CAPITULO 2

El resto del día pareció volar. Me divertí mucho con Rika en nuestra siguiente clase juntas e intercambiamos números. Le pregunte sobre la chica del gimnasio y dijo que aparentemente Yuri había salido con Shaoran un par de veces, ella quería estar con él, pero él se rehusaba a tener una relación formal. No estaba sorprendida por esa revelación en absoluto, era normal en Shaoran, sin compromisos.

Cuando llegue a casa le dije a mi mamá y a mi padrastro, que Shaoran vendría esta noche y que íbamos a ordenar pizza. Estaban bien con ello como siempre. Shaoran prácticamente vivía en nuestra casa. Se quedaba en nuestra casa todos los miércoles, sábados y domingos. Siempre lo había hecho desde que éramos niños.

Después de ducharme y cambiarme a mi pijama rosa. Shaoran llamó a la puerta de mi habitación.

-Hola, Sakura bear- saludo, entrando como si fuera el dueño del lugar, como siempre, dejando caer sus cosas sobre la silla.

-El helado está en el congelador, como prometí. Traje de galletas con crema y sorbete de chocolate porque sé que nunca puedes decidir cuál es tu preferido.

Sonreí emocionada y le puse mi teléfono celular en la mano.

-Ordena la pizza- chille, tomando su otra mano y jalándolo de mi cuarto a la cocina mientras él hacía nuestro pedido.

Después de meter algunas palomitas de maíz en el horno del microondas, me senté en el mostrador de la cocina y él estaba de pie de espaldas a mí, recargado contra el mostrador entre mis piernas. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y descanse mi barbilla sobre su hombro, presionando mi pecho en su espalda. Él estaba frotando mis pantorrillas con sus pulgares mientras ambos veíamos el horno de microondas girar. Suspiré felizmente, esto se sentía tan bien. Extrañaba esto.

-¡Hola Shaoran! ¡Te extrañé!- mamá vitoreó, entrando en la cocina y tirando de él en un gran abrazo.

-Y yo a usted señora Nadeshiko- contesto, dándole su sonrisa encantadora. Le tendió una mano a mi padrastro.

-¿Sr. Fujitaka, cómo estuvo su viaje?- mientras él estrechaba la mano de Shaoran con una sonrisa cálida.

-Genial hijo, fue genial. ¡Lástima que tuve que volver, pero para ser honesto no creo que pudiera seguir soportando los lloriqueos de Sakura!- bromeó, dándome en las costillas juguetonamente. Hice un puchero a modo de queja y vacié nuestras palomitas de maíz en un tazón. Mi mamá simplemente se rió como si fuese lo más gracioso.

- ¿Lloriqueos? ¿Sobre qué?- Shaoran pregunto, obviamente confundido, mirándome con curiosidad.

El Sr. Fujitaka se rió.

-Tú, por amor de Dios "¡Extraño a Shaoran! ¿Cuando nos vamos a casa, quiero ver a Shaoran? ¿Por qué no funciona mi teléfono, quiero hablar con Shaoran? "- dijo imitando mi voz y riendo. Shaoran rió también y puso su brazo alrededor de mi hombro.

-¡No es cierto! No estaba lloriqueando. Sólo lo extrañaba un poco, eso es todo. ¡Un mes es demasiado tiempo!- replique, lanzando algunas palomitas calientes sobre él. Las atrapó y se las comió, todavía riéndose para sus adentros. En realidad, sabía que había sido una molestia pero en mi defensa un mes era demasiado tiempo para estar sin uno de los abrazos de Shaoran.

-Bueno, que tengan una buena noche. Nosotros saldremos a cenar- dijo mamá, dándonos a ambos un beso en la mejilla.

Justo entonces sonó el timbre de la puerta.

-La pizza esta aquí - grito desde el pasillo el Sr. Fujitaka. Corrí hacia la puerta principal, agarrando mi bolso al pasar.

-No es necesario, la tengo- dijo él mientras me pasaba la pizza y besaba mi frente.

Sonreí agradecida. Cuando de padrastros se trataba, sabía que tenía uno genial. Amaba mucho a mi mamá y a mí. Sólo tenía siete cuando se juntaron, me crió y me trato como si fuera su hija. El Sr. Fujitaka era el único padre que había conocido. Mi verdadero padre no era más que un mujeriego que no estaba interesado en estar en mi vida y que se salto la ciudad cuando se entero de que mi mamá estaba embarazada. Mi mamá y el Sr. Fujitaka intentaron tener otro bebé pero entonces se enteraron de que él no podía tener hijos. Debido a ello me consintió mucho.

