Decir que la cosa más difícil que he hecho en mi vida fue volver a Alemania después de pocos días en compañía de amigos y familia sería una mentira, pues si bien es cierto que me costó un mundo subirme en el avión que me trajo de vuelta a casa, no fue tan difícil como hace tiempo, pues me di cuenta de que tome la decisión correcta al alejarme de Edward; ambos estamos algo mejor separados el uno del otro, pero, aun no puedo creer que su vida tomo un rumbo tan distinto al que yo imaginaba.
Los meses pasaron, siguiendo su marcha implacable haciendo que el paso del tiempo se sintiera como si fuese un borrón, pero no puedo quejarme, han sido unos buenos meses, hay trabajo de sobra, lo que mantiene mi mente ocupada, he hablado casi cada día con mis amigos, especialmente con Jazz quien está según sus palabras recuperando el tiempo que lo mantuve alejado de mí.
Aunque de todo lo que mantiene mi cerebro a flote sin temor a que vuele por los aires son sus pequeñas llamadas y largos mensajes de texto, primero, un día de abril recibí un correo a mi dirección en la revista, de Edward sin embargo, no eran nada más que algunas palabras "Hola soy Emma" a lo que respondí de manera más o menos parecida, recibiendo como respuesta una disculpa por parte de su padre pues afirmaba que me había buscado y al encontrar este contacto le conto a la niña y está en un momento de descuido había enviado el correo; esa fue la primera vez que hicimos contacto en años de manera voluntaria.
Con el paso de los días el contacto fue cada vez mayor, todo siempre desde el correo que tenía, hasta que un día le envié mi número telefónico tratando de evitar tanta formalidad, no se sentía correcto y de alguna manera sentía que era lo indicado, así que al menos una vez al día justo antes de la hora de dormir de Emma en la pantalla de mi teléfono veía sus rostros sonrientes deseándome buenas noches, claro que tras dormirse Edward y yo hablábamos un poco manteniendo siempre los buenos términos y la amistad cordial.
Cierto día de agosto en un mensaje me llamo princesa y no pude evitar sonreír como una loca durante toda la tarde, en setiembre Alice y Jasper vinieron de visita y no pude evitar ocultar mi dirección nunca más para ninguno de los dos hermanos Collins, pues sabía con certeza que Ed y yo estábamos en buenos términos por lo que Jazz, siendo el bocazas que ha sido por los últimos veintidós años le diría mis datos.
La confirmación del asunto la tuve un mes después, dos semanas tras la pérdida del compañero más fiel que alguien pueda tener, Hades murió debido a su vejez, algo que sabía que podría pasar en cualquier momento pero que no creía fuera tan pronto, cuando el servicio de mensajería trajo a casa dos paquetes, ambos bastante sospechosos debo decir, el primero, una caja con una correa, un collar y una placa con el nombre "Ares" grabado en ella, todo esto acompañado de una pequeña nota
"Princesa, sé que no hay nada en el mundo que pueda reponer a Hades, pero sabes que vivió una increíble vida a tu lado y el de tía Renee, pero como sabes haría cualquier cosa por hacerte sonreír así que acepta nuestro pequeño obsequio, idea de Emma, espero que te haga compañía.
P.D. El nombre fue su idea, no mía
Edward y Emma te envían un beso enorme"
El otro paquete, era en realidad una jaula de viaje, lo bastante grande como para saber que el pequeño perro dentro de esta era bastante grande, lo abrí como si la vida se me fuera en ello y de la misma salió un hermoso cachorro de samoyedo, blanco como la nieve y cuyos enormes ojos negros me miraban como esperando que lo abrazara, cosa que hice de inmediato y sentí lo esponjoso de su pelaje como un recordatorio de lo sola que me sentía en esta enorme casa, llore un poco sin poder evitarlo recordando que Hades no solo fue un perro, fue el único recordatorio viviente de mi padre, además de claro, el encargado de hacerme reír por mucho tiempo.
No pude evitarlo y lo llamé, respondió después de unos pocos tonos
-Es Edward- dije sintiendo como Ares jugaba con mi zapato- Pero Ares ¿en serio que tenías que llamarlo como el Dios de la guerra?
-Ya te dije que fue su idea, Emma también ha aprendido de Dioses, recuerda que le he leído las historias del chico semidiós sobre ellos y amo el nombre- me contesto riendo- Además, cuando vimos la foto del perro solo pudo pensar en ese nombre y yo creo que es perfecto para una fan de la mitología como tu.
