Residencia Chicago

Después de la conversación sostenida con su amiga, Candy sentía despejada su mente.- Patty tiene razón, he juzgado a Terry sin darle la oportunidad de hablar, de preguntarle nada-. "Siempre he sido tan impetuosa en mis acciones, actúo sin pensar". –Dios! Terry no me perdonara. La carta que… ¡Dios santo! Me debe odiar.- eran cuestionamientos internos que candy se hacía.

Debía buscar una solución.

Mientras Terry se debatía entre el corazón y la razon. Candy tenía que solucionar ciertas cosas para poder estar tranquila. Aprovechando que Anthony se encontraba en la Residencia se vio la oportunidad de aclarar las cosas, si habia actuado con inmadurez al dejar a Terry, no lo haría más sosteniendo ilusiones en el Joven Médico. Si bien Candy no le daba indicios de algo más allá, tampoco le habia dicho "No" por eso es mejor que los "No" sean audibles para que no se presten a malos entendidos posteriormente. A su vez Anthony a esas alturas sabía que Candy no lo amaba, pero pensaba que con el tiempo y la cercanía podría encenderse la llama que hubo hace tantos años atrás. ¡Que equivocado estaba!". Esa llama la encendió otro y Candy aun ardía por aquel.

-Anthony, debo ser sincera contigo. Yo…..

-Entiendo, Candy. No me digas nada

-Debo hacerlo, debo decirte con toda la sinceridad del mundo que te aprecio más que a nada en el mundo. Fuiste lo maravilloso que pudo haber pasado. Me diste una felicidad infinita. Gracias Anthony, fui y soy feliz por haberte conocido, pero debes saber que yo no puedo corresponder a tus sentimientos, no como los deseas. "Yo no te amo" el tiempo se nos escapó de nuestras manos, lo dejamos pasar y los espacios vacíos se fueron llenando con nuevas historias, nuevas personas.

-Sé que amas a otro!- algo debió suceder en aquel lugar- le soltó directamente- Candy se sorprendió.- no se necesita ser un genio para no darme cuenta de todo. Tu actitud me lo decía todo, pero pensé que con el tiempo volverías a mí. Candy no te estoy reprochando nada. – Tomo sus manos- al contrario agradezco tu sinceridad. Ahora me doy cuenta que la niña aquella que ame, se convirtió en una gran mujer. No me arrepiento de lo que hice en ese entonces y no lo hare jamas. Mi cariño y amor fue sincero y si se pudiera retroceder el tiempo lo volvería a hacer.

-Anthony! Y se abrazó a él.

-Regresare a Londres. Mis padres me necesitan y debo estar cerca de ellos. Mi trabajo está solidificado allá y ….nada me ata a este lugar, por lo que vine… no lo encontre- Asi que te deseo toda la felicidad del mundo.

-Gracias.

-Luego me despediré de todos, pero por favor no llores más, se fuerte. Quiero irme orgulloso de ti y espero verte pronto con una sonrisa siempre. Candy siempre sonríe.

Posteriormente Candy hablo con Albert.

-"Ya me lo imaginaba Candy. Sabía que habia alguien detrás de esa tristeza, estaba convencido". Además tus vacaciones las interrumpiste y tu cara te delataba, pero esperaba que me lo dijeras.

Albert dias atrás habia empezado una relación muy hermosa con una mujer hija de un empresario exitoso. Cuando se la presentaron a Albert le gusto.

Flash back

-Señor Ardlay le presento a mi hija, Lila, de la que tanto le he hablado- Dijo el Sr. Henry Livingstone

-Mucho gusto señorita, es un placer para mi ver a tan bella dama"-sintió una fuerte atracción por ella, su mirada era transparente y quiso conocerla.

-El gusto es mio Sr. William- la mujer también quedo impactada con el porte y galanura del rubio. Albert era un hombre hermoso no solo eso, tenía unos sentimientos que a toda mujer cautivaría. El rubio a su vez veía a esa mujer de cabellos negros rizados y de unos enormes ojos marrones como una misma diosa.

- "Padre, me imagino que ya le has contado al Sr. Ardlay que soy la rara de la Familia".