Una vez que mis padres se fueron, Shaoran y yo llevamos la comida y las palomitas a mi habitación. Después de comer la pizza, nos pusimos al día sobre todo lo que nos habíamos perdido el último mes. Finalmente pusimos el DVD como a las nueve y media. Shaoran se puso su pijama, lo que básicamente significaba que se había quitado los pantalones y la camiseta, siempre dormía en sólo sus bóxers, y saltó a la cama junto a mí.

La película era de miedo, mucho miedo. En algún momento presione mi cara con tanta fuerza sobre su pecho que se me entumió la nariz. Tenía un brazo alrededor de mí, así que paso su otro brazo para sostener la parte trasera de mi cabeza, enredando sus dedos en mi cabello.

Finalmente la película terminó. Levanté la vista hacia él, esperando la risa que siempre venia después de que veíamos una película de terror. Pero no se rió, en cambio, me miro, contemplo cada parte de mi rostro. Mi respiración comenzó a acelerarse debido a que algo parecía diferente, no podía asegurarlo pero por alguna razón de repente me di cuenta de lo guapo que era. De cómo se sentía su piel contra la mía. De cómo su mano se apretaba en la parte posterior de mi cabello haciendo que mi estómago revoloteara. El aire parecía cargado con algo, de algún modo cada vez más pesado, haciendo mi respiración más superficial.

¿Qué está mal conmigo? ¡Sé que no lo he visto en un mes pero por Dios esto es una locura!

De pronto, él reacciono como si acabara de salir de una especie de trance.

-Iré por el helado- murmuró, saliendo de la cama y pausando la película antes de salir de la habitación.

Me senté, pasando una mano sobre mi cara, un poco aturdida en cuanto a lo que estaba pasando. ¿Qué está mal conmigo hoy?

Él sonrió mientras entraba de vuelta en la habitación.

-Entonces, ¿cuál será Sakura bear?- preguntó, sosteniendo dos cajas de cartón hacia mi. Forcé una sonrisa, ignorando la confusión que parecía estar asentándose sobre mi. Obviamente, él no había sentido nada porque estaba actuando normalmente, así que quizás sólo estaba cansada o algo.

-Hmm, me quedo con el sorbete de chocolate- elegí, tomándolo y cavando.

Se dejo caer a mi lado, hablando animadamente sobre sus prácticas de fútbol.

-Así que, tengo algo que quiero pedirte- dijo de pronto luciendo serio. Inmediatamente me tense, Shaoran nunca se ponía serio. Levanté una ceja, esperando a que continuara. Él se aclaró la garganta.

-Me preguntaba si... bueno... ahora que vas a mi escuela, pensé... bueno ¿me preguntaba si tal vez tú querrías usar mi numero?- pregunto, tropezando con sus palabras mientras miraba su helado.

-¿Usar tu número? ¿Qué número?- pregunté extrañada y tomando mi oportunidad para robar un poco del helado de su bote.

Sólo se rió y extendió su mano, tomando mi medio comido tubo de helado y dándome el suyo.

-No sé porque siquiera te hago elegir, siempre terminas comiéndote el mío también- bromeó, riéndose de nuevo. Me limite a sonreír con aire de culpabilidad excavando en las galletas y la crema.

-A sí... ¿qué estaba diciendo?. Sabes que estoy jugando en el equipo de fútbol

¿verdad?. Bueno, ahora que vienes a mi escuela se espera que asistas a los juegos. Todo mundo va y siempre hay una fiesta después- hizo una mueca frotando la parte trasera de su cuello.

-Está bien, me encantaría verte jugar. Nunca te he visto jugar apropiadamente antes - conteste sonriendo.

Se limito a asentir con la cabeza.

-Sí, así que... bueno, los chicos tienen esta cosa donde tienen que darle su camiseta a su novia para que la use, ya sabes, para mostrar su apoyo- murmuró.

-Pero nunca he tenido una novia. Así que me preguntaba si tú querrías usarla por mí. Ya sabes... para…¿Animarme?- pregunto, frunciendo el ceño, claramente incómodo.

Sentí la sonrisa de orgullo estirarse a través de su rostro.

-¡Por supuesto que lo haré! Yo ya soy tu fan número uno- declaré, regalándole una sonrisa.

