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¡Hola!

Hoy, 31 de Marzo de 2018, subo la segunda parte de esta historia. Espero que les agrade al igual que la primera parte. Recuerden que estos one shot están basados en las contestaciones de Sakura en la app "Sakura Call" :)

Hidrosaluditos a quienes dejaron review en el cap anterior:

Pelacachi /-/ Claudia /-/ Alishanea /-/ TamyWhiteRose /-/ eli ventura /-/ Yoshie /-/ princessqueen /-/ EleonorSaotome /-/ MinakoVenus /-/ Ishy-24

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Sin más les dejo con este capitulo.

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Fecha publicación: 31 de Marzo 2018

Correcciones: princessqueen (¡Feliz Cumple!)

Palabras: 1972


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Dulce Presente

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Shaoran

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Dulce Galletas

El castaño de ojos cafés estaba fuera del salón de música cruzado de brazos, un tanto avergonzado. Los alumnos que iban saliendo del club de coro -por alguna razón- parecían conocerlo y saber a quién esperaba. La vocalista estrella del club no tardó en aparecer por la puerta y, al verlo, sonrió. Casi sin ser notada, se paró junto al chico y lo observó.

—¡Qué sorpresa! —exclamó la chica de cabellos largos con una sonrisa, causando que inmediatamente las mejillas del joven se pusieran muy rojas— y aunque me siento halagada, me pregunto, ¿por qué Li está esperándome a mí? —Shaoran la miró de reojo, la muchacha junto a él, sonreía como siempre solía hacerlo cuando se salía con la suya—. Oh, creo saber que es —dijo de pronto, mirándolo con sus brillantes ojos amatistas para luego elevar su dedo índice derecho y pegarlo a la comisura de sus labios—. Estamos cerca del Día Blanco y nuestro joven Li, ha venido a pedirme ayuda —exclamó encantada.

Shaoran, avergonzado como nunca y como sólo Tomoyo lograba hacerlo, afirmó con la cabeza.

—¿Por qué no traigo los drones a la escuela? —se lamentó en voz alta, causando que el pobre chico suspirara resignado.

Ambos amigos caminaron hacia fuera del instituto sin decir ninguna palabra. Tomoyo sólo se divertía viendo los intentos fallidos de Shaoran por decirle o preguntarle algo y cuando se alejaron un poco del establecimiento decidió hablar ella por él.

—El Día Blanco en Japón es una bonita tradición en donde los hombres recompensan a las chicas que le han regalado chocolates, dándole el triple de lo que han obtenido. Por lo general, suelen ser cosas comestibles como —pensó un poco levantando la mirada al cielo— chocolate blanco, galletas, cenas —bajó la mirada para observarlo y aunque no decía nada, tenía la mirada seria, pues la estaba escuchando—. Pero también están los que prefieren regalar otras cosas, como joyas, flores y cosas similares. Si no sabes que regalarle, esa sería una buena opción.

—Es quería hacerle un bonito regalo para su cumpleaños —comentó, haciendo que Tomoyo se detuviera— ¿Qué?

—Puedes hacerle un solo regalo por las dos cosas —le propuso, pero Shaoran negó con la cabeza.

—Es el primer cumpleaños que estoy con Sakura, desde que estamos juntos —y tras terminar su frase enmudeció de la vergüenza.

—¡Ay que no te dé pena! —exclamó, feliz— ¡Y tienes razón! —Aplaudió, para luego ponerse a pensar en que otras opciones había—. Sakura suele regalarnos cosas hecha por ella, para el Día Blanco, a los que le dimos chocolates. Quizás puedas hacerle algo tú mismo ya que eres muy hábil para muchas cosas.

Shaoran se quedó pensando y retomaron la marcha. La acompañó hasta el cruce donde sus caminos se separaban y le agradeció por haberlo ayudado con una pequeña reverencia. Tras eso, se encaminó hacia la tienda de comestibles, quizás algo ahí lo iluminaba.

Llegó sin fijarse mucho hasta la tienda donde años atrás había hablado con Yukito de lo mucho que a Sakura le gustaba la comida y las cosas caseras. Aquello lo iluminó y abriéndose paso entre los hombres que llenaban la tienda con sus compras, Shaoran llegó hasta los moldes de galletas. Observó los distintos tipos de formas, hasta que encontró el que buscaba. Con una bonita decoración, estaba seguro que a Sakura le encantarían.

Pagó el molde y salió de la tienda con dirección a la de abarrotes, sabiendo que materiales necesitaba. Iba tan ensimismado, que se llevó por delante una persona. Se levantó rápidamente para disculparse, encontrándose con una voz conocida.

