CAPITULO IV

ME ACEPTO, TE ACEPTO

-¡Maya! – llamó preocupado Hao mientras se arrodillaba junto a ella.

La chica respiraba con dificultad y cuando alejó la mano de su cuerpo dejo expuesta una herida sangrante – Nos atacan – dijo aguantando el dolor.

De la nada, una luz azul brotó de los tatuajes de la chica y a sus azules ojos, se les añadió un destello eléctrico, que fascino a varios.

Con calma se puso de pie y comenzó a caminar hacia el bosque trasero de la mansión.

-¿Qué haces? – Hao la tomó del brazo para detenerla.

La azabache fijó su mirada en la mano del chico y notó como él estaba aguantando las descargas eléctricas que emanaba su cuerpo – No deberías tocarme en estos momentos – se removió con suavidad y continuó caminando -. Hay intrusos atacando la barrera de Byakko – explicó al grupo -, quédense aquí y estén atentos a cualquier cambio.

-Yo iré contigo – declaró para sorpresa de todos Anna, bajando al patio y aproximándose a la morena.

-Anna… - la llamó Yoh.

-¡Claro que no! – la regañó Maya -, esto es peligroso y…

-¡Esta es mi casa! – la enfrentó Anna -, no permitiré que un imprudente perturbe mi hogar – dijo con semblante serio y comenzó a caminar.

Yoh resopló pero no dijo nada mas, solo se limitó a seguir a su esposa.

-Demonios – dijo la morena y miró a Hao - ¿También vendrás, verdad?

Él solo miró la herida que ahora envuelta en la luz de los tatuajes paró de sangrar – Es obvio.

-Estoy bien – se rozó despreocupadamente la zona -, solo me tomaron desprevenida – le sonrió con disimulo y miró al resto de la casa -. Silva, vigilen esta parte de la casa, quizás sean múltiples ataques – pidió y se giró para alcanzar a los dueños de casa.

Cuando llegaron al bosque, se oyeron golpes y por encima de los inmensos arboles se veía temblar la barrera.

Dieron un par de pasos y se encontraron con Byakko gruñendo al exterior en donde se encontraba un conocido grupo.

-¡Señor Hao! – gritó una chillona voz, perteneciente a una chica rubia vestida totalmente de negro.

-Maldición – escupió Hao.

-Veo que el dichoso ataque solo es una visita – se burló Anna, mirando de reojo a su cuñado.

La rubia al verse ignorada, enfureció - ¡Otra vez, debemos sacar al Señor Hao de ese lugar!

Luego de esa orden el numeroso grupo de desconocidos, lanzaron ataques simultáneos a la barrera, lo que hizo que la intensidad de este, provocara una nueva herida en la chica.

-¡Maya! – Hao la tomó preocupado en sus brazos, al verla flaquear nuevamente.

La morena contuvo lo mejor que pudo el punzante dolor – Estoy bien, bájame – pidió.

La rubia tras la barrera se lleno de ira - ¡Otra vez! – gritó al grupo.

-¡Ya basta! – ordenó demandante y furioso el shaman de fuego. Todo su grupo lo vio con atención – ¿Se puede saber qué demonios hacen? – fulminó con la mirada a la chica.

Ella dio un paso al frente y le sonrió coquetamente – Señor Hao, hemos venido a sacarlo de aquí, estábamos…

-¡Señor Hao! – de pronto la voz de Opacho resonó desde el fondo del grupo y este mismo se abrió paso para dejar ver al ya no tan pequeño niño, corriendo hacia el frente.

-Hola Opacho – sonrió el pelilargo que a pesar de todo, se alegraba de verlo.

-Señor Hao… - los ojos del pequeño se llenaron de lagrimas -, Opacho no pudo detenerlos…

-Ya lo sé, no te preocupes – le aseguró al pequeño mientras lanzaba nuevamente miradas asesinas a la molesta rubia.

-Oye ya bájame, estoy bien – pidió la morena aun en sus brazos.

-¿Tengo la posibilidad de elegir a un acompañante, verdad? – preguntó el chico ignorándola.

Maya suspiró al entender que no tenía ni la más mínima intención de bajarla – Si, la tienes – se cruzó de brazos -. Ahora me bajas, por favor – exigió un poco más seria.

Hao solo le sonrió y la bajó con delicadeza pero no muy lejos de él – Opacho me acompañaras hasta que termine esta etapa del torneo – anunció el castaño para sorpresa del pequeño y molestia de la rubia.

Opacho asintió con efusividad - ¡Si, Señor Hao!

Maya sintió como Marión dirigió su furiosa mirada a ella, en especial a la despreocupada mano del chico que se posaba en su cadera, acercando sus cuerpos - ¿Estás seguro? – preguntó ella sonriéndole de lado

-Si… - aseguró él -. ¿por qué?

