Capítulo 7.
Al llegar a casa después de pasear un rato por el parque y haber disfrutado unas deliciosas hamburguesas, fueron recibidos por la matriarca del hogar muy efusivamente. Al parecer alrededor del mediodía, las demás pertenencias de Naoki habían llegado de nuevo a su casa. Su madre se había encargado de desempacar sus cosas y acomodarlas en el dormitorio que ocupaba Kotoko.
—¿Por qué en mi cuarto obasama? — preguntó Kotoko extrañada.
—Bueno, ustedes están por tener un hijo y por casarse, así que me tomé la libertad de acomodar su recámara como recién casados.
—Pero no lo estamos — insistió.
—Creo que está de más si estamos casados o no Kotoko — intervino Naoki — como quiera seremos padres y, eventualmente lo haremos.
—Exactamente Kotoko chan, así que no se preocupen y suban a su dormitorio para descansar un rato, en un momento les aviso para que bajen a cenar.
Noriko se fue alegre hacia la cocina, Kotoko seguía un poco incómoda por el tema de dormir juntos. Caminó hacia las escaleras para ir al dormitorio, tomar algunas prendas de vestir y darse una ducha caliente. Todo estaba pasando tan rápido que necesitaba controlar sus ideas.
—Te dije que no iba a dormir solo Kotoko — escuchó la voz de Naoki a sus espaldas — aparte, tanta mojigatería creo que está de más. Si temes que te seduzca por la noche y te haga mía, tal vez lo haga, pero te recuerdo que tú y yo ya hemos pasado la noche juntos y los bebés que llevas en tu vientre lo comprueban.
Kotoko sintió que la sangre se le subía a la cabeza de escuchar a Naoki decir tales cosas, no era tanto el decoro, sino lo que pensaría su padre si se llegara a enterar que van a empezar a dormir juntos. Ella no había hablado sobre el tema con su padre, era obvio que seguía molesto.
—No es eso Irie kun, simplemente me preocupa mi padre, lo que pueda pensar o hacer pues no estamos casados y — agachó la mirada mientras jugaba con sus manos — pues el estar embarazada en estas circunstancias, no lo tienen muy contento.
Ella continuó con su camino con Naoki siguiéndola por detrás con las manos en los bolsillos.
—Hablaré con tu padre Kotoko, aunque debes entender que ya no estamos en el siglo quince, vivimos en una sociedad diferente y estas situaciones no son tan extraordinarias como piensas — Naoki se adelantó para abrirle la puerta del dormitorio, al entrar vio algunas de sus pertenencias mezcladas con las de Kotoko — Si quieres, puedo dormir en el suelo. No quisiera dormir mi primera noche como tu pareja de esta forma, pero, si así te sientes mejor, puedo hacerlo.
Un poco de remordimiento y culpabilidad compungió el corazón de Kotoko, ella igual quería estar con él, quería dormir entre sus brazos, sentir su calor, su presencia. Era cierto, ya no vivían en una sociedad tan primitiva o tan llena de reglas como en el pasado y aunque en esos momentos ella no quería casarse con él, tarde o temprano lo harían.
—No te dejaré dormir en el suelo, dormiremos juntos como una pareja, tal y como quieres.
Naoki, dejó su bolso en el suelo, tomó el de Kotoko e hizo lo mismo, acomodándolo a un lado del suyo. Se acercó a ella y la abrazó de la cintura con una mano, guiando la otra hacia su rostro, acariciando su mejilla dulcemente, le sonrió y le dio un tierno beso en los labios, mordisqueando y succionando lentamente su boca, deleitándose de su sabor.
—Entonces así será, ve a darte un baño o… prefieres que lo hagamos juntos — le dijo en un tono seductor
—¡Claro que no! No es necesaria tu compañía, aparte todo mundo está en la casa y me daría un poco de vergüenza.
Naoki le dio un dulce beso y la soltó para que ella escogiera ropa, una toalla y se dirigiera al baño.
Momentos más tarde, después de él haber tomado una ducha y acompañar a Kotoko a cenar algo, regresaron a la habitación, había sido un día lleno de muchas emociones y los dos se encontraban cansados. Kotoko encendió una lampara que tenía situada en la mesita de noche, Naoki apagó demás las luces y se metió bajo las cobijas junto con Kotoko, quien se estremeció ante su contacto.
