—Buenas tardes— saludó una joven pareja que entraba al comedor.
—Bienvenidos Ukyo, Ryoga, por favor tomen asiento les serviré té— dijo Kasumi mientras se levantaba.
—No queremos molestar— respondió una sonrojada mujer de coleta.
—No es ninguna molestia, me gusta que nuestros invitados se sientan bienvenidos—diciendo esas palabras se retiró a la cocina.
—Te ayudaré, en tu estado debes cuidarte— dijo la matriarca Saotome y se levantó siguiendo a la mayor de las Tendo.
—Lamentamos interrumpir, tan solo veníamos a ver el estado de salud de Akane y a conversar con ella— dijo Ryoga sosteniendo la mano de su esposa.
—Lo pasado es pasado y ahí debe quedar las excusas sobran y no hay nada que perdonar— dijo la peliazul con una pequeña sonrisa mirando a sus amigos. Los jóvenes devolvieron su sonrisa y comprendieron que ella los perdonaba.
Kasumi sirvió el té a los invitados y se sentaron a platicar.
—Hermana, ¿dónde has estado estos 5 años? Y por lo que veo haz estado muy bien acompañada— preguntó Nabiki mirando a la peliazul y a su compañero.
—Cazando, entrenando, con mi mitad— respondió la ojimiel — y tú hermana ¿pudiste seducir a Kuno?— preguntó mirando a su hermana mayor.
—Touche hermanita, veo que ya no te pongo nerviosa— respondió la codiciosa Tendo y puso su vista en una nueva víctima —Ranma ¿qué se siente que tu prometida se haya ido y aparezca con un niño que se convierte en un apuesto hombre?
El azabache mostro una pequeña vena en su frente por los comentarios de su cuñada, pero decidió calmarse.
—Confío en ella y cambiando de tema, Akane nos ibas a contar algo recuerdas— habló el ojiazul tratando de desviar la conversación.
Akane soltó una pequeña risa y pensó "algunas cosas nunca cambian".
Y la mujer comenzó su relato:
