DEL OLIMPO A LA TIERRA
XV: ILUSIONES
Convento Kesariani, Jardín Botánico a las afueras de Atenas
Poco antes
Ren se esforzó por que su rostro no denotara lo asustada que estaba. No sabía lo que Constanza le iba a hacer, pero podía imaginarse que no sería placentero. Claro, entre más horrible fuera, mejor para sus enemigos, esa era la manera de atraer a Touma hacia ellos de nuevo.
Constanza sonrió maliciosamente mientras que dos de los hombres la arrastraban de nuevo al sótano, e incluso se echó a reír cuando los ojos de Ren se fijaron sobre las llaves que estaban colgadas en la pared.
-Oh, espero que no estés pensando en escapar, niñita- dijo Constanza, comprendiendo que la chica estaba ideando alguna manera de escapar- no hemos olvidado que tienes poderes de psicoquinesia, no te servirán de nada- añadió mientras asentía hacia uno de los dos hombres.
Ren tembló al sentir que uno de los hombres le puso una venda negra alrededor de los ojos. Ella intentó levantar las manos para quitársela, pero el otro hombre la detuvo por los brazos con tanta fuerza que sus rodillas se doblaron. Después, sintió que le ataron las manos a la espalda y, tomándola por sus brazos, la subieron a una especie de plataforma. Sintió algo parecido a una tabla de madera bajo sus pies descalzos, un poco inestable, además de algo alrededor de su cuello.
-¿Qué es…?- comenzó a decir Ren.
-Más vale que no te muevas- dijo Constanza- si te caes de esa caja, quedarás colgada del cuello-
Ren palideció, y la caja de madera bajo sus pies bailó de nuevo, poniéndola aún más nerviosa. ¿En serio le iban a hacer eso? La chica tragó saliva, y sintió la cuerda alrededor de su cuello. Usó todo su autocontrol para mantenerse balanceada y no caer.
Sintió las manos de Constanza sobre su rostro, como si estuviera apartándole el flequillo, e intentó quitarse de encima las manos de la mujer. Al hacer ello, sintió la cuerda alrededor de su cuello apretándose, y la caja bajo sus pies se balanceó, como si estuviera a punto de perder el equilibrio y caer. Ren irguió la espalda y tensó sus músculos, y tras unos aterradores segundos en los que creyó que iba a caer, logró equilibrarse de nuevo.
-Te dije que no te movieras, niñita- dijo Constanza, a quien escuchó aún demasiado cerca de ella- ¡qué desperdicio! Y pensar que estabas libre hacía unas horas. Que hubieras podido seguir con tu vida como si nada hubiera pasado-
-¿De… después de lo que me obligar a hacer a Touma?- dijo Ren, tragando saliva- jamás hubiera podido vivir conmigo misma-
Escuchó a Constanza reír en voz baja.
-Esperemos que Icarus venga pronto por ti- añadió.
-No lo hará- dijo Ren con voz temblorosa- Touma sabe muy bien que es una trampa-
Escuchó la risa de Constanza, y sintió una sacudida, como si una corriente de aire la hubiera golpeado, comenzando por sus ojos, su cara y luego el resto de su cuerpo. De pronto, y a pesar de tener los ojos vendados, podía ver. Podía ver el sótano con claridad. Podía ver a Constanza y a los dos hombres. No podía bajar la mirada, pues tenía una cuerda alrededor del cuello, pero ahí estaba, todo intacto, como si no tuviera la venda en los ojos.
Un gritó escapó de sus labios cuando vio que las paredes del sótano se encendieron, como su estuvieran hechas de fuego. Sentía el calor sofocante en su piel, la luz del fuego lastimando sus ojos… pero al mismo sentía la venda sobre su rostro. ¿Qué estaba pasando?
A unos pasos de Ren, riendo en voz baja, estaban Constanza y Fjore, mirando como la chica movía su cabeza de un lado al otro con una expresión de miedo.
