*Toc**Toc*
- ¿Umi-chan?, ¿Puedo pasar? – Escuché que pedían mi permiso para entrar a la habitación.
- Adelante. – dije, y de inmediato, la persona que estaba del otro lado de la puerta, entró. – Llegas tarde, Nozomi. – reclamé fastidiada – Te cité a las siete en punto. – Ella solo rio divertida.
- Vamos Umi-chan, solo han pasado 10 minutos. - Totalmente despreocupada y con una sonrisa en su rostro se sentó a mi lado.
Estábamos en la sala del club, antes de comenzar las clases normales. Llamé a Nozomi ayer por la noche para citarla, pues quiero pedirle su ayuda y quizá… también algún consejo, y, ya que es la primera vez que lo hago, estoy algo nerviosa, más que nada, por el tipo de favor que quiero pedirle….
- ¿Y bien?, ¿Para que me necesita nuestra linda letrista?
- ¡¿Li-li-lin…?! ¡Nozomi! – La reprendí, ¡¿Cómo puede decir tales cosas tan… ¡Indecentes!
Ella rio – Es extraño que me hayas llamado tan temprano Umi-chan, ¿Pasó algo malo?
- N-no… yo sólo… necesito tu ayuda, Nozomi… - dije algo apenada, no acostumbro a pedir favores a los demás.
Mi amiga se me quedó mirando sorprendida.
- ¿Mía?
Asentí.
- ¿De mí?
- ¿Pues de quién más?
- ¿En serio? Yo soy Nozomi Tojo, ¿Sabes?
- ¡Lo sé!
Nozomi comenzó a secar con sus manos unas pequeñas lágrimas que salían de sus ojos.
- ¿¡Nozomi?! ¡¿Qué te pasa?! – pregunté preocupada.
- Ésta es la primera vez que me pides ayuda Umi-chan.
Mi preocupación se esfumó. – No exageres.
- he he, lo siento. – sonrió. Yo solo atiné a suspirar pesadamente. – pero, que la integrante más responsable y madura de μ's necesite de mi ayuda no es algo que pase todos los días.
- ¿Yo?, esa descripción le queda mejor a Eli, ¿No crees?
- Mmmmm… - puso un semblante pensativo – si lo ves desde un punto de vista externo, tal vez así sea. Pero, cuando llegas a conocer más a Elicchi te das cuenta que en realidad es como una niña pequeña que necesita atenciones, es muy infantil a veces. – sonrió tiernamente, se nota el cariño que le tiene a la rusa, ahora entiendo el porqué varias estudiantes las emparejan.
No quiero ser metiche, pero creo que me atreveré a preguntar sobre su relación, está bien, ¿No? Después de todo, somos amigas… ay, espero no se moleste...
- N-Nozomi, tú… ¿Q-Q-Quieres a Eli? – se pudo notar mi nerviosismo a kilómetros, pero, es que, ¡es una pregunta muy vergonzosa!
Yo esperaba a que Nozomi se enojara por mi curiosidad desvergonzada, pero solo recibí una respuesta despreocupada de ella.
- ¡Pues claro que la quiero! Así cómo también te quiero a ti, Umi-chan, y a todas las integrantes de μ's, las quiero mucho.
- No, yo no me refiero a-
- ¿Uh…?
- Ahh – suspiré – olvídalo.
- Entonces, - comenzó a hablar "seriamente", entre comillas, porque se notaba que lo estaba disfrutando - ¿Para que necesitas de mi ayuda?
- Bueno, la verdad yo…
No sabía cómo empezar, la razón por la cual llamé a Nozomi fue porque se me ocurrió que quizá ella podría ayudarme a, bueno... a quitar a Kotori de en medio, por así decirlo, para así yo poder actuar la obra con Honoka, ya saben que mi amiga peli morada es sacerdotisa y pensé que sus "poderes" y eso podrían ser de ayuda, pero… la verdad, cada vez que lo pienso, me convenzo más de que esto está mal, digo, ¿No es un poco egoísta querer a Honoka para mí sola?, Además, hacer a un lado a Kotori, mi otra amiga de la infancia… yo no soy así, esto está mal.