La morena soltó una risita he hizo un movimiento con su cabeza en la dirección de Marión – No creo que tu fiel seguidora este de acuerdo con esto.

El se acercó a su rostro y le sonrió - ¿Celosa?

-Ni un poco – respondió Maya sin mover un solo musculo y aun manteniendo su altanera postura, al igual que Hao.

-Siento interrumpir – intervino Yoh -, pero Marión no parece muy feliz.

La atención de todos se pusó el ella, sus poderes shamanicos se desbordaban, aun que no eran muy poderoso.

-Oh… - se burló Maya -, veo que no la tienes fácil.

-Pff… - bufó Hao -, Marión… - llamó a la chica que alzó su rostro totalmente furioso.

-Señor Hao, Mary quería estar con usted… - las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas -, no puede dejarme así después de todo lo que…

-Basta – cortó el shaman de fuego, antes que la rubia dijera más de lo necesario -. Solo sigan con sus tareas, yo los buscare cuando sea el momento – ordenó con firmeza recibiendo la afirmación de todos, excepto la rubia y sus dos fieles amigas.

-¿Tu decisión ya está hecha? – cuestionó Maya.

-Si, Opacho me acompañara – confirmó.

-Muy bien – la morena se acercó a la barrera y la tocó con suavidad abriendo un espacio para que entrara el niño -. Puedes pasar pequeño – le dijo con una cálida sonrisa.

-¡Cuidado! – gritó Anna al ver como Marión lanzaba un ataque a la abertura en la barrera.

El humo no tardo en rodear la zona e Yoh solo atinó a tomar a Anna en sus brazos y alejarla del peligro subiendo de un salto a un árbol cercano.

-Que mujer tan loca – reconoció ella sin expresión pero internamente muy aliviada de que nada malo pasara, ya que sintió como la barrera volvía a cerrarse.

-Tranquila, Hao no permitiría que nada malo le pase a Opacho y mucho menos a Maya – habló confiado de su hermano el chico.

En la zona afectada el humo comenzaba a disiparse, mientras las chicas regañaban a Marión – Ella no puede vivir, solo yo debo ser importante para el Señor Hao… - amargas lagrimas rodaban por sus mejillas mientras cubría su rostro.

Ya casi sin nada de humo en la escena, la imagen de Hao apareció mientras cubría a la chica que abrazaba al niño protegiéndolo – Vaya loca – dijo Maya con tono bajo y perdió la conciencia.

-Maya – Hao la sostuvo a centímetros de que llegara al suelo y miró furioso a Marion -. ¡Mira lo que has hecho! – le gritó a la rubia.

-¡Hao! – lo llamó Anna -, no es momento de ocuparte de ella – su cuñada observó a la morena en sus brazos, primeramente pensó que todo estaba bien pero luego de ver como sangraba nuevamente Maya, la preocupación la invadió -. Esto es malo, su cuerpo ha recibido muchos y constantes daños, debemos llevarla de vuelta a la casa – miró al shaman de fuego.

-… Bien – miró a Marion por última vez -, esto no se quedara así, por ahora puedes correr a esconderte en el último lugar de este mundo, si vuelvo a verte, te matare – su mirada fría hizo que la chica tragaran pesado el nudo que se formo en su garganta.

-Pero… - trató de rebatir la rubia -. ¡Señor Hao! – le gritó al chico que preocupado por la mujer entre sus brazos no volteó en ningún momento.

Minutos después llegaron a la mansión donde todos estabas sumamente tensos y la condición de la chica no ayudó para nada.

-Señorita Maya – se acercó preocupado Ryu.

-Que le paso a la chamaca, pue – Chocolove habló casi serio mientras Ren y Horo la miraban en silencio pero la preocupación y asombro por las graves heridas era evidente en sus rostros.

Fausto se acercó en silencio hasta Hao - ¿Puedo? – le preguntó apuntando a la chica.

El shaman de fuego lo miró con recelo y luego miró a Anna – Esta bien – le aseguró ella seria y él la dejo con delicadeza en el suelo, sin separarse.

-Pero… como paso esto – el asombro de Fauto por las graves heridas fue evidente.

-Tamao, ve por agua – ordenó Anna.

La pelirosa salió de su transe y se puso de pie – No es necesario – dijo el médico -, no podemos hacer nada.

-¿Cómo que nada? –preguntó Yoh con semblante preocupado.

-Solo mira – le indicó Fausto acercando su mano a la herida y siendo alejado por una barrera eléctrica.

-Esta rechazándote – confirmó Anna.

-Maldición – se quejó Hao y una idea vino a su mente -. Anna, el estanque.

