¡Hola, hola! Espero que se encuentren de maravilla.
Aquí les traigo nuevo capítulo, y ¿Saben? Lo he estado pensando y tal vez haga el fic un poquito más largo, sin embargo, me gustaría saber su opinión ^^ ya que me hace muy feliz leerles. Ya sean uno o dos reviews, con eso me siento alegre.
Ahora quiero darle las gracias a Nejiko ka -linda, muchas gracias por el comentario, me alegra que te gustara, espero este te guste también- y a BIT9 -aquí la tienes-. También le agradezco de todo corazón a todas aquellas hermosas y adorables criaturitas que le han dado fav/follow a esta loca historia. Valen milochomil. :D
Nuevamente ya saben que me gusta mucho hablar y les recuerdo que pueden sentirse con la libertad de agregarme en facebook (Dunkelblau Kuroneko) sí ya se que el nombre es raro pero tiene su historia, y si no, también esta mi página Zenakou Corps donde subo algunos dibujos. En fin, no les quito más el tiempo. ¡A leer!
Shingeki no Kyojin no me pertenece.
-De invocaciones y ojos amarillos-
(Parte 2)
Tres semanas. Tres putas semanas habían transcurrido luego de aquel extraño encuentro.
Al principio, Levi llamó a la policía argumentando que un loco había aparecido en su apartamento. Mala idea. Cuando las autoridades hicieron acto de presencia, por más que el azabache les señaló la ubicación del diabólico muchacho, ninguno vio nada por lo que quien terminó detenido fue él.
No lo liberaron hasta que se aseguraron de que no había ninguna clase de sustancia extraña en su organismo, además de revisar su morada para cerciorarse de que no era poseedor de drogas y demás. Todo esto bajo la mirada burlona de Eren.
Después de esa humillación, Levi optó por ignorar totalmente al castaño. Reanudó sus labores como si nada hubiese sucedido y aunque Eren se esmeraba bastante en tratar de joderlo en todas y cada una de sus actividades; el azabache no cedió, al menos no durante la primera semana. Sin embargo, todo el mundo tenía un límite y no fue sino hasta la mitad de la segunda semana que Levi explotó cuando el maldito mocoso arruinó uno de sus ligues frecuentes y más candentes. El pobre de Farlan estaría en el hospital un par de días si bien le iba, además de tener que ir a rehabilitación y variadas terapias.
-¡¿Hasta cuándo piensas dejarme en paz?!
-Odio que me ignores, te lo advertí- Eren se cruzó de brazos mientras inflaba las mejillas en un gesto totalmente infantil. Levi arqueó las cejas, por un breve instante se sintió conmovido, pero tan pronto ese sentimiento se hizo presente; negó con la cabeza y frunció el ceño suspirando hastiado.
-Pues entonces vete- sus ojos se afilaron y de nuevo azul y amarillo chocaron, destilando distintos sentimientos.
-Ya te dije que no puedo, de alguna manera estamos unidos.
-Tsk, pues haz algo y rompe el puto contrato; ¿Qué clase de demonio inútil eres? – Levi masajeó su sien, necesitaba un cigarrillo, pero no podía, no por un tiempo. Mientras tanto recordó el suceso de días pasados.
-Yo soy el diablo.
Levi abrió enormemente los ojos, o sea, no es como que no se esperara aquello, es decir, ¿Quién carajos aparece de esa manera y con esa engañosa apariencia?
-¿Qué pasa, bonito? ¿Te comió la lengua el gato?- el de tez morena delineó con uno de sus largos dedos el rostro estupefacto del más bajo. Levi parpadeó y de un manotazo aparto el dedo del otro.
-No sé quién mierda seas, pero te doy tres segundos para que te largues de mi casa o llamaré a la policía.
-Ya te lo dije, bonito, mi nombre es Eren- luego de presentarse, pasó su lengua sobre sus labios mirando fijamente los del humano.
-Deja de decirme así, tengo un nombre- el de ojos amarillos cambió su semblante burlón a uno preocupado y antes de que pudiese advertirle al hermoso humano sobre no decirle su nombre el otro ya había soltado esas palabras-soy Levi.
Un nuevo temblor hizo acto de presencia en la morada de Levi, quien frunció el ceño al mismo tiempo que se llevaba una mano al pecho. Ardía, quemaba tanto, quería arrancarse la piel, la sensación era espantosa y terriblemente dolorosa. Dirigió su mirada al frente, topándose con los ojos oscurecidos del mocoso, no tenían brillo alguno, posteriormente el más alto cayó al suelo, retorciéndose.
Luego de unos agónicos minutos, todo volvió a estar en calma.
Levi se puso de pie resoplando, estaba sudando y le llevó otro poco lograr normalizar su respiración, sin embargo, aquello no lo detuvo. Arrastrando los pies se acercó hasta el castaño que seguía derrumbado en el piso, se agachó hasta su altura y tiró de su cabellera con fuerza y saña.
-Oi, ¿Qué acaba de pasar, maldito?
-Trate de advertírtelo- Eren se incorporó, aun así Levi no aflojó su agarre mientras apretaba la mandíbula y tensaba sus brazos- si un humano dice su nombre luego de que un demonio ha dicho el suyo, se forma un contrato.
