CAPÍTULO 12

SHAORAN

Finalmente el entrenador sopló el silbato señalando el final de la práctica. Sonreí agradecido y froté mis doloridas manos sacudiendo la mugre de la última tecleada que había tomado. El entrenador quería ir a través de todas las jugadas y con lo afortunado que soy conseguí ser voluntario para jugar en la oposición en la mayoría de ellas así que pase la mayor parte del tiempo de la última hora y media levantándome del suelo. Agradecía a Dios silenciosamente de que Sakura estuviera adentro porque ella hubiera enloquecido hoy, eso fue brutal.

Supongo que el entrenador necesitaba que trabajáramos duro, el siguiente sábado era la final del Campeonato Estatal y queríamos ganar. Y me refiero a toda la escuela, no sólo a los jugadores y estaba bastante seguro de que estábamos listos para ello, siempre y cuando ninguno de nosotros se lesionara en la semana previa, entonces deberíamos ser capaces de ir por una victoria fácil.

El entrenador me hizo una señal cuando todos se dirigían a la ducha, me quedé ligeramente rezagado dejando que el resto del equipo entrara así podría hablar conmigo en privado.

Sonrió cuando llegué a él.

-Gran práctica joven Li, sólo necesitas mantener un ojo en Tachibana, todavía le falta confianza y necesito que esté al máximo de su juego, listo para el sábado- me palmeó en la espalda mirándome esperanzado.

-Hablaré con él no se preocupe entrenador, todo estará bien. Será fácil- dije agitando mi mano despectivamente, en definitiva teníamos el mejor equipo, nuestro récord esta temporada era implacable y tendríamos a "The Crows" en nuestras manos, listos para el partido la próxima semana.

-Li sólo quería agradecerte por todo el trabajo duro del año pasado, sé que siempre pusiste el cien por ciento pero este año realmente hiciste el trabajo más fácil para mí. Eres un león como capitán- dijo con una sonrisa complaciente- ¿Estás seguro de que no quieres probar para una universidad de fútbol? Sé que podría conseguir que un par de reclutadores vengan a verte jugar, podría cobrar un par de favores- ofreció mirándome con curiosidad.

Sonreí agradecido pero negué con la cabeza, no quiero jugar profesionalmente, esa nunca fue mi intención, no tenía el compromiso o la dedicación para hacer esto toda mi vida.

Mis intereses estaban más en la mecánica, desde que era pequeño siempre me habían fascinado todos las cosas robóticas y las máquinas. Sakura siempre se burlaba de mí al respecto porque cuando conseguía un juguete nuevo por mi cumpleaños inmediatamente después lo desarmaba para ver cómo funcionaba en lugar de jugar con él.

El aprendizaje de ingeniería que me habían ofrecido en realidad era como mi trabajo soñado y sabía que disfrutaría yendo a trabajar todos los días. ¡Bueno, excepto cuando tuviera que dejar a Sakura desnuda en la cama en la mañana, entonces estoy bastante seguro de que mi trabajo podría volverse un dolor en el trasero!

-Estoy seguro, gracias entrenador, no quiero hacer esto para siempre, sólo es diversión para mí- me encogí de hombros.

Él sonrió con tristeza y asintió con la cabeza.

-Desearía tener tu talento Li, fue un placer para mí ser capaz de enseñar a un joven talento- apretó mi hombro y asintió hacia la puerta de los vestidores.

-Ve a ducharte y lleva a tu esposa a casa, sé que es lo único en lo que estás pensando ahora mismo- se burló.

Sonreí agradecido, había estado esperando que la práctica terminara desde que me puse el uniforme de prácticas hace una hora y media. Este fin de semana Sakura había prometido que seriamos sólo nosotros así que tendría a mi esposa la mayor parte del tiempo por el próximo par de días.

Me paré bajo el chorro de la ducha dejando que el agua caliente cayera sobre mis hombros y espalda. Me sequé y cambié rápidamente y fui a la biblioteca para encontrarla. Cuando empujé la puerta no se abrió. La miré confundido e intenté de nuevo pero estaba cerrada. ¿Qué demonios? Miré a través de la puerta pero incluso las luces estaban apagadas ¿Por qué demonios estaría cerrada la biblioteca? Ella siempre me esperaba allí. Quizás terminó antes, la Sra. Yang podría haber tenido algo que hacer esta noche y necesitaba irse antes.Suspiré y me dirigí de vuelta hacia el campo, debe haber salido mientras me estaba duchando y nos cruzamos en el camino o algo así. Apuesto a que estaba sentada en las gradas leyendo o empezando su tarea. Cuando llegué al campo revisé las gradas por ella pero allí no había nadie. ¿Dónde demonios estaba?

El entrenador salió de los vestidores y me miró confundido.

-Creí que ya te habías ido- dijo frunciendo el ceño.