—Descansa Irie kun.
—Descansa. — respondió Naoki
Kotoko se acostó de lado, dándole la espalda a él, cerró sus ojos dispuesta a dormir cuando sintió el brazo de Naoki rodeándola, sintiendo su cuerpo pegarse al suyo como si quisiera fusionarse con ella. Una mano de Naoki comenzó a deslizarse por su blusa, hasta introducirse debajo de esta, para poder posicionar una mano en su pecho y juguetear con su brote.
Él se humedeció los labios mientras le acariciaba su botón rosado, jugueteándolo con sus yemas hasta arrebatarle un pequeño gemido, quería hacerla suya esa noche. Había investigado con anticipación si había algún riesgo de tener relaciones sexuales mientras ella estaba embarazada, sin embargo, con base en lo que había leído y preguntado, no había ningún inconveniente, siempre y cuando todo fuera con cuidado.
—Irie kun, ¿no crees que esto va afectarme?
—Para nada, mientras seamos cuidadosos podremos seguir intimando. — le dijo mientras le rozaba el cuello con sus labios.
Ella se volteó y comenzó a besarlo, tratando de imitar sus movimientos. En un cúmulo de caricias y besos, comenzaron a hacer el amor lentamente, tratando de ser delicados tanto por el embarazo como por el ruido que pudieran hacer.
Después de haber llegado al clímax, los dos durmieron desnudos bajo las sábanas, abrazados, sintiendo el calor que emanaban sus cuerpos y disfrutando esa sensación de seguridad que le brindaba el dormir de aquella forma.
Antes de irse a la universidad, Kotoko decidió hablar con su padre un momento, necesitaba informarle sobre todo lo que estaba sucediendo con Naoki y ella, quería que él aceptara su relación, que no se opusiera a ella, aunque tenía muchas razones para hacerlo.
—¿Puedo hablar contigo papá? — dijo Kotoko después de tocar la puerta y escuchar que su padre la invitaba a pasar a su habitación.
—Claro hija, dime.
—Papá, me siento muy avergonzada por lo que hice, sé que tú tenías muchas expectativas a pesar de como soy y mis habilidades, no obstante, debo decirte que, quiero a Naoki, lo amo mucho y hemos arreglado nuestras diferencias.
Su padre la miró fijamente, no era un hombre de muchas palabras, sin embargo, trataba de ser comprensivo con la situación. Suspiró y le dirigió una sonrisa.
—Lo sé, estoy molesto por todo esto, y entiendo que tú lo hiciste por amor, aunque, no puedo decir lo mismo de parte de Naoki.
—Somos novios papá — su padre la miró sorprendido — he decidido darle una oportunidad, quiero creer que el amor que dice tenerme es sincero y…
—Creo que ya está de más que sean novios. De hecho, deberían ver la forma de casarse.
Su padre era un hombre tradicionalista, vivir juntos antes de casarse o como en su caso, estar embarazada antes de estar dentro de un matrimonio era algo inconveniente. Shigeo trató de ser de mente abierta, estaba consciente que el mundo había cambiado y estas situaciones eran más comunes que antes, su educación o la forma en que veía el mundo lo ponían en una situación difícil, a pesar de todo, quería que su hija fuera feliz y atarla o negarle que esté con el padre de su hijo solo empeoraría las cosas.
—¿Y si solo es por compromiso? — su padre la cuestionó, eso le hizo dudar un momento.
—Quiero creer que no es así. ¿Te opondrías a nuestra relación papá?
—No hija, solo no quiero que te lastimen. — la abrazó de una forma protectora, era su única hija y lo último que quería era que ella no fuera feliz. — Sé que tú lo amas, no me opondré a tu relación. Pero si él llegara a lastimarte, no se lo perdonaré.
Después de aquel incidente, Kinnosuke se sentía avergonzado por su torpeza, él no quería lastimar a Kotoko y menos provocarle algún accidente, la quería mucho y a pesar de que pensaba que no tenía buen gusto para los hombres, tenía que respetar su decisión. Al fin y al cabo, ellos nunca fueron nada y jamás tuvo alguna oportunidad con ella.