-Pues dieron en el clavo, gracias Ed, sabes que significa mucho- fui sincera
-Lo que sea por verte sonreír princesa- yo solo rodé mis ojos ante el sobrenombre, si bien es cierto que solo hemos establecido contacto de manera amistosa, por su parte se que hay otro tipo de intenciones, afortunadamente estamos a un uso horario de distancia, al fondo se escuchó una voz- Bell debo irme, me llaman para una consulta en urgencias, te queremos
-Yo también, suerte superman- no pude evitar contestarle, tras eso, cortamos nuestra comunicación y yo me hice cargo de Ares.
Días más pasaron, mi pequeño cachorro creció a una velocidad impresionante y poco a poco dejo de ser el pequeño perrito que había llegado en un paquete por cortesía de Emma y de su padre, con quiénes no he dejado de tener contacto en el último tiempo, poco a poco ambos se han ganado un espacio en mi corazón, claro que para ser honesta, Edward nunca desalojó su lugar en este, solamente mantuvo un bajo perfil.
Hablamos cada día al menos una vez, principalmente para conocer cómo está nuestro día y esas cosas, aunque claro, eso al menos de mi parte pues se con certeza que el Dr. Cullen desea algo más que una amistad, algo para lo que no me siento preparada del todo pues la última vez que deje que nos acercaramos de esa forma el resultado lo dejo viudo y a mi en otro país.
No voy a mentir, me hace falta algo más que su amistad que va con pies de plomo en caso de que ocurra alguna catástrofe, yo no solo extraño su voz, sino también el poder hablar de lo que sea, cuando sea, sin importar si el otro se enojaría o no, además, claro que extraño el amor romántico que me ha acompañado por años, pero quizá es mejor así, cada uno por su lado con intercambios amistosos de vez en cuando, como por ejemplo el cumpleaños número cinco de Emma que fue hace unas semanas.
Como no podía ser de otra forma, el ojito derecho de Edward quería ser una princesa en toda regla y su padre no pudo evitar negarle algo por lo que su fiesta, que desafortunadamente me perdí, tuvo tema de castillos, hadas y magia, siendo Emma la princesa del bosque encantado, se veía hermosa con su vestido de color azul que combinaba a la perfección con el traje de rey de su padre, se veían felices, demás está decir que Ed se veía insoportablemente guapo.
Tras recibir las fotos de la fiesta recibí una llamada de la niña agradeciendo mi regalo, un oso de peluche del tamaño de Jasper que estaba hecho para decorar su habitación, mismo que se convirtió en su asiento favorito para que su padre le leyera, claro que mi idea de regalo era mucho más pequeña e incluía más cuidados pero Edward no me dejó regalarle un perrito pues no tenían espacio en su departamento.
Más días pasaron y yo pronto me paso las tardes caminando por las calles de Berlín en búsqueda de regalos de Navidad para todos, algo que casi nunca me tomaba demasiado tiempo, pero que estaba año me estaba costando un poco más, no podía simplemente decirme en regalos para ninguno, lo que me llevó varios intentos, pero termine adquiriendo y enviando a Manchester, Londres y Wiltshire todos los presentes para amigos y familia el 22 de diciembre.
Este año decidí que no iría a casa, pero mi familia tampoco vendría, Sam tenia una nueva novia que no quería dejar y mi madre aseguró que tenía mucho trabajo para las fiestas por lo que no insistí demasiado, este año solo seríamos Ares y yo.
Veintitrés de diciembre, hacia un frío del demonio y este cachorro hiperactivo solo quería dar un paseo, por lo que antes de que destrozara el sofá salimos a dar un pequeño paseo, al llegar había algo atado a la reja de mi casa, un paquete de mensajería, dentro una pequeña caja blanca atada con un lazo rojo, la tomé y entré sin abrirla.
Ya dentro y a resguardo del frío la abrí, dentro había unos pendientes en forma de cámara fotográfica acompañándolos había una pequeña nota "Feliz navidad, regalo atrasado número 1, Edward" no pude evitarlo y sonreí, el chico puede ser una ternura cuando se lo propone.
Pase el día sin hacer nada productivo mas que ver televisión, avanzar una que otra pagina en el libro que estoy leyendo desde hace unos días y jugar con el perro, un día bastante tranquilo, lo único atípico fue que más allá de su pequeño presente, el cual aún no me explico como apareció en la reja de mi casa, no había dado señales de vida, pero no le di muchas vueltas al asunto, de seguro que ha tenido un día de lo más ocupado en el hospital.
Esa noche, cuando mis ojos comenzaron a caerse mientras leía dormí unas pocas horas soñando con un par de ojos de esmeralda que hacia vario tiempo que no me acompañaban en el mundo de los sueños.
