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A finales de mayo tuve una tarea, impedir la boda de mi mejor amigo en sesenta días, tiempo disponible entre su fiesta de compromiso y el día de la unión, después por vueltas del destino se me concedieron poco menos de treinta para nuevamente experimentar la felicidad, sin embargo, la vida es cruel y juega malas pasadas por lo que de nuevo hubo una nueva fecha en dos semanas, y el resultado fue fatídico, no lo conseguí.

Ahora no tengo nada, no tengo tiempo, no me quedan cartas que jugar y, sobre todo, no puedo luchar por alguien que ya se dio por vencido, a esta película le queda el desenlace y en las poco más de 48 horas que restan la balanza no se va a inclinar a mi favor.

Estamos a dieciocho de diciembre por la mañana, lo único que tengo que hacer es ir a trabajar, Jo necesita ayuda con unas fotografías de producto, algo que espero no me tome más de dos horas, apenas son las diez de la mañana cuando llegue, solo me encontraba yo aquí, por lo que me permití, por última vez contemplar el lugar en el que he trabajado el último tiempo, un espacio donde me he desarrollado como fotógrafa y que por el beneficio de mi salud mental debo dejar, al menos por un tiempo.

Pase unos minutos preparando el pequeño set que necesito, cuando estuvo listo espere a que Rose decidiera llegar, pasaron quince minutos, en los que me dedique a leer un poco. Al llegar solo me dijo que las fotografías son para un esmalte de uñas que dejo sobre mi escritorio.

Como lo esperaba dure una hora y cuarenta minutos entre las fotografías y la edición de las mismas, era bastante fácil, llegue hasta su oficina y la encontré bastante concentrada en algo en la pantalla

-Todo listo- dije y ella salto en su silla ya que no me había oído llegar

-Genial- contesto tomando nuevamente el envase- necesitas ayuda mañana

-No creo que sea necesario- profesionalmente hablando puedo perfectamente cubrir una cena de ensayo, pero si quiero que al final de la tarde no termine tras las rejas por homicidio múltiple creo que es necesario tenerla cerca- aunque ya sabes podrías ayudar a que no mate a nadie

-Hecho- se encogió de hombros con una sonrisa malvada- aunque podrías decirle a Al, ella es la buena del grupo

-Alice también ira, el idiota contrato la comida con ella, así que ambas estarán ahí

-Genial, alguien se va a divertir entonces- rio

-Yo no creo que lo haga, yo tendré que trabajar- conteste con un poco de melancolía en la voz- sabes, voy a extrañarlas mucho

-Aun no cantes victoria chica todavía tienes tiempo- dijo con voz segura- sabes que tengo una especie de superpoder, siento que a esto aún le queda algo de tela por cortar

-Pues espero que tengas razón madame Hale- dije riendo sin humor- es hora de que me vaya, tengo que hacer la maleta

-Como quieras- dijo de nuevo enfocándose en la pantalla de su computadora

Salí y respire el aire fresco que daba directo a mi rostro, se sintió genial, siempre he amado la ciudad en invierno, con todas esas luces festivas y una que otra nevada que hace que todo sea un paisaje de película, deje de pensar en las musarañas cuando mi teléfono sonó indicándome un mensaje A las 8 en mi casa, por favor necesito hablar contigo, Edward me escribió, he de decir que me sorprendió un poco, pero respondí de manera afirmativa, en este momento aprovechare cualquier oportunidad para hablar con él.

Llegue a casa media hora después, apenas el reloj va a marcar las dos de la tarde y yo literalmente estoy comiéndome las uñas esperando que el reloj avance y me dé luz verde para emprender la marcha hasta su casa.

En estas poco más de cinco horas hice varias cosas, la primera, seleccione la ropa que usare mañana en la cena de ensayo, un clásico vestido negro con zapatos a juego, segundo, hice la maleta con lo que es probable utilice en Berlín esta temporada, es una maleta bastante grande, proporcional al tiempo que pretendo estar ahí. También empaque cosas como mi segunda cámara, algunos lentes que no usare ni mañana ni el sábado, además de dejar listo el vestido azul que pienso usar en la boda, también deje mi atuendo de huida listo y prácticamente mi armario quedo vacío, salvo por las pocas prendas que usare en los próximos días.

