ok la situación se acaba de empatar, dolió un poco pero no lo suficiente

-Yo digo que Bell se ve sexy en ese pijama, con el pelo todo enmarañado, cierto hermano- Jazz me guiño un ojo en apoyo, esto se va a poner divertido, Edward tosió un poco y musitó un casi inaudible sí, con la cabeza algo inclinada hacia abajo.

-Al menos me veo natural, no como tu querida que te equivocaste de casa de Barbie- me reí y choqué el puño con Jasper

-Basta niños, maduren de una vez, que los cuatro tienen más de veinte, compórtense que vamos a desayunar como una sola familia- ese fue Carlisle tomando su rol de padre responsable

-Pero entonces si solo vamos a desayunar en familia que hacen ellos aquí- Menciono la estúpida, señalando a mi madre y a mi hermano, dándome un golpe imaginario que encendió mi verdadera furia, ya que a mi podría hacerme lo que le diera la gana, pero a mi familia no le toca un solo pelo, ya que no es nada bonito lo que pueda salir de mi boca.

Me sentí llena de furia, con ganas de propinarle un puñetazo en esa nariz operada, o mejor con ganas de clavarle el cuchillo de la mantequilla en la lengua, para que se calle de una sola vez, sin embargo, no pude hacer nada puesto que fue Matt quien dijo algo por mi

-Desayunar como familia Tanya, todos en esta mesa son mi familia, hemos desayunado con tía Renee y sus dos hijos desde que tengo seis años así que son mi familia en todo sentido, así que por favor siéntate en algún lugar y limítate a desayunar- dijo con una mirada severa como las que casi nunca usa.

-Y bien que vamos a hacer hoy? - dijo Sam tratando de cambiar de tema a uno más ligero- me tienes a la expectativa

-Paintball a campo abierto- dijo con una gran sonrisa que se contagió por todo mi rostro y el de Jasper y Emily, además del de mi hermano.

-Excelente, dos equipos como siempre? - le dije adivinando su plan, la mayoría de veces que jugábamos por equipos el perdedor debe de hacer la cena

-No, esta vez será todos contra todos, el perdedor deberá lavar los platos de todos por lo que queda de la semana- todos asentimos en respuesta

-Cómo sabremos quién ganó? - esa fue Emily

-Fácil, traje pintura de colores diferentes para cada uno, así que quien tenga más manchas de pintura en su cuerpo será el perdedor- dijo con cara de superioridad al pensar en todo

-Bien prepárate para perder leoncito- le dije haciendo uso del sobrenombre que le tenían en el jardín de niños, ya que su cabello era tan largo que parecía una melena de león.

-Ja! Buena suerte con eso- me reto

-Ya quisieras- le dije con desdén

-Muérdeme- dijo chasqueando sus dientes

-Ni en tus sueños más locos- le contesté, mire alrededor notando el extraño silencio que rodeaba la habitación, lo cual era porque todos tenían los ojos un poco abiertos, mirándonos con expresiones muy variadas, desde la diversión al odio puro.

-De acuerdo suficiente, lo arreglaremos en una hora, trato? - preguntó extendiendo su mano hacia mi dirección, se la estreche cerrando la pequeña apuesta silenciosa, sabiendo que es muy probable que gane, pues han sido años de práctica y mi papá me enseñó a disparar con buena puntería y a jugar inteligentemente.

Cincuenta minutos después de mi pequeño trato me encontraba totalmente lista para el "combate", por lo que traía puesto un jeans gastado, una camiseta blanca y sobre esta mi suéter impermeable de color verde militar, todo esto acompañado de botas de montaña ideales para el terreno que colinda con la casa, me até el cabello en una trenza y baje las escaleras.

Fuera de la casa ya me estaban esperando los chicos, Sam solamente tenía puesta una camiseta negra, por lo que los golpes de las balas de pintura le dejarán marcas, Emily como de costumbre combinó su atuendo en tonos oscuros y Ed y Jazz eran una historia aparte, los dos estaban completamente vestidos con un equipo de protección de pies a cabeza, cada uno sosteniendo un arma y un puño de bolas de pintura, hice una mueca, los dos tenían bien planeado esto y no quisieron compartirlo, note que faltaban personas así que quise saciar mi curiosidad.

