Llegamos a la casa de Kotori-chan, es un lugar bastante grande ya que mi amiga peli gris es de una familia acomodada, aunque, claro, tampoco es una enorme mansión como el hogar de Maki-chan.

Yo ya conocía el lugar perfectamente, pues he venido muchas veces desde que éramos unas niñas, así que me siento cómoda aquí, incluso si su madre estuviera en casa.

Entramos y dejé mi maletín escolar en uno de los sillones de la sala.

- Adelántate a mi habitación Honoka-chan, yo llevaré los aperitivos. – me dijo mi amiga dirigiéndose hacia su cocina.

- ¡Espera! ¡Déjame ayudarte! – la seguí.

Antes de poder entrar a la cocina alguien más abrió la puerta saliendo de esta, era la madre de Kotori-chan, la cual llevaba una taza de café con ella.

- Hija, ya llegaste, ¿Cómo te fue en la escuela? – le preguntó a Kotori-chan con una sonrisa.

- Muy bien, mamá – le contestó mi amiga - ¿Y a ti como te fue en el trabajo?

- De maravilla.

- Buenas tardes Yukari-san – la salude. Fuera de la escuela siempre la he llamado por su primer nombre, pues ella así me lo pidió hace tiempo.

- ¡Honoka-chan! – Y ella también me llama a mí por mi nombre - ¡Hace mucho que no venías a la casa, hija! – se acercó para saludarme de beso.

- He he, bueno, estamos tan ocupadas que no hemos tenido nada de tiempo.

- Me lo imagino, con el festival cultural tan cerca – me sonrió – bueno niñas, me retiro que tengo trabajo que terminar, si me necesitan estaré en el estudio, Honoka-chan ponte cómoda, estás en tu casa.

- Muchas gracias – le dije, ella solo sonrió y se marchó.

Kotori-chan entró a la cocina y de la alacena saco una linda cajita.

-Honoka-chan, ¿Podrías pasarme un plato? Por favor – preguntó mientras señalaba el lugar donde estaban guardados dichos trastes.

- ¡Claro! – Tomé uno y se lo pasé a mi amiga peli gris.

- Gracias – abrió la pequeña caja y vacío algunas galletas en el plato.

- ¡Ohhhh! – dije con asombro - ¡Se ven deliciosas! ¿De dónde dijiste que eran?

Kotori-chan río por mi reacción – De Italia, Honoka-chan.

- ¿Está bien que me dejes comer de ellas? Digo, ¿No son costosas o algo así?

- No te preocupes, en realidad no son tan caras, y… - Kotori-chan volvió a abrir la alacena de modo que yo pudiera ver su interior, el cual estaba lleno de cajas de las mismas galletas – mi mamá exageró y compró de más – dijo un poco apenada.

- ¡Oh! – ahora dirigí mi atención hacia las galletas – Entonces supongo que está bien – Tenía toda la intención de comer una de éstas, pero antes de poder tomarla mi amiga me dio un pequeño golpe en la mano - ¡Auch! – me quejé mientras me sobaba - ¿Qué fue eso, Kotori-chan?

- No puedes comer hasta que estemos en mi habitación – me dijo con una sonrisa.

- Oh vamos, solo una – esas galletas me estaban llamando, así que volví a intentar tomar una.

- No es no – pero Kotori-chan me pegó de nuevo.

- ¡Duele!

- Es tu culpa por desobedecerme.

- P-pero…

- Sin peros Honoka-chan, no seas tan impaciente, ya solo tengo que hacer el té, espera un poco, ¿Ok? – me sonrió y acarició mi cabeza.

- Bie~n – dije, totalmente derrotada.

- Y no intentes nada mientras estoy distraída, o me daré cuenta – dijo con una sonrisa tenebrosa y se puso a hacer el té.

Por dios Honoka, ¿No has aprendido nada todos estos años que has pasado junto a ella? Sabes que no debes hacerla enojar o puede ser muy aterradora, ¡incluso más que Umi-chan! Pero, ¡yo solo quería una galleta!

Unos minutos después, Kotori-chan terminó lo que estaba haciendo.