Cuando finalmente el reloj marco las 7:45 decidí que ya no soportaba más la espera y salí de casa, maneje con lentitud, pensando en que quería hablar conmigo justo ahora, cuando ya todo está prácticamente dicho, mi conciencia me dice que es una mala idea, es un goteo constante detrás de mi cabeza que no me deja pensar con claridad, pero que trato de ignorar, dándole vueltas al asunto finalmente llegue.

Definitivamente soy una idiota, cómo es posible que hoy, dos días antes del día de la tierna unión este aquí, en frente de la puerta de la casa de Ed, debatiendo si debería tocar el timbre o no, aunque lo normal sería que lo tocara ya que él fue el que me llamó, aunque desconozco sus motivos, tras pelear conmigo misma y darle algunos puñetazos mentales a mi conciencia logrando noquear por unos instantes me arme de valor y toqué el timbre, tome dos pasos de distancia y espere.

-Hola ahí afuera- No me había dado cuenta de que me hablaban desde dentro hasta que vi a Edward de pie en el umbral de la puerta, sonriéndome como siempre, como si nada hubiera pasado o peor aún, como si nada estuviera pronto a pasar en los próximos dos días. - Como siempre tan distraída, pasa por favor- se hizo a un lado, dándome espacio, entre en su casa y tomé asiento en uno de los sillones pequeños de la sala, de los individuales, para prevenir algún tipo de contacto no deseado.

-Y bien, para qué estoy aquí? - pregunte alargando las palabras, hablando más lento, como si su pequeño cerebro no fuera capaz de comprenderme.

-Bien, antes que nada, gracias por venir, sé que en estos últimos días lo que quedaba de nuestra amistad ha sufrido demasiada tensión y sé que está a poco o nada de romperse, pero, necesitamos hablar, hablar de verdad, sin comentarios sarcásticos de tu parte, sin que yo oculte cosas que quiero decir, esa es la razón por la que te pedí que vinieras aquí, para que nadie nos oiga decir todo lo que tenemos que dejar salir

He de decir que me sorprendió la seriedad con la que pronunció su pequeño discurso, pero también me llena de pánico lo que tenga que decirme, este puede ser el fin definitivo de veinte años de amistad o puede ser el comienzo de algo de lo cual no tengo la más mínima idea de lo que pueda ser.

-bien hablemos, tú primero- le di tiempo de que ordenara sus ideas

-Tengo tanto que quiero decirte que no sé por dónde empezar

-Pues por el principio genio- lo interrumpí, se rio sutilmente

-de acuerdo, lo voy a soltar de golpe, quiero disculparme contigo por todo lo que ha pasado, por todo el dolor que te he causado sin razón, por haberla elegido a ella en vez de a ti

-Porque demonios me pides perdón por quererla a ella, no fui yo quien te dijo Edward deberías salir con la hermana de tu pequeño e indefenso paciente, no me pidas disculpas por algo así, mucho menos por elegir, idiota, si la elegiste es por una razón muy sencilla de explicar es la madre de tu hija y la quieres- levanté un poco la voz, como se le ocurre pedir perdón por querer a alguien, eso no tiene sentido

-Respira de acuerdo, no te pido perdón por quererla, y se perfectamente que todo lo que nos ha traído hasta este punto ha sido producto de malas decisiones, pero por culpa de esas decisiones has sufrido, he visto como han sido estos meses para ti, lo difícil que ha sido trabajar como nuestra fotógrafa, vi el dolor en tu rostro y me odio por ello- se acercó a mí y secó una lágrima solitaria que no sabía que había dejado salir- por favor perdóname por todo esto

-No sé qué pensar de ti, ni siquiera debería dirigirse la palabra, era tu mejor amiga y me di cuenta de que tenías novia gracias a internet, no a ti, me di cuenta de que se iban a casar porque ella me llamo a mí, de entre todos los malditos fotógrafos para que fotografiara todo, y como si no fuera poco quiso que fuera su dama de honor, yo, como si fuera su jodida mejor amiga, y tú que dijiste Edward absolutamente nada, así que no me vengas a decir que quieres que te perdone- para ese momento mi temperamento hizo que explotara un poco mi ira por lo que le estaba casi gritando a la cara- además de eso tengo que soportar que serás padre y te aterraba recibir mi apoyo

-Claro que dije algo, le dije que era mala idea, pero para cuando le reclame por todo con que me respondió Tanya, con que tu habías aceptado gustosa, como sé que eres la persona más terca de esta tierra te deje- el también levantó la voz- pero no fue fácil para mí verte en esa fiesta, más hermosa que cualquier otra, viéndome con indiferencia, como si yo no significaba nada para ti- se alejó de mi- es eso verdad, logre dañarte tanto con alejarte de mí que me odias cierto?

