24

No voy a negar que verla caminar en dirección al hombre que amo me hizo sentir como si me apuñalaran con una lanza ardiente que me atravesaba todo el cuerpo, pero, yo sola me puse en esta situación al aceptar nuevamente y demostrarles a ambos que no me interesaba su vida, aunque por dentro estuviera apenas reconstruyendo los pedazos de lo que alguna vez fue mi corazón.

Sentí una mano sobre mi hombro, rápidamente me gire y vi un par de ojos amables, Al me miraba con ternura y para este punto no sé cuánto más aguantaría hasta que sintiera que ya era suficiente, en mi mano sostenía el pequeño sobre que contenía toda la verdad en caso de que no soportara terminar mi trabajo, se lo entregue.

-Por favor dáselo- le dije y ella abrió los ojos, de inmediato adivinando mis intenciones- me canse de luchar y ya no lo soporto

-De acuerdo, llámame cuando hayas llegado- asentí y de nuevo miré hacia el frente, Tanya aun caminaba apenas había recorrido medio camino hasta el altar, su caminata se me hizo eterna. Discretamente Rose venia unos pasos más adelante que ella fotografiando los eventos que yo no fui capaz.

Di una última mirada hacia el altar, Edward se veía algo nervioso lo sé porque movía sus manos de forma obsesiva, su mirada estaba enfocada en el frente, en la mujer que caminaba hacia él, el supuesto amor de su vida, prácticamente no podía contener mis ganas de llorar, pero gracias a un acto titánico mis ojos aguantaron las lágrimas, seguí disparando cuadros, con cada paso que ella daba más y más crecía la sonrisa suya, pero sus ojos se apagan un poco.

Cuando ambos se encontraron en el altar supe que no soportaba más esto, es difícil ver al hombre que amas hacer algo como esto, pero es lo que hay, pues puede que yo lo amé con la fuerza de mil hombres, pero el a mí no me quiere ni con la fuerza de una pluma movida por el viento.

Poco a poco comencé a alejarme del altar, moviéndome desde los laterales de la iglesia, disimulando al hacer una que otra foto, el sacerdote ya había comenzado la ceremonia y yo sinceramente no soportaba más, si allá arriba hay algo mas solo podía pedirle que parara.

Cuando estuve lo suficientemente lejos me permití nuevamente mirar al frente, desde mi posición ya no podía ver su mirada verde, una lástima ya que no pienso volverla a ver en un largo tiempo, pero que sé que es lo mejor.

Busque la salida lateral más cercana, estaba a más o menos unos diez metros, discretamente comencé a caminar en su dirección cuando sentí que alguien me miraba, pero no le di importancia a la sensación de cosquilleo sobre mi nuca que siento cada vez que Ed me mira, si lo hacía sería capaz de flaquear y no puedo permitir eso si pienso salir de aquí.

Llegue a la puerta sin que nadie me detuviera y antes de salir me gire de nuevo en su dirección, a pesar de la distancia que nos separaba supe que me miraba de la misma forma que yo lo miraba a él, con un adiós silencioso, sin quererlo, una lagrima salió de mi ojo. Me gire nuevamente y salí sin mirar atrás, cuando por fin estuve fuera escuche como la música sonaba en un volumen más bajo, pero no le preste atención y corrí hasta donde estaba aparcado mi auto.

Aunque no me fui de inmediato, como he pensado en estos últimos días soy una persona masoquista, que prefiere escuchar el momento en el que suenen las campanas anunciando el final de la ceremonia, que huir de todo lo que me ha hecho sufrir especialmente en estos dos malditos días, me sentía completamente vacía de cualquier emoción que no fuera la tristeza, pero como la loca que soy aguante hasta el momento en que los vi salir para encender el auto y salir de ahí como si me persiguiera el demonio.

Son las 8 de la noche en la fría Londres, hace unos veinte minutos que baje del tren que me traía desde Manchester hasta aquí, faltan dos horas para que salga mi vuelo con destino a Berlín, más o menos diez horas atrapada solamente acompañada de mis pensamientos, lo mismo paso en el tren y el resultado son mis ojos rojos por el llanto que sin querer he derramado en las últimas horas.

Desde que salí corriendo de la iglesia no he sido yo misma, me siento derrotada y tengo el corazón roto, pues hace unas horas el amor de mi vida, mi mejor amigo, se casó con el mismo Satanás y yo no logré hacer nada para detenerlo.

