CAPITULO 1
SAKURA
¡Oh Dios, estoy tan nerviosa! ¡No quiero ir a la escuela! Acabo de volver de mis vacaciones anoche ¿y al día siguiente tengo que ir a una escuela nueva? ¡No puedo creerlo!
El undécimo grado es probablemente el peor momento para empezar una escuela nueva. La gente ya tiene sus propios grupos y amigos, quedaría fuera y sola por los próximos dos años. La sensación de nervios volvió a mi al ver la entrada de la "Escuela Superior Tomoeda". Cuando me acerqué a las puertas me contemple yendo directo al pasado, camino a casa y rogándole a mi padrastro para que me dejara regresar a mi vieja escuela. Suspiré profundamente sabiendo que no lo haría.
Camine en línea recta por el largo sendero marcado por árbole y a la distancia podía verse el edificio principal. A mitad de camino pase la zona de aparcamiento, vi a la gente sentada en el capo de los coches, riendo y coqueteando, aprovechando al máximo la luz del sol antes de que tuvieran que ir a clases. Decide detenerme y pararme tras un árbol para tomarme un tiempo. Tragando saliva, alcanzo a ver mi reflejo en el espejo de uno de los autos y me miro tratando de calmar mi estómago revuelto. Me veo bien. Mi largo cabello castaño en tono miel estaba sujeto en un lindo moño. Me puse un poco de rímel, aunque creo que realzaba demasiado mis ojos verdes, y también algo de brillo labial claro. No ha sido demasiado esfuerzo, no quería llamar la atención. Siendo mi primer día sólo esperaba pasar a través de la escuela sin avergonzarme a mí misma.
El uniforme era muy bonito. Como todo uniforme japonés, tanto hombres como mujeres debíamos llevar saco negro y camisa blanca manga larga, los chicos llevaban pantalón negro y corbata, y las chicas una falda blanca tableada y un listón en el cuello de la camisa. Me puse el saco encima, respiré hondo y salí de mi escondite retomando mi camino. Casi de inmediato todo el mundo dejo de hablar y me miró. Se sentía como una de esas películas donde la chica nueva sale y todo mundo deja lo que esta haciendo así pueden analizar todo sobre ella y ver donde encaja en la jerarquía social de la escuela.
¡Sólo quería que el día pase inadvertido!
Enderezo los hombros e intento parecer calmada para no dejar que los nervios se muestren en mi cara. Como si fuera una señal los chicos empezaron a silbar y a maullar, las chicas me miraban con una mezcla de celos y odio.
Parece que no iba a encajar muy bien aquí después de todo.
-¡SAKURA!- Escuché mi voz favorita en todo el mundo gritar.
Una gran sonrisa tonta se deslizó en mi cara al tiempo que mi ritmo cardiaco parecía aumentar sólo por el sonido de su voz. Me gire expectante, mis ojos rastrillaron el estacionamiento. Mi corazón casi se detuvo cuando lo vi corriendo hacia mí, una enorme sonrisa se extendía a través de su rostro. Su corto cabello chocolate desordenado se mecía por el viento mientras corría por el campo, esquivando hábilmente a la gente.
Shaoran Lo, mi mejor amigo en el mundo, el único al que le dije todos mis secretos, quien me conoce mejor que nadie. Suspiré felizmente sintiendo como todo el estrés y la tensión, la soledad y la angustia que sentí durante el último mes, salieron de mi cuerpo con la simple vista de él. Había pasado demasiado tiempo desde que vi su sonrisa.
Dejé caer mi bolso y cuando llegó hasta mí, salté a sus brazos, envolviendo mis brazos alrededor de él, lo apreté tanto como pude presionando mi cara en su cuello, respirando su olor. ¡Dios como lo había echado de menos! Sentí como si no hubiera podido respirar durante este último mes sin él. Apenas había comido nada durante todo el tiempo que estuve lejos, simplemente había colapsado y lo extrañaba tanto como si alguien hubiera quitado un pedazo de mí. Aquí en sus brazos, respirándole de nuevo, me siento completa. Suspiré contenta cuando me apretó más fuerte y nos hizo girar en un pequeño círculo, riendo.
Todo el mundo en el estacionamiento nos estaba viendo con los ojos como platos y la boca abierta.
-¡Shaoran te extrañe tanto!- Dije desenvolviéndome de él de mala gana y besando su mejilla. Él suspiró, sus hermosos ojos ámbar brillaban con emoción.
-También te extrañe Sakura, no pensé que estarías aquí hoy ¿regresaste anoche verdad?- gorgoreó tomando mi mano casualmente y recogiendo mi mochila, su sonrisa aún se extendía por su rostro.
-¡Sí! estoy muy cansada! pero el señor Fujitaka dijo que tenía que venir hoy porque ya me había perdido la primer semana de clases- me queje haciendo un mojin e inflando mis mejillas.
-Deberías haberme dicho, podríamos haber venido juntos- Él apretó suavemente mi mano, guiándome en la dirección desde la que corrió minutos antes.
-No pude regresar hasta después de esta mañana así que no pensé que pudiera llamarte- explique. Personalmente, habría preferido venir con él hoy, así no habría intentado llegado tan nerviosa.
Él se detuvo y me miró a los ojos.
-¡Sakura Kinomoto! Tú puedes llamarme en cualquier hora del día o la noche, lo sabes- dijo ferozmente luciendo un poco herido.
Me ruboricé un poco, él siempre utiliza mi nombre completo cuando tiene un punto que aclarar.
