Capítulo 5. Lo hice por ti
- Vegeta… - dijo Bulma para sí misma sorprendida por lo que acababa de revelar su marido.
No tenía palabras para expresar lo que su marido estaba haciendo, se había puesto a trabajar pero la duda que le viene es ¿por qué? ¿Por qué renuncia a su entrenamiento?, todas esas preguntas estaban en la cabeza de Bulma, no sabía si dar la cara o no para enfrentar a su marido… al final decidió que no le iba a decir nada, por ahora, para mala suerte de ella, cuando estaba decidida a volver junto a Chichi, apareció una serpiente a los pies de ella y se asustó mucho, lo que provocó que gritara y fuera descubierta por ambos saiyans.
- Bulma ¿qué haces aquí? – preguntó Goku, inocentemente
- Eh! Pues… yo… vine a… - no sabía cómo explicar por qué estaba allí, se fijó en la cara de su marido, que en ese momento, estaba en estado de schock. Vegeta estaba avergonzado, no esperaba que Bulma lo descubriera, tenía que haber sido más cuidadoso, no sabía que explicaciones darle ahora.
- Os dejaré solos para que habléis – dijo Goku alejándose de la pareja para que tuvieran un momento de intimidad.
- ¿Qué… qué haces aquí? – dijo Vegeta avergonzado, mirando al suelo, no era capaz de sostener la mirada a su mujer
- Pues… había venido a visitar a Chichi y me dijo que estabas entrenando con Goku, ¿por qué me mentiste? Me dijiste que ibas a entrenar a las montañas…
- Bulma… yo… - no sabía cómo decirle el verdadero motivo de que se hubiera puesto a trabajar, no quería aplastar su orgullo, aunque al final siempre lo hacía.
- No digas nada mi amor, si no quieres decírmelo de momento, no me lo digas, me conformo con comprobar que no me estabas siendo infiel, tenía muchas dudas… - le decía eso mientras abrazaba a su marido por el cuello, acercándolo más a su cuerpo
- Bulma…
- Vegeta…
Ambos se besaron dulcemente, estaban pegados uno al otro por el fuerte abrazo que se estaban dando, Vegeta estaba empezando a acariciar a su mujer por la espalda bajando hacia su trasero para tomarlo con sensualidad, pero en cuanto Bulma notó lo que quería hacer y la erección de su marido, lo detuvo.
- Aquí no Vegeta, Goku está cerca y supongo que no querrás que nos oiga, ¿no?
- Hmp… no me importa si ese inútil nos oye, pero no quiero que nos interrumpan, seguiremos en casa.
- Me parece bien – todavía seguían abrazados, querían estar uno cerca del otro un rato más. Goku, como no podía ser de otra forma, estuvo viendo todo lo que pasaba quería saber la reacción de Vegeta y se sorprendió que fuera así cuando estaba con Bulma, sólo con ella era un saiyan diferente a como aparenta con los demás, se alegraba por su amiga, tanto uno como el otro, necesitaban ser felices.
Bulma y Vegeta se fueron a Capsule Corp (mansión) sin despedirse de nadie, ella iba en los brazos de su marido, volando con cuidado. Al llegar fueron directamente a la habitación de ellos, aunque el príncipe estuviera cansado de trabajar y entrenar, nada ni nadie le quitaría una noche pasional con su mujer.
Estaban en la cama dándose pasionales besos por todo el cuerpo, demostrándose el amor mutuo que se tenían, se tienen y se tendrán, Vegeta de un momento a otro, ya había desnudado a su mujer, le encantaba la figura de ella, siempre se maravillaba, a ella le pasaba lo mismo con el cuerpo de su marido.
- ¿Estás lista? – preguntó Vegeta excitado esperando la aprobación de su mujer
- Siempre lo estoy mi amor, no me hagas esperar más.
