-Nozomi… gra-gracias por ayudarme con las compras – dije algo sonrojada, mirando hacia el lado contrario de donde estaba la chica junto a mí. Ambas salimos del súper mercado para dirigirnos al sistema de apartamentos donde yo vivo, cargando algunas bolsas en cada mano – yo... Solo quería que me acompañaras, no tienes por qué cargar las bolsas.
-No te preocupes por eso, Nicocchi, no es como si pesaran mucho y, mientras sea por ti, haría cualquier cosa – me dedicó una sonrisa, ella siempre es así conmigo, y realmente lo odio, tratándome tan amablemente haciendo que me ilusione, para que al final termine hablando de…
-Me pregunto cómo le estará yendo en los estudios a Honoka-chan – de ella, de Honoka, ¡Maldita sea! ¿Qué no puedes pensar en otra cosa? – es demasiado terca cuando se trata de eso, espero y Maki-chan sepa cómo tratar con ella.
-Eso es problema de Maki-chan, no tienes por qué pensar en eso – trate de decirlo lo más fríamente posible, no quiero seguir hablando de Honoka, me hace sentir furiosa – vamos Nozomi, vas muy lento – acelere el paso.
- ¡¿Ehh?! ¡Espera Nicocchi! – troto un poco para llegar a mi lado - ¿Qué pasa? Hasta hace un momento estabas en modo "dere dere", ¿Por qué vuelves a ser "Tsun tsun"?
-Nozomi… ¿No tienes otro lugar dónde decir estupideces? – la mire irritada.
- ¡Que cruel eres! Si sigues así nadie te querrá, nunca te casaras, y vivirás sola en la montaña sembrando lechugas con 23 gatos.
- ¿Podrías dejar de arruinar mi futuro? Tengo cosas más importantes de las cuales encargarme – Ya habíamos llegado al edificio donde se encontraba mi apartamento, solo debía subir una serie de escalones y listo - ¿Podrías darme mis bolsas? – extendí mi brazo derecho haciendo una señal para que me devuelva mis cosas.
-Nicocchi, eres muy fría a veces -me regreso lo que pedí - deberías de aprender más de Honoka-chan, ella siempre es amable con las personas y… - ladeé los ojos en señal de fastidio, ignorando todos los puntos buenos de Honoka que me está diciendo en este instante, ¿Por qué siempre termina así? ¡Ya estoy harta!
- ¡YA CÁLLATE! – le grité, pude ver como su cara se llenó de asombro por tal acción. ¡Mierda! - ¡SIEMPRE ES LO MISMO CONTIGO! - ¡Para! ¡Detente, Yazawa Nico! - ¡HONOKA ESTO! ¡HONOKA LO OTRO! - ¡No quiero que sea de esta forma! - ¡ME GUSTAS NOZOMI! – Lo dije… solté la bomba, bien hecho Nico, lo arruinaste, yo quería algo más romántico.
- ¿Eh? Nicocchi… yo…
-Lo sé, es más que obvio, ¿no crees? Te gusta Honoka – sus ojos se abrieron como platos de la sorpresa.
-He sido descubierta – sonrió – pensé que era lo suficientemente cautelosa para que nadie se enterara.
-Pues no lo eres, es más, se me hace estúpido que nadie se diera cuenta con lo obvia que eres – le di la espalda, subiendo los primeros tres escalones – Nozomi – voltee a verla, la vi un poco hacia abajo por la altura que había tomado de los escalones; la señale y dije - ¡No me rendiré tan fácil! ¡Hare que te enamores de mí! ¡Es una promesa! – subí lo más rápido que pude, corriendo por los pasillos hasta llegar frente a la puerta de mi apartamento.
Saqué las llaves de mi mochila escolar y abrí la puerta. Al cerrarla, me recargue en ella desplomándome en el suelo. Se lo dije, le exprese mis sentimientos a Nozomi, ella no es el tipo de chica que me dejaría de hablar por algo como esto, por esa razón, aunque me rechace, sé que no perdería su amistad. Me pregunto, ¿qué pasara de ahora en adelante?
