Hola a todo el mundo, gracias por leer, espero que les guste el cap, no creo que pueda actualizar pronto pues estoy con mi práctica profesional y me consume bastante tiempo.

Nos leemos

Un abrazo, Geova :)


12

A eso de las 9 de la mañana del día siguiente recibí una llamada de Alice, su emoción no estaba bien disimulada a través del teléfono.
-Cómo es eso de que tuviste una cita ayer? - fue lo primero que pregunté después de que saludara
-Quien te contó?- No lo negó- Supongo que fue Edward cierto?
-El mismo, me lo encontré ayer aquí y el muy lengua larga me dijo que tú tenías una cita y que Jazz tenía que trabajar hasta tarde y por eso tenía que quedarse él con mis perros- le dije un poco divertida por la hipótesis que tenía, creo y espero que haya salido con Jasper
-Oh- fue su gran y larga respuesta
-Y bien? Con quién fue la cita?- la apuré con tono de voz un poco ansioso- quiero detalles
-Salí a cenar con James- QUÉ? - pero solo fue eso, no pasó nada que deba ser contado, solo vino antier y me pregunto y yo por insistencia acepte
-Así que la cría de lobo no está tan mal después de todo- me reí fuerte obteniendo un gruñido de su parte- y como que por insistencia? Ha intentado invitarte más de una vez?
-Si pero no tenía ganas de salir con James antes
-Y que te motivo a decirle que si? Creí por un momento que te gustaba un poco Jazz
-No puedo negar que Jasper es muy guapo, pero el chico tiene novia o eso creo, como es que tu no lo sabes si prácticamente hablan a diario?- De algo estoy segura, necesito hablar con Jasper apenas cuelgue con Ali
-Solo hable con el cuándo le pedí que cuidara a los perros, pero nada más- dije medio ofuscada- pero voy a hablar con él en un momento, cuando cuelgue contigo, pero ahora dime mujer, como fue todo con el chico? - después de eso, se lanzó a contarme todo lo que paso en su cita, por lo que cuenta este James es bastante buena persona, bastante amable y atento, tanto que la llevo a su casa aun y cuando ella se negó.
Conversamos bastante sobre todo lo que paso, también hablamos de mi viaje a Londres y de la sesión de la misma, también le conté que tengo solo dos semanas para terminar con la edición de las fotografías, pero por elección mía decidí utilizar este día y el siguiente para terminar con esto y dedicarme los próximos días a la boda de Edward. Tras colgar inmediatamente marque el número de Jasper y espere a que contestara, contesto al quinto timbrazo.
-Jasper Christopher Cullen- ni siquiera le di tiempo que me contestara y fingí una voz enojada solo para molestarlo un poco- como es eso que dice Alice que tienes novia?
-Pues eso, estoy saliendo con una chica- dijo como si yo fuera una deficiente mental
-Elabora Cullen- me reí sutilmente, supongo que la conoció hace poco, pues no sabía de ella cuando fuimos a Peak District.
-De acuerdo, se llama Maria, la conocí un día en la puerta del restaurante de Alice, accidentalmente la golpee cuando yo iba a entrar y ella venia saliendo, luego me preocupe tanto que no entre y la acompañe a que tomara un taxi, me dio su número y salimos el martes a cenar, solo eso paso, una cita, no es mi novia ni nada solo me gusta
-Entonces porque me dices que estas saliendo con ella?
-Porque quería molestarte, eso es todo- se rio- por cierto, princesa como te fue en Londres? - le conté lo mismo que a Ali nuevamente hablamos de la chica esa- Creo que saldré con ella de nuevo, pero solo para no ser un desgraciado.
-Porque dices eso?