—¿Estás bien? —le preguntó la falsa identidad del guardián de Sakura.

Avergonzado, tomó la bolsa con el molde de galletas que estaba en el piso y afirmó. Casi al instante pudo sentir una mirada filosa, que lo hizo observar tras Yukito. Ahí estaba su enemigo número uno, Touya Kinomoto, que lo miraba intensamente. El joven de cabellos plateados sonrió evitando que la escena continuara.

—¿Viniste a comprar moldes? —Shaoran miró una vez más de reojo a Touya antes de responder con un movimiento de la cabeza— ¿Harás galletas para Sakura?

Shaoran corrió la mirada. Tanto él como Tomoyo siempre sabían avergonzarlo.

—Yo… este —empezó a tartamudear, buscando una vía de escape—, tengo que irme —soltó de manera brusca, dándole una pequeña reverencia a Yukito y solo una mirada desafiante a Touya.

—¡Espero que te salgan bien! —le gritó, haciendo que el pobre chino casi se tropezara con sus propios pies—. Son tan adorables los dos.

—¿Adorables? —preguntó Touya, fastidiado—. Ese mocoso no tiene nada de adorable, y si por dos, cuentas a la monstruo… —bufó—, deberías revisarte los lentes.

—Mis lentes están perfectos —respondió aún sonriendo—, aunque no los necesito contigo, tus celos se ven a kilómetros —y antes que pudiera Touya refunfuñarle, Yukito ingresó a la misma tienda de la que Shaoran salió.

Aunque por lo general era una persona bastante ordenada, ese día tenía la mesada de la cocina llena de materiales para hacer las galletas. En el altavoz de su teléfono celular, tenía a la persona en quien más confiaba, Wei. Aquel hombre que lo había cuidado desde prácticamente un bebé y lo había educado, estaba ansioso por ayudar lo más que pudiera a su joven.

—Entonces, si hago ¿esto no se endurecerá? —preguntó algo confundido, mirando el chocolate blanco que quería usar en las galletas.

«Así es» afirmó desde el otro lado de la línea «Solo recuerde las galletas de chocolate amargo que hemos preparado la última vez que estuvo en la casa. Es prácticamente lo mismo así que no le tema al chocolate blanco.»

—De acuerdo —se dijo, dándose ánimos.

«Estoy seguro que a la señorita Sakura le encantaran»

Bien, ese era el día de «Pongan a Shaoran avergonzado» sin duda alguna.

Tras la risa de su tutor, Shaoran se despidió para empezar a preparar las galletas de chocolate blanco que le daría a Sakura al día siguiente.

Tomó las medidas precisas, los utensilios necesarios y preparó la masa de galletas. Paso a paso, como si estuviera resolviendo una complicada ecuación, la masa fue tomando forma frente a él. La dejó descansar, luego la estiró y utilizó la forma que había comprado.

Una vez listas, iba a saber qué tal le fue.

La hora escolar había pasado muy rápido este día, Sakura acomodaba su mochila viendo de reojo a su amiga, Tomoyo estaba más feliz que nunca por un mensaje que le había llegado, pero se había puesto tan misteriosa con él, que no había querido mostrárselo.

—Tomoyo —la llamó, pero ésta se puso de pie, metió sus cosas al maletín rápidamente y se acercó a la puerta.

— ¡Tengo un Día Blanco que cobrar, aunque no regalé chocolates!

Bien. Si Sakura estaba confundida por el actuar de Tomoyo, quedó aun peor cuando ésta se fue. Suspiró, tratando de entender en que andaría su querida amiga, cuando Shaoran apareció en la puerta de su sala.

—¡Ya voy! —le dijo, cerrando el maletín para luego acercársele—¿Listo? —le preguntó con una sonrisa.

—Si, vamos.

La pareja caminó junta hacia la plaza del Rey Pingüino. Tras los chocolates del día de San Valentín habían decidido que, en esas fechas, harían sus intercambios de presentes en ese lugar, por lo que Sakura estaba ansiosa. Después de todo, era el primer regalo que recibía directamente de las manos de Shaoran.

Encantada por aquella ocasión, Sakura se puso delante de él con una sonrisa cortándole el paso.

—¿Eh?

—Me preguntaba… no querrás vengarte de mí por los chocolates amargos, ¿verdad? —preguntó tan tímidamente, que Shaoran solo pudo sonreír. Prácticamente, él se había olvidado de aquel acontecimiento porque los dulces chocolates habían sido lo único que recordaba de esa fecha.