El padre de Lila si habia comentado con el empresario que su hija era de espíritu libre y emprendedor, una mujer muy independiente capaz de hacer feliz a cualquier hombre. Lo que no sabía Albert es que Lila amaba los animales y la naturaleza, que tenía una fundación donde ayudaba a los animalitos enfermos les proveía de lo necesario hasta que las aves volvieran a ser libres y los demás animalitos buscaba a personas para que los adoptaran. "eso no es ser raro"…. "eso, es tener corazón"- se dijo Albert. Lila era veterinaria. Su padre no estaba de acuerdo con que ella se haya especializado para…"curar animales". Los animalitos son seres vivientes que necesitan de nuestro cariño y amor si Dios los ama al criarlos, por qué nosotros que somos hechos a la semejanza de él, no podemos hacer lo mismo?. Fue asi que Albert habia encontrado su complemento perfecto y era feliz.

-Rara? Yo diría grandiosa señorita Livinsgtone

Asi fue como se iban compenetrando y enamorándose. Lila tenía 36 años y sabía que Albert era el amor.

Fin flash back

-Disculpame Al, por no decirte nada, pero no era el momento, todo era recién y no me sentía bien para poder hablar.

-Candy…. Se quedó pensativo…. Quiero conocer a ese muchacho.

-Que?- se levantó como un resorte

-Es lo normal, no?- Albert clavo su vista en ella.

-Claro! – es solo que aún no he arreglado las cosas y no sé si sea bienvenida en su vida.

-Pues viajaremos mañana. Arreglas tus cosas en la oficina y veremos que sucede. Haz las cosas debidamente correctas Candy.

-Eh! Si Albert, pero primero quiero hablar a solas con él. Entendido?- el asintió con la cabeza.

-Hablare con Lili. Quizas quiera acompañarnos. Tengo tanto tiempo que no voy por allá. Unos dias nos hará bien.-Candy sonrió. Estaba contenta de que Albert por fin haya encontrado el amor.

Oak park

T.G se encontraba como de costumbre montando a caballo. Pensaba en su situación y en que haría de ahora en adelante con su vida personal. Se sentía tan frustrado. Aunque sabía que todo fue un montaje, el hecho es que la acción implica muchas cosas. Cosas que constituyen los cimientos de una familia -"Tengo que seguir con mi vida. Retomarla y hacer de cuenta"…..exhalo un suspiro- "¿A quién quiero engañar?. Empezar de nuevo? No lo sé. No se si algun día….." Pronto se iría a comenzar una nueva vida en Nueva York talvez el tiempo ayude a menguar, calmar sus atribulados pensamientos. Susana les habia hecho mucho daño y hubiese querido desquitar su furia a golpes contra ella y contra aquel tipo, su cómplice, pero nada de lo que hiciera le devolvería la confianza que habia depositado en la mujer que amaba.

-Hijo, no seas orgulloso y busca a esa muchacha- Eleonor sabía que estaba tentando mucho el temperamento de su hijo.

-Basta madre!- "he dicho que las cosas se quedaran asi. No moveré ni un solo pie"- dicho esto Eleonor se dio por vencida. No habia nada más que hacer.- mañana mismo nos vamos. Espero no hayan contratiempos.

-"Todo prácticamente está listo".-dijo su madre resignada.

El resto del día continúo habitualmente. Susana después de lo acontecido no salía de su casa. Tenía miedo que Terry le contase a su padre sobres sus malas acciones. -Si me ha quitado casi todo el dinero con eso seguro me desheredaría. No, no creo que Terry sea capaz. El aprecia mucho a mi padre y no querrá verlo sufrir. Debo hablar con Terry!- la mujer no escarmentaba, pero se mantendría alejada un poco, esperaría. Negaría todo como siempre lo hacía y todo seguiría igual.

Residencia Chicago

-Albert, tengo listo todo. Tu maleta también. Que felicidad Albert. Lila está muy contenta también.

-Asi es Candy, le encantó la idea de pasar unos dias en el lugar., le fascina la naturaleza.

-Me alegro por ti! Mi querido Albert.-dijo Candy con su hermosa sonrisa.

