CAPITULO IV
QUIEN ERES…
La hora de la cena había llegado, Tamao les dio algunos minutos de intimidad a la pareja, lo que le dio tiempo de tener todos lo preparativos listos.
Pidió a Ponchi y Conchi que avisaran a todos en la mansión que bajaran a cenar al gran salón.
La larga mesa comenzó a llenarse de gente, se habían acomodado exactamente las quince sillas para las personas. Yoh encabezaba la mesa y en su contraparte Hao, por la derecha de Yoh, Anna, Yun, Ren, Choco, Fausto y Silva, mientras que por la derecha de Hao, Maya, Opacho, Ryu, Horo, Pilika, Tamao y Manta hasta llegar nuevamente a Yoh.
-No puedo creer que tengas el descaro de ocupar ese lugar – dijo Ren mirando con desprecio al shaman de fuego que se encontraba sonriente apoyando su cabeza en la palma de su mano mientras miraba a la morena junto a él.
-Ren… - le llamó tratando de calmarlo su hermana.
El chico refunfuñó – ¿No harás nada? – le preguntó a la rubia dueña de casa, que ya comenzaba a comer.
-Por que debería – puntualizó Hao -, soy un Asakura y como segundo a la cabeza de la rama principal, o quizás fundador de todo… - ironizó mirando al vacio pensativo y luego sonrió con burla encogiéndose de hombros y restándole importancia a su sarcástico comentario -, es normal que ocupe el lugar que me corresponde – realmente al chico no le importaban esas formalidades pero si le gustaba fastidiar al voluble muchacho.
-Ya basta, Ren – sonrió Yoh despreocupadamente -. Hao tiene razón, es mi hermano, no hay problema.
-Además, él lo dijo muy bien – acotó Anna levantando su mira -, el segundo a la cabeza – enfatizó el lugar.
El chino golpeó la mesa – Esto es una locura, desde cuando son familia ustedes – miró molesto a Yoh y Anna.
-Creo que deberías calmarte un poco – habló ahora Maya -, cenemos en paz – pidió irritada al no tener un momento de tranquilidad.
-¡Tú no te metas! – la apuntó Ren -, no tienes nada que decir en esto.
Hao terminó por perder la paciencia – Lo tiene – dijo firme -, ella es mi compañera y por lo tanto tiene los mismos derechos que yo en la familia.
-¿Compañera? – preguntó Ryu mirando a la chica.
Maya no dijo nada, solo miraba a Hao lista para calmarlo si las cosas se salían de control.
Choco dejo de comer – Era obvio, pue. El flamita aquí babea por la chamaca – sonrió volviendo a comer.
-Esto es frustrante – negó Pilika.
Horo la miró de lado molesto por la infantil actitud de su hermana – No veo cual es el problema en eso – terminó por apoyar el peliazul.
-Hermano – dijo la chica mirándolo impresionada.
-No te incumbe – le dijo autoritario y ella solo se enrojeció de frustración.
Ren miraba la escena colérico – Como es posible que todos ustedes olvidaran lo que hizo este maldito – miró ahora a Anna -. Trató de matar a Yoh, ¿acaso ya lo olvidaste?
-Claro que no – dijo firme la rubia -, pero todo cambia y al parecer él lo está intentando.
-¡No lo acepto! – gritó el chino – y menos aun que seas tú su pareja – su ambarina mirada chocó con la azul de la morena.
-¿Y a ti que te importa eso? – dijo Maya con desinterés.
-Bueno… - titubeó Ren -, ambos son muy fuertes es peligroso.
Hao soltó una risa – Maya jamás haría nada malo – la defendió.
-No estoy tan seguro – sonrió de vuelta Ren -, algún motivo debe haber en su expulsión, quizás la muy cobarde traiciono a su propio pueblo.
Maya arrugó el ceño lastimada por la grave acusación – No sabes de que hablas – soltó al fin Silva.
-Claro que no, debe ser bastante vergonzoso para que lo oculte de esa manera – cruzó sus brazos de ojiambar, mirando desafiante a la morena.
Por su lado, Maya comenzaba a recrear escenas de el día en que murió Hao y de cómo el sentimiento de odio por lo apache crecía, lentamente las lágrimas dominaban sus ojos y desviaba la mirada acongojada.
-Es suficiente – Hao se puso de pie -, estás muerto – su mirada asesina se fijo en el chino y todos palidecieron al verlo transformado en su antiguo yo, a excepción de Maya que le tomó con delicadeza la mano.
-Es suficiente – le dijo bajo aguantando las lagrimas con todas sus fuerzas -, no me siento bien.
El shaman de fuego tranquilizó su respiración y dejo salir el aire en un profundo suspiro – Ven – le pidió a la chica poniéndola de pie para abrazarla -. Yoh… - llamó a su hermano que estaba preocupado por su ¿cuñada? -, haz algo con esto o te juro que nadie me detendrá.
Anna lo miró de lado, no quiso intervenir ya que la infantil actitud de señorito de Ren la fastidiaba y a pesar de todo quería confiar en Maya y Hao.
-Cuenta con ello – aseguró Yoh con voz firme que sorprendió a muchos, ya era suficiente.
