Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.
Advertencia: Lenguaje, Los Serrano, baños que parecen confesionarios, resurrecciones.
NOTA: Éste capítulo lo escribí estando enferma y con nocturnidad así que… No me hago cargo de las consecuencias de la lectura, el virus tiene la culpa. Perdonad si hay alguna errata.
Mmm creo que quedó algo más flojo de lo que había imaginado en un principio. La idea fue mutando…
Dios bendiga los Nuevos Estados Unidos de América
Rick desvió la mirada hacia la puerta abierta que daba al pasillo y de ahí a las escaleras que ascendían al piso superior. Las maderas de los peldaños crujían bajo el peso de quien las recorría con la velocidad que se podría esperar en alguien de su edad.
El hombre cuadró sus hombros de forma imperceptible junto al marco de la puerta, su espalda vuelta hacia el interior y al ocupante de la estancia. El rostro afable de Hershel no tardó en aparecer por el pasillo, un montón de papeles bajo el brazo y una sonrisa amable.
- Buenos días, Rick.- El hombre asintió a su saludó aceptando la palmada de apoyo en su hombro al pasar junto a él y entrar en la amplia habitación.
- ¿Qué tal has pasado la noche, Hershel?- Le preguntó él apoyando las manos en la cintura de su pantalón, su mirada alternaba su destino del pasillo al interior hacia las dos figuras.
- No me puedo quejar, ¿seguimos aquí no?- El tono de voz del anciano arrancó una parca sonrisa a Rick quien miró de soslayo a su interlocutor.- Aunque sé de uno que no piensa igual…- Daryl ahogó un bufido aceptando la pila de papeles que Hershel le tendió.
El cazador se sentó en la silla frente a la amplia mesa llena de papeles, cuadernos, bolígrafos, marcos de fotos vacíos y su cuchillo de caza. Clavado en la esquina de la mesa ese cuchillo, era la mayor muestra de lo que una vez había sido su rutina diaria y que con el paso del tiempo había comenzado a ser parte de ese nuevo pasado.
Hershel se sentó en la orilla de la mesa observando a Daryl echar un rápido vistazo a la orden del día. En cuanto vio que buscaba a tientas uno de los bolígrafos, el anciano le quitó el bote con rapidez, ganándose una mirada furibunda del menor de los Dixon.
- No has leído ni la mitad, Daryl.- Le dijo él con calma. Daryl apretó los labios en una fina línea recta.
- ¿A caso estoy firmando mi propia sentencia de muerte o algo?- Preguntó el hombre con sorna reclinándose sobre el respaldo de su sillón.
- Sabes por qué te lo digo…- Hershel le miró con dureza, instante que Daryl aprovechó para desviar su mirada hacia la puerta donde Rick permanecía de medio lado apoyado sobre el marco de la puerta.
- A mí no me mires.- Se excusó el ex sheriff cambiando el peso de un pie a otro.- A mí no me eligieron.
- Eso es algo que sigo sin entender.- Dos golpes de nudillo contra el marco de madera y la atención fue desviada hacia la joven apostada en el hueco de la puerta.
- ¿El qué no entiendes?- Preguntó Maggie frotándose la zona baja de la espalda. El peso extra del embarazo que aún no había llegado a término, le estaba pasando factura.
- Lo de siempre.- Contestó Rick antes de que Daryl pudiera abrir la boca.
- Grimes, no necesito que hables por mí.- Le dijo el cazador entre dientes logrando coger uno de los bolígrafos de Hershel al estar éste distraído con la aparición de su hija embarazada.
- Lo sé, sólo necesitas que muera por ti si es necesario.- El tapón del bolígrafo le acertó de pleno en la sien.
- Cierra el pico antes de que te despida.
Daryl centró su mirada en la línea de puntos sobre la que tenía que plasmar su firma. Debajo de ella podía leerse "Presidente de los Nuevos Estados Unidos de América". Sopló sobre el papel asegurándose de que absorbía la tinta con normalidad y se quedó mirando la firma unos segundos. Era algo a lo que no terminaba de acostumbrarse: ver su nombre ligado a semejante cargo. De verdad, ¿en qué había estado pensando la gente al escogerle a él? Vale que con la humanidad casi diezmada no había donde escoger pero, joder, seguro que algún político había sobrevivido, ¿no? Atrincherado en un búnker o algo similar, pero seguro que había alguno por ahí, entonces… ¿Por qué no había aparecido? ¡Maldita sea! Estaba seguro que el candidato del único partido opositor levantaba más simpatías que él, habiendo sido policía, eso tenía que contar en su favor. Aunque claro, también era cierto que la gente aún no olvidaba que se había estado acostando con la mujer de su compañero de trabajo y mejor amigo y que fue el culpable directo e indirecto de varias muertes. Vale que Walsh no fuera un santo pero, ¿Él? ¿Un Dixon? ¿Un paleto? Él no era mucho mejor.