Llegué a una casa vacía, mis perros estaban con mi madre desde hace una semana, no podía llevarlos conmigo, pero ahora veo que fue una pésima idea, no se siente igual mi casa sin ellos, pero estaré aquí solo unos pocos minutos pues voy con el tiempo justo.

Tomé la ropa que deje en mi cama, la única que no empaque, algo más cómodo que el vestido que tengo puesto, el resto estaba en las maletas que estaban junto a la puerta, tras cambiarme lo que hice fue guardar mi cámara junto a todos mis juguetes fotográficos en una maleta más pequeña junto a mi portátil y demás cosas del trabajo.

Cerré la puerta con un suspiro de tristeza, sintiendo que estaba huyendo, algo que no es del todo cierto, yo no estaba escapando de mi realidad, ni tampoco estaba poniendo en pausa mi vida, más bien estaba alejándome del dolor para continuar con ella en otro lugar, era más bien un cambio de locación en la película que es mi vida.

Llegué a la estación con los minutos contados, justo cinco minutos después el tren comenzó a moverse y con el comenzaron a salir lágrimas de ira, rabia, dolor, tristeza y frustración, lloré de forma intermitente durante todo el trayecto.

Salí de la estación con la mochila en mi espalda y arrastrando mi maleta, había mucha gente hoy entrando y saliendo de aquí, algo muy común en estas fechas, pero que para mí en este momento en el que mi cerebro funciona más o menos al 20% de su capacidad es difícil moverse, aunque al final lo logré, estaba casi a punto de salir cuando me imaginé que Edward estaba aquí, pidiéndome que me quedara, aquí pues soy su único y verdadero amor, la peor mentira que pudo mi mente imaginar, pero que de manera inconsciente logro que volteara mi cabeza en toda dirección, no había ni rastro de su persona.

Llegue al aeropuerto y en lo que me parecieron horas y horas de martirio por fin el avión despego, nuevamente pensé en que no me molestaría que apareciera cierto tipo de ojos azules y cabello negro pidiendo que me quedara "vamos Edward, aún tienes tiempo para encontrarme, detenme…por favor". Ese fue mi último pensamiento antes de caer presa de la bienvenida inconsciencia que trae el sueño.

Aterrice en Berlín cuando la cuidad no se encontraba aún del todo activa, pero si lo suficiente como para encontrar una tienda donde pude obtener un nuevo número telefónico con el que llame a mamá y a Alice, ambas se escuchaban tranquilas al saber que había llegado viva a Alemania, en donde quizá y decida establecerme de forma más o menos permanente.

Solamente duré un día en el hotel que había reservado, para el final del 22 de diciembre ya tenía rentado un pequeño apartamento, lo pedí con muebles pues no tenía nada más que mi ropa y equipo.

Lo peor de haber huido en pleno diciembre fue pasar el día de Navidad completamente sola, sin mi familia ni amigos, quienes posiblemente hayan disfrutado del día como siempre, con regalos, alcohol y bromas, mientras yo me encontraba aquí, con una película de terror reproduciéndose mientras como una hamburguesa. Feliz Navidad Bella vaya estupidez, mi familia llamo hace rato, pero, no es lo mismo que sentir un abrazo de mi mamá lleno de amor.

La víspera de año nuevo fue más de lo mismo, no hice nada especial, solo me dediqué a leer, como de costumbre, pero al dar las 12 lo supe, no podía pasar un solo día más siendo una bola de dolor y tristeza, eso acabo en el momento en que el año termino, y esa resolución me mantuvo de pie por un largo tiempo.

12 de marzo, 2017, cumplo 28 años y aún sigo viviendo en Berlín, después de todo le encontré el gusto a la cuidad y termine cambiando de aire sin volver a Manchester en todo este tiempo, prefería que amigos y familia vinieran aquí que yo tener que volver, pues ese momento de mi vida trato de recordarlo lo menos posible.

Dicen que con el tiempo todo se cura, y es verdad, no sé en qué momento solo desperté una mañana y simplemente ya no dolía respirar como si mi pecho tuviera un hoyo atravesándolo, después de un tiempo finalmente logré olvidar a Edward y todo el daño que me hice al quererlo de forma tan autodestructiva, no sé ni siquiera como esta, o si es que aún continua con su trabajo como médico en el North Manchester GH, y para ser honesta ya no me interesa su vida, ni un poco, o eso es lo que quiero creer, pues yo misma me autoimpuse la regla de no saber nada sobre él, regla que he cumplido al pie de la letra, aunque no sé cómo voy a hacer cuando tenga que viajar a Inglaterra para la boda de Alice, finalmente Jazz se decidió y un hermoso diamante adorna el dedo de mi amiga.