-¡Vamos Shaoran Li!- Me burle utilizando su nombre completo como él hizo con el mío y le doy un pequeño empujón hacía delante riendo. Él sonrió y me agarró de nuevo metiéndome bajo su brazo mientras besaba un lado de mi cabeza. Traté de ignorar las miradas dirigidas a mí.
Parecía estar guiándome hacía un grupo de chicos que estaban sentados en el capo de un viejo BMW rojo, cuando nos acercamos a ellos me miraron expectantes. Las sonrisas se plasmaron en sus rostros. Sus ojos recorriéndome curiosamente me hacían sentir un poco incomoda. Supongo que al ser nueva iba a ser objeto de examen hoy. No perdía la esperanza de que alguien más también comenzará hoy, así se dividiría la atención.
-Chicos esta es mi mejor amiga Sakura Kinomoto. Sakura estos son Tooru Mizuru, Yamazaki Takashi y Eriol Hiragizawa- declaró Shaoran, señalando a los chicos a la vez. Los miré cuidadosamente, notando rápidamente que todos tenían buen aspecto. Eriol tenía el pelo oscuro como la noche y ojos azules, Yamazaki y Tooru tenían el pelo castaño y ojos marrones. Todos ellos eran de la misma constitución, un metro ochenta de altura y podía notar que hacían ejercicio.
-¡Hola!- dijeron casi al unísono.
-¡Hola!-contesté con una sonrisa y haciendo una reverencia a modo de saludo.
-¡Vaya Shaoran nunca nos dijiste que tenias una amiga tan hermosa!- dijo uno de ellos. Sonreí intentando no mostrar incomodidad. Al instante Shaoran se tenso junto a mí.
¡Oh no! Olvidé que a Shaoran no le agrada cuando hay chicos alrededor mío. Durante la secundaria, para mi incomodidad, tuve muchos pretendientes y Shaoran había espantado a la mayoría de ellos con su discurso de "lastímala y te mataré". Puse mi brazo alrededor de su cintura y le dí un apretón tranquilizador, haciéndolo sonreírme.
-¡No puedo creer que hayas mantenido a esta "Reina de la belleza" lejos de nosotros todo este tiempo! ¿Ésta es Sakura-chan? ¿La chica de la casa de al lado? ¿La chica con la que han sido mejores amigos desde que usaban pañales?.- Eriol preguntó a Shaoran con una sonrisa, haciendo comillas en el aire justo en "mejores amigos".
Shaoran sólo asintió luciendo incómodo por algo.
-¡Sí y quítale las manos de encima! Ella no necesita que jugadores como ustedes estén a su alrededor- gruño con un tono amenazante en su voz.
-Shaoran, no necesitas protegerme como mi hermano mayor. - baje la mirada- además ellos son tus amigos, sólo estaban bromeando.- dije un tanto cohibida por su reacción.
-No estoy tratando de ser tu hermano…- Murmuró frunciendo el ceño y creo haber visto un leve sonrojo en sus mejillas.
Justo en ese momento un grupo de cinco chicas muy bonitas se acercó a nosotros. Todas lucían igual, habían rediseñado su uniforme haciendo que sus faldas parecieran minifaldas, las camisas desabotonadas dejaban ver sus escotes y llevaban mucho maquillaje. Todas ellas estaban alrededor. Una de ellas se pegó sobre Yamasaki y comenzó a moverse sobre él de una forma pervertida. Otra se acercó a Shaoran y me dio una mirada de desprecio, haciéndome quitar el brazo de su cintura rápidamente.
-¡Hey Shaoran! ¿Cómo estás bebé?- dijo pasando su mano por su pecho lentamente. Él le sonrió pero me di cuenta de que se sentía incómodo por la forma en que apretaba la mandíbula. Él nunca podría decirle a alguien lo que realmente pensaba si eso significaba herir sus sentimientos. Era muy amable.
-Eh...estoy bien Ishida-san ¿cómo estás?- respondió dando un paso hacia atrás. En realidad, el movimiento no tuvo el efecto esperado, porque ella camino con él y presiono su pecho contra el suyo, sonriendo mucho más.
-¡Oh! estoy mucho mejor ahora que te he visto- dijo.
-¿Qué tal si salimos esta noche? Tuvimos un montón de diversión la última vez que salimos ¿no?- ella levantó una ceja sugestivamente, sonriendo con aire de suficiencia. Shaoran se retorció un poco y disparo una mirada rápida hacía mí.
-Te veré más tarde. Tengo que ir a buscar mi horario- Le sonreí tomando mi mochila. Fui en dirección de las puertas principales de la escuela con la esperanza de encontrar mi camino o un maestro al cuál preguntarle.
-¡Sakura espera!- Shaoran llamó. No hice caso de su petición y sólo seguí caminando. Odiaba verlo siendo manoseado por las chicas, se me revolvió el estómago por alguna razón. Supongo que debería acostumbrarme a ello por ahora. Probablemente lo vería con una chica diferente pegada a él cada semana.
Miré a la enorme escuela y un estremecimiento corrió por mi espalda y un rubor se deslizó por mi cara. Este lugar parecía mucho más grande que mi vieja escuela y yo ya me estaba imaginando perdida allí dentro. Sólo había avanzado un par de metros de distancia cuando un brazo colgó perezosamente alrededor de mi hombro.
