Capítulo 8.

Había pasado un mes desde que se mudaron a la casa nueva, aunque estaba un poco lejos de la universidad, era más acogedora y espaciosa.

Contaba con dos plantas, las cuales habían sido distribuidas de tal manera que fuera fácil el acceso a todas las habitaciones y lugares. Enfrente, contaba con un extenso jardín con una cochera lo suficientemente grande para guardar los coches de la familia.

Por dentro, la cocina contaba con estantes, una cocina integral, y un desayunador el cual contaba con una mesa hecha de granito. Era muy lujosa y vasta para darle rienda suelta a la creatividad culinaria. En seguida, se encontraba el comedor, que constaba de una mesa grande con doce sillas de madera, se veía que estaba hecha con materiales muy finos.

La planta baja igual contaba con medios baños, un pasillo que conectaba a un cuarto, el cual había sido designado para los futuros padres. Era una habitación amplia, contaba con una cama King size con dosel; en ellos colgaban unas cortinas de encaje blanco. Estaba equipada con un escritorio donde estaban acomodados material de oficina y un ordenador, tenía su propio baño completo, el cual estaba habilitado con regadera y tina. A Kotoko le había encantado la habitación, y para Naoki, había sido como entrar en una casa del terror. Todo estaba tan innecesariamente adornado que le daba escalofríos.

Al lado del mismo, se hallaba el cuarto de los bebés, el cual estaba adaptada a ellos, lleno de peluches, colgantes y dos cunas. Originalmente había sido solo una, sin embargo, después de anunciarles a todos que serían gemelos, no tardaron mucho en conseguir todo lo demás al doble.

Noriko Irie, guardaba celosamente vestiditos y ropa para niña que había comprado en secreto. La sacaría en cuanto confirmara sus sospechas.

En la planta de arriba se encontraban las demás habitaciones con baño cada una. Realmente era una residencia enorme que daba a entender el poder adquisitivo de la familia Irie.

La barriga de Kotoko se hacía cada vez más abultada. Podía notarse una pancita redonda que se asomaba bajo sus vestidos y blusas. Naoki había descubierto que su recién adquirido pasatiempo, era jugar un poco con el vientre de Kotoko, hablándole y tratando de darle un poco de amor a sus hijos. Como hombre de ciencia, había leído en libros y en revistas especializadas que, a partir del tercer mes, los bebés comenzaban a percibir sonidos y también, empezaban a reconocer las voces de sus padres. Él les hablaba para que cuando nacieran, estuvieran acostumbrados a su voz.

Por fin había llegado el momento de conocer el sexo de los bebés, todos estaba emocionados por saberlo en la residencia de los Irie, su madre apostaba que iban a ser dos niñas, mientras los padres esperaban que fueran dos niños. Para Kotoko y Naoki, el sexo era lo de menos, mientras nacieran bien y sin complicaciones, ellos se daban por bien servidos.

Los futuros padres tuvieron que ir en secreto al hospital, ya que la matriarca Irie estaba empecinada en acompañarlos y sabían los dos que, si no resultaba lo que ella esperaba, tal vez y armaría un escándalo y Naoki, no quería soportar los sollozos y gritos eufóricos de su madre.

Salieron de la universidad y se dirigieron al nosocomio para cumplir con la cita del obstetra que daba seguimiento al embarazo de Kotoko.

—Señor y señora Irie, un gusto verlos por aquí — Kotoko se sintió en las nubes al escuchar que la llamaban con el apellido de su novio — revisando su expediente pude encontrarme con la maravillosa noticia que tendrá gemelos.

—Si doctor, la verdad nos emociona mucho.

—Vaya, — el médico sacó unos documentos de su escritorio, — antes de comenzar con la consulta, como es la primera vez que la reviso, es necesario que me responda ciertas preguntas.

—Claro — asintió.

Después de varias cuestiones, las cuales eran sobre su última fecha del periodo, si era su primer embarazo, vicios que tenía entre otras, el médico guardó aquellos formatos en una carpeta que rotulo con marcador permanente con el nombre de Kotoko.