Prometí que iría, mi vuelo salía dentro de dos horas y aquí estaba yo de nuevo, en el mismo aeropuerto al que llegué hace tiempo, siendo una persona totalmente rota por creer que había perdido a su mejor amigo y al amor de su vida, y hoy salgo de mi círculo de seguridad a un encuentro seguro con todo lo que he tratado de olvidar, quizá me topé con que la niña de los anillos es su hija, que él sea el padrino o Queenie este nuevamente embarazada, no lo sé y la verdad me aterra saber que me voy a encontrar.

Si bien es cierto que asistiría a la boda de dos de mis mejores amigos, a lo único que no accedí fue a ser la fotógrafa de la boda eso es un asunto que no se encuentra a discusión, deje las bodas por un tiempo y desde que vivo en Alemania trabajo en una revista de alta costura que paga mejor de lo que pensaba, incluso mejor que los trabajos llenos de miel que derrochan las bodas, aunque a lo que si accedí, con todo el gusto del mundo fue a hacer una sesión pre boda con ambos, ese es mi regalo, las mejores fotografías que posiblemente tengan pues cualquier fotógrafo que tengan contratado no pondrá su cariño en cada toma, así que antes de viajar todos a Manchester, mañana hare una sesión en el puente Blackfriars y algunas otras fotos en Hyde Park, algo casual.

Diez horas, eso fue todo lo que duro mi vuelo, aterrice en Londres cuando la noche ya estaba cayendo, salir fue una tarea fácil incluso con mi pequeña maleta rodando a mi lado, misma que deje de lado cuando vi que tenía una pequeña comitiva de bienvenida, ahí de pie destacando de entre todas las personas se encontraba Jasper, a quien por seguridad no había visto desde que hui, sin pensarlo dos veces corrí y lo abrace como si no lo hubiese visto en años, cosa que era verdad.

-Te conozco? - bromeo haciendo que riera- pero mira nada mas quien vino solo para ver que me caso

-Pues sí, solo a eso vengo- conteste- no te hagas ilusiones, que me voy después de tu boda, tengo trabajo por hacer

-Pues no pienses en eso, por lo menos los días que estarás aquí, de acuerdo? - asentí recibiendo un nuevo abrazo de su parte- Dios, como te había extrañado

-También yo, en serio siento no haber hablado contigo en todo este tiempo, pero era menos doloroso estar lejos si solo sabía que estabas bien y no me tentaba a preguntar por tu hermano.

-Lo entiendo, pero solo quiero que sepas que te sorprenderías, las cosas han cambiado algo desde que te fuiste- dijo encogiéndose de hombros restándole importancia- ahora, vamos a casa

-De acuerdo

Llegamos a su casa treinta minutos después, debo decir que me sorprendió gratamente ver la hermosa casa que Jazz diseño para Al, es enorme, con un hermoso jardín.

Hace un año Rob recibió una oferta para trabajar aquí en Londres que no pudo rechazar, claro que tuvo que primero convencer a Alice de venirse a vivir con él, haciendo que abriera su segundo restaurante y que el de Manchester fuera manejado por Fai, su inseparable mano derecha.

Abrace a mi amiga como si no hubiese un mañana y luego cenamos entre plática para ponernos al día, aunque no quiera admitirlo del único tema que quería hablar era Matt, aunque de él o su familia ninguno menciono palabra, tras un rato alegue que no aguantaba un minuto más en pie por lo que termine yendo a dormir temprano, fue una noche sin sueños, aunque, un par de ojos de océano aparecieron en cierto momento.

La mañana siguiente, para mi buena fortuna, hacia sol por lo que aprovechamos la pequeña ventana de tiempo que nos ofrecía el buen clima, cuarenta cuadros después el puente Blacfriars quedo atrás y las hermosas fotos que tome reflejaban no solo el amor que Jasper siente por Al, sino cuanto había extrañado a mis amigos.

La sesión de Hyde Park fue algo más casual, de paso logramos conseguir cuatro enormes globos de colores vivos inflados con Helio, lo que le dio el toque divertido a la sesión, definitivamente había extrañado mi verdadero trabajo, pero ni por todo el oro del mundo volvería a trabajar como fotógrafa de bodas, al menos, no por ahora.

Partimos en el tren de las cuatro de la tarde a Manchester, llegando casi a las siete de la noche, me sentía cansada, el viaje desde Alemania me dejo casi destrozada, además, los nervios de saber que quiera o no me encontrare con Edward no han dejado mi cabeza.

