¡Hola! Espero que se encuentren de maravilla. Estoy algo corta de tiempo así que nos leemos abajo. :D

Shingeki no Kyojin no me pertenece.


De invocaciones y ojos amarillos

(Parte 3)

-Volátil, agresivo, mal encarado…un peligro para la sociedad-el fornido hombre frente a él, colocó cuidadosamente unos cuantos papeles sobre su escritorio-hay muchas quejas por parte de mis demás pacientes, Levi.

El aludido se mantuvo impasible llevando su mirada hacia la ventana del impecable consultorio donde se encontraba. Era fin de mes y como siempre debía de acudir a revisión médica para evitar que cualquier otra enfermedad hiciera estragos con su cuerpo. Aunque…desde que ese mocoso se había colado en su tranquila vida, su salud no había empeorado tampoco mejorado, pero, vamos que algo es algo y por mucho que odiara admitirlo, ese pedazo de mierda se había convertido en una especie de compañía para él. Una muy infantil y celosa compañía.

-¿Me estas escuchando, Levi? Has cambiado mucho en estos meses, diría que estás más distraído y eso es algo raro viniendo de ti.

-Tch…ideas tuyas, cejotas-el de cabello azabache hizo un ademán con la mano, restándole importancia al asunto.

-Solo te pido que seas más condescendiente con los demás pacientes, cada que vienes a revisión recibo una enorme pila de documentos que no son mas que quejas. Lo cortés no quita lo valiente- el doctor pasó una de sus enormes manos a través de sus hermosas hebras rubias, sus ojos azules escanearon el pequeño cuerpo del más bajo. Cómo deseaba que ese precioso ser le correspondiera al fin.

-Ojos que no ven, se los lleva la corriente.

-Pero eso no va.

-Y tus mamadas tampoco, Erwin- comentó con un poco de burla plasmada en su tono de voz. Erwin entrecerró los ojos y pasó la lengua por sus labios. Levi frunció el ceño, ya suponía lo que vendría.

-Con respecto al otro asunto, ¿Lo has pensado?

-Vete a la mierda, te dije que no- el rubio sonrió para sus adentros, vaya que era terco el chaparro-si no hay nada más que decir y como mi estado de salud está normal, me voy- se puso de pie y se encaminó a la salida del consultorio. Erwin era un buen doctor, sí, pero lo tenía hasta los huevos con su jodida insistencia de acostarse con él; el tipo no era feo, que va, si estaba como quería y según había escuchado, también era un excelente amante. Sin embargo, había algo en Erwin que a Levi no terminaba de agradarle y una vocecita en su interior le decía que lo mejor era mantener a raya a ese hombre.

-Vamos, Levi, solo una noche-lo acorraló antes de que lograse salir- no te arrepentirás.

-No y si no me dejas salir te juro por tu estúpida peluca mal puesta que terminarás con tu pene clavado en la garganta.

Erwin largó un suspiro lleno de frustración, mas no intentó nada de nuevo lo que Levi aprovechó para salir de ahí.

Ni bien había puesto un pie fuera del hospital cuando un par de brazos lo atenazaron de la cintura provocándole un ligero sonrojo, pero también algo de irritación y molestia.

-Mocoso empalagoso, quítate, me arrugas la camisa- lo apartó de un manotazo ganándose un gemido lastimoso por parte de Eren.

-Eres cruel- espetó el de ojos amarillos. Luego de que Levi aceptara que el contrato estaba hecho y no había de otra, le sugirió civilizadamente-le dio una golpiza de perro bailarín- que si iban a convivir, al menos cambiara su asquerosa apariencia. Ni lento ni perezoso el demonio pasó las yemas de sus dedos sobre sus parpados; al abrir los ojos de nuevo éstos tenían una tonalidad casi ambarina más normal, los colmillos de su boca disminuyeron su tamaño, sus manos se tornaron más humanas y sus ropas anteriormente negras se transformaron en ropas de un típico joven universitario en su mejor época.

Para qué negarlo, Eren se veía increíblemente atrayente y para los gustos de Levi…uff que si no supiera que ese muchacho no era humano, ya se lo hubiera levantado. ¿Cómo sería coger con un demonio? Negó con la cabeza rápidamente.

-El esbirro del infierno no soy yo.

-Pues no difieres mucho de uno, aunque tu belleza es superior a la de cualquier otro esbirro que yo haya conocido.