Parpadeó al ver el papel frente a él reemplazado por otro diferente. Hershel se había acostumbrado con el tiempo en su papel de Asesor, Consejero, esos segundos en los que de forma casi imperceptible la cabeza de Daryl volvía a ese rincón que sólo él quería visitar.
Centró su mirada en el papel y comenzó a leerlo con calma, no tardó en sentir la presencia silenciosa de Maggie al otro lado de la mesa, expectante.
- Dime, Greene.- Daryl no levantó la vista del papel, no quería tener que volver a empezar desde el principio la lectura. Esa rutina era lo que más odiaba de todo.
- Venía a recordarte que tienes que ir a tomar el té con el jefe del CCE (Centro de Control de Enfermedades).- El hombre cerró los ojos pensando que tal vez sí que había algo que odiara más que firmar papeles: las putas reuniones. – No puedes posponerlo, y lo sabes, así que no me pidas que me invente alguna excusa, Dixon.- Dijo la mujer con tono autoritario.
- ¿Me ves cara de inglés? A tomar un té… ¿No se supone que puedo hacer lo que me dé la gana?- Firmó con desgana el último papel y le devolvió el bolígrafo a Hershel antes de pensar un destino menos apropiado para él.
- No hijo, no puedes.- El anciano apoyó su mano en el hombro de Daryl dándole un apretón amistoso. Daryl lo aceptó en silencio pasándose una mano por el pelo antes de ponerse en pie.
- ¿Hay alguna otra orden que tenga que firmar o algún capullo al que tenga que ver ahora?- Preguntó a los Greene desclavando el cuchillo de la mesa y guardándolo en la funda de su pantalón. - ¿Nada? Bien, Grimes, larguémonos de aquí.
Rick sonrió en silencio ante las ansias de su amigo de abandonar esas cuatro paredes pero sobre todo ese sillón.
- Voy a por la ballesta y vengo.- Cuando comenzó a alejarse Daryl miró por encima de su hombro percatándose de la presencia de Rick pisándole los talones- Nadie me va a asaltar de camino, Grimes.
- Soy tu sombra, te guste o no. – Le dijo el ex sheriff encogiéndose de hombros ignorando la mirada de exasperación de Daryl.
A sabiendas que no iba a librarse de él a menos que le pegara un tiro en ambas piernas, Daryl dejó que le siguiera para recuperar la ballesta y salir de la casa Presidencial cuanto antes. Era evidente que necesitaba aire fresco.
Rick veía la tensión en los hombros de Daryl acentuarse cuando se cruzaron con varios lugareños. A pesar del paso del tiempo, la cháchara de ascensor no era terreno agradable para Daryl, y era algo a lo que se veía forzado a hacer cada vez que decidía salir de la casa después de que el sol asomara la cabeza.
El ex sheriff no quitaba ojo de sus interlocutores, su mano preparada en la culata de su arma para disparar a quien se atreviera a poner en peligro la vida de su amigo, de su Presidente.
Daryl no tardó en librarse de ellos con una cortesía que en otros tiempos se habría parecido más al ladrido de un perro rabioso. Con un gesto de cabeza y una mirada cansada, el cazador le indicó a Rick que le siguiera, internándose entre los árboles.
Ambos hombres se movían en sincronía, tantos años juntos en la carretera había fortalecido el vínculo creado entre ambos en el campamento junto al lago. Con el paso de los años, con el invierno pasado en la carretera buscando comida antes de terminar en la prisión, Rick aprendió unos cuantos trucos de caza, pero sobre todo el más importante: el silencio a la hora de moverse en la espesura siguiendo los pasos de su amigo.