No podía dejar de pensar en cómo pasa el tiempo y en como este nos cambia, hace dos años hui de esta ciudad alejándome de todo lo que me destruyo gracias a mi amor por el dolor y ahora hoy la piso nuevamente por amor a mis dos mejores amigos, quienes siempre han estado ahí para mí, en especial en la época más oscura.

No hubo tiempo de hacer turismo, por lo que pasamos a la antigua casa de Jazz a cambiarnos para la cena de ensayo que sería en el restaurante de Alice, como no podía ser de otra forma, aunque el miedo me embargo al saber que podía encontrarme con la persona que menos quiero ver, pues esta también es su casa, pero que mi corazón mataría por mirar una vez más.

Me cambie en un tiempo record, algo bastante sencillo, un vestido rojo que llegaba hasta mis rodillas, zapatos del mismo color y accesorios sencillos, en resumidas cuentas, mi atuendo no era algo que llamara demasiado la atención de los presentes, que sin duda debería estar puesta en Alice y Jasper quienes se veían mas enamorados que nunca.

Llegamos rápido, o esa fue mi impresión, pues desde que pise Manchester más temprano no he podido eliminar de mi mente los nervios previos a encontrarme, quiera o no a Edward, después de todo, él es el hermano del novio y no hay nada más que yo pueda hacer para evitar lo inevitable, además, también estoy algo ansiosa por verle, quizá solo sea para saber que está bien, que es feliz siendo un buen padre y por sobre todo, que yo tome la decisión correcta al salir de su vida, después de todo, fui su mejor amiga por veinte años, aún quedan conductas inconscientes y me preocupo un poco por él.

Llegamos unos treinta minutos después, el restaurante estaba como lo recordaba, no había ni un solo cambio, más que las personas sonrientes en las mesas esperando a la feliz pareja, de inmediato vi a mi madre y a mi hermano, a quienes abracé apenas entrar pues no es lo mismo una video llamada por Skype que un abrazo de tu madre, claro, estaba acostumbrada a vivir sin ella, pero al menos estaba a tres horas de viaje en auto cuando vivía en esta ciudad.

-Bella te vez hermosa- me dijo mirando mi ropa, hice un gesto con la mano restándole importancia- no lo niegues, como se sienten los 28?

-Igual que los 27- reí, Taylor me miro y rodo los ojos- como están las clases de ingeniería mecánica?

-Bastante bien- como de costumbre, su sonrisa malévola adornaba su rostro, posiblemente recuerde alguna fechoría

-Excelente- conteste, Ty y yo nunca hemos sido de muchas palabras el uno con el otro, en eso vi a Carlisle y Esme, quienes al verme sonrieron, los salude con la mano, quizá luego conversaría con ellos como es debido.

Converse un rato más con mi familia, hasta que oficialmente la cena comenzó, pero ni rastro del doctor de ojos esmeralda, si bien es cierto que mi mente no quería verlo ni a un kilómetro de distancia, mi corazón aun y bajo todas esas capas de hormigón que le había puesto deseaba verlo, pues si bien es cierto que casi me destruí en el proceso, un amor que ha ido creciendo por tanto tiempo no se olvida con solo la distancia, algo que aunque no quiera aceptar es cierto, aun lo amo y posiblemente nunca deje de quererlo, aunque ya no me duele amarlo.

Debo decir que me sentía algo más tranquila después de creer que no iba a venir, no me atreví a preguntar ni a Jazz, Alice ni a ninguno de mis otros amigos por miedo a ser descubierta, por lo que deje que las cosas siguieran su curso natural, así que pase de los momentos más divertidos con los chicos, reí como hace mucho no lo hacía, o al menos hasta que lo vi caminar en mi dirección.

No sabía en qué momento había llegado y la verdad no me importo, la sensación de verlo nuevamente se sintió mas o menos como la dinamita cuando derriba un edificio, con todo el polvo y los escombros destructivos, quizá fueron las malas pasadas que le gusta a la vida jugarme, pero en el preciso momento en que lo vi sus ojos chocaron con los míos y el efecto fue el mismo que hace años, venía acompañado de una niña, quizá de unos cuatro años de edad, algo grande para ser suya, pues cuando me fui Tanya aún estaba embarazada, debo decir que era una niña hermosa, de enormes ojos grises y preciosos rizos castaños, al verme sonrió y algo le dijo a Edward, quien solo negó con una sonrisa, mi corazón latió algo más rápido al ver como se acercaban a nosotros, a mi principalmente pues su mirada no se despegó de la mía.