….
- ¡Ya no puedo más! – me dejé caer en la mesa, estábamos en la habitación de Maki-chan, más exactamente en su mesa de centro, parecida a la que tengo en mi cuarto, pero más grande y bonita, como se esperaba de la princesa del hospital Nishikino.
Maki-chan suspiró - Bien, podemos terminar con esto por hoy, buen trabajo, Honoka.
- ¡Eres muy dura! Creí que ya me había salvado de Umi-chan y podría escaparme de ti de alguna forma, ¡pero puedes ser incluso peor que ella!
-Eso es porque Umi cae más fácil en tus encantos.
- ¿Encantos? – puse una sonrisa tonta y confundida, solo pude notar como se sonrojo al instante.
- ¡Quise decir engaños! Estar mucho tiempo contigo me pego la estupidez – cruzó los brazos.
- ¡Eso es cruel! – hice un puchero.
-C-cállate.
-Makiii~- Se escuchó una tercera voz que provenía de la puerta, al voltear vi a una mujer adulta, un poco más alta que yo, más o menos de la estatura de Eli-chan; de piel blanca y un peinado muy parecido al de Maki-chan, pero de un color más obscuro. Creo que es mas que obvio que se trata de su madre - ¡oh! Parece que tienes visita – se acercó a mí, a lo que me pare para saludarla educadamente – mucho gusto, eres Kousaka-san ¿verdad? Maki me ha hablado mucho de ti.
- ¡Mamá!
-El gusto es mío, Nishikino-san, puede llamarme Honoka – le sonreí.
-Bien, entonces, Honoka-chan – tomo mi cara con sus dos manos y la movió de izquierda a derecha – eres bastante linda, eres un buen partido para mi hija –sonrió, ¿Eh? ¿Qué dice? Siento como los colores suben a mi rostro, ¡y Maki-chan esta igual!
- ¡Mamá, no digas tonterías! ¿¡Crees que yo estaría con alguien tan estúpida como ella?!
Un sonido se escuchó en todo el cuarto, Tomate-chan y su madre tenían una expresión sorprendida en su rostro - ¡Rayos! ¡Chico, cálmate! – me toque el estómago, que fue lo que origino ese estruendo.
-Fufu, parece que alguien tiene hambre, Honoka-chan, ¿Por qué no te quedas a comer?
- ¿Ehh? No se preocupé Nishikino-san, no quiero ser una molestia.
-Vamos, vamos – me empujó hasta la salida – y dime Mamá, o Seiko, como te sea más cómodo.
Bajamos las escaleras hasta llegar al comedor, en el centro había una mesa grande y elegante para 10 personas, y en tres de los lugares estaban los cubiertos puestos - Sara-san – Seiko-san le hablo a una de sus empleadas, una mujer de unos 40 años un poco más baja que yo –¿podrías acomodar la mesa para una persona más? Hoy tenemos una invitada.
-Claro que si, Nishikino-san.
La mujer hizo lo que debía y se retiró – Bien, puedes sentarte donde gustes, pequeña – me dijo apretando una de mis mejillas – Yo iré a llamar a Seishirou.
- ¿Papá esta en casa? – preguntó Maki-chan.
-Sí, hoy no había mucho trabajo en el hospital, bueno, ahora vuelvo – salió del comedor.
Maki-chan tomo asiento y palmeo la silla a su lado – Siéntate Honoka.
Gracias – me senté a su lado.
-Volvimos – Seiko-san entró y a su lado venía un hombre alto, pelo rojo como el fuego y una mirada de pocos amigos… definitivamente es el padre de Maki-chan; me observó por unos segundos, pero yo sentí que fueron horas. Tranquilízate Honoka - ¿Ves? Te dije que es una chica muy linda.
La pareja se sentó frente a nosotras, puedo sentir la mirada penetrante del padre de Maki-chan, ¡esto me pone muy nerviosa!
-Así que… ¿Esta es la chica de la que Maki siempre se la pasa hablando?