-No puedo encontrar a Sakura. ¿La ha visto venir por aquí? La biblioteca está cerrada- estaba comenzando a preocuparme. Sabía que estaría estresado si ella no estaba allí, así que no se habría ido muy lejos sin mandarme un mensaje o algo.

El entrenador negó con la cabeza.

-No la he visto, ella no vino por aquí. Probablemente esta esperándote en el auto- se encogió de hombros.

Traté de obligarme a relajarme, tenía razón a lo mejor estaba esperándome en el auto escuchando música o algo así. Asentí con la cabeza, me giré y corrí hacia el estacionamiento de nuevo. Mientras corría hacia allí pude ver que ella no estaba en el auto. Comencé a sentirme enfermo, ella no haría esto sin una buena razón, no con todos los problemas que tenemos con Azuma cerniéndose sobre nuestras cabezas, no le gustaba preocuparme.

Saqué mi celular y la llamé pero fue directo al buzón de voz. Mi corazón estaba comenzando a latir un poco más rápido, mientras daba vueltas en círculos buscándola. De pronto vi algo tirado en un costado, en el lado más alejado de la escuela, corrí hacia allí y antes de que siquiera estuviera allí sabía que era la mochila de Sakura. La recogí del suelo con manos temblorosas.

-¡Sakura!- grité llamándola lo más fuerte que pude, esperando que ella sólo hubiera dejado caer su bolsa o algo así y que solo estuviera jugándome algún tipo de truco. Si estaba allí en serio íbamos a tener una gran discusión porque esto estaba asustándome hasta la muerte.

-¡Sakura!- llamé de nuevo, pero no había respuesta. Saqué mi celular, tratando de llamarla de nuevo, corrí de regreso hacia la oficina para ver si alguien la había visto.

Cuando irrumpí por la puerta de la oficina vi a la Sra. Yang saliendo de la oficina del director sonriendo mientras hablaban. Los alcancé rápidamente interrumpiendo su conversación.

-¡Sra. Yang! ¿Sabe dónde está Sakura?- pregunté desesperadamente, me di cuenta de que mi voz estaba tan tirante por el estrés que ni siquiera sonaba como mía.

Me sonrió cortésmente y me miró confundida.

-Ella fue a encontrarte hace más o menos unos cuarenta y cinco minutos. ¿Pasó algo?- preguntó preocupada al notar mi desesperación.

Gruñí y metí las manos en mi pelo ¿dónde demonios podía estar?

-Ella no llegó al campo, acabo de encontrar su mochila en el estacionamiento- dije atropelladamente.

El Director dio un paso adelante y agarró mi hombro frunciendo el ceño.

-¿Intentaste llamarla?- preguntó.

Asentí con la cabeza.

-Sí, sólo me manda al buzón de voz- susurré.

Necesitaba salir de aquí y mirar afuera de nuevo, no puedo permanecer en esta oficina mucho más, estaba perdiendo la cabeza.

¿Qué hago si Azuma vino aquí? ¿Qué si se la llevo mientras estaba entrenando y nadie sabía? La Sra. Yang dijo que ella vino a buscarme hace cuarenta y cinco minutos. Si se trataba de él podría haber hecho cualquier cosa con ella hasta ahora. Podía sentir la rabia hirviendo dentro de mí, si Azuma había tocado uno sólo de los cabellos de su cabeza, esta vez iba a matarlo. No había manera de que dejara pasar esto, no de nuevo, tenía que alejarse de una jodida vez de mi esposa porque esto se estaba volviendo una locura.

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SAKURA

Mire a Daiki mientras conducía. Me sentía aterrorizada, Shaoran se volvería loco cuando se diera cuenta de que no estaba en la escuela.

Daiki tenía una pequeña sonrisa sobre su rostro mientras nos llevaba a Dios sabe dónde, me senté allí tranquilamente sin querer molestarlo ni nada. Prácticamente me había llevado pateando y gritando dentro de su auto pero no había nadie alrededor que viera o escuchara, así que nadie sabría que me había ido hasta que Shaoran comenzara a buscarme.

Afortunadamente había aprendido después del incidente de la última vez. Había estado llevando el celular en mi bolsillo en lugar de dejarlo en mi bolso así que sabía que lo tenía conmigo, pero no podía llamar a nadie mientras él estuviera conmigo. Ni siquiera sabía a dónde íbamos así que no quería arriesgarme a sacar el teléfono y perder la única llamada que probablemente tendría tiempo de hacer.

Él no me había herido, sólo me metió en su coche y me había ordenado que dejara de llorar, estaba tratando de controlarme, no quería enfadarlo y darle una excusa para lastimarme. Sólo tenía que seguirle el juego, mantenerlo hablando y buscar una oportunidad de llamar a Shaoran, él llamaría a la policía y todo estaría bien. Sólo tenía que mantenerme calmada, sin molestarlo y rezar para que no nos llevara demasiado lejos.

Me miró y sonrió.