-Yo también Candy!- y los dos rieron a carcajadas. En ese momento hizo su aparición la Tía abuela, desde que Candy llego a Chicago trataba de encontrarla lo menos posible. Candy trataba de romper la barrera y la señora acababa yéndose.

-Nunca me aceptara Albert. La Tía nunca me querrá?- dijo tristemente.

-No te preocupes Candy, la Tía por supuesto que te quiere, es solo que no sabe cómo expresar lo que siente. Sabes que es ruda y que quiere que todo se haga a su santa voluntad. Solo que no ha comprendido que en los tiempos que vivimos los adultos toman las riendas de su vida, sus decisiones y sus acciones.

-Lo se Albert, es solo que ha sido mucho tiempo.

-No pienses más en eso Candy y concéntrate en el día de mañana.

-Si

Oak park

El día de la partida de Granchester llego y le embargaron los recuerdos. No sabría cuando volverá a ese lugar donde la habia conocido. Donde paso los más maravillosos dias de su vida. La coraza que iba formando en su corazón se estaba endureciendo rápidamente.

-Terry! Todo listo hijo- dijo Eleanor- Estas seguro?- pregunto su madre al verlo pensativo.

-Vámonos!- fue la única respuesta que salió de su boca.

Salieron con rumbo al aeropuerto eran las 2:00pm el vuelo saldría en una hora.

Residencia Chicago

-Candy apúrate por favor

-Voy Albert- Candy bajo a toda prisa como una chiquilla en una colina.

-Vamos Candy.

Subió al auto – Hola Lila como estas?

-Hola Candy, muy bien,pero mira que preciosa estas, te ves radiante!

-Gracias Lila. Tú también te ves hermosa- y soltaron sus risas.

Oak park

Llegaron a eso de las 3:30 pm.

-Lila, cariño ponte cómoda. Tenemos dos personas en servicio no dudes en solicitar lo que necesitas.

-Gracias Albert y le dio un pequeño beso en la comisura de los labios. Candy estaba presente.

-Con su permiso señores- Candy hizo una reverencia- sera mejor que me vaya. No quiero ser mal tercio.

Candy subió de inmediato a su recamara. Se arregló. Tomo su bolsa y se dirigió a la residencia Granchester. Iba llena de temor, pero las cosas se aclararían.

Toco el timbre

-Buenas Tardes, se encuentra el Señor de la casa? Dígale por favor que soy Candice.

-Lo siento señorita, pero él no se encuentra….el….

Candy no se dio cuenta que detrás de ella se posiciono una figura.

-Que quieres Candy? A que has venido?- pregunto Terry furioso- la vena palpitante de su garganta estaba latiendo a mil y sus cejas arqueadas significaban que estaba enojado.

-Terry! Yo….Yo...

-Tú qué? Candy- preguntaba y no le quitaba la mirada, una cargada de frialdad y dureza.

Candy estaba nerviosa. Eso se lo esperaba. Sí que se lo esperaba.

-Terry…podemos hablar?- pregunto Candy mientras sus manos tomaban el borde de su camisa y lo estrujaba lo que significa su nerviosismo al cien.- por favor.

-Hablar? Ahora quieres hablar Candy?

Eleonor escuchaba la dureza con la que su hijo trataba a la muchacha quiso intervenir- por favor…

-"Eleonor no te entrometas en esto".-arremetió tajantemente.

Eleonor? Pensó Candy... "Sera la madre de Terry"- con razon pensó que habia visto ese rostro en algun lado, pero no lo recordaba pues la mujer que le recibio estaba totalmente diferente, vestida muy diferente y sin maquillaje. Después de varios minutos.

-Madre!- Eleonor y Candy levantaron la vista- "por favor déjanos solos".

Al cabo de unos momentos

-Terry!. Yo….disculpame Terry!- Candy ya no podía contener sus lágrimas.

Terry le daba la espalda. No queria verla

-Por qué tendría que hacerlo? – tu carta fue bien clara.

-Susana me dijo tantas cosas que aún no se aclaran en mi mente. Ella me dijo que tú y ella…..que tú y ella eran amantes al mismo tiempo que estabas conmigo. Sentí mucho dolor saber que me estabas engañando.

