Mientras tanto, Candy permanecía inquieta en la habitación, incapaz de pegar un solo ojo. La sensación de vacío le invadían los sentidos. Se habia ido temprano a la cama. Ya no lloraba. Tenía la mirada perdida en algún punto fijo se y se decía – "Al menos me llevo un bonito recuerdo de este lugar...Sé que lo eche todo a perder con mi actitud, de repente "Terry déjame decirte algo ¿por qué eres tan testarudo?"- se preguntaba Candy haciendo un mohín de furia. Al cabo de 10 minutos se dispuso a
Ir a la cocina ya que no había comido nada e iba por un vaso con Leche. A su regreso sintió la necesidad de ir a buscar a Albert "quizás no sea conveniente". Busco a Lila, no la encontró.
Albert y Terry seguían conversando ajenos a la inquieta Candy. Había simpatizado el uno con el otro como si se hubiesen conocido de siempre. Terry algunas veces lo había visto por los periódicos "El Gran Empresario William Ardlay", pero conocerlo en persona era muy diferente, podía ver la expresión serena del rubio y su capacidad de apaciguar los agitados corazones. Quien diría que algún día lo tendría frente a frente y más aún emparentar con su familia?. Al rubio le agrado el muchacho. Terry era muy reconocido por su trabajo, pero como este le apasionaba mantenerse a distancia y no le gustaba mucho el bullicio, poco se dejaba ver. Oak Park había sido para el ex actor un lugar excelente, no se comparaba con Nueva York, sin embargo si alguna vez le tocara vivir en la gran manzana lo haría. Albert supo reconocer que él era la felicidad de su querida Candy. El muchacho de verdad que la queria, bastaba ver cuando hablaba de ella, simplemente su rostro resplandecía.
Candy haciendo gala de su característica curiosidad se acercó a la puerta y escucho risas, sus ganas de saber quiénes era la indujo a acercarse a la puerta y tratar de escuchar.
No se imaginaba que Terry estaría allí. Pensó era Albert y Lila. Así que abrió la puerta sin golpear y su sorpresa fue verlo allí junto a un ventanal.
-"Buenas noches, eh, disculpen la interrupción. Pensé que estabas con Lila"- se dirigió a Albert. Permiso. Se fue del lugar antes de entrar, pero al cabo de varios pasos Albert la detuvo.
-Espera Candy!
Detuvo su andar- giro para ver a Albert…. Hace cuanto que está aquí? A que ha venido?.- pregunto Candy con curiosidad.
- Hace un rato Candy, pero pensé que dormías y no quise interrumpir tu descanso. Te he visto bastante baja de ánimos, esto podía espera- Albert sabía que tratándose de el a Candy no le importaría si estuviese incluso dopada. Se trataba del Terry, el hombre que amaba. –Candy él ha venido a hablar contigo.
-Si?- pregunto sorprendida - pues hasta hace unas horas atrás no quería saber de mí.
- Vamos ¡no lo hagas esperar aún tienen tiempo- la llevo al interior del estudio. -Pasa Candy- Terry se levantó de inmediato al verla. Ambos no se miraban- Bien... me retiro para que aclaren sus cosas.
Claro está que la conversación que sostenían antes que llegara Candy era sobre su persona, la chica amada por ellos de manera distinta. Terry le había comentado a Albert que desde que la conoció en la playa le había gustado mucho, desde entonces la quiso y ahora la ama mucho mas. Que quizás eso suena superficial, pero en realidad él se sintió atraído fuertemente por la chica quien poco a poco se fue metiendo en su corazón. Además que le gustaba burlarse de sus pequeñas y apenas perceptibles pecas. Le conto como le gustaba verla enojar pues estas se le movían más. Albert había reído con eso. Si Candy se diera cuenta seguro le asesta un codazo en el estómago.