-¿Ilusiones?¿ese es tu poder?- preguntó la segunda, mientras que Constanza asentía- esto será divertido. Quisiera ver a Touma intentando rescatarla-
-Esa es la idea-
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Afuera del convento Kesariani
Al mismo tiempo
Touma apareció a las afueras del convento, y lo reconoció de inmediato. Teseo y Odiseo estaban con él, y pronto los alcanzaron Mu y Camus. Ambos tenían muy buenas razones para estar ahí, sobre todo el último. Fjore no le agradaba en lo más mínimo, sobre todo porque de nuevo había amenazado no solo a Liliwen, sino también le había insinuado sobre su hijo.
Cuando llegaron, miraron a su alrededor. Odiseo se volvió a Teseo, quienes no estaba nada contento con su misión. Ninguno de los dos ángeles estaba de acuerdo con rescatar a la chica que había causado tantos problemas. Pero Touma y finalmente Artemisa lo querían así.
-¿Dónde está, Touma?- dijo Odiseo con un tono serio.
-La última vez que la vi, salimos del sótano del convento- dijo Touma en voz baja- tienen una prisión ahí abajo. Creo que ahí es donde deben tenerla-
-Creo que tenemos compañía- dijo Mu al señalar a los enemigos que comenzaban a acercarse a ellos, liderados por Fjore.
Touma entrecerró los ojos. La otra horrenda mujer, Constanza, no estaba entre los enemigos. Quizá ella era la que estaba vigilando a Ren. Tragó saliva y se volvió a Mu.
-Teletranspórtame- dijo Touma con una expresión preocupada- ahí dentro, al sótano-
-¿Qué dices?- dijo Mu, sorprendido de la petición del pelirrojo- no puedes pelear solo. Sabes que todo esto es una trampa precisamente para ti-
-No, en la confusión creerán que sigo aquí- dijo Touma- solo hazlo-
Mu aún dudaba que esa fuera la mejor idea, pero asintió gravemente antes de que los enemigos llegaran a ellos. Touma dio unos pasos atrás, ocultándose de los ojos de los enemigos, y el santo de Aries hizo lo que le pidió: lo teletransportó dentro del complejo.
-Espero que no sea un error- dijo Odiseo.
-Yo también- dijo Mu, y volvió su vista a los enemigos- prepárense-
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Dentro del convento
Touma apareció en la parte alta de la escalera hacia el sótano, y comenzó a bajar intentando hacer el menor ruido posible. Al llegar a la base de la escalera, el chico vio con sorpresa que solo había un hombre cuidando la entrada. El pelirrojo encendió su cosmo, y golpeó con todas sus fuerzas al hombre, venciéndolo con facilidad.
"Esto es demasiado fácil", pensó Touma, mirando a su alrededor.
El sótano estaba en completa oscuridad, excepto por una parte en el fondo, en la pequeña prisión donde él había estado previamente. Se acercó con cuidado hacia la luz, y lo que vio hizo que se le encogiera el corazón.
Ren estaba con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda. Tenía una soga alrededor de su cuello, la cual estaba atada a una viga en el techo del sotano, y bajo sus pies descalzos había una caja de madera, con una esquina rota, que hacía que la chica tuviera que balancearse para no caer.
-Ren…- dijo Touma en voz baja, sin querer asustarla.
Pronto se dio cuenta de que Ren no estaba sola. Constanza estaba de pie en la oscuridad, por fuera de los barrotes de la prisión. Su cosmo estaba encendido, y Touma inmediatamente se puso en guardia.
-¿Qué hiciste?- dijo él.
-Esta estúpida mujer te ayudó a escapar- dijo la mujer, sin apagar su cosmo- ustedes dos son terriblemente fastidiosos. Nuestra misión es simple: destruirte para desestabilizar a Artemisa y que hiciera algo estúpido siendo humana. Eso ya no es posible, pero igual te voy a destruir junto con esta niña. Mejor que eso… ella te va a destruir-
Touma entrecerró los ojos al ver una fluctuación en el cosmo de Constanza, y un horrible grito de miedo proveniente de Ren lo hizo volverse hacia ella. La chica se balanceó sobre la caja, y por un momento Touma pensó que iba a caer al suelo. Una fuerte onda de choque lo empujó contra los barrotes de la celda, haciendo que se golpeara en las costillas y que escupiera un poco de sangre.