—Bueno, ahora entremos en materia — dijo sonriendo el médico — acompáñenme por favor.

Se levantaron de sus asientos Naoki y Kotoko y siguieron al galeno hasta una camilla y el aparato de ultrasonido.

—Por favor señora, recuéstese y levántese la blusa — Kotoko así lo hizo, el médico tomó un tubo de gel lo abrió para ponerle un poco en el vientre de ella — estará un poco frío — Kotoko se estremeció al sentir la temperatura del lubricante.

—Tiene un embarazo de dieciséis semanas, por lo tanto, sus hijos nacerán a mediados del mes de noviembre. — dijo el galeno mientras empezaba a explorarla — A estas alturas ya podremos escuchar los corazones de los bebés, sin embargo, antes de eso debemos comprobar que el tengan suficiente líquido amniótico — recorría el abdomen de Kotoko con el transmisor — Tiene el suficiente líquido para los bebés, el cordón umbilical esta bien, a ver — oprimió un interruptor — escuchemos cómo están sus corazones.

En cuanto el obstetra activó el sonido de la máquina, se comenzó a percibir dos latidos fuertes y claros, sonaban como si unos caballos estuvieran galopando en campo abierto. A Kotoko le comenzaron a rodar lágrimas por las mejillas mientras oía esa hermosa melodía y veía por la pantalla unas imágenes en blanco y negro; eran confusas para ella pero, sabía que ahí estaba viendo por primera vez a sus hijos.

—Suenan excelentes, hasta ahora no hay ningún problema. — dijo el médico mientras continuaba con la revisión — Ahora bien, vamos a revisar si comparten el mismo saco embrionario o no, antes de esto debo explicarles algo que ocurre en los embarazos múltiples. Puede haber ciertas complicaciones dependiendo el embarazo que usted presente, más cuando comparten la misma placenta pues, a veces uno tiende a recibir más nutrientes que el otro, o a crecer más que el otro. Todo depende del desarrollo de los dos bebés. Por lo cual les digo que ustedes, por presentar un embarazo múltiple, deben venir a consulta cada tres semanas.

—De acuerdo doctor — dijo Kotoko nerviosa — ¿pero hasta ahorita, todo está bien?

—Si, pero debemos checar como se desarrollan en los próximos meses, ah y también, es probable que el parto se presente a la semana 37, así que no se alarmen si llegan un poco antes de tiempo — el médico les sonrió — Bueno, al parecer, no comparte placenta, eso quiere decir que usted tendrá mellizos, pues cada bebé crece independiente. ¿quieren conocer su sexo?

—¿Se puede ya? — preguntó Naoki.

—Aunque están pequeños, ya su sexo está definido y con suerte, nos dejarán saber que son. — movió su mano un poco — bueno, este pequeño es un…

Después de la consulta y de corroborar que tanto la madre como los mellizos estaban en perfecto estado, Naoki le envió un mensaje a sus padres para que se reunieran en dos horas en casa pues tenía noticias que darles. Kotoko, hizo lo mismo con su padre, esperando que toda la familia estuviera reunida para darles a conocer el sexo de los bebés.

Se preguntaban cómo darles la noticia a ellos, porque no era tanto por los señores, sino por su madre quienes querían hacerlo de manera más, delicada. Su madre estaba convencida que serían niñas y no querían alterarla si el resultado no era el que ella esperaba.

Kotoko tuvo una idea. Recientemente había visto algunos videos de baby showers y celebraciones de maternidad, entonces para dar a conocer el sexo de los bebés a la familia inmediata podría ser, comprar una prenda de vestir con el color correspondiente para cada bebé.

A Naoki le daba completamente igual el método para darles la sorpresa, como sea, se sentía feliz de saber que sus hijos estaban bien y que en pocos meses podía verlos.

Llegaron a una tienda de ropa para bebés y fueron directamente a la sección de mamelucos, compraron unas hermosas prendas a juego con el color con el cual iban a darles la noticia a los mayores, se acercaron a la caja y pagaron.