-¿Me estas jodiendo?
-Eso quisiera ¡Ugh!- recibió un fuerte golpe en la quijada, seguido de una violenta patada en el estómago.
El castaño estuvo a punto de refutarle un par de cosas, sin embargo, su cuerpo reaccionó rápidamente alcanzando el cuerpo del más bajo antes de que se fuera de bruces contra el suelo.
El de cabellera azabache se había puesto aún más pálido de lo que ya era, apretó los párpados fuertemente y largó un suave gruñido. La cabeza le punzaba, otro punto negativo para el maldito mocoso. Desde que había estado pululando a su alrededor, se sentía más fatigado, suficiente tenía con lo suyo como para soportar más cosas.
Eren pasó uno de sus brazos por debajo de las piernas de Levi, mientras que el otro lo colocó bajo su espalda; así lo levantó y lo llevó hasta su habitación donde lo recostó en el mullido colchón que yacía en el centro del cuarto.
En esos días Eren había aprendido bastante de Levi y vaya que aprendió bastante. No obstante, había tres cosas a destacar dentro de la caja de misterios que era el compacto hombre.
Número uno. Levi era un obseso de la limpieza, estaba seguro de que tenía un TOC y sí que era extremo.
No había día en que el de ojos azules no limpiara cada rincón del apartamento, se lavaba las manos al menos unas 18 veces en menos de dos horas, las verduras que iban a ser devoradas pasaban por una minuciosa inspección y pobre de aquel vegetal que osara a pasarse de listo porque inmediatamente terminaba en la basura. Y como si lo anterior no fuese ya una exageración; Levi cargaba consigo un paquete de toallitas húmedas, un frasquito de gel anti-bacterial con olor a limón, guantes de látex y un cubre bocas, porque por amor de Mr. Limpio, uno nunca sabe qué clase de porquerías y gérmenes inmundos se encuentran en la vía pública.
Número dos. Ese hombre tenía un cuerpazo esculpido por los mismos dioses.
Más de una vez, el castaño se había colado en el baño del otro durante la ducha, ganándose una buena golpiza cada que el azabache lo alcanzaba. Pero a la mierda, esa erótica vista valía todos y cada uno de los golpes de Levi y sí que pegaba duro el desgraciado. Además, él era un ser casi inmortal por lo que un par de trancazos no eran nada.
¿Cómo es que Levi era dueño de semejante cuerpo? Sencillo. El más bajo seguía religiosamente una rutina de riguroso entrenamiento. De lunes a sábado se levantaba a las 6 a.m. a correr, mientras que a las 8 p.m. iba al gimnasio y se quedaba ahí unas dos horas, eso siempre y cuando su cuerpo estuviese a su disposición y su corazón no se acelerara más de lo normal.
Eso lo llevaba al siguiente punto.
Levi estaba enfermo. Anemia, eso era lo que padecía, lo cual era muy extraño ya que el azabache se cuidaba bastante y no parecía ser del tipo enfermizo. De cualquier manera, que Levi estuviese enfermo, causaba en él un efecto extraño e incómodo. En su estómago sentía un fuerte malestar, y es que el hecho de que Eren fuese un demonio, no lo hacía tan diferente a un humano ordinario, salvo sus capacidades regenerativas y su casi inmortalidad.
Y ahí estaba un enorme dilema, una vez que un demonio y un humano hacían esa clase de contrato, el demonio estaba prácticamente encadenado al alma del humano. ¿Consecuencias? Resulta que en cuanto se pacta con el humano en cuestión, ambos se conectan, es decir, si el humano enferma, el demonio se debilita. Si el humano tiene deseos impuros, su poder se incrementa, pero con ello su lado salvaje se descontrola. Ahora bien, si el humano muere…el demonio vuelve a su etapa de crecimiento, es decir, se vuelve un diablillo menor, un niño difícil de controlar pero bastante poderoso y desastroso.
Eren no tenía deseos de volver a renacer y por raro que sonase, tampoco tenía ganas de ver a Levi morir. Por alguna razón, Levi causaba en él sensaciones inexplicables, de verdad que le despertaba el deseo, la necesidad de querer protegerlo de cualquier daño.
¿Qué si eso era raro siendo él un ser de la oscuridad? No realmente, las personas simplemente se dejan llevar por las creencias y cuentos de otros. El cielo y el infierno eran reales, sí, pero se encontraban en una especie de tregua. Manteniendo el equilibrio o al menos se hacía el intento de mantener la paz.
Un nuevo quejido proliferado por Levi lo sacó de sus cavilaciones, se acostó junto a él, atreviéndose a abrazarlo. Mientras tanto, entre sueños, el azabache sintió como una agradable calidez lo envolvía, luchando contra los males que atormentaban su fatigado cuerpo.
Ambos sonrieron esa tarde, uno porque descubría nuevos sentimientos, insólitos pero agradables, y el otro porque sin ser consciente de ello, se sentía mejor que nunca.
¿Qué tal? :D
Acepto comentarios, dudas, sugerencias, etc.
Disculpen si se encontraron con horrores ortográficos :'D
Zenakou dice ¡Carita feliz!