-¿Qué fue eso?- dijo Touma.
-¿Pues que crees que fue?- dijo la mujer, sonriendo maliciosamente- fue Ren-
-Mientes- dijo el chico- ni siquiera me puede ver-
-No, no te puede ver- dijo Constanza- ¿sabes lo que sí puede ver? Un horrible monstruo que quiere atacarla, en el sitio donde estás tú?-
Touma palideció.
-¿Cómo…?- comenzó a decir el pelirrojo.
Constanza sonrió, y otra fluctuación de su cosmo hizo que Ren temblara violentamente, haciendo que todos los objetos en el sótano, cadenas, clavos y demás, comenzaran a volar a su alrededor. Touma lo comprendió. Ren estaba mirando cosas horribles en su mente, y usaba sus poderes de psicoquinesia para defenderse.
-Vete… déjame…- la escuchó susurrar bajo el ruido de las cadenas.
-Ren. ¡Ren!- dijo Touma en voz alta- ¡eso no es real!-
La chica gritó de nuevo, y los objetos que estaban en el aire comenzaron a volar hacia él, intentando golpearlo. Touma evadió la mayoría, aunque una pesada cadena lo había golpeado en el estómago, haciendo que perdiera el aire y cayera al suelo.
-Ren…- dijo Touma, levantando los ojos, preocupado. Si bien él estaba preocupado por el hecho de que la chica se asustara tanto que cayera de la caja.
-Así que lo descifraste- dijo Constanza- sí, son ilusiones. Pero no te esfuerces, no te escucha. Solo ve lo que quiero que vea, escucha lo que quiero que vea, y siente lo que quiero que sienta-
La mujer cerró la mano, y Ren gritó de dolor. Sus rodillas se doblaron, y Touma palideció. Aún así, logró mantenerse sobre la caja. El pelirrojo se volvió a la mujer con su cosmo encendido.
-Oh, si me atacas, la haré pensar que está a salvo para que se baje por su propia voluntad, y…- dijo la mujer.
Touma volvió a mirar a Ren con una expresión de horror. ¿Qué podía hacer? No podía atacar a Constanza, pues haría que Ren brincara de la caja, y no alcanzaría a salvarla a tiempo. Si se acercaba a ella, Constanza la haría ver algo horrible para lanzarle más objetos, lanzarlo lejos de ella, o ambas.
Por fin se decidió a tomar la segunda opción. No podía permitir que siguieran lastimando a Ren, tenía que detenerla. Encendió su cosmo, intentando así protegerse de los objetos que pudieran volar y golpearlo, y corrió hacia ella. Los objetos comenzaron a volar hacia él mientras corría, pero los apartó y alcanzó a llegar hacia ella.
-Ren. ¡Ren!- dijo Touma, tomándola de los hombros para despertarla- por favor, despierta-
Un horrible grito de miedo escapó de los labios de la chica, y una gran fuerza lanzó Touma contra los barrotes de nuevo. El pelirrojo se levantó con un gesto de dolor, y volvió la vista hacia ella.
-Ren…- dijo Touma, con una mirada de desesperación, mientras que Constanza reía.
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Dentro de la mente de Ren
Ren tembló mientras veía que las paredes de fuego se cerraban a su alrededor. Por un momento, le pareció ver a Touma acercándose entre las paredes de fuego, pero pronto se convirtió en un horrible monstruo, un lobo humanoide con enormes garras, y parecía acecharla y querer acercarse a ella. Cuando lo hizo, Ren gritó y lanzó al monstruo hacia el fuego, pero éste volvió a acercarse.
