Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.

Advertencia: Lenguaje.

Nota: He intentado que los datos fueran lo más… "fehacientes" posibles. Perdonad si hay alguna errata.


La Caballería

Subió las escalinatas que llevaban al interior del edificio con rapidez apurando el cigarrillo que se había encendido desde el parking.

Se apartó a tiempo de recibir un golpe contra la puerta que se abrió de forma repentina dejando salir a una familia. Daryl exhaló el humo del cigarro por encima de su hombro y se coló por el hueco que habían dejado.

Fue directo hacia la ventanilla de la recepción donde una mujer que rondaba la cincuentena le miró por encima de sus gafas de pasta.

- Llegas tarde. – Le dijo ella golpeando la punta de su boli sobre el cuaderno en el que estaba anotando las entradas y salidas de la gente.

- Recuperaré el tiempo.- Dijo él escueto esperando a que escribiera su nombre en el papel y le pasara el cuaderno para firmarlo. – Vieja arpía…- Murmuró entre dientes.

Echó un garabato ininteligible y se dirigió hacia el vestuario. Abrió la taquilla que habían vaciado para él semanas atrás y sacó la camiseta con el logotipo de la residencia bordado sobre su pecho. Se cercioró de que el vestuario estaba vacío y se quitó la camisa colocándose su uniforme de trabajo. Cerró la taquilla olvidando de forma consciente el pantalón que seguía intacto como el primer día. No iba a ponerse ese trozo de tela, prefería arriesgarse a joderse sus propios pantalones a tener que ponerse eso.

Ajustó el paquete de tabaco en el bolsillo de su pantalón mientras recorría el largo pasillo plagado de puertas hacia la gran sala común.

El sonido de la televisión encendida llegó a sus oídos con rapidez debido al gran volumen al que lo mantenían. Probablemente Jimmy estaba intentando escuchar por enésima vez lo que fuera que estaban emitiendo en ese momento sin demasiado éxito.

- ¡HEY!- Daryl se volvió hacia el grito al reconocer en seguida al dueño del mismo. Sentado en su silla de ruedas, Bob se acercaba a él con una sonrisa en la cara.- Te dije que vendría.- Le recriminó a un hombre de avanzada edad sentado en un sofá individual a su espalda.

Él le ignoró con un gesto de la mano y volvió su atención de nuevo a las cartas que sujetaba entre sus dedos. Sacó dos de ellas y las colocó en el centro con una sonrisa maliciosa. Sus compañeros de partida se quejaron por haber perdido esa ronda.

- Gerald me dijo que ya no vendrías.- Continuó Bob estrechando la mano de Daryl a pesar de sus reticencias.- Vamos hijo, quiero presentarte a unos

Daryl se colocó a espaldas de Bob y siguiendo las indicaciones del anciano empujó su silla en dirección a un pequeño grupo de hombres reunidos junto al amplio ventanal que daba al jardín exterior. Cuando se percataron de su cercanía dos de ellos se volvieron en su dirección, el joven Dixon asintió a ambos a modo de saludo echando un rápido vistazo al resto de miembros del grupo congregado.

- Muchachos, éste es Daryl Dixon.- Un breve coro de saludos y palmadas contra su mano o cualquier parte de su cuerpo que pudieran alcanzar se abrió paso en el bullicio de la sala.

- Daryl, estos son Jeff, Davies, Hank y Shark.- El último de la lista amplió su sonrisa dejando a la vista la falta de más de un diente.- Servimos juntos en Vietnam.

- Vamos hijo, siéntate.- Le indicó uno de ellos el sofá. Daryl aceptó la oferta y se sentó en uno de los extremos del sofá, Jeff sentado a su lado y Bob en su silla a su derecha.- ¿Alguna vez has estado en el frente?

- No, señor.- Le respondió Daryl con vehemencia incomodado.

Los cinco veteranos intercambiaron miradas entre ellos hasta que Bob fue el primero en romper de nuevo el hielo comenzando a hablar.

- Ese hombre que tienes sentado a tu izquierda hijo,- Bob señalaba a Jeff quien imaginando lo que iba a decir comenzó a reír quedo- me salvó el culo de morir acribillado por un jodido vietcong. – Daryl esbozó una media sonrisa contagiado por la que su interlocutor portaba.

- ¿Qué pasó?- Preguntó clavando su codo izquierdo sobre su rodilla y apoyando su mentón en el envés de su mano.

- Formábamos parte de lo que en un futuro sería conocido como 1ª División de Caballería aérea.- Daryl alzó las cejas sorprendido.

- ¿Erais de los que iban en helicóptero?- Bob asintió con mirada soñadora recordando aquellos años.