-¡A caminar linda!- Eriol sugirió dándome un guiño. Me estremecí un poco cuando me di cuenta que no era Shaoran pero me decidí a ir con él. No quería caminar sola de cualquier modo.
Sonreí agradecida.
-Gracias.
-Entonces ¿por qué crees que Shaoran se olvidó de mencionar que eres una reina de la belleza?- preguntó con una sonrisa.
Me ruborice hasta las orejas y me encogí de hombros sin saber como responder. En mi opinión no era exactamente un "Reina de la belleza". Era promedio. Al igual que todas las chicas tenía mis defectos e inseguridades.
-Yo…yo no soy bella… y mucho menos una reina. –solté aun con la mirada clavada en el suelo totalmente avergonzada- Shaoran no me ve de esa manera. Crecimos juntos…el sólo es amable conmigo- lo conozco desde que nací, nuestros padres son amigos e incluso viven al lado del otro. Shaoran tiene un año más que yo. Desde el día en que pude caminar y tentativamente decir su nombre nos volvimos inseparables.
-Sí claro, es por eso- Eriol replicó con sarcasmo, rodando los ojos y riéndose como si hubiese dicho algún chiste. Lo miré extrañada, no tenía idea de que era tan gracioso en esta conversación.
Justo en ese momento llegamos a la oficina y fui a recoger mi horario.
-Vamos a echar un vistazo, entonces- chilló Eriol quitándomelo de la mano y mirándolo con una sonrisa.
-Hey tenemos primero y cuarto periodo juntos. Shaoran también.
-¿Primero y cuarto? ¿Cuáles son?- pregunté observando de nuevo mi horario estrechando los ojos sobre la escritura.
1° Ingles: Nivel Avanzado
2° Ciencias
3° Historia
ALMUERZO
4° Deportes
5° Francés
6° Literatura Inglesa: Nivel Avanzado
-¡Genial! ¿Podrías encaminarme a mi casillero por favor?- pregunté con una sonrisa. Mientras más lo trataba, más me encontraba con que Eriol era un chico gentil. Estaba bastante segura de que Shaoran no querría que estuviera con uno de sus mejores amigos, sin embargo. Aparte los ojos y vi que todo mundo me estaba mirando de nuevo.
- ¿Tengo algo en la cara?- susurré nerviosamente, haciendo un mojin. Se giró hacia mí, mirándome confundido.
-¿Acaso no te has visto?- dijo mirándome serio haciendo que tocara mi rostro en busca de algo raro, pero el solo se echo a reír- Eres una reina de la belleza Sakura-chan- dijo mirándome galantemente y parando de reír finalmente.
Estuve a punto de contradecirle si no fuera porque alguien me agarró por detrás, jalándome hacía un duro pecho, atrapando mis brazos a cada lado, haciéndome chillar un poco del susto.
-Hey ¿Por qué te fuiste? Podría haberte acompañado a conseguir tu horario- gruñó Shaoran algo desilusionado.
Solté un suspiro de alivio.
-¡Shaoran! Me asustaste- lo regañé mientras me giraba y lo empujaba levemente. Sólo se rió y me agarró la mano con una sonrisa de felicidad.
-Pensé que estabas demasiado ocupado con tu nueva amiga- seguí, tratando de darle una mirada severa pero fallando miserablemente. Nunca conseguía enojarme con Shaoran. Sólo habíamos tenido una discusión antes en nuestra amistad de trece años y aun así a lo más que habíamos llegado era como lo de hace una hora.
Sólo se rió y me abrazo.
-Ooh ¿Alguien está celosa?- bromeó riendo.
-¡Yo no.., no estoy celosa!- replique muerta de vergüenza al ser descubierta.
Lo empuje lejos de mí y comencé a caminar por el pasillo hacía donde creía
estaban los casilleros.
Shaoran corrió alcanzándome y envolviendo su brazo alrededor de mi hombro.
-Mi casillero es el 2-11 ¿sabes dónde esta?- pregunte, buscándolo. Él no respondió.
-¿Hola, Shaoran?¿sabes dónde está?- repetí, agitando mi mano frente a su cara.
Se sonrojo un poco, luego me dio su sonrisa de siempre y tiro de mi dando vuelta en la esquina.
-¡Si, vamos!
Me senté con Shaoran y Eriol en Ingles, lo cual era genial ya que mantenían un montón de atención no deseada lejos de mí pero no estaría con ellos de nuevo hasta después del almuerzo. Exhale una respiración profunda cuando la campana sonó indicando el final de la lección. No quería estar sola en absoluto. Shaoran me dio una sonrisa de simpatía. Sabía que no me gustaba hacer nuevos amigos y que esto iba a ser difícil para mí.
-Vamos, Sakura bear te acompañó a tu clase de ciencias- agarro mi mano y me ayudo a levantarme de la silla. Caminamos a mi clase tomados de la mano, sin hablar. Nuestra amistad era fácil, honesta y cariñosa. Estábamos cómodos estando juntos, había sido mi mejor amigo y la roca que me mantuvo cuerda por tanto tiempo que ahora no sabía cómo habría conseguido pasar por todo sin él.
Cuando llegamos a la puerta de mi clase, tomo mi cara entre sus manos y dio un paso adelante hasta que nuestras frentes se tocaban. Podía oír jadeos y susurros provenientes del salón de clases así que cerré los ojos y disfrute de su cercanía. Mi cuerpo comenzaba a temblar y mi estómago se sentía todo agitado. De repente me di cuenta de lo bien que olía y de cómo su aliento hacia cosquillas a través de mis labios. No quería dejarlo ir. No tenía idea porque de repente me sentí rara pero tenían que ser los nervios por mi primera clase sola o algo así. Trague saliva ruidosamente y sonreí, pretendiendo que estaba bien a pesar de que probablemente vio a través de eso de inmediato.
