Los preparativos de la boda religiosa estaban en marcha. El acompasado ritmo de la vida que estaban llevando entre trabajos y el hogar transcurría de forma normal. Llego el invierno y las buenas nuevas.

Pasaron una navidad de 1975, feliz lleno de mucho amor.

La boda se celebraría al finalizar el mes de Marzo. Después de los sucesos pasados el panorama se vislumbra despejado. Terry lamentó mucho el que Andrés haya dejado su trabajo, en verdad era un buen elemento y durante los 5 años que estuvo a su disposición fue un excelente trabajador. Terry lo comprendió le extendió una excelente recomendación por si solicitaba trabajo en otro lugar y por supuesto le pago todo lo que la ley estipula. Se fue a Oak Park para estar cerca de su Hija. Fueron momentos difíciles.

Casi todo ya está dispuesto para la boda, aunque faltaban un poco más de 2 veces el tiempo pasa volando. El banquete, los arreglos, la música en fin. Eleonor había realizado un excelente trabajo junto a una agencia que se encargaría de realizar los últimos detalles. El hermoso vestido de Candy era de ensueño. Con un talle fino delineando su figura, en la parte de adelante el escote en forma de corazón. Se vio al espejo y la imagen devuelta le pareció irreal. Candy era muy hermosa y bella, solo que no se le creía. De niña no era de preocuparse en apariencias ni de darle tanta importancia a las ropas y lujos. Acostumbrada hasta los doce años de vivir en un orfanato, conoció las carencias propias de esos lugares. No conoció la opulencia aunque fue adoptada por una familia adinerada lo cierto es que ella seguía siendo tan sencilla y lo será siempre. ¡Jamás cambiará¡ esa es su esencia. Ese es el corazón de Candy. Cuando podía se iba de visita al hogar con su esposo quien quería conocer donde fue criada y ayudaba a los niños. Cada mes que llegaba encontraba uno, dos hasta tres niños nuevos y los que se iban, dejaban gratos recuerdos en sus cuidadoras. Las mujeres a quienes veía como sus madres fueron el mejor regalo que la vida le pudo dar. No conoció a la suya pero le agradeció el haberla abandonado en un lugar tan hermoso, como ese y le pedía siempre a Dios que cuidara de esa madre, pues le agradece el haberle dado la vida. Había un fondo monetario destinado al hogar el cual era suplido por Candy y Albert

Candy y Terry Vivian ocupados en sus trabajos. Candy viajaba a menudo a Chicago para tratar asunto y detalles de su empresa y al igual Terry en Nueva York pasaba el tiempo en las supervisiones de una nueva película se estrenaría "El último Magnate" -Todo tiene que salir excelente- había dicho a sus actores – Es necesario dedicar mucho tiempo en estos últimos ensayos, solo así daremos el 100 por ciento y lograr un producto final óptimo.-Necesito que todos estén preparados y concentrados en lo que están haciendo.

Dos días después Terry contrató los servicios de un nuevo asesor para atender sus asuntos y los de sus otros dos socios. Esto es de suma importancia, así que con anuncio en periódico se presentó el nuevo asesor, Delegó el puesto después de algunas preguntas de rutina en cuanto a experiencias y habilidades. El día que se presentó a la corporación el nuevo Asesor financiero, estaba toda boca para bajo con el trajín de los últimos toques arreglos en los escenarios, el vestuario en fin.

-Buenos días. Estoy buscando al Señor Granchester

-Buenos días, en que le puedo servir-Contesto cortes Terry

-Vengo por el puesto de asesor Financiero. Mi nombre es Camille Lombrad

Camille Lombrad llego al país con ánimos de explotar sus conocimientos. Originaria de Francia y con una muy buena preparación, abrirse pasó en el extranjero y vio la oportunidad de oro que siempre había querido y deseado. Trabajar en una compañía de cine. "Fabuloso"-dijo- esta es lo que había esperado- Era una mujer despampanante. De unos ojos color marrón claro, cabellos largo oscuro y una silueta definida. Llamaría la atención de cualquiera.