Me miró y sonrió.

-Gracias.

Bostece. Todavía no me había recuperado de la falta de sueño de la noche anterior.

-Estas cansada. Apagaré la luz- dijo, tomando los helados casi terminados y echándolos a la basura. Encendí la luz de la mesita mientras apagaba las luces del techo. Lo miré caminar de regreso a la cama y tumbarse junto a mí.

Era hermoso, por dentro y por fuera. Realmente lo había extrañado mucho. Me moví más para que el pudiera meterse y envolver sus brazos alrededor de mi como de costumbre, atrayéndome hacia su pecho. Ambos estábamos tumbados en nuestros lados, uno frente al otro, nuestros cuerpos tocándose. Él estaba contemplándome de nuevo.

-¿Qué está mal?- pregunté en voz baja. Había algo que quería decirme, me di cuenta, lo conocía muy bien.

-Sobre la apuesta de antes- susurró, moviendo su rostro un poco más cerca del mío.

Mi corazón se aceleró. ¡Es verdad, olvidé la apuesta! En realidad, no quería que lo besara ¿verdad? Podía sentir su dulce y cálido aliento soplando a través de mi rostro.

-¿Si?- grazné, nerviosamente. ¿Qué iba a hacer si me besaba? Era una apuesta, nunca nos retractamos de una apuesta y el ganó limpiamente. Él hubiera besado a quien yo eligiera si el resultado hubiera sido diferente.

-Quiero reclamar mí premio- susurró, rodando hacia delante un poco por lo que ahora estaba medio debajo de él, su pecho presionado contra el mío, clavándome a la cama.

-¿Shaoran qué hac...?- gemí, pero él estaba moviendo su cabeza hacia mi. Me congelé. No sabía que hacer así que no hice nada.

Suavemente sus labios rozaron los míos, tan ligeramente que apenas pude sentirlo. Se apartó para mírame de nuevo.

-¿Puedo besarte?- susurró con voz ronca, su voz sonaba tan bien.

-¿Por la apuesta?- pregunté, todavía confundida. ¿Por qué habría de querer besarme en primer lugar? Él asintió con la cabeza, luciendo un poco triste por algún motivo.

-Umm... de..de acuerdo.-dudé.

Tan pronto como las palabras dejaron mi boca, llevo sus labios a los míos, besándome con ternura y pasión. Dios mío se sentía tan bien. Sus suaves labios encajaban con los míos perfectamente. Pasó su lengua a lo largo de mi labio inferior y abrí la boca sin saber muy bien qué hacer. Sentí su lengua deslizarse y masajearse con la mía suave y lentamente. Era increíble y no pude evitar gemir en su boca. Nunca me habían besado así en mi vida. Había besado antes, pero esto, esto era completamente diferente.

Subí los brazos y los envolví alrededor de su cuello, enredando mis manos en su pelo, tratando de acercarlo más a mí. Hizo un pequeño gemido en la parte posterior de su garganta que hizo que mi cuerpo comenzara a temblar. Se apartó sólo para besar a lo largo de la linea de mi mandíbula y el cuello, haciéndome gemir al mismo tiempo. Hizo su camino de vuelta a mi boca y lo besé siguiéndole el ritmo. Sentí su mano serpentear por mi pierna hasta descansar sobre mi cadera antes de deslizarse suavemente bajo mi camisa y pasar sus dedos a través de mi abdomen y costados. Todo mi cuerpo temblaba con un sentimiento que apenas entendía.

Cuando sus dedos trazaron mi cadera de repente me di cuenta de lo que estaba haciendo. ¡Estaba haciéndolo con Shaoran! ¡Su mano está bajo mi camisa! Era Shaoran, mi mejor amigo. ¿Qué estoy haciendo? Ni siquiera le gustaba de esta manera ¿no? De mala gana saque mis manos de su pelo. Las puse en su pecho y le di un pequeño empujón.

Inmediatamente retrocedió mirándome por un par de segundos antes de tomar una respiración profunda y sentarse.

-Lo siento, Sakura. Lo siento mucho- gruño, subiendo sus manos para cubrir su rostro. Se veía realmente molesto. Extendí una mano para quitar las manos de su cara. No me gustaba cuando escondía sus emociones de mi, hablábamos de todo, no teníamos secretos. Necesitaba saber de qué se trataba todo esto.