Cuando estuvieron Frente a frente Candy aún mantenía baja. Terry tomo con su mano izquierda el rostro de ella.-por favor mírame, no bajes tu mirada. Todo está olvidado-
Candy no decía nada. Habría querido decirle tantas cosas y simplemente las palabras se quedaban atoradas en su garganta. Debían deshacer el iceberg que se habia formado entre ellos.
Fue Terry el que continuo- "Candy, yo…. Quiero que por favor me disculpes por lo grosero que me porte contigo- hablaba Terry con sus manos juntas estrujándose los dedos- estaba nervioso….-Yo estaba molesto y te falte el respeto.
Candy no decía nada, pero sus ojos estaban clavados en él. De esa manera se fue acercando y con sus manos tomo el rostro del joven y lo acuno en ellas- "Mi amor, no te voy a mentir en decirte que no me dolió tu trato, pero es de sabios enmendarlos. Te disculpo porque te amo y porque quiero que juntos superemos todos los obstáculos que la vida nos pueda poner. Te prometo que de ahora en adelante siempre hablare contigo y te preguntare y pensare antes de actuar. Yo tampoco quiero separarme, Terry".
El, con su endemoniada risa de medio lado le dijo: "Me parece bien lo que acabas de decir, porque también para que yo pueda perdonarte completamente debes hacer algo.
- Algo? Algo como que Terry?- pregunto Candy sorprendida por el mando de él.
-Casarte conmigo lo más pronto posible.
-Cómo?- pregunto sorprendida Candy…. No, no
-Es todo o nada Candy- le dijo seriamente- quiero irme a vivir a Nueva York siendo ya mi Esposa. El viaje de mañana lo pospondré mientras arreglamos lo de la boda por civil, ya posteriormente nos casamos por la iglesia. Que dices pecosa?
-Tú crees que con eso me pones en jaque y mate verdad? Pues se equivoca señor engreído, presumido y jactancioso, crees que es un tipo castigo?
-"No, pero quien ha dicho que es un castigo? Eso lo sé perfectamente-. Le decía esto de manera penetrante e insinuante. Habían entrado en su juego mutuo.
-Claro que acepto casarme contigo Terry. -amor- le hablaba ella tocando con sus manos las mejillas del chico- bajo su mirada de nuevo a los labios de él, mojo sus labios y nuevamente quiso fundirse en otro beso. A él le encantaba ser besado de esa manera.
***Cuando estoy con él
una hoja es una estrella
y cualquier canción el mejor de los poemas
cuando estoy con él
olvido las palabras
y no puedo hablar
cuando estoy con él;
cuando estoy con él
un suspiro es un te quiero
y un gemido es… una amor por ti me muero
y la calle es un bello paraíso
que me huele a mar
cuando estoy con él.
En su habitación no existe más que amor
se paró el reloj ya deben ser las diez
cuando estoy con él
el tiempo me da igual
solo quiero ser mujer y nada más.
Cuando estoy con él
una espina es una rosa
y hasta un gorrión me parece una paloma
yo podría tocar la luna con mis manos
porque voy flotando
cuando estoy con él
Terry no podía explicarse que había hecho para que una mujer como Candy lo quisiera con esa devoción, el corazón de Candy era inmenso y el, con su actitud a veces se decía que no la merecía. Así es el amor, el corazón no busca amores de conveniencia. El corazón no distingue si aquel tiene dinero o este no, o si con aquel viviré sin preocupaciones y este no. El corazón se abre al amor simplemente cuando lo siente y Candy se enamoró de Terry con quien quería emprender el inicio de una nueva vida a su lado.
-Escúchame Candy todo cuanto necesitamos para casarnos está aquí. Le pediré tu mano a Albert, mi madre está presente. Que más necesitamos?
-Bien, hablaremos con ellos.
Ahora fue el turno de Terry de acercarse a los labios de Candy, esos que había ansiado besar y devorar. Ambos se fundieron en un abrazo luego de separar sus bocas.-"Te amo Candy, por favor nunca más vuelvas a dejarme.