-Véte… déjame- dijo la chica- por favor…-
El monstruo pareció dudar con sus palabras, mirando a su alrededor, pero se volvió a lanzar hacia ella, tomándola por los hombros y encajando sus garras en su piel. Ren tembló violentamente al ver al monstruo abrir su boca y acercar sus peligrosamente largos colmillos a su cuello.
Por un momento, le pareció escuchar la voz de Touma, pronunciando su nombre, pero el dolor en sus hombros la hizo activar de nuevo sus poderes para alejarlos de ella.
-Ayuda… ayuda…- repitió en voz baja.
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Fuera del convento
Al mismo tiempo
Los dos ángeles y Mu estaban peleando con los enemigos de armaduras negras, y Camus había tomado especialmente a Fjore. Esta vez no la iba a dejar ir, y no iba a dejar que volviera a acercarse a Liliwen, mucho menos a su hijo.
-Camus- dijo Fjore en tono de burla- ¿dónde está la piojita? ¿Porqué no la trajiste? Le quitas toda la diversión al asunto-
El santo de Acuario no dijo nada, solo mantuvo su cosmo encendido, y el suelo a su alrededor congelándose y haciendo resbalar a los enemigos que peleaban contra los otros.
-Entonces, ¿así es como va a ser?- dijo Fjore- veremos quien de los dos es el mejor con ataques de hielo.
Camus siguió sin responderle, su cosmo incluso hizo que la mujer se inclinara levemente. Por primera vez desde que llegaron los santos de Athena, Fjore hizo una expresión de miedo. Tragó saliva. Finalmente era demasiado tarde para retractarse.
Mientras que Camus y Fjore se atacaban mutuamente, y los ángeles mantenían a raya a todos los demás enemigos, Mu se volvió al interior del convento. Sentía un cosmo junto con el de Touma, que estaba constantemente encendido y lanzando ataques. El santo de Aries entrecerró los ojos. No sabía que tipo de ataque se podía mantener por tanto tiempo, pero tenían que hacer algo para ayudar a Touma.
De pronto, Odiseo se detuvo, abriendo los ojos desmesuradamente. Teseo se volvió a su colega.
-¿Qué pasa?- dijo Mu.
-Touma- dijo Odiseo- algo malo pasó-
Mu iba a teletransportarse al interior, cuando sintieron un cosmo maligno fuera del convento. Los dos santos y los ángeles entrecerraron los ojos. Camus aún estaba peleando con Fjore, y ahora Phobos había decidido apoyar a sus aliados.
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Sótano del Convento
Al mismo tiempo
Touma aún se detenía el costado mientras se trataba de poner de pie de nuevo. Todo su cuerpo le dolía. No era lo mismo pelear contra un enemigo que tratar de hacer que Ren despertara.
-Hagas lo que hagas, no la vas a sacar de su ilusión- le dijo Constanza- será mejor que te rindas y te entregues, o tu linda Ren te va a lastimar… ¿crees que va a poder vivir consigo misma?-
El pelirrojo respiró hondo, pero se interrumpió a la mitad de la inspiración. ¡Le dolía! Seguramente se había roto la costilla. Entrecerró los ojos. Parecía que Ren estaba cada vez más agotada de usar sus poderes, y cada vez le era más difícil mantener el equilibrio. Touma se mordió el labio. No, no la debería despertar, debería quitarle esa soga del cuello antes que cualquier otra cosa, y una vez que estuviera a salvo intentaría quitarle esa ilusión.
El chico sabía que tenía que hacer. Era arriesgado, pero tenía que hacerlo. Suspiró, y se volvió a Constanza.
-Ah, conque decidiste atacarme- dijo Constanza- pero debes saber que la haré saltar y romperse el cuello antes de que el ataque me toque-
Touma no le respondió. Era ahora o nunca. El pelirrojo preparó su ataque, y lo dividió entre sus dos manos, disparándolos al mismo tiempo. El primer ataque fue directamente a Constanza, quien rompió su concentración para evadirlo. Al mismo tiempo, el segundo ataque fue directamente a la soga justo sobre la cabeza de Ren, quien extendió una pierna para saltar de la caja donde estaba de pie.