- Listo – dijo mientras terminaba de servir la última taza – Honoka-chan, ¿Puedes llevar tú las galletas?

- ¡Sin problema!

Subimos al segundo piso, dónde se encontraban las habitaciones, y entramos en una en particular, la de mi amiga peli gris. Colocamos las cosas en la mesa de centro para después sentarnos en el piso.

- Muy bien, ahora que estamos aquí – dije con una sonrisa en mi rostro mirando las deliciosas galletas – ¡ya puedo comerlas! – pero antes de siquiera hacer algo, Kotori-chan volvió a golpearme - ¡Au! ¿Y ahora por qué?

- Espera Honoka-chan, puedes comer de ellas, pero con una condición.

- ¿Uh? Pudiste haberlo dicho sin pegarme.

- ha ha, lo siento, supongo que fue la costumbre – aparto la mirada, quizá le gustó… ¿Golpearme? ¡Oh, no! Ahora aparte de aterradora, ¡¿Sádica?!

- ¿Honoka-chan estás bien?

- ¿U-uh? ¿P-por qué lo dices?

- Estás haciendo gestos muy extraños.

- N-No, no es nada. – contesté nerviosa.

- Bueno, en lo que estábamos.

¿Qué querrá? ¿Qué clase de cosa atroz me pedirá que haga para conseguir una galleta? Quizá… ¿Golpearme más? No, no creo, o tal vez… ¿desnudarme? Eso es muy poco… ¿Abusar de mí? Tal vez, pero… ¡Espera! ¡¿Azotarme?! Pensándolo bien, no está nada mal, AAA ¡¿Qué estoy pensando?!

- Quiero darte las galletas en la boca.

Oh, así que solo quería alimentarme, supongo que está bien.

Suspiré, un gran suspiro que se llevó todos los malos pensamientos que tuve hace unos momentos.

Miré con determinación a mi amiga – Hagámoslo.

- Perfecto – dijo ella sonriendo. Tomó una galleta del plato, la coloco en su boca y se acercó a mí ofreciéndome la mitad de galleta que aún quedaba libre.

- ¿K-Kotori-chan? ¿Qué haces? – intenté agarrar la galleta de su boca con mi mano, perooooo, ¿Qué creen? exacto, ella volvió a golpearla - ¿Pretendes que la tomé con la boca? – ella asintió.

Lo pensé unos segundos, realmente quería probarlas y Kotori-chan no me dejaría a menos que siguiera su juego.

- E-está bien – dije no muy convencida. Acerqué lentamente mi rostro hacía ella, abriendo mi boca para después morder mi parte del pequeño aperitivo. Al hacerlo, pude sentir como toqué levemente los labios de Kotori-chan con los míos, lo que me puso algo nerviosa así que rápidamente me alejé.

- Lo siento Kotori-chan, no fue mi intención – me disculpé, un poco apenada.

- No hay problema, más bien podría decirse que mi plan fue un éxito – me guiñó a lo que yo me sonroje un poco.

- Pero sabes, ¡Las galletas realmente están deliciosas! – Cambie de tema para que el ambiente no se volviera incomodo - ¡Nunca había probado algo así! – decía emocionada, pues de verdad me habían encantado, quizá por qué normalmente como los mismos dulces en la tienda de mis padres, algo diferente como esto de vez en cuando no está mal.

- Me alegro que te hayan gustado – me sonrió mi amiga peli gris - ¿Quieres otra?

- ¡Por favor! – dije casi gritando.

Kotori-chan volvió a tomar una de las galletas y repitió la misma acción de hace un momento, lo cual ya no me sorprendió, así que me acerqué a ella, pero antes de que pudiera tomar mi parte, ella quito de en medio el aperitivo y me besó directamente.

Esto me sorprendió al principio, pero… siendo sincera no me disgustó, así que deje que siguiera y un poco después nos separamos.

- Ah, lo siento Honoka-chan, te veías tan linda, así que no pude evitarlo – se disculpó con una expresión torpe y sacando la lengua, mientras aún estaba algo sonrojada.