- Después de que los ingleses lucharan en Malasya, EEUU se dio cuenta de que necesitaba cambiar su forma de pelear si quería salir con vida de una guerra.- El anciano se rascó el mentón, rozando con la yema de sus dedos la cicatriz escondida bajo la barba. – Éramos bastante nuevo en eso y… En fin, la flota constaba de casi 500 helicópteros. En la vida me había subido a un cacharro de esos y cuando tuve que poner un pie allí… Uff…- Jeff rio viendo la cara de Bob siendo secundado por el resto de miembros de la división.

- El primer viaje la cena acabó a nuestros pies, ¿lo recordáis?- Intervino Hank entre un coro de gritos y silbidos. – Aunque por supuesto seguro era porque estaba en mal estado, claro.- Añadió con una mano en el pecho recuperando la calma perdida.

- Aún recuerdo el sonido incesante de las hélices batiendo contra el viento mientras avanzábamos en la oscuridad.- Shark apoyó su mano sobre su pierna izquierda amputada desde la rodilla hacia abajo.

- El ruido de las ametralladoras disparando esos diminutos puntos antes de tomar tierra…

Un silencio se hizo en el grupo mientras los implicados recordaban aquellos instantes vividos hacía décadas pero que no habían caído en el olvido de sus mentes ya ancianas.

- Bueno, como te decía antes chico,- Bob palmeó la pierna de Daryl ignorando el respingo que dio al contacto,- la primera compañía en tomar tierra era la B, la nuestra. Luego descendieron la A y la C tras haber asegurado el perímetro. Pero la calma duró poco…- Se ajustó las gafas en el puente de la nariz clavando su mirada casi traslúcida en la del chico.- Decenas de vietnamitas aparecieron de la nada y comenzaron a dispararnos sin miramientos. Los muy cabrones estaban escondidos por lo que nos era muy complicado abatirlos. Las balas volaban en todas direcciones… Hacia los soldados, los helicópteros…

- Lograron separarnos del resto y nos rodearon.- La voz de Hank daba fe de que habían estado muy cerca de ser aniquilados a miles de kilómetros de sus casas bajo el fuego enemigo.- Ordenaron a la Compañía D que no aterrizara, y los soldados saltaron a tierra. La mayor parte de nuestra compañía junto con la A retrocedieron dejándonos solos.

- Muchos de nuestros hermanos cayeron… Billy, Murphy, Stan, Dennis, Paul, Jameson, Ethan, Morgan…- Enumeró Jeff perdiendo su mirada en las baldosas del suelo, relucientes bajo la luz intermitente de las lámparas alógenas. – Fue entonces cuando Hank perdió la pierna.- Señaló con el mentón a la víctima quien asintió acariciando el muñón con energía.

Ya no sentía tan dolorosa la pérdida de la misma y eran escasas las ocasiones en las que creía sentir la parte perdida. Cuando despertaba de alguna pesadilla por la noche se sentía capaz de ponerse en pie en ambas piernas pero en cuanto se sentaba en la orilla de la cama, se daba cuenta de su error.

- Y allí fue cómo yo acabé con un agujero de bala en la espalda.- Daryl miró a Bob.

- ¿Fue entonces cuando acabaste en la silla?- Bob asintió antes de continuar hablando.

- En el momento podía mover las piernas, pero con el paso de las horas y con los jodidos enanos esos disparándonos no había manera de que los sanitarios nos alcanzaran.- Había habido momentos en los que pensó que no volvería a casa.- Era un lastre para la compañía pero ese capullo de ahí- señaló a Jeff con su mano- no me dejó allí tirado para ser carnaza de esos buitres. Arrastró mi culo casi inmóvil por esa tierra maldita hasta el helicóptero que al final nos logró evacuar. Si no llega a ser por él, hoy no estaría aquí. Le debo la vida.

- Hubo doce bajas, 8 heridos con ellos dos, sólo estábamos siete en pie repeliendo el ataque. – Elaboró Shark haciendo memoria sin demasiado esfuerzo.

- ¿Volvisteis a casa los cinco?- Les preguntó.

- Lo que quedaba de nosotros volvió.- Respondió Davies hablando por primera vez. Sus palabras daban muestras del bagaje que ese grupo de hombres llevaba arrastrando prácticamente toda su vida.

Las horas pasaron con rapidez después de esa presentación oficial del grupo de veteranos de la Caballería, desviándose hacia una trepidante partida de cartas que parecía iba a dejar a Daryl sin tabaco frente a la pericia de los más ancianos.

- ¡Venga ya, Bob! ¡Eso es imposible!- Se quejó el chico tirando sus cartas sobre la mesa ofuscado por otra nueva derrota. Iba a tener que comprarse un paquete de tabaco nada más salir de allí.

- ¿Me estás llamando tramposo, hijo?- Le dijo el anciano entre risas haciéndose con los cigarrillos de los demás dispuestos en el centro de la mesa.