-Bien, por favor vamos a mi oficina-cuando hubieron llegado- pase adelante por favor, tome asiento.- Camille tomo asiento- Dígame señora.

-señorita por favor. No estoy casada y tengo disponibilidad de tiempo. Esto lo dijo con una segunda intención.-

-Bien, señorita Lombrad como vera esta empresa necesita de su profesionalismo. Pues como sabrá necesitamos de estrategias que convengan para un buen futuro en las inversiones- orientaciones que ayuden al buen funcionamiento y haya ganancias efectivas y jugosas. Analizar diversos escenarios. Expandir la empresa, emitir acciones, en fin donde destinar más fondos de capital para sacarles un rendimiento económico y financiero. – me ha captado señorita?

-Si…..Por supuesto Sr. Granchester.- tengo amplia experiencia en todo lo mencionado. Aquí está mi hoja de vida. Puede usted revisarlo y así podrá constatar lo que le digo.- Terry tomo la documentación que la acredita como tal y si, en efecto vio también el record y trayectoria profesional.

-Excelente!, realmente la necesito de inmediato. Me ha dicho que tiene disponibilidad.

-Así es.- acato de inmediato

-Entonces que le parece empezar mañana a las 8:00am.

-Aquí estaré Señor

-Bien, está contratada- pase con Janice para llenar algunos documentos y realice su contrato- informo .

Gracias- pase buenas tardes-hasta luego.

Terry había quedado impresionado por la experiencia laboral de una mujer tan joven en el ámbito financiero, no es que dudara de que una mujer no tuviera la capacidad de ejercer tal profesión, es solo que los financieros que había conocido eran hombres, pero él no es prejuicioso y había dado la oportunidad a la señorita Camille de exponer sus habilidades.


Candy por su parte aprovechando uno de los viajes a chicago visitó a su Familia, Albert estaba próximo a casarse y le entregó la invitación.

-Albert es una lástima que no haya podido ayudar en los preparativos de tu boda, pero como veras estoy entre el trabajo y mi familia.

-No te preocupes Candy, la verdad que todo está bien, entre la Tía y la madre de Archie todo está a la perfección, pero espero que vengas a mi boda. Lila está feliz.- No me fallen.

-Por cierto! Dónde está?- No la he visto. No le dijiste que vendría?

-Que te digo….-dijo poniendo un dedo en su barbilla- Probándose el vestido. Según no tardaría mucho y que quizás podría verte, pero era una cita que tenía y no podía anular. Tú me entiendes.

-Oh! que emoción- por supuesto que entiendo Albert-Bueno tengo que irme. No puedo esperar que me tome la noche.


-Buenas Tarde amor, como te fue- preguntó Terry al verla llegar.

-Hola! Pues bien…. Fui a ver a Albert por lo de su boda. Está muy feliz porque al fin encontró a la mujer que tanto busco.

-Yo también encontré a la mía! y que cuenta- pregunto Terry mientras ojeaba un libro, el cual dejo al ver a su esposa quitarse la ropa y hacer su acostumbrado ritual del aseo.

-Se casara antes que nosotros. A Finales de Enero así que no podemos fallarle.

-Por supuesto amor! Allí estaremos.-Se levantó de su lugar y se metió al baño junto con ella.-así que pensabas dejarme fuera, eh?-dijo tras de sí cerrando la puerta.

-Terry! Amor—no le dio ni tiempo de respirar y se fundieron en un beso intenso cargado de pasión. Fue quitándole la última prenda que llevaba y cuando ambos yacían desnudos la deposito dentro de la tina, se introdujo en el agua y la recostó de espalda y allí obtuvo la primera carga erótica de placer hasta culminar en un éxtasis intenso. Hicieron el amor tres veces en el baño. Él no se cansaba de ella y que decir de ella? Lo amaba con locura.

Paso un mes y la señorita Lombrad estaba llevando a cabo su trabajo con el profesionalismo requerido. Cierta ocasión Candy se presentó a la oficina de su Esposo quería sorprenderlo invitándolo a almorzar, con eso de que se la pasaba haciendo sus supervisiones constantes para que todo saliera a la perfección, Terry no estaba comiendo debidamente.

-Buenos días-Saludo con su enorme sonrisa a las personas que encontraba desde el cuidador de la puerta hasta el dueño del lugar plantándole tremendo beso una vez llegando a él.- amor, yo sé que me dirás que no era necesario, pero no puedes negarme el placer de que vayamos a almorzar. Me has dicho que no estas comiendo a la hora debida así que por favor no me digas no.

-No, no puedo negarle nada a mi pecosa Esposa. En realidad tengo mucha hambre. Todo está más que listo. Vamos!-salieron del corporativo orgullosos el uno del otro. Estaban logrando sus objetivos profesionales. Ahora solo les faltaba lograr sus objetivos personales como familia.

Camille se acercó a una de las empleadas de la cual se había hecho amiga, si se pudiera llamar de alguna manera. La mujer era muy profesional, pero también le gustaba el cotilleo

-Es muy bonita la Esposa del Jefe- comento levantando una ceja y mordiéndose los labios - Pero el, es un bombón, es un hombre de esos que ya no se ven.

-Deja esos comentarios. Si te oyen te van a malinterpretar. El jefe es muy delicado con su vida privada. Será mejor que si quieres mantener tu trabajo de límites a hacerlo y no andar haciendo esos comentarios y gestos.- le regaño su nueva amiga Janice, la recepcionista.- Hace algunos meses nos dimos cuenta de una mujer que lo acosaba- la francesa abrió mas los ojos- y ahora se encuentra loca y encerrada, porque se obsesiono tanto con él, que la tipa hizo tantas estupideces y el nada.

-No es para menos Janice. Ese hombre a cualquiera volvería loca.- La recepcionista no quiso seguir con la plática y se retiró a su sitio, no sin antes decirle- "Ten cuidado, porque ese hombre tiene dueña y no la dejara por un acostón" No te busques problemas.

Candy Tuvo que hacer un viaje a chicago para ver unos detalles que requerían de su presencia. Visito de nuevo a su Familia. La tía empezaba a tratarla y poco a poco la señora iba rompiendo esa coraza que había puesto desde que conoció a aquella niña.

-Buen día, Tía, cómo se siente?

-Bien Candy, estos dolores de cabeza que no me dejan, pero no te preocupes estare bien.

-Por favor vaya a un hospital a verse ese problema a tiempo. Sé que para usted mis palabras no tienen ningún mérito, pero hágalo por su sobrino por su familia que tanto la aman. Usted es su pilar y lo que deseamos es que usted esté bien.

Las palabras de Candy y su muestra de preocupación fueron ablandando el corazón de la señora. Realmente reconocía que la rubia no era una mala persona, a cómo años atrás les había hecho creer los hijos Lagan y su madre.

-Gracias Candy. Perdona por los malos ratos que has pasado, pero siempre he velado por el bienestar de mi Familia. Disculpa por no hacerte sentir nunca parte de ella, pero hare todo lo posible por que las cosas sean diferente.

Parece que la tía llamo con su mente a la mala sangre de "Neil Lagan" apareciéndose como si nada.

-Buen día Tía abuela- se acercó el muchacho para abrazar a la anciana- hola Candy como estas?

-Bien Neil- Candy quiso decirle "Lagartija", pero se contuvo pues la Tía Aún estaba presente.

-Neil que bueno que han regresado, supongo que William les ha comentado que se casa. Es necesario que toda la familia este presente para este acontecimiento. Donde está tu madre y Eliza?

-En casa. Luego vendrán. Vine a verla directamente. Me ha preocupado mucho.

-Gracias hijo. Cuando estén aquí por favor que me avisen, por lo pronto subiré a descansar. Los dejo. Permiso.

-Pase Tía-

Candy solo asintió con la cabeza.