-Opacho – llamó Hao -, terminaras tu cena luego – le dijo demandante a la pequeña que comía entusiasmada al no comprender la situación.
-Yo la cuidare – informó Yoh sonriéndole a la niña.
Hao analizó la situación – No te preocupes, confía – pidió Maya.
El pelilargo la miró por unos segundos y suspiró – Esta bien – aceptó y volvió a mirar a la niña -. No te separes de él.
-Sí, Señor Hao – sonrió la pequeña mientras volvia con entusiasmo a comer.
La pareja comenzó a caminar de la mano en dirección a sus habitaciones – Señorita Maya – llamó Tamaó luego de juntar valor, ambos voltearon -. ¿Necesita que le lleve algo? – preguntó preocupada.
La morena sonrió con tristeza – No te preocupes, estaré bien.
Dicho esto ambos salieron de la sala dejando un silencio incomodo en el ambiente.
-Tamao – llamó Anna.
-Sí, Señora.
-Lleva té para dos a la habitación de Hao – ordenó terminando su comida a duras penas.
-Sí, Señora – asintió la pelirosa y de dispuso a hacer su tarea.
-Esto es el colmo – murmuró Ren.
-¡Ya basta! – gritó Yoh furioso como nunca -. Dejaras de meterte con ellos, no es tu problema lo que hagan – ordenó poniéndose de pie para marcharse, había tenido suficiente.
-¿O si no que? – desafió el chino.
Yoh volteó con la cara tensa y se acercó al chico soltando un fuerte golpe en su cara de sorpresa – o si no, no tendrás tanta suerte de que él te perdone la vida – le dijo para marcharse.
Anna se puso de pie – Ven, Opacho – llamó a la pequeña que había terminado de comer y ya bostezaba.
La niña se paró junto a ella y le dio la mano para así ambas seguir al esposo de la rubia.
Con Hao y Maya….
Una vez en la segunda planta Maya se paró frente a la puerta de su habitación – No quiero estar sola – reconoció mientras una rebelde lagrima rodaba por sus mejilla.
Hao solo frunció el ceño aun molesto con el chino – Vamos – la rodeó con uno de sus brazos y caminaron hasta llegar a su habitación en el tercer piso.
La morena se sentó en el marco de la ventana mientras observaba el cielo estrellado, por su parte el pelilargo se dirigió a su armario y se quitó la capa que portaba quedando solo con sus pantalones.
En ese momento, unos ligeros golpes se escucharon en la puerta – Señor Hao – llamó Tamao -, lamentó mucho molestar pero la Señora Anna me ha pedido traerles té.
El chico sonrió – Pasa – dijo con voz neutral.
La pelirosa abrió la puerta y dejo sobre el suelo una bandeja con té para dos y algunos bocadillos – Me tome la libertad de traer esto también – señaló los alimentos y miro a la morena.
Maya le sonrió – Gracias.
-Señorita Maya… - dudó pero finalmente tomó valor la pelirosa -, usted no nos debe ninguna explicación, ahora es parte de la familia junto al Señor Hao y… y si la Señora Anna y el Señor Yoh lo aceptan, usted tendrá toda mi lealtad – ahora miró al pelilargo que se encontraba cruzado de brazos cerca del umbral -. También usted Señor Hao.
La ojiazul sonrió y el shaman asintió – Gracias – dijo con simpleza él.
-Tamao… ¿podría pedirte un último favor? – preguntó Maya acercándose a la chica que asintió -. Dile a Yoh que estoy bien, puedo sentir su enfado desde aquí ¿sí?
-Sí, Señorita Maya – asintió nuevamente Tamao – Buenas noches – le dio una reverencia a cada uno y se marchó cerrando la puerta tras de ella.
Una vez solos Maya se dejo caer en el suelo, mientras se quitaba el calzado y provaba lo traido por Tamao, por su lado Hao estiro el futón en un rincón de la habitación, se sentó sobre el apoyando su espalda en la pared y la llamó con una de sus manos para que ella se acercara.
La morena sonrió y gateó hasta él, sentándose entre sus piernas y dejándose abrazar mientras vean con claridad las estrellas.
-¿Qué ves? – preguntó Hao.
-Lo mismo que tu – dijo ella divertida.
Él negó – Aquí – le rozó su frente con delicadeza.
Maya borró su sonrisa – Fragmentos del pasado… dolorosos fragmentos – reconoció ella.
Lo que temía el shaman se estaba cumpliendo – Son tus memorias – le informó -, lamentó que te enteres de estas cosas de esta forma.
-…Siempre me mintieron – dijo ella soltando su pena y dejando libre sus lagrimas -, lo que más me duele es que siempre me sentí… débil… una traidora pero… pero no fue así – hipeó un poco por el llanto -. Y ahora Ren se siente con el derecho de recriminarme cosas que no sabe.
Hao reforzó su abrazo – Es un idiota – dijo con furia.
-Ignorante, diría yo – la morena limpiaba sus lágrimas y volteó a verlo -. Lo he visto – se arrodilló para quedar mas cómoda y tomó la cara del chico con amor -. Tú trataste de protegerme, es por eso que me entregaste al espíritu del agua.
Él subió su manos a una de las de ella – Nunca te quise dejar – reconoció acariciándola.