-No te odio, pero te juro por el buen Dios que estoy a punto de matarte si sigues diciendo cosas así, se supone que yo no tenía que verme más hermosa que cualquier otra- dije haciendo comillas en el aire- en primer lugar, tendría que estar ella, tu futura esposa, el amor de tu vida, quien es la mujer perfecta para ti o no?

Mientras yo hablaba él daba vueltas por el salón como león enjaulado, viéndome con una mezcla de dolor, ira, desesperación y otra cantidad de emociones en sus ojos, se tiró del cabello sin pronunciar palabra, mientras veía como Edward perdía la cabeza yo no podía dejar de pensar en sus palabras, como se le ocurre decirme todo esto justo cuando pensé que por fin lo estaba superando, cuando con dificultad poco a poco había tomado mi decisión. Tome una respiración profunda para lograr calmarme y espere a que dijera algo

-Escúchame con atención Bella, para mí nunca, ni siquiera ella va a ser más hermosa que tú, tú eres hermosa sin proponértelo, proyectas luz en una habitación con solo reír, siempre te lo he dicho, eres más hermosa que cualquier otra mujer por lo que vale tu corazón, no por tu exterior, que también es hermoso- me dio una sonrisa triste que quebró mi corazón un poco

-Ya para por favor, no ves que todo esto me hace daño, no entiendes que me duelen estas palabras viniendo de ti, maldición se siente como si estuvieras atravesándome el pecho con un hierro ardiente con todas estas cosas, por eso después de tu fiesta de bodas no me verás en un muy pero muy largo tiempo- y es la verdad, con cada palabra sentía el dolor más profundo, ya desde hace días había decidido renunciar a él, alejarme de todo el mismo veinte, cuando por fin terminara de forma definitiva todo el circo y ahora me sale con todo esto

-Por favor no digas eso, no te alejes de mí, eres lo que me mantiene atado a tierra, te necesito, por favor perdóname todo lo que te hemos hecho, pero la quiero, eso no ha cambiado, además mi hija está de por medio- esas palabras empujaron el hierro un poco más hondo, al punto de casi atravesarme, no pude evitarlo y mi barrera de hormigón y mi Dragon entraron en acción por lo que solté una risa sarcástica, sin alegría, llena de falso odio

-No digas que me necesitas, eso no te lo cree ni un sordo, hoy me dices esto, pero que va a pasar mañana, o pasado cuando todo haya pasado? definitivamente tan poco sueño los últimos años te dejo más estúpido, me dices que lo sientes y te aseguro que pensaste que saldría corriendo en tu dirección como si fuera un maldito imán, pero sabes que amigo es demasiado tarde para pedir disculpas- me levanté dispuesta a irme, camine casi por inercia pero su mano me detuvo de abrir la puerta, me giro y me miró con esos malditos ojos azules que siempre han sido mi debilidad, llenos de tanta tristeza que me dejaron plantada en mi sitio.

-todo lo que acabas de decir me lo merezco, eso y probablemente muchas cosas peores, pero no te vayas así, ya que por lo que oí de ti no me vas a perdonar en un futuro cercano, por lo menos déjame despedirme de ti, en honor a nuestros veinte años de amistad, en honor a todo lo que hemos pasado

Y ahí lo vi con claridad, tan alto y endemoniadamente guapo, cuyos ojos estaban tan llenos de dolor como posiblemente los míos estaban llenos de furia y sufrimiento, vi al niño que me daba dulces en el jardín de niños, vi frente a mí el adolescente tímido, lleno de miedos por ser tan malditamente inteligente, y también vi al hombre que pudo romperme con solo una frase "la quiero, eso no ha cambiado", lo vi todo en él y recordé los momentos más felices de mi vida a su lado, eso es lo que me gustaría que quedara como recuerdo, la felicidad no esta noche llena de desesperación.

