Tomé mi celular del buró que está a un lado de la cama y lo prendí, entrecerré mis ojos pues el brillo de este me cegó.
-mis ojos… - dije con notorio sueño, frotándolos de nuevo – me pregunto porque Maki-chan está tocando el piano a las… - volví a encender el aparato, pero esta vez un poco más alejado de mi vista - ¿¡7 de la mañana!? Es demasiado temprano, pero – sonreí para mí misma – no me molesta en lo absoluto.
Me quité las sábanas de encima, me levanté y salí de la habitación caminando por los extensos pasillos de la gran casa buscando de dónde provenía la bella melodía.
Estoy 100% segura de que quien toca el instrumento es mi amiga pelirroja, no puedo equivocarme, ella tiene una forma característica de tocarlo que, de alguna manera, puedo reconocer fácilmente.
Me paré frente a una puerta y al abrirla pude verla, tocaba el piano de una manera tan hermosa, no podía observarla bien ya que apenas comenzaba a amanecer, pero gracias a la música sentí como si no necesitará verla para saberlo.
Esperé a que terminara su melodía para hablarle - ¡Maki-chan eso fue hermoso! – me acerqué a ella sonriendo.
Volteo a verme - ¿Ho-Honoka? – estaba avergonzada - ¿Qué haces aquí? ¿Acaso te gusta espiar a la gente? – dijo irritada.
-Claro que no, es solo que me despertaste, y como me gusta mucho escucharte tocar el piano, vine – me senté a su lado.
- ¿Me escuchaste? Pero si este es uno de los cuartos más escondidos... ¡Ah! Es verdad, papá te mando a la habitación 17, lo había olvidado.
- ¿Eh? – ladee la cabeza confundida.
-ósea que te mando a una de las habitaciones más lejanas de las principales, según el para que no estuvieras cerca de mí, que tontería.
Suspiré – Tu padre de verdad me odia, ¿no?
-No te odia, verás, papá no está acostumbrado a ver que yo sea cercana a alguien que no sea parte de la familia, así que supongo que se puso un poco histérico.
Realmente no esperaba que ella dijera algo como eso – Eso quiere decir que, ¿Somos cercanas? – la miré sonriendo y con pequeñas lágrimas queriendo salir de mis ojos.
-Uueh – se ruborizó un poco al darse cuenta de lo que acababa de decir - ¡Pu-pues claro que sí! ¡Si no lo fuéramos, ni siquiera te habría ofrecido mi ayuda con tus estudios!
La abracé - ¡Yeey! ¡Soy cercana a Maki-chan!
-Sí, si – me aparto.
- Pero entonces, Maki-chan, si rara vez te ve con alguien ¿Significa que nunca has tenido amigos? – por fin le pregunté, es un tema que me ha estado intrigando desde que Seiko-san me mostró las fotos de su niñez.
-Bueno, yo… tú sabes que no soy buena hablando con la gente… quizá es por porque…
-De niña no fuiste a la escuela, ¿cierto?
- ¿Cómo lo supiste? ¿mamá te lo dijo?
-No, pero en tu álbum se supone que están los sucesos más importantes de tu vida, sin embargo, no había nada referente a la escuela hasta que ya tenías 10 años.
-Es raro de ti ser tan perspicaz, Honoka, me sorprendes – me sonrió.
-Bueno, me di cuenta después de pensarlo mucho – solté una risa tonta.
-No estás equivocada, en mis primeros 10 años papá contrato maestros particulares para que no tuviera que ir a la escuela, incluso para las clases de piano, rara vez veía a alguien de mi edad, a veces cuando salíamos, podía ver por la ventana del auto a algunos niños jugando y me preguntaba "¿Qué se sentiría tener amigos con quiénes jugar?".
-Maki-chan…
-No me malentiendas, no pretendo hacerme la sufrida, ni hacer ver a mi papá como el malo del cuento – comenzó a jugar con su cabello como de costumbre - yo sé que él no lo hacía con malas intenciones, pero… creo que por eso es que nunca aprendí como hablar con las personas.
Se paró y camino dándome la espalda – Por eso… - detuvo su andar, pero no volteo a verme, gracias a que ya había amanecido note que estaba totalmente sonrojada – gra-gracias Honoka, has sido la única idiota que ha persistido tanto en acercarse a mi… y gracias a eso ahora tengo ocho buenas amigas en quienes puedo confiar.