-Ten confianza, estarás bien. Te veo en el almuerzo- susurró, besando mi frente antes de marcharse. Me gire hacia la clase para ver a todos observándome de nuevo, incluso el profesor.
Camine hacia el único asiento que estaba vació en la fila de atrás. Y cuando pase a un chico de cabello castaño rojizo, él no me quitaba la mirada de encima, sólo lo ignore, sentándome en mi lugar y sacando los libros de mi mochila. Podía sentir todos los ojos sobre mí así que simplemente me senté allí sin moverme.
-¡Hola!-chilló una chica junto a mí. Levante la cabeza para verla. Era linda, tenía el pelo negro corto con rayitos azules y grandes ojos marrones. Su sonrisa era amistosa.
-Hola- conteste tratando de sonar con más confianza de la que sentía.
-¿Estás saliendo con Shaoran Li?- preguntó, con los ojos como platos, mostrando admiración.
Negué con la cabeza en respuesta.
-No. Él es mi mejor amigo. Lo conozco desde siempre- sonreí. La gente siempre piensa que Shaoran y yo estamos juntos, incluso nuestros padres piensan que algún día nos casaremos y lo utilizan para burlarse de nosotros.
-¡Oh, eso es una pena porque él es tan jodidamente caliente!- declaró, abanicándose el rostro y suspirando soñadoramente. No pude evitar sonrojarme. Shaoran no era caliente, parecía un Dios, era tan hermoso que incluso yo podía verlo y era su mejor amiga. Él siempre había sido precioso pero a medida que se hacía mayor seguía teniendo mejor y mejor aspecto. Sinceramente, creo que ninguna chica podría resistirse a su encanto.
-¿Srta. Yanawisawa tiene algo que compartir con la clase?- El maestro pregunto sarcásticamente. La chica se sonrojo y negó con la cabeza, terminando la conversación.
Cuando sonó la campana al final de la clase, me estaba esperando.
-Por cierto, soy Rika- chilló, sonriéndome cálidamente mientras recogía mi bolsa.
-¿Entonces a dónde iras ahora?- preguntó mientras salíamos del salón de clases.
Saque mi horario y lo mire.
-Ehh, Historia es el siguiente.
-¡Nooo, yo también!- chilló, enganchando su brazo con el mio. Mientras caminábamos por el pasillo todo el mundo me estaba mirando de nuevo. Algunos de los chicos silbaban o hacían comentarios sugerentes sólo trate de ignorarlos.
-No puedo creer que sea tu primer día y ya tengas a todo el equipo de fútbol detrás de ti. Escuche a todos hablando sobre ti en el primer periodo en clase de cálculo. Están haciendo apuestas sobre quien dormirá contigo primero- declaró Rika, sacudiendo la cabeza en señal de desaprobación.
Solté un grito ahogado.
-¿Estas bromeando no es asi?- pregunté aterrorizada. Ella se rió entre dientes.
-Nop, no es broma. Eres carne fresca y eres caliente. Probablemente las porristas van a acercarse a la hora del almuerzo para unirte al escuadrón.
-No quiero ser una porrista- negué con la cabeza ante la idea. Gruñí. Amaba ser porrista, durante la primaria lo había sido. Pero la situación ahora es distinta. ¡Noquiero a los chicos sobre mi todo el día!
-¡Genial, entonces podemos ser amigas!- ella sonrió y apretó su brazo sobre el mio, llevándome a través de los complicados pasillos.
Rika y yo charlamos siempre que podíamos, cada vez que el profesor no estaba mirando y cuando caminábamos entre las clases. Era muy agradable y en realidad teníamos mucho en común. Me dijo todo sobre la escuela y como funcionaba, señalando entre las personas de su interés a los "chicos calientes", como todos los llamaban, o la gente de la que había que mantenerse alejada, los del tipo acosador. Ella dijo que Shaoran y sus tres amigos, los que conocí esta mañana son parte del equipo de fútbol y que eran los chicos más populares y codiciados de la escuela. Al parecer, en palabras de Rika, Shaoran era el más caliente, "el macho alfa", pero como eran completos jugadores sólo se quedaban con una chica el tiempo suficiente para meterse en sus pantalones. Me limite a sonreír cuando me dijo eso. Yo sabía todo sobre Shaoran. Él nunca había estado con muchas chicas. En realidad, no teníamos ningún secreto el uno al otro; él admitió abiertamente que no quería una novia. Siempre bromeó con que yo era la única chica para él y que las otras sólo las usaba para algo de diversión porque yo no estaba interesada.
Después de la clase de Historia camine con Rika para el almuerzo. Tan pronto como entre en la cafetería la sala se quedo en silencio. Me volví hacia Rika con una mueca, ella sólo enganchó su brazo en el mío y me jalo hacia la fila del almuerzo.
-Ya no tengo hambre- gemí, mirando la amplia gama de alimentos que tenían disponibles. Podía oir a la gente susurrando detrás de mi.
-Hola Sakura bear ¿cómo fue tu mañana?- Shaoran pregunto de pronto detrás de mi, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura y jalándome hacia atrás sobre su pecho. Solté un suspiro de alivio por la seguridad que me hacía sentir cuando estaba cerca de mi y descanse la cabeza sobre su hombro.