En una tienda de regalos cerca, consiguieron una caja para cada prenda y les pidieron a los dependientes que los envolvieran bien, de tal manera que hubiera algo de suspenso en la sorpresa.

Al fin, con todo preparado y a las dos horas que habían dado para que se reunieran en la casa, se estacionaron fuera de ella. Al bajar del carro, Kotoko estaba nerviosa, no sabía como iban a reaccionar los mayores ante esa grata sorpresa.

Naoki tomó de la mano a Kotoko y en la otra llevaba las dos cajas misteriosas. Entraron a la residencia y vieron que todos estaban reunidos en la sala de estar, algo curiosos y consternados por el misterio con el que estaban manejando la noticia.

Se acercaron a ellos, con una sonrisa en su rostro, Kotoko comenzó a hablar.

—Papá, mamá — dijo Kotoko — hace unos momentos salimos de la consulta y pudimos observar el sexo, pero primero, quiero anunciarles que serán mellizos.

—Ay Kotoko chan… ¡Qué maravilla! — se levantó Noriko de su asiento para abrazarla — ¿Entonces, se convencieron que tendré nietas?

Kotoko y Naoki se miraron cómplices sin decir nada. Noriko los miró curiosa, comenzaba a sentir miedo que las cosas no salieran como ella esperaba.

—Para conocer el sexo de los bebés, tendrán que abrir estas cajas — dijo Kotoko tomando una — Ten papá, tu abrirás ésta.

Shigeo estaba emocionado, con mucho gusto tomó la caja y esperó impaciente al momento que le dijeran que la podía abrir.

—Yuuki — dijo Naoki — tú puedes abrir ésta otra.

El menor de los Irie tomó la caja entre sus manos, conteniendo la emoción que sentía por saber qué serían sus futuros sobrinos. Esperaba que no sacara la idiotez de su cuñada, realmente era eso lo que más le preocupaba a él.

Kotoko miró a Naoki, estaba claramente nerviosa por cómo reaccionarían todos, sobre todo, su suegra.

—Antes que las abran, quiero decirles que no importa que sexo tengan, lo que importa es que nazcan bien y sanos. — dijo Kotoko acariciando su vientre — sabemos que serán muy amados por todos ustedes.

Kotoko empezó a llorar, Naoki entendía que las hormonas no le hacían un favor a ella, suspiró y le tendió un pañuelo a ella para que se limpiara las lágrimas.

—Kotoko chan — dijo Noriko separándose de ella para sentarse en el espacio más próximo — No te preocupes, mis nietas serás muy consentidas por mí, de eso no tengas dudas. — Kotoko le sonrió a su suegra.

—De acuerdo, Shigeo san — dijo Naoki — por favor, abra su caja.

Shigeo asintió emocionado, comenzó a rasgar el papel que envolvía la caja para poder abrirla, quitó la cinta adhesiva que unía las solapas de la caja y dentro vio un montón de papel picado de colores, lo quitó todo y dentro vio una prenda. Sintió como unas lágrimas se le escapan de la comisura de los ojos y con una amplia sonrisa, mostró el contenido.

—¡Es un niño! — dijo emocionado Shigeo.

—¡¿Un niño?! — los demás dijeron al unísono.

—Ay hija, que felicidad que tengas un varón, sabes que tu madre y yo, antes que partiera queríamos tener un hijo. Sé que no es lo mismo pero, me has regalado una gran alegría — dijo Shigeo conteniendo las lágrimas — te amo hija.

Se levantó de su asiento limpiándose las lágrimas, se acercó a ella para abrazarla, dándole un paternal beso a su hija quien igual lloraba de felicidad con él.

Shigeki estaba emocionado al igual que su amigo y ahora consuegro. Sin embargo, le preocupaba la reacción de su esposa que al momento de escuchar que no era una niña, se sorprendió y no sabía si era felicidad o decepción lo que había detrás de aquel semblante.

—Bueno, queda una caja — dijo Noriko tratando de calmar sus emociones — puede que esta vez si tenga a mi nieta — sonrió divertida.