-Por favor, déjame ir, como yo te deje ir cuando la conociste, cuando deje de esperarte tras terminar lo nuestro, por favor recuerda todos los buenos momentos que hemos pasado juntos en tantos años, quiero que me recuerdes feliz junto a ti, así como yo te voy a recordar feliz y lleno de metas por cumplir, recuérdanos cuando íbamos a la playa cada verano, recuerda cada atardecer que vimos desde la orilla del mar jugando, o riéndonos de alguna travesura, pero por favor no nos recuerdes como hoy, como un par de locos que se gritan por cosas que no tienen solución, es mejor que guardes en tu mente los bailes improvisados en la cocina o las tardes de partidos de futbol, no estas cosas que le hacen daño a nuestra alma- lo abrace por última vez con todo lo que siento por él, como si la vida se me fuera en ello, fue un abrazo lleno de tristeza por parte de los dos, fue el fin de todo.

-De acuerdo, pero concédeme esto- y me beso, fue un beso rudo, lleno de desesperación, con sabor a despedida, de mi parte fue el final de todo lo que fue y lo que pudo ser algún día, fue el cierre de un ciclo.

Mi conciencia poco a poco iba despertando de su aturdimiento, por lo que decidió tomar el control de mi cuerpo, así que me separe de su cuerpo en contra de mi voluntad, lo mire a los ojos y pronuncie un adiós susurrado, un adiós definitivo, camine hacia la puerta, me voltee y lo vi de pie, estático.

-Tienes que olvidarme, por favor princesa hazlo- toco con la punta de sus dedos mi rostro, se sintió como el aleteo de una mariposa

-Olvidarte? Sería muy fácil, pero tú y yo sabemos que soy masoquista- reí sin humor y con violencia me seque las lágrimas de la cara- y que a pesar de que duela, siempre, maldita sea siempre te voy a tener aquí, en el lado izquierdo.

Ahora si me aleje definitivamente de su lado, atravesé la puerta con gran dificultad, como si dentro de esa casa quedara mi corazón, o al menos la parte que siempre me ha complementado porque él tiene la otra parte de su corazón, ya encontró el otro extremo de su hilo rojo y aunque yo también tengo medio corazón que late por inercia lastimosamente las piezas suyas y las mías son iguales y no calzan, por eso no puedo pretender que su alma complemente a la mía.

Edward definitivamente es la otra mitad que necesito, pero por desgracia, él no me ocupa a mí, perfectamente sé que puede vivir sin mi presencia incomoda en su vida, aunque yo no sepa cómo vivir sin saber nada de él.

-Te amo- no sé si fue producto de mi imaginación o fue un grito real, pero no tenía la fuerza suficiente para cerciorarme de la veracidad del asunto, no sé cuando comencé a llorar, lo suficiente como para que mis ojos se nublaran, camine por la orilla de la calle por unos minutos, me detuve cuando note que se hacía de noche, espere un taxi, al subirme le indique mi dirección al conductor y no pude evitar que mis lágrimas volvieran, atrás dejé mi amistad más antigua, para convertirme solamente en la fotógrafa de una boda, que no es nada más que ella y su corazón roto.

Llegue a casa y no supe que hora era, solo sé que encontré un lugar donde llorar a gusto en mi cama, donde derrame las pocas lagrimas que quedaban durante todo lo que resto de la noche. Para cuando el sol asomo en el cielo mis ojos se habían quedado secos y me dolía absolutamente todo el cuerpo, el alma y el corazón ya no me dolían, se encontraban bajo un extraño sopor agradable que me impedía sentir la realidad del asunto.

Cuando el reloj dio las siete el timbre de casa sonó y me sentí tentada a no abrir, pero quien se encontraba al otro lado era bastante insistente así que me levante y con pesadez en los pies abrí, llevándome la sorpresa de encontrar a dos personas que no esperaba, ambos entraron, pero fue el chico de ojos extraños quien me abrazo sin mediar una sola palabra, haciendo que nuevamente llorara.

