DEL OLIMPO A LA TIERRA
XVI: CUATRO DIOSES EN LA TIERRA
Templo del Patriarca, Santuario de Athena
Al mismo tiempo
Tanto Athena como Artemisa fruncieron el entrecejo al sentir el cosmo del dios gemelo que les faltaba por capturar. Ya habían atrapado a Deimos hacía unos meses, con ayuda de Artemisa ni más ni menos, pero esta vez el molesto dios estaba en Atenas.
-Tenemos que ir a ayudarlos, Athena- dijo Artemisa, volviéndose a su hermana con una expresión preocupada- con una de tus cajas. No podemos desperdiciar esta oportunidad-
-No estoy muy segura, hermana, parece ser una trampa-
-No, ellos no saben que ya recuperé mi cosmo- dijo Artemisa- seremos las dos, y Touma y los otros estarán ahí-
Athena no estaba muy convencida, pero asintió en dirección a Shion, quien tampoco estaba muy feliz de la situación, pero sabía que la diosa tenía razón, no debían desaprovechar la oportunidad de atrapar a Phobos. El Patriarca tomó un cofre sagrado y suspiró.
-No estarán pensando en ir a pelear, ¿verdad?- dijo Sara muy alarmada, al verlas prepararse.
-Lo siento, Sara, pero tenemos que ir- dijo Athena, y se volvió a Shion- es nuestra oportunidad de terminar con todo esto-
-Bueno, vayamos, señoritas. Solo que… sean prudentes, por favor- dijo Shion. Ambas asintieron, y los tres desaparecieron del templo del Patriarca. Una vez que se quedó sola, Sara suspiró y se dejó caer en el sofá que estaba en la entrada del templo del Patriarca.
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Afuera del convento Kesariani
Al mismo tiempo
Todos los presentes sintieron el cosmo de Phobos atacándolos. Esto era particularmente malo para Camus, pues el santo de Acuario estaba peleando contra Fjore y el peso del cosmo del dios hacía que sus movimientos fueran más lentos y torpes. Y esa no era la única mala noticia. Odiseo fue el primero en darse cuenta de que Touma había salido del edificio, aunque llevando en brazos a Ren.
-Touma- dijo Odiseo, entrecerrando los ojos en un gesto preocupado- ¿qué pasó? Creímos que estabas herido…-
-Lo estaba- dijo Touma tristemente- ella hizo algo… se traspasó mis heridas a sí misma. Mu, ¿sabes como deshacerlo?-
-Me temo que no se puede- dijo el santo de Aries, pensando que él nunca había intentado hacer algo así- tienes que llevarla a un lugar seguro-
-No puedes…- dijo Ren débilmente- tienes que pelear… no te preocupes por mí-
Mu entrecerró los ojos con una expresión preocupada, pero no tuvo oportunidad de decir nada, pues el cosmo de Phobos volvió a golpearlos y los hizo caer de rodillas al suelo. Incluso Touma tuvo que inclinarse, pero en ningún momento soltó a Ren.
-Tienes que sacarla de aquí, Touma- repitió Mu, mirando fijamente a Touma, mientras ambos luchaban para mantenerse de pie- está herida, y esto se va a poner peor-
Touma sabía que tenía que hacerlo, no podía arriesgar a Ren, pero tampoco quería desperdiciar su sacrificio. Tenía que hacer algo pronto, Ren estaba cada vez más débil…
De pronto, un par de cosmos divinos a parecieron, y todos los presentes se dieron cuenta de que Athena y Artemisa estaban ahí, acompañadas del Patriarca. Ambas empuñaban sus armas, Athena su báculo y Artemisa su arco y fecha, listas para pelear. El Patriarca pasó su vista a los presentes, y entrecerró los ojos al ver a Ren. Touma notó que Shion y Mu se comunicaron de alguna manera por medio de sus mentes, o de sus cosmos, no estuvo muy seguro, pero finalmente el santo de Aries asintió gravemente y se acercó a Touma.
-Dame a Ren- dijo Mu, extendiendo los brazos hacia él- regresaré al Santuario con ella-
El pelirrojo miró alternadamente al santo de Aries y a la chica que tenía en sus brazos. No quería soltarla, pero sabía que era su mejor oportunidad. Renuentemente, Touma la puso en sus brazos. Detestaba tener que separarse de ella otra vez, pero era la única manera de que pudiera pelear y, quizá, de que ella estuviera a salvo.
