Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.

Advertencia: Chándal, lenguaje, camisetas de tirantes, música ochentera, ejercicio, descomposición carnal, humor...

No sé en qué estaba pensando al escribir esto, bueno sí, en la idea que Cassandre Watson me había planteado. Las quejas, a ella XD

Perdonad las erratas ya no rijo mucho a estas horas... Si ya de normal no lo hago mucho, imaginad. Disculpad si quedó algo cortito *-*


Sangre, sudor y lágrimas

15 años han pasado desde el inicio de la epidemia

Llevaba cinco minutos de más sentado en la orilla de su colchón con la mochila frente a sus pies. La tira de la misma estaba en su mano derecha, su dedo pulgar rozaba la vieja tela sopesando si soltarla y tirar la toalla de una vez por todas.

Volvió su mirada hacia la ventana, era hora de largarse e ir a la clase. Ahogó un gruñido entre sus manos al cubrir su rostro. Con la cara aún escondida escuchó la puerta abrirse y el roce de un par de zapatillas sobre el suelo.

- Vamos a llegar tarde.

Daryl ladeó el rostro en dirección a la cabeza rubia de Beth apostada en el hueco de la puerta. Ella y su melena rubia recogida en una coleta. Ella y sus mallas de color negro junto a una camiseta de tirantes color rosa fresa. Daryl parpadeó, nunca dejaba de sorprenderle la normalidad con la que lucía esas ropas a pesar del tiempo que había transcurrido. ¿Realmente habían llegado a ese punto en el que gozar de frivolidades como el ejercicio en un gimnasio o similar volvían a ser parte de la rutina del mundo?

Agachó la mirada a la mochila y la cogió con desgana del suelo. Beth le sonrió escueta.

- Alguien tenía que hacerlo…- Dijo ella encogiéndose de hombros respondiendo a la pregunta que Daryl se planteaba cada día al verse en ese instante: ¿por qué diablos les había tocado a ellos semejante tarea?

No podían haberles asignado a las cocinas, al nuevo cuerpo de policía… Joder, antes prefería ponerse a podar setos o recoger mierdas de perro que hacer… eso. Daba gracias a Dios porque su hermano llevara ya tantos años muertos para no verle en esos instantes, en los que cruzaba la puerta principal del edificio y se dirigía por el largo pasillo con luces parpadeantes y varios hombres armados hacia su clase.

Sí. SU clase.

Beth entró en primer lugar tras girar el pomo y saludar con un gesto de cabeza a quienes permanecían haciendo guardia en la puerta. Ambos hombres le correspondieron al gesto con respeto absoluto, respeto que pareció volatilizarse cuando sus ojos recayeron en la figura del menor de los Dixon. Una sonrisa mordida apareció en la cara de uno, mientras el otro desviaba su rostro hacia el otro extremo del pasillo.

- Una puta risa y os arranco la cabeza.- Les advirtió él en voz baja ajustando el asa de la mochila en su hombro antes de entrar.

Ambos guardias negaron con la cabeza. En cuanto se cerró la puerta escuchó sus risas y los golpes entre ellos para guardar silencio. Inspiró hondo para no abrir la puerta y poner en práctica su amenaza. Beth apoyó su mano en su antebrazo tironeando de él hacia el interior de la clase.

- Ve a cambiarte mientras les organizo un poco.- Le dijo ella intentando alejar sus pensamientos homicidas de su cabeza.

Le empujó hacia la puerta que daba a la habitación que usaban como vestuario particular. Bueno, lo usaba él, a ella le daba igual pasearse por toda la ciudad en mallas y zapatillas. Él aún tenía algo de amor propio, dignidad y… Resopló encerrándose en el vestuario, "¿a quién pretendía engañar?" Sacó el pantalón de chándal de la mochila y la camiseta de tirantes anchos de color negro. Mantuvo los pantalones entre los dedos viendo las antaño rayas blancas laterales, ahora algo sonrosadas. Maldito Glenn, sabía que había sido culpa suya al mezclar las ropas en la colada.

Se cambió las ropas y se calzó las zapatillas, al menos eran de su número, no como las pantalones que parecían dos tallas más grandes. Guardó sus ropas en la mochila y la colgó del colgador tras la puerta regresando a la clase con la mirada fija en el grupo congregado.

Dio un par de sonoras palmadas abriéndose paso entre los cuerpos, intentando rozarlos lo mínimo posible. No quería un estropicio como el de la clase anterior en la que Jackson había terminado la clase con un brazo menos. Tampoco quería ir oliendo a muerto por la calle para que el resto de gente le mirara con más desprecio del habitual.

Beth le esperaba frente a la fila de espejos, las manos en las caderas y una sonrisa brillante. En cuanto Daryl se puso a su lado, se vio inmerso en ese par de segundos de desconcierto total y absoluto como cada día desde que le habían asignado esa tarea.

"- Están dando muestras de humanidad de nuevo. Comienzan a dar muestras de que el cerebro vuelve a encenderse poco a poco.- Le habían dicho en aquella sala con más miembros de su antiguo grupo.- Necesitan readaptarse, ser parte de la sociedad de nuevo o nunca pasaremos página.- Ante aquello Daryl había soltado una risotada escueta sin saber a dónde querían ir a parar. En cuanto escuchó su idea, su risa se murió en el acto, escuchando un coro de risas provenir del resto de presentes.- Necesitan ejercitarse y queremos que Beth y tú os encargeis de ello."