Maya volvió a lagrimear – Ellos… ellos nos separaron, me metieron y me pusieron en tu contra todos estos años – suspiró tratando de calmarse -. Le miente a nuestro pueblo... – volvió a lagrimear -. ¿Por qué? – lo miro interrogante.
-Ya no piense mas en eso, al menos no por hoy – le pidió -. Fue suficiente por un día y ya recordaras con el tiempo.
-¿Cuánto tiempo más debo esperar? – cuestionó un poco molesta – Yo te amaba… yo te amo… - sus ojos volvieron a tornarse lagrimosos -. Te encontrare, no importaba donde ni cuando, iré por ti… - dijo la morena con mirada llena de ternura.
Hao abrió un poco sus ojos – Eso fue…
-Lo último que dijiste en ese momento – sonrió ella con tristeza y lo besó.
El beso fue tierno cargado de emoción y añoranza por lo vivido.
Poco a poco el beso comenzó a cargarse de pasión y deseo, sentimientos que ambos estaban reprimiendo y se desataban justo en ese momento – Sera mejor que paremos – le dijo el shaman alejándola suavemente y tratando de mantener el control.
La morena acarició su largo cabello – No te preocupes, estoy segura de lo que estamos haciendo – le aseguró ella adivinando su inseguridad.
-No lo creo, tus memorias están volviendo de pronto y estas confundiendo tus sentimientos con los del pasado, yo no puedo aprov…
-No aprovechas nada, se lo que hago – lo miró con decisión -, se quién soy y quien fue. Lo que siento es por mi yo del presente.
Hao la miró unos segundos tratando de buscar seguridad en sus ojos y lo encontró, por lo que con un rápido movimiento la tomó del cuello y la acercó a él, poniendo su otra mano en las torneadas caderas de la chica.
Exploraba su boca con decisión y lujuria, no podía creer que estuviera pasando, desde el primer momento en que la vio y sintió ese peculiar sentimiento en su pecho deseo hacerlo, tenerla entre sus brazos, besarla… hacerla suya.
-Ahh… - gimió entre el besó la chica.
El joven no le dio descanso, la besó tomando pequeños respiros entre los movimientos del beso para no separarse de ella.
Cuando se vio complacido con su boca, bajó hacia su cuello y repartió mordiscos leves dejando unas pequeñas y rosadas marcas a su paso – Ahh… - volvió a gemir la chica.
-Te amo – dijo Hao mientras recorría el cabello de Maya.
Ella llevó ambas manos a la cabeza del shaman y enredó sus dedos en su castaño cabello – T-también yo – tartamudeó un poco por el placer.
Hao se puso de pie ágilmente junto con ella y le quitó el top que portaba dejándole los pechos al descubierto, con la vista de su maravillosa piel morena reflejando el tenue brillo de la luna, el chico enloqueció y la arrinconó contra la pared – No puedo soportarlo más – reconoció.
-No debes contenerte – le aseguró ella y se desnudo de una vez -. Ambos somos adultos – le aseguró.
El chico no entendió en ese momento a que se refería ella, pero por la excitación, no le dio importancia así que también se desnudo.
Él nuevamente le besó el cuello mientras ella clavaba sus uñas en la fuerte y gruesa espalda del shaman – Arg… - gruñó bajo él cuando sintió como ella se aferraba a su cuerpo.
En ese momento levantó una de las piernas de ella y sin aviso se clavó uniendo sus cuerpos. Ambos compartieron un gemido y sus ojos se encontraron.
Hao instaló un ritmo placentero que poco a poco cobraba velocidad – Ahh… Ahh… - gimió la chica mientras subía su otra pierna a las caderas del pelilargo y le daba más profundidad a su unión.
Cuando el chico sintió que el cálido interior de Maya se contraía la bajo y la dio vuelta, a lo que ella alcanzó a poner sus manos contra la pared y volteó a velo sorprendida - ¿Q-que haces? – preguntó muy excitada por la dominación que ejercía Hao en esos momentos.
Él solo le acarició las caderas y le mordió el hombro – Somos adultos no – le susurró al oído -, te he esperado mucho tiempo – le sonrió y ella respondió de la misma forma.
Esa noche, ambos jóvenes se amaron hasta caer inconscientes uno junto al otro en el futón que compartieron, las promesas de amor, el reencuentro y todo lo vivido, no solo en esta vida, los unió más de lo que ellos mismo creían.
-o-
A las diez de la mañana Opacho despertó y ya estaba merodeando por el segundo piso – Señor Yoh… - llamó al somnoliento chico juntó a él mientras se acercaban a las escaleras.
-¿Si, Opacho? – preguntó rascando uno de sus ojos.
-¿Puedo ir a ver al Señor Hao? – preguntó inocentemente, desconociendo la situación en la que él se encontraba.
Yoh solo asintió, vio como el niño salió corriendo tras ellos y bajó tranquilamente.
Opacho corrió por las escaleras hasta el tercer piso y luego se paró fuera de la habitación del pelilargo – Señor Hao – llamó a la puerta mientras Maya se removió bajo los fuertes brazos que la rodeaban – Señor Hao.
La chica abrió los ojos y de un saltó se sentó – Maldición – dijo bajo.