Pero, ahora, ¿qué le digo a Nozomi?
- Soy todo oídos, Umi-chan. – dijo, al ver que yo no continuaba con mi explicación.
- Uhmm… la verdad yo…
- Es acaso… ¡¿Un problema amoroso?! – casi lo gritó, completamente emocionada.
- ¡¿E-Ehh?! ¡N-No! ¡No es nada de eso! – repliqué ruborizada hasta las orejas. ¡¿Cómo pudo acertar tan fácil?!
- ¿Entonces que es? – dijo, ahora pensativa.
- Emm… yo… - vamos Umi, piensa – yo… ¡Yo quería que leyeras mi futuro con tus cartas! Si, eso, estoy un poco insegura acerca de los resultados de los exámenes que tuvimos hace poco… - mentí.
- ¿Solo eso? – Me miro confundida.
- Si, realmente estoy nerviosa por mis resultados. – reí nerviosa.
Ella solo siguió mirándome, pero ahora como analizándome.
- No me mientas, Umi-chan.
- ¿Qué?
- Esa no es la verdadera razón por la que me llamaste.
- S-Si lo es...
- En primer lugar, tu eres una chica muy responsable, estoy segura que estudiaste más que lo suficiente para sacar excelentes notas, es imposible que estés insegura sobre ello.
- Ugh. – Me atrapó.
- Así que, dime la verdad. – me sonrió, pero, por alguna razón, su sonrisa me dio más escalofríos que nada.
- Esa es la verdad… - seguía intentando mantener mi postura, a pesar de que ya me habían descubierto.
- Umi-chan, ¿Acaso quieres que te castigue~? – mostró esa típica pose que hace cuando amenaza con tocarnos.
- ¡No! – grité, cruzando mis brazos para tapar mi escaso pecho, como si eso funcionara contra Nozomi. – ¡Bien, te lo diré! ¡Pero no hagas nada indecente!
- Así me gusta – bajo sus manos regresando a la normalidad.
- Bien, - comencé - la verdad es… - me detuve, ¿Qué pensará Nozomi de mí una vez sepa mis verdaderas intenciones?, ¿Creerá que soy una mala persona?, ¿Una egoísta? Me pregunto…
De pronto, sentí como posaba sus manos sobre las mías. - Está bien, Umi-chan, puedes confiar en mí. – me dijo, con una mirada totalmente sincera, al menos eso pude sentir al observar sus ojos, podía confiar en ella.
Suspiré. – La verdad es que yo quería que me ayudarás a conseguir el papel principal en la obra que hará mi aula en el festival cultural.
- Pero, ¿ese papel no lo tiene Kotori-chan? – preguntó ingenua, hasta que se percató de sus propias palabras – Ohhh… ya veo. – sonrió maliciosa – tú lo que quieres es quitarle el papel a Kotori-chan para poder actuar junto a Honoka-chan, ¿No es así?, Nuestra recta Umi también tiene un lado malo, quien lo diría. – rió.
- ¡N-no! Ya lo pensé bien, y decidí no hacerlo, no es correcto. – comenté, un poco decaída, pues esa decisión significaba dejar a Kotori actuar felizmente junto a Honoka…
- Umi-chan, déjame decirte algo, a veces está bien ser un poco egoísta, y más, si es en un asunto amoroso.
- ¡¿Qu- ¡Te digo que no es es-
Intenté reclamar, completamente roja, pero Nozomi me interrumpió.
- Esta bien, está bien, - acarició mi cabeza - Nozomi-oneesan guardará tu secreto, y de paso, te ayudará a cumplir tu deseo, después de todo, hay muchas maneras de hacer a un lado a Kotori-chan sin causarle un daño mayor. – me sonrió.
No sabía si estar aliviada o preocupada por las palabras de Nozomi, pero algo que si sabía es que me alegraba tenerla a mi lado apoyándome.
- Gracias, Nozomi.
- No hay de que. – me sonrió.
A lo lejos, escuchamos las campanas que indicaban el inicio de nuestras clases matutinas.
- ¡¿Ya es tan tarde?! – me levante de mi asiento, alarmada, pues yo nunca he sido impuntual ni una sola vez en mi vida.