-¿Qué fue eso? ¿Por qué hiciste eso? Quiero decir... No es que no fuera bueno porque lo fue... pero, quiero decir... ¿Qué..?- tartamudeé, confundida y apenada.

Podía sentir el sonrojo quemando mis mejillas y estaba secretamente agradecida de que sólo estuviera la luz de la mesilla por lo que no seria demasiado notable.

Él tragó saliva.

-No lo sé. No debería haber hecho eso. Lo siento, por favor perdóname- rogó, mirándome con el horror puro reflejado en el rostro. Espera ¿por qué se ve tan horrorizado? ¿Oh Dios mío, besaba tan mal? ¿Soy tan repulsiva para él que esta horrorizado por haberme besado? Inmediatamente estaba aterrorizada de que esto arruinara nuestra amistad.

-Shaoran, no te preocupes por esto. No debería haber ocurrido, sólo dejémoslo así ¿de acuerdo? No quiero que las cosas cambien entre nosotros, eres mi mejor amigo no puedo perderte- dije, comenzando a llorar.

Me atrajo más cerca de él y me dejo llorar sobre su pecho.

-No puedo perderte tampoco - susurro, besando la cima de mí cabeza.

Me apreté para mirarlo.

-Sólo pretendamos que esto nunca paso ¿de acuerdo?- sugerí. Él limpió mi rostro mostrando una pequeña sonrisa triste.

-Ok, Sakura bear. Se movió y se acomodó sobre su espalda, acercándome más a su lado con su brazo en torno al hueco de mi cuello. Se inclinó y apago la luz.

Enterré mi cara en su pecho y respiré su hermoso aroma, tratando de tranquilizarme. Las hormonas corrían por todo mi cuerpo. Parte de mi mente estaba gritándome que lo agarrara y besara de nuevo, que pasara mis manos sobre su cuerpo perfecto. Pero la otra parte, la parte sensible, estaba diciéndome que cerrara los ojos y me durmiera, y que en la mañana me olvidaría incluso de que esto pasó. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, luchando con los impulsos de mi cuerpo me quede dormida en sus brazos, escuchando el latido de su corazón.

Cuando abrí mis soñolientos ojos por la mañana, la primer cosa que vi fue a él mirándome. Se veía cansado. Seguí el círculo negro bajo sus ojos con mi dedo.

-¿No dormiste bien?- pregunte, tratando de ignorar con todas mis fuerzas la parte de mi que estaba diciendo que saltara sobre él y lo besara de nuevo.

Sonrió débilmente pero no llego a sus ojos.

-En realidad no. Estaba un poco preocupado.

-¿Preocupado? ¿La película te asusto?- bromeé, riendo.

Se rió y me hizo cosquillas, haciéndome retorcer.

-No, Sakura bear, no me asustó. Fuiste la única que lloriqueó y habló en sueños toda la noche- contestó, de pronto parecía triste de nuevo.

-¿Lloriqueé y hablé?- pregunté confundida. Volví a pensar en el sueño que había tenido anoche. Era sobre Shaoran, que me decía que no podía ser más mi amigo, entonces se giraba y salía corriendo y no importaba lo rápido que corrí tras él, no podía alcanzarlo. Sacudí la cabeza tratando de despejarla. ¿Qué había dicho en sueños?

Shaoran corrió el cabello que caía sobre mi rostro suavemente.

-Decías que todo estaba arruinado. Y me llamabas llorando- susurró, tirando su brazo apretadamente alrededor de mí. No podía hablar.

-¿He arruinado todo, Sakura? Por favor, dime que podemos olvidar lo que paso anoche, por favor- suplicó, mirándome a los ojos.

Asentí con la cabeza y trate de sonreír. Lo olvidaría, lo haría por mí. Amaba demasiado a Shaoran como para dejarlo salir de mi vida.

-Por supuesto que podemos. ¿Por qué no vuelves a dormir? Podemos omitir la carrera de hoy y tener una hora extra en la cama- sugerí, poniendo mi cabeza de vuelta sobre su pecho. Lo escuche suspirar de satisfacción, lo mire para ver que había cerrado los ojos y una sonrisa tiraba de las esquinas de su boca.

El siguiente par de días fueron un poco tensos. Shaoran no me tocó mucho, no puso su brazo alrededor de mi hombro o sostuvo mi mano como siempre. Era raro y extrañaba su contacto. No quería decir nada al respecto así que sólo me aguante. Para el viernes no pude soportarlo más, la pérdida de su contacto estaba empezando a afectarme.