-¿Qué tal la escuela?- preguntó como si toda esta situación no estuviera pasando en absoluto.

Tragué saliva y desee que mi voz saliera con más confianza de la que sentía.

-Estuvo bien.

-Eso es bueno. Has estado en la biblioteca por mucho tiempo después de la escuela- declaró haciéndome congelar. ¿Había estado vigilándome en la escuela? Esto era peor de lo que pensaba.

-Tengo un trabajo de voluntaria- dije en voz baja mientras rechazaba otra llamada que estaba vibrando en el bolsillo de mi abrigo. Me sentí mal por Shaoran pero primero necesitaba averiguar a dónde íbamos. No podía sólo presionar responder porque Shaoran podría gritar a través del teléfono o algo así y entonces Daiki lo descubriría y perdería mi única oportunidad.

-Sí, antes dijiste que te gustaba leer, apuesto a que te conviene trabajar allí- me sonrió mientras se detenía en una calle que no tenía idea de cómo se llamaba.

Asentí con la cabeza y miré alrededor buscado el nombre de la calle o algo que pudiera orientarme pero no había nada y sentí que mi corazón se hundía un poco más.

-¿A dónde vamos Daiki?- pregunté tratando de no sonar demasiado interesada pero lo suficiente para seguirle el juego.

Sonrió.

-Mi casa, pensé que te gustaría venir a pasar el rato o algo así. Podríamos conseguir comida para llevar si tú quieres- sugirió felizmente.

-No tengo hambre- murmuré.

Se detuvo en un camino de entrada y de nuevo miré alrededor desesperadamente por el nombre de la calle ¿Sabría Shaoran donde vivía Daiki si le decía que estábamos en su casa? ¿Y si no lo hacía? ¿Qué voy a hacer una vez que entre con Daiki... seguir fingiendo que esto es normal y mantenerlo hablando? Qué si él quiere besarme... o más. Me tragué un sollozo ante la idea de lo que probablemente querría de mí si estábamos solos en su casa.

Se volvió hacia mí y sonrió.

-No has estado en mi casa antes, demonios nunca había traído a ninguna chica así que esta es la primera vez para mí- rió en voz baja, en realidad se veía un poco nervioso al respecto.

Tragué saliva y asentí sin saber que decir, en realidad estaba aterrorizada de entrar con él. Por lo menos cuando estábamos en el auto me proporcionaba un cierto grado de seguridad, estábamos en la calle así que no podía imponerse sobre mí, pero una vez que estuviéramos dentro sería una historia diferente.

Abrió la puerta y sopese mis opciones, ¿Podía ser más rápida que él si corría por la calle gritando por ayuda? ¿Podría alguien siquiera oírme o verme? No había visto a nadie afuera, probablemente la gente estaba en el trabajo o algo así.

Lo único en lo que podía pensar era en encerrarme en el coche, pero no tenía las llaves, ¿sería fácil arrancar un auto? sinceramente no parecía demasiado difícil en las películas, solo había que frotar dos cables juntos y el auto arrancaba. Sin duda valía la pena intentarlo. Cuando su puerta se cerró golpeé mi mano en el seguro de mi puerta antes de deslizarme a su lado y hacer lo mismo con su seguro, miré alrededor impotentemente. Tiré de la visera esperando que una llave de repuesto cayera como en las películas, pero por supuesto no sucedió.

Miré a la columna de direcciones preguntándole como quitaría la cubierta de plástico para llegar a los cables internos. Chillé cuando su mano golpeó el techo del auto haciendo un gran estruendo.

-Abre la puerta Jailbait- llamó tranquilamente a través de la ventana mientras señalaba el seguro de la puerta. Estaba intentando con sus llaves en la puerta pero mantuve mi mano firmemente presionada en el seguro así no podría abrir la puerta. Miré su rostro y negué con la cabeza llorando inútilmente. Sus ojos eran duros y sabia que no debería haber hecho esto. Sólo debería haberle seguido el juego e ir adentro, Por Dios era tan estúpida, me refiero a que ¿arrancar un auto? ¡En verdad estaba loca si pensé que podría lograrlo!

-Abre la maldita puerta Sakura- gruño, su aliento empanando el cristal mientras me miraba en advertencia.

-Por favor Daiki sólo quiero ir a casa- supliqué todavía arañando el borde del plástico tratando de sacar la cosa. Era una total damisela en apuros y lo primero que iba a hacer cuando saliera de esta situación si es que salía, era googlear como arrancar un auto porque sería muy útil saberlo ahora mismo.

Se apartó del auto y simplemente lo observé con el corazón en la garganta.

¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba dejándome en el auto? Miré alrededor rápidamente tratando de encontrar la casa más cercana en la que pareciera haber alguien dentro, un auto en la entrada, la televisión encendida o algo así. Por lo menos podría correr hasta allí y decirles que llamaran a la policía o algo. Mi único consuelo era que cuando saliera de la situación en la que estaba la policía ya sería capaz de retenerlo hasta su juicio en unos meses, estaría fuera de las calles y Shaoran y yo estaríamos libres de preocupaciones por un rato.