Yuuki miró a su hermano, éste asintió dándole autorización a que comenzara a descubrir el secreto que estaba oculto en ese paquete. Comenzó a quitar el papel cuidadosamente para darle más suspenso, una vez retirado el papel, le quitó la cinta adhesiva de las solapas de la caja y comenzó a quitar el papel picado que estaba dentro.

Sintió miedo al revelar el contenido, miró a su madre quien lo fulminaba con la mirada y ahora podía comprender por qué su hermano le había dado la caja a él y no a su madre. Tragó saliva y enseñó el mameluco que estaba dentro.

—Será niño — dijo sonriendo tímido.

Todos miraron a Noriko que se había quedado estupefacta ante la noticia. Un silencio sepulcral se hizo en la sala.

Noriko comenzó a reírse y a aplaudir emocionada, algo que no se le reflejaba totalmente en los ojos.

—Mamá — pregunto su esposo — ¿Estás bien?

—Claro que si papá, no te preocupes — dijo sonriendo, de pronto vio a su hijo y no pudo contener sus emociones — ¡¿Dos niños?! ¡Se supone que me darías nietas, no nietos! ¡Es tu culpa Onii chan!

—¿Por qué es mi culpa mamá? — Naoki le dijo algo divertido por la reacción de su madre.

—¡Porque tu defines el sexo de los bebés! Aparte que, esto es una especie de venganza hacia mí por lo que te hice cuando estabas pequeño ¿verdad? — dijo Noriko al borde del llanto.

—No sé de dónde sacas eso — Naoki no estaba sorprendido, era exactamente lo que se esperaba de su progenitora — En todo caso, yo no planeé que fueran dos niños para arruinarte la vida, simplemente así fueron concebidos. Esperaba más madurez de tu parte madre

—¿Madurez? Claramente sabes las ganas que tenía de criar una hija, por eso te vestía de niña cuando eras pequeño, claro te hice daño al obligarte al ir al preescolar vestido como una y exponerte a una humillación — dijo Noriko — ¡Me he arrepentido todos estos años por eso!

—Onii chan — Yuuki lo miró con los ojos abiertos por la sorpresa — ¿Es verdad?

Naoki sintió que su madre estaba llegando muy lejos con el alboroto que estaba haciendo simplemente porque la naturaleza no le había dado lo que ella tanto anhelaba. Se sentía decepcionado y expuesto. Miró a su hermano y asintió, Yuuki comprendió que no era momento de indagar más sobre el tema, así que decidió que después le preguntaría sobre el tema.

—¿Eso quiere decir que no los quiere? — dijo Kotoko llorando.

El coraje que sentía Noriko se fue en el instante que vio a Kotoko llorando, había hecho un drama de algo que no estaba en las manos de su hijo y mucho menos en las de su nuera, que aunque no era biológica, para ella era una hija.

Se acercó y la abrazó.

—Discúlpame Kotoko, me dejé cegar por mi deseo de criar a una niña que me olvidé de lo que realmente importa. — Dijo Noriko mientras la abrazaba, Kotoko realmente no entendía su arrebato, pero ella la quería así que aceptó sus disculpas — onii chan, igual discúlpame, no debí reaccionar de esa forma, al fin y al cabo, son mis nietos y los amo. Gracias por darme este grato momento.

Avergonzada, Noriko se fue a su recámara, no podía ver a su hijo ni a su nuera a los ojos. Se había comportado como una niña y tenía merecido que ambos la odiaran por rechazar a sus nietos, cuando tenía que amarlos incondicionalmente, sin importar si eran niños o niñas.

Todos quedaron anonadados por la escena que se había vivido en la sala, Shigeki rompió el silencio y se acercó a Kotoko abrazándola y felicitándola, yendo de inmediato atrás de su esposa para hablar con ella.

Yuuki y Shigeo se quedaron con ellos en la sala, platicando a cerca si ya tenían una idea de cómo llamarlos.

—Debo tener un libro de nombres entre mis cosas — dijo Shigeo — a tu madre y a mí nos costó trabajo decidir tu nombre, así que compramos un libro para poder escoger uno.