-Ah! Sí, eso te dijo….y que piensas tú de eso?- dijo sarcásticamente…- que más te dijo?

-"No lo sé Terry! Por eso he venido" - Terry seguía de espaldas.-"Ella me enseño cosas comprometedoras y yo le creí. Estaban en tu cuarto. Que podía hacer yo? Fingir como si nada?"

Terry se dio la vuelta y la vio a los ojos

-No Candy, lo único que tenías que hacer era "hablar, debiste hablar"- luego sostuvo su barbilla y dijo: fingir? Al parecer eso es lo que hacías siempre! No te costaría mucho seguirlo haciendo?- le dijo Terry acercándose.

-Terry… Yo nunca fingí. Yo de verdad te amaba. Yo…. Te amo.- pero me cegué, me enoje cuando me enseño todo eso y luego te fuiste con ella, cuando lo de su padre era una mentira, vino aquí a reírse en mi cara que tú me dejarías para irte de viaje con ella, para compensarla por estar conmigo.

-Maldita Susana!- Terry empuño sus manos conteniendo la furia y lo que hizo fue golpear la pared. Se lastimo. No le gustaba el saber que Susana le había dicho todas esas cosas a Candy.

-Terry, Terry, mi amor- Candy se acercó a tomarle la mano lastimada- "no hagas eso por favor". Sin embargo el, no dejo que ella lo tocara. -"Sera difícil" se dijo Candy.

-"Todo fue una trampa de Susana".

-Que?..Candy abrió grandemente sus ojos.

-Como lo oyes Candy. Ella nos tendió una trampa.

-Una trampa!.- entonces Patty tenia razón. Pensó.- Mi amor perdóname, sé que debí confiar en ti.

-No Candy. No puedo. Te fuiste sin siquiera saber cómo eran las cosas. Te importo nada todo lo que vivimos. La confianza que decías tenerme se te desapareció así tan de repente. Todas los planes que teníamos para estar juntos, todas mis palabras para ti fueron "nada". No podemos estar juntos cuando se ha perdido lo que es importante en una relación, tú creías que te traicionaba cuando eres la única mujer que he amado, escúchalo bien "la única mujer que le entregue mi corazón". Además en la menor oportunidad te fuiste con tu noviecito. Fue tu excusa perfecta para deshacerte de mí o Acaso también querías estar con los dos?- una tremenda cacheta fue estampada en la mejilla del joven.

-Con Anthony nunca ha habido nada- Candy espeto muy furiosamente.

Nuevamente le dio la espalda – Tampoco con Susana. Por favor, vete Candy. Olvídame. Creo que eso….. También se te dara rápidamente. Mañana me ire de aquí. Mis maletas -dijo señalándolas- estan alli. Hoy ya estaría en Nueva York, pero el viaje se atrasó, asi que lo pospuse, pero creo que fue lo conveniente, asi pudimos poner las cosas claras.

-No Terry! No por favor mi amor- Candy enlazo sus manos en la cintura del joven apoyando sus mejillas mojadas en la espalda del muchacho-Terry, Terry!- el tomo las manos que lo aprisionaban con el objetivo de quitarlas, no sin antes caer un par de lágrimas en estas. Candy las pudo sentir. Lo soltó y salió del lugar. Comprendiendo que todo habia terminado.

Cuando Candy se fue Terry subió a su habitación. No sabía si habia hecho bien. Él la amaba, pero el maldito orgullo estaba siempre alli. No sabe si podrá vivir sin verla, sin abrazarla, sin besarla. Mientras tanto Candy…

-Candy, Candy!. – Candy iba tan sumida en sus pensamientos que no la escuchaba. Hasta que Eleonor la alcanzo.- disculpa Candy, podemos hablar un momento? Candy estaba negativa-Vamos a aquella cafetería.- por favor solo sera un momento.

Se acercó el mesero y Eleonor pidió Té.

-Señora Baker, le agradezco su atención. Es usted muy amable. El no desea saber nada de mí. me odia. Nunca debí venir.

-No, hija. Terry no te odia. Lo conozco perfectamente. Él está dolido si, herido y confundido, pero mi hijo te ama. Sé lo que te digo. Las cosas no han sido fáciles para él. Cuando lo dejaste sufrió y hay algo que paso.