-Tch…eres patético- Levi viró los ojos y aumentó el paso, mientras más pronto llegara a casa para darse un bien merecido baño, mucho mejor. De pronto ya no sintió la fastidiosa presencia del mocoso infernal, se giró un poco y lo encontró unos metros más atrás, parado frente a una enorme vitrina, observando ensimismado quien sabe qué cosa.

Optó por dejarlo ahí e irse, sin embargo, su maldita curiosidad le ganó-de nuevo- y regresó para ver con sus propios ojos qué era aquello que había acaparado la atención del castaño. Grande fue su sorpresa cuando sus fosas nasales se inundaron con un delicioso aroma. Eren se había quedado de pie frente a una pastelería, mirando cómo los reposteros preparaban tantas exquisiteces para después colocarlas con sumo cuidado en el aparador. Los orbes del chico brillaban al ver cada uno de los embetunados postres, cosa que no pasó desapercibida para los ojos de Levi.

-Oi, ¿Tienes hambre, mocoso?- el aludido se sobresaltó un poco, desvió unos segundos su mirada hacia el más bajo.

-No, yo…solo me gusta ver cómo preparan los pasteles.

-Mentiroso.

-¿Ah? ¿Qué sabrás tú?-Eren se dio la vuelta y retomando el camino hacia el departamento del azabache. Ni siquiera se molestó en esperar a Levi y en cuanto llegó al departamento se encerró en su cuarto.

Horas más tarde Eren se dignó a salir de la habitación y arrastrando los pies a sabiendas de que con toda probabilidad se ganaría una patada, cortesía de Levi, se encaminó hasta la cocina. Abrió enormemente los ojos cuando se encontró con un pequeño pastel sobre la mesa de la cocina. Buscó con la mirada a Levi y al no encontrarlo por ningún lado, sonrió con malicia. Una pequeña probadita…nadie se daría cuenta, levantó su mano para llevar a cabo su travesura se relamió al pensar en el sabor.

-Ni se te ocurra- la potente voz detrás de él le sacó un grito poco masculino.

-¿Le-Levi?

-No, la vecina- Eren se giró y se encontró con la filosa mirada azul de Levi, alzó las cejas de manera sugerente y le guiñó el ojo.

-Pues debo decir que una muy sensual vecina, ¡Auch!- justo en los huevos. El de cabellos negros bajó la pierna llevando el pastel lejos de las garras de Eren y sus sucias intenciones.

-Me vas a decir la verdad o no hay pastel para ti- espetó mientras se cruzaba de brazos. Eren dejó atrás todo el drama, su semblante se volvió serio, oscuro; podría decirse que con un deje de tristeza.

-Hoy es o bueno, hoy sería-vaciló durante unos segundos, sopesando las palabras que querían salir de su boca. Levi arqueó una ceja, esperando por una buena respuesta-hoy es mi cumpleaños, pero también es el día en que mi razón de existir desapareció.

Abrió la boca mas ninguna frase salió de ahí. No creyó que Eren fuera tan directo, es más, llegó a pensar que le saldría con alguna de sus típicas estupideces, pero nunca se esperó aquello.

-¿Cómo…- rayos, su mente había quedado completamente en blanco. Eren sonrió falsamente y se acercó de nuevo al pastel.

-¿Puedo comer un poco ahora?- Levi únicamente asintió sin poder salir del shock momentáneo. El castaño fue a lavarse las manos y posteriormente cortó un enorme trozo del delicioso pastel. Sin decir algo más, se sentó en la mesa para saborear el rico manjar.

-Esto está buenísimo, Levi, tienes que probarlo.

El más bajo se llevó la mano al pecho cerca de la clavícula, donde yacía una pequeña marca negra en forma de llave. Le dolía un poco, pero, también le dolía el corazón y una extraña sensación se alojó en su estómago. Lentamente se sentó frente al muchacho.

-Eren- el castaño dejó de comer, sabía que cuando Levi lo llamaba por su nombre, era para algo importante…aunque ya se imaginaba lo que se avecinaba. Ni modo, tarde o temprano tendría que enterarse.

-Dime.

-¿Cómo carajos te volviste un demonio? Y antes de que me salgas con la pendejada de siempre de que eres malo y toda esa mierda, te recomiendo que no lo hagas porque te juro que te moleré a golpes.

-Auch, tan directo como siempre, bonito- Levi frunció el ceño y contuvo la respiración.