Hao se incorporó con un rostro muy similar al de Yoh - ¿Qué ocurre? – preguntó rascando su ojo.
La morena buscó su ropa y comenzó a vestirse – Opacho está afuera – dijo con un susurró terminando de ponerse su ropa interior, pero cuando fue por su pantalón, este ardió - ¿Qué demonios haces? – preguntó mirando al shaman que sonreía de oreja a oreja -. Ya basta – lo regañó y trató de tomar su top pero corrió con la misma suerte.
-Dijiste que estabas segura – le recordó el chico.
-Y lo estoy pero…
-Pero nada – la jaló del brazo y la acomodó nuevamente junto a él -. Tu eres mía, y espero que todos lo sepan.
-Pero…
-Pasa Opacho – anunció sin esperar que la chica terminara.
Cuando la pequeña entró, Maya cubrió lo mejor que pudo su cuerpo que, aun que portaba ropa interior, no era la mejor escena para una niña.
-Buenos días Señor Hao – dijo la pequeña y sus ojos se dirigieron a la chica ligeramente sonrojada -. ¿Señorita Maya?
Ella solo asintió – Ella es mi mujer, Opacho – informó el shaman -. De ahora en adelante estará siempre a mi lado – dijo con seguridad.
La niña sonrió de felicidad - ¡Siiii! – gritó alzando sus brazos -. ¿Puedo decírselo al Señor Yoh? – preguntó emocionado.
-No creo que…
-Claro – nuevamente interrumpió el pelilargo -. Y si están reunidos todos mucho mejor – completó con una sonrisa burlona.
-Sí, Señor Hao – asintió Opacho y como un rayo salió disparada a esparcir la noticia.
Una vez solos Maya se incorporó – Creo que no te cortas ¿eh? – bromeó divertida.
-¿Te molesta? – alzó una ceja el shaman un poco molesto.
Ella negó – Tenia la idea de llevar las cosas un poco más lento para los demás pero… - se encogió de hombros -, ya que estamos en esto – sonrió mostrando sus blancos dientes divertida.
Él la imitó y le dio un tierno y cortó beso – Buenos días – saludó rozando sus narices mientras juntaba sus frentes.
-Buenos días – saludó de vuelta ella mientras cerraba sus ojos y sonreía.
Si eso era felicidad, estaban dichosos de encontrarse y vivirla juntos.
Luego de media hora en la que ambos se ducharon, por separado a petición de la chica, Hao se refresco primero y luego bajo a la segunda planta en busca de las cosas de Maya, ya que de ahora en adelante compartirían habitación.
Cuando tomó todas sus pertenencias, salió de la habitación y vio acercarse a Ren, trató de evitar conflicto con él, como se lo pidió Maya, así que lo paso de largo sin darle importancia.
-Debes sentirte muy importante ahora ¿no? – le habló desafiante el chino, a lo que Hao solo respiró hondo y continuó caminando -. No me sorprende que Yoh caiga en tu teatro – siguió con las provocaciones obteniendo resultados ya que el shaman de fuego había detenido su paso -, pero Anna, pff… y más aun me sorprende de Maya, no aparentaba lo imbécil que es… - dijo alzándose de hombros y marchándose pero fue detenido por una de las manos del pelilargo que lo tomó por el cuello y lo estrelló violentamente contra la pared.
-Me da igual lo que digas de mi… -le dijo con ojos asesinos -, de mi hermanito solo me burlo yo – le aclaró -, Anna te matara cuando sepa lo que has dicho – hizó una pausa y la mano con la que lo sostenía comenzó a calentarse -. Pero a Maya… - una dolorosa quemadura comenzó a quedar marcada en el cuello del chico mientras trataba de soltarse pero sin soltar ni un sonido por orgullo -, de ella jamás te vuelvas a referir así, es mas… - ejerció más presión y más calor en su agarre -, no te acerques a ella, no respires cerca de ella, no hagas nada que tenga que ver con ella, o de lo contrario – lo soltó de manera repentina dejándolo caer al suelo -, juro que te matare – le dijo con una siniestra sonrisa y se manchó.
Ren trataba de recuperar el aire ya casi inexistente en sus pulmones, mientras soportaba lo mejor posible el dolor que le causaba la terrible quemadura en su cuello – Maldito… - dijo con dificultad y como pudo se puso de pie y se marchó a su habitación.
Mientras tanto Hao subía un poco molesto las escaleras en dirección a su habitación, es verdad que se molesto por lo que dijo de Maya pero también por Anna e Yoh, ya comenzaba a tomarles cariño, su cuñada era muy similar a él por lo que siempre había simpatizado con la rubia y su hermano… bueno Yoh era Yoh y lo quería de esa forma "Un momento ¿lo quiero?", se cuestionó mentalmente y sonrió, ya lo habían aceptado como parte de la familia y él a ellos, era obvio que los quería.
Más calmado, entró a la habitación y se encontró con Maya solo cubierta con una toalla mientras acomodaba su largo cabello – Oh… -dijo ella terminando de enredar sus características plumas -, hola – lo saludó acercándose a besarlo suavemente.
Él correspondió el beso encantado – Hola – se separaron y se sonrieron.