Me sentí enferma, apenas podía respirar mientras mantenía una mano sobre el seguro de la puerta y la otra en la manija del auto para salir por la puerta y correr tan pronto como estuviera lo suficientemente lejos de mi. Tres casas más abajo había un auto en el camino de entrada así que es allí a donde me dirigiría.

A unos metros de distancia del auto él se inclino y recogió algo de la hierba antes de volverse hacia el auto de nuevo con el ceño fruncido. Miré a su mano desesperadamente para ver que estaba sosteniendo una gran piedra.

Se detuvo a un lado del auto y me miró de nuevo.

-¿Vas a abrir la puerta Jailbait?- preguntó ladeando la cabeza y sonriéndome desquiciadamente.

Negué con la cabeza limpiando las lágrimas que estaban cayendo incontrolables por mi rostro. Rodó los ojos y echó el brazo hacia atrás, apenas tuve tiempo suficiente para darme cuenta de lo que estaba haciendo, me alejé cubriéndome el rostro antes de que su mano y la piedra se estrellaran en la ventana del conductor esparciendo cristales en todas partes, sobre mi regazo y hombros.

Grité y lo escuché hurgar en la cerradura, agarré la manija de la puerta con ambas manos tratando de mantener la puerta cerrada pero sabía que era inútil incluso mientras lo hacía. En realidad solo tenía una mano buena y no estaba ni de cerca de ser lo suficientemente fuerte contra él. Abrió la puerta de un tirón casi haciéndome caer fuera del auto al mismo tiempo, de donde la estaba sosteniéndola con fuerza.

Agarró mi antebrazo y me tiró sobre mis pies, golpeándome de nuevo contra el auto haciendo que mi cabeza se estrellara contra él y mi cuello ardiera en lo que se sentía como un latigazo. Lloriqueé cuando vi pequeñas luces en las esquinas de mi visión mientras el dolor se disparaba atraves de mí haciéndome sentir un poco enferma.

-¡Eso fue jodidamente estúpido Sakura, ahora tendré que arreglar mi auto!- gruñó con su mano apretándose en mi brazo haciéndome gemir. ¡Shaoran, por favor ayúdame! Grité una y otra vez en mi cabeza pero sabía que era inútil porque él ni siquiera sabía dónde estaba.

-Yo... Yo lo siento- murmuré tratando de dejar de llorar.

Su rostro se suavizó cuando suspiró y pasó su mano por un lado de mi rostro suavemente limpiando mis lágrimas.

-Sólo no hagas cosas temerarias. Me refiero a ¿qué pasa contigo? Te dije que no quería lastimarte de nuevo pero tú no quieres perdonarme ¿cuantas veces tengo que decirte que lo siento Jailbait?- preguntó inclinando la cabeza y besándome en la mejilla suavemente haciendo que la bilis subiera en mi garganta.

-Quiero ir a casa. Mis padres estarán preocupados por mi- susurré, sabía que no podía mencionar a Shaoran en absoluto. Parecía romperse ante la mención de su nombre así que no quería arriesgarme a que se volviera loco de nuevo.

-No les importará que te quedes a pasar el rato conmigo. No te he visto en siglos- dijo en voz baja, su mano bajando por el costado de mi pierna mientras presionaba su cuerpo contra el mío y su nariz subía por un lado de mi barbilla.

Asentí lentamente tratando de pensar en algo más.

-¿Yuzu está en casa? ¿Me gustaría verla de nuevo?- dije débilmente, mi voz rompiéndose ligeramente mientras hablaba.

Negó con la cabeza y besó un lado de mi cuello.

-No, estará este fin de semana. Sólo seremos tú y yo. Sin nadie que nos moleste, algo de tiempo a solas por fin- ronroneó, su mano se deslizó por mi trasero apretándolo con fuerza. Se apartó de mí rápidamente y agarró mi brazo de nuevo prácticamente arrastrándome hacia su casa.

Cerré los ojos y lo dejé llevarme adelante sabiendo que no había nada más que pudiera hacer. Cuando estuvimos dentro me detuve y él me soltó, mire alrededor sorprendida, el interior lucia tan normal.

-¿Daiki puedo usar tu baño?- pregunté débilmente mientras ponía una pequeña sonrisa falsa que lo hizo sonreír de vuelta.

-Claro Jailbait, mi casa es tu casa. Es al final, por allí, asintió con la cabeza pasillo abajo y luego se volvió a la puerta principal poniendo el seguro. Salté cuando hizo clic, sentí como si el sonido del eco atravesara todo mi cuerpo y me diera piel de gallina ante la finalidad de ello.