La rubia frunció el ceño por unos segundos y luego comprendió – De acuerdo – dijo y rápidamente salió disparada hacia el patio trasero.

-¿Qué haces? – recriminó Ren -, no la sigas moviendo – le dijo a Hao mientras el volvía a tomar en brazos a Maya.

-Se que lo que hago, niño – lo alejó de un empujón y siguió los pasos de la rubia.

El chino encolerizado y dispuesto a seguir discutiendo, trató de tomarlo por el hombro pero fue detenido por Yoh - ¿Qué haces? – preguntó molesto el chico.

-Solo deja a mi hermano, él sabe lo que hace – dijo con frialdad Yoh, nunca antes demostrada y siguió a su gemelo, el cual solo sonrió al sentir el apoyo de su hermano, una extraña pero agradable nueva sensación.

Todos curiosos siguieron al shaman y llegaron al estanque trasero de la casa, en donde Anna estaba haciendo algunas oraciones con su rosario extendido por el perímetro de este – Esta listo – aseguró la chica -, pero es peligroso para ti – susurró cuando él la paso de largo.

-Señor Hao, es peligroso que entre en agua sanadoras – dijo Opacho -, usted podría…

-Estaré bien – habló con seguridad él y caminó hasta meterse dentro del agua con la chica aun en brazos -. Por favor, no me dejes – la abrazó con todo el amor de su corazón , temiendo por las mortales heridas en su frágil cuerpo.

Segundos después el agua comenzó a brillar y Maya lentamente abría sus ojos – Hao… - susurró y se abrazó débilmente al chico que sentía como parte de su energía vital se pasaba a la chica -, idiota.

Maya sabía perfectamente lo que estaba pasando, le estaba robando vida al chico – Estarás bien – aseguró Hao enterrando su nariz en el cuello de la chica.

-Idi-ota… - habló entre cortadamente -, Byakko tam-tambien está dañado… - trató de alejarse de el chico, para no matarlo, ya que al tener un pacto demoniaco, su demonio también necesitaba energía vital.

Hao ejerció un poco más de presión sobre ella – Sabes que no me moveré.

La morena relajó sus músculos y sus ojos se cristalizaron - ¿Por qué? – no sabía como el cálido liquido comenzó a recorrer sus mejillas.

-Te amo, haría todo por ti – el shaman de fuego la miró con ternura nunca antes vista en él, aun que ella si la había visto, en su pasado.

-Eres un idiota – Maya acarició la mejilla del chico dejando correr sus lagrimas y lo vio directamente a los ojos – Realmente eres un imprudente – sonrió y comenzó a besarlo.

Ambos se dejaron llevar por sus corazones, el beso fue tierno y duradero, ambos sentían como la energía vital hacia un círculo invisible por sus cuerpos renovando las energías de ambos.

Pasaron unos minutos y la luz comenzó a decaer, al igual que el sentido beso.

-¡Señor Hao! – el gritó de Opacho los hizo abrir sus ojos a centímetros de sus rostros.

-Muy imprudente – volvió a decir Maya y se aferró al cuello del chico, respirando su olor que la tranquilizaba tanto.

Él solo suspiró y dio gracias por no perderla – El deber de un hombre es proteger a su mujer – bromeó mientras se ponía de pie con ella en brazos nuevamente.

-Mph… - bufó la chica -, puedes bajarme – pidió pero Hao no aflojó su agarre -, o tal vez no – dijo finalmente ante la sonrisa triunfadora de él.

-Señor Hao, ¿está bien? – preguntó Opacho acercándose a la pareja.

El pelilargo lo miró hacia abajo – No te preocupes.

Ryu y Fausto se acercaron también – Señorita Maya – dijo Ryu -, ¿se encuentra bien? – preguntó notablemente preocupado.

-No te preocupes, no paso nada – sonrió tranquilizándolos.

-Me gustaría revisarte – pidió Fausto, fascinado por la milagrosa curación.

-No es necesario – dijo con rapidez Hao.

Maya le dio un ligero apretón para que la mirara – Solo bájame, estaré bien – le dijo con voz suave.

-Ya déjala – dijo amenazante Ren mientras se acercaba.

Hao lo ignoró y dejo a la chica cerca de Fausto pero sin separarse.

El rubio doctor analizó el liso y sano abdomen de Maya – No hay nada – dijo asombrado.

-Eso es porque la energía vital fue renovada – informó Anna, con semblante mas aliviado pero sin demostrar expresión.

-¿Y cómo se hace eso? – preguntó curioso Horo-Horo.

-Solo un gran poder puede ser compartido – volvió a decir Maya.

-Entonces la muchachita esta le robo energía demoniaca al malo este, pue – concluyó con simplicidad Chocolove -. Estará poseída – dijo pensativo.