- ¡Yo no hablo de ella!
La mujer de antes entró para darnos los platos llenos de comida, también dejo una canasta con pan, ¡PAN! Tomé rápidamente uno y lo mordí.
- ¡Delicioso! ¡Es el pan más rico que he probado! ¿Los dioses del pan me estarán dando su bendición? – sonreí mientras lloraba de felicidad.
Seiko-san río - Honoka-chan eres una chica muy divertida.
-Geez, Honoka, tienes pan en la mejilla.
- ¿Uh? – se acercó a mí - ¿Maki-chan? – tomo la migaja de mi mejilla y se la llevó a la boca.
-tienes razón, esta rico- sonrió a lo que yo me sonroje. ¡Mi-mierda! ¡Su padre me esta viendo como si quisiera matarme! ¡Un aura oscura emana de él!
-Y bien, Honoka-san, ¿qué clase de relación tienes con Maki? - ¡Uaah! ¡Tengo miedo!
-Yo, bueno, yo considero a Maki-chan una muy buena amiga – estoy tan nerviosa…
- ¿"Muy buena"?
-Sí, bu-bueno, me gusta-
- ¿Te gusta?
-N-n-no, bueno si, ¡p-pero no me refiero a su cuerpo!
- ¿QUE?
-No di-digo que sea fea - ¡Malditos nervios! – ¡C-creo que Maki-chan tiene un cuerpo muy sexy y ardiente! - ¡¿Por qué dije eso?!
– esto se puso muy divertido – dijo Seiko-san riendo, mientras observaba a su esposo que tenía una expresión de total sorpresa y enojo.
- ¡Honoka! – me habló Maki-chan, al voltear a verla ella…
- ¡Uag-! – me metió un pan en la boca.
- ¡Termina de comer! – me dijo molesta y sonrojada.
-Creí que moriría- me dije a mi misma viéndome en el espejo del baño de Maki-chan, ya habíamos terminado de comer, después de lo sucedido, el señor Nishikino ya no dijo nada, pero pude sentir su mirada de enojo hacia mí, aunque solo fue al principio por que luego me distraje con la deliciosa comida, en especial el pan, y ya no supe si siguió queriéndome matar.
Salí del baño ya más calmada tras hacer mis necesidades.
- ¡Honoka-chan! ¡Por fin te encuentro!
-Seiko-san ¿qué pasa?
-Quiero mostrarte algo – la mujer sonrió y me tomo del brazo – vamos.
Fui arrastrada hasta la sala, Seiko-san me sentó en el sofá principal junto a Maki-chan, que ya estaba aquí antes de llegáramos; y se fue rápidamente subiendo las escaleras.
- ¿Q-que paso? – le pregunte a mi amiga, que parece también estaba sorprendida.
-Yo también fui arrastrada por ella – suspiro – Honoka… - se sonrojo levemente – ¿es… es verdad lo que dijiste hace un rato? – ¡Ahh! ¡Es cierto! Por los nervios dije cosas que no debía… seguro está enojada conmigo.
-Bu-bueno – moví mis manos con nerviosismo – c-creo que s-si eres sexy.
Solo hice que Maki-chan se sonrojara más – ¡NO ME REFIERO A ESO, IDIOTA! ¿es verdad que yo… -desvió su mirada de la mía - …te gusto?
¿Eh? ¿era eso? Pero es obvio que me gusta, después de todo, ¡es una de mis mejores amigas! ¡Todas me gustan! Estaba a punto de contestarle, pero su mamá nos interrumpió.
-Ya volví, chicas – en sus manos traía un libro totalmente café, se sentó a un lado de mí y lo puso sobre sus piernas, vi que en la pasta decía "Nishikino Maki" y al abrirlo, había varias fotos de Maki-chan de niña.
- ¡Woa! ¡que linda! – sentí como dos manos se posaron en mi cara impidiéndome ver.
- ¡Mamá, no le enseñes eso!
-Vamos, Maki, siempre he querido mostrarle esto a alguno de tus amigos, pero nunca habías traído a uno hasta hoy.
