Capítulo 2.

Naoki había salido de sus clases, fue un día aburrido para él, sus maestros solo se dedicaron a revisar las tareas o repasar algunos temas pasados pues, se acercaban los exámenes de mitad de ciclo.

No pudo concentrarse en toda la mañana, seguía teniendo en su mente la noche anterior y aunque Kotoko y él no eran nada, creía pertinente aclarar primero sus pensamientos. No quería ilusionarla aunque, eso era claramente imposible después de lo sucedido.

Estaba expectante a las reacciones que ella tendría, le era molesto pensar que a raíz de haber tenido relaciones, ella crea que era su novia. Una forma muy mezquina de pensar de su parte, pues, no quería tener algún tipo de cercanía con ella hasta que aclarara sus pensamientos. Kotoko no se merecía ser tratada de esa manera pero tampoco podía darle más esperanzas falsas.

Por una u otra razón, él llegó a la conclusión que lo mejor era evitarla por un tiempo, no quería topársela de frente porque no sabía que iba a hacer o cómo reaccionaría si ella se empezaba a comportar como si en realidad tuvieran una relación.

Acabando sus clases, se dirigió hacia una florería para comprarle un detalle a su hermano, por su condición, no podía comer golosinas así que, lo más apropiado sería darle ese pequeño regalo. Al llegar a recepción, una enfermera muy amable le atendió, le dio los datos de su hermano y lo guió hacia su habitación. En ella, se encontraba Kotoko recostada en la cama dormida al igual que su hermano. La enfermera se acercó a ellos para revisar que todo estuviera en orden.

—Es muy hermosa su novia — Naoki se tensó un momento por el comentario que hizo la enfermera, él solo asintió — Recuerdo cuando tenía su edad, estaba tan enamorada de un chico de mi pueblo — suspiró de forma soñadora — en fin, les dejo solos.

La enfermera salió de la habitación, Naoki se acercó a la cama, dejó el ramo de flores sobre ella y se paró junto a Kotoko para mirarla. De verdad ella era hermosa, pero no era suya, no la merecía. Su semblante inocente hizo que el corazón de Naoki comenzara a palpitar.

Sin pensarlo mucho, le acarició la mejilla y se agachó para darle un beso en los labios, le encantaba besarla. Se incorporó de nuevo, sonriendo sin saber por qué, quizá solo por aquel acto inocente que hizo por ella. Agradeció que su hermano no se hubiera despertado y viera lo que había sucedido, si no, sería difícil explicar. Aunque, Yuki era muy discreto y si le pidiera que no dijera nada, él le obedecería.

Salió del hospital con la sensación de los labios de Kotoko sobre los suyos, regresando a su mente aquellas imágenes de ella desnuda bajo él, estremeciéndose ante su contacto, gimiendo ante cada embestida. Comenzaba a ponerse dispuesto para volver a hacerlo, pero empezó a sentir de nuevo aquello que desconocía, eso que le causaba felicidad y a la vez angustia. Era frustrante no saber lo que le pasaba, se sentía tan vulnerable a su lado que era mejor estar alejado de ella como lo había hecho desde la preparatoria.

Y así, pasó una semana entre yendo de la escuela al trabajo y del trabajo a su casa, evitando a Kotoko a cualquier instante ya que, no sabía qué hacer si se la encontraba, como hablarle, la forma en saludarla. Ellos, hasta donde él sabía no eran novios, al menos que eso pensara ella. Era una forma pusilánime de enfrentar las cosas y hasta que no pusiera en claro sus sentimientos, no se sentía capaz de hacerle frente.

Para su mala fortuna, uno de esos días se quedó después de su última clase para poder investigar en la biblioteca sobre una tarea de física cuántica que le habían dejado, tenía que indagar sobre el tema de las nano partículas, todo lo relacionado con ese tema que, por supuesto, conocía Naoki. No obstante, como tarea extra, le había tocado hacer un análisis sobre las teorías y avances en este tema de un autor en específico, libro que se encontraba en la biblioteca de la universidad.

Lo pidió prestado, salió del edificio y se sentó en una de las bancas cercanas. Estaba tan concentrado en su lectura que no se dio cuenta cuando la persona a quien intentaba evadir, se acercaba rápidamente, ella desde aquella noche no había sabido nada de él y aunque había guardado el secreto, ella ya se sentía su novia aunque él no le hubiera dicho nada y tampoco le hubiera hablado en todo ese tiempo.

