Tercera parte de LIBERA NOS, DOMINE (Cap.1)
Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.
Por fin he reconectado con la Iglesia (o la chunga versión que manejo en esta historia) y vengo con un nuevo capítulo del presente del Padre Dixon en la prisión (porque no hay suficientes curas en ese mundo para salvar las almas de tanto descerebrado/a).
Advertencias: Lenguaje, insultos, menciones a JC, alzacuellos...
Perdonad las erratas y gambas...
Libera nos, domine Parte III
Tras fumarse dos cigarrillos y ser consciente de cuanto éstos escaseaban en ese mundo, Daryl lanzó la colilla al suelo pisándola con la punta de la bota contra la gravilla. Con la última exhalación de humo lanzada sobre su hombro derecho, las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, ascendió por el camino que llevaba de vuelta al bloque.
Daryl se detuvo frente a la puerta corredera que le separaba del interior y apoyó su frente contra el granito calentado por el sol. Inspiró hondo lanzando una plegaria al cielo, al padre Thomas o quien quiera estuviera apostando por él desde lo más alto, para que pudiera caminar de nuevo un camino que creyó había terminado con el caos desatado en el mundo.
- Está bien.- Asintió en voz baja separando su frente del edificio.- Me he enfrentado a cosas peores que una panda de personas con cierta curiosidad.- Se rascó la nuca y el mentón en un gesto nervioso.- No puede ser algo tan complicado.
El exorcista abrió la puerta con ímpetu haciendo que el chirrido anunciara su entrada sin miramientos. Coló su cuerpo en el interior cerrando la puerta de nuevo casi en su totalidad y esperó unos segundos a que sus ojos se adaptaran al cambio de luz.
Poco a poco comprobó que la estancia no estaba vacía, sino más bien al contrario. Uno a uno, cruzó su mirada con la de todos quienes aguardaban en silencio, mirándole, como si fuera un maldito mago con una chistera de la que sacar un conejo. Cambió el peso de un pie a otro, incómodo por la atención y clavó su mirada en la mirada de Beth quien abrazaba la cintura de su padre, su cabeza contra su pecho.
Nada que ver con lo ocurrido en los últimos días.
- ¿Ocurre algo?- Preguntó finalmente a sabiendas que iba a tener que ser el que abriera la boca.
Daryl tragó grueso esperando a que ninguno dijera ni media palabra y así poder largarse a las celdas y dejar bien claro que no le apetecía hablar con nadie. Apretó el mechero que tenía en el bolsillo y cuando se había decidido a dar un paso todo se fue al carajo.
- ¿Cuándo… cuándo pensabas decírnoslo?- De todas las preguntas que se habían pasado por su cabeza, esa definitivamente era una de las que menos esperaba a escuchar.
- ¿Cómo dices?- Preguntó aún sorprendido por la cuestión mirando a Carol con los brazos cruzados contra el pecho.
- ¿Cuánto tiempo pensabas ocultárnoslo?- Repitió la mujer.
- ¿A caso tenía una obligación de hacerlo?-Preguntó arqueando una ceja sintiéndose atacado.- Que yo sepa aquí nadie ha contado a "corazón abierto" a qué cojones dedicaba su vida antes de todo esto. – Espetó mirándoles a todos porque sabía que pensaban igual que ella.- Eso era antes, era mi vida de antes y…
- Lo sigue siendo ahora, hijo.- Intervino Hershel con su tono de voz amable y rostro que invitaba a escucharle contar historias sentado sobre sus rodillas de él tener aún cinco años y haber crecido en una familia medio normal. – Sigues siendo quien eras entonces y, no lo puedes negar, porque de ser así… De ser esa parte de ti, una pieza más de tu pasada, Beth,- miró a su hija con la mirada brillante pasándole un brazo por encima de los hombros besándole la coronilla,- mi Bethy hoy no estaría aquí.
El silencio volvió a instaurarse entre todos hasta que se escuchó un leve carraspeo que atrajo su atención.
- Esto… No es por nada pero, yo sigo sin saber exactamente qué ha pasado.- Dijo Glenn mirándoles con cierta cara de confusión.
- Anoche…
Hershel comenzó a hablar sin tardar en quedarse callado intentando encontrar la manera de explicar lo que Daryl sabía iba a sonar como el argumento de una película de serie B que arrancaría las carcajadas de más de uno. Pero realmente le importaba bien poco lo que pudieran pensar.
