Continuación de "SHUT UP AND WATCH" Capítulo 18 de este mismo fic.
Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.
Advertencia: Lenguaje, violencia, ¿pre-slash?…
Lo escrito en cursiva son flashbacks.
La idea original no iba a seguirla, pero al final, no he podido vencer a la tentación y lo he hecho… No sé si con más o menos maña pero es lo que ha salido.
Gracias a quienes, a pesar de que el "género" no fuera de vuestro agrado, le disteis una oportunidad a su primera parte.
Perdonad las erratas.
No se molestó en apagar la colilla cuando entró en el local de luces apagadas y brillos ausentes. Mientras recorría el largo pasillo que llevaba hasta el despacho del fondo, Daryl entretuvo sus dedos sacando la llave con la que había entrado allí del llavero que siempre llevaba consigo a todas partes. La llave de la camioneta, una vieja llave partida de algún candado que ya no podía ser usado (y que Merle se había encargado de volar con un certero tiro de su escopeta), un trozo de cuero que había olvidado ya cómo había llegado allí, la de su precaria taquilla, la del cuarto que usaba para cambiarse… Nada había en ese aro metálico que le ligara a él, realmente podía ligar hasta a un maldito mapache si quisiera.
Exhaló el humo del cigarro y guardó el juego de llaves en el bolsillo, la otra contra la palma de la mano cerrada que alzó para golpear con los nudillos la puerta de madera.
- Adelante.- Escuchó la voz de Mike y sus labios se curvaron en una débil mueca cuando logró diferenciar el chasquido de su revólver al quitarle el seguro.
Daryl abrió la puerta con cuidado, asomando su cabeza por el hueco.
- Pasa chico.- Le dijo Mike sin esconder la sorpresa al verle uno de los pocos días que tenía libre y a plena luz del día.
Daryl se acercó hasta su escritorio y sin decir palabra le dejó la llave del local sobre la madera. Mantuvo las de su taquilla y la habitación aún en su bolsillo para cuando tras hablar con Mike, fuera a recoger sus pertenencias y a largarse de aquel sitio.
- Vaya…- Soltó Mike recostándose contra el respaldo de su sillón giratorio mirándole en silencio. Tras unos instantes soltó una breve risa y agitó la cabeza.- He de reconocer que pensaba que éste día iba a haber llegado antes.
Daryl hundió las manos en el fondo de los bolsillos de su pantalón, sus anchos hombros más pronunciados en esa postura.
- Eres un buen trabajador chico, si alguna vez necesitas el dinero y…- Daryl asintió en un gesto seco mordiéndose el interior de la mejilla.- Bien, te doy entonces la paga que te corresponde.
Daryl observaba a la gente del campamento. No era nada extraño teniendo en cuenta el plan de su hermano de desvalijarles en cuanto se diera la oportunidad de hacerlo. Pero no podía evitar dirigir más segundos de los necesarios, más miradas enmascaradas de forma ladeada hacia el que parecía habían nombrado su líder. Shane.
Había tragado grueso cuando se había acercado a ambos estableciendo unas cuantas normas claras para la buena convivencia. Pero más tensión había sentido aún en la boca de su estómago cuando mencionó su pasado como agente de la ley, su postura habiéndole puesto sobreaviso ya (la mano en la cadera donde llevaba probablemente su arma reglamentaria, esa mirada de "no me toques las pelotas", esa forma de dirigirse a ambos dejando bien claro que había lidiado con gente como ellos ya en el pasado).
Sólo volvió a respirar con cierto alivio cuando Shane les dejó tranquilos para montar su tienda de campaña. Y entonces tuvo que apoyar los insultos que su hermano le dirigió a aquel hombre que no conocía pero que no había podido olvidar al igual que su amigo.
Las manos de Daryl se detuvieron, dejando de afilar el cuchillo con la piedra por unos segundos. Alzo su mirada hosca del filo hacia los supervivientes reunidos alrededor de la fogata para almorzar.
Vio a Shane reír junto al chino ante algo que había dicho el chaval, su mirada recorriendo las miradas del grupo hasta mirar más allá de ella y cruzarse con la de él.
Daryl no tardó en bajarla hacia sus manos y continuar con la tarea. De forma irremediable, sus pensamientos volvieron hacia aquel recuerdo de ojos azules claros como el amanecer una noche de invierno.