Una vez solos Neil empezó con su juego estúpido.

-Estas muy linda Candy! Te has puesto hermosa, te ves más mujer y tu rostro está más bello. Tienes un lindo rostro- dijo acercándose atrevidamente a ella.

-Aléjate de mí Neil.

-Por qué Candy? Nunca me hiciste caso por el estúpido de Anthony, cosa que no entiendo si él se fue hace tanto. Ni siquiera creo que se acuerde de ti.

-No hablare contigo cosas que no te incumben, pero te voy a aclarar algo: nunca te hice caso porque nunca me agradaste, nunca me gustaste. Te desprecio Neil, no se me olvida lo que intentaste hacerme con tus engaños. Haciéndome creer que eras una buena persona, cuando estabas actuando tan ruin y asqueroso. Así que con tu permiso- girándose para irse cuando Neil la toma del brazo.

-No tan pronto Candy.

-Suéltame- Candy estaba furiosa- no me pongas ni un solo dedo encima. "Estúpido".

Candy salió de la mansión. Iba furiosa. Pensó que jamás volvería a ver al idiota de Neil, pero que error fue el pensarlo- ¿es que jamás la dejaría en paz?.- Neil eres una maldita lagartija asquerosa

-vaya, vaya, pero mira a quién tenemos aquí…. La huérfana asquerosa Candice Ardlay-. Ja ja ja ja te queda muy grande el apellido hospiciana. Deberías quitártelo porque lo ensucias.

-Déjame en paz Eliza, no estoy para tus jueguitos tontos de niños. Se ve que no has madurado nada, sigues siendo la misma ….. Me estoy equivocando?. Sigues siendo la misma, prepotente y presumida.

-Cállate! Maldita no te permito que me hables así- dijo La pelirroja apunto de asestarle una bofetada.

-No tan rápido Querida Eliza. – Dijo Candy sosteniéndole la mano con toda su fuerza- No soy la tonta de antes. Esta Candy que estás viendo frente a ti es otra. Una que ha aprendido mucho de la vida y no se dejara intimidar por ti.- adiós y que tengas buena Tarde "Querida".

-Maldita Sucia. Te odio! -Nunca Te perdonaré que me hayas quitado a Anthony- dijo furiosa Eliza.

-Gracias Eliza, pero yo no puedo compartir tu sentimiento.

Candy salió rápido de allí, no quería encontrarse con la madre. Si los hijos eran así todavia, la madre tendría la ponzoña más grande y ya no estaba para escuchar los lamentos y reclamos de esa mujer.

-Así que la huérfana sigue aquí. -se dirigió Neil al divisarlo- viste a Candy?

-Sí Eliza….está más hermosa que nunca.- una sonrisa malévola se dibujó en su cara.

-Ay Neil que mal gusto tienes! En verdad te enamoraste de Candy? Me descepcionas…..

En ese momento hizo su aparición Albert pues los empleados le habían referido que la familia Lagan estaba presente y que la tía había solicitado le avisaran cuando estuvieran. Una vez llegado Sara y su prole, uno de los sirvientes atendió a la anciana para que bajase.

Buenas Tardes por favor siéntense la Tía bajará en unos momentos. -Comentó Albert con seriedad. No le agradaba Neil.

-Tío William- hablo Eliza sopesando la situación- Candy vive aún en esta casa?.- ambos jóvenes y la madre estaban a la expectativa de la contestación del Rubio- Albert sabia el odio que le tenían a la pecosa.

-No, Candy ya no vive en esta casa, pero si así fuere. Cuál es el problema? Ella es una Ardlay e igualmente tiene derecho de vivir si así lo deseara- Esta es su casa.

-Jamás será una Ardlay, no lleva la sangre de los Ardlay

-Tampoco ustedes la llevan y sin embargo están aquí queriéndome imponer lo que no les corresponde. Se les olvida eso?. Aqui soy yo el que mando.

