disclaimer: los personajes son de Stephenie Meyer, pero la historia es mía.

CAPÍTULO 2: PRIMER DÍA.

Bip,bip,bip; estúpido despertador, no debí quedarme despierta anoche hablando con Seth, ahora tengo ganas de quedarme en la cama y encima está lloviendo, algo totalmente nuevo en Forks, nótese mi sarcasmo. Apague la cosa ofensiva, llamada despertador y me levante para hacer mi rutina diaria.

Para hoy había escogido un sweater blanco y morado, el sweater tenía estos colores de forma degradada y unos jeans blancos, con bolso y botines cafes; me deje el cabello suelto y me puse un gorrito gris; al salir de mi habitación tomé las llaves de mi auto y baje a desayunar, descubrí que Seth ya se había ido ya que tenía que recoger un amigo. termine de desayunar y me dirigí a la puerta que daba al garaje, mi auto lo había comprado Charlie, apenas se enteró que venía, era un lamborghini huracán negro, era mi regalo de bienvenida.

Una vez en el, tome camino hacia el instituto, no fui muy difícil llegar, ya que, solo tuve que seguir los autos y a los chicos que iban en la calle; al llegar aparqué el auto junto a un volvo XC60 y apague el motor; todos los que están en el estacionamiento se quedaron mirando mi auto, inclusive vi a unos chicos babear un poco. Abrí la puerta y, tomé mi bolso y las llaves antes de salir del coche, para dirigirme a la oficina por mis horarios.

Todos me miraban, obviamente este era Forks y yo era la nueva novedad, que emoción, seguí mi camino a la oficina y un chico de gafas y con acné se acercó, no era feo, pero tampoco era mi tipo.

- Hola, tu debes de se Isabella Swan, yo soy Eric Yorkie- dijo el chico, pero con demasiado entusiasmo en su voz- necesitas a alguien que te enseñe las instalaciones, porque yo puedo hacerlo- dijo incluso antes de que yo alcanzara a responderle.

- Sí, a la primera pregunta; pero la verdad no necesito ayuda, muchas gracias por ofrecerte-le respondí antes de seguir caminando, el chico se quedo atras un poco cabizbajo, pero no le tome mucha importancia.

Por fin llegue a la oficina y abrí la puerta de vidrio; en la pequeña recepción se encontraba una señora de cabellos rojos y gafas un poco grandes para su rostro, al sentir la puerta levantó su rostro, de lo que sea que estuviera mirando y se quedó mirándome fijamente - hola, mi nombre es Isabella Swan, soy la nueva estudiante y vine a recoger mis horarios- le dije acercándome al escritorio.

- Ehh, sí, por supuesto, tu debes ser la hija de Charlie, esperame un momento- dijo ella mientras se levantaba y se dirigía a un organizador de metal, rebusco un rato y cuando encontró lo que buscaba se acercó de nuevo a mi. - aquí tienes, este es para que tus profesores lo firmen, este es un folleto con el mapa de el instituto y por último, este es tu horario- dijo ella mostrándome los uno por uno- ahora necesito que firmes esto- dijo ella mostrándole un papel con muy pocas palabras en el, básicamente era la constancia de que ella me había dado la información y los papeles necesarios.

- De acuerdo Sra. Cupe muchas gracias- dije firmando el papel antes de salir de ahí y dirigirme a mi primera clase, era español con la Sra Mejía, bien hasta ahora todo iba bien, ya que yo sabía español y, otros tres idiomas más, esto sería pan comido.

Llegue al salon muy fácil el instructivo decía que era en la planta , en el tercer piso; menos mal ya me encontraba en ella y solo me toco subir hasta el tercer piso; sino hubiera llegado tarde y yo odio hacerlo.

- Buenos días- Dijo la Sra. Mejía con un acento latino bastante marcado- tu debes ser Isabella Swan, te importaría pasarme el papel que te entregó la Sra. Cope para poder firmarlo- todavía se encontraban ingresando los últimos estudiantes al aula.

- Sí, por supuesto- le entregue el papel y ella me lo regreso, después de haberlo firmado; ya todos se encontraban en sus asientos y vi que solo quedaba uno al lado de una chica pequeña y de cabellos cortos, ella me recordaba a una pequeña hada y se me hacía bastante familiar.

- Chicos tenemos una nueva estudiante, ella es Isabella Swan- dijo ella después de levantarse de su asiento- te importaría contarnos un poco sobre ti Isabella-

- No, esta bien- igual ya no tenía opción- me gusta que me llamen Bella, vengo de LA y tengo 17- les conté lo básico sobre mi, vi como la pequeña pixie se sorprendía un poco después de mi presentación, la verdad no le tome mucha importancia y me fui a sentar justo a ella.