No estaba allí.
Pero, realmente había una respuesta para esa misma frase. Que no estuviera allí, no significaba necesariamente, que no estuviera en ninguna parte.
Se humedeció los labios, ladeando el rostro a la par que su pulgar testaba su trabajo de los últimos minutos. Ahogó un siseo entre dientes cuando, por el exceso de presión, la hoja cortó la piel y una pequeña gota rojiza emergió del tejido roto. Se llevó el pulgar a los labios saboreando su propia sangre con parsimonia.
Podía estar vivo.
De forma lenta levantó su mirada de nuevo hacia el grupo reunido, Shane volvía a mirarle de nuevo (o nunca había dejado de hacerlo realmente).
Podía ya no estar casado.
Sus dientes rozaron los bordes de la herida en su dedo arrancándole una maldición. Escupió al suelo con violencia y se guardó el cuchillo en la funda poniéndose en pie.
Necesitaba alejarse de esa gente. ¿Qué más daba que su camino y el de ese tal Shane se hubieran cruzado de nuevo? Eso no significaba jodidamente nada.
Estaba hasta los cojones del puto calor, de ese jodido ciervo y de los malditos bichos que habían intentado arrancarle la piel a tiras para llenar sus estómagos.
Cuando alcanzara a aquel jodido animal iba a…
Salió con violencia de entre los árboles encontrándose de bruces con su ciervo habiendo sido presa por uno de esos hijos de puta y a varios del grupo mirando la hazaña como si del mismísimo Jesucristo se tratara.
Daryl ralentizó sus pasos cuando vio a Shane tardar más de lo necesario en bajar el arma al verle llegar. Escuchó su maldición y finalmente vio cómo no se apartaba aun cuando él llegó hasta su lado. Había algo en su mirada, algo que su boca no decía que…
El cazador paseó la mirada por el resto de grupo de supervivientes mientras sorteaba al moreno y se acercaba al ciervo caído.
- Hijo de puta.- El muy cabrón le había comido buena parte del estómago al animal.- Era mi ciervo.
Una silueta con camiseta blanca ocupó buena parte de su visión por el rabillo del ojo. Daryl parpadeó confundido, asió con fuerza la cuerda de las ardillas que colgaba de su hombro.
Miró de reojo a Shane quien no hizo más que confirmar lo que había temido y deseado a partes iguales. Ese hombre frente a él, el de la camiseta blanca, vaqueros claros y pelo rizado, era él. Era Rick.
Tragó grueso al sentir la mirada clara del hombre sobre él, y los pasos que dio en dirección contraria a él al comprender la situación, al ser consciente de dónde y con quién se encontraba. Al saber quién era él.
La actitud de Rick, sí, su nombre seguía resonando en su cabeza como una maldita campanilla; le tocó las narices. ¿Pero qué se podía esperar? Quizá ni si quiera le recordara pero… No, lo hacía. Estaba escrito en su cara.
Se desfogó con aquel puto ciervo, y con el abuelo del grupo. ¿No podían ver que no era momento de tocarle las narices más de la cuenta?
Joder.
¿No había dicho Shane que estaba muerto?
Joder.
No habían hablado, no se lo había preguntado.
Joder.
Estaba vivo.
Rick estaba allí, vivo.
Y él estaba jodido.
Cuando pensaba que ya estaba hundido en la mierda, él tuvo que abrir la boca y decir que había dejado a su hermano esposado en un maldito tejado. ¡Sin saber si estaba vivo o muerto!
Tenía ganas de matarlo, joder, si Shane no llega a intervenir le habría clavado el maldito cuchillo en ese maldito cuello pálido de niño bueno que tenía.
Daryl se cubrió el rostro con las manos, ahogando el gruñido contra ellos en el interior de su tienda.
Había pasado largo tiempo, y seguía sintiendo el tacto de su mano en su muñeca para quitarle el cuchillo.
Joder, había olvidado lo azules que eran sus ojos y más a plena luz del día.
Soltó un resoplido y rebuscó entre sus pertenencias un paquete de tabaco. Necesitaba un cigarrillo y cuanto antes.