—Sería fabuloso papá, así podemos decidir Irie kun y yo, ¿no crees? — dijo emocionada Kotoko.

—Sinceramente, después de toda la conmoción al enterarme que sería papá y de dos bebés, ya tenía pensado algunos nombres — Tomó asiento en la sala, Kotoko se sentó a su lado —si eran niñas le quería poner a una Kotomi y a la Naomi — dijo avergonzado

—¿Es en serio Irie kun? — Kotoko estaba sorprendida

—Sí — sonrió — Si eran dos niños, pensé en Kiouya y Keita, pero decidí que el segundo nombre no era tan bueno — Kotoko ahogó una risa al pensar por qué tal vez ya no le gustaba — así que decidí hace poco que, si eran dos niños, nombrar a uno Kyouya y al otro Kiyoshi.

—¿Y si eran niño y niña? — preguntó Yuki.

—A la niña Kotomi y al niño Kyouya — dijo sonriendo

—Tu siempre piensas en todo onii chan — dijo Yuki levantándose de su asiento — Bueno, iré a estudiar un poco.

—Yo tengo que ir al restaurante, si quieren venir al rato para celebrar, estaría encantado de cocinar algo nutritivo para ti hija.

—Gracias papá. Espero en un momento obasama se tranquilice y podamos ir a celebrar.

Shigeo y Yuuki los dejaron solos en la sala a la pareja, que al momento en que observaron que estaban solos, Naoki pudo relajarse a su lado.

Él le acariciaba el vientre, mientras les decía cosas bonitas a sus hijos, algo que sorprendió a Kotoko que fuera tan tierno con ellos pues, desde que lo conocía, era un hombre serio, frío, que no mostraba ni un gramo de humanidad, aunque su vida dependiera de ello.

Realmente se mostraba cambiado, tal vez, sus hijos habían ablandado ese endurecido corazón. Lo cual le hizo recordar aquel hecho que sufrió cuando era niño.

—¿Es buen momento para que me cuentes lo que pasó cuando eras pequeño? — preguntó Kotoko acariciando el cabello de su novio.

—Nunca es buen momento pero, solo porque eres tú te lo confiaré — Naoki se levantó — pero aquí no, vamos a la recámara, allá hay más privacidad.

Los dos caminaron hacia su dormitorio, al entrar, Kotoko se sentó en la cama, mientras Naoki jaló la silla del escritorio para poder sentarse frente a ella. Le tomó de las manos y comenzó a relatar lo sucedido.

—Mi madre siempre quiso niñas, pero como te habrás dado cuenta, no fue así. Recuerdo que eso ya te contó, ella compró mucha ropa de niña y cuando nací no quiso desperdiciarla y lo que tal vez era un juego, se tornó en una obsesión.

—Como voy a olvidar aquella foto, fue mi arma secreta para que me ayudaras con los exámenes — comenzó a reírse

—Me sentí expuesto y traicionado por mi madre en aquel momento pues, yo le había dicho que quemara todo eso, pero al parecer no lo hizo — suspiró — y le agradaste mucho a ella por lo cual, te mostró mi secreto y hasta te regaló una foto — él sonrió — no se imaginó que con eso iba a ser chantajeado.

Ambos soltaron una risa, al recordar aquella escena en sus vidas que marcó una historia. Pues tal vez, si él no le hubiera ayudado a mejorar, Naoki no se hubiera enamorado de ella. En aquel momento, él no sentía nada por Kotoko, pero conforme fue viendo su esfuerzo y tenacidad, el desagrado se convirtió en admiración, y sin querer, esa admiración se fue transformando poco a poco en amor.

—En fin, continuando con el tema. A pesar de tener memoria eidética, no recuerdo hasta que tenía tres años, mi madre me llevaba a todos los lugares vestido como niña, siempre me adulaban diciéndome que era hermosa y mi madre se sentía orgullosa de eso. Mi padre, fue muy pasivo con ella, por eso mismo estaba enojado con él porque pudo haber detenido a mi madre, pero no lo hizo.