Tragué saliva en voz alta y me di la vuelta buscando en el pasillo por el baño, vi una puerta al final así que camine rápidamente hacia ella rezando para que no me detuviera. Tal vez había una ventana o algo allí y sería capaz de salir y correr hacia esa casa a un par de puertas de distancia.

-No tardes demasiado Jailbait- llamó Daiki.

Tragué saliva y puse una sonrisa falsa mientras asentía. Tan pronto como estuve en el baño vi la ventana, corrí hasta ella rápidamente, esperanza burbujeando dentro de mí, pero no se abría.

Saque el teléfono de mi bolsillo rezando para que Daiki no me escuchara hablando aquí, si lo hacía entonces, seria juego terminado.

Marqué el numero de Shaoran rápidamente y contuve el aliento mientras me movía tan lejos de la puerta como era posible en caso de que Daiki estuviera escuchando, esperándome afuera o algo. Shaoran respondió casi inmediatamente.

-¿Sakura?- chilló desesperadamente.

-Sí, shh Shaoran escúchame. Daiki vino a la escuela y me forzó a entrar en su auto. Estoy en su casa ¿sabes dónde es?- susurré cerrando los ojos.

-¿Él maldito qué?- Shaoran gritó haciéndome hacer una mueca cuando mis oídos comenzaron a sonar un poco.

-¡Shh, no sé cuánto tiempo tengo al teléfono! Estoy en el baño ¿sabes donde vive? porque no sé dónde estoy- susurré.

-Ehh sí, sí sé dónde vive. Estaré allí tan pronto como pueda pero creo que vive como a media hora de camino. ¿Puedes quedarte en el baño?- preguntó sonando acorralado y estresado.

Sabía que no sería capaz de quedarme en el baño mucho tiempo. Él sospecharía pronto y tenía que salir, pero no quería que Shaoran estuviera preocupado más de lo necesario así que decidí tratar de mantenerlo calmado.

-Debería estar bien si me quedo aquí, aseguré la puerta pero por favor apresúrate. Llama a la policía, ellos estarán aquí pronto.

-Esta vez voy a matarlo- gruño Shaoran. Podía imaginar la mirada asesina sobre su rostro ahora mismo, sabia como se pondría y la idea me hizo sentir enferma. No podía permitir que Shaoran se metiera en problemas y fuera a la cárcel por mí.

-Shaoran llama a la policía. Ve y llámalos ahora mismo ¿si? Entonces serán capaces de retenerlo hasta el juicio, no vengas aquí por tu cuenta, prométemelo- supliqué.

-La policía es inútil Sakura, no hicieron nada para detener esto- chilló con furia.

Oh no, va a venir aquí él solo, no tiene intención de llamar a la policía porque quiere golpear a Daiki hasta dejarlo inconsciente.

-¡Shaoran Li no te atrevas a hacer esto! Llama a la policía ahora mismo o te juro que voy a estar muy molesta. No te arriesgues por favor, no puedo dejar que te metas en problemas, así que llámalos y déjalos manejar esto- rogué desesperada.

-Sakura...

-¡No Shaoran! has esto por mí, voy a colgar el teléfono ahora y puedes llamarlos. No te atrevas a venir aquí por tu cuenta- susurré tratando de sonar severa.

-¡No cuelgues!- gritó Shaoran desesperadamente.

-Sakura sólo mantén la linea abierta así puedo escucharte ¿ok? Todavía estoy en la escuela, así que llamaré a la policía desde aquí, sólo no me cuelgues ¿ok?- preguntó.

Tragué saliva.

-Esta bien.

Me dejé caer al suelo cerrando los ojos escuchando mientras él hablaba con alguien fuera del teléfono, sonaba desesperado. También podía escuchar la voz del director así que sabía que estaba haciendo lo que le pedí, no estaba viniendo aquí él solo y silenciosamente di gracias a Dios por ello.

Después de un par de minutos Shaoran volvió al teléfono hablando sosegadamente sobre lo que íbamos a hacer el fin de semana, sabía que estaba tratando de mantener mi mente fuera de todo, mantenerme tranquila y apreciaba el pequeño gesto. De repente me di cuenta de que podía escuchar el sonido de un auto encendiendo en el fondo y la voz del director se había ido. ¿Shaoran estaba viniendo aquí?

Literalmente mi corazón se detuvo, no lo quería cerca de Daiki. No es que no creyera que podía manejarse a si mismo porque sabía que podía, pero odiaba la idea de que saliera herido o se metiese en problemas por pelear o algo. Shaoran continuó hablándome tranquilamente sobre cómo fue su práctica de fútbol, sobre cómo iban a derrotar a los otros equipos en la final y de como el entrenador le había pedido que hablara con Kaoru. Sabía que sólo estaba haciéndolo para distraerme de la situación.

-¿Shaoran vas a venir aquí por tu cuenta?- susurré, rezando que dijera que no. Él no dijo nada así que tomé su silencio como un sí. No le gustaba mentirme así que normalmente cambiaba de tema. Sentí mi corazón hundirse.