-Donde se supone que está mi madre, sus padres y tu novia- dije eso ultimo mirando a Edward

-Por razones obvias ninguno de nuestros padres va a jugar, mama dice que somos demasiado rudos, y Tanya no quiso participar, pero será quien cuente cuantas manchas tendremos al final, además llevará el tiempo, tenemos una hora para pintar completamente el cuerpo de los otros, cada uno tome un arma- Dijo, tome una pistola de la pila del suelo y luego elegí mi color, unas hermosas manchas verde fosforescente iluminaran a mis contrincantes.

Sentada en una silla en frente de la puerta trasera se encontraba Tanya, con un cronómetro en la mano y un silbato colgado del cuello, lo sonó y me dedicó una mirada, no le tome importancia y corrí en dirección a la seguridad que me ofrecían los árboles, lo cual me proporcionaba ventaja para poder hacer mi pequeña estrategia de juego, por nada del mundo tengo pensado perder y si todo sale de acuerdo a mi plan espero no recibir ni una sola gota de pintura en mi cuerpo.

Camine haciendo el menor ruido posible, agachándome cada pocos metros, apuntando con mi arma, me reí en silencio, mi primera víctima estaba de espaldas a mí, Sam, quien se nota que no ha aprendido a cómo cubrirse, le disparé en la espalda y me acosté en el piso, sintiéndome como en una especie de call of duty en la vida real, lo vi voltearse pero no alcanzo a verme, unos pocos metros a su derecha estaba Emily, quien estaba a cubierto en un viejo tronco, se levantó, pero no vio que yo tenía una línea de visión directa hacia ella, le dispare en el hombro y la oí gritar algunas palabras dignas de un camionero.

Decidí cambiar mi posición y buscar a quienes me faltaban, quienes supongo que están escondidos en algún lugar, campeando[1], como suelen hacer cuando juegan videojuegos. Camine unos metros, adentrándome un poco en algunos árboles, pero no me di cuenta de un detalle de lo más importante, los árboles estaban cada vez más juntos a medida que caminaba, por estar pensando en que nadie me tocara no me fije por donde venía.

Conservando la calma seguí caminando, aun escuchaba a los chicos, pero no había señales de Edward y Jasper, con mi vista siempre en el piso seguí buscándolos, entrando y saliendo del bosque, me parecía escuchar sonidos cerca de mi posición por lo que me gire de forma brusca, escuche risas y unas ramas siendo quebradas, no vi nada, pero esa risa la reconocería a metros de distancia, Edward. Sentí un pequeño dolor en la base de mi espalda, maldición, me había dado por la espalda.

-Bien jugado, pero no lo lograras tan fácil- le dije a la nada, imitando un falso tono de película de acción, me gire apuntándole con mi arma, lo mire con una falsa expresión de tipo duro, como las de los hombres en las películas de acción, hizo cara de susto y levantó sus manos- tus últimas palabras- le dije con diversión

-Tu ganas, caminamos? Aún nos queda media hora de juego y ya no quiero jugar- me dijo tendiendome la mano, solamente asentí en respuesta y le disparé en una pierna, solo para aumentar mi ego.

-De acuerdo caminemos- le dije iniciando la marcha sin destino definido.

Caminamos en silencio, hasta que llegamos a un pequeño río que no sabíamos que existía, me ayudó amablemente a cruzarlo, y tras unos diez minutos de caminata decidimos sentarnos en un pequeño claro. Fue el quien inicio la charla

-Sabes, mi idea con esta pequeña competencia era alejarte un poco de todos para poder hablar contigo- expresó algo serio- han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que no hemos podido aclarar varias cosas, como por ejemplo el porqué me odias- continúo hablando con un poco de tristeza, me reí de forma seca, yo creo que jamás podría odiarlo, aun y cuando lo intento.