Maya tomó sus cosas y comenzó a colocarlas en el armario - ¿Qué ocurrió? – le preguntó ella sin despegar su vista de su labor.
El chico se dejo caer en el suelo apoyando su espalda en la pared y colocando sus brazos tras su cabeza – Nada nuevo… ¿Por qué lo preguntas? – dijo inocentemente.
Ella soltó una risa divertida – Eres pésimo mintiéndome – terminó de acomodar sus pocas cosas y eligió un pantalón holgado negro y un top ceñido rojo, todo muy estilo apache -. Además… - comenzó a vestirse -, hueles a cenizas – lo miró con una sonrisa.
-Tú me enciendes – dijo el pelilargo con una sonrisa.
Ella terminó rápidamente bajó la atenta mirada del chico – Solo espero que no causes problemas y cumplas tu promesa de llevar las cosas con calma… - se calzó sus zapatos -, sobre todo con Tao – le dijo seria.
-No me siento de humor para hablar de él – el chico se puso de pie para abrazarla –. Bajemos, tengo hambre – le sonrió.
-Hao… - llamó ella -, lo prometiste – le dijo.
-Lo sé – él beso su frente -, prometo que de AHORA en adelante no causare problemas – enfatizó la palabra.
-Bien, déjame hablar a mi ¿sí? – le pidió.
-Como quieras – aceptó -, pero no esperes que actué, ya no eres mi compañera, eres mu mujer – le susurró al oído y ella solo suspiró resignada.
-De acuerdo, vamos – ambos bajaron en silencio y llegaron a la sala de la mano.
En la estancia común se encontraban Yoh y Anna, junto a Silva, Manta, Ryu y Fausto que al verlos bajar de la mano solo sonrieron. Por su parte Horo y Chocolove estaban teniendo una práctica de combate cuerpo a cuerpo en el patio en donde no se percataron de su llegada.
El primero en hablar su Yoh – Buenos días, Hao… cuñadita jijiji, ¡au! – se quejó al recibir un duro golpe en su cabeza de la rubia.
Anna solo continuó bebiendo su té con tranquilidad – Buenos días – saludó con elegancia.
-Buenos días – devolvió Maya y Hao solo asintió con la cabeza.
-H-hola – tartamudeó un poco nervioso Manta.
Ryu y Fausto asintieron – Luce usted hermosa esta mañana, señorita Maya – hizo el cumplido el pelinegro de peinado gracioso.
-Muchas gracias – dijo la morena y Hao lo miró con seriedad.
-¿Pasaste buena noche? - le susurró divertido Silva al pelilargo, ocultando su sonrisa.
-Ni lo imaginas – respondió con la misma diversión Hao.
-Hey… - le dijo bajo Maya un poco sonrojada.
En ese momento Tamao entró en la habitación – Oh, Buenos días Señor Hao, Señorita Maya – miró a cada uno haciendo una reverencia.
-Veo que ya son grandes señores – la voz de Ren emanaba puro veneno al momento en que llegaba junto a una molesta Yun.
-¿Qué te ocurrió? – preguntó preocupado Manta al ver como su cuello era parcialmente cubierto por una toalla mojada, apaciguando las quemaduras.
Maya miró con disgusto a Hao – Fue antes de "AHORA" – le dijo con una sonrisa burlona.
-Esto no puede continuar – habló seria la peliverde.
-Es cierto – Yoh tomó voz de mando, mientras miraba serio al chino, ya sabiendo que posiblemente el había provocado a su hermano.
-El chico aquí… - Hao señaló a Ren que permanecía de pie -, debe entender cuál es su lugar, yo no me meteré con él, si sabe guarda silencio con respecto a mi mujer – declaró con calma.
-Hao… - lo llamó la morena con precaución.
-Viviremos en paz – concluyó Yoh -. Ren, guarda tus comentarios para ti y Hao… - miro a su hermano -, solo trata de no matar a nadie.
-Claro, hermanito – le sonrió con inocencia, pero dispuesto a colaborar.
-Y ahora se hace el bueno – susurró molesto Tao.
Yun lo tomó del brazo – Ren, por favor, ya no quiero más preocupaciones – le pidió con mirada suplicante.
El chico se debatió unos segundos mientras le sostenía la mirada - …Bien – terminó por aceptar, le molestaba de sobre manera que la morena estuviera con Hao, aun no tenía claro porque pero era cierto, no era su asunto.
Luego de la pequeña tregua, todos, salvo Pilika desayunaron en paz.
Por la tarde, las practicas continuaron y todo parecía en calma, hasta que un fuerte golpe en el cielo los interrumpió.
Todos alzaron la vista y se encontraron con la Doncella Jeanne y los soldados X flotando fuera de la barrera.
-Genial… - dijo Maya fastidiada.
-No pueden estar aquí – habló Silva -, ya fueron notificados por la aldea apache que no son participes de…
-Sabemos perfectamente cuál es la situación – Marco fue el portavoz -. Pero la Señora Goldva nos ha pedido venir.
-¿Mi abuela? – Maya cruzó miradas con el oficial apache.
Jeanne miro a la morena – Tu abuela nos ha pedido venir por ti – le dijo con voz apacible.
-¿Cuál es la razón? – preguntó Maya molesta -. Yo solo estoy cumpliendo con el deseo de los grandes espíritus.
