CAPITULO VI

MARCANDO EL CAMINO

Una vez que Maya logró calmarse, bajó al salón común junto a Hao, en ese lugar estaban todos reunidos y al verlos llegar el silencio reinó.

Hao tomó la mano de la morena y miro a su gemelo, quien solo asintió, incitándolo a hablar.

-Asumo que todos ya están al tanto de la situación – algunos asintieron y otros solo lo miraban con atención -. Esto es solo una pantalla que Goldva creó para disfrazar las cosas, son libres de apoyarnos o abstenerse de luchar – miró a Yoh y este, junto a Anna que tenia a Opacho tomada de la mano, se posicionaron más cerca de Hao, dando a entender que ese era su lugar.

El primero en hablar fue Manta – Yo no soy un shaman pero aun así apoyare en lo que pueda a mi amigo Yoh – le sonrió al castaño que le devolvió el gesto – y a su familia – miró ahora al pelilargo y dicho esto se posicionó junto a ellos.

Tamaó solo caminó hasta el frente y se inclinó en una elegante reverencia – Mi deber esta junto a la familia Asakura – alzó su cabeza y se unió al creciente grupo.

-Yo apoyare por siempre a la familia Asakura – Ryu se dirigió con seguridad.

Fausto lo siguió silenciosamente solo haciendo un gesto con su cabeza.

-Bueno, pue – Chocolove se colgó del cuello de Horo-Horo -. Yo me uno a ellos, ¿qué harás tu? – le preguntó con una sonrisa.

El peliazul se sorprendió un poco pero luego sonrió y le correspondió el abrazo – Ya que sabemos que el psicópata no es tan psicópata, creo que debemos cuidar a los hermanitos Asakura no es verdad, moreno.

Yoh se carcajeó y Hao alzó una de sus cejas – Yo no necesito que nadie me cuide – dijo volviendo aponerse serio el pelilargo.

-Sí, lo que tu digas – Horo-Horo pasó junto a él y le palmeó el hombro para luego hacer lo mismo con Yoh.

Mientras Chocolove le dio una fuerte palmada en la espalda al shaman de fuego – Ya no te estreses, pue – le sonrió -. Ahora seremos todos amigos.

-Ya cállate y cálmate – exigió Anna.

El moreno shaman alzó los brazos con gesto divertido y sonriendo, se ubicó junto a Ryu.

Del otro lado solo quedaban Pilika, Yun y Ren, pero fue la peliazul la que dio un paso al frente – Jamás he confiado en ti – miró con precaución a Hao -. Y apenas la vi, sentí algo diferente en ella – ahora habló mirando a Maya -, no puedo decirles que confió en ustedes, pero… pero si mi hermano puede hacerlo, yo quiero intentarlo.

-Pilika… - susurró Horo-Horo conteniendo sus lagrimas orgulloso y emocionado por la madures con la que estaba actuando su hemanita.

Maya dio un paso adelante mirando fijamente a la chica – Agradezco que hagas esto, aun que sea por tu hermano, pero no te sientas obligada a apoyarnos, esta no es tu pelea.

-Lo sé, pero es el mundo shaman al cual mi hermano pertenece – dijo la peliazul decidida.

-El mundo shaman, le pertenece y le incumbe también a los humanos, no solo a los shamanes – le habló Hao con sabiduría cargada en sus palabras -. Si lo que necesitas es tiempo para confiar en nosotros, eres libre de tomarte el que necesites.

Pilika sonrió débilmente y fue directo a los brazos de su hermano.

-Qué lindo, ¿verdad? – Ren habló rompiendo el momento.

Yun lo tomó del brazo – Por favor… - le pidió.

-No hare nada, tranquila – miró al pelilargo directo a los ojos el cual solo cubrió por instinto, a la morena con su cuerpo -. No tienes que hacer eso, nunca le haría nada a ella.

-Ren es suficiente – habló ahora Yoh muy serio.