Necesitaba más, más de Kotori-chan, el sabor de sus dulces labios… era incluso mejor que el de esos postres italianos.

Me acerqué a ella y lentamente la recosté en el suelo, situándome sobre ella.

- Honoka-chan…

La mire detenidamente por unos intentes, oh dios, es hermosa.

-No me mires de esa forma… es vergonzoso. – apartó su mirada, con un notorio color carmesí en sus mejillas.

- Kotori-chan… - me acerqué, hasta que por fin pude volver a sentir sus labios contra los míos, esa sensación tan suave, tan tierna. Pero yo quería más, así que lamiendo su labio inferior pedí permiso para entrar, el cual ella me concedió inmediatamente. Así fue como empecé a explorar su interior, como dije antes, era tan dulce, sabía a… ¿Almendra? Quizá por lo que acabábamos de comer, sí, sabía a esas galletas, pero mucho mejor.

Nos tuvimos que separar por falta de aire, jadeando, dejando un pequeño hilo de fluido entre nuestros labios, el cual desapareció solo unos instantes después.

- Yo… - volví en mí, era como si hace unos momentos hubiera estado hipnotizada, ¿Por quién? La lujuria, tal vez. – Uh… – pude ver cómo de alguna forma ya había desabotonado la chaqueta escolar de mi amiga, dejando ver su camisa blanca mal acomodada debajo, seguramente también por mi culpa. - ¡Ah! ¡Lo siento, Kotori-chan! ¡Yo no-

La peli gris colocó sus brazos detrás de mí cabeza, impidiendo que escapara y juntándome más hacía ella – shhh, está bien Honoka-chan, todo está bien.

Y con eso dicho volvió a cerrar la distancia entre nosotras con un beso, de la misma intensidad que el anterior.

Yo ya no pude, toda la voluntad que tenía para terminar con esto se fue al demonio, ahora solo quiero sentir más a Kotori-chan.

Comencé a bajar por su cuello, dándole pequeños besos y mordidas en él, no me importaba que éstas pudieran dejar una marca, es más, quería dejar mi marca, que el mundo supiera que estuve con ésta hermosa chica.

Con mi mano derecha pausadamente desabotonaba la camisa de la peli gris, mientras toqueteaba y acariciaba su plano abdomen.

- Ugh… Honoka…chan…

Se escuchaba tan vulnerable, tan tierna, lo que me provocó aún más.

Después de unos tortuosos minutos, por fin logré deshacerme de la molesta camisa, solo para darme cuenta que aún me quedaba un obstáculo: su sujetador, el cual me impedía contemplar completamente a Kotori-chan.

Tragué pesado por tan solo pensar en que tengo la oportunidad de ver los firmes y redondos pechos de mi amiga, quizá no son los más grandes, pero para mí eran perfectos.

Tengo que admitirlo, ya alguna vez me había preguntado cómo se sentiría tocarlos, y ahora… puedo hacerlo, ¿verdad?

- Está bien Honoka-chan – me dijo mi amiga, vaya, pareciera que puede leer mis pensamientos – no tengas miedo – tomó mis manos con las suyas para colocarlas en sus pechos, lo cual me sonrojo bastante, si es que se podía estás más roja de lo que ya estaba - s-solo se amable, ¿Ok? – Ella estaba avergonzada y nerviosa, lo que la hacía ver muy linda.

Se sentía tan bien tocarla, inclusive aún sobre el corpiño podía sentir la suavidad y delicadeza de sus pechos, simplemente no podía apartar mi atención de ellos.

-He he – ella río - Honoka-chan, eres como un niño pequeño.

Esa tierna mirada… esos bellos ojos amarillos…

-Kotori-chan, yo quiero...

- Lo sé – dirigió una de sus manos hacia su espalda y… *click* se escuchó como el seguro de su sujetador había sido removido. – puedes quitarlo – me sonrió.

- B-bien - ¿Esto está bien? ¿Puedo hacerlo? Ella me ha dado su permiso así que está bien, supongo, ¿no?, ah, estoy tan nerviosa, pero realmente quiero ver… voy a hacerlo… voy a-

*I'm Barbie girl, in a Barbie world*

Una canción me saco de mis pensamientos.