La víspera de navidad fue mas de lo mismo, un día sin mucho que hacer, leí, jugué video juegos y recibí dos pequeños paquetes ambas cajas numeradas con 2 y 3, así que siendo la curiosa que soy, abrí primero el marcado con el numero dos.
Dentro había un suéter enorme, quizá le quedaría genial a alguien mas alto que yo, pero eso no era lo importante, lo ame apenas verlo, era el tradicional suéter navideño, con un reno en el pecho cuya nariz roja combinaba perfecto con el verde del fondo, al fondo de la caja había otra nota "Navidad atrasada numero 2, esperamos que te guste, Emma y Edward" no pase por alto que en esta nota incluyo a Emma por lo que asumo que fue el primer año que pasaron juntos, con el suéter aun en mis manos tome el paquete número tres, dentro había algo que no esperaba, Matt sabía que odiaba que gastaran dinero en mí, pero aun así lo hace de vez en cuando.
Sonriendo tome la cámara que estaba dentro de un envoltorio de papel, había buscado este modelo para mi colección desde hace vario tiempo, pero si lo encontraba estaba dañado o a un precio tan elevado que era ridículo, desventajas de coleccionar cámaras descontinuadas. Al igual que los otros paquetes este también tenía una nota.
"Feliz navidad atrasada numero 3, espero que sea la ultima, Te amo Isabella Swan. Disfruta de la cámara. Edward y Emma"
Listo, ahora si Bella Swan murió y con solo una pequeña nota, dice que me ama y para qué negarlo, yo también lo amo, es mas nunca he dejado de hacerlo, ni siquiera con los años que pase tan alejada de el que no era capaz ni de pronunciar su nombre, pues como es que dejas de amar al amor de tu vida, simple, no puedes dejar de hacerlo.
Admitirlo nuevamente no fue algo que me alegrara del todo porque cada uno tiene vidas separadas, vivimos en países diferentes y al menos de mi parte recordar todo lo que me hice solo por amarlo me asusta, pues, aunque nunca lo haya admitido, amar a Ed de la forma en que lo hice años atrás se llevo un poco de mi persona en el proceso y eso me aterra más que saber que el también me ama.
Tome mi teléfono al menos para agradecerle por los regalos, lo llame una, dos y tres veces y no contesto, no me preocupe, quizá esta en el hospital, al cabo de unos minutos un mensaje suyo "No entres en pánico, estoy en cirugía", me reí al ver que aun a kilómetros de distancia sigue conociendo lo paranoica que puedo llegar a ser cuando no me atienden el teléfono.
Respondí con un simple te llamo luego, para dedicarme a hacer lo que es costumbre en estos últimos días, hacer de esta la navidad más aburrida de mi existencia, pero no me quejo, ha sido un buen año, lleno de éxitos y agregándole además que nuevamente establecí contacto con dos de las personas que más extrañaba, los hermanos Cullen.
Me dormí cuando el reloj marcaba las 2 am y el libro que leía llegó a su última página, después de todo no llame a Edward, quizá mañana no esté en cirugía, después de todo es navidad y no creo que Emma le de algún respiro cuando de abrir sus obsequios se trata.
Desperté cuando mi teléfono sonaba como si quien estuviese al otro lado de la línea fuera un loco desesperado, respondí cuando pude sacudirme el aturdimiento que trae un sueño largo.
-BELL ES NAVIDAD- gritó una voz de niña al otro lado de la línea, debo decir que me asusté un poco al escuchar a Emma gritando- Ya viste si santa trajo tus regalos.
-Hola para ti también Emma- reí por su ocurrencia- no, no he revisado mi árbol de navidad- la verdad es que no tenia uno
-Pues deberías revisar si tienes algún regalo en tu puerta- Esta vez quien hablo fue Edward- No lo se, quizá santa no haya podido entrar en tu casa por miedo a que lo golpearas
-Edward- dije con voz seria- ya fueron suficientes regalos por una sola navidad, por cierto, gracias por todos, pero no debiste gastar tanto con la cámara
-Corrección, esos fueron los regalos que me perdí de darte en las últimas tres navidades, todos los compré con la esperanza de poder dártelos en persona, solo que, al no saber de ti, los guardé hasta que el momento fuera el adecuado
-Bien, pues, de todas formas, no era necesario que me enviaras un regalo por esta navidad
-Estás loca Bell, te digo que guarde regalos para ti aun y cuando no tenía la más mínima esperanza de verte y ahora que puedo hacerlo ¿tú piensas que no lo iba a hacer?- le di la razón a su lógica- Solo sal Isabella.