Él la buscaba sigilosamente para disculparse, evitando que lo viera Naoki, y aunque le costaba aceptarlo, tenía que admitir que había actuado mal, siendo tan descuidado e irresponsable. Después de meditarlo toda la noche, llegó a la conclusión de que, si no podía ser algo más, podía ser al menos su amigo. Aunque su corazón estuviera hecho pedazos, tenía que seguir viviendo.
Kotoko llegó a la cafetería acompañada de una rubia unos diez centímetros más alta que ella. Era delgada, piel muy blanca, cabello rubio y rizado, ojos verdes, nariz respingada; era muy bella.
Ellas se acercaron al mostrador, Kinnosuke se acercó para atenderlas.
—Hola Kotoko ¿Qué tal? — saludó como siempre — ¿qué te sirvo? O ¿debería hacerte algo especial lleno de nutrientes para ti y tu bebé?.
—¡Sería maravilloso! — dijo emocionada Kotoko
—Me alegra Koto chan — le dijo cariñoso — quería disculparme por lo del otro día, no se va a repetir y bueno, si no quieres volver a hablarme…
—No te preocupes Kin chan, no pasó nada – le sonrió dulcemente — ah por cierto, Kin chan, te presento a Cris, es una estudiante de intercambio que acaba de llegar hoy. Es inglesa y espero igual le sirvas algo muy delicioso a ella.
Kinnosuke comenzó a hablar en un inglés pésimo, no podía formar ninguna oración, sin embargo, se sorprendió al escuchar que la extranjera hablaba su idioma, tal vez no de manera fluida, pero podía entender lo que quería decir sin complicaciones.
—Entonces, ¿Qué quieres que te sirva? — le preguntó Kin chan a Cris
—A ti — Kotoko y Kinnosuke la miraron sorprendidos — he decidido que me quiero casar contigo, eres tan varonil y tan guapo, sírveme lo que quieras, yo con mucho gusto me lo comeré.
Kin chan se había quedado sin habla, simplemente inconcebible que una chica tan linda le dijera ese tipo de cosas tan… descaradamente.
—Solo ve a sentarte, en un momento les llevo la comida.
Kinnosuke se sentía un poco inquieto por la rubia, era la primera vez que alguien le decía tales palabras y sobre todo, lo elegían a él.
Terminó de cocinar, a Kotoko le había hecho sopa miso acompañado de salteado de papa con carne de ternera, a Cris, le hizo pollo frito y yakisoba, era una comida básica para una persona extranjera, poco a poco le mostraría la cocina japonesa como tal.
Estaba sirviendo los platillos cuando escuchó la voz de Irie en el mostrador pidiendo un menú A, él se puso tenso, estaba realmente celoso de él, pero se recordó asimismo que necesitaba pedirle una disculpa, su incidente pudo haberle causado alguna desgracia a Kotoko y si él hubiera estado en su lugar, hubiera reaccionado de la misma manera.
—Irie, solo te lo diré una vez — Naoki lo miró fríamente — lo siento por el otro día, fui imprudente y torpe. Yo quiero mucho a Kotoko, ha sido el amor de mi vida por estos años y solo te diré algo, estaré siempre al pendiente por si la haces llorar.
—Está bien, no te preocupes — contestó escuetamente — ¿Esa es la comida de Kotoko? — preguntó
—Si y el de su amiga Cris
—Dámelos, yo se lo entrego — Kinnosuke se encogió de hombros y le dio la charola con las comidas preparadas.
Sirvió a Naoki lo que había pedido y se acercó a la mesa para llevarle sus alimentos, sin embargo, no pudo quedarse tanto como quería pues, los ojos verdes de aquella muchacha inglesa lo miraban embelesada, algo que lo puso nervioso y decidió refugiarse en la cocina.
Después de disfrutar aquella rica comida que había preparado Kinnosuke, se levantaron para ir a sus salones, sin embargo, Naoki había terminado las clases de ese día, unos maestros habían ido a un congreso por lo cual ya no tenía clases.
—Voy a ir a un lugar Kotoko, pero cuando salgas me avisas y vengo por ti ¿De acuerdo? — dijo Naoki.
—Si, yo te aviso — ella le sonrió.
Con un beso rápido Naoki se despidió de ella, yendo hacia el carro para ir al restaurante de su papá, ya habían pasado algunos días y no quería quedar como un cobarde frente a su suegro, debía enfrentarlo y hacer las cosas de manera correcta, como debió ser desde el principio.