Touma corrió hacia Ren y la atrapó en el aire, antes de que cayera al piso. El pelirrojo resbaló y cayó al suelo hacia atrás, haciendo que la chica cayera sobre él.
Constanza se dio cuenta de lo que pasó, y se levantó furiosa.
-¡Te vas a arrepentir!- dijo Constanza, encendiendo su cosmo de nuevo para atacar a Ren, quien comenzó a retorcerse en los brazos de Touma.
-¡Déjame! Por favor, no me lastimes…- escuchó decir a Ren en un tono lastimero.
Touma la abrazó contra su cuerpo con cariño, pero con firmeza para que no se escapara y se lastimara. Los objetos dentro de la celda volaban a su alrededor con violencia, pero ninguno lo atacó, seguramente porque Ren tenía miedo de lastimarse, y esperaba que no llegara a eso.
-Ya, Ren, no tengas miedo- le dijo Touma al oído- no te voy a lastimar, ni voy a dejar que nadie lo haga-
El pelirrojo suspiró al sentir que seguía temblando, y con una mano le quitó la venda de los ojos, pasando sus dedos por sus mejillas. Aún con los ojos cerrados, Ren alzó las cejas con una expresión sorprendida, y tocó a su vez la cara de él.
-¿Touma?-
Al chico se le iluminaron los ojos.
-Sí, soy yo- dijo el chico- lo que ves no es real, son ilusiones-
Ren se volvió hacia él con una expresión esperanzada, aún con los ojos cerrados. Puso su mano en el pecho del pelirrojo, pero lo empujó de pronto.
-¡Aléjate!- gritó ella, volviendo a retorcerse para soltarse de él- ¡ya deja de jugar conmigo!¡Ya estoy harta de las ilusiones!-
-Ren, no soy una ilusión- dijo Touma sin soltarla, tomando la mano de Ren y poniéndola sobre su propio pecho- soy yo. Aquí estoy. Yo soy real-
Ren tardó unos segundos en entender que era lo que estaba pasando, y se abrazó de Touma. Abrió los ojos y parpadeó repetidamente, pero su mirada parecía perdida.
-Touma… no puedo ver- dijo Ren.
El chico entrecerró ojos ojos de nuevo, y levantó la vista hacia Constanza, quien los miraba furiosa e intentaba volver a atacar a Ren. Touma aflojó su abrazo, y la puso en una esquina de la celda.
-No te muevas de aquí, Ren, sin importar que veas, ¿de acuerdo?- dijo Touma en voz baja mientras la soltaba- no tengas miedo, todo va a terminar-
Ren asintió, volviendo a cerrar los ojos, mientras que Touma se ponía de pie y se volvía a Ren. Estaba furioso. Ren había sido muy valiente en el pasado, y Constanza había logrado quebrarla. El pelirrojo empuñó las manos, y volvió a encender su cosmo.
-Vas a pagar lo que le hiciste- dijo Touma entre dientes.
Constanza no esperaba que su plan fallara, y le dio la espalda para tratar de escapar. Touma lanzó su ataque contra la base de la escalera del sótano para evitar que escapara.
-Yo no ataco a nadie por la espalda- dijo el chico pelirrojo- así que regresa aquí y pelea-
La mujer se volvió a él y lo golpeó con su ataque, y Touma se sintió confundido por un momento, encontrándose a sí mismo en medio de una densa oscuridad, a la mitad de una carretera. Touma parpadeó un par de veces. No, eso no es verdad. No estaba ahí, estaba en ese sótano. Era una ilusión. Encendió su cosmo, y volvió al sótano. Pero para entonces, Constanza ya no estaba. Y tenía una fea herida sangrando en un costado.
-No…- dijo Touma, molesto de haber perdido a la mujer que había atormentado tanto a Ren. Y hablando de ella.