-No temas, Touma, me encargaré de que esté bien- dijo Mu seriamente antes de desaparecer.
Touma suspiró, pero rápidamente se recompuso y caminó seriamente hacia donde se encontraba Artemisa, poniéndose en guardia mientras esperaban la aparición de Phobos. La diosa sabía que estaba preocupado.
-Ella estará bien, los santos de Athena se encargarán de ello- dijo Artemisa con un falso tono de indiferencia, aunque la realidad era que la diosa estaba preocupada por él. No quería que su preocupación lo hiciera distraerse, lo que podía causar que fuera lastimado- sé que es difícil, pero trata de concentrarte-
Touma la miró, sorprendido, pero sonrió levemente.
-Lo sé, señorita- dijo Touma- gracias-
Artemisa iba a decir algo más, pero no alcanzó a terminar de decirlo, pues Phobos se materializó frente a ellos. El dios del miedo estaba furioso con las dos diosas, principalmente porque ambas habían trabajado juntas para sellar a su gemelo y mandarlo al fondo del Tártaro. Había decidido aparecer para ayudar a sus aliadas, Fjore y Constanza, a huir de ellos, pues era evidente que su plan había fallado. Habían rescatado a Ren, y Artemisa había vuelto a ser diosa.
-Se acabó, Phobos- dijo Athena, señalándolo con su báculo- has perdido-
-No tan rápido, Athena- dijo Phobos- no vine a pelear con ustedes. Ya logré mi cometido. Pero viendo que ambas están aquí, no puedo dejar pasar la oportunidad-
Antes de que las diosas respondieran, Phobos dio un golpe en el suelo con su pie. La tierra tembló, y todos los humanos presentes cayeron de rodillas. Fjore aprovechó la confusión para correr detrás de Phobos mientras que Camus y los otros estaban incapacitados para pelear.
No pasó mucho tiempo cuando otro dios se unió a la pelea. Ares, dios de la guerra, apareció junto a Phobos con una sonrisa maliciosa.
Mientras tanto, Athena y Artemisa no estaban impresionadas. Sobre todo la segunda estaba furiosa por cómo Ares había manipulado a todos para su beneficio, sobre todo a Touma y a Ren.
-Ah, bien, Artemisa está de vuelta- dijo Ares, sonriendo socarronamente- tanto que me había divertido contigo. ¿Habrá sido Ares quien me hizo humana?¿Habrá sido esa mocosa desagradable? ¿Cómo pude protegerla si me traicionó?- añadió, imitando burlonamente la voz de Artemisa.
Touma, quien estaba furioso por toda la manipulación que causó el dios, encendió su cosmo y se lanzó a atacar a Ares. Sin esperarse ese ataque, el chico alcanzó a golpearlo, pero no le hizo ningún daño. El dios frunció el entrecejo y lo atacó con su cosmo, lanzándolo por el aire.
-¡Touma!- dijo Artemisa, bajando su arco y a punto de correr hacia él. Athena la detuvo, y detuvo con su báculo un ataque de Phobos.
-Concéntrate, Artemisa- dijo Athena, entrecerrando los ojos- recuerda que Phobos y Ares nunca juegan limpio. No van a dejar de tratar de provocarnos-
Artemisa asintió y volvió a preparar el arco.
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Templo del Patriarca, Santuario de Athena
Al mismo tiempo
Mu llegó al templo del Patriarca con Ren, y pronto encontró a Sara, quien le indicó que pusiera a la chica en la cama en la habitación de invitados. Con su cosmo, llamó a Aioros para que trajera a Sofía. No tardó nada en subir desde Sagitario, acompañada de Lydia. Ambas chicas llevaban un par de bolsas con materiales de curación.
-Oh por…- comenzó a decir Lydia, preocupada de ver las heridas de la chica.
-¿Puedes ayudarla, Sofi?- dijo Mu.
Sofía asintió y puso su maleta en la mesita de noche, y comenzó a sacar el material. Mu se cruzó de brazos y dio un par de pasos atrás, dándole espacio para trabajar con ayuda de Sara. Lydia lo tomó de la mano para intentar tranquilizarlo.
