Capítulo 6. No puede ser…
Bulma había llegado a la empresa, recibió una llamada de la asesoría, querían reunirse con ella urgentemente porque descubrieron lo que estaba pasando. Estaba en su despacho esperando a que llegaran cuando alguien llama a la puerta.
- Sra. Bulma ya están aquí – anunció la secretaría
- Muy bien, hágalos pasar. Buenos días, tomen asiento.
- Con permiso, bueno pues lo hemos descubierto todo, las pruebas indican que su director financiero, el Sr. Kamamoto, ha estado maquillando las cuentas y se ha embolsado la diferencia.
- ¿Cómo lo han averiguado?
- Hemos accedido a todas las cuentas del personal de la empresa, pidiendo autorizaciones lógicamente, y hemos estudiado cada movimiento bancario.
- Entiendo, ¿qué acciones debería tomar?
- La primera por supuesto es despedirlo, sin ningún remordimiento. Debería pedir una orden judicial para que bloqueen sus cuentas y evitar que huya con el dinero.
- Muy bien, llamaré a mi abogado y que venga ahora mismo – Bulma llamó a su abogado y le contó todo lo que estaba pasando y tramito de urgencia la correspondiente denuncia, el bloqueo de las cuentas llevaría un poco de tiempo, pero lo importante, que era la denuncia, ya estaba en curso – Les agradezco muchísimo que lo hayan averiguado rápidamente, no sé qué hubiera pasado…
- Lo más seguro es que terminaría vendiendo la empresa a ese sujeto, me tengo que ir, cualquier noticia, hágamelo saber
- Muy bien, adiós, buenos días
Ahora que ya sabía la verdad, debía andar con cautela, tenía que despedirlo y no sabía cómo hacerlo de manera civilizada y sin perder los estribos, tenía tiempo hasta el mediodía, hasta que Vegeta viniera a buscarla para comer y pasar el día, juntos.
En la Mansión Brief…
Vegeta estaba entrenando en la cámara de gravedad, cuando en un momento, notó algo en su pecho, como si fuera una presión que no lo dejara respirar, la última vez que le había pasado era cuando era un niño pequeño y al poco tiempo le informaron de la destrucción de su planeta natal, todo era muy extraño.
"Espero que ni a Bulma ni a Trunks les ocurra nada malo… ¿por qué tengo esta sensación en el pecho?" estaba muy nervioso, no sabía qué pensar.
En Capsule Corporation…
Bulma estaba enfrente de la puerta del despacho del Sr. Kamamoto, tenía que enfrentarlo cuanto antes, así no lo pasaría tan mal, enseguida llamó a la puerta y entró.
- Buenos días
- Buenos días Bulma – saludó con tono pacífico, al ser amigo del padre de Bulma, tenía confianza con ella - ¿Sucede algo?
- No, nada, solo que venía a decirte que tienes que recoger tus cosas y largarte, estás despedido
- Pero… ¿por qué?
- ¿Por qué? ¿Serás capaz de preguntarme eso? Porque me entere de que eres tú quien está robando en la corporación y no lo voy a consentir
- Espera Bulma, no tienes pruebas
- Sí, las tengo, las tengo y las he visto, por favor, vete de mi empresa, AHORA.
- No me voy a ir a ninguna parte
- ¿Prefieres que te saqué los de seguridad?
- Llevo toda mi vida dedicado a la empresa, a cuidar de vuestro patrimonio…
- Sí, lo cuidas tan bien que te lo estás quedando tú…
- No es cierto y no voy a irme
- Muy bien, voy a llamar a seguridad – Bulma estaba acercándose al pomo de la puerta cuando notó algo en su espalda que no esperaba que él tuviera… - ¿Qué haces?
- No vas a llamar a nadie, ¿sabes por qué lo hice? Porque me gustan los lujos y con el sueldo miserable que me daba tu padre, y tú mantuviste, no me llegaba…
- Por favor, no me hagas daño…
- …pero descubriste todo y no me queda otra alternativa… lo siento Bulma, hubiera querido que esto fuera de otra forma – se oyó un ruido estruendoso hasta que… Bulma se dio cuenta de lo que había pasado… le había disparado en el estómago, bajo su mirada y lo vio, enseguida cayó al suelo y empezaba a desangrarse poco a poco. – Adiós Bulma – y escapó por la puerta, ella pensaba que era su fin, no podía avisar a nadie, ni a Vegeta.
Vegeta estaba en la cocina tomando agua para calmarse, de repente, notó algo que lo alertó: el ki de Bulma estaba bajando rápidamente, se asustó y salió volando velozmente hacia la empresa, era algo impropio de él, pero llegó en cuestión de segundos, encontró a su mujer tirada en el suelo y con sangre.
- Bulma, ¿qué ocurrió? ¿me oyes? – se dio cuenta de quién era y contestó muy débilmente.
- Eres tú… mi amor… sé feliz… no me olvides… -A Vegeta esas palabras se le taladraron en el corazón y en la mente, rápidamente, la cogió en brazos y fue al hospital más cercano, en cuanto entró con ella, los médicos la llevaron al quirófano, necesitaban sangre para una transfusión y extirparle la bala.
El príncipe estaba en la sala de espera, nervioso, intranquilo, preocupado… quería estar con Bulma, a su lado.
3 horas después…
Vegeta aún seguía en la sala de espera, había llamado a Goku para que se hiciera cargo de Trunks, le había puesto la excusa de que tenía que acompañar a Bulma a una de esas aburridas reuniones de la corporación y no preguntó más, enseguida, el médico apareció y se acercó al príncipe.
- ¿Es usted el marido de la Sra. Briefs?
- Sí, soy yo, ¿cómo está Bulma?
- Pues…
- Habla sabandija o te mato, ¿cómo está?
- La hemos salvado, está bien, va a tener que quedarse unos días en el hospital, pero al traerla a tiempo la conseguimos salvar sin problemas, bueno a ella y al bebé
- ¿Bebé?
- Sí, su mujer está embarazada de dos semanas, ¿no lo sabía?
- No… ¿Cuándo podré verla?
- Le avisaré dentro de una hora y podrá estar con ella.
Vegeta se había quedado… sin palabras… estaba, por dentro, feliz… iba a ser padre otra vez y su mujer estaba a salvo. Tenía que averiguar qué había pasado y aplicar la justicia de los saiyans.
"No me lo puedo creer… Ahora tengo que averiguar quién fue la sabandija que se atrevió a tocar a mi mujer y atentar contra su vida… lo mataré" pensaba Vegeta furiosamente, mientras esperaba a que le dejaran ver a su Bulma, a su reina.
Continuara…