Era su trabajo, lo había sido, y gracias a aquel alzacuellos ya olvidado, había encontrado una familia en la que apoyarse, a la que acudir, y un padre que aunque no pudiera abrazarlo y la mayor parte de las veces no contestara a sus preguntas; al menos no le marcaba la espalda con un cinturón.
Había encontrado algo que en su momento no comprendió que estaba buscando, y no iba a permitir que nadie lo desvirtuara, se mofara de ello o pensaba que era un cuento chino.
- Anoche practiqué un exorcismo a Beth.- Dijo con voz estoica y firme sin apartar la mirada de ellos. No iba a amilanarse ni a dejar que pensaran que estaba mofándose de ellos o que se avergonzaba de su pasado (no al menos de esa parte de él). – Desde hace varios días había señales en su actitud que reconocí de mi tiempo como… exorcista.- Añadió humedeciéndose los labios.- Un demonio se alojó en su cuerpo,- miró a la chica quien bajó la mirada jugueteando con la cruz que había usado para desterrar al demonio de su cuerpo- y finalmente anoche logré…
Una risotada. Una risotada que intentó ser amortiguada bajo la mordedura de sus labios pero sin éxito alguno pues le había oído. La mirada enfurecida de Daryl se clavó en Glenn quien agachó la mirada con las mejillas encendidas intentando aguantar la risa.
- No es que no te creamos, Daryl pero…- Comenzó a hablar Carol a su vez con una sombra de sonrisa en su cara.
- Me importa una mierda si me creéis o no panda de ignorantes. ¿Creéis en los muertos alzándose de sus tumbas y no pensáis que un puto demonio puede meterse dentro de una persona? – Les espetó con rabia colocándose en medio de la estancia.- Esa chica- dijo señalando a Beth con su brazo- estuvo bajo la influencia de un demonio durante días, no actuaba como solía hacerlo y NINGUNO de vosotros se dio cuenta de ello. – Se pasó una mano por el pelo en un aspaviento.- ¿Crees que las quemaduras en forma de cruz en su cuerpo son pura casualidad, eh?- Le espetó a Glenn acercándose a él hasta casi rozar su frente contra la coronilla gacha de él.- ¿Crees que las marcas de ligaduras en sus muñecas y tobillos son parte de un ritual masoquista que nos traemos entre los dos? ¿Crees que esto me lo hice yo solo?- Le preguntó descubriéndose las marcas en el cuello fruto del agarre de Beth durante el exorcismo cuando el demonio luchaba por continuar en su cuerpo.- Hershel y Rick estaban ahí. Ellos saben lo que pasó.- Miró a Beth.- Y ojalá pudiera decir que ella no lo recuerda pero no es así.
La mano de la chica se aferró a uno de los tirantes de su padre con fuerza. Aquel tormento iba a ser difícil de sobrellevar pero si le necesitaba, allí iba a estar él para ayudarle a superarlo.
- ¿Quieres mofarte de mí? Adelante, pero hazlo con conocimiento.- Siseó entre dientes abriéndose paso entre ellos y alejándose a grandes zancadas hacia el conjunto de celdas.
Mientras subía la escalinata hasta la celda que había reclamado como suya pero en la que prefería no dormir demasiadas noches, Daryl pensó en el vino sacramental y en cuanto desearía poder tener algo de él a mano para olvidar los últimos días.
Las horas pasaron y nadie apareció por su celda para disculparse, preguntarle o simplemente anunciarle que era hora de cenar. Sabía de sobra cuándo había llegado ese momento a juzgar por las voces que había escuchado en el piso inferior.
Daryl permanecía tumbado en la litera inferior con las botas abrochadas y las piernas extendidas entrecruzadas a la altura de su tobillo. Su mirada estaba fija en la litera superior. La punta de su cuchillo había trazado durante las últimas horas una letanía de palabras en latín que había ido recuperando en su memoria con el paso de los días y los últimos acontecimientos.
En una esquina había escrito las iniciales del padre Thomas y la de otros hermanos de la hermandad como los hermanos Jazz y Watson; o incluso el peculiar irlandés Oliver (¿habría llegado la epidemia a su singular isla también?). Era su extraña forma de tenerles ahí cerca, de contar con su apoyo en esos momentos en los que habría agradecido una cara conocida.
Un carraspeo detuvo el movimiento de la hoja del cuchillo por unos segundos antes de continuar con su particular gravado.
- Ha quedado algo de cena.- Comentó Rick con la mano en la cadera y la otra cerrada apoyada contra el borde de la reja que cerraba la celda.