Fue la señal que él esperaba para poder penetrarla y empezar esa perfecta unión entre dos individuos que se necesitaban y siempre se necesitarán en todos los sentidos. Empezó con embestidas suaves, provocando gemidos en su mujer, Bulma, en respuesta, arañaba la espalda de su marido, los dos estaban sintiendo un exquisito placer. Él empezó a incrementar la velocidad de las embestidas, cada vez más rápidas, cada vez más deliciosas, estaban llegando al éxtasis sexual.
Cuando terminaron, Vegeta seguía sin salir del cuerpo de su mujer porque estaba recuperando la respiración dado el enorme placer que sintieron ambos, Bulma estaba igual que él, al separarse de ella, se echó a un lado y abrazó por la cintura a su esposa dándole besos tiernos en sus labios conciliando, ambos, el sueño.
Por la mañana, Bulma despertó, bastante relajada, se giró hacia el otro lado de la cama para encontrarse con su marido, se le veía muy cansado, tampoco le extrañaba después de trabajar y la noche que pasaron los dos estaría reventado, prefirió no despertarlo e ir a hacer el desayuno y tomarlo en la cama, por suerte, todos los demás miembros de la familia aún seguían dormidos así que tenía que aprovechar la ocasión. Subió el desayuno y lo puso en un escritorio cercano a la cama matrimonial.
- Vegeta, cariño, el desayuno está listo – le dijo ella al oído muy suavemente para que se despertara. El príncipe escuchó la dulce voz de su mujer y se despertó perezosamente.
- Hmp ¿qué hora es?
- Son las 7.00 de la mañana
- Es muy temprano todavía
- Ya lo sé pero quería aprovechar para desayunar juntos en la cama, hace mucho que no lo hacemos
- Hmp… me gusta tu idea – dijo él incorporándose y acercando sus labios a los de su mujer – ¿qué llevas puesto?
- Ah, ¿esto?, es una de tus camisas de entrenamiento, no me apetecía buscar mis pijamas, ¿desayunamos?
- Sí, me muero de hambre
Los dos desayunaron con calma, dándose besos tiernos entre bocado y bocado. Cuando terminaron, se volvieron a meter en la cama y estuvieron charlando un rato.
- Oye… no pretendo que me contestes si no quieres pero… ¿por qué te pusiste a trabajar? – preguntó Bulma con cautela sabiendo que su marido podía o no responderle o irse a entrenar directamente sin cruzar palabra.
- Hmp… te vi muy agobiada y pensé que debía hacer algo
- Pero mi amor estoy agobiada porque no sé qué pasa en la empresa, no porque nos falte dinero
- Hmp – no sabía qué responderle a eso, no iba a decirle que había visto los papeles en los que se veía los problemas que hay en la corporación – ¿nos duchamos juntos?
- Eso no se pregunta
Ya se habían duchado y vestido e iban a bajar a reunirse con el resto de su familia, pero para sorpresa de la pareja no había nadie, lo único que encontraron fue una nota de la Sra. Briefs:
"Queridos, nos hemos ido de paseo con Trunks, aprovechando que hoy no tiene colegio, disfrutar del día. Besos"
Los dos se alegraron de que estuvieran solos en casa, Vegeta cogió a Bulma por la cintura e iba a besarla en esos labios carnosos que le encantaba besar hasta que el móvil de su mujer sonó interrumpiendo a la pareja, ella contestó y al rato le dijo a su marido:
- Vegeta tengo que ir a la empresa, me tengo que ir – notó como él cambio su cara a enfado pero enseguida lo detuvo – tranquilo, mira hacemos una cosa, quédate en casa y al mediodía me vienes a buscar, comemos juntos y después te daré un postre que te encantara – entendió la indirecta del postre.
- Me parece muy bien, pero a partir del mediodía eres toda mía, no quiero excusas
- Está bien, me voy – le dio un beso rápido y se fue.
Vegeta decidió entrenar en su cámara de gravedad, estaba harto de trabajar con amigo-rival, así que no fue a trabajar, tampoco es que le importara, había decidido hacerlo por ayudar a su mujer, todo por ella.
"¿Por qué me puse a trabajar? (recuerda la pregunta de Bulma) Lo hice por ti"
Continuara…
