Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.

Advertencia: lenguaje, Daryl zen…

Spoilers de la segunda parte de la Quinta temporada, del episodio 13 si no me equivoco. AU Ligero del mismo.

Perdonad las posibles erratas, espero que os guste^^


Como andar en bicicleta

"Es como montar en bicicleta. Aunque hayan pasado décadas enteras, lo intentar de nuevo, y sale de forma natural."

Los cojones.

A Daryl le gustaban los refranes, las frases hechas; pero a veces, le tocaban las pelotas. Como esa.

No todo era como montar en una maldita bicicleta. No siempre tu cuerpo hace lo que la humanidad espera de él. No siempre logras mantener "el equilibrio" después de tanto tiempo. Más de una vez te rompes tres o cuatro dientes antes de que todo funcione como debería.

Montar en bicicleta no era ningún misterio para él, recordaba la primera vez que rodó colina abajo después de que Merle le hubiera robado la bicicleta a algún niño que se cruzó por su camino. También recordaba el golpe que se dio contra un árbol al no frenar a tiempo y tener las piernas cortas para llegar a los pedales con tranquilidad, mucho menos con la largura suficiente para rozar el suelo con la punta de los pies.

Una cicatriz cerca del nacimiento del pelo era testigo de ello.

Pero con el paso de los días, los moratones y rasponazos en las palmas de las manos y rodillas fueron menguando de forma considerable; hasta que finalmente llegó un día en el que su equilibrio sobre las dos ruedas no le falló.

Desde entonces, había vivido de acuerdo a esa creencia.

Es como montar en bicicleta, nunca le había fallado… Hasta que apreció aquella bestia de cuatro patas en la granja de los Greene que le obsequió con un revolcón terraplén abajo y una flecha en el costado.

Cómo había dolido. Había días que se despertaba sobresaltado pensando que se caía de nuevo de aquel terraplén.

Maldito animal. Aquel caballo se convirtió en su cruz, en su estigma. En su punto negro del currículum, en su orgullo manchado de mugre y sangre en ese mundo venido a menos.

Había noches en las que, tumbado entre los árboles tras una salida de cada, repasaba mentalmente cada gesto, cada movimiento, cada palabra pronunciada y el tono usado. Por más tiempo que pasara pensando en ello, por más tiempo que invirtiera analizando todo, no encontraba un por qué.

No se había mostrado nervioso o más autoritario de lo necesario. No le había golpeado sin razón. No había usado un tono hosco que pudiera haber provocado una reacción así.

Vale, había una serpiente de por medio y esas nunca traían buenas noticias consigo; sino que le preguntaran a Eva.

Pero esa no era una excusa. Se había visto en situaciones diferentes, peores a esa y nunca había terminado con una conmoción cerebral que le había traído a su hermano de vuelta un rato.

Sí, eso no había estado del todo mal…

Es como montar en bicicleta, escuchó su propia voz más joven resonar en su cabeza con seguridad.

- Es como montar en bicicleta…- Murmuró para sí mismo sin quitarle ojo de encima a aquel semental azabache.

- ¿Daryl?- Preguntó Aaron a su lado con voz queda.

Probablemente el hombre pensaba que había perdido el norte del todo y estaba hablando solo. No podía culparle, la verdad.

Daryl se limitó a colocar la cuerda sobre su hombro, dejándole atrás caminando hacia el centro del prado.

- Cuanto más tiempo pasan aquí fuera, más se convierten en lo que son...

Echándole un último vistazo a Aaron indicándole con un gesto de la mano que no le siguiera, Daryl avanzó varios pasos en dirección al animal. Serenidad, calma y paciencia, eran las únicas armas que necesitaba en esos instantes.

El tiempo había dejado huella en su pelaje sucio, en su crin y cola, en la carne sobre sus huesos. Pero había sobrevivido todo ese tiempo, no se podía negar que era un luchador nato. Se podía intuir en su porte, en su mirada, en la manera en la que dejó de mascar la hierba y alzó la cabeza en su dirección.