-Mi paciencia no es tan grande, mocoso de mierda.

-Ya, ya…veamos- Eren hizo a un lado la pequeña porción de pastel que le quedaba y apoyó ambos brazos sobre la mesa.

-Llevo en esta forma al menos unos 700 años aproximadamente. Nací en una familia bastante pobre, mi padre era un simple comerciante y mamá lo ayudaba, sin embargo, con tantas guerras y caídas de imperios, nos fuimos a la ruina. Por aquel entonces vivíamos en uno de los poblados más pobres de Francia; estoy seguro de que has escuchado de la guerra de los 100 años-Levi afirmó con la cabeza bastante asombrado, ¿Acaso Eren…-bueno, se podría decir que yo sobreviví a aquello. Un día llegaron los ingleses y comenzaron a destruir y aniquilar todo a su paso, nosotros ni siquiera éramos franceses, mi familia era de origen Alemán, pero, por algunos problemas tuvimos que irnos del país…¿Me vas siguiendo?

-¿Me crees estúpido?

-Solo un idiota responde una pregunta con otra- el azabache frunció aún más el ceño, no obstante, suspiró y contó hasta diez.

-Bueno ya, continúo…a mi padre lo acribillaron junto con otro grupo de hombres que trataron de defender el pueblo, quemaron las casas y arrasaron con casi todos, a las mujeres y niños nos reunieron en una especie de celda. Yo tendría unos nueve años, no entendía por qué había gente tan mala. Claro que eso no fue lo peor, primero violaron a todas las mujeres, a mi madre la violaron alrededor de 47 soldados ingleses, yo solo podía observar desde un rincón aterrado, llorando y sintiéndome miserable por no poder hacer nada. No estando conformes con esa maldita aberración, las mataron a todas y después siguieron con las niñas, no les importó que fueran jóvenes ni sus gritos de dolor.

Para ese momento, Levi ya tenía los nudillos blancos y la mandíbula le dolía por la fuerza que estaba siendo aplicada a esos lugares. Esos cerdos.

-Para no hacerte el cuento más largo, me llevaron junto con los otros sobrevivientes a Inglaterra donde me vendieron y al cumplir 15 también abusaron de mí cuanto quisieron…hice cosas horribles y despreciables con tal de sobrevivir, pero un día no aguante más y me suicidé.

-Aún no termina- Eren levantó la mano al ver que Levi estaba por decir algo.

-Cuando "desperté" ya era un demonio, a pesar de que sufrí en vida, el pecado de habérmela arrebatado no me fue perdonado y fui enviado al infierno. Al principio no tenía idea de qué hacer, pero el de allá abajo dijo que veía potencial en mí, así que me puso bajo la tutela de una de sus mejores servidoras quien me instruyó y me convirtió en el ser más despreciable que te puedas imaginar, por varios años disfruté causando daño y provocando todo tipo de mal. En fin, un par de siglos después y aunque no lo creas- se volvió a salir de contexto.

-Al grano, pequeño imbécil.

-No me quieras tanto.

-Tch, brincos dieras.

-Aguafiestas… ¿En dónde me quedé? Ah sí-golpeó ligeramente su cabeza con la palma de su mano- Siglos después de causar devastaciones, comencé a sentirme vacío, un día vagando por una ciudad que acababa de ser destruida me encontré con un ángel, al parecer estaba herido porque no podía moverse y solo me observaba con desconfianza, esperando a que yo le diese fin. Iba a hacerlo, pero no pude, en cambio y contra todo pronóstico, le ayudé. Mikasa, ese es su nombre, luego de aquel incidente nos seguimos frecuentando a escondidas, le conté sobre mi vida pasada y lo que sentía en esos momentos; nos volvimos cercanos y ella me dijo que existía la posibilidad de que yo me convirtiera en ángel o que al menos se me diera una segunda oportunidad si demostraba que estaba verdaderamente arrepentido de todos mis pecados.

La mirada de Eren cambió, se llenó de tristeza y algo de melancolía. Levi no pudo evitar sentir de nuevo aquella extraña sensación en el estómago. ¿Por qué sentía eso? ¿Por qué ver a Eren así lo ponía mal?

-Nunca un ser de oscuridad se había enamorado de uno de luz, era simplemente absurdo, pero sucedió. Conocí a Rivaille un arcángel, al parecer mentor de Mikasa, fue amor a primera vista, sentí una clase de conexión que me obligaba a protegerle y servirle únicamente a él. Lo mismo sucedió con Rivaille, el tiempo pasó y nuestra relación se estrechó bastante, comenzamos una especie de relación en secreto; yo estaba dispuesto a cambiar por él, para estar siempre a su lado-¿Eran lágrimas lo que brotaban de los ojos de Eren? Sí-nos descubrieron, otro arcángel…no se su nombre pero recuerdo que su mirada azul destilaba odio y rencor. Sentimientos que un ser puro no debería tener. Se interpuso entre nosotros y se armó todo un revuelo, como Rivaille era un arcángel no serían tan severos con su castigo, en cambio a mí me iban a sacrificar. ¿Sabes? Tú y él se parecen tanto, física y emocionalmente, aunque sus ojos eran grises y a pesar de no sonreír mucho siempre me dedicaba una mirada que me demostraba lo que sentía por mí.

Se limpió las lágrimas con la manga de su suéter. Guardó silencio un momento, hacía bastante tiempo que no sentía ese dolor. Cómo odiaba aquel maldito día.

-No opuse resistencia, al menos así le evitaría más problemas a Rivaille y a Mikasa. El día de la ejecución me encadenaron; a nosotros se nos puede eliminar de dos maneras, con una lanza de rayo o si brindamos nuestra energía "vital" por así decirlo, para dar vida a otro ser. La lanza fue dirigida hacia mí, pero el impacto nunca llegó.

Ahí todo comenzó a tener sentido para Levi. Ahora entendía muchas cosas y con cada palabra que salía de los labios de Eren, se sentía más impotente.

-Rivaille se atravesó y murió en mis brazos. Luego de eso, recuerdo que grité y liberé una gran cantidad de energía demoniaca y el resto es historia. A veces pienso que de no haber ayudado a Mikasa, de no haberme suicidado y aceptar mi condena. Esto no hubiese pasado, Rivaille estaría vivo y yo probablemente me habría convertido en ángel.

-No fue tu culpa-lo observó sorprendido, Levi lo miraba con ¿Lástima? No, nunca recibiría una mirada así de su parte- no fue tu culpa, Eren. A veces tomamos decisiones que no sabemos a dónde nos llevaran, pero si te lamentas por ello, entonces sí eres más patético de lo que pensé.

-Pero…

-Cállate, si no hubieras hecho aquello, si no te hubieses suicidado- aquello lo susurró conteniendo toda la rabia que sentía en esos momentos- nunca nos habríamos conocido. Eres un dolor de culo, enfadoso, infantil, me has causado muchos problemas-al fin lo entendió, se había enamorado inconscientemente de ese mocoso-pero no me arrepiento de nada y escúchame bien, Eren, porque esto solo lo diré una vez. Si tuviera que volver a hacer un contrato contigo, lo haría sin dudarlo, porque a pesar de todo, me he encariñado contigo.

Sin poder aguantarse, Eren saltó sobre Levi, tirándolos al suelo en el proceso. Se aferró con fuerza al azabache y ocultó su rostro en el pecho de Levi, escuchando los alocados latidos de su corazón.

-Mocoso, no respiro-se apartó un poco y le sonrió, aquel gesto causó estragos en el pecho de Levi, provocando un sonrojo casi imperceptible en sus mejillas.

-Te quiero, Levi.

-Sabía que algo no andaba bien aquí, y menos cuando vi la marca que tenías sobre tu pecho, Levi- Eren se crispó al escuchar aquella voz, nunca pero nunca la olvidaría.

-¿Erwin? ¿Qué mierda, cómo entraste?- Levi se puso de pie sin dejar de observar el tenso cuerpo de Eren.

-Eso es lo de menos, lo que no puedo permitir es que este maldito intento de demonio me quite de nuevo lo que es mío.

-¿Qué?


No tengo excusa...soy una floja, pero bueno aquí les traje el penúltimo capitulo de esta historia.

Muchas gracias a todas las hermosas personas que se han tomado el tiempo de leerla darle fav/follow y dejar un review. Valen milochomil.

Lo siento si se encontraron con algún horror ortográfico D:

¿Comentarios, dudas, sugerencias? Espero les haya gustado.

PD. Ahora tengo cuenta en instagram para los que deseen darse una vuelta por ahí es phanyzen

Zenakou dice ...¡Carita feliz!