-Shhhh calma Bells, estoy aquí, todo está bien- Jazz utilizaba el tono más suave de su voz, haciendo que poco a poco mis lagrimas fueran disminuyendo bajo su abrazo

-Que hacen aquí- pregunte algo extrañada, como respuesta Alice balanceo las llaves de mi auto en su mano, en ese momento recordé que lo deje aparcado en su edificio.

-Vinimos a traerte esto, Ed se ofreció, pero yo se lo impedí- dijo mi amiga con el ceño fruncido por el enojo- después de ver el estado en que estaba su casa supe que no era una buena idea

-Que paso Bella, mi hermano no quiso decirnos porque destrozo todo lo que había en el apartamento- eso no lo sabía, sé que es impulsivo, pero no pensé que yo valiera tanta importancia

-Prefiero no hablar de ello, solo les diré que todo ha terminado de forma definitiva, no más lucha, no más pelear y amar por dos personas, él no me quiere, punto final

-Porque dices eso- Al se acomodó en su asiento

-Porque si, ya no queda nada- dije con la voz un tanto alta- yo no puedo seguir así, prácticamente suplicando por un poco de su amor, él no me quiere cerca, pero hasta ahora fui capaz de comprender que soy una tonta idealista- nuevamente volví a derramar algunas lagrimas

-No digas eso, sé que estas enojadas, pero sé que te quiere- me dijo Alice con una sonrisa alentadora, para ella es fácil decirlo, es una romántica sin remedio

-Saben que es lo peor?, por qué en realidad me siento así- les pregunte con voz plana- que no lucho por mí, que simplemente me dejo ir, así sin más, a pesar de que decía que yo era lo que más amaba en su vida

-Mira Bells, te voy a decir algo que sé que necesitas escuchar, aunque probablemente no quieres- Japser estaba usando su voz de regaño- No supliques amor, deja de ser tan estúpida, tu no naciste para obtener los desechos amorosos de alguien más, por favor te lo pido, aprende y manda a la mierda de una vez por todas esos estúpidos apegos que te dejan así de rota, sé que es mi hermano y que sería feliz viéndolos juntos, pero él no te merece, tu vales más que cualquier lucha que planees, el ya no lo vale, por favor déjalo salir de tu corazón

-No es tan fácil Jasper- me miro un tanto triste, sus hermosos ojos cafés brillaron con algo de lo que supongo es pena al ver mi estado lamentable- aun yo tengo esperanzas de que, en la noche, justo antes de dormir piense en mí, sé que es una estupidez, pero aún conservo memorias de cuando su corazón latía solo por mi

-Isabella, nunca digas que eso es tonto- Alice tenía una lagrima rodando por su mejilla- no es tonto amar a alguien como tú lo amas a el

-Pero- dije con una sonrisa metálica que distaba demasiado de la felicidad- ya es hora de cortar la cuerda que nos une- me encogí de hombros en los que me levantaba- Es hora de enfrentar la última parte de un trabajo y por fin seré libre de irme, me canse de intentar matar un Dragon enorme solo con una espada de madera

-Como que irte- creo que hable de mas, olvide que Jazz no sabía que me voy mañana- a donde

-Alemania- vi cómo me miro con el rostro contrariado en un gesto entre enojo y tristeza- no puedo seguir aquí

-Bien, sé que es lo mejor en este momento, necesitas espacio y tiempo, pero que lo sepas de una vez, mi hermano tendrá una enorme cuando lo vea, por su culpa una de mis hermanas pequeñas me va a dejar y no puedo hacer nada para hacerla feliz y que se quede

-No Jazz- le dije seria- prométeme que no dirán nada hasta que yo esté muy lejos, no dirán donde estoy, así no me va a encontrar, necesito espacio y tiempo lejos de su lado, porque no puedo si quiera pensar en que a partir de mañana es un hombre casado

-Acaso tengo otra opción- pregunto a lo que negué con una pequeña sonrisa.

Al cabo de un rato ambos se fueron, sé que Alice tiene que correr un poco más de la cuenta pues debe entregar el servicio de catering antes de las 8, hora en la que dará inicio el penúltimo acto del espectáculo, la cena de ensayo.

El día lo pase sin hacer nada, no me sentía bien como para levantarme de mi cama, además, ha pasado un tiempo en el que me permití simplemente pasar el día entero sin hacer nada, al menos hasta que me di cuenta de que si de algo estoy segura es que ninguno de los dos merece que llegue con mi estado lamentable.