Esa noche Terry se fue a su casa dejando a una Candy flotando en las nubes. Dormirá plácidamente. El Joven no podía más con su testarudez, la busco. No tenía caso seguir molesto, cuando el amor es más fuerte, cuando aún sus sentimientos están vivos, cuando aún se aman. Las resoluciones de esa noche darían paso a nuevas acciones. El tiempo, la madurez y el cariño de sus amigos les ayudaran a emprender un viaje con su destino.
El viaje se pospuso. Eleonor estaba más que feliz de saber que su hijo al fin había recapacitado. Candy se reunía en casa de Terry para tratar los asuntos de su boda legal. Albert por obvias razones había dado su bendición más que aprobación pues, aunque Candy era mayor de edad, el aún seguía siendo su padre adoptivo, eso Candy lo respetaba mucho y le era de suma importancia las palabras de Albert.
Susana empezaba su tarea de merodear la casa de Terry. No estaba segura que su dueño estuviera por lo de sus constantes viajes. Además la mataba la curiosidad. Había dicho que ahora que Candy no estaba podría conquistarlo. Se hubo alejado con el temor de que su padre regresara en cualquier momento y le reclamara por todos los gastos y las cuentas pendientes excesivas. El alto estaba vigente, Susana sufría las limitaciones. De Fred no había sabido nada.
- Creo que a ese Maldito le iré a hacer una visita de cortesía en unos días- pensó maquiavélicamente- jamás le perdonare que haya echado todo al trasto. Me las pagaras muy caro Fred!. Mientras tanto iré por ti Terry…mi amor"- dijo con ojos de ensoñación.
No fue mucho tiempo el que espero para ir en busca nuevamente de problemas. El caso de Susana ya era bastante enfermizo, de esos que son apenas perceptibles, su comportamiento dejaba mucho que pensar. Terry había hablado con su padre al respecto. Este le había dejado en claro que Susana estaba obsesionada y le estaba provocando problemas. El padre de ella había prometido regresar lo más pronto en lo que terminaban algunos pendientes financieros e iría por ella. A Terry que aunque no le había gustado nada de lo que había hecho para separarlo de Candy realmente estaba preocupado por la Joven Marlow, más que todo por su amigo, ya que siendo un hombre solo que ha visto por su hija este golpe podría ser duro.
Cierta tarde que espiaba por el jardín la vio, realmente era una "Gusana" su vista fue directa al final del pasillo allí estaba. Como una serpiente al acecho de su presa pudo acercarse a ella- se había sorprendido verla allí, pero iría nuevamente al ataque.
-Candy, Candy mi queridísima Candy, como has estado?-(risa malévola y sarcástica)
-Susana!- dijo Candy con tono sorpresivo .
-Con que regresaste, eh? Acaso has perdonado a Terry por lo que te hizo- le decía al mismo tiempo que hacía con su cabeza un movimiento de negación.
-Deja de fingir! Sabes muy bien que todo fue una treta tuya, porque eres una tramposa.- le espeto sin miramientos.
-Ah sí, eso te dijo? Jaja ja ja y tú le creíste cierto?
-Claro que le creo, porque no he de hacerlo? – solo porque tú lo dices? Mentirosa!
- Sí que eres una estúpida, Candy?
- Mira Susana, será mejor que te largues si no quieres que te obligue a hacerlo. Estas colmando mi paciencia. Nada de lo que me digas hará que yo desconfíe de Terry, entiéndelo, "él no te ama". Lucharé contra ti y contra quien sea por defender este amor. Tu obsesión por Terry no te ha dejado vivir en paz. Admítelo, tú no amas a Terry, tu amor es enfermizo.
-Que sabes tú de lo que siento?- las palabras de Candy la hicieron enfurecerse y se abalanzo contra la pecosa queriéndole hacer daño. Estrujando su garganta.