Kotoko se acercó a él y lo saludó con un tierno beso en la mejilla, Naoki se sorprendió al sentir aquel gesto y volteó a ver quién le había saludado de esa forma. Fue entonces que se encontró con esos grandes ojos color avellana que lo miraban con mucho amor, como si fuera el mejor hombre del mundo.

Por un momento el acto de la chica le emocionó, sin embargo, sintió aquella opresión en su pecho que no supo que hacer, tenía que tratar de explicarle o al menos, decirle lo que pensaba sin lastimarle.

—Irie kun — Le llamó Kotoko ilusionada — has sido muy malo conmigo, no me has llamado desde aquella vez y yo no tengo tu número, como tu novia debería…

—Necesitamos hablar — le interrumpió, Kotoko lo miraba sorprendida — acompáñame.

Guardó el libro en su mochila, se puso de pie y comenzó a andar con Kotoko siguiéndole.

Kotoko no entendía su reacción, le hacía sentir confundida, pues, por un momento vio algún tipo de emoción cruzar su rostro, más, su manera de hablarle y el hecho de no haberla buscado después de lo que habían pasado, la aturdían.

Llegaron a un parque cercano, Naoki se sentó en una de las bancas e invitó a Kotoko a sentarse a su lado. Se hizo un silencio incómodo entre ellos, Naoki no sabía por dónde empezar y Kotoko tampoco sabía que decir.

Kotoko estaba algo nerviosa, sentía que algo no estaba bien, trataba de estar tranquila y tener una mente positiva, sin embargo, lo conocía bien e intuía que, la relación que ella había dado por hecho, solo estaba en su mente. Tenía la confianza que no fuera así.

—Kotoko — Naoki habló primero — Sé que debes estar confundida y tal vez no entiendas por qué no te he buscado después de aquella noche. — él trataba de encontrar las palabras correctas para no lastimarla.

—No te preocupes por eso Irie kun, yo entiendo que has estado ocupado y he pensado que tal vez, aún no le quieres decir a obasama de lo nuestro porque podría apresurar las cosas — Naoki la miró y observaba como se sonrosaba, una punzada sintió en el pecho, creyó que era culpabilidad.

—¿Le has dicho a alguien sobre lo que pasó entre nosotros? — Kotoko negó enérgicamente

—Si decía algo y obasama se enteraba, sabía que te ibas a enojar — agregó.

—Hiciste bien en no contarle a nadie.

Naoki se sentía mal por Kotoko, sabía que sus suposiciones habían resultado ser ciertas. Ella se creía en una especie de relación con él y por alguna razón eso lo ponía inquieto, quería conocer exactamente que era todo eso que movía Kotoko en él antes de hacerle ilusiones. Aunque al parecer, ya era demasiado tarde.

—Kotoko, no me arrepiento de lo que pasó entre nosotros, de verdad que no lo hago, simplemente en estos momentos no puedo tener nada serio contigo — dijo Naoki mirando hacia el frente.

—¿Acaso hice algo mal? — Preguntó Kotoko preocupada — Puedo mejorar, podemos vernos de vez en cuando…

—No hiciste nada mal Kotoko — le interrumpió — aunque suene trillado, no eres tú, soy yo. Simplemente yo no… yo no… — Naoki no sabía cómo terminar aquella frase.

—Simplemente tú no me quieres — escuchó decir a Kotoko con voz triste, volteó a mirarla sorprendido — ¿Tengo razón?

Se quedó callado, no sabía con precisión que confesar y las palabras de ella le asombraron. Sabía que tenía que decirle algo, más él no sabía qué. Su silencio fue una respuesta afirmativa para Kotoko.

—Comprendo Naoki — la miró estupefacto, era la primera vez que la escuchaba decir su nombre y eso de alguna forma no le agradó — ya lo sabía — Naoki la miraba estático, sin poder hacer o decir nada, eso no era lo que trataba de explicarle. — Que seas muy feliz — Kotoko se levantó de aquella banca, dejando a Naoki frío, con algo indescriptible dentro de él. Estaba totalmente confundido, se sentía desorientado.

Cerró sus ojos por un momento y respiró hondo, tratando que el oxígeno llenara sus pulmones y aclarara su mente.

Una vez tranquilo, se apeó y caminó hacia su trabajo, tratando de no pensar en lo que acababa de suceder.

Al llegar a su casa después de trabajar, se metió a la regadera para ducharse e irse a dormir. Al salir, encontró un moño de Kotoko, sonrió para sí mismo al darse cuenta de las cosas infantiles que usaba ella. Era un moño color blanco con diminutas fresas.