Maki-chan empezó a temblar, espero y sea solo mi imaginación, pero creo que también está llorando.
-Pe-pero, aun así - ¡Rayos! No fue mi imaginación… - tengo miedo, miedo de perderlas por la maldita actitud antipática que tengo, no quiero alejar a las únicas amigas que he logrado hacer…
Me levanté de mi asiento y caminé hacia ella - Maki-chan – en el momento en que volteo a verme la abracé – No tienes por qué preocuparte por eso, todas sabemos que, aunque no lo demuestres, nos quieres tanto como nosotras a ti. Jamás te abandonaremos.
- ¿Lo prometes?
- ¡Claro! – me separé un poco de ella y le sonreí mientras limpiaba sus lágrimas con mi mano derecha.
-Honoka… - puso sus manos detrás de mi cuello atrayéndome hacia ella juntando nuestras frentes, lo cual me desconcertó un poco.
- ¿Maki-chan? – ella no dijo nada, solo se acercó más hacia mi hasta que nuestros labios se juntaron. Fue un beso suave y tierno que no duro mucho. Al separarnos Maki-chan estaba muy ruborizada, parecía que fuera a estallar, pero estoy segura que yo no me quedaba atrás, después de todo fue mi primer beso.
Se sintió tan bien que, esta vez, fui yo quien se acercó a besarla tomándola por la cintura. Los labios de Maki-chan son tan suaves y dulces que no pude evitarlo, pero, ¿Esto está bien? O sea, no somos pareja, creo que no deberí-
-Maki, necesito que- No puede ser, de todas las personas que pudieron haber entrado por esa puerta, tenía que ser Nishikino-san, el padre de Maki-chan, ¿Por qué tengo tan mala suerte? ¿será mi castigo por robarme aquella goma de mascar cuando estaba en preescolar? – ¿¡Qué carajos están haciendo!? – sentí como la chica a mi lado me empujó, haciéndome retroceder.
-N-nada, no hacíamos nada.
- ¿¡Me ves cara de estúpido!? Sabía que esta chica - me tomo del brazo – no era de fiar.
-No papá, fui yo quien-
- ¡Silencio! ¡No permitiré más de estas faltas de respeto en mi casa!
Camino jalándome junto a él hasta la puerta principal de la casa, abriéndola y aventándome hacia afuera haciendo que cayera al suelo.
- ¡Oiga! ¡No debería tratar así a sus invitados!
- ¡Hisaki! – gritó y un hombre de traje alto, como de 50 años, apareció.
-Dígame, señor.
-Muéstrale la salida a la joven, ya se va.
-Como guste.
- ¡Espere! ¡me falta mi- ¡Uah! – me lanzó mi celular que estuvo a punto de caerse, pero logré agarrarlo - ¡Pero aún me falt- ¡Ueeh! – no pude terminar de hablar pues mi mochila se estampó en mi cara dejándome una marca roja cuadrada; y algo aturdida – Ahora si es todo.
- Papá eso no- no logré escuchar más, pues Nishikino-san azotó la puerta.
- ¿Qué fue lo que hiciste para que el señor Nishikino te tratara así? – me pregunto el hombre, ofreciéndome su mano la cual tomé para levantarme.
-Gracias – dije mientras me sacudía el polvo – digamos que no fue algo bueno.
-Eso es obvio, fue algo relacionado con la señorita Maki, ¿cierto? – comenzamos a caminar hacia la salida - siempre se pone así cuando se trata de su querida hija.
-Bueno…
-Lo supuse, solo quiero decirte, que a pesar de que no lo parezca, él es un buen hombre.
- ¡Dígaselo a mi cara! – señale la parte roja, que abarcaba casi todo mi rostro.
El hombre río – algo debiste de haber hecho - Llegamos hasta la salida y él abrió el portón – que te vaya bien.
-Adiós, viejo.
-Deberías cambiarte.
- ¿Eh? – mire mi ropa - ¡Ah! ¡Es verdad, aun traigo el pijama! – por todo lo que pasó olvidé que no me había cambiado.