- Tranquilízate, Umi-chan, lo más seguro es que tu maestro ni siquiera ha llegado aún. – intento calmarme.
- Eso no importa, siempre hay que ser puntuales – la reprendí por su indisciplina.
- Uaah, que seria.
- Debo irme ya, y tu deberías hacer lo mismo. – Me dirigí hacia la puerta. - Nos vemos en la salida, Nozomi. – me despedí y comencé a caminar lo más rápido que podía hacia mí respectiva aula.
- Está bien, que tengas un buen día – sonrió – así que, Honoka-chan tu también, ¿Eh?, ¿Umi-chan?...
…
- ¡Onee-chan! – Escuché vagamente a mi hermana llamarme. - ¡Onee-chan! – pude sentir que me movía. - ¡Despierta!
- Cinco minutos más, Yukiho… - alcancé a decir, aún medio dormida.
- ¡Levántate!, ¿No dijiste que desde hoy ayudarías a Eli-san en el consejo?
- Yo no dije tal… - recordé - ¡AH! ¡El consejo! ¡Eli-chan! – me levanté de golpe, asustando un poco a mi hermana, la cual cayó de sentón. – ¡Lo olvidé por completo!
- Onee-chan, ten cuidado… - dijo Yukiho adolorida, sobando su ilegal traserito.
- Lo siento, Yukiho. – la ayude a levantarse. - ¡Ah! ¡Tengo que apresurarme! – volví a entrar en razón y me dirigí rápidamente hacia mi armario para sacar mi uniforme escolar.
- Ahh... - Mi hermana suspiró. - ¿Cómo puedes ser tan distraída? – Al estar tan apurada, ni siquiera la escuché. Saqué del armario mi camisa escolar y comencé a quitarme la playera para ponérmela. - ¡O-Onee-chan! – me reprendió Yukiho, avergonzada. – ¡Ten un poco de vergüenza! – se volteó, tapándose los ojos.
- ¿Uh?, Pero somos hermanas.
- L-lo se, p-pero…
Terminé de vestirme, y tomé mi teléfono para ver la hora - ¡Yukiho! ¡Son las 7:10! ¡Eli-chan me pidió llegar a las siete! ¡Va a matarme! – grité con terror.
- No me culpes, te he estado hablando desde hace media hora. – dijo evasiva.
- Pero tampoco tienes que ser tan fría conmigo… – dije en un tono dolido.
Ella suspiró. – toma, - estiró su mano para pasarme mi mochila – metí tus libros dentro, ya que ayer los dejaste todos desordenados en tu escritorio.
Yo lo tomé, - ¡Yukihooo! – me lancé a abrazarla al saber lo que hizo por mi, ¡Después de todo no es tan fría! - ¡Gracias!
- ¡N-No seas tan empalagosa! – intentaba alejarme, sonrojada.
- Será mejor que ya me vaya. – me aparté. – nos vemos al rato, Yukiho – me despedí de mi hermana menor y salí corriendo de mi habitación. Pero al bajar las escaleras, escuché como ella me habló.
- ¡Onee-chan!
Yo me detuve y la volteé a ver - ¿Si?
- Emm… - la notaba un poco nerviosa. - ¿Estarás en el consejo con Eli-san… a solas?
- ¿Eh?, Que yo sepa estará también Nozomi-chan, ¿Por qué? – pregunté confundida.
- N-No, por nada, ¡Ya vete, o llegarás tarde! – dicho esto, corrió a encerrarse en su habitación.
No le tomé mayor importancia y retorné mi camino hacia la escuela. Al salir de mi casa vi a mi mamá regando las plantas. - ¡Nos vemos mamá! – me despedí de ella.
- ¡Ten un buen día Honoka!
Corrí lo más que pude, pues ya me había retardado con más de diez minutos a la hora acordada. Seguro Eli-chan me regañará, después de todo, yo fui la que dije que la ayudaría en el consejo. Bueno, ¡No importa!, ¡Me esforzaré al máximo el tiempo que me queda!
Llegué a la escuela, rápidamente subí al tercer piso, dónde se encontraba el consejo estudiantil, y abrí la puerta abruptamente.