No le tomó mucho tiempo llegar hasta el local, el tráfico era ligero por la hora, lo cual agradecía totalmente para poder platicar más tiempo con el papá de su novia. Aparcó el coche y descendió de él, entró sin tocar al interior del restaurante.
—Aún no abrimos — dijo Shigeo, entonces volteó su mirada y vio a Naoki parado frente a él, frunció el ceño. Aunque su hija ya había platicado con él sobre la situación, aún se encontraba molesto con Naoki — Ah Naoki, ¿Qué se te ofrece?
—Señor Aihara, vengo a pedirle una disculpa por mi comportamiento inapropiado hacia su hija y por haberla lastimado profundamente, no soy bueno interpretando mis propios sentimientos y estaba muy confundido. — hizo una reverencia — le agradecería mucho si me diera su bendición y me permitiera seguir con su hija.
Shigeo vio aquel acto, era un buen muchacho, inmaduro tal vez, pero su hija lo quería y contra eso no podía hacer nada. Dejó lo que estaba haciendo y le invitó a Naoki que se sentara.
—Entonces, quieres mi bendición para tu relación con mi hija.
—Así es.
—Ella ya me dijo que son novios y que la cuidas mucho en la universidad y en la casa lo cual te agradezco mucho. Yo no puedo estar tanto tiempo con ella como quisiera, desde que murió su madre, se ha encontrado sola y aunque ella nunca se queje o diga algo, sé que en ocasiones, no le gusta la soledad en la que vive. — Naoki sintió una opresión en su corazón, por un momento había ignorado el hecho de que ella era huérfana, lo cual le dolió. — Ella te ama incondicionalmente, ya hablé con tus padres y también le pedí disculpas por mi comportamiento aquel día. En fin, si quieres mi bendición, la tienes. Ella no quisiera estar con nadie más que contigo, así que, aunque sigo algo molesto por cómo sucedieron las cosas, no tengo ninguna objeción por que estés con Kotoko.
—Gracias Aihara san, sé que cometimos un error, yo en verdad amo a su hija y no quiero que a ella le pase algo. Mucho menos a mis hijos.
Shigeo se sorprendió al escuchar aquella palabra en plural.
—¿tus hijos? — cuestionó sorprendido.
—Bueno, usted es el único en saberlo en estos momentos. Pero, Kotoko está esperando gemelos — Shigeo lo miraba como si tuviera tres cabezas — No quisimos decir nada porque usted conoce a mi madre, con lo impulsiva que es iba a comprar todo de manera inmediata. Por lo cual lo estamos manteniendo en secreto y ahora usted lo sabe. No le vaya a comentar esto a nadie por favor — pidió Naoki
—No te apures hijo, no diré nada, pero entonces… tendré dos nietos — se asomó una sonrisa en el rostro de su suegro.
—Aún no sabemos su sexo, es muy pronto para conocerlo, el próximo mes Kotoko tiene que hacerse otro ultrasonido, tal vez ahí nos enteremos sin son niños o niñas.
Continuaron platicando de varias cosas, Shigeo pudo entender los sentimientos de Naoki una vez que le platicó un poco sobre su vida y sobre cómo se habían dado las cosas con Kotoko, se dio cuenta que él la quería mucho y que Kotoko era más que correspondida desde hace algún tiempo.
Pasaron las horas y el momento en que Kotoko salía de la universidad había llegado, Naoki se despidió de su suegro, sintiendo que habían quedado en paz y tenía su aprobación para hacer feliz a su hija, eso lo llenaba de satisfacción porque no quería estar en malos términos con la persona más importante para su novia.
Llegó a la universidad y caminó hacia el edificio donde Kotoko se encontraba, vio entonces que un muchacho se acercaba y le regalaba una rosa, no lo conocía y no sabía tampoco si estudiaba con Kotoko o en alguna otra división. Era un chico alto, delgado con el cabello algo largo y negro, su fachada se veía relajada. No vio ninguna intención de su parte, solo sabía que estaba demasiado cerca de su novia y se había atrevido a regalarle algo, y eso le hizo sentirse peor porque siempre había recibido algo de ella, sin embargo, jamás él se había molestado en darle algún obsequio
Se acercó a ellos y saludó.