No pude evitarlo y lo miré completamente, estaba algo más delgado que la última vez que lo vi, pero sigue siendo el mismo hombre malditamente atractivo, se ve bien con la barba de tres días y ese cabello desordenado, traía un traje negro, completamente, al igual que su camisa, dejando que el único toque de color de toda su persona fueran sus impresionantes ojos verdes, a los que mis recuerdos no les hacían justicia en lo absoluto.

-Bell- dijo mirándome con algo de dolor en sus ojos- ha pasado un tiempo- su mirada, como de costumbre hizo que se me olvidara todo mi entorno

-Dos años si- me encogí de hombros como restándole importancia- quien es esta chica tan hermosa? - particularmente no soy muy fan de los niños, pero está en específico es bastante linda, la aludida solamente sonrió

-Hola, me llamo Emma, eres la chica de las fotos de papi? - si estuviera bebiendo algo estoy segura de que me habría atragantado

-Hola Emma, yo soy Bella- la niña solo asintió- lo lamento, pero no sé de qué hablas, solo soy una vieja amiga de tu papi- le dí una mirada de interrogación, solo negó con la cabeza.

-Oh- dijo con un tono de voz algo decepcionado, pero aun así dándome una sonrisa- bueno no importa, papi puedo jugar con el tío Emmy? - los mire a todos enarcando una ceja, tío Emmy? Desde cuándo?

-Seguro princesa- Edward contesto por ambos, haciendo que Rose y Emm se llevaran a Emma, el solo le dio una sonrisa, mi sonrisa, me sentí bien al saber a quién se la dedicaba cuando dejo de hacerlo por mí- Bell, podríamos por favor hablar por un minuto? - negué con una sonrisa dulce, aunque por dentro moría de curiosidad al saber quién es esta niña y porque dice que su padre tiene fotos mías- por favor Isabella, solo será un momento, prometo no volver a molestarte de nuevo.

-Si con eso dejas de mirarme, bien- no pudo evitarlo y una pequeña sonrisa salió de sus labios

Lo seguí hasta la salida del restaurante, mire alrededor en busca de ayuda, tenía miedo de estar a solas con Edward, no lo había hecho desde que lo bese por última vez hace más de dos años, dos días antes de que se casara, al salir simplemente me recosté contra la pared, si quería hablar, que lo hiciera aquí.

-Solo tengo una pregunta para ti- enarque una ceja- se puede saber en dónde demonios has estado los últimos dos años?

-No te importa Edward- abrió mucho los ojos, fue cómico- mi vida dejo de importarte cuando salí de la tuya

-Veo que no importa que, tu no dejas los comentarios ácidos

-Porque debería de hacerlo- me reí sin humor, creo que producto de unos nervios sueltos que andan rondando por ahí por culpa de su presencia- un poco grande la niña para ser la hija de Tanya

-Emma no es mi hija biológica, sus padres murieron en un accidente unos meses después de que te fuiste, no tenía más familia, casi muere en mis manos y desde ese día no pude dejarla, la adopte después de eso

-Es una niña preciosa- me dio una sonrisa encantadora, llena de orgullo, la típica mirada de un padre- han hecho un buen trabajo, por cierto, porque es tan unida a mis amigos?

-Porque tras tu escape, ellos también se convirtieron en mis amigos- no puedo negarlo, me sorprendí- no sabía dónde estabas, no dormí por semanas pensando en todo el daño que te cause, me preocupaba no saber si estabas bien, cielos Bell, estuve a punto de contratar a un investigador para encontrarte, pues ninguno de ellos soltó palabra sobre tu paradero, supe, con el tiempo que estabas bien, pero no sabía dónde y eso me ha matado por todo este tiempo- se llevó la mano a su cabello, gesto típico de exasperación, no había anillo

-Y que dice tu esposa sobre eso? De seguro que no soy su persona favorita, ahora mucho menos- me miro algo sorprendido

-No lo sabes cierto-hubo una sonrisa triste en su rostro- Tanya murió al dar a luz a su pequeña Laura, quien vive con su padre en este momento

-lo lamento Edward, no lo sabía, así que tienes dos niñas- si bien es cierto que Tanya no era de mi agrado gracias a su mera existencia dedicada a fastidiarme, jamás le desee algo tan terrible

-Su padre es James, en serio nadie te conto nada de esto? - solamente negué, así que no me equivocaba después de todo

-Preferí mantener todo lo relacionado contigo en blanco, ya sabes, para evitar pensar en ti y todo eso- ahora quien sonreía tristemente era yo