-Suéltame! –- dijo Candy al tiempo que se la quitaba de encima y le empujaba. -Estás mal Susana.
-Te odio maldita mustia. Te odio tanto que no tienes idea. Terry es mío, mío me oyes- Los ojos de Susana estaban tan brillantes- "es mío y hare lo que sea porque este conmigo. Te juro que soy capaz de cualquier cosa".
-Vete por favor! Aquí no eres bienvenida.-Vete o te saco yo misma.
-Que sucede aquí?- pregunto Eleonor que había visto la discusión desde la ventana y bajo al ver cuando Susana se había abalanzado contra Candy.
Terry no estaba en esos momentos había ido con Albert quien se ofreció acompañarlo a comprar su traje para la boda civil. Lila y Candy habían hecho lo mismo días atrás. Posteriormente Albert y Lila seguirían el camino de Candy y Terry y se casarían, aunque eso le diera el patatús a la Tía. No necesitaba que nadie le autorizara casarse. Además a nadie debía rendirle cuentas, total no era eso lo que la Tía quería, solo que esta vez las cosas se harían a su manera, a su gusto y antojo. Ya después le inventaría cualquier excusa a la señora. El regresaría para planear su Boda y Candy se iría con Terry a Nueva York.
Eleonor no le quitaba la vista de encima a Susana, cualquier persona se daría cuenta que la actitud de la chica era delirante y trastornada.
-Señorita por favor retírese- Le dijo Eleonor señalando la salida.
-Adiós, hasta muy pronto Candy- mostraba una sonrisa burlesca.
-Candy te encuentras bien?
-Si. –Candy tocaba su cuello. Le habían quedado algunas marcas pues su piel era tan blanca y sensible. Imposible de ocultar.
-Vi lo que esa mujer te estaba haciendo Candy. Esta loca. Mi hijo debe saber esto. Debemos irnos lo más pronto posible de aquí.- Mira cómo te ha dejado?
-hablare con Terry Eleonor- esta asintió.
Momentos más tarde:
-Que estás diciendo Candy?- se levantó de improvisto- estuvo aquí? Y que quería?
-Según ella a decirme lo mismo sobre ti. Que me mientes y una sarta de locuras.
-Tu que le dijiste?
-Que no volveré a caer en su trampa. Que diga lo que diga yo creeré en ti- Terry sonrió- de pronto se puso muy serio.
-Me tiene cansado esta situación Candy. Creo que vamos a adelantar la boda. Nos casaremos pasado mañana. Debo hablar con Albert a ver qué opina.
-Opino lo mismo- En ese momento entraba Albert- No puedo permitir que esa mujer le haga daño a Candy. No me lo perdonaría si algo le pasa. Eleonor me conto lo quiso hacerte.- dijo esto acercándose a la pecosa.
-De que hablan?- pregunto Terry viéndoles las caras- Candy por favor. En que habíamos quedado?
-Es que no quería preocuparte Terry- le mostro las marcas en su cuello, que antes había cubierto.
-Santo Dios! Que esto? Definitivamente Albert, debo llevarme a Candy lo más pronto posible lejos de esa mujer- Albert asintió mostrando estar de acuerdo.- Terry bien pudiera llevársela en ese momento y casarse en Nueva York o Chicago, sin embargo ya estaba todo previsto allí y no quería que nada ni nadie después echara abajo sus planes con su futura esposa.- no puedo seguir permitiendo esto. Debo denunciarla ante las autoridades por lo que intento hacerte Candy. Lo sentiré por su padre, pero hay ponerle freno a esta situación.
-No Terry, por favor déjalo así, de todos modos pronto nos iremos de aquí y no la veremos más.
-No estoy tan seguro Candy.