-Estuvo bien- murmuré viendo y recordando que Rika estaba conmigo.
-Ehh... Shaoran, esta es Rika. Rika, Shaoran- agite mi mano en torno a la introducción a pesar de que probablemente sabían quien era el otro, pero por otro lado quizás Shaoran no sabia quien era ella, ya que ella estaba en mi clase, sus caminos probablemente nunca se cruzaron.
-Hola, Rika ¿has estado cuidando de mi Sakura por mi?- pregunto cortésmente con una sonrisa. Ella sólo continúo mirándolo como si él no hubiera hablado.
-O...kay- musitó, riendo entre dientes.
-Tienes un efecto sobre las chicas de esta escuela. Todas ellas me odian- le susurré.
-Ellas no te odian. Estas siendo paranoica- contestó, dándome un apretón tranquilizador.
-Creo que te equivocas.- respondí girándome un poco y señalando disimuladamente alrededor.
Shaoran miro alrededor y noto que todas las chicas me estaban dando miradas llenas de odio y celos, pero todas ellas le sonrieron tan pronto sus ojos fueron en su dirección.
-¡Oh! Está bien, quizás no debería abrazarte, entonces- sugirió, apartándose y sonriéndome.
-¡Vuelve aquí Shaoran!- dije con miedo de que me dejara sola. Se rió malvadamente mientras lanzaba su brazo alrededor de mi hombro antes de cargar dos platos de ramen en mi bandeja y empujarme a la caja registradora. Metí la mano en mi mochila por mi cartera pero él ya había entregado el dinero.
-¿Entonces Rika, a ti y a Sakura les gustaría venir a sentarse con nosotros?- preguntó, asintiendo con la cabeza hacia la mesa más grande en el extremo de la cafetería. La que estaba llena con las personas más populares de la escuela, chicas y chicos por igual.
-Claro- contesto Rika, con los ojos abiertos como platos. Se veía tan emocionada que probablemente estaba luchando con la urgencia de saltar arriba y abajo.
Shaoran nos condujo hasta la mesa.
- Hagan lugar para Sakura y su amiga- ordenó, agitando la mano. Inmediatamente, todo mundo se recorrió para hacer dos lugares extras.
¡Guau, en serio era como un macho alfa, les dice salten y todo mundo se pregunta que tan alto!Lo observe impresionada, él no era de los que abusaban de su poder pero le agradaba dar esa imagen.
-Hey, Sakura. Estoy deseando que llegue el próximo periodo- un chico dijo dándome un guiño astuto.
-¿Qué tienes en el próximo periodo?- pregunto Rika.
-Deportes- dije emocionada.
-Dejame ver tu horario de nuevo- dijo Rika, tendiendo su mano con expectación. Lo saque de mi bolsa y lo puse en su mano extendida. Ella lo reviso de nuevo.
-¡Hey también tengo Francés y Literatura Inglesa contigo!
-Oh yo también tengo Deportes en el próximo periodo. A lo mejor podemos ser socios- otro chico sugirió, meneando las cejas y dándome una sonrisa.
Shaoran se tensó visiblemente.
-¡Basta! ¡Dejenla en paz. Ya se los adverti!- Shaoran ladró, mirándolos a todos con una expresión de furia.
Me volví hacia Shaoran esperando me explicara lo que acababa de decir. ¿Había advertido a la gente para que se mantuvieran lejos de mi?
Me miro y su rostro se suavizó.
-Sólo estoy cuidando de ti Sakura bear. Tú no quieres tener nada que ver con ellos- explicó, agitando su mano en torno a la mesa hacía sus amigos.
-Ellos son tus amigos – constate sin entender.
-Exactamente, sé como piensan. Así que mantente lejos- dijo seriamente. Antes de poder detenerme lo pateé bajo la mesa, mi pie conecto con su espinilla.
-¡Auch! ¿Qué fue eso?- acusó, inclinándose y frotando su pierna, frunciendo el
ceño hacia mi.
-Por hablar mal de tus amigos. Puedo hablar con quién yo quiera. Por favor, no comiences toda esta cosa de nuevo- rogue, dándole mi cara de cachorrito que sabia no podía resistir.
Resopló y negó con la cabeza.
-¡Bien! Habla con quien tú quieras. Sal con quien quieras. Sólo no vengas llorando conmigo cuando todo salga mal- chasqueó, apartando su plato de comida furiosamente, levantándose de la mesa y yendo en dirección a la salida.
¿Estaba enojado conmigo? ¿Qué hice? ¡Él era quien estaba siendo exagerado al ser tan posesivo y sobreprotector!
Mire su espalda en retirada, confundida en cuanto a lo que acababa de pasar. Pero sabia que no podía dejarlo estar molesto conmigo, amaba a este chico con todo lo que tenía. Instintivamente, salte fuera de mi silla y corrí detrás de él. Cuando me acerque lo suficiente salte sobre su espalda, envolviendo mis brazos con fuerza a su alrededor, tomándolo por sorpresa y casi derribándolo. Me pase al frente quedando cara a cara, aún colgada de su cuello. Me pare de cuclillas y besé un lado de su mejilla sin apartarme hasta que lo hice reír en voz baja. Sonreí contra su rostro porque sabía que todo estaba olvidado y perdonado. Un plan se formo en mi cabeza, aprovechando que el estaba distraído, abrí la boca y chupe sobre la piel suave de su cuello, dejándole un chupetón.