-La razón es muy simple – dijo autoritario Marco -. Te has corrompido por el mal.
Hao bufó - ¿Así que todo es por mi? – dio unos pasos al frente, ya que se encontraba escuchando todo desde la sala -. No pretendo causar problemas así que no hay de qué preocuparse.
Todos estaban muy sorprendidos ya que en ese caso el chico solo se limitaría a pelear, no a hablar.
-Tú pones en peligro al mundo con solo tu existencia – dijo molesto Marco -. Maya Munzer debes venir con nosotros.
La morena tomó su cabeza al sentir un fuerte dolor - ¿Qué ocurre? – preguntó Hao llegando junto a ella.
La chica solo trataba de contener el dolor pero muchas imágenes llegaron a su cerebro en solo instantes.
Su vida con Hao, los momentos felices, su muerte… pero… un nuevo recuerdo, muy doloroso llego. La muerte de su hijo.
-RECUERDO-
Maia lloraba desconsolada al momento en el que vio a Hao muerto.
-¿Por qué hacen esto? – sollozaba mientras era retenida por unos apaches -, él no quería hacernos daño…
-El amenazaba con el equilibrio en nuestro mundo – le dijo un anciano con aspecto duro.
-El equilibrio de TU mundo… - alzó ella la vista llena de rencor - …padre.
El jefe de la aldea la miro con desprecio – Estamos en la cabeza de la elite de los shamanes, debemos mantenerlo así.
-Hao solo quería paz, igualdad… un mundo en el que los shamanes puedan vivir como uno solo, sin restricciones de otro y bajo los mandatos de los grandes espíritus, él solo…
-Él… - dijo con ira el hombre -, quería quitarnos el derecho de ser superiores a otros… y eso no lo voy a permitir.
Maia lo miraba con odio en sus ojos – No podrás detener su legado, no podrás ocultar la verdad – lo enfrentó con la mirada -, si no es esta vida será en otra, pero su deseo se cumplirá.
El anciano sonrió con malicia – No si yo lo cambio, no recordaras nada… hija – escupió la última palabra -. Volverás a creer en nuestras tradiciones, aun que tenga que matarte yo mismo.
La chica, al sentir el peligro, buscó inconscientemente y con desesperación a su pequeño hijo que permanecía dormido, ajeno a todo el dolor por el que pasaba.
-No te preocupes – el hombre se acercó lentamente a su pequeño -. Este engendro – alzó su mano con una daga y la clavó sin piedad en el cuello del pequeño terminando con su vida -, no vivirá para seguir a su padre.
-¡Noooooooooooo! – gritó con dolor la chica.
En ese momento el espíritu del agua se materializó y comenzó a protegerla.
-No permitan que complete el vínculo – dijo el anciano.
En ese momento una docena de apaches rodeó a Maia y comenzaron a sellarla – El volverá – dijo con los ojos inundados en lagrimas -, yo volveré… y pagaras por todo – en ese momento su padre lanzó la misma daga con la que asesinó al pequeño directo al cuello de su hija y terminando con su vida.
-Jamás volverás para cumplirlo – terminó diciendo el jefe apache.
-FIN DEL RECUERDO-
Maya respiraba con dificultad mientras sus manos seguían cubriendo su cabeza y sus ojos no paraban de llorar.
-Maya, reacciona – le pidió Hao.
Ella reconoció la voz y alzó su rostro, lo miro atentamente y se lanzó a sus brazos.
-Él… él… - tartamudeó mientras tiritaba.
-¿Quién? – preguntó confuso el pelilargo -. Cálmate y cuéntame que viste – la abrazó y trató de hacerla volver en sí misma.
-Él lo mato – dijo entre llanto aferrándose con desesperación.
Hao frunció el ceño – Maya no te comprendo, debes…
-Mi padre – se alejó del chico -, ¿lo sabías?
El pelilargo tragó pesado al comprender lo que ella decía – Primero debes calmarte.
-No – dijo ella removiéndose del agarre -, ¿lo sabías? – volvió a cuestionarle -. ¿Lo sabe ella? – preguntó refiriéndose a su abuela, Hao le sostuvo la mirada sin decir una palabra – No puede ser – dijo la chica incrédula -. Esos malditos me arrebataron todo – la rabia comenzó a subir por su cuerpo y sus tatuajes comenzaron a brillar -, mataron a mi esposo y a mi hijo… - Hao se puso de pie con precaución y le dio una rápida mirada a su hermano sin decir una palabra - …y esa maldita pretendía hacerme la culpable de todo solo p… - su rabia fue cortada por un golpe en su nuca que la dejo inconsciente.
El shaman de fuego la sostuvo antes de que se golpeara contra el suelo – Maldición – dijo molesto y la cargo.
-¿Qué ocurre? – preguntó con seriedad Yoh.
-Tenemos mucho que conversa, hermanito – le dijo Hao con la misma seriedad.
-Nos llevaremos a la chica – dijo de pronto Marco -, no nos importa lo que digan – comenzó a atacar la barrera.
Hao dejo salir el aire – Tamao – llamó a la pelirosa que se levantó de inmediato de su lugar mirando a Anna, quien solo le asintió en aprobación.