-Como les dije, no acepto que estés con ella – apuntó a Maya -, pero si es verdad todo lo que nos contó Yoh hace un momento, debemos hacer pagar a esos malditos – bajó su mano y caminó con seguridad hasta quedar a solo centímetros del rostro de Hao -. Los apoyare, aun que ten claro que no lo hago por ti – le dio una rápida mirada a la morena y se fue a la parte trasera de la sala a sentarse en el suelo.

Yun solo caminó hasta su hermano en silencio, lo cual les dio a entender que iría donde fuera él.

Hao entendió perfectamente las cosas, era por eso que el chino siempre discutía con él, sentía algo por SU mujer, no era el momento de reaccionar en base a los celos así que solo tomó a la chica por la cintura con posesión y se volteó a ver a su hermano.

-Debemos movernos lo más lejos y discreto posible, al menos por un tiempo – le dijo a su hermano.

-Está bien pero… - miro a Anna de reojo sin que ella lo notara, ya que estaba distraída con Opacho que tocaba su vientre ya notablemente abultado – no puede ser a cualquier lugar – dijo finalmente el gemelo menor, haciendo referencia a su mujer.

-Disculpen… - Manta se acercó a ellos con precaución -. Si es por lugares discretos, bueno… mi familia tiene una casa en el bosque nevado de Hokkaido, es un lugar con muy poca población y nadie de mi familia ha estado en años por esa propiedad – ofreció el pequeño.

Hao le revolvió el cabello el pequeño chico – Eso es perfecto enano – sonrió -, viajaremos en el espíritu del fuego para no levantar sospechas.

-¿Todos? – se acercó Horo-Horo con cara de ilusión.

El shaman de fuego frunció el ceño – A menos que alguno de sus espíritus vuele.

-¡Siiiii! – gritó el peliazul junto al moreno y se abrazaron por la emoción.

-Hermano, compórtate – pidió Pilika mientras Hao aun los miraba confundido y divertido.

Maya rió un poco sorprendiéndolos a todos, ya que su rostro no había abandonado el dolor – Que idiotas – dijo despacio.

Hao sonrió ahora más ampliamente y volvió a mirar al par que seguía celebrando – Parece que realmente les emociona – dijo Yoh y ambos chicos lo miraron.

-No te hagas – Horo-Horo lo miró un poco molesto.

-Tú también tienes ganas de volar en el espíritu, pue – Chocolove se cruzó de brazos.

Yoh rascó su nuca y rió – Bueno, quizás un poco.

-Yo iré en Byakko – dijo Maya repentinamente.

-No – la cortó Hao inmediatamente -, estarás más segura con todos.

Ella solo sonrió – Byakko puede volar, es un demonio del rayo, su lugar es en el cielo – el demonio se materializó junto a ella y lo acarició con ternura -. Necesito tiempo para pensar – le pidió a su ahora compañero -, estaré bien.

-Pero… - el shaman de fuego fue cortado por su rubia cuñada que te tocó el brazo lanzándole una mirada seria -. Bien, pero no te alejes.

-Manta – llamó ahora Yoh -, ¿podemos partir ahora?

-Claro, hay un cuidador en la casa que la mantiene abastecida, es un aldeano del pequeño pueblo cercano, llamare y le diré que tenga todo preparado.

-No le digas que vas acompañado – advirtió Hao -, solo por precaución.

-De acuerdo – el pequeño asintió y comenzó a marcar en su móvil.

-Tomen solo lo necesario, en media hora partiremos – anunció Yoh y todos se dirigieron a sus respectivas habitaciones.

Una vez en la habitación, Hao se acercó a la morena y la abrazó por la espalda - ¿Estás segura que estarás bien sola?

Ella terminó con su bolso y tomó sus manos sin voltear – Si, solo necesito tiempo – le dijo con seguridad y se alejó colgándose su único bolso al hombro -. No te preocupes – le dio un rápido beso -. Bajemos, ya es hora.

El chico asintió y una vez en el patio, con todos reunidos llamó a su espíritu - ¡Espíritu de fuego! – gritó y el poderoso espíritu elemental apareció imponente frente a ellos.