» Llegaba el momento en que yo entrara al preescolar, recuerdo que mi madre estaba tomándome fotos en un parque, traía puesto un vestido blando y esponjoso, con flores en el cabello. Mi madre me lo dejó largo por lo mismo, para que pareciera una niña. Mi padre le dijo que era momento que ella parara, que yo era un niño como para que me vistiera así, yo era muy pequeño y no comprendía lo que eso significaba, pero como siempre, mi padre dejo hacer lo que quería a mi madre y no impidió que comprara uniforme de niña y me mandara a la escuela vestido como una.

Kotoko estaba prestando atención a lo que Naoki le contaba, no podía entender la obsesión de su suegra. Mientras Naoki relataba, ella podía ver que aquello le desagradaba y estaba haciendo un esfuerzo mayúsculo para contarle a ella aquel momento en su vida que le marcó para siempre.

—Mi madre me llevó con uniforme de niña a mi escuela — dijo Naoki acariciando la mano de ella —todos mis compañeros, incluso la maestra se maravillaba conmigo. Me decían que era hermosa, que era la niña más bonita que habían visto — sonrió con un poco de tristeza — todos los niños se peleaban por mi y eso se sentía bien, sentirse alabado, admirado, querido y hasta envidiado. Yo era un niño pequeño, pero en ese tiempo no era absolutamente nada de lo que soy ahora. Recuerdo que era dulce con mis compañeros, muy amigable y hasta encantador.

» Sin embargo, después de varios meses de asistir como niña al colegio, tuve que quitarme el disfraz porque comenzaron a dar clases de natación. Todos mis compañeros comenzaron a reírse de mí, a rechazarme cuando antes se peleaban por mi atención. Decían que no querían ser amigos de un travesti y yo me sentí en ese momento expuesto, traicionado por mi madre que se suponía debía protegerme, no arriesgarme a tal humillación.

Recuerdo que nadie quería acercarse a mí ese día, y a pesar de todo no lloré y comprendí que, aunque fuera el mismo niño dulce que conocieron, a ellos lo único que le interesaban era el exterior, nunca me aceptarían de nuevo vestido como debía ser. Mi madre se disculpó con las maestras, aún no entiendo por qué no tuvo problemas legales en aquellos días al hacer ese tipo de cosas — suspiró Naoki — mi padre solo le dijo a mi mamá que se lo había advertido, que no había sido una buena idea. Mi madre estaba claramente arrepentida y llorando me pedía disculpas, es mi madre, a pesar de todo la quiero y a partir de entonces, dejó su obsesión a un lado y comenzó a tratarme y vestirme como debía ser, como un niño.

—¿Esa experiencia te hizo cerrarte al mundo Irie kun? — preguntó Koroko

—Sí, me di cuenta de lo superficial que es la gente, que no importaba como fueras, siempre te juzgarían por cómo te ven. — Naoki se cambió de sitio, se sentó a lado de su novia — cuando fui vestido como niño a la escuela, yo no le hablé a nadie y ninguno de mis compañeros hizo el esfuerzo por volver a dirigirme la palabra, al menos que fuera necesario. Eso me entristeció al principio, pero después, me hizo encapsular todos mis sentimientos para no sentirme avergonzado, herido, humillado. Fue una constante en mi vida desde aquel momento que conforme pasaban los años, yo fui apartando todas esas emociones tan molestas, llegué al punto de no sentir absolutamente nada, por más exitosa o embarazosa que fuera la situación, yo no experimentaba alguna emoción.

—¿En serio?