Me despedí del viejo y me fui rumbo a mi casa.
Aún era temprano pero el sol ya había hecho su aparición y las calles no estaban tan solas como pensaba, hay gente que madruga, aunque sea sábado, que horror. Entre a un baño público y me cambié al uniforme escolar, era mejor que andar en pijama.
En el camino pase a una panadería a comprar algo de delicioso pan, tenía hambre ya que todavía no desayunaba.
-Ahh… - suspiré – por fin llegué a casa, imagino que mamá y papá ya están despiertos preparándose para abrir la tienda – intenté abrir la puerta, pero no pude - ¿Eh? No puede ser, ¿Se habrán quedado dormidos? ¡HEY, ¡PAPÁ, MAMÁ! ¡SOY YO, HONOKA! ¡ABRANME! – grité lo más fuerte que me fue posible pero no tuve respuesta.
-Maldición, mejor les llamaré – marqué el número de mi mamá.
- ¿Bueno?
- ¡Mamá!¡Ábreme, estoy afuera!
- ¿Ya llegaste? Hija, lo siento, ahora mismo tu padre y yo estamos fuera, y Yukiho se quedó en casa de Alisa-chan.
- ¿Ehh? ¿Entonces qué hago?
-Espera a tu hermana, dijo que llegaría a las diez para abrir la tienda.
Chequé mi celular, faltaba media hora para que fueran las diez.
-Bien, después de todo ya no falta mucho…
-Perfecto, nos vemos en la tarde, te quiero mucho, hija.
-Yo igual mamá, adiós.
Terminé la llamada y me senté en la entrada de mi hogar, no iba a esperar todo ese tiempo parada.
-Me pregunto, por qué habrá hecho aquello Maki-chan… - recordé lo que pasó hace apenas unas horas y me sonrojé un poco – y, ¿Por qué rayos le seguí el juego? Hasta ahora veía a Maki-chan como nada más que una de mis mejores amigas, pero… ya no sé qué pensar.
Ya no debería martiriarme con esos pensamientos, debería pensar en otras cosas para sacarme eso de mi mente… como en la tranquilidad que hay por aquí a estas horas, quizás podría… dormir un poco…
-…ee-chan - ¿uh? ¿Qué es ese sonido?
-…nee-chan – Cada vez lo escucho más claro.
- ¡Onee-chan!
- ¡Ueee! ¿¡Qué!? ¡No vale la pena robarme, no tengo nada valioso! – espera, no es un ladrón - ¿Yukiho?
-Onee-chan, ¿Qué haces durmiendo aquí? – parece que si me quedé dormida.
-Bueno… - me levanté – Tenía sueño.
-No me refería a eso – suspiró.
-Di-Disculpa…
- ¿Uh? – me habló una chica rubia muy bonita, parecía de la misma edad que mi hermana, de alguna forma me recordó a Eli-chan.
-E-eres Honoka-san, ¿Verdad? – dijo nerviosa a lo que yo asentí.
- ¿Te conozco? – le sonreí confundida.
-No, ¡Pero yo a ti sí! – se acercó a mí y tomó mis manos con las suyas - ¡Soy una gran fan de μ's! ¡Las sigo desde su primer live! – sus ojos brillaban de la emoción, ¿A dónde fue la chica tímida de hace un momento?
-Gra-Gracias pero… ¿Podrías alejarte un poco? – por la emoción no se dio cuenta que se había acercado demasiado a mí y al notarlo se sonrojo bastante.
- ¡Ah! Lo siento, no era mi intención que…
-No te preocupes – le sonreí y acaricié su cabeza – ¿Cuál es tu nombre?
-A-Ayase Alisa…
- ¿Ayase? Estoy segura que lo he escuchado en algún lado… Mmmm… ¡AHHH! ¿¡Eres familiar de Eli-chan!?
-Sí, soy su hermana menor.
- ¡Onee-chan deja de gritar! – me reprimió Yukiho – y entren, que ya casi debemos abrir.
- ¿Eh? ¿Yo también debo ayudar?
-Claro, no podemos hacer todo Alisa y yo mientras tú estás de holgazana.
Suspire pesado ante esa afirmación, no tenía muchas ganas de preparar dulces.
-Bieeen – fue lo único que dije.