Daryl parpadeó echando un vistazo a la hilera incongruente de caminantes frente a él. Sus gruñidos algo más leve de lo habitual. Podía percibir sus esfuerzos por mantener la formación, pero dando pequeños pasos adelante y atrás.

El hombre se pasó una mano por el pelo y miró a Beth, quien le sonrió, intentando infundirle un ánimo que días como ese estaba por los suelos. ¿Qué había hecho para que el karma le estuviera metiendo la pierna de esa manera por el culo hasta la rodilla? Vale que no hubiera sido un santo, que hubiera acabado con centenas de caminantes como los que tenía frente a él; incluso había acabado con algún vivo que otro pero… ¿Eso?

- Dale, Greene. Acabemos con esto cuanto antes.- Le dijo viéndola agacharse hacia el radiocasett que les habían prestado con un recopilatorio de viejas canciones de los 80 y los 90.

Dio un par de palmas de nuevo atrayendo la atención de los caminantes. Uno de ellos gruñó con gravedad.

- ¡Ni una puta palabra, Mordiscos!- Le espetó al susodicho quien gruñó por lo bajo removiéndose inquieto bajo su jersey de lana roído.- ¡A ver si os acordáis de lo que aprendimos en la clase de ayer!- Les dijo señalando a un par de ellos que siempre andaban más rezagados. Parecían de los mayores del grupo, en cuanto a tiempo desde su conversión y les resultaba más complicado seguir las indicaciones que les daban.

Daryl frunció el ceño al escuchar la canción por los altavoces del radiocasett y a Beth con una gran sonrisa en la cara.

- ¿Nunca escuchaste una de sus canciones?- Le preguntó ella alzando las cejas sorprendida.- Papá no me dejaba escuchar su música pero Mads tenía un cd y me la dejaba escuchar en su discman.

Beth tomó la batuta de la situación y dio un paso al frente alzando ambos brazos hacia arriba con las piernas ligeramente separadas. Daryl se obligó a no mirar por enésima vez el trasero prieto de la ya no tan joven Greene, y se colocó a su lado imitando su postura.

- Y… ¡Uno!- Dijo Beth colocando su mano izquierda en su cadera y ladeándose en esa dirección con el brazo derecho estirado sobre su cabeza. En un coro de gruñidos, babas cayendo al suelo, y maldiciones mentales, uno a uno todos los alumnos imitaron su gesto.- ¡Dos!- Cambió la posición de lado.

- ¡Lepanto! ¿Quieres hacer lo que decimos? ¡O te vas a la puta calle!- Le espetó Daryl a uno de ellos.

- Daryl… no puede…- Le susurró Beth sin moverse de su postura haciéndole un gesto para que viera mejor al caminante en cuestión: le faltaba un brazo.

- Tiene un muñón, que lo levante.- Se excusó él encogiéndose de hombros intentando no mirar a Lepanto de nuevo.

Los minutos y las canciones se sucedieron. A cada movimiento que realizaban el humor de Daryl iba variando, de la rabia, al llanto interno, de las lágrimas de risa (escondidas lo mejor posible) al ver a uno de ellos perder parte de su mandíbula, a las lágrimas de dolor al sentir un tirón en su espalda. Estaba haciéndose mayor. Del Pop pasaron al rock, del rock al Heavy, y del Heavy a la música clásica.

Para cuando la clase terminó, varios de los caminantes se habían dejado caer al suelo, perdiendo algún trozo de carne por el camino y llenando el suelo con pequeñas salpicaduras de sangre oscura y fluidos.

- Creo que ya tenemos bastante todos por hoy.- Dijo Daryl al ver a Charlie, un niño que no tendría más de 7 años cuando murió y resucitó, darse de cabezazos contra la pared sin descanso.- Ya, chaval, ya.- Le interrumpió él cogiéndole de los hombros asegurándose de no entrar en contacto con su blanda piel y quitarle unos cuantos kilos de más sin querer con el roce.

- Mañana a la misma hora, ¿de acuerdo?- Les dijo Beth secándose el sudor de la frente con la cinta de su muñeca izquierda.

Zigzagueando los caminantes salieron por la puerta escoltados por los guardias dejándolos solos a Daryl y Beth. La chica se sentó en el suelo y dio un trago de su botella de agua, pasándosela a él cuando le vio tumbarse en el suelo a su lado, antebrazo sobre los ojos.

- ¿Cansado?- Le preguntó ella con un deje divertido en la voz. Daryl descubrió uno de sus ojos, viéndola sonreír con la botella extendida hacia él.

- Menos cachondeo, Greene.- Le respondió él incorporándose sobre un codo vaciando media botella casi de un trago.- En serio, no nos pagan lo suficiente por esto.

- ¿…Pagar?- Preguntó Beth dubitativa haciendo que Daryl le mirara sorprendido. Segundos después la risa del cazador resonó entre las cuatro paredes, comenzando por una risa suave y jocoso hasta una carcajada desde lo más profundo de las entrañas.

- Eres demasiado buena, princesa.- Dijo él entre risas recibiendo un golpe en el hombro por parte de la rubia.


Definitivamente ésta es una de las ideas más bizarras que he escrito en este fic y en mi vida probablemente jajajajaa Ay dios, sólo de imaginarlo me daba un mal. Intentar imaginarlo de verdad y... me decís qué os parece ;)

Gracias Cass por brindarme tan tremenda idea y hacer que mi mente comenzara a hilar por sí sola y a fantasear casi sin límites.

¡Gracias por vuestros comentarios, paciencia, bendiciones, posesiones, maldiciones! Cualquier comentario, petición para ingresar en la clase y demás, ya sabéis donde enviarla!