-Porque siento que no es ella, solo me agrada
-Solamente has salido con ella una vez, el punto es que tienes que darte el tiempo de conocerla
-No lo creo, sabes como soy, si de primera impresión la chica no me deja sin habla entonces no seguiré con ella por mucho tiempo, eso no paso con Maria
-Ya ha pasado en alguna otra ocasión verdad? - espero que con Alice, aún recuerdo cuando la vio por primera vez, sus ojos prácticamente dibujaron corazones
-Sí, cada vez que la veo sonreír siento como si le hiciera un favor al mundo; bueno no a todo el mundo, sino a mi mundo, creo que me enamore desde que la vi
-Si sabias que a Al le gusta ese chico raro que le robo el taxi la otra vez- todos conocíamos la historia de cómo conoció a James- así que te devuelvo tu consejo, pelea por ella tigre- me reí
-Soy más un lobo, pero no tengo nada porque pelear, no le gusto y a ella le gusta ese tipo- dijo la palabra tipo como con asco, a lo que solo me reí
-De acuerdo, tu ganas, te parece si hablamos luego, tengo que ponerme a trabajar si quiero terminar las fotos antes de que tu hermano se ponga la soga al cuello
-Y yo espero que no tengamos que presenciar eso- me contesto- te llamo luego Bells, cuídate
Después de colgar me hice de desayunar y me dedique enteramente a terminar la edición de las fotografías, la selección de los mejores cuadros y el montaje de las fotografías a doble toma, no conteste mi teléfono, ni atendí correos electrónicos, esto para poder centrar mi atención en la pantalla de mi computadora. Pase trabajando hasta el sábado por la noche, logre terminar la edición de las 140 imágenes a cerca de la media noche, tras eso, solamente me dedique a dormir por lo que restaba de la noche, con la idea presente de que mañana talvez sacaría a pasear a mis perros.
Desperté a eso de las 6:00 am, hacia un poco calor, pero eso no me impidió prepararme para salir hoy a pasear a mis dos perros, aunque no creo que sea una buena idea sacar a ambos a pasear juntos, tener un san Bernardo y un labrador de aproximadamente sesenta kilogramos cada uno no es algo fácil de manejar en las calles, en donde los autos son un peligro andante para los perros, ya que el mínimo descuido puede causar un gran problema.
Luego de vestirme con un conjunto apto para sacar a mis chicos, es decir un short de mezclilla, una camiseta holgada y un par de zapatos deportivos, ate mi cabello en una cola de caballo alta, dejando que uno que otro mechón se saliera del "peinado" para darle un aspecto más desordenado, cuando estuve lista tome ambas coreas, me senté en el sofá de la sala a pensar en cómo sacarlos a ambos y no que ellos me sacaran a mí, ya que desde siempre Hades ha sido muy inquieto en la calle y Leo es demasiado hiperactivo, por lo que casi nunca los saco juntos a pasear, hace vario tiempo, antes de adoptar a Leo Ed me ayudaba a sacar a Hades y milagrosamente se comportaba bien, la aparición de ese recuerdo en mi mente logro que una pequeña bombilla imaginaria se encendiera sobre mi cabeza, por lo que en un arranque de idiotez tome mi teléfono y marqué su número.
Espere a que contestara, y al tercer timbrazo levantó el auricular
-Bella?- su voz sonaba confundida, un poco adormilada y sobre todo sonaba sorprendida- hola, me alegra que me llames pero porque me llamas un domingo a las 6:30 am, paso algo? estas bien?- admito que me sentí culpable, pero solo un poco, ya que su tono de alarma sobre exagerada siempre me ha parecido gracioso
-Hola, lo siento, supuse que estarías despierto, no pasó nada, estoy bien, no siempre que las personas llaman temprano quiere decir que algo malo pasa, en ocasiones solo necesitan que las saquen de una duda- le dije con falso tono de arrepentimiento, bromeando un poco.
-Y bien, cuál es esa duda? - me preguntó con voz un poco más clara, con tono divertido
-Como hacías para que hades se comportara tan bien contigo cuando lo sacabas a pasear? - Escuche su risa contagiosa- Que es tan gracioso Edward?