-Lo siento. No quería ser desagradecida. Sé que estás cuidando de mí- le dije.
Su cuerpo pareció relajarse bajo el mio.
-No, yo lo siento Sakura bear, no debería haber hecho eso. Tú puedes hablar con quien tú quieras. Sinceramente, yo sólo estaba tratando de cuidar de ti. Los chicos de aquí no son lo bastante buenos para ti- dijo sacudiendo la cabeza con cierta tristeza.
Suspiré y besé el chupetón sobre su cuello mientras mi estómago gruñía con hambre.
-¿Podemos volver y terminar el almuerzo ahora?- pregunte. Asintió con la cabeza y se dio la vuelta, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura así no tendría que aferrarme demasiado. Cuando regresamos a la mesa, me dejo caer de vuelta en mi silla. Todos estaban mirándonos de nuevo. Me sonroje mientras Shaoran besaba la cima de mi cabeza haciendo que las chicas jadearan y me miraran más airadamente.
Shaoran se sentó frente a mi y de inmediato los ojos de Yamasaki se abrieron como platos.
-¡Santa mierda! ¿La dejaste marcarte?- grito Yamasaki señalando el cuello de Shaoran.
-¿Marcarme?- Shaoran repitió confundido, pasando su mano sobre su cuello.
-¡Sí, ella te dio un chupetón!- declaró Yamasaki riendo.
Shaoran disparo sus ojos hacia mi.
-¡No lo hiciste!- acusó con una sonrisa.
Asentí en respuesta, tratando de no reírme de nuevo. Sólo rodo los ojos y tiro del cuello de su camisa para cubrirlo. Él siempre estaba haciéndome esto a mi así que era una retribución. Desde que tenia diez años cuando él aprendió como hacerlos por primera vez, me inmovilizaba y me daba un chupetón casi todas las semanas. Siempre decía que estaba marcando su territorio como un gato marca con su aroma.
Llego la hora de la clase de Deporte y ya estábamos corriendo en la pista, lo que era genial para mí. Me encantaba correr. El único problema era que no tenía ningún uniforme de deportes porque había estado de vacaciones por un mes. Rika me dejo sus pantaloncillos cortos pero yo era más alta que ella por lo que realmente eran muy, muy cortos. Y ni siquiera tenía una camiseta que usar. Agarre mi teléfono celular y le mande un texto a Shaoran preguntándole si tenía una de repuesto. Un par de segundos después me texteó que me esperaría fuera del vestuario de las chicas. Todo mundo estaba listo por lo que todos hicieron su salida. Cuando camine tentativamente fuera de la puerta, vi a Shaoran recargado allí esperándome.
-¡Aquí!- Lanzo una enorme camiseta blanca hacia mí.
-¡Apresúrense, o serán quince flexiones para los dos!- el profesor grito volviéndose hacia la puerta.
Rápidamente me quite mi camisa y la reemplace con su camiseta de deportes luego me volví hacia los vestuarios y guarde mi camisa junto con mis cosas. Cuando me volví hacia Shaoran, lo vi parado allí con una expresión de dolor en el rostro.
-¿Qué pasa?- pregunte, haciendo un nudo en la parte de atrás de su camiseta para hacer que quedara a mi medida. Sólo negó con la cabeza pero no respondió. La razón me golpeó rapidamente, sabía lo que estaba mal con él. Simplemente me había quitado la camisa enfrente de él. ¡Magnifico Sakura! Pero no era para tanto, de acuerdo, me había visto en traje de baño muchas veces, así que en realidad era casi lo mismo. ¿Entonces, por qué estaba mirándome de esa manera? Me volví y corrí hacia el campo, restandole importancia a su evidente malestar.
-Ya corre- grite sobre mi hombro porque él todavía estaba de pie inmóvil fuera de los vestuarios.
Se suponía que teníamos que correr una milla, que eran cinco vueltas al circuito. Corrí tan rápido como pude. Necesitaba un buen comienzo porque ese chico era un corredor rápido. Después de un minuto lo escuche ponerse detrás de mi.
Cuando me paso, golpeó mi trasero haciéndome sobresaltar por la conmoción y el ligero escozor.
-Ponte al día con ese entrenamiento lento o tendrás que comprar la cena esta noche- se rió.
Tome una respiración profunda e impulse mis piernas más rápido. Lo alcance pero en realidad creo que él me dejo, no había manera de que lo atrapara si él quería irse. Corrimos uno al lado del otro enviando burlas de ida y vuelta, lo mismo que cada mañana cuando nos encontrábamos.
Ahora estábamos en nuestra ultima vuelta y silenciosamente le agradecía a Dios porque ya estaba completamente agotada.
-¿Qué tal si hacemos una apuesta?- sugirió Shaoran, sonriendo.
¡Oh no, siempre perdía sus apuestas!
-¿Qué tipo de apuesta?-pregunte vacilante. Podía sentir el sudor corriendo por mi espalda debido al esfuerzo. Estábamos completamente solos porque nadie más se estaba tomando esto en serio; todos estaban paseando, charlando o teniendo un trote pausado.
-Ok bueno si yo te gano, tienes que besar a alguien de mi elección. Si tu me ganas entonces besaré a alguien de tu elección. Un beso adecuado, con lenguas- sugirió, sonriéndome.