Maya rió bajo y se puso de pie – No es energía demoniaca, recuerden que sigue siendo un shaman – juntó sus manos y en segundo apareció Byakko -. Mi pequeño – acarició al demonio que se acercaba a ella para acariciar con su cabeza a la chica.

-¿Quién nos ataco? – preguntó Ren serio.

Yoh soltó su típica risita – Bueno… - rascó despreocupadamente -, fue mas una ¿visita?

-Pero Yoh – Manta dio un paso al frente -, ¿Quién hace esta clase de visita?

-Los seguidores de Hao – dijo Anna.

Hao endureció su rostro recordando que tenía cuentas pendientes con la rubia fastidiosa.

-Lo sabía, este idiota tiene un plan – Ren puso su cuchilla frente a Hao listo para atacar, pero se interpuso Byakko gruñéndole al chino -. Quita a tu gato de en medio – miro a Maya que estaba seria tras Hao.

-Tigre idiota y si tuviera un plan, no me hubiera ayudado – se acercó al shaman de fuego dándole una mirada cómplice.

Esto hizo encolerizar al chico de picudo peinado – Solo trata de confundirte.

-La señorita Maya tiene razón – Ryu se puso junto a la pareja -, creo en él – dijo asombrando a todos.

-¿Estas cambiando de bando? – pregunto furioso Ren.

-Creo que no se trata de bandos – dijo ahora Horo-Horo -, él la salvo y eso es lo que cuenta.

-Pienso igual, pue – se unió Chocolove.

-Están todos idiotas – termió por decir el chino y bajó su arma -, yo no te creo – miró desafiante a Hao y se marchó al interior de la mansión.

Silva se acercó a la chica - ¿Estás bien? – le preguntó con seriedad.

Maya frunció el ceño – Claro que sí, no debes preocuparte.

-Señorita Maya, debería descansar – dijo Tamao.

-Estoy bien – aseguró la morena -, debemos seguir con el entrenamiento – aseguró y dio un paso titubeante.

Hao rodó los ojos y pasó su brazo por su cintura dándole apoyo – Solo supervisaras – ordenó serio -. Pero antes debes cambiarte.

Maya se recargó en él – Esta bien – aceptó resignada.

-Tamao, prepara un poco de té – habló Anna caminando hasta la casa.

-Sí, señora – recibió la orden la chica y salió hacia la cocina.

Yoh miro al grupo - ¿Dónde están Jun y Pilika? – preguntó

Manta se acercó a él – Creo que las chicas no se sienten muy a gusto con Maya – susurró el pequeño mientras ambos chicos observaban como Hao caminaba lentamente con Maya -. No es normal ver a Hao en esa faceta.

-¿Tienes algo que decirme, enano? – dijo el shaman de fuego sin voltear.

Manta respingó asustado e Yoh rió – Tranquilo amigo, creo que está descubriendo algo nuevo – habló con la seguridad de que sería escuchado.

-Pfff… - bufó Hao.

-Veo que no soy la única sorprendida – bromeó Maya.

Una vez cambiadas sus ropas, ambos chicos se acomodaron en el pórtico, el entrenamiento siguió su rumbo, las parejas comenzaban a progresar lentamente bajó las atentas y asertivas observaciones de la morena.

En la mesa de la sala Silva, Anna, Yoh y ahora Hao, compartían en silencio una taza de té.

El primero en romper el silencio fue Silva - ¿Existe la posibilidad de que yo comparta la carga de la barrera? – le preguntó directamente a Anna -. Los seguidores de Hao no son los únicos que pueden amenazar con atacarnos – miro ahora a al serio shaman de fuego.

-¿A quién te refieres? – preguntó desconcertado Yoh.

-Los soldados X, son los primeros que se vienen a mi cabeza – aceptó preocupado Silva.

Anna y Hao aun permanecían en silencio – Es verdad – concordó Yoh.

-Solo es posible si Maya lo permite, sus poderes son superiores a los tuyos y si ella lo desea puede anular tu barrera – informó preocupada y tratando de buscar una solución, ya que tenía la fuerte sospecha de ella tampoco era capaz.

Unos segundos de silencio llenaron el ambiente hasta que Hao se puso de pie y caminó hasta la morena que permanecía sentada y recargada en Byakko.

-Necesito que quites tu barrera – pidió sin rodeos.

La chica no movió un musculo – Fausto, sube tu defensa – le indicó al rubio que era ligeramente golpeado por Ryu.

El pelilargo dejo salir el aire frustrado y se dejó caer cerca de ella – Maya… - la llamó con seriedad.

-No – dijo cortante ella.

Hao parecía estar en una batalla interna por controlar su genio – Por favor… – pidió forzando amabilidad y tranquilidad en su voz.

-He dicho que no – Maya aun no volteaba a verlo.