-Lo siento, lo siento, es que me parece muy gracioso que tú, quien es la persona con más amor hacia los perros que conozco, que amas a Hades más que a muchas personas incluido yo, me preguntes cómo sacarlo a pasear- dijo recuperando el aire tras su ataque de risa
-No es que no sepa cómo sacar a mi perro, sino que necesito sacarlos a ambos y me da miedo que algo les pase, ya sabes lo inquietos que son cuando están fuera de casa y sé que los sacaste sin problemas el jueves
-Lo sé, quieres que te ayude? de todas formas tenía planeado desde ayer pasar a saludarte así que hago dos cosas de una vez, verte y hacerte ligeramente más feliz- no pude refutar a su respuesta ya que oí un "amor quien te llama a estas horas?", no sé porque sigo siendo tan estúpida
-La verdad no necesito tu ayuda, disculpa por haberte llamado tan temprano, hasta luego, sigan durmiendo- le dije con una voz que trato de ser extremadamente amigable, tanto que sonó un poco neurótica, colgué el teléfono y respire profundo, mire a mis chicos y pensé que lo mejor sería sacarlos pronto, ya que no quería que el calor les molestara en las patas, además necesito tomar aire antes de que de nuevo rompa en algún ataque
Cerca de una media hora después pude colocarles a ambos sus correas respectivas, sus placas de identificación y tome las botellas de agua especiales para cada uno, tome una correa en cada mano, lo que hacía que ellos me llevaran a mí y no yo a ellos, logre meternos en el ascensor y esperamos a llegar a la primera planta, salude al señor de la puerta con una sonrisa y al cruzar las puertas del edificio me detuve en seco, frente a mi tenía un auto que conocía demasiado bien para mi gusto, del lado del conductor se bajó un Edward enfundado en ropa deportiva y adornando su cara traía una sonrisa de disculpa, camino hacia mí y acarició las cabezas de MIS perros.
-Qué carajo estás haciendo aquí? - le pregunté de forma un poco más ruda de lo que hubiera deseado, lo miré erguirse frente a mí y ensanchar aún más su sonrisa
-Ayudarte duh!- me dijo como si yo fuera una clase de idiota sin cerebro o algo así como Tanya y sus amigas- Me colgaste el teléfono, además, sonaste un poco psicópata al terminar la conversación, lo que he de admitir me hizo sentir temor por mi vida
-Gracias, pero no gracias, te dije que podían seguir durmiendo, más bien lamento haberte despertado- le dije con una expresión neutral en mi rostro- además que me digas asesina psicópata que no te ayuda idiota! - se rio mientras le hacía cariños a Hades y tomaba su correa de mi mano
-Vamos tu sabes bien que amo a este perro, y me ha hecho algo de falta, por favor déjame acompañarte- me dijo haciendo cara de súplica, es decir, sacando un poco su labio inferior y abriendo mucho los ojos, solté una carcajada y comencé a caminar
-Bien, pero por favor mantén la charla sobre tu vida al mínimo, no quiero que esto se complique, planeo que este sea un buen día
-De acuerdo- contestó mientras llegaba a mi lado
Caminamos en silencio como por diez minutos, sin embargo, él decidió romperlo haciendo uso de los recuerdos divertidos que tenemos, como cuando éramos chicos y entrabamos en la cocina de su casa a hurtadillas mientras su madre cocinaba galletas y nos robábamos algunas.
-Sabes, estos días desde que fuimos de viaje me hizo darme cuenta de algunas cosas- dijo de repente- como por ejemplo que me gusta hablar contigo cada día más y que cerca de ti soy feliz, a pesar de que últimamente nos decimos cosas bastante malas- terminó diciendo con una sonrisa, he de admitir que a mí este viaje me ayudó a darme cuenta de que soy feliz cuando estoy junto a él, como si siempre hubiese vivido con medio corazón y a su lado, con su extraña forma de ser este se completara al fin.
Lo malo de todo esto es que parece que nunca nos ponemos de acuerdo en cuanto a que queremos hacer, ejemplo de esto es la pequeña pelea previa a mi viaje a Londres
-Yo también soy feliz- dije con una sonrisa malévola, en esa semana logré por lo menos sacar de sus casillas a Tanya en más de una ocasión.
-Eso sí, por favor no te enojes, pero siento que las bromas que le gastaste a Tanya fueron un poco fuertes, demonios Bell la chica se puso a llorar-
-Oh lo lamento, si hubiese sabido que la niña pequeña no soportaba las bromas un poco fuertes no se las habría hecho- le conteste con falsa inocencia, ya que ese cuento no me lo creo ni yo misma
-Definitivamente cuando quieres eres insoportables Isabella- me contestó con un poco de enfado en su voz, caminando más rápido que yo y dejándome atrás con Leo.
Acelere mi paso hasta alcanzarlo, le toque el hombro como cuando éramos pequeños y quería decirle algo en secreto
-Por favor Ed, no te enojes, lamento haberla molestado hasta tal punto de que se pusiera a llorar, además, no te puedes ir, tienes a mi perro- termine con una pequeña sonrisa
-No estoy enojado, pero sí un poco molesto, yo nunca podría estar… HADES!-su grito estaba lleno de desesperación, cuando mire porque gritaba me di cuenta de que Hades había roto su correa y se dirigía directamente al otro lado de la calle, salimos corriendo, Edward detrás mío, ambos llenos de temor, así que tratamos de no perderlo de vista.
Seguimos corriendo, por mi parte sentía mi corazón atorado en mi garganta producto del miedo, lo vi cruzar la calle y no lo pensé dos veces, crucé sin mirar a ningún lado, solamente vi a mi perro del otro lado de la calle, sentado como si nada hubiera pasado, cuando nos vio salió corriendo en nuestra dirección.
-Cuidado! - Escuche a Edward decir desesperado mientras sentía que un golpe fuerte me hacía perder la estabilidad, caí al suelo y de inmediato sentí un dolor punzante en la mano derecha, mire hacia abajo y la vi colocada sobre el asfalto en un ángulo extraño, al mismo tiempo escuche un ruido y gire mi cabeza para ver la escena más desesperante para mí.
Ed estaba tendido en el suelo, inconsciente, alrededor de su cabeza había mucha sangre, demasiada como para que una persona se encuentre bien después de derramar tal cantidad, al mismo tiempo vi a Hades aullando de dolor, con una de sus patas debajo de las ruedas del camión que nos golpeó. Con el corazón lleno de miedos y angustias me levanté y fui en dirección a Edward "Que alguien llame a una ambulancia" grite cuando vi a varias personas observar la escena sin hacer nada más que ver, ver a Ed quien probablemente esté muerto tendido en el suelo.
Me acerque a su lado, sin embargo no lo moví de su posición, pues esto, según sus palabras puede ser peligroso en caso de alguna lesión en el cordón espinal.
-Edward, Edward despierta- le grite tocando su hombro, sacudiendo un poco, no hubo respuesta- por favor despierta, esto no es divertido- solloce contra su hombro y era la verdad, no era gracioso si se trataba de una broma, pero no lo era, lo que aparentaba ser un gran día se convirtió en la peor sensación que he sentido nunca, angustia, desesperación, dolor, pero sobre todo miedo, miedo de perderlo aquí, sin poder despedirme de él, sin poder decirle muchas cosas, seguí llorando hasta que escuché sirenas a lo lejos, seguí gritando para que despertara, pero no hubo ningún cambio, comprobé que su corazón siguiera latiendo, pero solo sentí sobre su muñeca su pulso débil.
No me di cuenta de en qué momento llegaron los paramédicos, solamente escuche a alguien gritando órdenes, escuche cosas como lesiones cerebrales, pulso débil y la voz de un hombre diciéndole quédate conmigo chico, todo eso mientras otro hombre me hablaba, pero solamente lo veía mover sus labios, no era capaz de escucharlo, todo lo que era capaz de hacer era reproducir ese ruido en mi cabeza, quería gritar pero no podía, en realidad no podía hacer nada, ni siquiera moverme, mi miedo era tal que no era dueña de mis acciones, solo sentí que alguien me ayudaba a ponerme de pie para luego montarme en una ambulancia, separándome de él. Tras subir me sumí en la inconciencia
No se cuánto tiempo paso, estoy sentada en una camilla de hospital, sola, nadie ha venido a decirme nada sobre la situación de Edward, solo sobre mis pequeñas heridas, es decir un raspón enorme en el muslo derecho y una fractura de casi todos los huesos de mi muñeca, por lo que estoy esperando a que me la inmovilicen para ser dada de alta y averiguar cómo está, pasaron cerca de diez minutos cuando por fin me indicaron que pasara a otra sala para que me colocaran el yeso de mi brazo, el cual debo usar por aproximadamente un mes, me despedí del médico con un asentimiento de cabeza en respuesta a su tuvo suerte.
Caminé sin rumbo, buscando alguien que pudiera darme información, pero eso no fue necesario pues sentí un par de brazos rodeándome y abrazándome con fuerza por la espalda
-Isabella, Gracias a Dios que estas bien- esas fueron las palabras que decía mi mama mientras lloraba junto a mí, si mi madre está aquí es probable que esté su familia también aquí, así que me deje abrazar y conducir por mi madre a una pequeña sala de espera que estaba llena de personas cuyos rostros estaban marcados por la preocupación y la angustia, todos demasiado familiar para mí, vi a toda su familia y a mi madre, pero no estaba Sam aquí
-Dónde está Sam mamá? - le pregunté hablando por primera vez desde que paso todo, mi voz sonó extraña para mí.
-Se quedó con tus perros en casa, quienes afortunadamente están bien, Hades solamente se quebró una pata- me dijo con una sonrisa triste, en ese momento los recordé y me sentí fatal por no prestarles demasiada atención mientras paso todo- Cariño sé que es difícil, pero por favor podrías decirnos qué pasó?
-Bien, esta mañana decidí sacar a mis perros a pasear, pero tenía miedo de que algo les pasara, son grandes e inquietos, por lo que llame a Ed para pedirle consejos para pasear a Hades, como él siempre lo lograba, pero cuando salí minutos después estaba ahí, frente a mi casa, caminamos un poco y no sé cómo Hades rompió su correa y salimos corriendo tras él, lo vimos cruzar la calle y solo oí que alguien me apartaba, cuando volví a ver Edward estaba inconsciente- relate mi historia casi sin respirar- Fue todo mi culpa- dije llorando
-Hey Cariño no digas eso- Esa fue Esme, quien se abrazó a Carlisle para llorar en su hombro
-Bells, escúchame bien, no digas que fue tu culpa, los accidentes pasan, por favor no llores, todo va a estar bien, él va a estar bien, tiene que estarlo- me dijo Jazz mientras se acercaba a abrazarme, lo que hizo aumentar mi llanto a tal punto que sentía que mi garganta se destrozaba
-Como esta?- fue lo único que pude decir en medio de mis sollozos
-Está en el quirófano ahora mismo- Me contestó Diana con una expresión de preocupación que nunca le había visto- Hay que esperar a hablar con el doctor, pero han pasado horas desde que los trajeron.