-Sí, Señor Hao – le dijo llegando junto a él.
-Llévate a Maya y cuídala – le ordenó sin despegar la vista de los soldados que atacaban.
-Sí, señor – la chica trató de tomar a la morena pero se le hacía imposible ya que su cuerpo estaba electrizado.
-Byakko – dijo Hao y el poderoso demonio se materializó -, Tamao es una amiga – le dijo dejando a la morena con mucho cuidado en su lomo -. Lleva a Maya a la habitación y protégelas – le dijo con seriedad al imponente tigre y este solo gruño, como si asintiera.
-No tardaran mucho en romper la barrera – le dijo Yoh una vez solos -. Pelearemos.
Hao lo miró con… simpatía – Lleva a todos dentro y protege a mi sobrino – le dijo con una sonrisa mientras se quitaba la capa -. No permitiré que le toquen un solo cabello a mi familia… no otra vez.
Yoh lo vio con decisión - ¡Todos adentro! – gritó a los chicos que permanecían atónitos en el jardín -. ¡Muévanse! – los sacó de su trance y corrió junto a su esposa.
Hao se aseguró de que nadie estuviera cerca de él – Que pequeños siguen siendo – sonrió y su mirada se volvió asesina.
Su cuerpo comenzó a cubrirse de llamas y su poder espiritual se elevó de golpe.
La batalla no fue larga pero si definida, Hao masacró a los soldados x uno por uno aun que no mató a nadie, pero dejo a la Doncella para el final.
-Tengo un pequeño mensaje para Goldva – le sonrió a la herida chica -. No funciono quitarnos los recuerdo y manipularlos a su antojo – la tomó del cuello y comenzó a ejercer presión -, pagaran por todo – le dio un fuerte golpe en el abdomen y la dejo inconsciente.
La pelea había sido a unos kilómetros de la mansión, cuando Hao volvió se encontró a todos, excepto a Maya, esperando por él.
-La Señorita Maya está descansando junto al demonio – hizo una reverencia la pelirrosa ante el pelilargo.
-Gracias – dijo con tono frio mientras se sentaba en el pórtico.
El silencio reino y el primero en hablar fue su hermano – Necesitamos que nos expliques.
Hao dejo salir el aire – Primero se lo contare a la familia, luego veremos si le concierne a los demás – dijo sin mirarlo.
-Bien – aceptó con rapidez Yoh.
-¿Qué? – cuestionó furioso Ren -. No pueden dejarnos fuera de esto, esos malditos nos atacaron y…
-Solo la familia, Ren – confirmó Yoh serio -. Espero puedan entenderlo.
Todos asintieron y el chino solo bufó molesto dejándose caer en el suelo.
Yoh se puso de pie y ayudó a Anna a hacer lo mismo mientras caminaban a uno de los salones de reuniones.
Hao no tardó en imitarlos pero antes se paró en el umbral de la sala – Silva, Opacho, Tamao vengan con nosotros.
-Pero… - dijeron los dos adultos al mismo tiempo mientras que Opacho se paro junto al shaman de fuego.
-Tamao es parte de la familia por crianza y tu Silva llevas sangre apache y eso te hace parte de mi familia y la de Maya – cortó el pelilargo sin mirarlos y continúo su camino junto a la niña.
El Apache se puso de pie en silencio junto a la chica y lo siguieron.
-Lo que faltaba – habló molesto Ren.
-Sera mejor respetar su decisión – apoyó Horo-Horo.
-Hermano… - dijo insegura Pilika, al estar presente por primera vez.
Chocolove suspiró – Los hermanitos deben solucionar sus cosas primero antes de meternos a nosotros, pue.
-Es verdad, el Señor Yoh sabrá que hacer – concordó Ryu.
Todos estaban preocupados y curiosos pero al parecer todo era muy delicado para estar discutiendo, solo debían esperar.
-O-
En el salón, Yoh y Anna esperaban sentados en una sencilla mesa, pocos minutos después llego Hao acompañado de Silva, Tamao y Opacho y se sentaron frente a ellos.
-La historia fue cambiada para conveniencia de los Apache – dijo Hao rompiendo el silencio -. Mi deseo jamás fue un mundo sin humanos, si no un mundo en el que los shamanes pudieran tener contacto con los grandes espíritus sin intermediarios, en contacto fluido con su poder – hizo una pausa en su relato -. En mi primera vida, morí buscando la forma de encontrar el equilibrio y cuando comencé a vivir mi segunda vida como Apache decidí realizar mi sueño pero eso no fue bien recibido por los líderes Apaches.
-No querían perder su mandato – acotó Anna.
-De ninguna manera – la miro Hao -. Ellos dejaron que viviera con normalidad, me case con Maia y formamos una familia y cuando descubrieron lo que yo planeaba, me emboscaron… - golpeó la mesa con impotencia -, me mataron y mataron a mi hijo frente a Maia para luego matarla a ella y borrar nuestro recuerdos, todo para proteger su maldito puesto como intermediarios.
-Ella… - Silva dudo un poco pero tragó firme -. Ella recupero sus recuerdos ¿verdad? – pregunto mirando a Hao.
Este solo asintió impotente al no haber podido evitar el dolor en su mujer, nuevamente no pudo protegerla.