Yoh y Silva se miraron preocupados, sintiendo como el poder del pelilargo comenzaba a alborotarse con rabia mientras Anna solo bebía de su té en silencio.

Los chicos que entrenaban pararon al sentir también el inmenso poder del shaman – De acuerdo – aceptó Hao y se puso de pie bajando al patio.

-¿Qué haces? – Maya se uso lo imitó con ayuda de Byakko.

El chico se quitó su capa y la miró con soberbia – Si no la quieres quitar, no es problema – la miro con sonrisa ladina y dio un fuerte aplauso, el cual provocó que un poder rojizo emanara de él y se alzara con furia hacia la barrera.

Todos observaban asombrados y un tanto asustados los hechos, se podía apreciar con claridad como el poder rojizo se mezclaba con el azulino de la barrera.

Una vez terminada la tarea, Hao tomó su capa y subió nuevamente al pórtico quedando frente a Maya.

-Eso no era necesario – dijo ella furiosa.

-No me interesa, no permitiré que esto vuelva a ocurrir – informó el chico.

Sus mirada se enfrentaron, Maya no quería depender de nadie y él no dejaría que nadie volviera a hacerle daño y compartir la barrera era la solución.

-Chicos… - Yoh se puso de pie y puso una mano en los hombros de los jóvenes -, por que mejor no nos calmamos ¿sí?

Ellos parecían ignorarlo - ¡Señorita Maya! – Opacho llegó junto a Manta y Tamao, sosteniendo un pequeño pastel algo mal formado. La morena salió de su lucha de miradas y fijo su vista suavizada en el niño -. Opacho hizo esto para agradecerle el salvarlo – alzó el alimento un poco sonrojado.

La chica pestañeó un par de veces y se puso de rodillas recibiendo el obsequio – Eres muy amable, pero no era necesario – sonrió cálidamente.

El pequeño la observó y sus ojos se cristalizaron – Es por culpa de Opacho que usted saliera lastima y eso puso en riesgo la vida del Señor Hao – las lagrimas comenzaron a rodar por sus morenas mejillas.

Maya lo miró con ternura, algo debía tener Hao para que ese pequeño lo quisiera tanto – Opacho… - puso el pastel en el suelo y acarició la cabeza del niño -, soy muy fuerte al igual que tu Señor Hao, no debes preocuparte – los ojos del niño comenzaron a calmarse -, además… - ella se acercó a susurrarle algo al oído que solo escucho él y luego sonrió ampliamente.

-¿Eso es verdad? – preguntó el pequeño.

La morena solo asintió – Pero será nuestro secreto… hasta que sea el momento – tomó el pastel y se puso de pie.

-Sí, señorita Maya – asintió limpiando su rostro con su manga el niño.

Hao arrugó su ceño - ¿De qué hablan? – le preguntó a la chica pero fue ignorado.

-Creo que iré a descansar un poco – dijo la morena -, chicos pararemos aquí, por la tarde continuaremos – informó ante el asentimiento del grupo -. Opacho ¿te gustaría acompañarme a mi cuarto a comer este delicioso pastel? – miró al niño.

-Si – aceptó fascinado.

-Oye, Maya… - trató de llamarla el pelilargo pero ella comenzó a caminar de la mano con el niño.

-El almuerzo se servirá en una hora – informó Anna sin mirar a la chica.

-De acuerdo – aceptó Maya y se perdió en la escalera.

Yoh miró a su gemelo – Veo que no soy el único al que ignoran cuando se enfadan – hizo alusión al complejo carácter de su joven esposa.

-Yoh… - llamó amenazante Anna.

El chico dio un respingo – ¿S-si, Annita?

-No me compares contigo, hermanito – sonrió divertido Hao y se dirigió hacia la chica que se había perdido en el segundo piso.

La hora del almuerzo llegó y todos compartían felices, a excepción de algunos.

Ren y Jun decidieron comer en sus cuartos, ya que chino aun permanecía enojado y su hermana trataba de calmarlo. De igual manera Pilika no bajó, al sentirse incomoda ante la presencia de Maya.

-Estoy un poco preocupada por la Señorita Pilika – dijo Tamao mirando al peliazul.

El aludido suspiró – Solo dejémosla en paz, es un berrinche.

-Si tanto le molesto a tu hermana, debería ser capaz de decírmelo en la cara - soltó Maya terminando tranquilamente sus alimentos.

-No creo que sea por usted, Señorita – intervinó Ryu.

-Es verdad, solo debe sentirse un poco mal – apoyó Manta.

La morena soltó una risita – Tranquilos, no será la primera ni la última vez que no sea bien recibida en algún lugar.

Todos guardaron silencio, hasta que el curioso Manta habló – P-por cierto ¿Si eres una apache, porque no vives en la aldea?