Mire el final de la pista preguntándome si realmente podría correr más rápido de lo que ya lo estaba haciendo porque sabia que él podía. Ahora nos estábamos acercando a la marca de los cien metros. Rápidamente repase mis opciones. En realidad, no quiero besar a nadie pero si gano la apuesta, Shaoran tendrá que besar a Rika, y ella estará feliz. El reto me conquisto.
-¡Ok, trato!- acordé, mientras lo chocaba con mi cadera haciéndolo perder el paso. Necesitaba cualquier ventaja que pudiera conseguir cuando competía con él. Corrí tan rápido como pude. Mis piernas estaban bombeando tan rápido que apenas podía sentirlas. No quería arriesgarme a perder la concentración para mirar sobre mi hombro y ver donde estaba así que me concentre en la meta y en la victoria que estaba al alcance...
De repente, aparentemente de la nada, me paso campantemente y cruzo la linea. Ni siquiera estaba cerca, debe haberme dejado por unos diez metros.
Cruce la linea también pero no dejamos de correr de inmediato, sólo desaceleramos hasta un trote y corrimos un poco más de tiempo. Estaba completamente exhausta, me deje caer sobre la hierba, tumbándome sobre la espalda bajo la sombra de un árbol, jadeando por aliento. De pronto se dejo caer encima de mi, todo su cuerpo presionandome contra el frío y duro suelo haciendo que la hierba me hiciera cosquillas en mi espalda desnuda. Sorprendentemente él no pesaba así que debía estar manteniendo su peso para no aplastarme.
Se rió mientras trataba de quitármelo de encima pero mi cuerpo estaba agotado y mis músculos se rehusaban a cooperar.
-Gane- se burló, sacudiendo la cabeza como un perro haciendo que el sudor goteara sobre mi, cayendo sobre mi mejilla.
-Tú siempre ganas- quizás algún día encontremos una apuesta que no sea tan unilateral. ¡En caso de que no lo hayas notado, soy una chica, tengo las piernas más cortas!- dije sin aliento.
-Me di cuenta- contesto con una sonrisa maliciosa. Lo empuje juguetonamente de nuevo pero sólo se rió y me sonrió.
-Así que, sobre mi premio...
-¿Quién es?- dije resignada- Que no sea un profesor o algo así porque no lo haré. ¡Y por favor que no sea una chica!- suplique y lloriquee al mismo tiempo.
-¡No, te lo pondré más fácil que eso!- contesto juguetonamente.
Cerré los ojos preguntándome porque había hecho esto en primer lugar. Sus apuestas nunca iban bien para mi.
-Entonces ¿a quien tengo que besar?- repetí expectante y con cierto temor.
Me estaba enfriando ahora y en realidad estaba comenzando a sentir el suelo frío y el viento. Me estremecí y envolví mis brazos alrededor de su cintura, jalándolo un poco más cerca para utilizar su calor corporal. Cada centímetro de él presionado contra mi mientras su calor se filtraba en mi, su aliento caliente abanico a través de mi rostro y sonreí cuando reconocí el dulce aroma del caramelo sabor chocolate, su favorito. Él sonrío y limpio el sudor de mi frente.
-¿Shaoran? ¿A quién tengo que besar?- repetí, con ganas de cambiar el tema en caso de que realmente pudiera leer mi mente y supiera que me moría de miedo.
-Un beso en toda regla con lenguas- aclaro, mordiendo su labio. Asentí con la cabeza y mire hacia un costado avergonzándome de solo pensar lo que debía hacer con un completo desconocido.
-Yo- susurró, inclinando la cabeza lentamente.
Me congele. ¿Qué? ¡Iba a besarme! ¡Mi mejor amigo iba a besarme! Estaba a centímetros de mi, podía sentir su aliento a través de mis labios. Estaba congelada, sorprendida de que esto estuviera pasando.
De repente se movió y agarro mi barbilla, giro mi cara a un lado y chupo fuerte sobre mi cuello. Me reí ante la sensación, siempre me hacia reír cuando hacia esto. Levante las manos tratando de quitármelo de encima pero simplemente agarro mis muñecas, las sujetó por encima de mi cabeza y siguió succionando en el mismo lugar. Después de un par de segundos se aparto y miro, asintiendo con la cabeza con una expresión de satisfacción en el rostro.
-¿Qué fue eso?- pregunte, riéndome de nuevo.
Se veía muy satisfecho de si mismo.
-Simplemente marcando mi territorio- respondió, besando mi frente, quitándose de encima de mi y levantandome. Comenzamos a caminar de regreso y echo su brazo alrededor de mi hombro.
-¿Tienes frío?- preguntó. Asentí en respuesta.
-¿Así que era una broma?- pregunté, en voz baja. Enrealidad,noqueríaquelo besara ¿verdad?
-Aquí- se quito su camiseta, envolviendola alrededor de mi espalda para mantenerme un poco más caliente. Mantuve el rostro hacia delante y trate sin éxito de mantener los ojos fuera de su cuerpo. Tenia sudor en todo su pecho y vi una gota de sudor hacer su camino por sus abdominales. Antes de saber lo que estaba haciendo, extendí un dedo y la limpie dejando mi mano allí un segundo más de lo necesario.
¿Qué fue eso? Apreté los dientes y lo mire. Tenía esa expresión de dolor otra vez como la de fuera del vestuario.
Sonreí débilmente.
-Lo siento, tú, ehh... tenías un bicho sobre ti- mentí sin convicción.
-Bueno gracias por deshacerte de eso por mí- dijo en voz baja antes de aclarar su garganta.