Todo comenzaron a acomodarse en él, una vez que se puso en posición horizontal, la mayoría se ubicó en su espalda, para tener más libertad de moverse mientras que Yoh ayudó a su esposa a acomodarse en uno del los hombros con la ayuda de Tamao, Opacho se subió sola y se ubicó en el otro hombro esperando a su Amo.

-Mantente cerca – le pidió el chico a Maya mientras la abrazaba.

Ella se acurrucó en su pecho – Estaré bien.

-¡Ya vámonos par de enamorados! – gritó Horo Horo emocionado.

Chocolove impaciente se puso de pie – Vamos pue, flamitas – le dijo a Hao.

-¿Flamitas? - dijo el aludido un poco irritado por el sobrenombre.

La morena rió – Son divertidos – se alejó del pelilargo y jugueteó con uno de sus mechones -. Además están dispuestos a aceptarte luego de todo lo que ha ocurrido.

-Lo sé – sonrió el acomodando el cabello de ella detrás de su oreja -. Creo que… ¿me agradan? – dijo un poco reacio.

Maya se carcajeó – Eso es perfecto – tiernamente le tomó el rostro y lo besó, con calma y sin prisas, dejándose envolver por los fuertes brazos de él. Luego de unos segundos, se alejó de él y subió ágilmente al lomo de Byakko -. Vuela con cuidado - le sonrió.

-También tu – él dio un salto y se sentó junto a Opacho - ¿Listos? – le preguntó a su hermano.

-Claro – aseguró Yoh.

-Más te vale no botarme – alegó Anna, mientras se abrigaba con una manta.

El pelilargo sonrió y miró al grupo en la espalda de su espíritu – Si se caen, no volveré – dijo serio pero con tono divertido.

-Sabes que no es verdad – dijo divertido Horo-Horo.

El pelilargo solo negó y el espíritu elemental alzó vuelo, seguido muy de cerca de la morena, que permaneció sobre ellos.

Maya en su momento de soledad, se permitió llorar, por Hao, por ella pero más que nada por su hijo, recordarlo fue lo más doloroso que le pudo ocurrir, el dolor de perder una parte de ti es inimaginable, jamás lo superaría pero tenía que aprender a vivir con eso, por esa razón decidió ir solo para liberar toda esa rabia y sufrimiento que tenía en su alma que dolía profundamente.

Byakko, al sentir a su contratista pasar por semejante pena gruñó tratando de calmarla, ella solo lo abrazó – Duele tanto – dijo en un susurró y continuó llorando.

Llevaban cerca de una hora de vuelo y Hao ya no lo soportaba, podía sentir perfectamente el olor de las lagrimas de Maya, estaba conectado a ella y sentía su dolor, su angustia y el remolido de sentimientos por los que estaba pasando la chica.

Todos estaban muy felices sobre el espíritu ya que a pesar del miedo que siempre habían sentido por el pelilargo, era una fantasía cumplida subir al poderoso espíritu y aun mas con la aprobación de su dueño.

Ajenos a todo esto, los muchachos se extrañaron mucho cuando Hao saltó a Byakko y tomó a la morena en sus brazos bajando nuevamente al hombro del espíritu del fuego.

Byakko se acurrucó junto a la pequeña Opacho dándole calor y Hao se sentó al estilo indio acomodando a Maya entre sus piernas, ella se abrazó al pecho de él y trató de contener las lagrimas – Estoy bien – dijo con dificultad y pestañeando muy rápido para evitar llorar.

Él apretó un brazo contra la cintura de ella y con su mano libre tomó su mentón, obligándola a mirarlo – El también fue mi hijo – le dijo con ternura y dolor en su mirada.

Ella arrugó el ceño y dejando salir todo lo que había estado reprimiendo, rompió en llanto – Mi bebe, mi hijo… - sollozó incontables veces entre los brazos del chico.

Su lamentó fue silencioso, no hubo gritos desgarradores, ni alaridos de dolor pero todos los presentes sentían la pena de la pareja y por primera vez desde que los reunieron, hubo paz y comprensión.