Esa fue una bofetada con guante blanco. Realmente los Lagan no tenían ningún nexo "sanguíneo" con los Ardlay, si estaban ligados, pero no de sangre pues Sara era la hija del fallecido Esposo de la anciana, por lo tanto los había acogido bajo su protección.

Los Lagan tenían grandes inversiones, una cadena de hoteles muy prospera. No les iba nada mal.

Albert continuo- Les voy a pedir por favor, no..no, que digo por favor…. Les voy a exigir que respeten a Candy. Se les olvida quien es ella. Así que un enfrentamiento e insultos hacia ella, lo hacen conmigo.- los miraba escudriñando sus rostros. Otra cosa más- y esto lo dijo dirigiéndose a Neil- Candy está casada. Olvídate de molestarla. Ahora tiene a alguien que la defienda. No te busques problemas muchacho- dio unas palmaditas al moreno y se retiró dejándolos impávidos por lo que acababan de escuchar.

-Esa maldita se casó?- con Anthony?- se miraban unos a otros.

Llego el día de la boda de Albert y Lila. La boda civil se realizó dos días antes entre personas muy íntimas a la familia. Posteriormente la boda religiosa se llevaría a cabo en la catedral del santo nombre. Todos los familiares estaban presentes. Se casaba nada más y nada menos que William Ardlay, sin embargo no era de gustar salir en noticas públicas. Su vida íntima era eso "intima". Si, llego uno que otro a tomar información, pues uno de los hombres más rico del Estado se estaba casando.

-Felicitaciones amigo- le dio un fuerte abrazo Terry – Ya eres uno de los mios. -Felicitaciones Señora Ardlay- dirigiéndose a Lila

-Amigo, Terry, Gracias por estar presente- se saludaron con fuerte abrazo fraternal.

-Felicidades mi querido hermano!- fue el turno de Candy de abrazar a su amigo.- Te deseo lo mejor del mundo Albert, y a ti Lila, te llevas uno de los dos mejores hombres que existen, porque el otro lo tengo yo- dijo abrazando a su Esposo.- Por favor hazlo feliz, él se lo merece y cuídalo siempre.

-Claro Candy los dos somos muy afortunados y ahora que unimos nuestras vidas somos inmensamente felices.- dijo Albert viendo a los ojos a su Recién esposa.

Dejaron a la pareja a solas para darles espacio e intimidad a su conversación.

Candy y Terry fueron a saludar a algunos conocidos de manera independiente, bueno solo eran dos personas, los conocidos por Candy Archie quien habia llegado con su novia Annie. Patty no pudo asistir pero prometió no perderse la boda de Candy por la iglesia.

-Hola Archie, como estas? Como van esos estudios, primo?

-Hola Candy- Estas muy linda prima. Supe que te casaste, no me agrado que no nos comunicaras.

-Bueno Archie, es que fue todo rápido, pero si estarás en mi boda por la iglesia, cierto?

-Claro que si Candy, no fallaremos.- sin embargo nunca se imaginó y aún lo desconcertaba es que Candy se haya casado y no precisamente con su pasado amor. Su primo.- no me presentaras a tu Esposo?

A la distancia eran observados por Terry y por la bella Annie quien sabía que muchos años atrás Archie "estuvo" perdidamente enamorado de Candy. Sabía también que el joven desistió al saber que su primo Anthony la amaba y respetaba los sentimientos de este, también que Archie ya no la miraba de aquella manera, eso quedó atrás, pues el chico le había demostrado que la amaba. El que no lo entendía era Terry pues desconocía esos detalles.

-Claro, dejame que lo ubique – Candy dio un escaneo por todo el salón y lo diviso.-Mira allá esta. Vamos Archie- ambos se encaminaron hacia donde se encontraba el joven castaño hermoso de ojos azules.

-Amor- dijo Candy tocando el brazo de su marido-Te presento a mi primo Archie.

Archie. Él es mi Esposo Terence Granchester.

-Mucho gusto- dijeron mutuamente dándose la mano uno al otro.-Archie percibió un dejo de arrogancia en el tipo.