Estaba caminando a clases con Rika, no había hablado con ella sobre lo que había pasado entre Shaoran y yo pero ella se dio cuenta de que parecíamos estar actuando un poco diferente alrededor del otro. Lo vi caminar hacia mí acompañado de Eriol así que me metí en su camino por lo que él tendría que parar.

-Hey Sakura bear ¿todo bien?- preguntó, con una gran sonrisa. Asentí con la cabeza y envolví mis brazos alrededor del él, abrazándolo con fuerza. No respondió al principio, se quedó allí y luego lentamente envolvió sus brazos alrededor de mí y enterró su cara en mi cabello. Fue todo lo que necesite para tranquilizarme.

-¿Sakura, qué pasa?- preguntó sin aliento, retrocediendo para mirarme.

-Si alguien te molestó juro por Dios que voy a... -comenzó, pero puse mi dedo sobre sus labios para detenerlo.

-Nadie me molestó. Sólo te extrañé este último par de días, eso es todo- expliqué apartándome.

Su sonrisa fue débil. Obviamente sabia de lo que estaba hablando.

-Te extrañe también.- dijo regalándome una mirada tierna.

-¡Vamos Sakura, llegaremos tarde a clases!- Rika gritó, haciéndome saltar.

Shaoran sonrió.

-Entonces, váyanse. Te veo después de la escuela- dijo, dando un paso hacia un lado para dejarme pasar. Le saqué la lengua y comencé a alejarme. Justo cuando lo pase golpeó mi trasero juguetonamente. Suspiré felizmente y me alejé sin decir una palabra. Con la esperanza de que fuera el final de todo esto.

Esta noche era noche de juego. Él nos llevaría esta noche y después me llevaría a mi primera fiesta desde que comencé la escuela. Estaba un poco nerviosa al respecto pero Shaoran dijo que cuidaría de mi. Rika me dijo que al parecer esas fiestas se ponían un poco salvajes.

-¿Entonces, todavía usarás mi numero?- Shaoran preguntó, tomando mi mano para ayudarme a salir de su auto una vez que llegamos a la escuela. No me soltó mientras caminábamos hacia el vestuario de chicos. Sonreí. Todo parecía haber vuelto a la normalidad así que suspiré felizmente.

-Claro, si tú quieres- conteste.

Sonrió.

-Por supuesto que quiero. Eres mi mejor amiga.

Mi corazón cayó un poco pero no sabía por qué. Era su mejor amiga, nada más. ¿Entonces, porque de repente no quería serlo en absoluto? ¿Por qué no podía dejar de pensar en el beso?

Me llevo a los vestidores de chicos con él.

-¡Oye, ella no puede entrar aquí!- alguien grito mientras era arrastrada dentro.

Mis ojos se abrieron como platos. Había chicos medio desnudos por todos lados.

Shaoran rápidamente puso su mano sobre mis ojos.

-¡Vamos, niñita, consigamos esa camisa para ti y luego puedes irte!- dijo riendo, llevándome hacia delante. Podía escuchar silbidos y comentarios que me hicieron sonrojar. Shaoran murmuró algo como "cierren su maldita boca" y luego puso algo en mis manos. Todavía cubriendo mis ojos, me empujo hacia delante de nuevo.

Una vez estuvimos fuera de la puerta, me hablo.

-¿Quieres que te acompañe al campo?- ofreció, tomando mi mano y caminando en dirección al campo.

Lo detuve y me reí ante su dulzura. Siempre había sido así, desde que eramos niños me acompañaba a lugares porque estaba preocupado.

-Creo que puedo hacerlo. – respondí soltando su mano.

-Ok. Te veo después- sonrió y se dirigió de vuelta a los vestidores.

Tan pronto como abrió la puerta, pude escuchar a sus compañeros de equipo tomarle el pelo sobre mí. Sólo sonreí y bajé la mirada hacia lo que estaba sosteniendo. Era una enorme camiseta de fútbol blanca. Le di la vuelta para ver la inscripción sobre la espalda "LI 12". Sonreí y me quité la camisa del uniforme. Deslicé la camiseta sobre mi y salí al campo con una gran sonrisa y me senté con Rika, mirando el juego.

-Hola- una voz masculina dijo junto a mi después de un rato.