—Irie kun — dijo Kotoko sonriente — Te presento a Keita, un estudiante de enfermería que conocí por Cris, supo que estaba embarazada y vino a felicitarme.
—Mucho gusto soy Kamogari Keita, estudio con Cris enfermería y vine a felicitarla — hizo una reverencia — solo quise darle algunas recomendaciones por su embarazo, es muy importante que te cuides — se dirigió a ella con micha familiaridad — no cargues cosas pesadas, no hagas movimientos bruscos. Estas en el primer trimestre y es uno de los más peligrosos.
—Si Keita, no te preocupes — Naoki notó que ella le hablaba con mucha confianza, sintió una punzada en su pecho, quiso borrarle esa estúpida sonrisa a ese enfermero — tengo a Irie kun, él será un gran médico y me va a cuidar ¿verdad? — Kotoko le preguntó emocionada, él solo asintió con la cabeza sin dejar de mirar al pelinegro.
—Entonces te dejo Kotoko, mucho gusto Irie san — Se dieron un apretón de manos, él tenía cara de pocos amigos, aunque tal vez sus intenciones no fueran robarse a su novia, el solo hecho que le había regalado algo lo ponía de malas.
—Vamos — dijo escuetamente Naoki
—Claro, ah espera, dejé unos libros en el salón — dijo Kotoko – ahorita regreso
—No tengo tiempo para esperarte — Kotoko lo miró, había vuelto ser aquel hombre frío que tanto le lastimaba. — Si no hubieras estado platicando con ese tipo, hubieras ido a recoger el libro y no hacerme perder mi tiempo.
Naoki se arrepintió de decirles tales cosas tan pronto como dejó de hablar, vio que Kotoko fruncía el ceño y su boca formaba una línea recta.
—En ese caso no debiste venir aquí, vete Naoki, nos vemos luego.
Ver sus ojos llorosos hizo que sintiera culpa, le dolió sobre todo que le hubiera hablado de nuevo por su nombre y no en aquella forma tan dulce que tanto le gustaba. Notó como contenía sus lágrimas y se dio la vuelta para avanzar hacia la puerta. Él no tenía razones para tratarle de esa manera tan fría, suspiró y caminó hacia ella dando largas zancadas. En pocos instantes alcanzó su paso.
—Te acompaño — dijo avergonzado
—No hace falta, no tienes tiempo ¿no? — esa manera tan fría de contestarle lo desarmó, sabía que había sido su culpa.
—Vamos — la guio hacia la entrada del edificio, pero ella no caminó.
—No quiero tenerte cerca, ya sabía que tarde o temprano dejarías de ser amable y dulce conmigo — comenzó a llorar, a él le dolieron sus palabras — ¡Es por esto por lo que no me quiero casar contigo!, no sé cuánto tiempo durará tu interés en mi…
—Lo siento — Kotoko lo miró sorprendida — no debí tratarte de esa forma, tú no estabas haciendo nada malo, solo que no me gustó verte así con él, no me agrada la idea de verte de esa manera con nadie.
Kotoko solo lo miró enojada y con los brazos cruzados, claramente estaba enfadada con él.
—No sé qué me sucedió, pero te prometo que no volverá a ocurrir ¿de acuerdo? — ella desvió su mirada, él se acercó a ella y acunó su rostro — confía en mi — le dio un beso en la mejilla.
—Esta bien, vamos
La besó en los labios, era un gesto urgente por su perdón. Aún el lado de los sentimientos era desconocido para él, la abrazó como si de ella dependiera su vida, arrancándole una sonrisa a ella. Sabía que tenía que comenzar a conocer sus sentimientos, a explorarlos de manera consciente para poder darle un nombre a todas esas sensaciones que tenía cada vez que pasaba algo con Kotoko, ella despertaba en él cosas que nadie había podido lograr.
Pasaron unos días, todo iba en viento en popa, a pesar de haber tenido uno que otro contratiempo, entendían que era parte de la experiencia de vivir juntos. Quizá no solos, pero al final, llegando la noche, entraban en un mismo sitio donde convivían y trataban de adaptarse con los hábitos de cada uno.