Daryl continuó con su tarea sin molestarse en decirle nada, Rick terminó aceptando su silencio como una invitación para entrar en la celda y acomodar su espalda contra la pared.
- Es… es complicado.- Los movimientos de Daryl se ralentizaron pero no se detuvieron por completo. Por el rabillo del ojo podía ver al hombre masajeándose el mentón buscando las palabras exactas que no hicieran que le echara de allí con un flechazo en el muslo.- Es…
- ¿Quién va a esperar que el paleto don nadie se dedicaba a algo como exorcizar demonios, eh?- Dijo con cierta ironía y amargura en la voz mirándole unos segundos con en el amago de una media sonrisa en su boca.
- No es eso… A mí… Cuando escuché los gritos y… Cuando te vi encima de ella…- Rick no lograba terminar ninguna frase de forma coherente, no podía culparle por ello.- Y después cuando terminaste de…- Se pasó una mano por el rostro exhalando un suspiro.- Joder, no teníamos bastante con los muertos de ahí afuera que ahora también sabemos que hay más peligros.
- Al principio cuando el padre Thomas, mi superior, -aclaró dejando de tallar la madera de la litera superior y recostándose en la cama para poder mirarle- me habló de exorcismos pensé que se le había ido la mano con el vino de la misa.- Confesó con una sonrisa que fue correspondida por Rick.
- ¿También dabas misas?- Le preguntó con curiosidad Rick entrecruzando sus piernas.
- Misas, confesiones… Puff… odiaba las segundas, siempre lo mismo.- Se quejó recordando las horas pasadas tras las cortinas queriendo que el infierno se lo llevase con él si así se libraba de escuchar alguna queja estúpida más.- Pero,- se humedeció los labios,- era… Me sentía en casa por primera vez en muchos años.- Añadió bajando la mirada al colchón.- Me salvó la vida.- Confesó mirándole de soslayo.
- Entiendo.- Dijo Rick asintiendo de forma silenciosa.- Tienes que darles algo de tiempo para que lo entiendan.- Daryl soltó una risotada tumbándose por completo de nuevo en la litera, su mano izquierda bajo su nuca, la derecha con el cuchillo sobre su abdomen.- ¿Por cierto, ¿era latín lo que decías?- Preguntó sorprendido con el ceño fruncido. Daryl asintió mordiéndose el labio inferior.
- Siempre fui incapaz de aprenderlo.- Dijo con una suave risa agitando la cabeza.
Ambos hombres quedaron en silencio por unos segundos más pero Rick parecía querer acabar con esa situación a juzgar por la forma en la que le miraba por el rabillo del ojo sin llegar a atreverse a hacerlo.
- ¿Qué pasa, Rick?- Le preguntó Daryl tomando aire imaginándose lo que podía salir de la boca del ex sheriff.
- Dentro de tus obligaciones de sacerdote…
- Seminarista.- Le cortó antes de que pudiera continuar.- No terminé por completo el proceso de ordenación, todo se fue al carajo antes de tiempo.
- Ahm, vale… Entonces, dentro de tus obligaciones de seminarista, ¿incluía la… celebración del bautismo?
- Oh.- Soltó Daryl al comprender qué era lo que le estaba pidiendo, y no era precisamente una confesión. Carraspeó y reacomodó su trasero sobre el colchón guardando el cuchillo en su bufanda.- Tendría que hacer algo de memoria pero… Creo que algo podríamos hacer.
- Significaría mucho para mí, sé que Lori de seguir…- Guardó silencio.- Sé que a ella le habría gustado.
- Dame un día para hacer memoria y prepararlo todo y lo hacemos. ¿De acuerdo?
Rick asintió con una sonrisa agradecida y sus ojos claros ligeramente empañados por las lágrimas. Se acercó a la litera y le dio una palmada sobre el hombre.
- Gracias, amigo.
- No me las des todavía.
Era cuestión de tiempo que el padre Dixon usara todo su poder para hacer algo más que exorcizar demonios de cuerpos de jóvenes y se viera pringado para realizar el bautismo de Judith, la pateatraseros. ¿Cómo no lo escribí antes? Yo tampoco me lo explico.
Sólo digo una cosa más antes de desaparecer de nuevo: el sacramento del matrimonio muahahahaha
Gracias por seguir aguantando mis desbarres dixonianos, estoy segura de que tenéis vuestro sitio en el paraíso más que ganado.
Cualquier sugerencia, idea de oficio, detalle, queja, ya sabéis dónde encontrarme.