Llego el día que se casarían. Se dirigieron a realizar su unión al registro. Ambos con sus testigos correspondientes. La novia estaba preciosa. Eleonor no se quedaba atrás. Habían asistidos sus empleados y el novio ni decir. Un hermoso "Adonis" con su traje mostrando su porte y galanura. Se celebró la ceremonia y en casa de Albert se realizó un pequeño banquete muy íntimo para sus pocos invitados así también no despertaría el morbo de Susana, después de lo que intento hacer no sería tan evidente mostrarse, sin embargo es mejor prevenir.
Albert Y Lila Se retiraron a su habitación . Se dieron los abrazos de felicitaciones. Así pues los Granchester se fueron a su casa. Eleonor se había adelantado para indicarle al servicio tuvieran todo listo en la habitación. Además de que las maletas lo estuvieran pues al día siguiente partirían antes de mediodía. Luego se fue a descansar a la otra ala totalmente opuesta a la habitación de sus hijos para darles mayor privacidad.
-Amor….. Por fin marido y mujer- dijo Terry con una enorme sonrisa- por fin eres mi esposa.
-Tu esposa que bien se oye. Esposo mío! Solo mio.
-Señora Granchester por favor no me haga esperar- decía al tiempo que la levantaba en vilo para depositarla en el lecho. Terry había pensado en cambiar la enorme cama, pero su molestia de disipo como el bendito problema del perfume, eso ya no era relevante, ahora lo que le importaba era el bienestar de su hermosa y apasionada esposa.
-Espera mi amor. Me pondré cómoda- se levantó y se dirigió al baño. Luego de un rato- Terry por favor cierra los ojos.
-Está bien- Candy se había puesto la lencería más provocativa y sexi que había encontrado se trataba de una sola pieza beige cuya transparencia dejaba notarse los hermosos senos de la joven, tan llenos y voluptuosos amarrado con un pequeño lazo que dándole un tirón quedaba totalmente desnuda.
-Que hermosa eres Candy! Quieres destinarme a volverme loco, eh pecosa sexi?- lo resintió en su masculinidad. Quería fundirse en ese cuerpo hermoso y que ahora justo era suyo por ley y podría tomarlo sin miramientos. Se acercó como si fuese un león dispuesto a tomar a su presa- ven amor- se acercaron y se fundieron en un beso más apasionado que los anteriores, ahora que se sabían esposos aunque no por la iglesia igual esta unión era importante. Sabían también que tenían la bendición de Dios pues él, es hacedor de dicha constitución desde el inicio de la creación. Cada beso que se prodigaban era más y más demandante de entrega, pasión y amor. Una entrega limpia, una entrega pura dos cuerpos se vuelven a unir para ser uno solo. Se amaron y amaron hasta el amanecer.
Susana era ajena a todos esos acontecimientos. Quería ver a Terry. No sabía del muchacho desde que la enfrento con Fred atreviéndose a tanto se acercó a la puerta, no miro a nadie.
-Terry, Terry! Donde estarás? – dispuesta a dar la vuelta para su retirada cuando de pronto vio a la señora del servicio. – disculpe, donde se encuentra Terry?- la empleada quien ya la había reconocido la vio con detenimientos y cierto recelo, pero los señores ya no estaban y ella no podría hacerles nada.
-El señor Terry se fue. El no vivirá más aquí.- contestó la empleada.
-No vivirá más en este lugar? . Que está pasando aquí- se dijo pensativa.
Asestando el golpe final la empleada termino de decir-"El señor su esposa y su madre se han ido".
Continuara ... ..
Notas: gracias por sus comentarios valiosos como siempre.
*** letra de la canción "cuando estoy con él" del señor Manuel Alejandro de España. Me encanta pues para mi expresa el sentir de Candy cuando está con Terry.
Ahora bien. Como el mio: En un tutorial de Albert Albert, tutor, tutorial de la firma de la ley, ¿no es así? Además, ella se convirtió en una mujer y nunca ha conocido a sus padres ni a nadie familiar como la hija.