-Yo no te odio, solamente me siento un poco excluida de tu vida- le dije diciéndole la verdad- no fuiste capaz ni siquiera de decirme que ibas a proponérselo, qué clase de mejor amigo se supone que eres si no eres capaz de contarme algo como eso?

-Lo siento por eso, pero tenía miedo, miedo de que no me quisieras volver a ver, de que me dijeras que esto es una estupidez, tenía miedo de perder el rumbo que comencé a trazar cuando dejamos lo que no pudo ser- se explicó un poco abatido, últimamente no lo he visto completamente feliz

-Jamás sería capaz de contradecirte en una decisión como esa, si es lo que te hace feliz, como dicen si amas algo déjalo libre o no? - no pensé en lo que dije y creo que metí la pata hasta el fondo

Me miró con un brillo en los ojos que no supe descifrar

-Me... amas? - su voz tembló un poco- Isabella has dicho que tú me amas? - pregunto de nuevo con una alegría mal disimulada en la voz

-Claro que si tonto- le dije- eres y siempre serás mi mejor amigo- de nuevo yo y mi gran bocota, como es posible que mi cerebro no sea capaz de captar todas las señales en este tipo de conversaciones, lo que debería de haberle dicho sería algo así como "si Edward, te amo, como nunca había amado a nadie, no te cases por favor, cancela este circo y juntos formemos una vida" similar a todas esas frases de películas románticas que suelo ver con las chicas.

Su mirada decayó un poco, me dio una sonrisa triste que rompió un poco mí ya de por si maltratado y roto corazón.

-Bien, tú también eres mi mejor amiga- eso último lo pronunció con amargura- así que recuperemos el tiempo perdido, tengo tantas cosas que contarte- me dijo recuperando un poco del brillo de sus ojos.

Conversamos sobre mi trabajo en el estudio y mis contratos para bodas, y el del perfume, hablamos de mis perros, de su familia, de los chicos del hospital, recordamos cosas que hacíamos de niños en esta misma cabaña, como cuando nos acostábamos de espalda en el césped del patio solamente a mirar las estrellas, uno al lado del otro, con mi cabeza apoyada en su hombro, justo como estábamos en este momento, inconscientemente con el paso de la plática nos habíamos acostado yo con mi cabeza sobre su brazo extendido que jugaba delicadamente con mis cabellos.

No habíamos notado cuánto tiempo había pasado hasta que comenzó a llover, pero no llovía suavemente, todo lo contrario, llovía como si el cielo hubiese decidido romperse a la mitad y dirigir su ira hacia nosotros.

-Será mejor que regresemos, deben de estar preocupados de que te haya asesinado con mi pistola- dije divertida, tomando su mano para ponerme de pie

-Bien, pero creo que deberíamos buscar otra forma de llegar, con esta lluvia el pequeño río debe haber crecido y sería un poco peligroso- me dijo preocupado y con expresión seria

-De acuerdo, te sigo- le dije mientras comenzábamos a caminar, avanzamos por lugares que no recordaba y pasados lo que supongo fueron unos veinte minutos le dije- creo que estamos perdidos

-No lo creo, tranquila pequeña cobarde que nada malo te va a pasar, no si estás conmigo-me dijo seguro de sí, la lluvia no paraba y no podía casi ver por dónde íbamos, estábamos totalmente empapados y debo decir que un poco asustados

Seguimos avanzando por un pequeño sendero, pero como no podía ser de otra forma mi pie se quedó atascado en una rama por lo que caí directamente con mi cara en la tierra, sólo escuché las risas de Edward y luego lo sentí levantarme

-Estas bien? - me pregunto riendo sutilmente, no sé porqué, pero sentí mi ira fluir

-No idiota, no estoy bien, estoy perdida contigo en medio de la nada, estoy tan mojada que podría escurrirme y acabo de comer tierra por tu culpa, aunque para ti lo más fácil es reírte verdad? - le mande una mirada de odio y camine en dirección opuesta a la que él se encontraba

-Creo que es por el otro lado- me grito mientras me seguía

-No me importa, me voy a la casa- le conteste seria

-Puede ser peligroso, debemos estar juntos- me dijo mientras me halaba de la capucha del impermeable- se razonable por amor a Dios- me dijo exageradamente

-De acuerdo lo siento, estoy un poco asustada, no sé dónde estamos y por lo que veo es un poco tarde- le dije cuando vi que había mermado un poco la lluvia y el cielo parecía a punto de ocultar el sol.