- ¿No sabes del respeto a los mayores?- Comentó Jeff en tono jocoso observando la escena desde su sitio.

- Haced lo que queráis con vuestro tiempo, viejos, yo me voy a fumar mi último cigarro.- Dijo Daryl poniéndose en pie sacando de su bolsillo el paquete de tabaco dispuesto a encenderse uno.- Ahora vuelvo para seguir con esta farsa.

Se alejó hacia la puerta que daba al jardín trasero al estar prohibido fumar en el interior de las instalaciones. La primera bocanada de humo que inundó sus pulmones relajó sus músculos tensos ayudándole a disfrutar de su vicio particular.

El sol comenzaba a ponerse en el horizonte así que ya no faltaría mucho para que su tiempo allí se terminara.

Antes de escuchar su voz, Daryl alcanzó a oír el ruido de las ruedas de la silla sobre la gravilla suelta del camino empedrado que llevaba al amplio jardín. Se volvió hacia Bob quien se acercaba a él con el regazo lleno de los cigarrillos que había ido ganando a lo largo de la noche. Cuando llegó a su altura y detuvo la silla, el anciano cogió un puñado de ellos y se los tendió a Daryl.

- Son tuyos, Bob, te los has ganado.- Le dijo Daryl negando con la cabeza sin querer aceptar su ofrecimiento. Dio otra calada al cigarrillo formando un aro perfecto al salir de su boca.

- Yo no fumo, hijo.- Le golpeó el costado con el puño lleno de cigarros obligándole a cogerlos.

- ¿Entonces por qué os jugáis tabaco?- Le pregunto sin comprender aceptando finalmente los cigarros pero sin guardárselos en el bolsillo.

- Porque es nos hace recordar los viejos tiempos.- Esbozó una sonrisa cansada. – Los buenos. – Añadió.

- ¿Alguna vez…- Daryl parecía inseguro jugueteando con el cilindro entre sus dedos, su mirada en sus pies hasta que miró de soslayo al hombre de la silla- alguna vez quisiste volver? Si hubieras podido, ¿habrías vuelto?

- Sin lugar a duda.- El menor de los Dixon asintió en silencio.- Así habría sabido que esa panda de inútiles volvía de una pieza.- Aquella afirmación arrancó una carcajada ahogada a Daryl entre calada y calada.- ¿Estás pensando en alistarte, Daryl?- El chico miró al anciano con curiosidad al haberle llamado por su nombre. Siempre era "chico", "hijo" o algo similar. Daryl se encogió de hombros apurando el cigarrillo hasta el filtro sin saber muy bien qué responder.- Quédate en casa, allí no se te ha perdido nada.

- Lo que pasa es que quieres tenerme aquí para poder desplumarme, Bob.- El anciano rio con calma, su cuerpo entero agitándose en la silla ante la divertida mirada que la lanzó Daryl.

- ¿Eso quiere decir que vas a seguir viniendo?- Le preguntó Bob secándose la comisura de los ojos con un pañuelo de tela.

- ¿Qué quieres decir?- Daryl tiró la colilla al suelo y la pisó con la punta de su bota, el humo sobrevolando sus cabezas perdiéndose en las primeras luces del atardecer.

- Ya han pasado las 120 horas de servicios a la comunidad que tenías que cumplir.- El chico desvió la mirada hacia el jardín lejos del rostro del anciano. No pensaba que ellos supieran por qué había terminado allí todas las tardes desde hacía varias semanas.- No hay nada de lo que avergonzarse, chico.- Le dijo en tono sereno.

- La verdad es que… Ayer cuando me iba a salir Scott, el jefe de aquí me dijo si me interesaba un trabajo a tiempo parcial.- Daryl volvió su mirada de nuevo hacia Bob.- Limpiando y ayudando en la sala común con todos vuestros sarnosos cuerpos.- Mordió la sonrisa que intentaba escapársele y aguantó el golpe en las costillas que le propinó el anciano.

- Entonces, ¿mañana jugamos otra mano al póker?- Le preguntó Bob mientras Daryl jugueteaba con los cigarrillos que le había dado.

- ¿Tengo material para aguantar otro día más, no?- Preguntó agitando su mano llena de tabaco viendo al anciano reír frente a él.


Este capítulo quisiera dedicárselo a RosiePosie que el otro día fue su cumpleaños y me comentó que le gustaría ver a Daryl desempeñando un trabajo parecido al que he retratado. Espero haberme acercado a lo que esperabas.

Espero haberos entretenido un rato en plan bien y no queráis echarme una maceta a la cabeza.

Cualquier duda, sugerencia, pregunta, petición ya sabéis dónde encontrarme.

Ekhi