- ¡Lo siento Eli-chan! – grité. - ¡Ya llegué!
Mi amiga rubia estaba sentada en el escritorio, trabajando.
- ¿Honoka? ¿Qué haces aquí tan temprano?
- ¿Eh? – estaba confundida, ¿Qué no había llegado tarde?
- Quedamos que llegarías a las siete y media.
- ¿Qué? ¿No era a las siete?
- Honoka… - me miró, como diciendo "¿Qué voy a hacer contigo?" - ¿Ves?, Eso te pasa por no ponerme atención cuando te estoy hablando.
- Aaaah… me levanté tan temprano para nada. – dije cansada.
Eli-chan se levantó de su asiento y se acercó a mí, tomando mi rostro entre sus manos.
- ¿Eli-chan?
- Honoka, aún tienes… - me miró detenidamente – aún tienes un poco de baba, ¿No te lavaste la cara?
- No tuve tiempo, después de todo creí que venía tarde.
- No tienes remedio. – sacó un pañuelo de su bolsillo y me limpio el rostro. – Tienes que ser más responsable, Honoka.
- he he – reí nerviosa – lo intentaré, gracias Eli-chan.
- Bueno, ya que estás aquí, podrías comenzar a trabajar. – me dio la espalda para ir a su escritorio, de dónde tomo una enorme pila de papeles, los cuales coloco en un escritorio vacío. – puedes trabajar aquí, espero te diviertas. – me sonrió.
- ¿T-todo esto? – pregunté incrédula, ¡Es demasiado!
- Sip, pero no te preocupes, no es algo muy difícil, ya están terminados, solo debes marcarlos con el sello de aprobados, - colocó dicho sello en mi escritorio. – y clasificarlos por sección, si es sobre presupuesto, permisos, sugerencias o pedidos. ¿Ok?
- Esta bien, no parece muy difícil, ¡Terminaré rápido para ayudarte con algo más! – le sonreí, quiero ayudar lo más que pueda para que Eli-chan no esté tan presionada, después de todo lo prometí.
Ella me devolvió el gesto. – sé que lo harás. – Acarició mi cabello. – Muy bien, a trabajar.
Tomé asiento y estaba dispuesta a comenzar, cuando recordé algo.
- Por cierto, ¿Dónde está Nozomi-chan? – se supone que ella también nos ayudaría.
- Ella estaba aquí hace un momento, pero dijo que tenía asuntos con Umi, así que salió.
- ¿Con Umi-chan? – quedé extrañada.
- Si, a mí también se me hizo extraño, después de todo esas dos no suelen pasar mucho tiempo juntas – comentó, tiene razón, aunque se llevan bien, Nozomi-chan y Umi-chan no suelen convivir mucho a solas. – Pero bueno, basta de distracciones, a trabajar.
- Bie~n.
Intenté estar lo más concentrada posible, no quería equivocarme y terminar dándole más trabajo a mi amiga rusa.
Aunque mi trabajo parecía fácil al principio, es más tardado de lo que imaginé, no llevo ni siquiera una cuarta parte hecha. Si con esto me llevo tanto tiempo, no quiero ni imaginarme el trabajo que ha de costar llenar el papeleo. El consejo estudiantil se esfuerza demasiado. Ahora me siento mal por obligar a la rubia a participar en la presentación de μ's, dándole más trabajo…
Voltee a ver a Eli-chan, estaba tan concentrada en su tarea, pero, aún así, parecía tan calmada, sin apuros ni preocupaciones, cómo si disfrutara el trabajo, ¡Bien!, ¡Yo también puedo hacerlo!
…
- Honoka. – me llamó la rubia.
- ¿Si, Eli-chan? – despegue mi vista de los papeles para verla a ella.
- Veo que llevas ya un poco más de la mitad del papeleo, nada mal para ser tu primera vez. – me sonrió.
- he he – comencé a rascar mi nuca – gracias.
- Y, cómo ya faltan 10 minutos para las clases, – señaló el reloj de pared – será mejor que nos vayamos.
- ¿Ya pasó tanto tiempo? – dije sorprendida, estaba tan concentrada en el trabajo que no me di cuenta.