A cada paso que daban bajo el manto de los verdes árboles, Rick percibía la relajación que se apoderaba del hombre que andaba frente a él. Su cuerpo se movía con la misma ligereza que antaño a pesar de que los años les habían pasado factura a ambos. Ese momento, ese lugar era el espacio en el que Daryl se sentía más cómodo. Era su momento para relajarse y olvidarse de su nueva posición, aunque hubiera días que una salida de caza no fuera suficiente. Entonces le acompañaba en su despacho mientras vaciaba trago a trago alguna botella de licor que le enviaban. Daryl siempre insistía en que le acompañara. Rick siempre se negaba. Si estaba borracho y algo ocurría, ¿quién le iba a salvar el culo? "Puedo cuidarme yo solito, Grimes" Solía decirle Daryl con la voz un tanto pastosa y rasgada, su mirada nublada por el alcohol ingerido.
Almorzaron uno de los conejos de Daryl había cazado, apostados en un pequeño claro lejos de cualquier núcleo de población. Comieron en silencio, disfrutando de la calma que les rodeaba.
Daryl le golpeó la planta de su bota con la punta de la suya.
- Relájate Kevin Costner, aquí no hay nadie.- Rick esbozó una media sonrisa ante la broma, que siendo honestos no era la primera vez que la esgrimía. Comenzaba a acostumbrarse a ello.
- Cántame algo, Whitney.- Contraatacó él reclinándose sobre sus codos, haciendo caso al consejo de su amigo.
- Ya te gustaría a ti que te cantara algo.- Farfulló el cazador entre dientes tumbándose sobre la hierba, los manos enlazadas tras su nuca y la mirada fija en el cielo despejado. - ¿Crees que lo habrán conseguido?- Rick miró de soslayo al hombre frente a él, acariciándose de forma ausente su labio inferior, pensativo.
- No hacía falta que elaborara más la pregunta, sabía de qué le estaba hablando. No era la primera vez que salía el tema a relucir cuando se encontraban solos.
- Tal vez… Tendrás que preguntárselo durante el té.- Daryl asintió sentándose sobre la hierba, las piernas flexionadas, sus brazos rodeándolas.
- La anterior ocasión me dijo que estaban cerca.- Le confesó en voz baja mirándole a través del pelo que le caía en la frente. – Sería…
Rick asintió en silencio incapaz de terminar su afirmación. Si lo habían logrado, si lo habían conseguido sería… Daryl se puso en pie estirando los brazos hacia el cielo para destensar su espalda, rescató la ballesta del suelo y miró al ex sheriff.
- Habrá que ir a averiguarlo.
Rick observaba por el rabillo del ojo a Daryl removerse incómodo en la silla. Las mangas de la camisa no habían tardado en ser enrolladas hasta los codos, el primer botón de la prenda desatada, el chaleco de pingüino como él le llamaba en el respaldo de la silla. El trabajo de Beth porque fuera lo más presentable y presidencial posible a su encuentro con Jenner en el reabierto restaurante local, se había quedado olvidado atrás nada más cruzar el umbral de la casa.
- Espero haya venido desarmado, Presidente Dixon.- Dijo el científico mientras se servía el té en su taza. Daryl arqueó una ceja apoyando su peso en los codos sobre la mesa, declinó la oferta de que le sirviera té a él.
- La culpa fue tuya por dejar un hacha a mano, Einstein.- Comentó el cazador con calma rescatando un palillo de un vaso de cristal que coronaba el centro de la mesa.- Pero no hemos venido aquí a hablar del pasado.- Su tono de voz serio y su expresión no tardaron en ser imitadas por su compañero de mesa.- Y déjate de Presidente Dixon y esas gilipolleces.- Mordisqueó el palillo con calma.
- No, no hemos venido a hablar de eso.- El rubio bebió un trago del té mirando alrededor cerciorándose de que nadie más excepto el guardaespaldas del hombre junto a él estaba presente. – Hemos finalizado nuestro estudio.- Daryl tragó grueso, tensándose en el asiento. El pulgar de su mano izquierda acabó entre sus dientes a la espera de que continuara hablando.- Y hemos llegado a una conclusión. El origen de la infección es…
La luz de la mañana le dio de lleno en la cara, Rick se levantó como un resorte sobre el colchón dándose con la cabeza en el somier de la litera superior. Parpadeó molesto por la luz, se acarició la cabeza con fuerza intentando mitigar el dolor.
Hershel le observaba desde el hueco que había creado al apartar la improvisada cortina que ejercía de puerta a la entrada de su celda.
- Necesito que me acompañes, Rick.