-Esto es malo – dijo Yoh mirando a Anna -. Entonces el propósito real de todo esto, del hecho que tú y Maya se reunieran fue para…
-Para que ella te matara antes de recuperar sus memorias – completo Anna.
-Así es – dijo el shaman de fuego frustrado -, la usaron de peón en su estúpido juego.
-Goldva se confía del hecho de que Maya no recuperaría sus recuerdos – acotó Silva.
-¿Cuándo recuperaste los tuyos? – preguntó Yoh a su hermano.
-A los pocos días de verla – sonrió recordando el momento en el que vio a la chica.
Anna lo miro con seriedad – Pudieron romper el sello al volver a conectarse.
-Es por eso que trataron de convencerla de participar hace años atrás en el torneo – informó Silva – y al no poder tenerla de aliada, los hicieron pelear.
-Nunca tuve la intención de dañarte – dijo con sinceridad Hao -, yo solo…
-No te preocupes ahora por eso – sonrió su gemelo menor -. En esta vida eres mi hermano y te apoyare en lo que decidas hacer – tomó la mano de su esposa y Anna solo le dio un ligero apretón aceptando su decisión.
-Yo apoyare a Maya, ya se lo dije hace unos días y ahora lo hago frente a ustedes – dijo con tono solemne Silva -. La seguiré sin importar lo que pase.
-Y-yo apoyare siempre a la familia – dijo seria Tamao.
Hao sonrió de lado – Bien, lo mejor será terminar con esto de una buena vez, Goldva no se quedara tranquila y vendrá a borrarnos de su camino.
-Hablare con los muchachos – informó Yoh -. Será su decisión de qué lado estarán en esta batalla.
Hao y Silva asintieron – Yo hablare con Maya y tratare de calmar su mente – dijo el shaman de fuego poniéndose de pie -. Su contrato demoniaco hace que pierda el control rápidamente al caer en la oscuridad.
-De acuerdo – asintió Silva -. Yo hablare con Karim, hay muchos apaches que estarán dispuestos a apoyarnos.
-Bien, debemos movernos rápido y con discreción – Anna miró a Silva -, Golva no puede enterarse que estas informándolos de la verdad.
-No te preocupes – le aseguro Silva -, tendré cuidado.
-Esta misma noche nos moveremos a un lugar seguro – dijo Hao ya abriendo la puerta – arreglen lo que quieran pero esta vez mi prioridad es mi mujer y mi familia, así que muévanse rápido – les dijo sin mirarlos y se dirigió a su habitación junto a la niña.
Una vez frente a su puerta vio a la pequeña Opacho llorando.
-¿Qué ocurre? – le preguntó preocupado.
La pequeña alzó sus ojos cristalinos – Opacho tiene miedo – le dijo con cautela.
El chico sonrió y le acarició el cabello – No te preocupes, ve con Anna, todo estará bien.
La niña secó sus lágrimas y asintió para salir corriendo en busca de la rubia.
Cuando el pelilargo entró a la habitación cerró la puerta con cuidado tras de él y vio como la chica estaba recostada sobre el lomo del demonio.
-Todo estará bien – le aseguró a Byakko al notarlo tenso por el estado de su contratista -. Puedes despertarla.
El demonio había prolongado la inconsciencia de la chica, pero sintió sinceridad en Hao, así que se desvaneció lentamente dándole tiempo al castaño de tomar el cuerpo de la chica y acomodarla entre sus brazos.
Segundo después Maya abrió los ojos con cuidado y lo enfocó – Hao… - susurró y las lágrimas volvieron a salir.
-Tranquila – él la abrazó con amor y ella solo se aferró a él con desesperación -. Todo estará bien.
-Mi pequeño… - sollozaba la morena -, mi pobre pequeño…
Hao le acarició el cabello sintiendo su dolor, el dolor de perder a un hijo, de perder el amor, de perder a la familia -. Pagaran por lo que hicieron, no te preocupes…
-o-
DIANA: Gracias por tu comentario =)
Sovereignty-Perfection-Doll: No te preocupes entiendo que algunas veces se nos complica la vida y es difícil apoyar a las historias. Aun que soy muy feliz al verte de nuevo por aquí =) Hao es súper posesivo y eso lo hace muy muy protector y en este capítulo se ve indicios de que no solo lo será con Maya si no que con su familia. Las cosas comienzan a tomar sus bandos, aun que se tendrá todo el apoyo que se espera, aun que nos llevaremos sorpresas. Gracias por aclararme que Opacho es niña, siempre he tenido esa duda. Muchas gracias por tu apoyo y espero seguir contando con él, aun que sea esporádicamente.
Gracias a las que me apoyan, a las que vienen y a las que van. Solo tuve dos comentarios en este capítulo pero me hacen inmensamente feliz.
Mi historia está llegando a su final y la verdad me dio mucha tristeza escribir este capítulo, sobre todo la parte del pequeño de Hao y Maya, me dio penita su dolor.
Espero el lemon no incomodara a nadie pero como no recibí sugerencias sobre eso lo decidí por mi cuenta.
Gracias por todo, espero les guste un poco mas y nos leemos en el siguiente capítulo.
Besos. Fran =)