Hice lo que me pidió aun con mi teléfono en la mano, hacia frio, por la ventana vi que la noche anterior había nevado por lo que me coloque un abrigo por sobre el pijama, al salir busque en el pie de la puerta por su dichoso regalo, pero mi sorpresa fue que no había nada.
-Cullen si esto es una broma te juro que cuando te vuelva a ver te voy a golpear hasta el cansancio, tienes idea del frio que está haciendo hoy, día de navidad a las ocho de la mañana
-Claro que lo sabemos, ¿que no nos ves esperando que abras la reja?- dijo y yo alce la mirada y ahí estaban con ropa de invierno Edward y Emma.
Rápido corté la comunicación y corrí en su dirección, abrí el portón y la pequeña niña corrió en mi dirección dándome un abrazo cálido, yo hice lo mismo
-Podrías haber iniciado por la parte en la que ambos estaban afuera de mi casa congelándose- Edward solo me miro sonriendo- van a pasar o pretenden solamente convertirse en un helado?
Emma salió corriendo hacia el calor de la casa cuando vio a Ares sentado en la puerta viéndola con curiosidad, como hizo conmigo abrazó al perro por el cuello y este solamente le lamió la mejilla haciendo que la niña riera. Comencé a caminar con precaución de no carme cuando sentí que su mano tomaba la mía y me giraba para quedar atrapada en sus brazos.
Han pasado tres años y unos pocos días desde la última vez que me abrazó de esta forma, sin problemas a nuestro alrededor, ni preocupaciones estúpidas, tampoco había malos sentimientos en ese abrazo, solo la típica calidez que rodea sus abrazos, mi cabeza descansaba contra su pecho, podía escuchar el constante latir de su corazón.
-No tienes idea sobre cuanto había deseado hacer esto- me dijo cuando ya estábamos dentro de casa- por cierto, te trajimos esto
Me tendió una pequeña bolsa de regalo y yo lo miré mal, el solamente me dio una sonrisa, mi sonrisa, la que hizo que mi corazón quisiera detenerse, pero afortunadamente no lo hizo, la abrí y mis ojos se abrieron mucho al ver su contenido, era una cadena, cuyo dije era una letra, una E, idéntica a la E que ya tenía y que esta guardada en una caja con todo lo que me recordaba a Edward en mi apartamento de Manchester.
Miré a la niña a la que pertenecía la inicial con una sonrisa, amo a esta niña como también amo a su padre, y esta al ver lo que sostenía en mi mano me dio una sonrisa radiante y me mostro el dije que colgaba de su cuello, era una B igual a la que tiene su padre.
-Papi me dijo que el nombre de una princesa iniciaba con B- solo rodé mis ojos- y que él quería mucho a la princesa Bell
-También le dije que las iniciales que tenemos son para recordar a los que amamos, por eso ella quiso tener la tuya cuando se la mostré además de que quiso darte una a ti- Ed se encogió de hombros.
-Yo también te quiero mucho Emma, me encantó el regalo- me lo coloqué en muestra de mis palabras, ahora miré a Edward algo más seria- Pero esto no explica por qué están aquí, no que me molesté en absoluto, pero, podrías haberlo enviado por correo.
-Te diré un secreto, ninguno de todos fue enviado por correo, todos los trajimos nosotros- dijo sin más
-Y bien por qué hicieron eso?
-Porque nadie merece pasar navidad solo, además hay algo que he querido hacer desde que desapareciste de la boda de Jazz- acto seguido me beso dejándome estática.
Me beso con amor y ternura, pero también como si la vida se le fuera en ello, un beso lleno de alegría, como hace tiempo que no me besaba, le respondí de la misma forma sin importarme realmente que me quedaría sin aire si no me separaba de él.
Al hacerlo descansó su frente contra la mía y me miro con intensidad, sus preciosos ojos de océano estaban llenos de amor, conozco esa mirada y esa sonrisa, es la misma expresión que tenía cuando me vio al despertar tras el accidente, como si me viera por primera vez.
-Te amo Isabella Swan, siempre lo he hecho y nunca he dejado de hacerlo, ni tampoco va a desaparecer de mi corazón en algún momento, tu eres lo que le da sentido a mi vida, aun y cuando no sabía dónde estabas, cuando nadie me dejaba buscarte porque no querías saber nada de mí, te amo, te amé y te amare cuando no sea más que un viejo sentado en su mecedora, por favor dime que me amas también.