Caminó hacia el comedor y se sentó con el moño en sus manos, lo observó por un momento, fue entonces cuando recordó el semblante triste de Kotoko, comenzaba a sentir que le faltaba algo, se sentía perdido en ese mar de emociones desconocidas por él.

—¡Demonios! Eres un idiota Naoki — se dijo así mismo mientras pegaba a la mesa con el puño. Ese acto tan impropio de él, solo era el reflejo de la frustración que sentía.

Recordaba una y otra vez aquellas palabras de Kotoko "Comprendo Naoki, ya lo sabía", era como si su mente le jugara sucio, se recostó en el respaldo de la silla y apretó el puente de su nariz tratando de tranquilizarse, cerró los ojos por un momento y al abrirlos, observó su departamento, era la primera vez que se sentía tan solo.

Atormentado por el recuerdo de lo que había sucedido ese día, comenzó a pensar detenidamente todo aquello que había postergado, ¿Qué era lo que sentía? ¿Por qué se sentía muy ansioso cuando ella estaba cerca? ¿Por qué se preocupaba y trataba de buscarla cuando no la veía? Y sobre todo ¿Por qué la había besado y había tenido relaciones sexuales con ella? Él estaba consciente que Kotoko era muy romántica, para ella, el título de novios estaba implícito en aquel acto.

Y en ese día, que intentaba decirle algo, no había salido como esperaba y ahora, no habían besos robados que la hicieran volver a ir tras de él, la había lastimado muchas veces en el pasado, pero jamás había herido su orgullo y mancillado su inocencia como esa ocasión. Fue a la nevera y se sirvió un vaso con agua. Lo sorbió tratando de refrescar su boca con aquel líquido, se dirigió a su cama, se acostó para intentar dormir, fue entonces que una idea se le cruzó por la cabeza. Kotoko le gustaba, la quería, tal vez no estaba enamorado de ella o al menos, eso creía pero ahora con todo lo que había sucedido, se había dado cuenta que quería a Kotoko.

Se sentía ansioso al estar con ella porque no sabía cómo expresar sus sentimientos; se preocupaba por ella a tal grado que, poniendo de pretexto su indiferencia hacia la empresa de su padre, había decidido entrar a la misma universidad que ella para cuidarla y protegerla, y finalmente, se dio cuenta que la había besado porque era incapaz de no hacerlo, le gustaba besarla, acariciarla, tenerla entre sus brazos. Era un tremendo idiota, ya encontraría la forma de demostrarle sus sentimientos, hacerla cambiar de idea y convencerla que todo aquello era un malentendido.

Quizá no todo estaba perdido, tal vez, solo tal vez si él le demostraba que tomaba en cuenta sus sugerencias, él podría acercarse y demostrarle que le importaba, tal vez le tomara algo de tiempo, pero lo tenía que lograr, no se podía quedar así.

Había decidido acudir al departamento de medicina y solicitar su traslado, así podía encontrar algún momento disculparse con Kotoko por lo que le había dado a entender.

Para Naoki el simple hecho de tomar su sugerencia era una forma de decirle que le importaba lo que ella le decía, era una manera de hacerle entender que por fin se había dado cuenta de lo relevante que ella era en su vida y, que todo aquello que él sentía, más que una molestia, era la necesidad de decirle algo y la impotencia de no saber qué.

Ahora, eso era diferente porque conocía, por lo menos parcialmente, lo que en realidad pasaba con él, esas cuestiones irracionales que no entendía del todo, pero que ya no tenía miedo de explorar. Tuvo que alejarla para darse cuenta de ello, era un tonto.

Pasaron unos días después de aquella desastrosa conversación con Kotoko y, decidido, comenzó a hacer los trámites de su transferencia, tenía que decírselo a sus padres, aunque no creía que era el momento oportuno. Lamentaba mucho tener que romper las ilusiones de su papá al no ser su sucesor en la empresa, sin embargo, era su vida y estaba harto de vivir bajo las expectativas de los demás, siguiendo la línea que habían marcado para él desde que nació. Quería abrirse camino por sí mismo, aunque eso significara desafiar o por lo menos, decepcionar las expectativas de sus progenitores.

Después de sus primeras clases, llegó la hora del almuerzo, se dirigió a la cafetería con la esperanza de ver a Kotoko, no sabía cómo actuar frente a ella, pero solo con verla le bastaba.

Al entrar, Matsumoto se le acercó para que almorzaran juntos, lo agarró del brazo y lo dirigía a la barra para pedir sus alimentos. Ella solo era su amiga, y siempre hacía eso a pesar que en varias ocasiones le había pedido que no lo hiciera, simplemente, ya se había rendido que no le hiciera caso.