-Estoy segura de que estará bien- dijo Lydia en voz baja, pero había algo de enojo en su voz, mientras que entrecerraba los ojos- no se cómo se atrevieron a lastimarla así-
Mu sacudió la cabeza.
-No la lastimaron a ella, fue a Touma- dijo el santo de Aries- pero ella usó el poder de Traslocación para quitarle el daño-
Lydia parpadeó.
-¿Qué cosa?- dijo ella.
-Traslocación, es un poder que tenemos los lemurianos- dijo él- podemos… tomar en nosotros el daño de otra persona-
La chica abrió la boca en una expresión sorprendida.
-¿Pueden hacer eso?- dijo ella.
-Claro, pero eso no significa que lo usemos- dijo Mu, y miró con una expresión entristecida a la chica- pero parece que Ren lo hizo para dejar a Touma pelear contra Phobos cuando apareció-
Lydia se mordió el labio. Pobre Ren, seguramente estaba muy enamorada de Touma para haber hecho eso. Miró de reojo a Mu, quien continuaba con una expresión preocupada. La chica apoyó su cabeza en el hombro de él.
-Confía en Sofi- dijo Lydia.
Mu asintió y besó a su chica en la frente.
-Lo sé, realmente confío en ella, Lydi- dijo el santo de Aries.
-Ya dejen de preocuparse los dos- dijo Sofía, sacando de su maleta una sutura y unas pinzas después de haberle colocado una intravenosa- es una herida superficial, solo que sangró mucho y se ve muy aparatosa. Va a estar bien-
Ambos respiraron aliviados, mientras que Sara le pasaba un poco de agua para mojar una gasa y limpiar la herida antes de cerrarla.
-¿Porqué no despierta?- dijo Lydia.
-Le puse un medicamento para que durmiera mientras la curaba- dijo Sofía, poniendo los ojos en blanco- en serio, ¿quieren calmarse?-
Aioros, quien estaba apenas fuera de la habitación cuidando a los mellizos, no pudo evitar echarse a reír.
-Listo- dijo Sofía después de un rato al terminar de cerrar la herida- para cuando despierte, Touma y los otros ya habrán regresado al Santuario-
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Afuera del convento Kesariani
Poco después
Camus había reanudado su pelea contra Fjore, y Constanza había vuelto a aparecer detrás de Phobos, y se había lanzado contra Touma. La mujer había vuelto a atacarlo, utilizando sus ilusiones, pero Touma la podía localizar con su cosmo, y atacarla para romper la ilusión que había lanzado.
Mientras tanto, Athena y Artemisa estaban peleando contra Ares y Phobos. Shion y los otros miraban sorprendidos la pelea entre los dioses, el primero con el cofre sagrado en sus manos, esperando la oportunidad para atrapar a los dioses enemigos.
Pero parecía que Ares y Phobos lo sabían, pues tenían bastante cuidado de no acercarse al Patriarca.
-¿Dónde está tu querida Ren?- dijo Constanza burlonamente, a punto de lanzarle un ataque- lástima que te decidiste por ella. Ya te engañó una vez, te volverá a engañar-
Touma entrecerró los ojos.
-No te atrevas a volver a hablar de ella- siseó el pelirrojo- no vas a volver a acercarte a ella, y no vas a dañarla de nuevo-
Touma y Constanza se atacaron mutuamente, y el ataque de la mujer lo golpeó de nuevo, causándole una nueva ilusión. Esta vez, Touma se encontró en su casa en Japón, cuando era pequeño.
"¿Qué sucede?", pensó el pelirrojo, mirando a su alrededor.
Vio a Marín, con catorce años menos, intentando explicar a los agentes de policía en su casa que su hermanito había desaparecido porque un par de hombres usando armaduras se lo habían llevado por un portal. Los policías se miraron entre sí, encogiéndose de hombros, mientras que la niña pelirroja lloraba porque había pedido a Touma
-No, Marin, aquí estoy- dijo Touma en voz alta.
"No, esto no está pasando", pensó el chico "es una ilusión. ¿Dónde…?"
De pronto, Touma parpadeó y regresó a la realidad. Y justo a tiempo, antes de que Constanza lo golpeara en el costado. El pelirrojo bloqueó el ataque y contraatacó, lanzándola varios metros atrás. La mujer se levantó, y volvió a atacarlo.
