Capítulo 10. Un nuevo día

Vegeta y Bulma estaban todavía acostados en cama, durmiendo tranquilamente, los rayos del sol se colaban por las rendijas de las grandes ventanas que tenía la habitación, Bulma giró sobre sí misma y vio el rostro dormido de su marido, estaba extrañada que no hubiera ido a entrenar temprano como era su costumbre pero no le importaba, últimamente estaba muy cansado y debía descansar lo suficiente, bajo su mirada y se dio cuenta de que una parte del cuerpo de Vegeta estaba más que despierta y se le ocurrió una idea muy traviesa a la vez que satisfactoria para los dos y que le maravillaría a su marido que lo despertaran así. Se metió debajo de las sábanas hasta que llegó al punto más ardiente de su hombre: su entrepierna, vio que estaba más erecta que de costumbre y decidió acariciarlo, muy suavemente, poco a poco ella estaba empezando a excitarse por lo que le estaba haciendo a su marido, le encantaba hacer eso, de repente, empezó a oír a Vegeta gemir profundamente, como él hacía siempre que estaban juntos, ahora pasaría al siguiente nivel, sustituyó su mano por su boca, estaba intentando llevarlo a la cima del placer, estaba disfrutando de ese encuentro con él, de lo que no se dio cuenta es de que Vegeta ya se había despertado, prueba de ello, fue que apartó la sábana que los cubría y vio a su mujer en ese estado, muchas veces él también la provocaba de alguna manera para empezar bien el día, pero después de lo que habían vivido los últimos días decidió que él también quería tomar parte de eso, la aparto de su miembro, notó como estaba de elevado su ki por el placer que la poseía, enseguida la acostó en cama y la beso tiernamente, era turno de él. Bajo sus besos por su hermoso cuello blanquecino, lamió sus pechos por encima del camisón que tenía, mientras iba bajando hasta su intimidad le quitaba, poco a poco, la prenda para que pudiera acariciar su cuerpo con total libertad.

- Vegeta no puedo más…

- Aún no terminé – dijo él quitándole las bragas, para probar el centro de placer de su mujer.

La besó, la disfrutó, le dio tanto placer a Bulma que creyó que iba a volverse loca, era hora de unirse en una sola entidad.

- ¿Estás lista Bulma?

- Sí, mi amor, ya no aguantó más, hazlo, por favor, hazlo

- ¿No le haré daño a nuestro bebé?

- No, no te preocupes, confío en ti.

Y la penetró con delicadeza, disfrutando del momento en el que dos individuos se unían, empezó a embestirla cada vez más fuerte y procurando no hacerle ningún daño, ni a ella ni al bebé. Después de largos minutos y de unos cuantos orgasmos, la pareja cesó toda actividad en su cama, estaban intentando recuperar la respiración, felices por haberse entregado de esa manera, como otras veces lo habían hecho.

- Te amor Vegeta – dijo Bulma dándole un beso tierno a su marido, agradeciéndole la delicadeza con la que la trataba desde la primera vez que intimaron.

- Hmp… descansa Bulma, tienes que recuperarte del todo – dijo él abrazándola por la cintura y durmiendo otra vez, los dos juntos.

En la cocina…

Los Sres. Briefs y Trunks ya estaban desayunando, no les extrañaban que Vegeta y Bulma no hubiesen bajado a desayunar ya que la Sra. Brief, cuando había ido a la habitación de ellos a despertarlos porque consideraba que era muy tarde, había escuchado lo que estaban haciendo minutos antes y no quiso interrumpirlos, habían sido días duros y necesitaban estar juntos, Trunks prefirió no preguntar por qué no habían bajado sus padres.

- Abuela, me voy al colegio

- Muy bien, hijo, estudia mucho y no vuelvas tarde, voy a hacer pasteles de chocolate para la merienda

- Vale, hasta luego

La pareja quedo sola en la cocina.

- ¿Cómo va todo en la empresa querido?

- Bueno… de momento he decidido no cubrir el puesto de director financiero, lo llevaré yo por un tiempo, así Bulma volverá a coger seguridad.

- Nuestra niña lo pasó muy mal, menos mal que el apuesto de Vegeta está con ella

- Sí, la verdad es que ha tenido suerte con él

Seguían desayunando tranquilamente cuando sonó el teléfono, el Dr. Brief contestó.