-¿Quieres ver una película esta noche? ¿Ordenar una pizza?- preguntó, afortunadamente cambiando de tema después de la rara escena tocando su pecho que acababa de hacer.
Sonreí ante la idea. ¡Claro que sí! Amaba las noches de película. No había tenido una en un mes. Ya que había estado en Inglaterra visitando a los parientes de mi padrastro.
-Sí, definitivamente. Tú trae el helado y yo las palomitas de maíz- sugerí sonriendo.
Ese era el trato habitual.
-Tengo Actividad Paranormal 3. La compre ayer.
-¿En serio? ¿Por qué compraste eso? ¿Odias las películas de terror?- respondí confundida. Se encogió de hombros.
-Sabía que querías verla.
Suspiré felizmente. Me encantaban todos los aspectos de mi mejor amigo, era tan dulce y atento todo el tiempo.
-¡Si, mientras no te burles de mi por saltar, gritar o algo- negocie, mirándolo con suspicacia.
-Hey, ¿cuando me he reído de ti por brincar durante una película?- pregunto, fingiéndose herido y apretando mi hombro.
-¡Ehh, déjame pensar! ¡Cuando miramos "El exorcista" y "Luces del más allá"!
¡Oh, qué hay de la vez que miramos "Están entre nosotros". Te reiste de mi por días por eso!- señale.
Estallo en risas.
-¡Oh sí! Dios, eso fue tan gracioso. Deberías haber visto tu cara. "¡Shaoran! ¡Estoy tan asustada! ¡Revisa el armario!" Fue tan chistoso- dijo, riendo fuera de si, haciendo una mala imitación de mi voz cuando cito mis miedos palabra por palabra. Golpee su pecho desnudo más fuerte de lo que esperaba, haciendo un sonido de bofetada.
-Ouch, Sakura bear, eso duele- bromeó, frotando su pecho todavía riendo.
-Oh, lo siento ¿ te duele mucho?- dije mientras extendía la mano y frotaba su pecho donde lo había golpeado. Su piel se sentía tan suave y cálida bajo mi mano, que no quería quitarla. Aparte mi mano preguntándome que estaba mal conmigo hoy. Entonces, estábamos de vuelta en los vestuarios, sonreí mientras hacia mi camino hacia el vestuario de chicas.
-Me llevaré esto a casa y lo lavaré por ti- sugerí, desatando el nudo en la parte trasera de su camiseta que llevaba puesta.
Comencé a alejarme pero él agarro mi mano haciéndome volverme para mirarlo.
-La respuesta es no, Sakura. No estaba bromeando- me sonrió, luego se dio la vuelta y se alejo, dejándome de pie allí confundida.
¿No estaba bromeando sobre qué? ¿La película? ¿No burlarse de mi? Decidi no darle importancia y me dirigí a las duchas sin molestarme en preocuparme al respecto, Shaoran era bastante complicado a veces.
-Hey, Sakura, ¿te gustaría hacer una prueba para animadora? Tenemos una vacante- una chica rubia chillo cuando terminaba de vestirme.
-Um, no gracias. En realidad, no pretendo unirme a ningún club este año- sonreí cortésmente, negando con la cabeza.
-Oh bien, sabes que las porristas salen con los chicos más calientes. Shaoran esta en el equipo de fútbol. Si quieres salir con él tienes que ser una animadora para que te note- dijo un poco bruscamente.
Fruncí el ceño ante esa declaración.
-No necesito ser porrista para que mi mejor amigo me note.
-Mejor amigo, si claro. Vi el modo en que ustedes dos actúan. Tú lo marcaste por amor de Dios y ni siquiera le importa. Si alguna de nosotras hubiera hecho eso habría enloquecido- chasqueó, mofándose de mí.
-Sólo era una broma, sabia que lo haría reír, me recogí el cabello en un moño de nuevo.
De repente, ella jadeó.
-¿Qué diablos es eso?- pregunto, señalando mi cuello.
Mire sobre los espejos para ver un gran chupetón púrpura sobre mi cuello.
-¡No puede ser! Esto va tardar una eternidad en irse.- me queje, tocándolo suavemente, como si así pudiera hacerlo desaparecer.
-¿Shaoran te hizo eso?- la chica pregunto con los ojos como platos. Arrugue la nariz y asentí. ¡Ya verá! Voy a esperar hasta que este dormido y saltaré sobre él esta noche.
-Guau, nunca lo había visto marcar a alguien antes- la chica dijo en voz baja.
-Debes de ser un polvo impresionante- musitó, mirándome con los ojos muy abiertos.
La mire sorprendida y enrojecí en segundos.
-¡Es mi mejor amigo! Sólo era una broma eso es todo, nunca he dormido con él.
Bueno, esa declaración no es estrictamente cierta, he dormido con él un montón de veces, pero nunca he tenido relaciones con él. De hecho, nunca he tenido relaciones con nadie. En realidad, nunca había hecho más que besar a mi ex novio. La chica me miro con una expresión de incredulidad en el rostro, claramente no creía una palabra de lo que dije. Luego se giro y salió corriendo, luciendo como si estuviera apunto de llorar. Fruncí el ceño al no tener ni idea de que había dicho mal.
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CONTINUARA…
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Aclaraciones
Sakura bear es un apodo cariñoso que Shaoran le da a Sakura haciendo alusión a la popular marca de ositos de peluche por lo tanto está en su idioma original.
El undécimo grado es el equivalente a la preparatoria o bachillerato del sistema educativo.