-Que paso Señora?

-Tomo y tomo hasta caer hospitalizado una ingesta de licor. Él no toma y esa vez lo que hizo casi lo mata.

-Qué?- no puede ser. Con justa razón para no querer saber nada de mí.

-No hija, tú no eres culpable de las malas acciones de mi hijo. Si fue por tu abandono, pero nadie le dijo que hiciera esa estupidez. Los problemas no se arreglan con licor.

No ha tenido una vida fácil, a pesar de tenerlo todo, no tenía nada.

-Lo sé- Candy comprendía a lo que se refería la dama.

Eleonor era un mujer de unos 46 o 47 años "bella" aun y Candy pensó que Terry heredo la belleza de ella eran bien parecidos. Su porte y galanura seguro eran del padre aunque la Sra. Baker también era muy elegante.

-Mi hijo lo que necesita es una buena zurra. ¡Ese maldito orgullo de los Granchester que lo lleva pegado en su sangre¡ no le hace bien. Dale tiempo hija por favor.

- Candy asintió- dijo que mañana se van a Nueva York. Que voy a hacer? No puedo perderlo.

- Por lo pronto tratare de ganar tiempo.- No sé pero algo se me ocurrirá.

Candy había conseguido a la mejor de las aliadas. Regreso a casa de Albert. El y lila no se encontraban . Candy fue a su dormitorio. Habia llorado mucho y se quedó dormida.

Luego de un rato

-Candy, Candy- vas a cenar?- pregunto Albert golpeando la puerta. Candy se encontraba aun soñolienta.

-No Albert, no tengo hambre- le grito desde el interior del cuarto.

-Paso algo Candy? – Albert ya estaba muy preocupado.

.

-Bien Albert. Estoy bien.- escucho que su voz se entrecortaba.

-No me mientas Candy, por favor ábreme la puerta. "No estas nada bien"- No le quedo remedio. Se levantó sin mucho ánimo y abrió la puerta.

-Albert no quiero hablar de eso, por favor.

-"Que paso Candy?"- ella no pudo más y se lanzó a los brazos del hombre.

-Albert, Albert. Se va… El está muy enojado. Terry no quiere saber de mí. Por qué me juzga tan duramente.

-Tu hiciste lo mismo Candy?- ella levanto su rostro

-De qué lado estas Albert?

-Del lado del amor, del corazón, de la confianza, en fin.

-Donde esta Lila? – pregunto Candy queriendo esquivar más las preguntas de Albert.

-Te conozco Candy, se lo que pretendes. Pero bien ya no te molestare más. Lila está poniendo la mesa, por eso vine por ti. Quiso hacer algo especial de cena.

-Bien, bajare para no hacerle un desaire. No quiero que piense que la hija de su novio es una maleducada. Ella no se merece eso.- vamos Albert!

Después de la cena en la que Candy comió muy poco por no decir nada. Se retiró a su cuarto. Eran las 8 de la noche no podía dormir, no cuando sabía que Terry se iría y ella no lo volvería a ver jamás.

-"Si es eso lo que quieres Terry así será. Aunque te quiera como una loca aceptare esta separación. Me lo merezco por ser una cabeza dura".

En su habitación Terry parecía un león enjaulado. Por un lado amaba a Candy, su Candy y por otro lado estaba su orgullo, el maldito orgullo lo estaba dominando. –"No quiero perderla". Santo Dios ayúdame!. Sé que me defraudo, pero la trate muy mal. Debo tomar en cuenta que vino hasta aquí y me busco. ¡Vamos Terry! -escucho una vocecilla-"su conciencia".-búscala! No seas tonto. Después te arrepentirás!.

Tomo su chaqueta y salió de su habitación.

-Hijo a dónde vas a esta hora?- pregunto Eleonor preocupada, pero también sabía que la conciencia de Terry lo estaba atormentando. Quizás pensó no será necesario seguirlo persuadiendo. Él se dará cuenta de su error y si todo sale bien, pronto tendré aquí a mi "nuera".

Terry llego a la casa de Candy. Estaba desesperado. Se detuvo en la puerta por algunos minutos hasta que se decidió.