-Ehh, hola- contesté, volviéndome a mirarlo. Era alto, muy alto, probablemente alrededor de un metro noventa, pero no era demasiado musculoso. Tenía el cabello negro enmarañado que se extendía sobre su frente y brillantes ojos azules. Tenía una pequeña cicatriz que atravesaba su ceja izquierda. Llevaba una camiseta que se aferraba a su cuerpo y unos vaqueros a medida. De repente me di cuenta de que estaba viéndolo y aparte le mirada rápidamente, volviendo mi atención de nuevo al campo donde el juego aun continuaba.

-¿Así que, estás saliendo con Shaoran Li?- el chico preguntó sonriendo.

¿Por qué todo el mundo piensa eso? Me volví hacia él.

-¿Por qué crees eso?- pregunté confundida. No lo reconocía de la escuela.

-Bueno, estás usando su número. Es trabajo para una novia ¿no?- respondió con una sonrisa. Me miré a mí misma y vi la camiseta de Shaoran que estaba usando, me había olvidado completamente de eso.

-No en realidad. Somos amigos. No estamos saliendo- lo corregí intentando sonreír mirando de vuelta al campo.

-Bueno eso es genial. Soy Daichi- dijo con una sonrisa.

-Soy Sakura- respondí, tratando de ignorar los nervios dentro de mí, mientras pretendía estar interesada en el juego de nuevo. Podía sentirlo mirándome.

-¿Así que vas a Tomoeda?- preguntô, asintiendo con la cabeza hacia el campo.

-Si… pero tú no ¿verdad?- ya sabía la respuesta a esa pregunta, sin embargo. Definitivamente no había estado aquí esta semana. Me di cuenta de que todas las chicas incluso algunas de las madres estaban viéndolo con una expresión de deseo en el rostro.

-No- respondió. Cuando no dio más detalles disimuladamente me apreté de él.

-¡Muy bien Shaoran!- grité, poniéndome de pie.

Vi a Shaoran darse la vuelta para sonreírme, así que lo saludé agitando los brazos desde la banca y volví a sentarme. Daichi se volvió hacia mí de nuevo.

-No están saliendo ¿ehh?- preguntô sonriéndome de nuevo.

-¿Mm?..No- respondí, sin entender a que se debía su insistencia.

Se rió.

-¿Entonces, Sakura tienes algo que hacer después del juego?- preguntó con una sonrisa que hizo que me pusiera nerviosa.

-Ahh…Si, estaré ocupada- respondí, intentando lucir tranquila.

-¿Qué harás?- preguntó, acercándose más a mi por lo que nuestros cuerpos se tocaban.

-Voy a una fiesta con Shaoran- respondí intentando poner un poco de distancia.

Él respiró profundo.

-Ok bueno, supongo que tendré que buscarme a alguien más para salir a cenar- puso mala cara y suspiro mientras se deslizaba por el banco alejándose.

-Lo siento.- dije a modo de disculpas, aunque en realidad estaba aliviada de que se rindiera.

Se rió y negó con la cabeza, luciendo un poco perplejo. Fue entonces cuando Rika volvió corriendo con nuestras bebidas. Vio a Daichi sentado junto a mí y su boca cayó abierta.

-¡Por dios! ¡Eres Daichi Azuma!- ella prácticamente gritó, apretujándose a si misma entre nosotros, casi sentándose en su regazo.

-Si lo soy- respondió con una sonrisa. Ella casi estaba babeando sobre él. Tomé mi bebida y comencé a beber, tratando de meterme en el juego pero fallando miserablemente. No tenia idea de que estaba pasando. El marcador decía que estábamos ganando pero eso era todo lo que sabia. De repente, todos saltaron abucheando y gritando. Miré a todo mundo confundida, preguntándome que me había perdido. Daichi estaba mirándome con una sonrisa.

-¿Qué pasó?- pregunté, confundida.

Negó con la cabeza, con una sonrisa en su cara.

-Foul- explicó.

-¿No sabes nada sobre fútbol americano?- preguntó sonriendo de nuevo.

-¡Sé que estamos jugando con el azul!- él sólo se rió como un loco, tenía una risa muy graciosa.

El juego terminó y habíamos ganado. Shaoran y Yamasaki fueron llevados fuera de la cancha por el resto del equipo por planear y anotar el touchdown final que había ganado el juego.

-Te veo en la fiesta- dijo Rika, levantándose.