-Lo sé, yo también estoy preocupado- fue lo único que dijo.

Caminamos por lo que sentí fueron horas, en completo y absoluto silencio, con cada metro que caminaba notaba que el cielo iba perdiendo más y más luz, por lo que me preocupe de verdad, no me preocupaba pasar una noche en la intemperie, sino me preocupaba pasarla a solas con Edward, desde que llegamos hace dos días he evitado estar a solas con él, ya que mi intento número uno para decirle que cancele la boda no resultó como quería, por lo que debo admitir que sentía un poco de vergüenza.

-Por lo que veo deberemos seguir buscando nuestro camino a casa en la mañana, se está haciendo de noche, lo mejor sería que busquemos un refugio- me dijo mirándome a los ojos, tratando de parecer calmado

-De acuerdo, qué sugieres? - le pregunté

-No sé si lo recuerdas, pero por aquí, al menos según mi sentido de la orientación había una pequeña casa abandonada, la que encontramos cuando viniste con nosotros la primera vez

-No, lo siento, recuerda que tenía cinco años cuando vine por primera vez aquí, y también me perdí en el bosque, aunque no tan feo como hoy- le dije tratando de sonreír

-Bien eso no importa, busquemos esa casa- me dijo seguro, como si recordara exactamente donde estaba la famosa casa- la he visto cada vez que vengo, pero tengo unos dos años sin venir, así que no estoy del todo seguro, confías en mí? - me pregunto algo a lo que ya sabía la respuesta, él sabe perfectamente que le confiaría mi vida

-Eso ya lo sabes Ed- le pegue un puñetazo juguetón en el hombro.

-Bien sígueme entonces- respondió sin ninguna emoción en la voz, con un tono que me dejó claro que por el momento no quería hablar con nadie- se está haciendo de noche y me preocupa que tengamos que pasar toda la noche afuera, hace frío

No respondí nada, solamente asentí con la cabeza, ya que tiene razón, la temperatura baja un poco durante la noche, haciendo que este pequeño paraíso parezca el polo norte, caminamos por un pequeño sendero, que casi no es apreciable a la vista, pero Edward me lo iba marcando mientras avanzabamos, cuando pensé que mis pies no darían mucho más y cuando las uñas de mis manos se comenzaban a poner azules se detuvo en seco.

-Mira, creo que llegamos, a unos cien metros estaba la casa, si mal no recuerdo- el alivio y la emoción que destilaba su voz era comparable solo con el brillo de sus preciosos ojos verdes, que bajo la luna brillaban de forma asombrosa, desee tener mi cámara para inmortalizar el momento.

Me tomo de la mano y me ayudó a seguir el resto del camino, efectivamente tenía razón, a unos cien metros se veía una pequeña cabaña de madera, desmadejada, como si nadie nunca se hubiera preocupado por conservarla en buen estado, la pobre casa probablemente ha visto mejores días, sin embargo, era justo lo que necesitábamos para pasar la noche a salvo del frío.

Al llegar a la puerta no hubo necesidad de forzar la cerradura, la puerta no tenía ningún seguro por lo que entramos sin problemas, a lo lejos en el bosque escuche los ruidos de los búhos, lo que complemento el aspecto tétrico del lugar, sentí como me tomaban de un brazo, de inmediato salte, luego recordé de quien se trataba y mi corazón recobró su ritmo natural.

-Entremos, hace frío- fue lo único que dijo, lo seguí adentro, pero me detuve en el centro de lo que parecía ser la sala, sobre una mesa y rodeada de algunas telarañas había una pequeña lámpara de gas que Edward uso para iluminar con un brillo tenue la estancia, con lo que pude apreciar con un poco de detalle el lugar.