-Buenas noches

-Buenas noches Joven ¡ usted por aquí? Dígame que se le ofrece?- pregunto la señora del servicio.

Terry se quedó callado- joven que se le ofrece…..la señorita esta…

-Por favor dígale a la señorita Candice que….que necesito hablar con ella.

-Un momento por favor

-Quien es Pame?- pregunto Albert acercándose a la puerta

-Soy Terruce Granchester señor. Usted debe ser el señor Ardlay. Mucho gusto.- le extendió la mano

-Así es, al parecer me conoces- le correspondió el saludo.

-Bueno si, Candy….Candice me ha hablado mucho de usted y del gran cariño que le tiene.

-Terruce Granchester- dijo pensativo Albert- Tú debes ser….

-Si señor ese mismo

-Entra muchacho y te voy a pedir un favor. Deja de llamarme señor si? Soy Albert nada más.

-Bien…..Albert

-Así está mejor.- A Albert le agrado el muchacho.- Ven aprovechando que esas aquí quiero conversar contigo. Supongo que tienes tiempo?

-Bueno yo…yo….

-sé que vienes a buscar a Candy, pero en estos momentos ella duerme. Veras a mí me gustaría irla a despertar y decirle que estas aquí, porque ella no está bien, te ama y sufre. No ha comido y se la pasa triste y lo mejor que puede hacer es descansar.

-Entiendo…..Albert

-"Así pues creo que lo conveniente es que vengas mañana temprano"…. Después de unos segundos….-Quieres un consejo? gratis . Sé que no soy nadie, que me acabas de conocer y quizás te importe un bledo lo que te diga, pero solo quiero decirte algo deja de ser un cabeza dura, ustedes dos son unas cabezotas, se hacen unos líos". Terry bajo la cabeza.- yo solo quiero que Candy sea feliz y sé que eres lo que ella necesita. Cada vez que habla de Ti sus ojos brillan, su rostro se ilumina. Por favor Terry, muchacho dense una oportunidad. Comiencen de nuevo, no permitan que su amor se quede en las espinas. Recupéralo!.

-Esas son las palabras que Terry necesitaba, esas palabras fueron refrescando el corazón de Terry. Él ya había decidido arreglar las cosas con Candy antes que pudiese hablar con Albert, pero sus palabras y la convicción con la fueron dichas, la seguridad se transportó al corazón de Terry. Tomo fuerzas renovadas y tomaría las palabras de su recién amigo.

continuará...


Ausencia

Tu nombre grite mil veces al viento
y en la penumbra de la noche
te recuerdo
Soledad, vacia e infinita, como dueles!

Luna, confidente de mis penas, ilumina mis pensamientos, ilumina mi destino.

Tu, ser de
interminable belleza, alma pura y noble corazón...Te amo!
quieres elegir tu destino y me dejas libre

Me convertiré en materia inerte para no llorar,
para olvidar y continuar.
hacer del dolor , mi fuerza y de tu ausencia mi ropaje
caminare errante.

En cada mirada azul buscare la luz de tus ojos y permaneceré paciente,

El tiempo , implacable amigo, no se detiene
Tengo tu nombre marcado con yerra en mi corazón,
tu ausencia hiere, tu ausencia mata.

Quizás en otro mundo, en otra vida más allá de la muerte,
talvez nuestros destinos se encuentren, cuando mi razón ya no este atada,
y pueda volar libremente!

A gritos te pido amado mío
la distancia y el tiempo no permita que me olvides,
porque yo... no he podido .ni podre
Tu ausencia me mata.


Notas: Gracias estimadas por seguir mi historia y sus valiosos comentarios son importantes para mi.

Bien, quise mostrar los problemas propios que a veces surgen en una relación, son cosas que sí se superan entonces se va para una base buena. Muy cierto lo que dice es la confianza en una relación es superimportante pero a muchas les pasa el dilema de su pareja es una cosa de humanos, cometer errores, aunque uno se sienta defraudado, pero sí se trata de superarlo. para formar un matrimonio sólido.

quizás falten unos dos o tres capítulos para terminar la historia. espero contar siempre con tu presencia.

gracias de nuevo.