Razón por la cual duche de nuevo, lave mi cabello de forma concienzuda, lo seque y arregle en un moño desordenado, me maquille un poco y para las siete de la noche me veía en términos generales bien, estoy segura que de no ser por mis ojos algo apagados podría pasar desapercibida mi tristeza.

Antes de irme, vi sobre mi escritorio una pluma, lo que me dio una idea, por lo que tome una hoja del cajón y comencé a escribir como si no hubiese un mañana

Edward, si estas leyendo esto es porque…

Cuando llegue al restaurante de Alice tanto Rose como Edward ya habían llegado, así como algún otro invitado y por su puesto Queenie, quien lucía un destellante vestido rojo que prácticamente me cegó. Lógicamente mi masoquismo es mucho por lo que no pude evitar que mis ojos cayeran en Ed, quien como siempre le daba el pego a su atuendo con esa camisa azul cielo a rayas y el pantalón negro, saco en una mano y sin corbata, como de costumbre, curiosamente su desordenado cabello bronce se encontraba peinado.

La primera mitad de la cena paso sin contratiempos, la entrada se sirvió a las ocho en punto, su familia y la mía charlaban amenamente, pero podía sentir la tensión en el ambiente gracias a un par de ojos de esmeralda que me seguían a todo lado.

No pude evitarlo y le tomé algunas fotos, como siempre mi cámara lo ama por lo que no tuve problemas en retratarlo, principalmente bromeando con su hermano, quien se veía algo más alegre que por la mañana.

Rose se encargó de familia de la novia y de ella misma, quien afortunadamente no ha lanzado ni un solo comentario mordaz o probablemente ya estaría en dirección a la morgue mientras yo voy hasta la comisaria.

De pronto, en medio de la cena Edward hizo sonar su copa solicitando atención, supongo que es para el brindis, prepare mi cámara, lista para disparar en el momento en que comience a hablar, lo hizo apenas se puso de pie

-Bien, seré breve espero- hubo algunas risas mal disimuladas- lo primero es que quiero agradecer a todos por estar aquí, lo otro es que quiero brindar por el amor que no se borra- me miro y nuestras miradas se conectaron y me fue imposible despegar la mía de la suya- Sé que encontrar el amor que yo siento es de las cosas más difíciles del mundo, pero soy un hombre afortunado aunque por un momento no lo supe ver, claro que tal premio tiene su costo y yo pague el mío, pero no importa con tal de que sé que ella será feliz en el futuro, que no habrá un día en el que no sonría con esa sonrisa que puede llenar de luz una habitación a oscuras, la amo y seguro ninguno me entenderá por qué digo que es la mujer más hermosa del mundo, pero solo soy un tonto enamorado que tiene la cabeza en el aire por su culpa, también soy un tipo que tiene sin duda problemas cardiacos, pues solo verla hace que se detenga mi corazón por instantes- no pude evitarlo y comencé a llorar disimuladamente, me estaba viendo aun a mí, así que supongo que es un mensaje para mí, o quiere decirme que me ama o que la ama a ella de forma tan hermosa que prefiere que me aleje, pienso en la segunda opción- Pero por sobre todo no puedo evitar celebrar el saber que todo el mundo la ve a ella, pero no hay nada mejor en el mundo que saber que ella te ve solamente a ti- levanto su copa disimuladamente en mi dirección, así que era la primera opción después de todo, por lo que de mi parte obtuvo un asentimiento de cabeza en reconocimiento y dispare una foto de él sonriendo falsamente con la copa levantada.

El resto de la noche paso como un borrón, viendo interactuar a todos los invitados y a la feliz pareja, me dolió verlos, no lo voy a negar, aunque su forma de comportarse me hizo pensar probablemente no hay nadie que lo haya amado tanto como yo, en silencio por tantos años y ya no sé cómo sacármelo del pecho y de la cabeza, aunque pensándolo bien, mi competencia, que no lo es para nada porque yo ni siquiera estoy inscrita en la carrera debe amarlo tanto como yo si tiene planes de pasar toda la vida con él.