Buscaba discretamente aquellos ojos marrones que tanto le gustaban, no los encontraba por ningún sitio. Se sintió decepcionado por no poder verla, fue entonces que al llegar a donde servían el almuerzo, su corazón comenzó a latir rápidamente al darse cuenta que ella se encontraba pidiendo su comida. La notó diferente, habían pasado solo unos días desde que habló con ella, y aun así se notaba más delgada, algo que le preocupó, probablemente no estaba alimentándose bien.

Vio como le dieron su comida, caminó hacia sus amigas y se sentó en su mesa. Él se soltó de Matsumoto quien lo miró extrañada, y, para su fortuna, ese día no había ido a trabajar Kinnosuke así que, la atención que recibió fue cordial y rápida.

Escogió los alimentos que se le antojaban y buscó una mesa cercana a donde estaba Kotoko. Aprovechando que todas estaban distraídas en sus pláticas, decidió sentarse en una silla exactamente atrás de Kotoko, así podía averiguar qué le ocurría de manera discreta. Se sentía patético pero no quería importunarla sin saber primero que le ocurría.

—Kotoko, ¿Estás bien? — escuchó a Jinko preguntar con preocupación en su voz.

—Sí ¿Por qué? — Kotoko contestó extrañada

—Bueno, es que últimamente has estado más distraída de lo normal, se te ve cansada como si no durmieras mucho — agregó Satomi — no te queríamos decir nada pero, hemos notado que has llorado mucho. ¿De nuevo ese tal Irie te hizo algo?

—Si es así, ¡cuenta con nosotras para darle su merecido! — dijo Jinko en voz alta, Naoki comenzaba a sentirse culpable. — ¿Pasó algo con él?

—No, no pasó nada. — Contestó alegre — Nada en absoluto, no se preocupen en serio, no me ocurre nada.

Kotoko había llorado por su culpa, le había roto el corazón, su silencio le había convencido que él no sentía nada por ella cuando, era todo lo contrario.

—¡Kotoko te encuentras bien! — dijo alarmada Jinko de nuevo

—Quizá comí algo que me hizo… — escuchó como ahogaba una arcada — Lo siento, tengo que ir al baño.

Él la vio caminar de prisa con la mano en la boca. Olió la comida y no tenía ningún olor extraño, la probó y tampoco sabía mal. Se levantó y caminó hacia los sanitarios para esperar a Kotoko. Unos minutos después salió ella un poco pálida, él la interceptó en el camino.

—¿Te encuentras bien? — Preguntó Naoki cerrándole el paso — Te ves muy pálida.

—Si estoy bien, quizá el desayuno me hizo daño — contestó Kotoko — No es nada — le sonrió.

—Vamos al médico, quizá él te pueda… — le dijo Naoki tomándola del brazo, entonces la sintió un poco más caliente de lo normal, le pasó la mano por la frente, las mejillas — creo que tienes un poco de fiebre, te intoxicaste con algo que ingeriste. Te acompaño a la enfermería.

—No — se soltó de su mano, Naoki la miró inquieto — No es necesario que me acompañes, mejor ve con Matsumoto que debe estar esperándote.

—Ella no tendría por qué hacerlo, aparte, ya no estudiaremos juntos — le informó Naoki a Kotoko, ella lo miró curiosa — he decidido ser médico.

—Me da gusto por ti — Kotoko le sonrió — espero te vaya muy bien.

Ella guardó silencio, esa reacción no la esperaba Naoki, él suponía que ella lo abrazaría y se emocionaría exageradamente como siempre, pero algo había cambiado, su reacción tan escueta lo sorprendió.

—Bueno, me voy — se despidió Kotoko — espero te vaya bien, hasta luego.

Vio cómo se alejaba, no le gustaba para nada que estuviera enferma y no supo que más hacer. Aunque no fue fría con él, se comportó distante, como si él fuera solo un compañero más y no alguien a quien se suponía que amaba. Sintió una opresión en el pecho, por qué precisamente cuando se daba cuenta de lo que sentía por ella, Kotoko se alejaba. Al fin de cuentas, eso era lo que buscaba, aunque en la actualidad, la prefería cerca de él.


¡Hola! es un placer traerles un capítulo más de esta historia. LA verdad a mi me gusta hacer sufrir a Naoki, aunque le amo, se lo merece el desgraciado... ajajajajaja

Espero les guste y lo disfruten.

No se olviden de dejarme un review, me ayudan mucho.

A todos los que han comentado y seguido, les agradezco y me da felicidad que les haya gustado.

Hasta la próxima. Melina