—Claro que no —negó. Tras observar que la bolsa tuviera el moño de color rosado en su lugar, extendió la bolsa blanca hacia la chica—. Espero que te gusten.

—Veamos —emocionada, tomó la bolsa para sacar de ella, una caja alargada blanca adornada con flores de Sakura. Le sacó la tapa y murió de emoción con lo que se encontró ahí— ¿Tú hiciste esto? —Shaoran afirmó con la cabeza— ¡Son demasiado tiernas!

Dentro del estuche había varias galletas en forma de osito decorados con glasé. Las había en verde y en rosado, y las de arriba, tenía cada una de las letras del nombre «Sakura»

—Espero que —iba a hablar cuando Sakura ya lo estaba abrazado.

—¡Gracias Shaoran! ¡Son hermosas y, conociéndote, deben saber deliciosas! —exclamó aún abrazando a su novio, éste no tardó en responderle el abrazo.

—Feliz Día Blanco —le susurró.

Tras uno de los árboles, la joven de ojos amatistas y cabellos oscuros tomados en una larga trenza, sonreía ante lo que acababa de grabar.

Observó la foto en su teléfono, aquella que Shaoran le había mandado con el resultado final de su regalo para Sakura, y ella no podía estar más feliz, porque además le había avisado que iba a pagarle la ayuda, dándole otra escena que grabar. Riéndose de su buena fortuna, Tomoyo guardó la grabación y se dirigió a su casa. Tenía un video que editar esa noche…

Shaoran dejó a Sakura en su casa y se despidió en la puerta. La castaña entró a su hogar con una sonrisa tonta en sus labios. Las galletas se veían tan adorables que no sabía si podría comérselas. Corrió una silla y se sentó frente a la mesa de la cocina, sacó el estuche y las observó.

Shaoran, sin duda, era una persona detallista en cuanto a dulces se tratará. Aquellos ositos que le sonreían, parecían cobrar vida en cualquier segundo.

En eso, el osito rosado portador de la letra S desapareció de su estuche. Sakura, espantada, siguió la trayectoria de la desaparición, encontrándose con su hermano masticando la cabeza de la pobre galleta.

—¡Hermano! —protestó. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que ni siquiera lo escuchó entrar, y por eso su galleta pereció—. Eres cruel.

—Para haber sido hechas por un mocoso insoportable, están buenas —dijo terminándosela—. Mejor que las que tú haces, incluso.

—¡Es que Shaoran es buen cocinero y…! —en eso miró a su hermano confundida— ¿Cómo sabes que Shaoran las hizo?

Touya no respondió, así que Yukito respondió por él. El joven de lentes hizo su aparición mostrando una gran caja de comida, donde traía algo para compartir con la familia en ese día.

—Ayer nos encontramos con él —le informó—. Supimos que algo te prepararía.

Sakura enrojeció y volvió a mirar el estuche. Si bien faltaba una galleta por culpa de su hermano, notó que la que seguía abajo, era verde y también tenía una S. Con la curiosidad al máximo, tomó un individual y colocó las galletas sobre ella: Había un total de veinticuatro galletas, veintitrés actualmente y todas, intercaladamente, formaban su nombre.

—¡Que romántico! —exclamó Yukito con una enorme sonrisa, sabiendo el efecto que eso causaría en Touya.

—Pura cursilerías ridículas —protestó el moreno, manoteando otra galleta antes de irse hasta su habitación.

—¡Hermano! —volvió a gruñir y antes de que su nombre fuera a desaparecer o Kero bajara y se comiera las galletas, tomó su móvil y fotografió al menos las doce galletas que formaban su nombre intercalado de verde y rosa, dos veces.

—Supongo que estás contenta —preguntó Yukito, mientras Sakura guardaba las galletas de nuevo en el estuche.

—Si —afirmó, tomando un osito verde con una A en el centro, se disculpó con el osito y la mordió.

—¿Cómo están? —Yukito estaba tan expectante como nadie más en ese momento.

—Son unas galletas muy sabrosas… —miró el estuche de galletas con una sonrisa y una mirada muy enamorada—. Unas galletas tan dulces como el chico que me las regaló.


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El Rinconcito de la que escribe:

No tengo mucho que comentar ahora. Lo que sí, es que si quieren ver la imagen de las galletas en las cuales me basé para este capitulo. Pueden ir a mi página de Facebook "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua, y allí la encontraran :)

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Nos leemos en alguna otra aventura!

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Aquatic~