-Esforcémonos juntas, Honoka-san – voltee a ver a Alisa-chan que me sonreía inocentemente.
-Alisa-chan eres un ángel – lágrimas de felicidad caían por mis mejillas – hace tanto tiempo que alguien era amable conmigo.
- ¿Pues cómo te tratan las chicas de μ's…?
Entramos a mi casa dónde Yukiho ya estaba en la cocina llamándonos.
-Onee-chan, le enseñaras a Alisa a hacer los dulces, yo me haré cargo de los clientes, ¿Entendiste?
- ¿No sería mejor que tú y yo nos encargaremos de los dulces?
-Alisa no se sabe los precios y también es algo tímida para estas cosas, pero no tienes de que preocuparte, ella sabe hacer distintos tipos de postre y aprende rápido, seguro que hasta alguien como tú puede enseñarle.
-Está bien… ¡Oye! – creo que me ofendió.
-Se los encargo – salió de la habitación dejándonos a Alisa-chan y a mi todo el trabajo, seguro que solo quería librarse y no hacer nada.
- ¡Hagamos esto! – me subí la manga de mi camisa escolar arriba del codo.
- ¡Si! – dijo la pequeña rubia.
Ambas nos pusimos un delantal y empezamos a trabajar, como ya dijo mi hermana, Alisa-chan era muy rápida aprendiendo, solo tenía que explicarle una vez y lo hacía a la perfección, no me causo ningún problema.
Hasta ahorita hemos tenido una buena clientela, hicimos dulces por alrededor de una hora y media, pero ya están a punto de acabarse así que supongo que Yukiho nos mandará a hacer más.
-Necesito que hagan más dulces – lo sabía – pero esta vez también hagan de estos, están a punto de acabarse – señaló unos que tenían adornos muy detallados en la superficie.
-Yukiho, estos son más difíciles de hacer, no sé si Alisa-chan pueda...
-No te preocupes por mí, Honoka-san, haré mi mayor esfuerzo.
-Ahí tienes tu respuesta – habló mi hermana – ahora, a la cocina.
Cielos, es demasiado mandona, ¿Por qué no lo hace ella? Quisiera decírselo, pero no lo haré porque me da miedo cuando se enoja - sí, sí.
Volvimos a la cocina y comenzamos a preparar los trastes e ingredientes que necesitamos.
-Lo siento Alisa-chan, por hacerte trabajar tanto.
-No hay problema, me gusta preparar postres, y si lo hago contigo Honoka-san, me siento más que afortunada – me sonrió, esta chica de verdad que es un ángel - ¡Ah! Oh no, creo que lo arruiné, este es más difícil de hacer que los anteriores.
-Déjame ver – me acerqué para poder observar su avance - ¡oh! Estas en la parte más complicada, pero aún puedes arreglarlo, mira, de esta manera… - prácticamente la abracé por detrás, tomando sus dos manos con las mías para poder guiarla de una manera más fácil, pues así me enseñaba mi mamá cuando yo era pequeña.
- ¿¡Ho-Honoka-san!? – la menor de las Ayase se sonrojó.
Yo solo lo pasé por alto - Mira aquí debes hacer esto – comencé a mover sus manos para indicarle cómo hacerlo - ¡y eso es todo! ¡Terminaste!
- ¡Harasho!
Estaba a punto de retirarme para seguir con lo mío, pero sentí un doloroso piquete en la espalda lo cual hizo que diera un pequeño salto.
- ¡Au!
- ¡Kya!
Escuché el sonido de un celular cuando se toma una fotografía.
- ¡Vaya! No sabía que eras una lolicon, Honoka-chan - ¿Eh? ¿Nozomi-chan? ¿Qué hace ella aquí? Y, ¿de qué habla?
-Nozomi, ya encon- ¡Santo cielo! ¿Qué le haces a mi hermana, Honoka? – está vez entro Eli-chan.
-Honoka-san… aquí no podemos… - mire a Alisa-chan quien estaba roja de la vergüenza y con lágrimas casi saliendo de sus ojos.
Y no era para menos, me percaté que gracias al pequeño salto que di por el dolor mis manos terminaron en los pequeños y aún no tan desarrollados pechos de Alisa-chan.