20 de diciembre, el día cero, ya no me queda nada para luchar, así que al igual que ayer tengo que dedicarme solamente a cumplir con un trabajo más, aunque me destroce lo poco que queda de mí no pienso derramar ni una lagrima más principalmente porque ya no tengo lagrimas que derramar y segundo porque a partir de hoy espero que comience una nueva etapa de mi vida, una en donde lastimosamente no incluirá a Edward en ella.

Son apenas las 10 de la mañana cuando me pongo en marcha a preparar todo lo que ocupo, la ceremonia es a las tres de la tarde y mi tren con dirección a Londres sale a las 6, espero llegar sobre las ocho y tomar el vuelo que tengo pensado a las 10 de la noche, probablemente para mañana por la mañana todo sea diferente, incluyendo una nueva ciudad que se asome por mi ventana.

Como tengo el tiempo contado, deje todo listo cerca de la puerta, es decir mis dos maletas están en la sala, mi bolso pequeño también, en él está mi pasaporte, el pase del tren y el billete del avión, también deje la mochila con mi cámara, portátil y tableta cerca, pues son cosas que no necesito hoy, solo mi cámara verá la luz del sol por unos momentos pues solo me encargare de ir a la ceremonia, nada mas eso soy capaz de soportar, la fiesta se la dejo a Jo quien se ofreció voluntaria cuando le conté sobre el itinerario de mi plan de escape.

Casi no he comido, mi estómago ha decidió reusarse a aceptar alimento por lo que le hice caso y lo único que entro en mi estómago fue un tazón de cereal. Eran las 12 cuando comencé a prepararme, esta vez decidí que no era necesario que la gente me viera tan destruida como me sentía, pues un corazón roto es como tener las costillas quebradas, no se ve, pero como se siente cuando tratas de respirar, por eso, las personas no tienen que ver mi estado interno a través de mi apariencia.

El hermoso vestido azul fue acompañado por un moño de medio lado, algo desordenado, además de unos sencillos accesorios que han estado conmigo desde hace varios años, una gargantilla y pendientes que extrañamente combinan perfecto con el vestido, lógicamente fue un regalo de su parte en una navidad, los uso no solo porque son un recordatorio de los buenos momentos, sino también, porque será el único recuerdo que me lleve de su presencia en mi vida, el resto de fotos, regalos y otras cosas están empacadas en una caja en el estudio de mi casa.

Era la 1:30 en punto cuando llegue a la iglesia, Holy name chruch, hermosa de por sí sin tanta decoración como hoy, pero no puedo negar que le dieron al clavo con todo, colores suaves como el blanco y el turquesa, con unas notas de plata decoraban cada banca y el pasillo de la iglesia.

No lo evite y tome alguna que otra foto de los detalles de la decoración, poco a poco vi cómo iban llegando los invitados, a quienes también hice algunas fotos mientras no me veían, con el fin de que quedaran retratos más naturales. Cuando el reloj marco las dos vi como un auto aparcaba justo en la puerta, Edward había llegado y el pequeño sobre en mi cartera se sentía como si pesara una tonelada.

Se bajó acompañado de Jazz y Alice, ambos se veían estupendamente bien, Jasper con su traje clásico, y ella con un hermoso vestido verde botella que hacía juego con la corbata de Jazz, gesto bastante tierno a mi parecer.

Edward era una historia diferente, como siempre, me robo el aliento, pero no por cómo se veía pues es probable que ande encima una bolsa de basura y para mi seguirá viéndose tan guapo como si tuviese puesto el traje más caro del mundo. En realidad, lo que robo mi aliento fue verlo sin lentes, dejando al descubierto esos enormes, expresivos y tristes ojos verde bosque que me miraron como si me quisieran atravesar la carne y llegar hasta mi alma.

Lógicamente fueron retratados los tres, algo con lo que no tuve problema, poco a poco se fue llenando más y más la iglesia y para las 2:45 prácticamente todo el mundo estaba aquí excepto la novia, quien según Rose viene con el tiempo justo para llegar justo a la hora pues todo ha sido un caos, afortunadamente no me encargue de eso.