Hao lo fulminó con la mirada y Silva comenzó a toser al atragantarse con sus alimentos.

-¿Despierto tu curiosidad? – preguntó la chica irónica.

-B-bueno… - se cortó el pequeño rubio.

-Maya, no creo que sea buena idea – le dijo con precaución Silva.

-No te preocupes – ella se puso de pie -, ya dije todo lo que estoy dispuesta a revelar – caminó hasta el pórtico y dio un salto hacia el patio -. Gracias por la comida – agradeció los alimentos y se marchó.

-Bien hecho, enano – lo recriminó Horo Horo.

-Eso fue muy indiscreto – apoyó Fausto y Ryu asintió.

Manta se puso de pie – No me digan que ustedes no tienen curiosidad, es muy extraño que nunca antes escucháramos de ella.

Hao dejó con fuerza su traza de té vacía sobre la mesa – Ninguno de ustedes podría entender lo que se siente no tener un lugar al cual regresas, así que no hablen sin saber.

-Yo si lo entiendo, pue – hablo de pronto Chocolove.

-Ella no tuvo elección – recriminó el shaman de fuego encolerizado al tocar un tema tan delicado como ese.

-¡Hao! – regañó Anna.

-Chicos… - trató de calmarlos Yoh, al notar el creciente fastidio en su hermano -. Creo que no debemos forzar a Maya, si ella no quiere contarnos su historia, es su decisión.

-¿Y cuanto más debemos esperar? – la voz de Ren se escuchó desde las escaleras.

-Creo que no corresponde estar presionando a la señorita Maya – lo enfrentó Ryu.

-Pero si quiere que confiemos en ella, debe confiar en nosotros – Horo Horo habló con seriedad.

-Creo que ella ya se los dijo… - Hao finalmente llego a su límite -, ella no está aquí por ustedes.

-Tampoco por ti – increpó Ren.

-¿Estás seguro de eso? – el pelilargo lo miro directo a los ojos, dispuesto a separar esa molesta cara de su cuerpo.

-No hables estupideces – el chino se cruzó de brazos y desvió la mirada, hecho que enfureció aun mas al shaman de fuego.

Hao comenzó a acercarse él – Te lo dije antes y te lo vuelvo a decir – se paró muy cerca de él con una mirada asesina que hizo congelar el cuerpo del ojidorado -. Aléjate de ella, es mía.

-Tú no tienes ningún derecho sobre ella – desafió Ren.

El castaño lo miro con soberbia – Lo tendré.

-Ya es suficiente – alzó la voz Silva -, ustedes están aquí por el torneo de los shamanes, Maya solamente es un apoyo en esto, concéntrense en lo que les compete – caminó hasta él pórtico para buscar a la chica y aclarar ciertas cosas.

El apache llegó hasta el pequeño bosque en la parte trasera de la misión, adentrándose en el.

-Me gustaría estar sola, si no te importa – la voz de Maya llegó a los oídos del hombre desde las alturas.

Alzó su rostro y la vio sentada en una rama no muy alta, de brazos cruzados y con uno de sus pies colgado, con un semblante bastante cansado.

Silva suspiró y se dejo caer apoyando su espalda en el árbol – No pensé que te afectaría tanto este grupo – comentó el hombre.

-Mph… bufó la chica -, la verdad no lo hacen.

-Entonces, ¿qué es lo que te tiene así? – preguntó el apache mirando los últimos rayos solares que se colaban por el forraje.

La morena lo miro hacia abajo y dejo salir el aire - ¿Alguna vez te has cuestionado la historia que nos cuentan desde pequeños? – preguntó sin rodeos.

Silva frunció el ceño – No, ¿por qué lo preguntas?

-Me lo imaginaba – sonrió de lado la chica y bajó posándose junto frente al hombre -. ¿Puedo confiar en ti? – lo miro directo a los ojos.

-Sabes que si – aseguró él.

-¿Sin importar lo que arriesgues al escuchar? – insistió ella.

El hombre se puso de pie – Claro que sí.

La mirada de Silva la hizo relajarse, pasó cansadamente una mano por su cuello masajeándolo – He tenido… visiones… o más bien… recuerdos – se corrigió mirando al vacio por unos minutos y continuó -. Creo que… no nos han dicho toda la verdad.

-¿Te refieres a Hao? – puntualizó asertivamente el apache -. Maya, sabes que las memorias pueden ser alteradas y…

-Se perfectamente eso – cortó ella -, es por eso mismo que lo menciono – suspiró -. La mayoría de los recuerdos que he tenido vienen cuando no estoy cerca de él y… - tomó su pecho al sentir como crecía un fuerte dolor - …y soy tan reales – sus ojos comenzaron a cristalizarse -, siento mi dolor, su dolor, el miedo, la rabia, la desesperación… - lo miró con lagrimas rodando por sus mejillas - …el amor – sonrió y cubrió su rostro dejando salir toda la angustia que la estaba carcomiendo.