Al rato cuando hubieron quedado a solas Terry y Candy- Gracias amor, por haberme acompañado a la boda de mi hermano.

-Ni lo digas Candy, Albert es mi amigo y no podía fallar. Además se te olvida que soy tu Esposo y tu familia es la mía también.

En ese momento se acercaba la ponzoña de Eliza

-Hola querida! No me vas a presentar?- pregunto de manera descaradamente coqueta.

-si, por supuesto. Terry ella es: Eliza Lagan, Eliza él es ….

-Sé quién es él.

-Ah, sí?...- dijo Candy mostrando una mirada de divertida sabrás que él, es mi Esposo.- A Eliza se le cayó la mandíbula hasta el suelo. Cómo era posible que ese bello hombre, hermoso y tan pero tan varonil se haya fijado en "esa" huérfana de quinta. A Eliza le iba a dar algo, de repente se sintió furiosa, llena de resentimiento, decepción y odio más a Candy. Eliza envidiaba todo lo que Candy obtiene.

Eliza no se iba a quedar así sin más, tenía que descargar aunque sea un poquito de su mala entraña. Asi que aprovechando que Terry se había quedado solo, pues Candy estaba conversando con Annie.

-Te ha dejado solo tu Esposa?- se acercó cual serpiente venenosa para destilar su veneno.- Que suerte tuvo Candy, eh? casarse con un hombre como "Tu"

-Diría que el afortunado he sido yo.

Terry se estaba impaciente. De repente se le clavó la inquietud, pero no era el lugar ni el momento oportuno. Al momento de despedirse de Albert el rubio les habia dicho que podían quedarse en casa y posteriormente viajar. En casa serian atendidos y además tendrían su espacio. Terry se habia disculpado por declinar la invitación, porque lo único que queria era llegar a su casa. Candy no comprendía que habia pasado, pues Terry estaba tranquilo, todo estuvo bien y de pronto cambio su actitud, mostraba otro semblante y Candy estaba desconcertada. Aunque conocía de los estados de ánimos de su marido.

El Trayecto era largo, Terry no hablaba y si lo hacía era esporádicamente solo con monosílabos, hasta que Candy se dio por vencida y dejo las cosas asi. Candy de vez en cuando lo miraba de reojo y cuando lograba verlo totalmente podía ver su ceño arrugado, como si el llevara un dialogo interno, su vista clavada en la carretera, parece que ella no existía.-Dios ahora que le estará pasando a este hombre insufrible?.-se preguntó Candy.

-Terry, creo que fue mala idea venirnos a esta hora.- se atrevió a mencionar- Te veo cansado amor!.

-Ah, sí? Y que propones?- respondió con tono grueso y con preguntas en tono sarcástico.

-Por qué me hablas asi Terry desde que salimos de la mansión estas distante, te siento enojado y hasta siento que es conmigo?- dijo Candy apartando la vista, pues sentía sus ojos brillantes por la intensidad con que el la miraba.-Por que no vamos a un hotel y alli descansamos. Estamos muy alejados de la casa de Albert para regresar. Mañana emprendemos el viaje, o si prefieres nos quedamos unos dias mientras arreglo unos pendientes y nos vamos.

-No!- casi que lo dijo en un grito.

Inicio Flash Back

-Te ha dejado solo tu Esposa?- se acercó cual serpiente venenosa para estilar su veneno.- Que suerte tuvo Candy, eh?

-Diría que el afortunado he sido yo.-Candy es la mejor mujer como pocas en este mundo.

-Yo que tu no estaría tan seguro querido. Acaso te ha contado todo?- Quieres saberlo?

-Y tú quieres contarme?- pregunto con su sonrisa sarcástica de medio lado.

Terry sabía quién era Eliza, sin embargo le permitió vomitar todo lo que tenía para ver hasta donde llegaría.