- Si, Umi y Kotori ya deben estar esperándote en tu aula, no las hagas esperar.
- Tienes razón, si llego tarde Umi-chan seguro se enoja. – dije, recordando las incontables veces que me ha regañado por eso, aunque Kotori-chan siempre me defendía. Ahh… Kotori-chan… ¡Ah! ¡Es cierto! ¡Kotori-chan! ¡¿Ahora con qué cara voy a verla?! Con lo que hicimos ayer… ¡¿Cómo voy a hablarle?! ¡Qué vergüenza!
De repente me puse roja y muy, muy nerviosa, algo que obviamente Eli-chan notó.
- Hey, Honoka, ¿Estás bien?
- ¿E-Eh? S-si, eso creo… - ¿Qué hago? No quiero ver a Kotori-chan, bueno, sí quiero, pero me da vergüenza después de lo de ayer…
- ¿N-No puedo quedarme a avanzar un poco más al papeleo? – pregunté nerviosa.
- ¿Te pasa algo malo?
- Claro que no, ¿P-por que lo dices? S-solo me gustaría seguir ordenando hasta que empiecen las clases. – sonreí nerviosa.
- Estás completamente roja, ¿estás enferma? – junto su frente con la mía para checar temperatura – caliente… - susurró.
- Estoy bien, de verdad. – le dije.
- Pues no parece. – me respondió. – No te estarás sobre esforzando mucho con lo de la presentación en el festival cultural, ¿verdad? Al grado de descuidar tu salud.
- N-No, no soy tan tonta como para correr bajo la lluvia en la noche un día antes de la presentación.
Eli-chan sólo me miró acusatoria.
- Te recuerdo que una vez lo hiciste.
- Ugh…
- ¿Entonces?, ¿Puedes explicar el porqué de pronto estás tan mal?
- Bueno… yo… - ¿Y ahora que le digo? Obviamente no puedo decirle la verdadera razón de mi estado. "Ayer estuve besando y tocando a Kotori-chan, por eso ahora estoy avergonzada" ¡Pero claro que no!
- ¿Y bien? – la rubia me miró impaciente.
Perdón, Eli-chan, pero no puedo decirte. Aunque si le digo eso no me dejara en paz, así qué, ¿Qué excusa puedo darle?
- Pues-
Iba a inventar lo primero que se me ocurriera, pero ella me interrumpió antes.
- Quiero la verdad, sabré si me mientes. - ¡¿Es acaso una bruja?!
- B-Bien… - dije, ahora un poco asustada.
Pero, ¿Qué le digo?, ¿Intento decir la verdad? ¡Agh! No lo sé, el solo pensar en lo que hice con mi amiga peli gris me pone nerviosa, ¡¿Ahora decirlo?! ¡Ni hablar!
Lo que hicimos… aún puedo recordar el sabor de sus labios, tan dulces… su piel, tersa y suave, solo me hace querer tocarla de nuevo… y su expresión, tan tierna, pero a la vez excitante y perversa… Kotori-chan… quiero más de ti…
- ¿Honoka?, ¿Qué con esa expresión? – sentí como mi amiga me toco el hombro, al sentir el contacto yo inconscientemente la tomé por la cintura, acercándola a mí. - ¡¿Ho-Honoka?!
Salí de mi trance, y logré ver a una Eli-chan sonrojada y confundida entre mis brazos. "¡¿Qué carajos estoy haciendo?!" pensé. La solté de inmediato.
- Yo… yo… - no sabía que decir - ¡Lo siento! – así que salí corriendo de la sala del consejo lo más rápido que pude.
¡Honoka! ¡¿Qué rayos estás haciendo?!
Llegué hasta mi salón, por suerte, ni Umi-chan ni Kotori-chan habían llegado aún. Respiré profundo, y, ya más calmada, me dirigí a mi asiento.
- Miren, acaba de llegar. – escuché como dijo una de mis compañeras cuando entré.
- Pregúntale – le dijo otra.
- ¿Yo por qué?, si tú eres la que quiere saber.