-Princesa lo lamento tanto- sin previo aviso me abrazo, solamente eso basto para romperme un poco, creía que tenía el asunto cubierto, pero solo hizo falta que me tocara para que los recuerdos de mi amor por el volvieran

-Trate de olvidarte sabes? - le dije separándome discretamente de el- pero eso no se puede, eventualmente dejaste de dolerme y deje de pensar en ti, pero nunca pude hacerlo del todo

-Bella- bajé mi mirada al piso, que de pronto me pareció de lo más interesante, pues no podía ni quería enfrentarme a su mirada- mírame por favor, mi Bell, por favor perdóname por todo lo que te hice, sabes que soy un idiota que no piensa en las consecuencias de sus decisiones, pero por favor perdóname

-No tengo nada que perdonarte Edward, sabes bien, si es que leíste mi carta que no me aleje por estar enojada contigo, sino porque estaba tan rota que no podía si quiera verte- una pequeña lagrima salió de mi ojo

-Lo lamento- dijo de nuevo

-Eso ya lo dijiste, ahora por favor dime porque tu hija habla de unas fotos mías?

-Nunca he dejado de pensar en ti, por lo que cada que puedo, como el acosador que quizá soy veo tus fotos, un día Emma las vio y pregunto quién eras, solo le dije que eras alguien especial, pero te amó cuando le conté una que otra historia sobre ti, sabias que en casa de tu madre Hades es su más fiel amigo?

-No lo sabía- como tampoco sabía que mi madre conocía a esta niña, pero siendo la mejor amiga de su madre, era lo más lógico- es bueno saber que Hades tiene compañía con quien jugar, es un perro viejo, pero leal a quien le da amor

-Lo sé- dijo y su silencio se sintió extraño, algo que nunca había pasado entre nosotros

-Sera mejor que entre, hace frio- mencione solo para romper el silencio- supongo que los veré mañana en la boda- iba a entrar cuando su mano me detuvo

-Bell espera- me volví y mire sus hermosos ojos de esmeralda, note que su mirada tenia algunas diferencias, algo de tristeza, brillaban más, cierta soledad, pero sobre todo no veía más que amor en ellos, como de costumbre no pude dejar de mirarlos- no puedo dejar que te vayas nuevamente

Y con eso me beso como si su vida se le fuera en ello, había pasado tiempo, pero no tanto como para olvidar como se sentían sus labios contra los míos, había necesidad en ese beso, también tristeza, anhelo, pasión, me resistí por un momento, pero poco a poco fui cediendo también a mis deseos de besarlo y le respondí con la misma intensidad, no puede evitarlo, lo amaba y me estaba besando, y lo hizo hasta que ambos tuvimos problemas para respirar.

-Te amo- dijo uniendo su frente a la mía, había pasado tanto tiempo esperando que dijera eso, negué solamente con la cabeza evitando hablar- te amo Bella, nunca he dejado de hacerlo y creo que nunca lo hare, por favor, una oportunidad de nuevo.

-No Cullen, no puedo- conteste poniendo distancia entre nosotros- te supere, aunque no lo creas, ya no soy esa chica que salta a tus brazos con una frase bonita, ya no dueles, déjalo así

-No quiero hacerlo Isabella, yo te amo, lo he hecho por veintidós años, y lo voy a hacer por cincuenta años más, y cuando no sea más que abono para el pasto de un cementerio lo voy a seguir haciendo.

-Debería irme, solo vine a la boda de tu hermano, luego volveré a casa- llore por sus palabras, pero también por el dolor que sentí al negarme a una nueva oportunidad, pero me daba miedo volver a sufrir- déjame ir, vuelve a tu vida, con esa niña hermosa que es tu hija, yo volver a la mía y nos veremos en algún otro momento si la vida quiere

Comencé a caminar nuevamente, pero esta vez con el objetivo de buscar mis pertenencias, debía volver a mi antigua casa, donde está la maleta que envié hace unas semanas con algo de ropa, no podía quedarme más tiempo, si lo escuchaba nuevamente decir que me ama me voy a dar por vencida y no quiero.

-Te equivocaste en algo en esa carta sabes? - hablo algo más alto, pero aun así no me volteé- tu si eres el amor de mi vida, así como yo soy el tuyo

-Ya no- dije y entre con el único objetivo de irme a casa.