Daryl se quedó quieto, brazos extendidos a ambos lados de su cuerpo con las palmas desnudas visibles. Cualquier atisbo de soberbia o superioridad excesiva quedaron escondidas tras su postura relajada, a la espera de una señal.

- Tranquilo, no vengo a hacerte daño.- Habló en un tono sereno.

Tragó saliva con cuidado para no tener que carraspear ante la sequedad de su garganta.

- Llevas mucho tiempo aquí fuera, sin nadie que te mande o que te cuide…

Daryl continuó hablando sin sobresaltos, humedeciéndose los labios, colocando un pie tras otro acortando la distancia entre Botones y él.

- Te entiendo. La mayoría de estos capullo no lo entiende…- En un movimiento pausado pero fluido se descolgó un extremo de la cuerda del hombro.- Hace tiempo fuiste de alguien, ahora eres tuyo…- Daryl ahogó una media sonrisa en la comisura de sus labios.- Bueno realmente, siempre fuiste tu propio dueño… Al igual que lo eres ahora…- Daryl aflojó el nudo del lazo lo suficiente para que pudiera entrar la cabeza de Botones.- Así que, ¿cómo lo ves, amigo?- Preguntó en tono quedo viendo el hocico del caballo olisquear la soga.- ¿Te vienes con nosotros, chico?

El animal alzó la cabeza de forma sorpresiva en posición de alerta. Daryl se quedó estático sin pestañear si quiera, afinando el oído, rezando para que los caminantes no decidieran acercarse por allí en un buen rato. Aquello complicaría más las cosas todavía.

El arquero espero con la respiración serena y su mirada clavada en los brillantes ojos oscuros del animal que poco a poco volvió a relajarse lo suficiente frente a él.

Daryl avanzó varios pasos recuperando la distancia perdida en esos minutos de desencuentro, su corazón bombeando a un ritmo calmado en su pecho. Inspiró hondo por la nariz expulsando el aire por sus labios entreabiertos.

Daryl alzó la mano con la que sujetaba la soga poniéndola al alcance de Botones. Estiró con un gesto pausado pero no intrusivo su brazo hacia él, viéndole olisquear la soga una vez más. Aprovechó la postura relajada de Botones para deslizar las puntas de los dedos de la otra mano hacia él, trepando con suavidad por la mandíbula del equino hasta reposar en su cuello. Podía sentir un leve temblor recorrer el cuerpo del animal bajo la palma de su mano, pero no dio muestras de querer moverse de allí.

- Shhh… Tranquilo.- Susurró el hombre acercándose un paso más, sintiendo el hocico del animal rozar su pecho.- Tranquilo.- Repitió acariciando su cuello de forma pausada.

Daryl apoyó su frente contra la del caballo, inspirando con calma. Había echado de menos ese contacto, la calidez de un ser como ese bajo sus manos, el verse capaz de acercarse así a uno después del fiasco con el caballo de los Greene. Había echado de menos esa sensación…

Pensaba que había perdido su toque pero tras pasarle el lazo por la cabeza, tras comprobar que el caballo seguía sus pasos cuando echó a andar, Daryl creyó que, tal vez, eso sí que era como montar en bicicleta.

Nunca llegaría a olvidarlo.

- Todo tuyo.- Le dijo a Aaron pasándole la cuerda cuando llegó a su altura.

- ¿Cómo lo has hecho?- Daryl se encogió de hombros ocultando su sonrisa de satisfacción tras un breve encogimiento de hombros mirando en dirección opuesta.


Nada como que se te fastidie el portátil para que se te vengan ideas y tengas que ponerlas a mano… No sé vosotras pero fue ver a Daryl acercarse a Botones y acordarme de Robert Redford en "El hombre que susurraba a los caballos". No podía dejar pasar semejante imagen mental y éste es mi chungo-pequeño homenaje.

Gracias por continuar leyendo y comentando. Ya sabéis, cualquier idea o petición, adelante, soltadla.

Nos leemos,

Ekhi