*Life in plastic, is fantastic*

Ese es… ¡Mi celular!

Rápidamente dejé lo que estaba haciendo, totalmente roja, y comencé a buscar el aparato, rayos, ¡¿A quién se le ocurre llamarme en este momento?! ¡Estaba a punto de- ahhhhh!

*Come on Barbie, let's go party!*

- ¡Aquí esta! – contesté – ¿bueno?

- ¡Honoka-chan!

- ¿Rin-chan? – me sorprendió un poco saber que ella me llamaba, creí que todavía seguía enojada conmigo.

- ¿Cómo estás nya?

- Bien… s-si… - "¡¿Cómo voy a estar bien cuando me acabas de interrumpir en un asunto muy importante?! Pechos… yo quiero pechos…" era lo que en realidad quería contestar… ugh…

- ¿Segura? Suenas extraña nya.

- No… - dije casi de manera inaudible mientras que de mis ojos comenzaban a caer lágrimas silenciosas, ¡Yo de verdad quería ver! ¡¿Por qué en el mejor momento?! – Rin-chan, ¿Podemos hablar después? Ahora no es un buen momento.

- ¿Estás ocupada? ¿Qué haces?

- Si, yo estoy… - le di una pequeña mirada a Kotori-chan, ya se había puesto su ropa de nuevo y se sentó a mi lado aún un poco sonrojada, esto me puso más nerviosa de lo que ya estaba – eeh… ahora yo…

De repente me dio mucho miedo terminar la llamada, pues cuando lo haga, ¿Qué se supone que le diga a Kotori-chan? "¡A ver tus senos bebé!" ¡No es una opción! ¡Ahhh! ¿No sé qué hacer? ¿Ahora cómo voy a verla a la cara?

Sentí como mi teléfono era arrebatado de mis manos.

- ¿Uh? – La responsable había sido Kotori-chan.

- Rin-chan – contestó la llamada – ahora mismo estamos en una sesión de estudios y Honoka-chan no debe distraerse... Sí, está bien, no te preocupes por eso en un rato ella te devolverá la llamada, si, nos vemos Rin-chan – y colgó, ¡Qué fácil fue para ella! Yo no sabía que decirle.

- Así que, ¿Barbie? – dijo, regresándome mi celular.

- Si, bueno, ya sabes que siempre me ha gustado – dije mientras me rascaba la nuca penosamente y tomaba el teléfono que me ofrecía mi amiga.

El ambiente estaba pesado, ambas estábamos muy avergonzadas por lo que acababa de pasar que no sabíamos qué decir.

Kotori-chan jugaba con sus dedos y yo intentaba apartar mi vista de ella, quería romper el silencio, pero, ¿cómo? Vamos Honoka, di algo interesante.

- ¿Qué lindo está el clima hoy, no crees?

- Si…

¡Oh cielos que interesante! Bravo, Honoka.

Suspiré. Será mejor que por ahora me vaya.

- Uhmm… creo que ya debería irme – comencé a ponerme de pie – ya es algo tarde, seguro Yukiho se enojará conmigo.

- Está bien – mi amiga también se puso de pie – te llevaré hasta la puerta.

- No te molestes Kotori-chan – camine hacia la puerta de la habitación.

- Pero-

- Tranquila, no se me olvida que debo ponerle seguro a la puerta principal al salir – abrí la puerta con la intención de irme.

- Espera, Honoka-chan.

- ¿Si? – me gire con la intensión ver a mi amiga y saber que necesitaba. Pero no me esperaba que me fuera a dar un beso en los labios, muy breve, pero fue suficiente para devolverme el nerviosismo y los colores al rostro.

Después de eso Kotori-chan me dio la espalda, pero pude notar lo roja que estaba gracias a que sus orejas aún me eran visibles.

- Ve con cuidado – me dijo.

- V-vale, nos vemos mañana – fue lo único que fui capaz de decir para después salir.