-Bien- fue todo lo que dije para sumirme de nuevo en mis pensamientos, mire el reloj en la pared, marcaba las 3:25 pm, y no deje de mirarlo marcar el tiempo por tres horas más, tres horas llenas de angustia
-Familiares de Edward Cullen- Todos nos pusimos de pie al escuchar al médico, estaba vestido con ropa de cirugía, como en las series de médicos, y su rostro tenía una expresión seria
-Somos nosotros- respondió Carlisle- Doctor como esta mi hijo
-Voy a hacer muy sincero con ustedes, Edward entró con lesiones demasiado serias, tiene tres costillas fracturadas y una de ellas perforó su pulmón izquierdo, pero eso lo pudimos reparar en el quirófano, lo que nos preocupa es la lesión en la cabeza, tiene una contusión severa, lo que hizo que su cerebro se inflamara- terminó su informe con una expresión triste
-Va a estar bien? - esa fue su mama
-El pronóstico es incierto, por ahora no podemos asegurar nada hasta que la inflamación baje, por el el momento lo están trasladando a la unidad de cuidados intensivos
-Quiero verlo- dije por impulso
-Cuando sea el momento te lo haremos saber, pero por ahora no se puede, pero haremos todo lo posible por que tu novio salga de esto- me dijo con una pequeña sonrisa, mis mejillas se colorearon de rojo, pero no lo corregí, en estos momentos no tengo cabeza para nada más que preocuparme por su salud- Los mantendré informados, mientras pueden ir a tomarse un café, ya que tardaremos un poco en trasladarlo- y con eso se marchó dejando que la culpa se apodera de todo mi ser
-Vamos a tomar un café a la cafetería del hospital- dijo Esme, todos asintieron en respuesta, sin embargo yo no me moví, no pensaba moverme de aquí hasta que pueda ver a Edward, así tenga que ponerme a pelear con medio mundo no me voy a mover
-Vamos Bella- me dijo mi mama mientras me tomaba del brazo bueno- Será bueno que trates de comer algo
-Lo siento, pero yo no me muevo de aquí, además no tengo hambre- dije con la voz apagada por la angustia
-Por favor Belly, ven, ya suficiente tenemos con mi hermano en esta situación como para que te desmayes de hambre- esa fue Emily, haciendo cara de súplica, esa que tienen sus dos hermanos patentada, negué con la cabeza y me fui a sentar en las sillas en las que estábamos antes.
-Bien- fue la escueta respuesta que me dio mi madre mientras todos se iban a la cafetería, ella me conoce mejor que nadie, por lo que sabe cuándo necesito estar sola, como en este momento.
Mientras esperaba tomé mi teléfono y me permití enviarle un mensaje a los chicos, contándoles lo que había pasado "Chicos Ed y yo tuvimos un accidente, brazo roto, el está muy grave". No habían pasado tres minutos cuando empezaron a llegarme las respuestas
Emm:" Estás bien?"
Ro: "No, no lo está, donde estás? llego en cualquier momento"
Yo: "En el hospital en el que trabaja Matt, pero no vengan, no es necesario"
Seth: "Por Dios, que paso?"
Yo: "Saque a pasear a los chicos y Hades se soltó de la correa y lo perseguimos, Edward evitó que un camión me atropellara"
Al: "Como que no es necesario que vayamos, voy para allá quieras o no, estas con el ahora? dile que le llevaré postre"
Yo: "está en la UCI, lesiones cerebrales severas, TODO POR MI CULPA!"
No pude seguir escribiendo ni un solo mensaje más pues apague mi teléfono, ya que ellos intentarían hacerme sentir bien, pero en este momento lo único que quiero es regodearme en mi propia miseria, la cual aumentó en el momento en que me di cuenta de que en efecto Edward salvó mi vida y por mi culpa está muriendo. El tiempo pasó y el tic tac del reloj no hizo más que aumentar mi angustia, mi tristeza y mi desesperación, sentimientos que dominan mi ser hasta tal punto de querer gritar y al mismo tiempo no decir ni una sola palabra.
Mire el reloj, marcaba las 7:34 pm, solo había pasado poco más de una hora, pero yo sentía que habían pasado años, eso es lo que pasa cuando las personas se sienten como yo en este momento, el tiempo se hace eterno y yo solo puedo pensar en la imagen de Edward inconsciente rodeado de sangre.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta de que alguien estaba cerca mío, no al menos hasta que sentí que alguien me tomaba del brazo con fuerza y me levantaba de la silla.
-Maldita zorra, cómo pudiste hacerle eso a MI Eddy?- lo que me faltaba en este momento, Tanya apareciendo frente a mí con una falsa emoción de angustia pintada en el rostro- todo esto es tu culpa desgraciada, si solo no hubieras llamado nada de esto estaría pasándole a él, porque de entre todo el mundo le pasan las cosas malas a él, como conocerte, HUBIERAS SIDO TÚ EN SU LUGAR MALDITA PERRA!- y me tomo el cabello con fuerza, para ese momento estaba gritando como una loca, y yo en mi estado de locura actual no pude decirle ni una sola palabra, solamente rodaban lágrimas silenciosas por mi rostro.