-Si-contesté, distraídamente jugando con mi teléfono, leyendo un texto de mi mamá respecto a que ella y mi padrastro no estarían en casa esta noche porque se quedarían en un hotel para celebrar su aniversario. No me di cuenta de que Daichi se había movido junto a mi otra vez. Las gradas estaban casi vacías ahora pero aún tenía que esperar a Shaoran.

-¿A qué fiesta vas a ir?-ronroneó en mi oído, haciéndome sentir incomoda.

-Umm…- no sabía que decir, en realidad ni siquiera sé quién es el.

-¿Entonces, no puedo convencerte de que vengas conmigo a cenar?- pregunto, dándome una cara de cachorrito. Solté un suspiro tembloroso debido a que me estaba poniendo un poco nerviosa, haciendo que mis palmas sudaran un poco.

-En verdad lo siento- respondí, tratando de terminar la conversación. Extendió una mano y me quito el teléfono de las manos.

Él solo se rió y lo sostuvo lejos de mi alcance.

-¡Devuélvemelo!- dije riendo, este chico era raro. Me acerqué rápidamente tratando de arrebatárselo.

-¿Qué hay de mañana en la noche?- preguntó.

Sonreí recordando que mañana era noche de película.

-No puedo, asi que por favor...-dije fallando al intentar quitarle mi teléfono.

-¿El día después?- ofreció, levantando una ceja.

-Ocupada- conteste, riéndome más.

Él solo suspiró sacudiendo la cabeza.

-No voy a renunciar, lo sabes. Siempre obtengo lo que quiero- declaró, mirándome a los ojos. Mi estómago se retorció en nudos ante su confianza. Apostaba a que esa declaración también era verdad.

Justo en ese momento Shaoran subió las escaleras hacia mí, él estaba mirando a Daichi. No tenía ni idea de porque estaría disparándole esas miradas. Corrí hacia él, lanzando mis brazos alrededor de su cuello.

-¡Eso fue genial! ¡Bien hecho!- chillé con entusiasmo.

Se rió.

-¡Sí claro, Sakura bear. Dime una de las jugadas que hice y entonces creeré que entendiste lo que estaba pasando!- se burló, haciéndome cosquillas.

Me mordí el labio con desesperación tratando de hacerme con algo.

Realmente me conocía muy bien.

-Bueno, hubo un foul. Y tu touchdown al final fue genial- contesté, notando que Daichi se reía y sacudía la cabeza ante mi intento de cubrirme.

-Ella estaba mirando. No te preocupes, no se perdió tus habilidades allí, Li- Daichi murmuró mientras comenzaba a caminar pasándonos.

-Oh, casi lo olvido. Aquí está tu teléfono Sakura. Llámame si cambias de opinión- ronroneó, dándome un guiño. Hice una mueca cuando deliberadamente frotó su dedo con el mío cuando tomé mi teléfono.

No pude evitar sonrojarme ante su gesto. Me di la vuelta para ver a Shaoran quien estaba mirándome con el seño fruncido.

-Es demasiado viejo para ti- dijo simplemente, poniendo su brazo alrededor de mí, llevándome en la dirección opuesta de donde Daichi fue.

-¿Lo conoces, entonces?- pregunté, un poco sorprendida.

-Si, lo conozco. Solía venir aquí pero se fue hace dos años. Estuve en el equipo de fútbol con él por un tiempo. Su nombre es Daichi Azuma- declaró.

Lo miré extrañada ante la ligera furia que escuché en su voz.

-Y a ti no te agrada ¿verdad?- pregunté, apretujándome más cerca de él.

-En realidad no, es un mujeriego. Creo que literalmente durmió con todas las chicas de la escuela. Había rumores de que incluso se acostó con una de las maestras. Y lo digo de nuevo, es demasiado viejo para ti- dijo firmemente, mirándome en advertencia. Asentí con la cabeza y sonreí a modo de respuesta terminando la conversación.

La fiesta era salvaje justo como Rika dijo que sería. Había todo tipo de alcohol, juegos de beber y música a todo volumen.

No suelo beber, pero ante la insistencia de Rika tome medio vaso de alcohol, mi tolerancia es tan baja que quede ebria en un instante y ya me encontraba en mi quinto vaso cuando Rika se me acercó.

-Vamos por otro trago y salgamos por un poco de aire, ¿ok?- dijo ella, cogí su mano y me llevó a la cocina, mi cuerpo se iba de un lado a otro a medida que nos hacíamos camino entre la gente, el alcohol había hecho que perdiera el equilibrio de mi cuerpo. Rika tomó un trago y yo cogí uno para tomar fuera.