-Por favor, no. Por favor, deja que la policía se haga cargo Shaoran, por favor no lo hagas- supliqué agarrando un pedazo de papel para limpiar el flujo constante de lágrimas.

Hubo un fuerte estruendo en la puerta haciéndola temblar, chillé en sorpresa y por supuesto Shaoran comenzó a entrar en pánico al teléfono gritando desesperadamente para que le diga que pasa pero no podía hablar. Mis ojos estaban pegados a la puerta mientras se sacudía sobre sus bisagras de nuevo.

-¡Jailbait abre la maldita puerta!- gritó Daiki furiosamente desde el otro lado.

Me puse sobre mis pies, parada en la esquina presionando mi celular con fuerza contra mi oreja haciéndola sentir un poco entumida, mis manos temblaban y sudaban frío, mis tímpanos pitaron por el constante vapor de pánico de Shaoran resonando atraves del auricular.

-¡Jailbait abre esa maldita puerta ahora mismo!- gritó Daiki golpeando la puerta con fuerza de nuevo.

Me volví a mirar la ventana tratando de nuevo antes de tomar mi decisión, pero estaba definitivamente cerrada. Tragué saliva, sabía que tenía que abrir la puerta, ¿en cuánto tiempo estaría la policía? Si pudiera mantenerlo hablando hasta que ellos llegaran aquí...

-Shaoran tengo que colgar y salir antes de que eche la puerta abajo- susurré al teléfono preparándome para desconectar la llamada.

-¡No! ¡Sakura no cuelgues, sólo pon el teléfono en tu bolsillo y mantén la linea abierta! ¡Por favor! ¡Estaré callado, por favor sólo no lo hagas!- chilló desesperadamente.

-¡JAILBAIT!- Daiki gritó furiosamente.

-¡Ya voy!- grité cerrando los ojos obligándome a ser fuerte. El estruendo se detuvo casi de inmediato pero aun podía escucharlo en mis oídos, sinceramente era un sonido aterrador y sabía que lo escucharía en mis sueños.

-No cuelgues- Shaoran rogó.

-Está bien, no lo haré. Tengo que salir ahora- susurré limpiando mi rostro tratando de dejar de llorar pero era inútil.

-Te amo Shaoran.

-También te amo Sakura bear, te veré pronto y no te preocupes todo estará bien- dijo suavemente. Tragué saliva y metí el teléfono en el bolsillo de mi abrigo rogando para que no se desconectara por accidente o algo así porque Shaoran se asustaría como el infierno.

Daiki golpeó sobre la puerta de nuevo, solo una vez haciéndome saltar. Tragué saliva y estreché mis manos sosteniendo mi anillo de bodas con fuerza mientras daba tres pasos hacia la puerta, sintiendo mi corazón hundirse con cada centímetro que me acercaba. Contuve el aliento y desbloquee la cerradura. Tan pronto como el seguro hizo clic, la puerta fue abierta y Daiki estaba allí mirándome acusadoramente. Se veía tan cabreado que los pelos de mi nuca comenzaron a ponerse de punta.

-Lo siento- murmuré mirando el suelo.

¿Cómo consiguió ponerse tan mal? ¿Qué está mal con él, como podía hacerme esto? Apenas me conocía y estaba actuando como si hubiéramos estado juntos por años o algo así. Realmente estaba trastornado.

Se acercó a mí y puso su dedo bajo mi barbilla obligándome a levantar el rostro pero no me atreví a mirarlo a los ojos, así que miré su boca en su lugar tratando de no romper en sollozos histéricos para que mi marido viniera y me llevara lejos.

-¿Has estado llorando Jailbait?- preguntó, me sorprendió lo suave y tierna que era su voz después de la dura expresión que había visto cuando abrió la puerta. Asentí y mordí mi labio, en realidad no confiaba en mi voz para hablar.

-¿Por qué?- preguntó metiendo mi cabello detrás de mi oreja suavemente.

-Daiki quiero ir a casa. ¿Podrías sólo llevarme a casa de mis padres? No debería estar aquí por la policía y todo eso, no tengo permitido verte- murmuré mirándolo suplicante.

Él frunció el ceño y negó con la cabeza.

-Bueno eso es estúpido. Todo este asunto ha estado saliéndose de control. Te dije que sentía haberte hecho daño, quizás sólo deberías cancelar la orden de restricción o algo. Entonces no habrá nada en nuestro camino y podremos avanzar- se encogió de hombros.

-Rompiste mi brazo Daiki- susurre.

Casi gruño mientras pasaba sus manos por su cabello luciendo realmente frustrado.

-¡Eso fue un accidente! ¡Estaba ebrio, en realidad no quería lastimarte, sólo pasó!- chilló claramente molesto por mi comentario.

¡Tenía que cambiar de tema porque este sólo estaba haciendo que se enojara conmigo!