Llevaban un total de tres hora de vuelo y Hokkaido al fin se deslumbraba bajo ellos, Horo-Horo y Pilika estaban familiarizados con el paisaje ya que era su hogar pero los demás estaban maravillados por lo hermoso que se veía todo nevado, a excepción de las mujeres Asakura que dormían plácidamente en los brazos de sus hombres.

Aterrizaron en medio del bosque y gracias a las indicaciones de Manta, muy cerca de la gigantesca casa, era de una sola planta pero muy amplia, no tanto como la mansión Asakura pero contaba con un vasto terreno de construcción.

Yoh trató de cargar a Anna pero ella despertó, aludiendo que aun tenía piernas y que no estaba enferma para ser cargada, por su parte Hao, bajó con suavidad cargando a Maya que exhausta seguía dormida.

-El vigilante ya se marchó – Manta se acercó a una piedra y sacó una llave abriendo la puerta principal -. Pueden tomar la habitación que quieran – les dijo con una sonrisa dejando entrar al numeroso grupo.

Yun decidió compartir habitación con su hermano, aun que estaban en una aparente tregua ella no de confiaba del temperamento de él.

Fausto se fue solo, Ryu junto a Manta, Chocolove y Horo-Horo también decidieron compartir una habitación ya que estaban con muchas energías luego del viaje y finalmente Tamao junto a Pilika decidieron tomar la habitación más cercana a la cocina por razones obvias para la pelirrosa.

Las tres habitaciones del fondo fueron tomadas por Yoh y Anna que se fueron directamente a descansar, Hao que recostó a Maya antes de que se despertara y Opacho que decidió darles intimidad, tomo la colindante acompañada de Byakko, favorablemente esas tres eran matrimoniales así que, a diferencia de los que decidieron compartir habitación no tuvieron que hacer ningún cambio.

Todos descasaron plácidamente a excepción del pelilargo, que miraba preocupado a la morena, esperaba ella estuviera mejor en un par de horas cuando amaneciera.

-Byakko – llamó al demonio casi en un susurro para no despertar a la chica, a lo cual el felino demoniaco se manifestó frente a él -. Iré a ver el área – se arrodilló y acarició el rostro de su amada -, vela por ella – le pidió al demonio que gruñó bajo y se acurrucó junto a su contratista.

Hao sonrió y salió en silencio de la propiedad, recorrió el perímetro del inmenso bosque y ya cuando estaba a punto de amanecer volvió a la mansión.

-Buen día, hermano – le dijo Yoh frotando sus ojos con pereza.

El shaman de fuego sonrió - ¿Madrugas, hermanito? – preguntó divertido, mientras de manera despreocupada se ataba el largo cabello en una coleta alta.

-Anna quiere que entrene – se estiró el menor -, y su humor está un poco voluble, no quiero hacerla enojar.

Hao se carcajeó, descubriendo su pecho de la capa que portaba – Me gustaría culpar a las hormonas, pero me temo que mi cuñadita es de un genio inestable – palmeó la espalda de su hermano tratando de darle ánimos, para luego adelantarse unos pasos -. Deberás esperar unos minutos para tu entrenamiento.

Yoh lo vio preocupado al sentir su poder shamanico crecer de golpe - ¿Paso algo?

El pelilargo negó – Solo hago mi carta de presentación – declaró cerrando sus ojos.

La respiración del gemelo mayor se estabilizó y en segundos su cuerpo se envolvió en llamas y desde el interior de su cuerpo salió un pulso que cubrió el perímetro antes recorrido por él.

Yoh sintió como la naturaleza, abrazaba el poder del shaman y lo hacía parte del entorno, dándole naturalidad a todo pero sabiendo que algo poderoso custodiaba el lugar.

-No salgas del límite, hermanito – le pidió sonriente Hao, cuando pasó junto a él y se perdía al interior de la mansión.