Tanya siguió gritándome cosas que no entendí, pero afortunadamente tras unos instantes recobre un poco la lucidez y logre, con una sola mano liberarme de su agarre y lanzarle una mirada llena de odio, ira, dolor, todo lo que estaba sintiendo ayudó a que mis ojos, si pudiesen lanzaran rayos y cuchillos, todos en su dirección.
-.A. No te permito que me insultes pues no tienes la autoridad moral para decirme ni una sola palabra. B. En ningún momento le pedí que me acompañara. C. No creas que no he pensado en que hubiera sido mejor invertir los papeles. D. No me vuelvas a tocar ni un pelo si no quieres que te ampute la mano hueso por hueso y luego te la dé de desayuno, quedó claro?- La angustia definitivamente está haciendo estragos en la poca cordura que tengo.
Me miró asustada, con odio puro y una falsa cara de horror que sería digna de un óscar, si fuera creíble, no dijo ni una sola palabra, solo se puso a llorar como desquiciada, como si de verdad le hubiese hecho algún daño físico, entendí cuando vi a mis familias aparecer detrás suyo, Esme se apresuró a ella para abrazarla con comprensión
-Oh, no llores, él estará bien, va a salir de esta- le dijo con un tono conciliatorio que solo una madre podría llegar a emplear, todos pensaban que lloraba de verdad y no que hace menos de tres minutos estaba despotricando como una loca en mi contra y deseándome la muerte, no dije ni una sola palabra y camine en dirección al baño.
Cuando entre afortunadamente no había nadie, por lo que me permití llorar unas pocas lagrimas más y luego me lave el rostro y trate de alisar un poco mi cabello, ya que parecía una loca, pálida como un espectro, mis ojos inyectados en sangre resaltando lo oscuro de mis irises y para terminar el look de loca tenía mi cabello negro alrededor de mi cara, logrando así parecer una protagonista de un filme de terror.
Cuando hube terminado salí con la frente en alto, no pronuncie ni una sola palabra y me senté junto a mi madre, quien se puso a masajear mi cabeza con ternura, pasaron unos diez minutos cuando por fin el doctor apareció de nuevo
-Edward ya está en la UCI, pueden pasar a verlo, pero solo una sola persona cada vez, les recomiendo que pasen sus padres y hermanos, después Isabella puede pasar, después de todo es su novia- dijo con una pequeña sonrisa, maldición, sabía que tenía que corregirlo hace rato
-Un momento que? - gritó Tanya con una voz de pito que nadie creería que fuera real- Su prometida soy yo, nos casamos en nueve días.
-Lo lamento señorita, no quería causar malentendidos, pero Edward siempre habla de Isabella con tanto cariño y prácticamente adoración que pensé que su prometida era ella, después de todo a usted nunca la había visto con él por aquí, solo a la señorita, cuando venía con él a ver a los chicos del ala de pediatría, aunque ahora no viene- dijo el doctor con tono de disculpa- pero de todas formas ella pidió verlo, por lo que creo que ella, quien ha estado aquí todo el día, a pesar de sus lesiones merece verlo en primer lugar para que pueda descansar en su casa, así que si quieres puedes venir conmigo- y me tendió la mano con una sonrisa de aliento.
Con terror acumulado me levanté y miré a mis espaldas, en donde seis pares de ojos me miraban con expresiones tan variadas como el apoyo, el cariño y la comprensión, así como el odio más puro; pero todas esas miradas me importaban poco, lo más importante es que podría verlo y si fuera necesario despedirme de él.
Con paso firme seguí al Doctor, quien se presentó a sí mismo como el Dr. Simmons, hasta lo que parecía un pasillo interminable, totalmente blanco, con puertas de vidrio en cada habitación, por las que se podía apreciar la gravedad de los heridos que estaban dentro, lo vi hablar con una enfermera, quien asintió y se marchó hacia un cuarto a la derecha, él se giró hacia mí y me dio una pequeña sonrisa comprensiva.