Bajé las escaleras, tomé mi maletín del sofá principal y salí de la casa, claro, no sin antes ponerle seguro a la puerta como prometí.

Caminé con dirección a mi hogar, aún no lograba procesar en mi mente lo que acababa de pasar, de no haber sido por esa llamada, ¿Qué habría pasado? No lo sé.

Después de una larga caminata, pensando una y otra vez en lo que pasó en casa de mi amiga peli gris, llegue a mi casa.

- ¡Onee-chan! ¡¿Por qué llegas tan tarde?! – tan solo abrí la puerta fui recibida con regaños de mi hermana menor. – ¡Hoy era tu turno de cuidar la tienda!

- ¿E-Eh? ¿De verdad? No recuerdo.

- ¿Qué tan descuidada puedes ser? Tenía planes con Alisa hoy y le tuve que cancelar – se cruzó de brazos, parecía realmente molesta.

Me sentí culpable por arruinarle su tarde, ¡pero de verdad que no me acordaba! - Lo siento Yukiho, ¡Ya se!, ¡Te lo compensare!

- A, ¿sí? ¿Cómo lo harás?

- Bueno... No lo sé. – ella suspiró.

- Yukiho, necesito que- Oh, Honoka, ya llegaste – era mamá quien venía desde dentro de la casa cargando unas bolsas negras en ambas manos, tal vez eran de basura. - ¿Sabes? Tu hermana tuvo que hacer todo tu trabajo por sí sola, será mejor que le agradezcas. – eso me hizo sentir aún más mal.

- Si... – dije con culpa.

- Se lo iba a pedir a Yukiho, pero ya que estás aquí, ¿Podrías ir a tirar ésta basura?

- Claro mamá – conteste sin objeción alguna, no podía negarme después de que mi hermana hiciera todo el trabajo.

Tomé las bolsas y salí a tirarlas, al volver, Yukiho estaba haciendo las cuentas de lo que se había vendido hoy.

- Cierra con llave – me dijo, extendiendo una mano hacia mí para entregarme dichas llaves – ya cerramos.

- Bien – hice lo que me ordenó y después me acerqué a ella – Yukiho, ¿Necesitas ayuda?

- No te preocupes Onee-chan, ya casi termino.

- ¡De verdad lo lamento! – dije mientras agachaba mi cabeza, aunque ya lo hubiera dicho antes, aún me sentía mal por arruinar sus planes.

Ella dejó lo que estaba haciendo para mirarme – Está bien, realmente no tenía ganas de salir hoy, así que fue una buena excusa – dijo despreocupadamente, yo la miré confundida.

-Entonces porque-

- ¿Por qué te grité? – interrumpió, yo asentí – solo para molestarte un poco – dijo sonriendo burlonamente.

- ¡Yukiho! – ella río ante mi respuesta.

- ¿Oh? ¿Vas a enojarte? ¿Después de que me dejaste todo tu trabajo de hoy?

- Ugh – Debo admitirlo, no estoy en posición para reclamarle nada, así que mejor me quedé callada con un puchero en el rostro – Pero sabes, esta vez no llegué tarde por quedarme a jugar en algún lado.

- ¿A no? – preguntó mi hermana, mientras metía el dinero ganado hoy en un estuche, para después dárselo a Mamá - ¿Entonces? – me miró curiosa.

Obviamente no podía decirle "Estuve a punto de cogerme a Kotori-chan", ¡Me mataría! Así que… - Estuve en la escuela ensayando para la obra que presentaremos en el festival cultural – y es verdad, lo que más me quito tiempo fue el ensayo.

- ¿Tú vas a participar en una obra? ¿Y qué personaje serás? ¿El pasto?

- Creí que ya habías olvidado eso – dije apenada, cuando estaba en primaria, mi salón tenía que realizar una obra, pero no me eligieron para participar, así que estuve pudiéndoselo a la maestra hasta que la harté y me dejó entrar… como el pasto, me pusieron un traje completamente verde y estuve tirada en el piso toda la obra, aunque claro, en ese entonces estaba feliz, pero ahora… - es vergonzoso recordar eso.