- OMG!, no puedo creer que eres tu, mi nombre es Alice Cullen, nosotras solíamos jugar cuando éramos pequeñas, espero que te acuerdes de mi- dijo ella rápidamente, casi ni le entiendo, no pauso ni para respirar.

Ahora entiendo porque se me hacia familiar, yo jugaba mucho con ella, ya que su padre tenía algunos negocios con el mío- sí, si me acuerdo, tambien me acuerdo de la vez que escondiste mi muñeca- dije riendo bajo, ella se había enojado porque no la deje jugar con mi cabello y escondio mi muñeca favorita.

-Sí, mi madre hizo que te la devolviera...- pauso a mitad de su frase ya que la Sra. Mejía nos regaño, después de eso ambas nos concentramos en los que la profesora decía y no hablamos más.

Las siguientes dos clases antes de la hora de almuerzo estuvieron bien, el único inconveniente es que un chico llamado Mike, me estaba siguiendo como si fuera mi perrito faldero y desgraciadamente tenía matemáticas y lenguaje conmigo.

En matemáticas conocí a dos chicas Angela y Jessica, la primera me cayó muy bien, pero la segunda me pareció un poco chismosa, ambas me invitaron a sentarme con ellas en el almuerzo, pero decliné porque esperaba encontrar a Alice y hablar con ella, si no me sentaria on Seth, si es que también lo encontraba.

Al salir de la lengua, me dirigí a la cafetería tratando de esconderme de Mike, pero lastimosamente no lo logre y el chico terminó siguiendo de nuevo.

- Y, Bella, te gustaria salir conmigo este sábado- es que el chico no se rendía, ya me había inventado todas las excusas posibles y me había negado otro montón de veces a sus supuestos avances.

- Lo siento Mike, pero tengo planes para este sábado- dije dejándolo atrás apenas abrí la puerta de la cafetería y vi a Seth sentado en la misma mesa que Alice; me dirigi rapidamente a la fila de la comida y una vez fue mi turno pedí un pedazo de pizza de pepperoni y una botella de agua.

-Alice, Seth los estaba buscando, dije sentandome en la silla que estaba al lado de Seth-todos los chicos se quedaron mirándonos.

- Chicos esta es mi hermana Bella- que tierno, ya me considera su hermana- Bella, estos son Jacob black, Sam uley y su Novia Emily Young, Emmett Cullen y su novia Rosalie Hale, este es Jasper Hale y parece que ya te acuerdas de Alice Cullen, su novia y por último este Es Edward Cullen- dijo el señalando uno por uno; Jacob era moreno y acuerpado, bastante musculoso; sam era muy parecido solo que sus facciones varían un poco, pero ambos tenían ojos bastante negros; su novia Emily era delgada y alta, también muy morena; luego estaban los Hale, Rosalie era una rubia despampanante un poco baja, pero no por eso menos hermosa; por el otro lado estaba Jasper él era bastante alto no muy musculosos, pero si lo suficiente, igual que su hermana era rubio y de ojos azules; por último estaban los Cullen, Alice como dije antes era bajita y tenía la apariencia de una pixie, tambien tenia los ojos azules muy oscuros y el cabello negro muy corto; luego estaba Emmett con el cabello negro al igual que Alice, ojos cafes y era bastante musculoso y grande,me recordaba mucho a un oso; por último estaba Edward, él era el más atractivo a mi parecer, ojos verdes, cabello castaño cobrizo, alto y no demasiado musculoso.

Los salude a todos y ellos me dieron la bienvenida a el grupo, me di cuenta que todos estaban en el equipo de fútbol Americano junto a Seth y que Edward era el Quarterback del equipo, la verdad yo no sabía mucho de el deporte, pero me gustaba.

-Bella, cuál es tu próxima clase?- me preguntó Alice.

- Tengo Biología con el Sr. Banner- le respondí luego de mirar mi horario.

- genial esa te toca con Edward, lastima que no te tocara conmigo, pero al menos vas a estar con alguien un poco conocido- dijo ella y después puso una cara un poco misteriosa, la verdad me daba un poco de miedo y luego se acerco a mi oído- igual, siempre se puede terminar de conocer- se levanto y me guiño el ojo, al parecer noto la forma en la que mire a su hermano; trágame tierra que vergüenza, sentí como mi rostro se ponía caliente, signo de que el sonrojo ya estaba presente.