Silva no pudo contenerse, él la conocía desde pequeña y era como una hija para él, por lo que no contuvo el impulso y la abrazó, provocando fuertes sollozos en la chica – Creo en ti – acarició tiernamente la espalda de la chica -, solo tú puedes saber si esos recuerdos son ciertos o no – la alejó y la obligó a mirarlo -. Pase lo que pase, esta vez estaré de tu lado.

La morena hipeó con fuerza al ver que por primera vez no estaba sola y volvió a echarse a llorar en los brazos de Silva.

Largos minutos pasaron y ellos aun seguían abrazados, hasta que finalmente Maya se calmó.

-Creo en él – afirmó calmada y con decisión -. Aun no sé que es verdad y que es mentira, y aun menos quien es el que miente, pero creo en él, quiero hacerlo – se alejó de Silva y respiró hondo.

-Lo sé – apoyó el hombre -, aun que solo han pasado un par de días, he visto el cambio que has significado en Hao, es muy diferente a lo que todos conocemos y eso me desconcierta.

Ella sonrió y limpió los restos de lagrimas en su rostro – Créeme que yo si lo he visto.

-¿Sabes que si estas en lo correcto, esto se complicará, ¿verdad? – preguntó ahora serio él.

-Lo tengo claro – la chica miró la luna que ahora se alzaba frente a ellos -, pero si estoy en lo correcto, no dejare que nadie le haga daño de nuevo – aseguró.

Silva suspiró y negó con una sonrisa – De acuerdo – la tomó del hombro dándole todo su apoyo -. Será mejor que volvamos, o vendrá por ti – bromeó.

Ella asintió divertida y juntos caminaron de vuelta a la mansión.

Una vez llegaron vieron a Pilika, Jun y Tamao bebiendo un refresco en la sala. La pelirosa miró a la morena y sonrió – Señorita Maya, que bueno verla.

En ese preciso instante Pilika se puso de pie – Iré a mi habitación – declaró mientras que Jun solo miró con desconfianza y se marchó en silencio.

-Y-yo… - titubeó Tamao nerviosa.

-No te preocupes – tranquilizó Maya -, entiendo cómo se sienten, así que no hay problema – entró en la sala y se recargó en una de las puertas corredizas cercanas a la ventana -. ¿Dónde están los demás? – cuestionó mirando el cielo nocturno.

-La señora Anna y el joven Yoh, están descansando antes de la cena, el joven Tao está en su habitación, mientras que los demás están dándose un baño en el cuarto común – informó la pelirosa sirviéndole un poco de té al apache.

-¿Dónde está Hao? – preguntó el hombre.

-No lo sé, no he visto al señor Hao desde esta tarde – se puso de pie Tamao -, si me disculpan iré a terminar la cena – hizo una reverencia y se marchó.

-¿Dónde crees que esta? – preguntó Silva mirando a la chica.

La morena no despegaba la vista del cielo nocturno – Probablemente en su cuarto con Opacho, no lo sé.

-¿Le dirás?

-Mph… - bufó ella -, no es un buen momento para hablar de eso – giró su cabeza hacia las escaleras -. ¿No te enseñaron que espiar es de mala educación?

El apache volteó su rostro y vio bajar al shaman de fuego de brazos cruzados por la escalera – No estaba espiando – dijo serio.

-Como digas – rodó los ojos la chica - ¿Dónde está Opacho?

-Durmiendo – desvió la mirada y se sentó cerca de ella.

Maya sonrió, seguramente estaba acompañando al pequeño hasta que se durmiera, a pesar de todo seguía siendo un niño.

-Bueno – Silva se puso de pie -, iré a… - volteó nervioso mirando en diferentes direcciones -, adiós – se despidió y subió rápidamente las escaleras.

Hao y Maya lo miraron confusos - ¿Qué le pasa? – preguntó él, a lo que ella solo se encogió de hombros.

Los minutos pasaron en silencio mientras ambos miraban las estrellas – Nunca he podido reconocerlas… - dijo despreocupadamente la morena.

-No es muy complicado – reconoció el castaño sin despegar su vista de uno de sus paisajes preferidos.

Maya lo miró con atención, era realmente guapo, sus facciones maduras y varoniles la atraían fuertemente y ni hablar de su físico ya que a pesar de usar esos holgados pantalones color rojo oscuro, su bien formado pecho siempre estaba descubierto, exponiendo el trabajado y fuerte pecho del chico.