-Sé que lo fue. Está bien, sólo olvidémoslo- dije poniendo una sonrisa falsa y sorbiendo atraves de mi nariz casi tapada.

-¿Por qué no me muestras los alrededores o algo?

Su rostro se suavizó y salió su sonrisa rompecorazones.

-Sí, eso me gustaría. Vamos comencemos con la cocina puedo hacer bebidas y esas cosas. ¿Tienes hambre?- preguntó mientras tomaba mi mano e inmediatamente tiró de mi por el pasillo.

Traté desesperadamente de no pensar en Shaoran irrumpiendo aquí por su cuenta, venciendo a Daiki a golpes y luego ser remolcado con esposas o algo así.

-¿Jailbait? Dije que si tienes hambre- apretó mi mano un poco y rápidamente volví en mi misma ¡tenía que dejar de divagar y permanecer en el momento así podría mantenerlo tranquilo! Relájate Sakura todo estará bien.

-Umm no ahora mismo, pero después de que hayamos visto los alrededores ¿Quizás podríamos hacer la cena juntos o algo así?- sugerí. Eso mataría algo de tiempo.

Sonrió alegremente mientras agarraba dos bebidas del refrigerador pasándome una y gesticulando en torno a la habitación.

-La cocina- declaró antes de sacarme de la habitación, ni siquiera tuve oportunidad de mirar antes de que estuviéramos fuera de la puerta.

-El salón- declaró meneado su mano ante la habitación. Me sacó de nuevo y gruñí internamente. Este iba a ser el recorrido de una casa más rápido de la historia. ¡Demasiado para mi gran plan de matar el tiempo!

Probablemente menos de un minuto después se detuvo fuera de otra puerta.

-Y esta... esta es mi habitación- él me sonrió y metió una llave en la puerta desbloqueándola.

Sentí mi cuerpo estremecerse ante la idea de entrar a su cuarto ¿Por qué no vi a través de esto? ¿Por qué pedí un tour? ¡A lo mejor leyó totalmente algo en ello pensando que quería ver su cuarto o algo así!

Me sonrió y me sentí tan enferma, preguntándome si en realidad iba a vomitar sobre él. Abrió la puerta y gesticuló para que entrara primero. Me tragué un sollozo y me obligué a caminar sobre el umbral. Sólo recé para que el meneara su mano alrededor de nuevo como hizo con las demás habitaciones y luego podríamos ir a hacer la cena o algo. Mis ojos se posaron en la cama y mordí mi labio con fuerza obligándome a no entrar en pánico, desmayarme o algo así dejándome completamente expuesta y vulnerable a él.

-¿Te gusta?- preguntó, trate de no estremecerme cuando su mano frotó la parte baja de mi espalda suavemente.

Asentí y puse una sonrisa falsa.

-Sí, es linda.

Sonrió alegremente y me di cuenta que sus ojos se posaban demasiado sobre la cama mientras se acercaba a mí.

-No has visto mi parte favorita- murmuró mirándome tan intencionadamente que mi corazón se detuvo ante la expresión en su rostro. ¿Su parte favorita? Miré alrededor de la habitación de nuevo preguntándome que podía ser, quizás una consola de vídeo juegos o algo así probablemente.

Se rió y tomó mis hombros girándome de cara al muro detrás de mí, en el que estaba la puerta. Sentí mi corazón detenerse cuando mi sangre se heló ¡esto era mucho peor de lo que pensaba! Estaba en serios problemas y tenía que asegurarme de que Shaoran no se acercara a Daiki porque estaba más loco de lo que creíamos.

No podía quitar los ojos del muro, había fotografías mías por todas partes, no sólo de mí sin embargo y eso era lo que asustaba, Shaoran también estaba allí. Había fotografías de nosotros riendo o abrazados pero en cada foto el rostro de Shaoran había sido arrancado dejándolo en blanco, o quemado dejando un agujero irregular. Sabía que era él por su ropa y donde estábamos. No eran fotografías de cuando éramos niños, eran fotografías de cosas que habíamos hecho recientemente. Nosotros durante el partido de fútbol, nosotros en la tienda, en el cine, incluso había una de nosotros cargando botes de pintura en el maletero de Shaoran así que sabía que esa tenía menos de una semana de antigüedad.

¿Cuánto tiempo había estado siguiéndome, y tomando esas fotos? Por qué no lo vi, literalmente debe haber estado siguiéndome todo el tiempo. Las que me asustaban más eran las de Shaoran y yo en nuestro apartamento, incluso había una tomada desde la calle donde Shaoran estaba cerrando las cortinas en sólo sus boxers por lo que debe haber estado listo para la cama. Lo que significa que Daiki estaba acampando afuera de nuestro departamento durante la noche con una cámara sólo esperando y sabía que vivíamos juntos.

Me sentí mareada y mis pulmones estaban empezando a arder porque simplemente no podía recordar como respirar. Cada centímetro del muro estaba cubierto de fotos. Él había perdido su mente completamente así que literalmente no podría hacer nada.