-Pues empezare por decirte que ella era una inmunda huérfana que vino a este lugar buscando como escalar. Primero atrapo a Anthony. No que mañas uso para hacerse su novia aunque eran niños, su noviazgo era muy en serio. En una ocasión los escuche decir que cuando se hicieran mayores ellos se casarían. Yo tenía que parar con eso, asi que me encargue y les dije a mis tíos lo que ellos pensaban hacer. A Anthony se lo llevaron lejos. Él no es hombre para esa mujer. Luego resulto ser la hija del Tío, vaya a saber de qué se valió para conseguirlo. Claro si el sobrino se fue, tenía que amarrar al pez gordo no?

-Se te olvida que estás hablando de mi esposa.- la vio con ganas de asestarle un puño, pero se contuvo.- No me has dicho nada de lo que no sé.

-No te enojes Terry, solo estoy abriéndote los ojos. Apuesto que no sabes que ella estuvo comprometida con Neil?

-Que estupidez estas diciendo?- Candy y tu hermano?

-Lo que oyes querido! Mi hermano y "esa", fueron prometidos. Lo engatusó y lo dejo como cualquier cosa - claro, como ya tenía al Tío que es el que tiene más dinero, dejo a mi hermano. El estúpido sufrió por esa mujer, porque también se enamoró. Últimamente ha venido seguido y los he visto aquí, que coincidencia no?

-No sabes lo que estás diciendo!. Basta ya! Mírate la cara. Es la cara de las personas que les gusta hablar de los demás.

-No te miento! Puedes preguntarle sobre el compromiso a Neil - en eso se acercaba Neil- a la Tía, al propio Tío William si quieres. Ellos te lo confirmaran -Terry estaba por dejarla alli hablando sola no podía contener su ira- .- Otra cosa más…. Archie, también estuvo enamorado de ella.

Fin del flash Back

-No!- casi que lo dijo en un grito. -No es necesario quedarnos más dias. Lo único que quiero es regresar a casa. No es mala idea quedarnos en un hotel.

Asi que encontraron el hotel que tenían cercano y se hospedaron. Subieron a la habitación con una maleta en mano para darse una ducha y cambiarse.

-Me daré un baño. Vienes?- hablo ella de manera insinuante.

-No, ve tu primero….Yo entrare luego

-Está bien. .-Candy solo giro los ojos.

Mientras tanto Terry había pedido algo de cenar.

Salió Candy de la ducha y luego entró él. A Candy le parecía raro ese comportamiento, pues en otras ocasiones ella no se bañaba si no lo tenía junto a ella, pero justificó el hecho al cansancio de su marido. Al rato Salió del baño. Candy le había preparado una bata, sus planes iniciales eran que se quedarían esa noche en casa de Albert por eso había preparado todo ropa de dormir. Se dispusieron a cenar en completo silencio.

Cuando ya estaban acostados, él le dio la espalda ni siquiera un beso de buenas noches.

A la mañana siguiente salen del hotel para su regreso a Nueva York. Muy temprano ya que el viaje en auto es largo y cansado. Candy habia comprado para el viaje, frutas y agua.

Al cabo de las horas llegaron a Nueva York ya entrada la tarde. Subieron a su recamara para cambiarse y luego bajaron a cenar a las 6 de la tarde.

Terry aún seguía inmutable. Candy debía atreverse a preguntar que le está sucediendo.

-Terry…nos prometimos hablar siempre. No quedarnos con las cosas que nos dañan, Dime que te pasa cariño, desde que salimos no eres el mismo… - él no la miraba. Su vista estaba fija en un libro el que ojeaba sin parar.- Por favor Terry! Mírame, háblame. Que sucede? – toco su rostro para que la viera, pero él se apartó. Le clavo la vista.

-En verdad quieres saber que me pasa Candy?- su mirada fue penetrante

-Por favor- necesito que me digas que nos está pasando.