Caminó pesadamente hasta su habitación, sintiendo el cansancio y desgaste acumulándose en su cuerpo pero no podía permitirse el descansar, necesitaba estar pendiente de todos los detalles para poder, esta vez, proteger a su familia.

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-¿Por qué estoy YO aquí? – preguntó confundida Maya.

Anna había ido muy temprano a su habitación y la obligó a alistarse de la manera más formal que su relajado guardarropa le permitiera. Es por esto, que vestía unos pantalones ajustados negros con botas sin tacón que le llegaban más arriba de la rodilla, un top negro fiel a su estilo de lucir sus tatuajes contratistas y una capa igual a la de Hao, solo que de un azul océano muy oscuro, su cabello suelto con las acostumbradas plumas adornándolo, la hacían ver como una apache de alto rango, cosa que la hacía sentir incomoda.

La rubia sentada junto a ella, de manera muy elegante en un cómodo cojín, en una de las salas de estar de la mansión, le dio una mirada ladina – Corresponde que estemos ambas aquí – declaró con solemnidad.

La morena frunció aun más el ceño y se puso de pie – No sé de qué se trata esto, pero es muy extraño, será mejor que… - trató de encaminarse pero Anna habló.

-Eres una mujer Asakura, compórtate como tal – le dijo haciéndola voltear hacia ella -. Vendrá un informante.

-¿Por qué no llamas a Yoh o a Hao? – le dijo la morena poniendo las manos en sus caderas de manera fastidiada.

-Porque somos nosotras las que por generaciones hemos contenido y apoyado a nuestros hombres – Anna hablaba como todo una esposa de alta elite -, es primordial que lo que ellos escuchan sea primero evaluado por nosotras, ¿o quieres preocupar a Hao en vano? – la miró con intensidad.

Maya alzó una de sus cejas, era cierto, suficiente tenía el shaman de fuego con todo lo que se les venía como para colmo hacerlo escuchar información que podía ser cierta o no, sumándole el gran desfuerzo de haber volado toda la noche envela y estar justo en estos momentos realizando un campo de energía or lo que podía sentir.

-Bien – suspiró Maya resignada -, tienes razón – asintió y volvió a su lugar junto a su cuñada, pero sentada como apache, no como una gran dama como Anna.

La rubia vio su postura y rodó los ojos – Eres igual a ellos – susurró y Maya soltó una risita.

Justo en ese momento la puerta dio unos golpecitos – Pase – anunció Anna.

-Con su permiso, mis señoras – la chica de cabello azul hizo una reverencia.

-Ella no es… - susurró ligeramente Maya haciendo memoria del pasado incidente con los seguidores de Hao.

-Cuéntanos, Kanna – cortó de manera tajante Anna.

-Si – dijo la peliazzul arrodillándose ante las mujeres -, es sobre Marion…

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Agradezco a…

Sovereignty-Perfection-Doll: Ya sabemos el por que Ren es tan borde con Hao, le gusta la morenaza =) Pillika es una niña, recuerdo que en el anime siempre fue muy infantil y en este fic quiero hacerla madurar a la fuerza por las duras circunstancias por las que pasaran, además, ella no es shaman pero Hao quiere que humanos y shamanes vivan como debe ser, en armonía. Hanna, ya comenzara a hacer sus movimientos de feto, no te preocupes, el pequeño será muy apegado a su tío, pero ¿Por qué? o.o Apero seguir contando con tu apoyo, muchos besos.

Guest: Te invito a firmar con algún nombre, así sabré a quien dirigirme =). Te agradezco el que le des una oportunidad a mi historia, me gusta mucho Hao y es mi personaje favorito, a mi parecer merece una historia de amor, aun que tengo planeado no hacerla muy feliz como ya podrás ir notando. Gracias por el apoyo y espero seguir contando contigo.

Como simpre lo invito a que si leen mi historia me regalen un comentario dejando sugerencias, aclaraciones, felicitaciones, criticas, lo que sea. Sus palabras son mi gran pago.

Sin mas de decir, les mando un beso. Fran =)