-Pero, ¿Por qué a Honoka?
-No lo sé, tú la trajiste.
- ¡Esta bien! ¡Haz lo que quieras! – por fin me soltó y se cruzó de brazos - ¡Pero no te hagas ideas raras, Honoka! ¡Solo lo hago porque mamá insiste! – miro hacia otro lado.
- ¿Qué clase de ideas raras me haría solo por ver fotos? – pregunte ladeando mi cabeza.
- ¡Cállate y termina esto rápido! – puso su mano en mi mejilla y me empujo hasta que mi mirada quedaba puesta en el libro de nuevo.
-Discúlpala Honoka-chan, mi hija no sabe cómo ser sincera, es una chica muy problemática, lo saco de su padre.
-No se preocupe, sé que Maki-chan no lo hace con la intención de ser mala conmigo – le sonreí, gesto que ella me devolvió.
-Realmente me agradas, además, me gusta cómo suena Maki Kousaka – me giño el ojo. Yo solo pude sonrojarme ante ese comentario.
Me la pase muy bien viendo las fotos de Maki-chan de niña, ¡Era tan adorable! Seiko-san me contaba pequeñas anécdotas con cada foto que vimos, ¿quién diría que esa chica tan confiable y seria era del tipo que hacia berrinche si no le compraban lo que quería?, se me hizo muy lindo, por su parte Maki-chan no hablo ni una sola vez, pero pude notar su sonrojo causado por las historias que me contaba su madre.
Algo que me llamo mucho la atención, fue que en sus fotos siempre aparecía sola, había algunas en las que estaba con sus padres, o unas personas mayores que, según su madre, son sus abuelos, pero en general, nunca la vi con alguien de su edad, siempre sola…
También está el hecho de que no había fotos de ella usando uniforme escolar hasta que Seiko-san me enseño una donde estaba en 5to de primaria.
-Ya es tarde, me pregunto qué hora será… - mire la pantalla de mi celular - ¿¡LAS 8:30?! – me pare de golpe - ¡DEBO IRME! ¡MI MAMÁ ME MATARA!
- Espera Honoka-chan, ya es tarde para que una niña ande sola en la calle, ¿Por qué no te quedas esta noche?
-Concuerdo con mamá, es peligroso, Honoka.
-Pero… ya me invitaron a comer, me da pena abusar así de su confianza…
Seiko-san también se levantó -Sin peros, hoy te quedas, no estas abusando de nada, nosotras te estamos invitando – acaricio mi cabeza – así que, dame el número de tu mamá para avisarle y no tengas ningún problema.
- ¿Por qué deciden este tipo de cosas sin mí? – esa voz, ¡es el padre de Maki-chan!
- ¿Seishirou, dejaras que una jovencita de 16 años ande sola por las calles a esta hora de la noche? – pregunto Seiko-san con una sonrisa.
-Bien, puede quedarse – cruzo los brazos y miro hacia otro lado, ¡definitivamente es el padre de Maki-chan! – pero que sea en la habitación 17 - ¿¡17!? ¿¡Tienen tantas habitaciones!?
- ¡Por fin puedo descansar! – dije aventándome a la cama.
-Honoka, aquí tienes algo de ropa – puso la ropa sobre la cama – ahí está el baño – dijo señalando una puerta, realmente no entiendo a los ricos ¿para qué tantos baños? ¡Tienen uno en cada cuarto!
- Gracias Maki-chan, ¡uo! – vi que también me trajo ropa interior - ¿serán estas las braguitas de Maki-chwan? – la miré de manera divertida mientras tomaba la prenda.
- ¡CLARO QUE NO! – se sonrojo, logre mi cometido: molestarla.
Se despidió de mí y se marchó, por mi parte me metí a bañar para luego proceder a dormir tranquilamente. Hasta que un dulce sonido llamo mi atención, me senté en la cama y froté mis ojos, ya más despierta reconocí ese sonido.
-Maki-chan… ¿está tocando el piano?