Al instante retrocedí - ¡Uah! ¡N-No era mi intención! ¡lo juro! – aún me dolía la espalda.
-Creo que subiré esa foto a Facebook - Nozomi-chan río maliciosamente.
-No, no, no, no, no – corrí hacia ella tratando de tomar su celular, lo cual no pude hacer pues lo alzó haciéndolo inalcanzable para mí, ¡odio ser tan baja!
- ¡Kya! ¡Honoka-chan se ha vuelto un monstruo pervertido! – dijo burlonamente.
- ¡No lo soy! ¡Solo dame ese celular Nozomi-chan! – forcejee intentando arrebatarle el aparato.
-Muy tarde – me mostró la pantalla – lo acabo de publicar y ya tiene los memperra de Maki-chan, Umi-chan y Kotori-chan.
- ¡No puede ser! – tome a Nozomi-chan por los hombros - ¿¡Sabe lo que me harán esas tres cuando me vean!? ¡MORIRE NOZOMI-CHAN, MORIRE! ¿¡Eso es lo que quieres?!
- ¡Alisa! ¡Reacciona! - Eli-chan movía desesperadamente a su hermana que parecía haber entrado en un estado de shock.
- ¡NO QUIERO MORIR!
-Tranquila Honoka-chan, mira, tienes un menrisa de Nichocchi.
- ¿¡Y SE SUPONE QUE ESO DEBE CALMARME!? ¡Auh! ¡Maldición! ¿Qué fue lo que me pico?
Escuché como la puerta principal se abría de golpe y Yukiho me gritó desde la entrada.
- ¡Onee-chan tienes visitas!
- ¿Y ahora qué? – me asomé por la puerta de la cocina y palidecí, eran mis tres amigas antes nombradas por Nozomi-chan - ¡No jodas!
Mi amiga peli morada también echó un vistazo - ¡Wow! Esas chicas sí que son rápidas cuando se trata de ti, ¡Eres muy popular!
- ¡No quiero ser popular de esta manera! – salí de la cocina corriendo hacia mi habitación.
- ¡Honoka/Honoka-chan! – gritaron las tres al mismo tiempo con molestia notoria.
- ¡Nooooo! – llegué a mi cuarto y lo cerré con seguro recargándome en la puerta.
- ¡Honoka, abre en este instante! – dijo Umi-chan.
- ¡Me debes una explicación! – está vez habló Maki-chan.
Ellas intentaban forzar la puerta golpeándola - ¡Alguien ayúdeme! - Ah, no puedo decir eso, me caerá el copyright por robarme la frase de mi amiga come arroz. Gracias al brusco movimiento vi como algo cayo de adentro de mi camisa, era una abeja agonizando - ¡Así que tú fuiste la culpable de todo, maldita!
A pesar de que la puerta tiene seguro, ¡siento como si ellas pudieran abrirla en cualquier momento! Mire a mi alrededor buscando algo que me ayude y la ventana fue lo que más llamó mi atención, ¡puedo escapar!
En el instante en que deje de empujar la puerta ellas entraron, ¿Cómo hicieron eso? ¡No lo sé y no me importa! ¡Solo quiero salir de aquí!
Corrí hacia la ventana, es solo un piso, no me dolerá mucho la caída, y prefiero eso al dolor que sufriré si me quedo aquí; ya había sacado la mayor parte de mi cuerpo, pero cuando estaba a punto de saltar unas manos tomaron mi pierna.
Voltee para ver quién era – Kotori-chan, por favor – trate de hablar calmadamente y con una sonrisa - ¿Podrías soltarme? Me pasarán cosas malas si me quedo aquí, sé que eres una buena persona y te preocupas por mí, así que, me dejaras ir ¿verdad?
-Lo siento, Honoka-chan, pero no puedo hacer eso – me miro con una sonrisa, pero era una sonrisa sombría que desbordaba de maldad y enojo, ¡Maldición! ¡Es el lado Yandere de Kotori-chan!
Me jalo hacia adentro donde nos esperaban las otras dos chicas.
- ¡AYUDENMEEEEE!
Por fin nuevo capitulo de este fic xD Lo siento por no subirlo :v estuve muy ocupada jugando al sif y durmiendo :u espero lo disfruten uwu y dejen sus review plox :,u