Entre con la cabeza en alto, una sonrisa dulce en mi rostro y mis ojos sin un solo rastro de preocupación, no tenía caso que diera pistas sobre lo caótico que puede ser en este momento el huracán que arrasa mi mente, todo pasa demasiado rápido, recuerdos, sonrisas, lágrimas y los dos últimos dos años, que, en su presencia, no lo voy a negar pues no tiene caso, se sintieron como si hubiese estado presa de algún sueño; estuve cerca de irme cuando Emma me intercepto.

-Hola- dijo sonriendo, le respondí la sonrisa- ya te vas?

-Debo irme a casa- le dije nada más para ser cortes, mirando discretamente en busca de su padre- Fue un placer conocerte Emma

-Adiós Bell- me respondió y juro que mi corazón se detuvo por un microsegundo, como sabía que solo su padre me llamaba así es un misterio

-Porque me llamas Bell? - no pude evitarlo y nuevamente me senté en la silla que había estado toda la noche, con la única diferencia de que la mesa se encontraba vacía

-Papi siempre le pregunta al tío Jazzy como está Bell, y en casa papi tiene un libro lleno de fotos de él y de ti- se encogió de hombros como restándole importancia- además siempre habla de ti con todo el mundo

-No me digas- sonreí sin querer, al menos parece que aún me quiere un poco

-Si- hizo un gesto como para que me contara un secreto, así que me acerque- tú en verdad eres una princesa?

-No soy una princesa- quise reír- Quien te dijo eso? - ya tenía una idea de quien carajo le había dicho algo así, pero es mejor confirmarlo

-Papi- rodo sus ojos en un gesto de lo más tierno

-Ah sí? Y que más te dijo- sabía que esto era algo que no debería de haber hecho, pero dicen que los niños nunca mienten

-Solo que te quiere mucho, y que eres su amiga, pero que te fuiste de viaje, tú quieres a papi? - me miro seria, cruzando sus brazos sobre su pecho, se parecía bastante a Edward haciendo ese gesto

-Si yo también quiero a tu papa, pero Emma, en serio debo irme, te parece si te veo mañana en la boda del tío Jazz?

-De acuerdo, Adiós Bell- y así como vino se fue corriendo hacia su padre, que la esperaba a unas dos mesas de distancia por lo que puedo asegurar que escucho nuestra conversación, además de claro, la pequeña sonrisa que tenía en los labios.

Me marche solamente despidiéndome de mi madre y de Alice, con la promesa de vernos todas en mi casa desde primera hora de la mañana, algo que ya estaba planeado desde hace tiempo.

Llegue a casa en tiempo record, el taxista conducía algo apresurado, pero no me queje, solamente deseaba estar sola, con todas las sensaciones, pensamientos y recuerdos que ver a Edward me hizo sentir, sabía que es eventualmente este día llegaría, pero, jamás pensé que se sintiera de esa forma, pues; en mi mente creía que el amor que sentía por el había quedado encerrado en lo más profundo de mi corazón, pero solo una mirada suya basto para desenterrarlo.

De lo que si estoy parcialmente orgullosa es de que si bien es cierto que ese beso fue algo con lo que no esperaba lidiar, al menos mantuve la calma como para mantenerme firme en mi decisión de no volver a creer en su supuesto amor hacia mi persona, lo que según esta niña sin filtro es cierto pues su padre se lo ha dicho, lo que no voy a negar, me saco una sonrisa, misma que duro en mi rostro hasta que caí rendida presa del sueño, en esta casa llena de sabanas y polvo que son el recordatorio perfecto de que me voy en dos días nuevamente a retomar mi vida donde la deje en Berlín.

Me desperté dos horas después, apenas eran las cinco de la mañana y no tenía nada que hacer, por lo que, tras ducharme y secar mi cabello, negro nuevamente, me dediqué a jugar con la consola que había dejado aquí, fue divertido mientras duro, es decir, antes de que el timbre comenzara a sonar.

Las chicas, mi madre y Esme llegaron junto con el desayuno, además claro, dos maquillistas para preparar a Al para que finalmente uniera su vida a la de Jasper de forma definitiva, la chica se veía radiante con esa sonrisa en su rostro que era más o menos del ancho de su cara, así que no pude evitarlo y le tome una fotografía a hurtadillas, como las muchas otras que he hecho esta mañana.

-Espero que todas esas fotografías me sean enviadas- me dijo sonriendo- tú crees que no me he dado cuenta de que tienes todo el día de estar tomando fotografías?