El salón estaba casi vacío, solamente estaba un sofá de dos plazas, una silla mecedora y la mesa donde estaba la lámpara, todo estaba cubierto por una capa de polvo; lo que me hace pensar que este lugar ha estado abandonado por varios años, las paredes eran de un descolorido color melocotón y sobre estas había unas pocas fotos que no me atreví a ver.

Sentía un poco de miedo, mi corazón latía como loco, sentía las pequeñas gotas de sudor detrás de mi nuca, todo esto debido a que el lugar al tener un aspecto similar al de un set de una película de horror me hacía esperar a un asesino descuartizador entrando por la puerta.

-Ed, tengo miedo- le dije con sinceridad, me miró con ternura y me abrazo con cariño, ese pequeño contacto se sintió malditamente bien- donde vamos a dormir- le pregunté con mi voz un poco ahogada por su pecho, el cual debo de admitir huele condenadamente bien, a pesar de haber pasado gran parte del día caminando

-No lo sé veré si hay algunas mantas en algún lugar y luego nos podemos acostar en el piso de la sala-me dijo mirando con un poco de desconfianza el pequeño sofá- me acompañas? - me tendió una mano

-Claro que sí, aquí no me quedó ni estando más loca de lo que ya estoy.

Solamente escuche su risa jovial mientras caminábamos en las penumbras, afortunadamente en un armario había dos mantas los suficiente grandes como para envolvernos a ambos, caminamos de vuelta y las coloque una sobre la otra en el piso, me quite los zapatos y me metí entremedio de las dos, dejando la lámpara encendida en la mesa en la que estaba originalmente, para imitar mi acción con la pequeña diferencia de que se quitó su chaqueta de combate, se descolgó las pistolas del hombro y se quitó la camisa, quedando solamente vestido con sus jeans sucios, de forma automática gire mi cabeza en la dirección opuesta para evitar malos entendidos esta noche.

-Bella, creo que sería bueno que te quites esa chaqueta, está mojada-negué con la cabeza, tenía frío y no quería quitármela- entonces quieres que lo haga yo? - me dijo con voz y sonrisa juguetona

-Inténtalo- le dije a manera de reto

-De acuerdo- y se lanzó sobre mí dispuesto a hacerme cosquillas, pataleé, me retorcí y finalmente caí al suelo el encima de mi cuerpo, prácticamente aplastándome con su peso- muevete gordo- le dije con la poca voz que pude proyectar, respirando con dificultad y mirándolo directamente a los ojos, su mirada quemaba con intensidad.

-No quiero hacerlo-me dijo bajando su mano por el zipper de mi impermeable, solamente se escuchaba el sonido del metal al moverse y nuestras respiraciones- levántate, que enserio esta mojada y lo último que quiero es que te enfermes aquí

-De acuerdo, me levanté al mismo momento en que él se alejaba, permitiéndome quitarme la prenda, tras haberlo hecho me senté envuelta en la manta, pero luego lo mire y sentí pena- ven aquí, que lo último que quiero es que te enfermes- dije citándolo

Se sentó a mi lado y me abrazo cuando vio que mis dientes castañearon ligeramente, la noche estaba malditamente fría, me acurruqué bajo su brazo y me permití de nuevo oler su perfume, el cual nunca he podido identificar, es una fragancia única, huele como a madera y a Ed, sentía su pecho subir y bajar cuando respiraba, de forma rápida, como cuando se pone nervioso por algo

-Estas bien? - esta vez fue mi turno de preguntarle mirándolo directamente al rostro

-No- me contesto mientras me soltaba para tomar ambos lados de mi cara, para luego acercar su cara a la mía dejando solamente unos pocos milímetros de distancia entre los dos haciendo capaz que respirásemos el aliento del otro- pero lo voy a estar- dijo rompiendo la distancia prácticamente inexistente entre los dos.