Nos sentamos en los columpios en el patio.

-Entonces, ¿qué tan viejo es Daichi de cualquier modo?- le pregunté a Rika quien estaba inclinándose tanto sobre su espalda en el columpio que parecía que se iba a caer.

-Ehh, creo que se fue hace dos años. Así que eso lo convierte.. ehh.. ¿veinte, supongo?- respondió, haciéndolo sonar más como una pregunta.

-Él y Shaoran realmente no parecen agradarse el uno al otro- hice una mueca pensando en la tensión que había sentido irradiar de Shaoran antes cuando se encontraron.

-Creo que jugaron juntos en el equipo de fútbol cuando Daichi todavía estaba en la escuela. Daichi también jugaba en la posición de corredor y creo que el entrenador era bastante duro, haciéndolos competir por el primer lugar. No creo que lo consiguieran debido a eso- ella arrastro las palabras e hipó al final.

Shaoran salió entonces, mirándome con un gesto de preocupación en su rostro.

-Hey Sakura bear, ¿lista para irnos?- preguntó, empujándome suavemente en el columpio desde la parte de enfrente. Sonreí alegremente. Él solía mecerme en los columpios todo el tiempo. Incluso me construyo un columpio una vez por mi cumpleaños.

-¿Sasaki, quieres un viaje a casa?- preguntó sacudiendo las llaves frente a ella para conseguir su atención.

Se rió.

-Hmm, ¿Qué si quiero montarme con Shaoran Li?- ronroneó sugestivamente, entornando los ojos y mirándolo de arriba a abajo.

Me reí y Shaoran rodo los ojos.

-Shaoran llévame a casa- dije bajando a tropezones del columpio.

-¿Sakura has bebido?-dijo Shaoran mostrándose preocupado al notarme mareada.

-No…no es cierto…yo no hice nada- dije lanzándome a sus brazos y quedándome dormida. Pude sentir a Shaoran sostenerme antes de que cayera al suelo y su voz antes de caer en sueños

-Cielos, no debí dejarte sola– dijo mientras me veía dormir.

Durante el viaje despertaba y volvía a dormir de tanto en tanto, dejamos a Rika en su casa y Shaoran la acompañó hasta su puerta. Lo siguiente que supe es que alguien estaba tirando de mi falda, tratando de bajarla.

-¡No!- chillé, apartando las manos de mi falda medio baja y tratando de sentarme. Espera ¿qué sucede? ¿Voy a ser violada? Comencé a gritar y a entrar en pánico.

Una mano cubrió mi boca.

-¡Sakura! ¡Sakura bear, sólo soy yo! cálmate- dijo Shaoran en voz alta, empujándome hacia abajo. Abrí los ojos y vi sus hermosos ojos ambar a centímetros de los míos. Empecé a llorar lágrimas de alivio. ¡Oh gracias a Dios que sólo era Shaoran! Lancé mis brazos alrededor de su cuello y lo abracé con fuerza.

-Esta bien. Shh...lo siento. Te quedaste dormida en el coche. Sólo estaba poniéndote en tu cama, eso es todo- murmuró en mi oído, alisando mi cabello. Mire alrededor curiosamente. Estaba en mi habitación, en mi cama y me había quitado el calzado. De repente caí en la cuenta, debió haberme cargado desde el auto y estaba tratando de no despertarme. ¡Es tan adorable!

Me reí, sintiéndome tonta.

-Lo siento- mi ritmo cardiaco comenzó a disminuir mientras él acariciaba mi pelo.

Empujé mi falda más abajo pero obviamente estaba ebria, porque en realidad no se movió. Shaoran se rió y tiro de ella por mi, luego se despojo de su ropa y se tumbo en la cama conmigo.

Él se acomodó en su lado, frente a mi pero sin tocarme. Esta era la primera vez que estábamos juntos en una cama desde que me había besado y se veía realmente inseguro de que hacer. Mis ojos estaban empezando a cerrarse de nuevo, sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que estuviera dormida. Lo empujé con fuerza sobre su pecho para conseguir que rodara sobre su espalda y metiera su brazo alrededor de mi mientras me acurrucaba sobre su pecho. Lo escuche reír en voz baja y caí dormida escuchando el sonido de los latidos de su corazón.

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CONTINUARÁ...

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