Como le respondes que no a algo como eso si todo lo que dijo es lo mismo que yo le diría si estuviera en sus zapatos, yo nunca he dejado de amarlo, es el amor de mi vida, mi mejor amigo y el solo hecho de estar alejada de su lado ha sido lo más difícil que he hecho en toda mi vida, no puedo decirle que no lo amo, porque sería la mentira más ruin que podría salir de mi boca.
-También lo hago- fue lo único que dije pues Emma comenzó a dar grititos y saltos de alegría, tan parecida a Jasper que comencé a reír.
-¿Serias la novia de papi?- me miro con ojos de cachorro abandonado, esa maniobra de manipulación la conocía perfectamente por lo que fije mi mirada en unos ojos que me miraban de la misma forma.
-Bueno eso es algo que tu papi tendría que preguntarme- le dije con una sonrisa, pero al mismo tiempo tuve miedo de que si decía que sí y todo resulta mal, como la vez anterior no sería capaz de recuperar nuestra amistad pues si todo fracasa no habrá nada para sanar- pero no lo sé Emma, yo vivo muy lejos de tu casa como para ser la novia de tu papá
-Pues entonces yo me mudaría más cerca de ti- al parecer este fue un plan bien desarrollado
-Y si te dijera que no?- quise saber, tengo miedo de intentar algo pues el amor no siempre es suficiente como para mantener una relación.
-Entonces cada día haría algo diferente para tratar de obtener un si como respuesta- me dijo tan decidido que le creí, lo que me dio una idea, lo haría sufrir un poco, después de todo, conmigo siempre ha tenido las cosas fáciles.
-Pues has eso justamente- ambos me miraron con la duda en sus ojos- busca la manera de que te diga que sí, pues hasta el momento esto es un tal vez- le dije y sonreí, está claro que no le diría que no del todo, pero, tampoco es justo para mí que le diga que sí.
Si logra demostrarme que esta vez es el intento definitivo por estar juntos y que no habrá nada extraño apareciendo por el camino, además de claro, demostrar que me ama en serio, no producto de la adrenalina de un beso, quizá yo pueda convencerme de que puede funcionar.
-De acuerdo, tenemos un trato entonces, solo que te advierto Bell usaré cada estrategia y ayuda que tenga a mano para obtener ese si de tus labios- me dio una sonrisa ladeada que me hizo respirar profundo.
-Una condición nada más- esto lo hará aún más interesante- tendrás un plazo, no podemos esperarnos para siempre.
-Cuanto tiempo- me miro algo alarmado
-Bien veamos- simule pensarlo- yo tuve 60 días para intentar convencerte a ti de que cancelaras tu boda y falle, lo justo sería entonces que tu tuvieras el mismo plazo para que yo cambie de opinión, pero, como soy un alma buena te daré el doble de tiempo, ¿te parecen bien 120 días?
-120 días es un tiempo perfecto- dijo y me miro con alegría en los ojos- comenzando desde hoy- y con eso volvió a besarme como si fuera la cosa más importante del mundo.
Si su plan consiste en besarme hasta el cansancio puede que yo me rinda antes de tiempo, los próximos días van a ser muy interesantes.
Hola a todo el mundo, he vuelto para terminar esta historia, de manera definitiva, espero que les haya gustado.
Lei en un RR que era una buena idea que hiciera una segunda parte por lo que después de considerarlo me encantaría hacerlo asi que aqui hay una sinopsis provicional de la segunda parte, que llevara por título 120 dias.
Sinopsis
Los doctores tienen al menos un caso impresionante durante toda su carrera profesional, o eso es lo que se cree, pero, que pasa cuando este caso en particular sea conquistar nuevamente al amor de su vida?
Edward Cullen ha amado a su mejor amiga desde que la vio pasar en el auto de sus padres cuando era un niño y pensó que era una princesa, lo que el no sabia era que Bella nunca habia querido serlo, ni siquiera cuando el ofrecio reparar todo el daño que le causo al casarse con otra y hacerla pasar por el peor momento de su vida.
Ella es una exitosa fotografa que dejo su vida atrás alejándose del dolor
El es un doctor que intentara sanar todas sus heridas
Ambos tienen una apuesta, el tratara de conquistarla en 120 dias, si gana, El se queda, si pierde, la perderá para siempre.
Mientras, Bella intentara ponérsela difícil aunque su mayor deseo sea que su doctor de ojos zafiro se convierta en el caballero de brillante armadura que una vez prometio ser.
Les gustaria que lo publicara aqui?
Como siempre, muchas gracias por leerme, por los favs, follows y rr.
Un abrazo, Geova :D