Kotoko había descubierto que Naoki era muy meticuloso al momento de dormir, siempre leía algo antes de acostarse, iba al cuarto de baño a ducharse, se lavaba los dientes y se metía bajo las sábanas. Al quitarse su ropa, la metía dentro del cesto y trataba de que todo estuviera en su lugar. Por error, ella había tirado uno de sus libros al suelo, no se había dado cuenta que eso había hecho pues, estaba tratando de acomodar la ropa que había lavado. Naoki al entrar en la recámara se dio cuenta y comenzó a decirle sobre que debía ser cuidadosa con las pertenencias de los demás, pues a ella no le hubiera gustado que tirara alguna de sus cosas y no tuviera la decencia de levantarla.
Naoki por su lado, había descubierto que su novia tenía la manía de mover las manos cada vez que iba a hacer algo, era una mujer muy distraída, aunque no desordenada pero normalmente olvidaba terminar algo y comenzaba con otra cosa. Al momento de dormir, ella cepillaba su cabello, se ponía algunas mascarillas y veía un rato sus redes sociales mientras comía alguna chuchería que guardaba en un cajón del tocador.
Orillado por la curiosidad, un día en que Kotoko había bajado, pues su madre le había llamado, abrió el cajón del tocador y descubrió un sinfín de dulces, chocolates, gomitas, confitados y demás caramelos que podía imaginar. Solo de observar la orgía de dulces que se encontraba en aquel lugar le dio un poco de asco. Odiaba lo dulce y no entendía la manía de su novia de comerlos antes de dormir.
Sin embargo, importando poco los inconvenientes que pudieron tener, él no podía estar más que agradecido de tenerla a su lado, pues a pesar de esos defectos, para él, era perfecta pues, lo que más le gustaba a Naoki de Kotoko es que, cada vez que ella se acostaba a su lado, le daba un tierno beso, sin insinuaciones sexuales ni ningún tipo de significado oculto, solamente era un beso dulce de buenas noches. Solo con ese roce él podía conciliar el sueño fácilmente.
Después de unos días, regresando de la universidad, Kotoko y Naoki vieron cajas apiladas en el recibidor de la casa y estaba extrañamente vacía. Ambos se quedaron sorprendidos al ver hombres saliendo con muebles y pertenencias de la residencia.
Noriko al escuchar que habían llegado, bajó de la planta alta pare recibirlos y darles la noticia.
—¿Qué es todo esto mamá? — preguntó Naoki
—Chicos, vayan a hacer sus maletas y a empacar sus cosas porque hoy mismo nos mudamos a una casa más grande.
—¿Qué? — preguntaron al mismo tiempo Kotoko y Naoki
—Esta casa es muy pequeña para el bebé y para toda la familia en sí. Por tu padre no te preocupes Kotoko, ya hablé con él y dejó todo empacado para moverlo hacia la otra casa. — su madre puso las manos unidas a lado de su rostro — ¿no creen que es maravilloso? Ya compré algunos muebles para el bebé, su cuna, juguetes, una mecedora para que lo duermas, todo con olanes y aún no sé con qué tono de rosa pintar las paredes…
—Mamá — Naoki le interrumpió — claramente Kotoko y yo te dijimos que no hicieras nada hasta después de conocer el sexo del bebé — le dijo a su madre exasperado — No puedes pintar el cuarto de rosa si no sabes si será niña, cabe la posibilidad que sea niño.
Su madre lo fulminó con la mirada, como diciendo que no se le ocurriera decir aquello.
—Ay ya sé, pero no me pude contener… No se preocupen solo compré la cuna y los otros artículos, no he adquirido nada de ropa.
Naoki y Kotoko se miraron mutuamente, tendrían que decirle a su madre que no solo era uno el bebé que esperaba Kotoko.
—Obasama, tenemos que confesarte algo — dijo nerviosa Kotoko
—Mamá, llámame mamá a partir de ahora Kotoko chan — le dijo sonriendo
—Bueno, mamá, Naoki y yo acordamos en decirles más adelante, después del siguiente ultrasonido algo muy importante — Noriko los miró curiosa, Kotoko observó a Naoki nerviosa.
—Kotoko espera gemelos — soltó Naoki.