Touma se encontró en es estudio de Ren, pero todas las prendas de vestir en los maniquíes estaban en llamas. Las hermosas flores de la entrada estaban todas chamuscadas. El cuaderno y la tablet de la chica estaban destruidos, y Ren estaban en el suelo, cubriéndose la cara.
-¡Ren!-
La chica levantó la mirada hacia él, con lágrimas de sangre fluyendo de sus ojos.
-Ayúdame, Touma- dijo Ren, extendiendo sus manos hacia él.
Touma tembló. Ren había estado herida la última vez que la vio. ¿Eso era real? ¿En serio la chica que amaba estaba en peligro?
No. Mu se había llevado a Ren de regreso al Santuario, debería estar a salvo. Lo había prometido, habría hecho todo lo posible para que la chica estuviera bien.
Touma parpadeó de nuevo, regresando a la realidad, y encendió su cosmo para atacar hacia el sitio a donde había detectado el cosmo de su enemiga, y la golpeó con todas sus fuerzas.
Al mismo tiempo levantó la vista, y notó que Athena y Artemisa estaban en ventaja comparadas con sus enemigos. Viendo que estaban perdiendo, Ares empujó a Phobos hacia las dos diosas y desapareció por completo. Antes de que el dios del miedo pudiera hacer algo, Athena le dio un golpe en la cabeza con su báculo, al mismo tiempo que Artemisa le lanzaba una flecha. Debilitado, Phobos cayó de rodillas, y Shion aprovechó para abrir el cofre sagrado frente a él, atrapando al dios dentro.
Al ver que uno de sus amos huyó y el otro fue atrapado, tanto Fjore como Constanza desaparecieron.
Touma se llevó una mano al pecho para tratar de recuperar el aliento, pues estaba fatigado después de tantas ilusiones. Odiseo y Teseo se frotaron la frente casi de manera idéntica, pues ambos estaban agotados por las peleas en las que habían participado. Camus estaba furioso: Fjore había escapado de nuevo.
Athena se apoyó en su báculo, agotada también por la pelea, pero sonrió.
-Parece que las dos hacemos buen equipo, Artemisa- sonrió la diosa- es la segunda vez que peleamos juntas-
Artemisa alzó una ceja.
-Ya quisieras hacer equipo conmigo más seguido- dijo orgullosamente la otra diosa- te daría una o dos lecciones…-
Athena rió.
-De acuerdo…- dijo Athena, pero se interrumpió al ver las expresiones sombrías de los otros- ¿qué sucede?-
-Fjore escapó- dijo Camus fríamente. Al santo de Acuario no le gustaba nada la idea, sobre todo porque había amenazado a Liliwen y a su futuro hijo.
-Lo sé, pero no te preocupes, ya tendremos otra oportunidad- dijo Athena tranquilamente mientras que Shion se aclaraba la garganta.
-Bueno, señoritas, debemos regresar al Santuario- dijo Shion, pasando la caja a Athena para que le pusiera el sello, cosa que hizo de inmediato- de todos modos, recuerden que tenemos que hacer una pequeña parada en el Inframundo primero para encargarnos de este cofre-
Camus asintió gravemente.
-Nosotros volveremos al Santuario- dijo el santo de Acuario, mirando de reojo a Touma- creo que alguien querrá asegurarse de que Ren esté bien-
Touma asintió, y comenzó a caminar de regreso al Santuario junto con los otros dos ángeles y Camus. Shion, por su parte, acompañó a las dos diosas a su destino.
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Giudecca, Inframundo
Poco después
Anders lloriqueó, un poco fastidiado, mientras buscaba a sus papás con sus manitas. Había pasado por los brazos de casi todos los habitantes del Inframundo, y a esas alturas ya extrañaba el conocido aroma de sus papás. Esta vez era Aiacos quien lo tenía en sus brazos, y pasó al pequeño inmediatamente a Minos, calmándolo casi de inmediato.
-Creo que Anders quiere dormir- comentó Minos, acomodando al pequeño en sus brazos.