Me beso con ternura primero, como si mi boca fuera de cristal y no quisiera romperla, enviando mi cordura al mismísimo infierno decidí corresponderle el beso, este fue subiendo de intensidad, tanto que no me di cuenta en qué momento me tumbó de espaldas, y sobre mí y aun besándome comenzó a bajar su mano por mi costado, llegando hasta el dobladillo de mi camiseta, se separó de mí para tomar aire y luego besar mi mandíbula, su tacto quemaba, y mi respiración era errática, demasiado rápida, conforme respiraba una imagen se iba formando en mi cabeza, desgraciadamente no era una imagen agradable, una cara pálida y un cabello rubio lograron que mi cordura regresara a tomar el control.

-Detente-susurre, pero no me escucho, acaricie su cabello negro, como una especie de despedida- Edward por favor detente, esto no está bien- le dije un poco más fuerte y respirando con dificultad al tiempo que lo quitaba de mi cuerpo y me alejaba de donde estaba, sentía las mejillas rojas y no solo por la vergüenza.

-Porque no está bien? Yo lo quiero y sé que tú también lo quieres-dijo mientras su mano rozaba mi pómulo con una mano

-Y ella? ¿También lo quiere? - conteste con un poco de enfado, un poco de tristeza y varios sentimientos mezclados que no quiero admitir. - Oh mejor deberíamos decirle que se nos una? - seguí enmascarando todo lo que sentía con sarcasmos, lo que mejor se hacer.

-Deja de pensar en esas cosas, lo lamento Isabella no sé qué me pasó- no me miró cuando dijo eso, lo conozco y sé que algo oculta- por favor perdóname por faltarte el respeto de esa forma, jamás pensé que esto pasaría

-Pues si no quieres que esto pase deja de pensar con tu cabeza auxiliar, que ha pasado dos veces seguidas- dije mirando el ligero bulto que se hacía en sus pantalones, reajusto su postura con disimulo- ni creas por un segundo que lo que casi paso se va a volver a repetir y por favor te pido que no le digas ni una palabra a nadie, ni siquiera a tu hermano de acuerdo? - le dije mirándolo con una pequeña amenaza bajo mi atenta mirada, solo movió su cabeza en aprobación

-Podemos solo acostarnos? - me dijo con vergüenza, le di un punto por ese cambio de tema, por lo que solo regrese a su lado y me acomode entre las mantas, me gire en su dirección y me miró con un poco de dolor- porque siento siempre que te veo que te me escapas de las manos cada vez más?

-No lo sé, tal vez porque con todo lo que has hecho me has estado perdiendo- bote una pequeña lagrima- creo que es momento de que me dejes ir, últimamente siempre que estoy cerca tuyo sale como mínimo una lágrima de mis ojos y ya no lo aguanto

-Ahí está el pequeño problema, yo no estoy preparado para algo así, no quiero dejarte ir- dijo con tristeza, sentí como si mi corazón fuese de vidrio y sus palabras fueran una pequeña piedra que causó una fisura más en el agrietado aparato vital

-Yo tampoco quiero dejarte ir- le dije, con la voz rota, botando más lágrimas de las que pude contar- pero yo hace tiempo que me he ido- le conteste con un susurro, y rompiendo a llorar, a llorar de verdad, con hipidos y todo el show, sentía mi corazón agrietándose más y más con esta frase, ya no hay marcha atrás, no lo logre y es mejor así

Me abrazo con demasiada ternura, una pequeña y solitaria lagrima bajo por su ojo derecho, me atrajo más cerca suyo y beso mi cabello, se sintió como una despedida.

-No me digas eso por favor-susurro- eres mi mejor amiga, la parte cuerda que sigue mis locuras

-Seguiré siendo tu amiga, pero no ahora, necesito pensar un poco, alejarme de ti después de todo será bueno para ambos- le dije y nos señalé- míranos parecemos dos idiotas que no saben vivir el uno sin el otro

-Cuando planeas alejarte de mí? Porqué necesito aprender a vivir sin ti- dijo sosteniéndome más fuerte

-En cuanto salgas por la puerta de la iglesia- pronuncie de forma definitiva

-De acuerdo, puedo con eso, aun me queda más de un mes cerca de ti- dijo con una pequeña sonrisa, pero la alegría no llegó a sus ojos- por ahora solo duerme conmigo, en esta casucha, compartiendo calor para no morir de hipotermia- río, ese es el típico Edward, no el lloroso hombre de hace un segundo atrás

-Bien, pero no me toques, que no me gusta el contacto con la gente mientras duermo y lo sabes- sonreí con sequedad.