—Sí, hasta que te cruzaste en mi camino — él la miró — todas las chicas se me declaraban a diario, quizá de una manera más discreta que tú — ambos comenzaron a reírse — pero cuando te paraste frente a mí, fuiste una chica más. Después me di cuenta que tú realmente me quería sin importar nada, pero estaba tan acostumbrado a guardar mis sentimientos y emociones que en lugar de retenerte después de que estuvimos juntos, te alejé. Fue entonces que me di cuenta que eras la única persona con la que podía abrirme sin el miedo de ser ridiculizado de nuevo. — la miró a los ojos — claro, debo omitir el espectáculo de la graduación porque soy consciente que me lo merecía. — Naoki le sonrió

» Conforme iba creciendo, me fui dando cuenta de mis capacidades, lo cual me llevaba a tener de nuevo la adulación y la admiración que tenía en el preescolar, pero eso ya no me importaba, me era fastidioso porque solo era algo superficial, no algo genuino. Aparte que me di cuenta que la gente es estúpida.

—¿Yo sigo siendo una estúpida para ti? — Kotoko lo interrumpió.

—Sí, pero eres mi estúpida — el se acercó para darle un beso, pero ella se levantó en seguida de donde estaba.

—¿Entonces sigo siendo una estúpida, un idiota para ti? — Kotoko cubrió su rostro, Naoki se sorprendió ante su cambio de humor y se preocupó al oírla llorar.

—No Kotoko, no llores — el se levantó para tomarla de los hombros — yo solo quería decirte algo tierno, no era mi intención hacerte sentir mal.

—Siempre me dices que soy una estúpida — dijo con la voz entrecortada — ¡Nunca va a cambiar eso entre nosotros!

—Kotoko, escúchame, lo siento, yo soy el estúpido, no tú — Naoki estaba realmente entrando en pánico, quería decirle algo bonito sin darse cuenta que tal vez era algo insultante para ella.

—Pero tú eres mi estúpido favorito. — Kotoko apartó las manos de su rostro, viéndolo y sacándole la lengua.

Ella le había tomado el pelo y él se había sentido inútilmente mal por haberla ofendido. Naoki en vez de enojarse, comenzó a reírse mientras la tomaba de su cintura.

—Así que quisiste hacerme una broma — Kotoko comenzó a reírse — no señorita, de mí no vas a huir sin recibir un castigo — dijo Naoki mientras la tomaba en brazos para acostarla en la cama

—Lo siento, fue inevitable Irie kun — dijo Kotoko entre risas — Pero al fin admitiste que eres un estúpido.

—Lo soy, y este estúpido te va a dar una lección — dijo mientras le quitaba la blusa y comenzaba a desnudar uno de sus senos para besarlos — te quiero Kotoko.

—Yo más.

Ellos comenzaron a juguetear y a reírse mientras se acariciaban. Kotoko podía comprender porque su novio era como era, su infancia no había sido nada convencional y le había traído desgracias innecesarias. No podía comprender porqué su suegra llegó a ese punto de vestirlo de niña, provocando que él viviera una experiencia traumática y horrible ¿Acaso nunca se puso a pensar en esa posibilidad? ¿Su suegra iba a vestirlo de niña hasta que fuera mayor? Era algo totalmente alarmante, por primera vez comprendió a Naoki y se prometió así misma que nunca permitiría que eso pasara con sus hijos.

Sin embargo, el hecho de que él se abriera con ella le daba a entender que la amaba y confiaba totalmente en ella. Tenía ganas de casarse con él en ese mismo instante, pero se decidió esperar hasta que él se lo propusiera de nuevo. Quería unirse al padre de sus hijos y formar una familia feliz, compensar esa experiencia amarga, dándole la oportunidad de criar a sus niños de una forma diferente, protegiéndolos y cuidándolos.


¡Perdón por tardar en actualizar! mi computadora estaba fallando y no había tenido oportunidad. Espero les guste este capítulo. Disculpen si me salgo un poco (mucho) de la personalidad de Naoki... Bueno, en la serie cuando tienen a Kotomi el cambia mucho y se convierte en un papá muy tierno con ella.

¿Qué les pareció la noticia? jajajajajaja discúlpenme... pero prometo traer a Kotomi eventualmente.

Lalaland: gracias por comentar y una disculpa por no haber actualizado... mi compu estaba fallando. jejejeje muchas gracias por tu apoyo.

En fin, espero les haya gustado. No olviden de dejarme un review que me encanta leerles.

Hasta pronto. Melina Tolentino