Terry se levantó del comedor y camino hacia la ventana y empezó:

-Hablas de contarnos todo cuando tú has fallado- la señalaba con su dedo-acaso me dijiste que estuviste comprometida con el estúpido ese de Neil?- Candy se asustó- tampoco me contaste que Archie, tu queridísimo primo también lo estuvo.-Candy, no estoy dudando de tu integridad porque eso me consta, sería un estúpido hacerlo, mi molestia es que asi como me dijiste lo de Anthony bien pudiste contarme que estuviste comprometida precisamente con ese tipo.

-Te equivocas Terry, eso quedó en el pasado y no tenía por qué decírtelo, Mi presente y futuro eres tú. Si no te conté lo de Neil es porque para mí no tiene importancia. Me estaban obligando a casarme. La tía , según ella, mi rebeldía me haría cometer estupideces y podría casarme con un don nadie y pondría la fortuna en riesgo. Sabes que a ella es lo único que le ha importado. Obviamente Albert no lo sabía, él se encontraba de viaje. Me dijo que era imposición de él, yo no lo creía, por lo que tuve que irme por varios días. Tan solo tenía 17 años.

-Donde estuviste?- pegunto con tono de preocupación.

-Regrese por unos dias al hogar. Les explique la situación y me comprendieron. Luego Albert fue a buscarme.

- Me dijiste que te molestaban mucho, pero jamas mencionaste que estuviste a punto de casarte con él. -Terry no iba a dudar que Candy y Neil se estuvieran viendo a solas. Eso jamas. Lo que si podía pensar es -. Dime algo….ese tipo te ha estado molestando?

-No…eso no…-Candy vio la furia en los ojos de Terry.

-Dime la verdad Candy?.

-No Terry….yo no permito que se me acerque, me repugna sentirlo cerca-Terry la vio directo a los ojos.

-Dime la verdad y no ocultes nada. –Quiso hacerte daño?

Candy bajo la cabeza y sus ojos se llenaron de lágrimas:

-Una vez me dijo que me amaba, pero no pretendía que hicieran tal cosa. Así que confié, dijo que quería conversar. En un inicio me negué, pero me convencí que no estaría mal…así también le pondría claro mis sentimientos. No podía enamorarme jamás de alguien que tanto me humillo. De repente estábamos en un lugar a solas ...y…. quiso besarme y tocarme, pero yo no se lo permití. Salí como pude del lugar y fue cuando Albert me encontró.

-Maldito bastardo malnacido!- Terry apretó sus puños- Porque me lo ocultaste Candy?- dices que eso fue hace años, pero que perdías con decírmelo?

- No me imaginé volver a verlo tan pronto. Además tenía mucho miedo por tu reacción. Nadie lo sabe Terry solo Albert. Por eso él jamás permitiría ese matrimonio.

-No me confiaría mucho!.- dijo pensativamente- Por lo pronto quiero que asignes responsabilidades en algún empleado de tu confianza. No quiero que estés viajando a Chicago sola. Realmente esa mujer te odia. No quiero que por ninguna razón te topes con ellos. Su propia hermana lo delató creyendo con eso poner en duda la credibilidad a mi Esposa. Candy por favor. Quiero que entre nosotros exista la confianza, no tener miedo de hablar. En nuestro matrimonio siempre tendremos problemas eso es algo innegable, pero quiero que juntos lo superemos. Estaremos entre las espinas de la envidia, el egoísmo, Siempre nos sembraran la semilla de la duda, pero en nosotros está, si esa semilla germina o se muere o si esa espina se nos clava o no en el corazón.- Lo prometes Candy?

-Te lo prometo Terry- Una sonrisa salió de su hermoso rostro y ambos se abrazaron.

continuará...


Hola chicas, gracias por sus comentarios

Mary silenciosa: gracias por leerme. "Jamas podria hacerlo considero que Albert es un personaje lindo lleno de muchos matices. es un personaje que respeto mucho, el cual tuvo un papel muy importante en la vida de Candy. eso es innegable.

Bueno pronto voy a finiquitar esta historia. falta ultimar algunos detalles y listo. le daré su fin. de nuevo gracias por tomarse el tiempo de leer lo que sale de mi imaginación.