Touma corrió hacia la chica, quien seguía ovillada en una esquina, con los ojos cerrados con fuerza y las rodillas recogidas. Dudoso, el chico se arrodilló junto a ella y le puso la mano en el hombro.
-¿Ren?- dijo el pelirrojo- ¿estás bien?-
-¿Eres tú, Touma?- dijo la chica.
-Sí, abre los ojos, aquí estoy- dijo Touma. La chica apretó aún mas los ojos, negándose a abrirlos. El pelirrojo sus piró y tomó las manos de Ren, y las puso sobre su propia cara- aquí estoy-
Ren abrió los ojos, y sonrió al ver que sí se trataba de Touma y no era una ilusión. Se lanzó a abrazarlo, aferrándose a él como si fuera a desaparecer en cualquier momento. Touma la abrazó también, intentando tranquilizarla.
-Ya pasó, todo está bien- dijo Touma en voz baja.
-¿Porqué hiciste eso? No debiste haber venido…- dijo Ren, sin soltarlo- sabías que era una trampa-
Touma dejó escapar una risita entre dientes, y al ver la expresión de la chica, presionó sus labios contra su frente.
-No podía dejarte- dijo él- menos después de que me ayudaste a escapar-
Ren lo abrazó por la cintura, y sintió algo húmedo en el costado del chico. Se separó de él para poderlo ver mejor, y se dio cuenta de que tenía una fea herida que aún estaba sangrando. Touma estaba cada vez más pálido. Al verla con una expresión preocupaba, el pelirrojo le retiró la mano.
-No es nada- dijo el chico- he tenido peores. Estaré bien-
La chica no le creyó nada. El pelirrojo estaba muy pálido, y a pesar de que se esforzaba por sonreír, se podía notar una expresión de dolor. Iba a decir algo, pero vio que Touma frunció el entrecejo y miró hacia arriba.
-¿Qué pasa…?-
-Phobos- dijo Touma- tengo que ir a…-
-No puedes- dijo Ren, mirando su herida- estás herido-
Touma sonrió levemente.
-Te dije que no es nada-
Ren se mordió el labio. Sabía que Touma no podía pelear contra nadie, mucho menos contra un dios, en ese estado. Recordó lo que su padre le había dicho. Sus poderes le permitían tomar el daño de una persona en su propio cuerpo para protegerlo. Miro a Touma y sonrió tristemente, cosa que no le gustó nada a Touma.
-¿Qué estás planeando?- dijo el pelirrojo.
Ren lo miró. Eso le iba a doler, pero Touma lo necesitaba. Si no, no iba a poder pelear. O peor, iba a intentarlo y no iba a terminar bien. Lo tenía que hacer.
-Sabes que te amo, ¿verdad?- dijo Ren, haciendo que Touma abriera los ojos, asustado- espero que no te enojes conmigo por esto…-
Touma parpadeó al ver que Ren estaba usando sus poderes de alguna manera, y sintió que el dolor en su costado desaparecía de pronto. Su momentáneo alivio se convirtió en horror al ver un hilo de sangre surgiendo de los labios de Ren, y que su herida se había trasladado al costado de la chica.
-¡No!- dijo Touma- ¡no, no! Ren, ¡no hagas esto! No puedes…-
-Lo siento…- dijo ella- no te enojes conmigo…-
-¿Cómo me voy a enojar contigo?- dijo el pelirrojo- ¿porqué hiciste eso? ¿No entiendes que he estado peleando por ti, para evitar que te lastimen?-
Ren forzó una sonrisa.
-Apresúrate- dijo la chica, palideciendo cada vez más- tus compañeros te esperan…-
Touma gruñó. No quería… ¿porqué Ren había hecho eso? ¿Cómo lo había permitido? Si hubiera sabido, no la hubiera dejado, la hubiera detenido. Pero ahora no tenía nada más que hacer que vencer a Phobos, y asegurarse de que Ren estuviera a salvo. Levantó a la chica en sus brazos y la abrazó contra sí mismo, mientras que salía del sótano para ir a enfrentar al dios.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