El cazador salió de su tienda de campaña con la ballesta sujeta al hombro y el paquete de cigarros en el bolsillo. No iba a quedarse con esa panda de cabrones a fumar, cuanto más lejos de todos ellos, de él; mejor.
No avisó a nadie de que se iba por unos minutos, podían pensar lo que quisieran, tenía que desaparecer de allí por unos minutos. Necesitaba respirar lejos del grupo.
- No sabía que era tu hermano.- Dijo una voz a su espalda sobresaltándole. Daryl se giró con la ballesta entre las manos y la punta de la flecha cargada en ella, apuntándole a la cabeza.- No tenía ni idea.
Daryl soltó un resoplido irónico, lanzándole una mirada airada mientras bajaba la ballesta pero sin recolocarla en su espalda.
- Me importa una mierda.- Dijo en un siseo mirándole de la cabeza a los pies, girándose en el acto y echando a andar entre los árboles.
Se mordió el interior de la mejilla cuando escuchó con total claridad sus pasos tras él, no dando la conversación por terminada. Daryl paró en seco bajo la sombra de un haya haciendo que Rick tuviera que retroceder un paso con rapidez para no golpearse contra su espalda.
- ¿No tienes nada mejor que hacer?- Le espetó el cazador cabreado.- ¿Nadie más a quien dejar tirado con todos esos hijos de puta queriendo acabar con nosotros?- Continuó dando un paso adelante pero manteniendo una distancia prudencial entre ambos.- Deja de seguirme.- Le advirtió alejándose de él varios pasos.
- Daryl, espera.
El paso que dio el hombre no siguió el mismo resto que los demás. Era extraño escuchar su nombre en boca de él, era la primera vez que lo decía. Nunca antes lo había sabido y… Ese breve instante de confusión y sorpresa, sirvió a Rick para alcanzarle de nuevo. Sus dedos rozaron la parte trasera de su antebrazo, Daryl se apartó de él por inercia pero para su sorpresa personal, había sido puro instinto, no una necesidad real.
Rick apartó su mano de él dando un paso atrás, sus palmas descubiertas vueltas hacia arriba.
- Solo quiero…- El cazador le vio tragar, el movimiento de su nuez hipnótico manteniendo su mirada clavada en su cuello.- Hablar.
- Hablar… - Daryl resopló con ironía y negó con la cabeza.
- Si tú…
- ¿Y de qué cojones quieres hablar, eh, Rick Grimes?
Daryl se aferró a su ira siempre a ras de la superficie, a esa sensación de desamparo al no saber dónde diablos podía encontrarse Merle en ese instante. Se envolvió con esa manta de rudeza, desdén, malas formas… Se adueñó de lo peor de su nombre, Dixon, y se lo restregó en la cara.
- ¿Quieres hablar de cómo dejasteis a MI hermano en Atlanta? ¿Quieres hablar de cómo el muy cabrón tiró la llave en un puto sumidero? ¿Quieres hablarme de cómo hemos estado… alimentando a esa panda de capullos y nos lo pagan dejando a MI hermano esposado en una jodida azotea?
A cada pregunta la distancia que les separaba desaparecía un poco más. A cada pregunta lanzada, el rostro contorsionado de Daryl por la rabia estaba más cerca de Rick quien no retrocedió.
- ¿Qué hay de lo de "proteger y servir al ciudadano", eh, oficial?- Le dijo con sorna, su nariz prácticamente rozando la de Rick.- Sois todos la misma escoria.- Escupió al suelo con desdén y le dio la espalda, alejándose de él.
Sus dedos le cosquilleaban por las ansias de encenderse un cigarro.
Maldito Rick Grimes.
¿Por qué diablos había tenido que aparecer allí y... justo en ese momento?
Me siento casi tan perdida como Daryl porque no sé por dónde diablos va a explotar esto finalmente. Supongo que con paciencia y tiempo se esclarecerán las cosas para todos (¿)
Perdonad que el capítulo sea más corto que el anterior ^^'
Lo dicho al principio, gracias a quienes seguís leyendo estas locuras mías, a quienes las comentáis y a quienes me lanzáis ideas o sugerencias para ponerlas por escrito.
Soy toda oídos, ojos en este caso más bien.
Un abrazo y os veo en la próxima.
