Disclaimer: Ni la serie ni los comics me pertenecen a mí, sino a la barba de Kirkman, su diabólica mente y a la cadena AMC. Yo me dedico a escribir "anormalidades" como ésta sin ánimo de lucro.

Advertencias: Lenguaje, frikismo, armas blancas.

Echaba de menos desbarrar en este fic, ains.


En una galaxia muy, muy lejana...

Caminó por el pasto, la hierba alta repleta de flores silvestres golpeando su pantalón mientras se abría paso de forma sigilosa. La ballesta preparada estaba sujeta entre sus manos mientras sus ojos observaban con atención cualquier quiebre en la hierba fuera de lo normal, cualquier doblez o rama partida que pudiera indicarle que por allí había pasado un ser vivo, no humano.

Algunos creía que ya no había necesidad de cazar, pero había muchas bocas que alimentar y la carne fresca era un bien del que no podían prescindir; viviendo entre altos muros o fuera de ellos.

Daryl se agachó al llegar a la linde de la hierba, un estrecho sendero aún sin ser devorado por la maleza separaba los terrenos. Ninguna huella, nada que mereciera la pena al menos.

El cazador exhaló un suspiro aún de cuclillas mirando en ambas direcciones. Izquierda o derecha. Avanzar o retroceder. Se humedeció los labios frotándose el mentón y alzó la vista al cielo. El viento parecía soplar levemente del sur, el calor del sol se notaba, la primavera ya había llegado.

Daryl se irguió de nuevo sobre sus pies y optó por internarse entre la inconexa línea de árboles frente a él; aún había horas de sol por delante antes de tener que volver a Alexandría.

Las horas se sucedieron, el sol fue desplazándose por el cielo arrastrando con él las nubes que no tardaron en disiparse en el horizonte.

Cansado y con ganas recuperar las energías, Daryl se dejó caer junto a un árbol. La ballesta terminó sujeta entre sus piernas mientras rebuscaba en su pequeña mochila un trozo de cecina que se había llevado consigo. Entre mordisco y mordisco, el agua refrescó sus resecos labios, sus ojos alerta a cualquier movimiento al igual que sus oídos.

Limpiándose la punta de los dedos con su lengua, Daryl exhaló una respiración pausada recostándose con más comodidad contra el tronco del árbol. Podía escuchar el leve trino de los pájaros revoloteando entre las ramas de los árboles a su alrededor antes de alejarse. Aunque no supiera el nombre de todas, el aroma de algunas de las plantas que ya habían florecido inundaba sus pulmones. Había algo reparador en todo ello.

Primavera. ¿Cuándo habría comenzado? ¿Una semana, tal vez dos? No sabía con exactitud en qué día vivían aunque creía haber visto un calendario en la casa de Aaron y Eric. ¿Estarían entonces ya en Mayo?

Sacó el paquete de tabaco del bolsillo y se encendió un cigarrillo que había demasiado a medio fumar días atrás. Acercó la llama al cilindro e inhaló con profundidad, dejando que el humo blanco saliera por su nariz elevándose frente a sus ojos hacia el cielo azul.

Mayo… Daryl jugueteo con el cigarrillo entre su dedo índice y pulgar, rodándolo por la yema, pensativo. Una breve sonrisa comenzó a curvar la comisura de sus labios.

Lleno de una energía repentina, resuelto; se levantó del suelo sacudiendo sus pantalones y cogiendo la ballesta, la pequeña mochila al hombro. En vez de buscar huellas, Daryl se fijó en las especies de árboles que le rodeaban, intentando localizar al más idóneo para la tarea.


Encorvado sobre sí mismo, amenazando su ya fatigada espalda (no tenía ya 15 años) y testando los límites de la buena vista que tantas veces le había salvado el culo, la hoja de la navaja siguió moviéndose sobre la superficie con precisión casi milimétrica. Dejó la navaja a su lado y cogió un pequeño punzón casero que había fabricado y cuya punta era la idónea para darle el acabado que necesitaba.

Sus dientes mordían la superficie de sus labios, sus cejas se mantenían fruncidas hasta casi unirse en una sola, su respiración pausada calentaba sus manos ligeramente entumecidas por la noche más fresca.

Se subió las solapas de la chaqueta protegiéndose mejor el cuello continuando con la tarea que tenía entre manos.

Un soplido retiró los restos de la pieza. Con mimo, alzó la figura en su mano derecha, sobre su palma y admiró su trabajo.