- Vamos Onee-chan, te veías linda con ese traje verde.

- Puedo notar tu sarcasmo – dije molesta.

- ¡Lo digo enserio! - rio - ¿Entonces? ¿Qué personaje serás?

- Ugh – se burlará, lo sé, lo hará como lo hizo Nico-chan – seré… el príncipe… - dije lo más bajo que me fue posible.

Ella se me quedó viendo unos instantes – Disculpa, ¿Qué dijiste? Creo que no alcance a escuchar bien.

- ¡El príncipe! – grité irritada.

Siguió observándome sin expresión alguna por unos segundos, como analizado lo que le acababa de decir – Espera… - diciendo esto comenzó a reír fuerte - ¿Tú harás de príncipe? No puedo creerlo, ¡Mamá! ¡Mamá! – paso a mi lado para entrar a la casa, en busca de nuestra madre - ¡Tienes que escuchar esto! – pero antes de que pudiera entrar, mamá salió.

- Yukiho, ¿Qué es todo éste escándalo?

- ¡Onee-chan participará en una obra!

- ¿De verdad? Tendré que comprar un traje verde más grande… - dijo observándome.

- ¡Hey!

- ¡No! ¡Ella será el príncipe!

Dicho esto, todo quedó en silencio, mi mamá se me quedó observando por unos segundos, la misma reacción que tuvo Yukiho, y después comenzó a reír.

- Tus bromas son horribles Yukiho, intenta con algo más creíble – le dijo mamá a mi hermana.

- ¡Es verdad! – grité, atrayendo la atención de ambas – me dieron ese papel – abrí mi maletín escolar y saqué el libreto – miren – se lo entregué a mi madre, quién comenzó a ojearlo, viendo mi nombre en las líneas del príncipe.

- No puede ser, esta obra será un desastre.

- ¿Podrías tener un poco más de fe en tu hija? – pregunté irritada.

- Bueno – me ignoró – al menos no tienes tantas líneas, y Kotori-chan será la princesa, me siento mal por ella…

- ¡Mamá! – ella río.

- Es broma, Honoka – se acercó a mí y me dio unas palmaditas en la cabeza – sé que lo harás bien, cuando te lo propones puedes lograr muchas cosas, lo sé. – me sonrió con cariño. - Tengo que contarle a tu padre, seguro se emocionará tanto que querrá que vayamos a verte ese día, toma tu libreto – me entrego dicho objeto y fue a buscar a papá.

- ¡Espera mamá! ¡No pueden ir! – le dije, pero fue inútil, ella ya se había ido.

- Quizá yo también vaya, no puedo perderme esto – dijo Yukiho, divertida.

Solo pude suspirar, será incluso más difícil para mí si ellos van.

Ahora que lo pienso, aún no le agradezco a mi hermana por lo que hizo hoy.

-Por cierto, gracias Yukiho.

- ¿Eh? ¿Por qué?

- Por hacer mi trabajo hoy, no te lo había agradecido, solo me disculpé. – dije con una sonrisa tonta, ella se veía un poco sorprendida.

- Oh, está bien, pero… - hizo una pequeña pausa – hace un rato, dijiste que me lo compensarías, ¿Cierto?

- ¿Eh? - ¿Lo dije? Creo que lo dije, ¿De verdad lo dije? Bueno, diré que si - ¡Ah! ¡Si, si! Lo recuerdo.

- Bueno, tomaré eso, en algún momento te haré pagarme – dijo con una sonrisa y entró a la casa – ¡apaga la luz antes de venirte! – me gritó, ya adentro.

- ¡Vale! – le contesté, realmente no puse mucha atención a lo que dijo, pero bueno.

Hice lo que me ordeno, apagué la luz del lugar y subí a mi habitación, aun pensando en lo que casi estuve a punto de hacer con mi amiga hace apenas un rato… ah, pero creo que será mejor que por ahora no piense en ello, tengo muchas otras cosas que hacer de las cuales debo preocuparme: ayudar a Eli-chan con el consejo, la obra y la presentación de μ's, ¡Tengo que esforzarme!