En un impulso la chica gateó y se sentó justo a su lado - Enséñame – un leve sonrojo se apoderó de sus mejillas.

Hao la observó de lado con una ceja en alto, tenía una expresión tan linda que le costó mantener la calma – Bueno, lo mas básico seria la Osa Mayor o la Estrella del Norte, ¿ves alguna? – le preguntó ya habiéndolas detectado él.

La morena se concentró y suspiró – No, ni idea de cuáles son.

Hao rió – Si que eres mala, ven – pasó su brazo por detrás de la espalda de ella y la acercó a su cuerpo -. Ves esa brillante de ahí – juntó sus cabezas y le apuntó la más grande y brillante estrella.

Ella trató de enfocar su vista - ¡Sí, la veo! – sonrió -, es la Estrella del Norte ¿verdad?.

-Así es – el pelilargo observó la cara de fascinación de la chica y no pudo contenerse más -. Eres hermosa – acarició la mejilla de ella con delicadeza.

La morena fijó sus azules ojos en él y para su sorpresa, tomó con cariño la mano del chico – Siempre me tratas con tanto… - dudó un poco en continuar.

-¿Amor? – completó él -. Yo te amo, es por eso que lo hago, ¿no es obvio? – sonrió con superioridad.

Maya rodó los ojos – Siempre crees que lo sabes todo – lo miró con burla, se acercó un poco y le dio un pequeño y delicado beso - ¿A puesto a que no te esperabas esto? – le susurró cerca de sus labios.

El shaman de fuego solo la vio en silencio por unos segundos sin alejarse de su rostro - ¿Qué pretendes? – alzó una ceja inquisitivamente.

-Solo hago lo que quiero – dijo ella con confianza.

-Bien… - el chico tomó el rostro de ella con delicadeza con ambas manos -, los dos somos iguales – acercó su retro lentamente y la besó.

Un beso tierno, lento y en que ambos disfrutaron el delicioso sabor de sus bocas, sus lenguas jugaban mientras ponían sus corazones en el acto.

Luego de unos minutos se separaron y juntaron sus frentes con los ojos cerrados – Te amo – dijo ella en un susurró con los ojos cerrados.

El sonrió manteniendo sus castaños ojos ocultos – Tardaste un poco en aceptarlo.

Maya se removió acomodándose al costado de él y dejándose abrazar – No lo creo.

Justo en ese momento un recuerdo similar a la situación actual llego a ella y como era costumbre en los anteriores, era feliz, ambos lo eran.

Misteriosamente esta vez no sintió ningún tipo de dolor, por lo que solo lo dejo estar.

Mientras ambos jóvenes permanecían en un intimo momento, Tamao salía de la cocina para anunciar la cena, cuando los vio se retiró nuevamente hacia su anterior destino – Creo que la cena puede retrasarse por hoy – sonrió feliz.

Sin sospechar de lo que se venía encima, los jóvenes amantes apreciaron el cielo dispuesto a luchar por su amor, un amor que trascendía hasta la propia muerte y luchaba por hacerse.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Agradezco a mis lectoras…

Alice: Me disculpo por mis errores, trato de corregirlo mil veces antes de publicarlo pero al ser escrito por mí, los errores se hacen casi invisibles =(. Espero seguir contando con tu apoyo.

Lyly.M: Espero ansiosa mi chocolate =) Hao me encanta, en este fic trato de mantener su personalidad soberbia pero quiero que tenga su debilidad en Maya, es por eso que con ella muestra su lado romanticon aun que en los próximos capítulos quiero que vuelva su crueldad XD. Espero seguir contando con tu apoyo.

MeridaHime: Que bien que te gustara la escena del beso, espero esta te guste también a mí se me hizo muy tierno. Mantengo la personalidad de Hao aun que quiero que Maya sea su ancla, espero seguir contando con tu apoyo.

Namikazee: Primero te agradezco por unirte a mis comentaristas, me hace mucha ilusión. También que alegría que te guste mi OC, quería que Hao tuviera su amor y que fuera fuerte y guerrera no una princesa, y por ultimo gracias por alabar mi fic, eso me da ánimos y motivación para seguir XD.

Gracias a las cuatro por comentar y a los silenciosos también, aun que sería lindo saber sus opiniones.

Les cuento una duda que tengo, quiero incluir lemon en mi fic y como acostumbro en mi otro fandom es un tanto especifico aun que nada vulgar, solo especifico jajajaj. Como sea, les gustaría que fuera así, o solo algo suave y sin mayor descripción, su opinión es importante para mí chicas así que la espero con ansias.

Muchos besos y abrazos a la distancia y si tiene alguna sugerencia siéntanse libres de dejármela en los comentarios.

Bueno espero le este gustando un poquito más, nos leemos en el siguiente capítulos.

Besos, Fran