-Bien, tienes cinco minutos para verlo, pero debido al protocolo del hospital deberás llevar puesta ropa estéril, por lo que le pedí a la enfermera que te traiga guantes, un tapabocas y una bata desechable, por favor ten en cuenta que esta inconsciente, por lo que no va a despertar aún, si cualquier cosa pasa al lado derecho de su cama hay un botón de emergencia, oprímelo y alguien vendrá- me dijo marchándose en la dirección por la que veníamos.
Espere a que apareciera la enfermera, quien venía caminando a paso lento, casi simulando un caracol, o al menos esa fue mi impresión, tal vez debido al nivel de confusión mental que manejo hoy. Cuando finalmente llego a mi lado me ayudó a colocarme toda esta vestimenta estéril, cuando estuve lista oprimió un botón en la pared a mis espaldas y una puerta se abrió, me indico que a los cinco minutos ella vendría para avisarme que era hora.
Con el corazón nuevamente martillando contra mi pecho me arme de valor y entre, dentro de la habitación solamente había una cama, en la cual se encontraba Edward, conectado a un gran número de máquinas, de las cuales una emitía un constante bip bip ensordecedor, no pude evitar romper en llanto al verlo con detenimiento, parecía dormido, sin embargo una venda cubría su cabeza y un tubo de respiración salía de su boca, haciendo la escena aún más terrorífica y logrando hacerme sentir aún más culpable, me acerque a él, con temor de mover algún aparto, tome su mano, estaba fría, tan fría que me dio miedo, un sollozo escapó de mis labios al intentar hablar.
-Edward, lo siento mucho- sollozo- todo fue mi culpa, si tan solo no te hubiera llamado nada de esto hubiese pasado, por favor despierta- le dije, como si fuera capaz de escucharme aunque sé que no es así, por lo que me permití hablarle con toda libertad sin temor a que me oyera- Sé que esto no te va ayudar para nada en esta situación pero te amo, incluso si trate de no quererte, por favor sal de esta, que sé que sería capaz de morir si no estás aquí, conmigo, aun y cuando te he dicho que te odio no lo he sentido, maldición te amo desde siempre y nunca he tenido el valor de decirlo, pero si no fuera más cobarde te lo diría; por favor quédate conmigo un poco más, que si no estás conmigo muero, aunque sea solo como mi amigo -Más sollozos salieron de mi cuerpo violentamente, nunca había dicho tales cosas sobre mis sentimientos hacia él, es como si la adrenalina fuera una especie de suero de la verdad, que te hace decir todos tus secretos, no fui capaz de seguir hablándole debido a mi total estado de pánico, por lo que solamente apreté su mano.
Puedo decir en este momento que perdí mi batalla contra la locura, ya que sentí que su fría mano oprimió ligeramente la mía, inmediatamente giré en su dirección, pero no había ninguna muestra de cambios en su estado
-Si puedes oírme, oprime mi mano de nuevo- le dije con un poco de esperanza, pero no hubo cambios ni ninguna señal de que me escuchaba, seguía derramando más lágrimas silenciosas, tratando de liberar algo de lo que sentía en este momento, sin embargo no me sentía ni mejor ni peor, pero no podía controlarlas.
De un momento a otro el maldito ruido de su monitor cardíaco se disparó y empezó a emitir un ruido como si se hubiera vuelto loco, presa del pánico solamente fui capaz de oprimir el botón que me dijeron y no habían pasado ni treinta segundos cuando una enfermera y dos doctores entraron en la sala gritando cosas como código azul, está entrando en paro, no fui capaz de seguir escuchando ya que mis gritos de horror y dolor no me dejaban, afortunadamente alguien tuvo la idea de sacarme de ahí, y me quede junto a la pared de vidrio, viendo como los médicos intentaban traer de vuelta a Matt, los vi hacer algunas maniobras de resucitación, pero lo que me dejó helada fue el momento en el que utilizaron las paletas, una vez, dos veces, más maniobras y medicamentos, tres veces, y se detuvieron