El ex sheriff parpadeó confuso aún envuelto en las sensaciones que el sueño había creado en su cabeza y en su cuerpo. Con movimientos pausados, repasando mentalmente los acontecimientos con los que su cabeza había entretenido a su mente durante el sueño, Rick se vestía absorto en sus pensamientos.
Ambos hombres salieron al exterior de la prisión con el sol anunciando un nuevo día en todo su esplendor. Rick se masajeó el puente de la nariz y miró de soslayo hacia el pequeño rincón donde sabía el cazador solía ocupar sus mañanas cuando no salía a cazar.
El ex policía escuchaba a Herhsel comentándole algo sobre Carl pero su mente estaba en otra parte mientras observaba con detenimiento la espalda de Daryl flexionarse revisando la moto de su hermano. "Ya te gustaría a ti que te cantara algo." La voz del menor de los Dixon volvió a su cabeza, Rick desvió la mirada hacia la punta de sus botas.
- Rick, ¿te encuentras bien?- Hershel acompañó sus palabras con una mano apoyada sobre su antebrazo, sacando al ex sheriff de sus ensoñaciones.
- Sí, estoy bien.- Se apresuró a afirmar pasándose una mano con gesto cansado por la cara.
- No lo pareces…- Dijo el anciano con calma, mirándole, dándole a entender que podía escucharle si quería hablar con alguien. Realmente se sorprendía al darse cuenta de que aún contaba con el respeto de alguien como él cuando había perdido el juicio tiempo atrás, y había creído mejor a su mujer una vez ya muerta pululando por la prisión. Definitivamente, los caminos del señor son inescrutables.
- Es… He tenido un sueño un poco…- Miró de soslayo en dirección a Daryl. El hombre le estaba sacando brillo a su moto con un trapo rojo, poniéndola a punto para la próxima salida por suministros.- Raro.
- ¿Raro? Oh… Entiendo.- Rick escuchó su cuello crujir al volverse como un resorte hacia Hershel. Ese "Oh" no había sido dicho con el tono de voz que habría esperado de él al hablarle de un sueño raro. La mirada del anciano miró hacia la lejanía, hacia Daryl. Rick sintió el rubor treparle por el cuello cual mantis religiosa a punto de arrancarle la cabeza de cuajo, tiñendo también sus mejillas de rojo.
- ¿Qué? ¡NO!- Gritó viendo la cabeza de Daryl girarse hacia ellos dos. Agitado porque el cazador pudiera haber escuchado o visto lo que había estado en su cabeza, y peor aun lo que fuera que hubiera cruzado la de Hershel – aunque sabía que era imposible- Rick vio a Daryl dejar el trapo sobre el asiento de la moto y comenzar a andar hacia ellos. – No es lo que piensas, Hershel. No lo es.
Antes de que Daryl pudiera alcanzarles, Rick volvió al interior del bloque yendo directo hacia las duchas, deseando que estuvieran vacías y nadie le necesitara durante un rato.
Se encerró en uno de los baños y se sentó sobre la taza, ambos manos cubriendo su rostro. Exhaló un suspiro recordando la conversación que habían mantenido Daryl y él en aquel claro tras huir de sus deberes como Presidente. Una carcajada se coló entre sus dedos al revivir la sensación que había recorrido su cuerpo a lo largo de todo el sueño viendo a su amigo desempeñar un papel tan importante. Aun cuando no recordaba más que algunos flashes, a su mente regresaban imágenes de la que había sido su elección como Presidente, esa fracción de segundo en la que el rostro de Daryl se había contraído como si estuviera chupando un limonero entero para acto seguido, mantener un rostro estoico. Pero sus ojos clamaban el miedo por el futuro, por lo que significaba, por verse en semejante puesto. Había inseguridad en ellos, vergüenza, responsabilidad. Cuando sus ojos claros se fijaron en los suyos pudo sentir un ruego proclamado a gritos silenciosos: NO ME DEJES SOLO. Y no lo había hecho, se había presentado como voluntario para proteger su vida con la suya si era necesario. Sabía que Daryl habría hecho lo mismo de estar en su lugar. Se lo debía, era lo correcto.
- Quizá deberíamos buscar unas naranjas o buscarte una corona si vas a estar ahí mucho más tiempo…- Rick apartó las manos de su cara de un brinco y fijó la mirada en la puerta cerrada. Agachó su cabeza hasta poder vislumbrar las botas de Daryl al otro lado de la puerta. - ¿Estás… estás bien?- Pudo atisbar un cierto tono de preocupación en su voz, vio sus pies moviéndose inquietos. Tragando grueso, Rick abrió la puerta hasta apoyar su frente contra ella, medio rostro oculto tras la madera.