La cara de Noriko se transformó totalmente, ¿Era verdad lo que estaba escuchando? ¿tendría dos hermosas nietas? De repente le dieron ganas de saltar y cantar de la felicidad, aunque estaba algo molesta porque ellos le hubieran escondido algo tan importante, pero entendía tal vez el motivo por el cual lo hicieron.
—¡Gemelos! — dijo al fin Noriko, abrazando a Kotoko al instante — ¡Que felicidad! ¡Tendré dos nietas al mismo tiempo! Ay onii chan, buen trabajo hijo, la felicidad será doble y bueno, creo que tengo muchas cosas que hacer, comprar vestidos iguales, zapatitos iguales, ¡Todo será hermoso!
—Mamá, aún no sabemos que serán, si niños o niñas — dijo Kotoko tratando de tranquilizarla.
—Oh tienes razón, pero yo estoy segura de que serán dos hermosas niñas y…
—¡Mamá por favor contrólate! — dijo Naoki serio — yo sé que te emociona, pero respeta nuestro acuerdo, no le vas a comprar nada de ropa hasta que sepamos que sexo tendrán.
—Está bien — hizo un puchero.
—Y olvida el color del cuarto igual, no quiero que mis hijos pasen lo que yo cuando fui pequeño. — la fulminó con la mirada — ¿O te tengo que recordar lo que pasé?
Una punzada de culpabilidad sintió Noriko al escuchar a su hijo diciendo eso. Él nunca sacaba el tema a colación, ni siquiera por error, pero ahora, por sus hijos, él tenía que recordarle eso para evitar futuros conflictos porque sabía bien que, si sus nietos eran niños, por ningún motivo iba a dejar que ella los vistiera a su antojo.
Kotoko le sonrió a su suegra, observando como su novio se alejaba de ellas molesto. Claramente ese era un tema del cual no se sentía cómodo de hablar.
—Mamá, creo que Irie kun tiene razón, no debemos precipitarnos — la tomó de las manos, su suegra la miró con una sonrisa — No queda mucho tiempo para que me haga el siguiente ultrasonido y queremos saber el sexo de los bebés así que, si son dos niñas, estaré más que feliz que me ayude a vestirlas y coordinarlas.
—¿Tú quieres tener niñas Kotoko? — le preguntó esperanzada Noriko.
—No me importa mucho el sexo mamá, mientras nazcan bien, lo demás no me interesa.
Kotoko le sonrió dulcemente, sabía las ansias que su suegra tenía por criar niñas, ella no pudo pues dio a luz a dos varones, y aunque no entendía bien sus motivos para vestir a uno de sus hijos de niña y empujarlo quizá a una experiencia traumática, comprendía que ella los amaba tal y como eran.
Subió a la recamara y vio a Naoki que estaba sentado en la orilla de la cama con los codos apoyados en sus piernas, se encontraba pensativo y cabizbajo. Ella se acercó a él y se situó entre sus piernas, obligándolo a levantar la cabeza.
Él al verla la rodeó de la cintura, dando dos besos en su vientre.
—Creo que hice mal al dirigirme de esa forma a mi madre.
—No te preocupes, tu madre entiende. — se agachó un poco para darle un beso en los labios — algún día tendrás que contarme que pasó.
Él le brindó una sonrisa que no llegó a sus ojos. Naoki la atrajo hacia él, haciendo que se sentara en una de sus piernas, la besó con mucha necesidad, quería sentirla cerca, reconfortarse con su presencia.
—Vamos a empacar Irie kun — le dijo separándose de él — o no terminaremos hoy.
Y así, en pareja comenzaron a recoger sus cosas. Era algo extraño que antes él no pensaba en la posibilidad de estar en un mismo cuarto con ella, se sentía reacio a la idea de compartir algo tan íntimo, sin embargo, ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera su compañía.
!Hola chicos! Es un capítulo largo, perdón jajajaja pero hay tantas cosas por contar. Espero les guste tanto como a mi.
Gracias por leerme, seguirme y comentarme.
Sara; Gracias por leerme, que bueno que te está gustando. jejeje Espero igual te agrade este capítulo.
Lalaland: NO COMAS ANSIAS! jajajajajaja gracias por leerme, no te preocupes, seguiré escribiendo jejejeje. Espero te guste el capítulo.
No olviden dejar sus reviews, me encanta leerles.
Besos. Melina Tolentino.