- Dígame, ¿quién es?

- Buenos días Dr. Brief, le llamamos del juzgado, solo queríamos avisarlo a usted y a su hija que mañana se celebrará el juicio contra el Sr. Kamamoto, tienen que comparecer a las 10.00 de la mañana

- Muy bien, gracias por avisar, mañana estaremos allí.

- ¿Quién era querido?

- Del juzgado, mañana tenemos que ir Bulma y yo a declarar al juzgado, parece que van a condenar a ese hombre

- Menos mal, pero lo va a pasar mal ella, por revivir todo en tan poco tiempo

- Ya… a ver si Vegeta nos quiere acompañar…

- Seguro que sí, sino Bulma se encargara de convencerlo, no te preocupes

- Jeje sí.

En la habitación principal…

Vegeta ya se había despertado, habían dormido bastante, eran ya las 12.00 de la mañana, estaba contemplando a su mujer a su lado, deteniendo su mirada en el vientre de su mujer, aún no se notaba demasiado pero sabía que dentro de él estaba su segundo hijo, esperaba poder enmendar los errores del pasado con él o ella, no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que podía ser una niña, de un momento a otro, el instinto le guio y colocó su mano, muy delicadamente en su vientre, acariciándolo suavemente e intentando notar el ki del bebé, que reconoció que era bastante fuerte para ser tan pequeño.

"Se nota que es hijo mío" pensaba Vegeta sonriendo levemente.

Poco a poco, Bulma comenzaba a despertar perezosamente.

- Hola Vegeta, ¿qué hora es?

- Son las 12

- ¡Que tarde es¡ Bueno, de todas formas, no iba a ir a trabajar, aún estoy de baja

- Hmp… - Vegeta vio a su mujer a los ojos y sintió que lo estaba hipnotizando porque se acercaba, poco a poco, a ella uniendo sus labios hasta que oyeron la puerta de su habitación.

- Bulma, Vegeta, hay que levantarse ya parejita – dijo, alegremente, la Sra. Briefs

- Ya vamos mamá

- Muy bien cariño, bajar a tomar algo y luego ve con tu padre, tiene que hablar contigo

- Vale – contestó ella a su madre – bajamos a comer algo, tu hijo y yo tenemos hambre jeje

- Hmp – Vegeta cogió de la mano a su mujer, se vistieron y bajaron despacio hacia la cocina, el Dr. Brief ya estaba allí, esperando a los dos.

- Ah, hola papá, mamá me dijo que querías hablar conmigo

- Sí, verás hija he decidido que yo voy a llevar las cuentas de la empresa por un tiempo, hasta que encontremos a alguien de confianza

- Me parece muy bien papá – Vegeta había ayudado a Bulma a sentarse y cogiendo los alimentos para los dos, a la vez que prestaba a la conversación.

- Y…

- Y

- Y mañana tenemos que ir al juzgado a declarar

- ¿Tan pronto? Pensé que sería más lento el proceso

- Parece ser que han dado prioridad al caso, por ser la corporación más grande del planeta

- Ya… tengo miedo papá

- Tranquila, vamos a ir los dos juntos, Vegeta ¿quieres venir con nosotros mañana? – Bulma giró la mirada hacia su marido, le suplicaba que fuera con ella, no con palabras, sino con los ojos, él notó enseguida que estaba asustada por lo que pudiera pasar.

- Por supuesto, iré con vosotros. – dijo él seriamente.

- Gracias mi amor – ella cogió de la mano a su marido, le dio una leve caricia como agradecimiento.

- Muy bien, me retiro, voy al laboratorio a trabajar un poco. Hasta luego hijos.

Vegeta y Bulma quedaron comiendo un poco, después de haber tenido una mañana entretenida.

Pasado un rato, Vegeta recogió los platos y se fue a entrenar a la cámara de gravedad dejando a Bulma en el salón, echada en el sofá, tenía que tomar bastante reposo, estaba bastante aburrida así que cogió un libro y se puso a leer tranquila hasta que le saltó un pensamiento perturbador por lo que pudiera pasar mañana.

"Tengo miedo por lo que pudiera pasar mañana, menos mal que papá y Vegeta vienen conmigo, porque si no iría sola ni loca" pensaba Bulma preocupada y angustiada mientras intentaba concentrarse en la lectura.

Continuara…