- Chicas, yo no creo que esos rumores sean verdad. – comentó una tercera. – hemos estado con ella por más de un año y no me da esa impresión.
- Nunca lo sabremos si no preguntamos directamente, - ahora habló Saki-chan, una de las cuatro chicas que estaba hablando en ése grupo. - ¡Hey! ¡Honoka! – me llamó.
- ¿Q-Que haces?
- ¡No le preguntes! – escuché que le reclamaban a Saki-chan por llamarme.
- ¿Si? – pregunté.
- ¿Puedes venir? – junto ambas manos, como si me estuviera pidiendo un favor.
Caminé hasta dónde estaban las cuatro chicas.
- ¿Qué pasa? – pregunté confundida.
- Yo y mis amigas queríamos saber… - habló – si eras una pervertida. – pregunto sin titubear, sonriendo.
- ¿Qué? ¿Cómo que una pervertida? – ahora estaba más confundida.
- ¿Lo ven? – hablo otra de las chicas. – Honoka-san no sabe ni a lo que nos referimos, son solo falsos rumores.
- ¿De que hablan? – pregunté.
- Bueno, - comenzó otra de mis compañeras – se han estado esparciendo rumores de que eres una pervertida.
- Si, y dicen que vienen de una fuente confiable – comentó la última.
- ¿Pero como? – pregunté de nuevo.
- Ya sabes, - volvió a hablar Saki-chan – que te gusta tocar pechos y esa clase de cosas sucias, ¿Es cierto eso, Honoka? – parecía emocionada, como si esto le divirtiera.
- ¡¿Q-Que?! ¡¿P-pero que están diciendo?! ¡Por supuesto que no! – sentí como los colores me subían al rostro - ¡Claro que no soy así!
Mi compañera comenzó a reír – Lo sabía, nuestra pequeña e inocente Honoka no podría ser así – se acercó a mí para acariciar mi cabeza – no te preocupes, solo son vagos rumores, seguro de alguna envidiosa que quiere ser una school idol tan famosa y linda como tú. – me sonrió.
- Yo creo que sí debería estar preocupada – hablo otra de mis compañeras – algunas de las chicas se lo están creyendo fácilmente, más que nada las de tercero, pues parece que ahí comenzó el rumor.
- ¿Cómo puede haber alguien que esté diciendo tales cosas sobre mí? – dije, con pequeñas lágrimas en la comisura de mis ojos.
- Oigan, ¿Qué le están haciendo a Honoka? – preguntó Mikan, quien venía llegando junto con Hideko y Fumiko.
- ¿Eh? Nosotras nada, - hablo Saki-chan. – solo le estábamos hablando sobre los rumores.
Mikan suspiró, - chicas, Honoka es muy sensible, debieron tener más cuidado.
- Fumiko, es tu oportunidad. – le susurró Hideko a Fumiko, y la empujó hacía mí.
- ¿Eh? – expresó confusión y vergüenza.
- Fumiko, ¿Tú piensas que yo soy así? – le pregunté, con un semblante triste.
- P-Por supuesto que no, Honoka, – posó su mano derecha en mi rostro, acariciando mi mejilla – tu eres una chica muy dulce e inocente, incapaz de hacer algo malo, de eso estoy segura. – en sus ojos pude notarlo, estaba siendo sincera.
Casi llorando, la abracé - ¡Gracias Fumiko!
- ¡¿Ho-Honoka?! – ella se puso más roja de lo que ya estaba.
- ¿Lo ven? – escuché como Mikan les decía a las otras chicas. – eso es un buen ship.
Me separé de Fumiko - ¿Ship? ¿Qué es eso? – pregunte.
- ¡Mikan! ¡Deja de decir cosas extrañas! – le reprendió mi amiga, totalmente sonrojada, a lo cual Mikan sólo rio.
Me alegra el saber que, al menos las personas que me conocen, no se crean esos rumores extraños que se están esparciendo sobre mí. Aún me pregunto, ¿Quién los estará inventando? Parece que es alguna alumna de tercero, ahora entiendo por qué algunas chicas me han estado ignorando o evitando últimamente… ¿Pervertida?, ¿Yo? ¡Por supuesto que no! ¿Cierto…?