-Es que no puedo evitarlo- me encogí de hombros- Te ves hermosa Alice

-Lo mismo digo yo- dijo tocando el material de mi vestido rosa de gasa- este vestido es mucho más alegre que el ultimo que te vi usar en una boda

-Que te voy a decir, esta es una boda en primavera- reí viendo como solo negaba con la cabeza

-Eres feliz Bella? - sabía que en algún momento preguntaría por eso, como todo el tiempo que hablamos, aunque conoce la respuesta siempre sigue haciendo la misma pregunta

-Sabes que si- levanto una ceja- soy feliz, aunque no te voy a negar que ayer fue algo incómodo, han pasado dos años Al

-Exactamente, dos años en los que ese hombre ha preguntado todos los días por tu paradero, verdaderamente Ed es testarudo- rio

-Pues hicieron bien en no dejarlo solo, así como también hicieron bien en no decirle donde estaba- suficiente charla por el día- creo que es momento de que salgamos, solo en caso de que Jazz se ponga algo nervioso.

Tras eso unos pocos minutos después estuvimos listas para salir, el camino se me hizo bastante rápido, sentía a Alice nerviosa a mi lado, por lo que solo me dedique a tranquilizarla, al menos hasta que la puerta de la iglesia se abrió para ella y el mundo de Jasper se detuvo, o eso fue lo que vi desde mi posición como dama de honor, su mirada de estupefacción será algo que recordare toda la vida, así como la sonrisa de felicidad de su hermano, quien estuvo mirándome toda la ceremonia.

Creo que en este momento no hay nadie más feliz que la pareja recién casada, pues no podían dejar de sonreír y bailar, fue una fiesta épica, muy al estilo de ambos, elegante como Alice, pero tan divertida como Jasper.

-Me permite bailar princesa? - su voz sonó detrás de mí por lo que no pude evitar sentir un pequeño escalofrió

-No y por favor no me digas princesa- mi voz sonó más severa de lo que deseaba

-Solo será un minuto, además, ambos estamos de acuerdo en que quizá será la última vez en un tiempo en que te veré- Ese tono fue tristeza?

-Tienes toda la razón Cullen, pero mi respuesta seguirá siendo no- me encogí de hombros

-Sí que eres testaruda- rio

-Al igual que tú, que no te das por vencido- pude sentir su risa a mi espalda, pero no le preste importancia pues pronto lo vi parado frente a mí con una risa malvada, me tomo la mano y me levanto- ni te atrevas Edward

Me ignoro y comenzó a guiarme al ritmo de la música que sonaba, pude sentir varios pares de ojos en nosotros por lo que por temor a una vergüenza mayor decidí seguirle el juego.

-Emma no paraba de hablar de ti anoche- dijo sonriendo como un tonto- creo que eres algo así como su nueva persona favorita

-Es una niña encantadora-conteste con la verdad

-Al menos podría intentar ser tu amigo? - no esperaba una pregunta como esa

-Me voy mañana Edward, creo que sería algo difícil no crees?

-La verdad es que no, has continuado tu amistad con todos por todo el tiempo que has estado en no sé dónde sin problemas, porque no hacerlo también conmigo?

-En serio preguntas eso? - gire y gracias a mi torpeza quede algo más cerca de su rostro de lo que quería

-Déjame volver a tu vida Bella- dijo con su rostro tan cerca del mío que podría besarlo si me acercaba solo unos pocos centímetros

-No por ahora Edward, quizá algún día- pero ese día no es hoy, termine para mí.

-Como tú quieras, pero de algo estoy seguro, te voy a esperar el tiempo que sea necesario.

La canción termino por lo que aproveche y me solté de sus brazos y del océano de sus ojos, volví a sentarme en mi mesa, sonriéndole a mis amigos como si ese baile no hubiese significado nada, aunque para mí fue algo agridulce pues, aunque lo volví a ver y obtuve una que otra sonrisa de su parte que atesorare por mucho tiempo, este es el último día que veré a Edward Cullen en mucho tiempo.


Hola a todxs! he vuelto! como ven he escrito un final alternativo para la historia, tenia vario tiempo de estar rondando por mi mente y no crei que fuera una mala idea publicarlo, he de decir que tambien estoy feliz con el resultado de este, despues de todo el desenlace de una historia puede tener multiples posibilidades, pero lo importante aqui es saber si a ustedes tambien les gusto, asi que espero su opinion.

De nuevo, muchas gracias por haber leido mi historia, los invito a que se den tambien una vuelta por la historia que estoy desarrollando en este momento que es algo menos dramatica que esta y que me divierte mucho escribir.

Como siempre, un abrazo; Geova :D

Pdt. Quieren un epilogo con base en este final?