- No está mal…- Murmuró para sí dándole la vuelta y asegurándose que ningún recoveco, que ninguna veta le había fastidiado el resultado final.


Daryl aceptó la cerveza que Glenn le ofreció antes de sentarse junto a él en las escaleras de la entrada. El resto se encontraba dentro o desempeñando las tareas que aún tenían pendientes del día. Se podía escuchar un leve bullicio, ahí donde Maggie ayudada por Carl, preparaba la cena para todos.

El primer trago de la casi fría cerveza arrastró el polen que se había colado en su garganta en su último paseo por las inmediaciones del asentamiento.

Se secó la comisura de sus labios escuchando a Glenn soltar un suspiro de alivio, recostándose contra los peldaños en una postura relajada.

Una gota de cerveza se escurrió por la comisura de sus labios y la secó con su dedo índice. Ahogó un siseo mordiéndose los labios al contacto del alcohol con una de las últimas heridas que se había hecho en su pequeña misión secreta.

Daryl bebió otro trago de su cerveza aplacando la molestia de sus manos magulladas y se palmeó el bolsillo derecho del pantalón. Metió la mano y sacó el objeto envuelto en un trozo de tela, realmente esperaba que nada se hubiera roto al llevarlo encima buena parte de la tarde. Lo depositó en el hueco dejado entre ambos en uno de los peldaños.

- ¿Qué es esto?- Preguntó Glenn tras beber un trago de la cerveza, alternando su mirada entre la de su amigo y el objeto aún envuelto.

- Descúbrelo tú mismo.- Comentó él encogiéndose de hombros apartando su vista hacia el frente, pero observándole por el rabillo del ojo.

Con cierto miedo aunque sin pensárselo demasiado (sabía que aunque era un tanto capullo no iba a poner un explosivo allí dentro que le volara la mano), Glenn cogió el precario paquete en la mano dejando la cerveza a su lado.

- ¿No será la cabeza de una ardilla, no?- Preguntó con una mezcla de exasperación y diversión en su voz.

Daryl ahogó un acceso de risa contra el cuello de su botellín.

- Averígualo.- Le retó con una clara sonrisa retorcida en la mirada.

Glenn le lanzó una última mirada antes de desplegar uno de los extremos de la tela. Daryl bajó la botella de sus labios mirándole con el torso vuelto hacia él.

- ¿Pero qué…?- Preguntó Glenn confundido mirando la figura tallada en madera que reposaba en la palma de su mano.- ¿Cómo…? ¿Pero, qué…?

- Hace unas pocas semanas que es primavera y… Aunque no tenga un calendario, hoy es tan bueno como podría serlo mañana o ayer…- Comentó Daryl rascándose la incipiente barba de la mejilla.

Glenn observó estupefacto la forma de las alas, de las lanzaderas, de los vidrios de la cabina. Estaba hecho al milímetro. La sombra de una sonrisa comenzó a aparecer en su cara hasta convertirse en un auténtico muestrario de sus dientes, su mirada sobre la nave.

- No sabía que eras un fan de la Guerra de las Galaxias, Daryl.- Comentó el coreano en tono jocoso. No tardó en bajar la mirada de nuevo a la pieza de madera.

- Sé que le falta una mano de pintura pero, no encontré los colores para poder hacerlo.- Glenn le miró con una ceja arqueada y la boca ligeramente entreabierta.- ¿No pensarás que voy a destrozar mi primer trabajo en años con una pintura de mercadillo, no?- Bufó Daryl dándole un trago a su cerveza. – Es el maldito Halcón Milenario, no una Barbie.

- ¿Y Han Solo?- Preguntó el joven con genuina curiosidad mirando la nave.

- En algún cuarto de basuras montándoselo con la princesa Leia, seguro.


Sé que en España ya ha pasado el 4 de Mayo pero por un momento voy a vivir al otro lado del charco todavía ;) Llevo todo el día pensando una manera de "celebrar" a mi manera este día tan especial en el mundo de Las Guerras de las Galaxias, y al final logré escribir una de las que andaban rondándome la cabeza.

Si alguien ha leído esto, gracias por hacerlo, espero que hayáis disfrutado con ello.

Nos leemos en la próxima aventura.

Que la fuerza os acompañe.

Y aunque es probable que no lo lea, este capítulo va por ti Cass, feliz día del nombre.