- Estoy bien, sólo…- Carraspeó incómodo, encogiéndose de hombros sin fijar su mirada en Daryl más de tres segundos seguidos.- Necesitaba pensar un poco…- Daryl arqueó una ceja extrañado pero no dijo nada para alivio de Rick.
El cazador permaneció cruzado de brazos apoyado sobre uno de los lavabos, sus ojos fijos en el suelo cuando no miraban de soslayo a Rick.
- Parecías… Alterado antes.- Rick se humedeció los labios de forma inconsciente, agachó la cabeza rascándosela con la puerta.- ¿Todo bien con… tus hierbas?- El ex sheriff no pudo retener la carcajada que nació en su pecho. Sus hierbas, así era cómo las llamaba el menor de los Dixon. No era un huerto, eran hierbas, aunque sabía que no se lo decía con mala intención.
- Mis… hierbas, están perfectamente. Pronto podremos recoger algunos tomates.- Le dijo con una leve sonrisa recordando los brotes descubiertos días atrás.
El silencio volvió a instaurarse entre ambos en el servicio hasta que la puerta chirrió dejando entrar a Glenn. Miró a los dos hombros en silencio.
- Volveré más tarde.- Dejó su toalla con el jabón sobre uno de los lavabos y volvió a salir por donde había llegado.
Rick miró a su amigo quien parecía que no tenía intención de moverse de allí hasta que él no lo hiciera. Exhaló un suspiro.
- Estoy bien, Daryl, lo juro.- Comentó con calma.- No me pasa nada.
- Si insistes demasiado en algo es que…- Chasqueó la lengua apartándose el pelo de la cara con un movimiento de cabeza.- Estás mintiendo probablemente.- Rick ladeó el rostro y le miró con suspicacia.
- ¿Te dedicabas a hacer perfiles de la gente y yo no me he enterado?- Daryl ahogó una carcajada negando con la cabeza incómodo. – Se te habría dado bien.- Dijo el ex sheriff poniéndose en pie y abandonando su refugio temporal.
- Sí, claro… Seguro.- Rick le miró con seriedad dando un paso en su dirección, jugándosela al abordar el espacio personal por el que tanto luchaba Daryl por mantener.
- Podrías haberlo hecho. Podrías haber sido cualquiera antes Daryl.- La vehemencia de sus palabras incomodó al cazador quien se irguió en su posición y ladeó su rostro con intención de alejarse de él, de esa cercanía, de esa conversación. Antes de que pudiera hacerlo, Rick extendió su brazo derecho sin tocarle, sin impedirle que se fuera pero complicándoselo aunque fuera por unos segundos más. – Podrías ser quien tú quisieras, incluso ahora. Ahora más que nunca.- Caminando con destreza la fina línea que les separaba apoyó su mano extendida en el hombro del hombre a su lado. Daryl soltó una carcajada hueca, carente de divertimento y le miró de reojo.
- Sí claro, en unos años seré el puto Presidente de los Nuevos Estados Unidos de América, y tu mi jodido guardaespaldas. No te jode.- Farfulló agitando la cabeza de forma negativa abandonando el baño finalmente, Rick se quedó congelado en su posición. Un escalofrío recorrió su espalda mientras veía la espalda alada de su amigo salir por la puerta.
Este capítulo ha sido un poco diferente con respecto a los anteriores en relación al planteamiento del supuesto oficio de Daryl. No podía deciros nada antes de que para no reventar el asunto. Espero que os haya gustado de todos modos, yo al menos me eché unas risas en la oscuridad imaginándome a "Baby Brother" firmando actas presidenciales, reuniéndose con los nuevos jefes del cotarro, y por supuesto, con su guardaespaldas particular. Daros cuenta claro que al ser un sueño, podía pasar de todo (Jenner, Hershel vivo, Maggie embarazada, Shane opositor...).
Este capítulo se lo dedico a Whitney y Costner por entretenerme durante horas enteras de mi vida con El Guardaespaldas, y a todos los Presidentes que merecen su cargo y dan la cara por sus ciudadanos y cumplen sus promesas.
Sigo abierta a cualquier petición, ¡no olvido las que me habéis enviado hasta ahora!
¡Dios Bendiga los Nuevos Estados Unidos de América y a su Presidente!