-Menos mal- dijo Aiacos con una expresión mortificada- creí que mi sobrino no me quería-
-Claro que te quiere, Aiacos- dijo Aria con una sonrisa- solo falta que ustedes le den un primo también-
Violate se cruzó de brazos y gruñó. Aunque no quisiera admitirlo, la joven espectro había cambiado de opinión sobre los niños, pero aún no lo había dicho en voz alta. Al menos no a los demás espectros. Aiacos ya lo había adivinado; Violate era su alma gemela después de todo.
Hades y Perséfone, que estaban con los jueces y sus familias, sonrieron enternecidos. Lucy y Dash habían tomado la costumbre de escaparse de sus cuidadores y buscar al rey del Inframundo, quien ya tenía una pelota de tenis para que la pequeña jugara con Dash.
De pronto, todos los presentes se volvieron hacia el centro de la sala del trono, donde un par de cosmos divinos aparecieron. Los espectros se pusieron en guardia, pero pronto se relajaron al ver que se trataba de Athena y Artemisa, acompañadas del Patriarca.
-Athena- dijo Hades, sorprendido- ¿y Artemisa? Bienvenidas. ¿Qué hacen por aquí?-
-Tenemos buenas noticias para todos- dijo Athena, señalando a Shion, quien llevaba en sus manos el cofre con el sello de la diosa.
Todos los presentes miraron el cofre, ilusionados.
-¿Eso es lo que pienso que es?- dijo Perséfone, sonriendo ampliamente.
-Si piensas que es Phobos sellado en un cofre sagrado, estás en lo correcto- dijo Athena de buena gana- como pueden imaginar, necesitamos un lugar seguro para ponerlo-
-Lo pondremos junto a Deimos en el fondo del Tártaro- dijo Hades seriamente, pero todos los presentes pudieron darse cuenta de que la comisura de sus labios estaba torcida en una leve sonrisa.
El rey del Inframundo tomó en sus manos el cofre y encendió su cosmo. La caja desapareció de sus manos, y el dios apagó su cosmo.
-Está hecho- dijo Hades.
-Bien- dijo Artemisa- ahora solo tenemos que vencer a Ares. Es el último enemigo-
-Y el más peligroso- añadió Athena.
Hades y Perséfone asintieron, de acuerdo con las dos diosas. Todos los presentes se encontraban bastante aliviados de que los dos dioses gemelos, quienes habían causado todos esos problemas los últimos cuatro años, por fin estuvieran sellados, y en el Tártaro, donde tardarían cientos, si no miles de años, en salir.
-Muchas gracias por todo, Hades- dijo Athena, sonriendo levemente- te avisaremos si tenemos noticias de Ares. Por ahora, debes saber que huyó cobardemente-
-Gracias a ustedes por las buenas noticias- dijo el rey del Inframundo- mientras tanto, avisaré a Poseidón sobre lo ocurrido. Y a Hilda de Asgard también-
-¿Uh?- dijo Artemisa, alzando las cejas- ¿porqué a Hilda?-
-¿No escuchaste?- dijo Athena- Odín decidió destituir a Lyfia y volver a instalar a Hilda como su representante-
-Menos mal- dijo la diosa de la luna- la otra chica no me infundía mucha confianza-
-Oh, ¿ese es tu bebé, Minos?- dijo Athena, olvidando de pronto el asunto por el que estaban ahí y dirigiéndose al juez de Grifo, quien tenía al pequeño Anders en sus brazos- ¡es hermoso! No lo había conocido antes-
Minos infló el pecho, orgulloso, mientras que Athena miraba a su bebé.
-¡Muchas felicidades!- dijo Athena, revolviendo los cabellos del bebé y luego volviéndose a Aria, abrazándola y levantándola del suelo.
-Gracias- dijo Minos, apenado, mientras que Aria intentaba volver a poner los pies en el suelo.
Shion se aclaró la garganta, y Athena se volvió a él, apenada.
-Eh… sí, creo que necesitamos regresar a casa- dijo la joven diosa- vamos, Artemisa, Shion. Y gracias por todo, Hades-
-Por supuesto- dijo el rey del Inframundo- seguiremos en contacto…-
Tras despedirse, Shion usó sus poderes para teletransportar a ambas diosas junto con él de regreso al Santuario de Athena.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Bueno, pues el siguiente capítulo es el último de este fic. Aún no he comenzado a escribir el siguiente, pero ya tengo una idea, visitaremos de nuevo Asgard con Frodi y Julieta. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Les mando un abrazo.
Abby L.