-Tu ganas- y nos acostó a ambos en la manta y nos tapó, me hice una bola para mantener el calor, pero éste tardó en llegar, cerré los ojos tratando de ignorar al loco a mi lado, pero fue una tarea titánica, por lo que pensé en detalles alegres, lo que logró calmar mi cabeza y nivelar mi respiración lo suficiente para quedarme dormida casi sin problemas.

Dormí tan bien como hace mucho no lo hacia pero me desperté al sentir unas pequeñas cosquillas en mi cabeza además de un desconocido peso en mi cintura. Al caer en la cuenta de que se trataba trate de moverme pero no lo logre ya que Edward estaba profundamente dormido y me tenía presionada contra su cuerpo.

Recordé con un poco de tristeza lo que casi pasó anoche, ahora en definitiva puedo decir que mi plan había fallado, me había besado, dos veces, y en ambas ocasiones se disculpó dando a entender que había sido un error, quiza tenga razon y todo esto haya sido un error, pero de algo funciono, me di cuenta por mis propios ojos que todo esto no tenía futuro y de alguna forma el dejarlo "libre" me da espacio para comenzar a sanar por mi misma y aprender a vivir sin su presencia en mi vida, para convertirme en alguien más, alguien capaz de superar cualquier cosa.

Por favor no lo hagas, pensé y por una vez desee decirle en voz alta, pero, para este momento ya no tendria ningun efecto mas que dejarme como la patética mejor amiga en la friendzone.

Al poco tiempo de que me despertara lo hizo el y no me dijo nada relacionado con la noche anterior, solamente nos limitamos a hablar para volver a la casa lo más pronto posible ya que ninguno había traído el teléfono y probablemente nuestros padres esten histericos.

Caminamos en silencio, este roto solo cuando me indicaba por dónde avanzar para evitar que me cayera, al poco tiempo de nuestra caminata vimos a lo lejos la casa de la colina, y nos apresuramos a llegar, en la puerta estaba mi hermano y Carlisle, ambos respiraron con alivio cuando nos vieron y Sam me dio una sonrisa alegre al verme, después entró a la casa, supongo que ha decirle a mi madre que no me había matado un psicópata.

-Es bueno saber que están bien hijos- nos dijo su padre mientras nos abrazaba, agradecí el gesto de cariño pero me retire un poco tras unos segundos, lo unico que queria es una ducha- Edward que paso?- acto seguido se dedicó a contarle todo lo que había pasado, al menos lo que podía contar, al cabo de unos minutos me fui y le di un último vistazo a Matt quien estaba sentado en la escalera de la puerta, con los hombros un poco caídos.

-Has vuelto- la voz chillona de Tanya me hizo avanzar más rápido hacia mi habitación pensando solamente en que el marcador definitivo quedó intentos 2- Bella 0.


Hola a todo el mundo! volvi :D

Que les parecio el cap? alguien se imagino que pasaria algo asi?

Gracias por los RR, favs y follows

Nos leemos :)


Respondiendo a sus RR:

Helena: Hola! La forma de pensar de Bella en esta historia en especifico es necesaria ya que tiene que darse cuenta de todo en la vida no gira en torno a su mejor amigo/ amor, en su universo, ella solita tiene que darse cuenta de que es la persona mas importante dentro de este, algo que no se construye de la noche a la mañana, lleva tiempo y por ende varios caps, espero que en el futuro podas notar el cambio que se va a ir dando en la mentalidad de Bella y su sentido de autodestruccion y obvio esa baja autoestima.

becky grandchester me alegra que te guste :D