Quien no pasó desapercibido no solo para mi lente sino también para mis ojos y suposiciones fue James, quien estaba en la puerta principal de la iglesia, con la cabeza apuntando al suelo y pose de tristeza, quizá así también lucia yo, pero eso es lo de menos, afortunadamente más temprano tuve una pequeña conversación con las mariposas que gobernaban mi estómago cada vez que pensaba en Edward, les dije que era una lástima que no pudiesen vivir más conmigo, pero espero que el amor que siento por el desaparezca rápido por lo que morirán junto con él, por eso mi corazón no respondió cuando lo vi, o eso es lo que quiero pensar, pues un amor como el que yo le tengo no desaparece así porque así.

Tres de la tarde, pocos minutos faltan, Rose me envió un mensaje para que saliera unos momentos antes del inicio de la ceremonia, para poder capturar algunas fotos de Tanya quien deseaba varios ángulos, así que eso hice, espere pacientemente en la puerta de la iglesia, justo al lado de James quien me veía como queriendo decir algo pero que no se atrevía a decir, y en sus ojos puede ver que, si bien yo del todo ya desistí a impedir esta boda, el sí que sería capaz de gritar el YO ME OPONGO.

Queenie llego y obtuve las fotos que quería, Ro por su parte también, lo supe pues su asentimiento de cabeza me lo confirmo, este era el momento, era la hora del acto final del show por lo que comencé a caminar de nuevo hasta mi posición más cerca del novio, aunque no pasó desapercibido el apretón triste que James le dio a la mano de Tanya, fue tan triste que casi lloro, pero lo disimule al fotografiar el gesto.

También el pequeño apretón sumado a mis ganas de gritar, un poco de locura y la pérdida total de lo que quedaba de mi juicio fueron lo que me empujaron a correr en dirección a Ed, aunque no pude hacer mucho pues a pesar de la poca velocidad con la que sentía que me movía, no importo, justo cuando estaba lo suficientemente cerca el reloj llego a 0:00.

De pie, en frente del altar de la iglesia me di cuenta de que no lo conseguí, este es el día definitivo y no pude decirle, con cada minuto que pasaba sentía como mi corazón recibía una estocada más y más honda, viéndolo a la cara lo comprendí, vi su rostro ansioso y sus ojos llenos de emoción, vi la sonrisa de sus labios, esa sonrisa que por mucho tiempo fue mi favorita, al menos cuando me la dedicaba a mí, no pude evitarlo y disparé una foto, mire hacia la derecha y vi a su hermano y a mi familia, sonriéndome con tristeza, por lo que recompuse mi expresión, nadie jamás me verá derramar una lágrima más relacionada con este evento.

Dispare más fotos a los invitados, algunas a los detalles y otras a sus padres con él, en donde su rostro reflejaba la expectación y los nervios que sentía, me miro a los ojos, y lo que antes había sido felicidad se transformó en dolor, otra estocada en el pecho, poco a poco se está quebrando mi valentía, afortunadamente el sacerdote entró y las campanas sonaron, se abrió la puerta principal y preparé mi cámara.

En el momento en que la música se escuchó y ella atravesó esa puerta lo supe, justo en ese momento sentí la estocada final; lo había perdido para siempre.


Cha cha cha chan... Cha cha cha chan

Hola he vuelto, como ven hemos llegado al dia, suenan campanas :D

Que les parecio el cap? espero que les haya gustado

Les cuento que termine de escribir esta historia hace unos dias pero hasta hoy logro subir algo aqui, quienes leen en wattpad sabran que subi todo de un tiron por lo que posiblemente mañana suba el proximo cap y el epilogo.

Nos leemos pronto y como siempre Gracias por leer, por los rr, follows y favs, y por sobre todo seguirme en esta locura.

Un abrazo, geova :D


PDT. Estoy trabajando en una nueva historia, les dejo la sinopsis y si quieren que la adapte tambien haganmelo saber :D

Esa pequeña, loca y retorcida cosa que llamamos amor llega a la vida de las personas cuando menos estas lo esperan y en las circunstancias más extrañas, pero cuando llega, da vuelta a todo a su paso como si fuera un tornado. Esto le paso a Stephanie, una chica a la que simplemente le hicieron una pregunta y desde ahí, sabía que se había enamorado de ese tipo sin nombre que veía pasar de vez en cuando por los pasillos de su universidad, al que ni siquiera le pregunto su nombre.