Él estaba mirándome obviamente esperando por algún tipo de reacción y yo no sabía qué hacer. ¿Cómo podía fingir que esto era normal? ¿Cómo podía poner una sonrisa falsa y pretender que esto no hacía mi sangre helarse en mis venas? No podía, mi reacción estaba comenzando y no tenía control sobre ella en absoluto.

Sentí el grito tratando de salir así que apreté la mandíbula con fuerza así que todo lo que salió fue un pequeño gemido. Mis manos estaban temblando, mis piernas se sentían débiles y todo lo que quería hacer era correr de la casa gritando para que Shaoran corriera tan lejos de aquí como fuera posible, así Daiki no le haría nada.

-Esta es mi favorita- Me movió hacia delante, acercándome más a su enfermizo altar en la pared mientras frotaba las manos arriba y abajo por mis brazos suavemente, haciendo estremecer de miedo. Señaló una fotografía mía sentada en las gradas durante una noche de juego, estaba riendo por algo, podía ver que estaba usando el jersey de Shaoran, pero tenía el abrigo de la escuela encima así que probablemente esa es la razón de que no tacho el numero de Shaoran o algo así. Había otra foto mía sobrepuesta, obviamente cortaron a quien estaba sentado conmigo pero sabía que era Tomoyo, siempre me sentaba con ella durante los juegos.

-Te ves tan feliz aquí, me encanta cuando sonríes. Todo tu rostro se ilumina, te hace lucir tan caliente. En realidad me gustan todas las fotos, pero esta es especial- susurró, su aliento soplando a través de mi cuello, mientras presionaba su pecho contra mi espalda.

-¿Por qué Shaoran no está en ella?- mi voz se quebró cuando dije su nombre mientras trataba desesperadamente de no tener un ataque de pánico total. Tan pronto como dije las palabras, inmediatamente quise golpearme a mi misma por mencionar su nombre.

Sus manos inmediatamente se apretaron en mis brazos sus dedos clavándose en mi piel haciéndome hacer una mueca de dolor. Resopló enojado. Ese cabrón arruina todas las fotos, nunca conseguí una solo de ti. Pedazo de mierda. ¡Tienes que dejar de andar con él Jailbait!- ordenó mirándome dura y acusatoriamente.

¿Cuánto tiempo había estado aquí hasta ahora? Literalmente eran sólo unos pocos minutos desde que había llamado a Shaoran, ¿cuánto tiempo pasaría antes de que la policía se presentara? Seguramente no habían visto ese altar en su pared, de otra manera habrían tomado mi queja más en serio.

El dolor en mis brazos comenzó a empeorar cuando su agarre se apretó sobre mí.

-Daiki estás lastimándome- susurré mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.

Frunció el ceño con enojo y me soltó pasando una mano a través de su cabello, sus ojos no dejaron los míos.

-¿Por qué tienes que andar con ese imbécil? ¿Por qué no alguien más? ¿Una chica? ¿Cualquier otro tipo que no sea Li?- gruñó furiosamente.

En verdad tenía un problema con Shaoran ¿de qué se trata esto? Había más…

-¿Daiki, por qué lo odias tanto?- susurré mientras me alejaba de la pared de fotos, no podía mirarla más, estaba haciéndome sentir mareada y no quería desmayarme con él aquí dejándome vulnerable.

-¡Tomó todo de mí! ¡Tomó las únicas cosas que me importaban, está viviendo mi puta vida!- gritó, haciéndome estremecer por su ira.

¿Qué? ¿Qué le hizo Shaoran?

-¿A qué te refieres?- pregunté tratando de mantener mi voz tranquila con la esperanza de calmarlo.

Gruño de frustración y golpeó su mano sobre el tocador.

-Cuando mis padres murieron lo único que me quedaba era el fútbol- declaró.

Asentí con la cabeza, me había dicho eso antes, que se lesionó y que Shaoran tomó su lugar mientras se recuperaba y que luego cuando Daiki regreso habían compartido la posición de corredor.

-Así que cuando él tomó mi lugar en el equipo me quedé sin nada, estaba en un pésimo lugar y eso era lo único que me mantenía cuerdo y conectado a tierra ¡Pero ese cabrón me lo robó! Perdí a los reclutadores de talentos porque el entrenador prefirió jugar con Li en mi lugar el día que ellos vinieron, así que perdí la oferta universitaria. Me quedé atrapado en un callejón sin salida, trabajando en un basurero, ganando dinero de mierda y sin futuro de nada por culpa de él. ¡Me arrebató todo y ahora está tratando de robarte! ¡Eres la única chica que he amado y él quiere alejarte de mi también!- gritó, estaba apretando su mandíbula tan fuerte que estaba sorprendida de que sus dientes no estuvieran agrietados y rotos por la presión.

-¡Daiki nada de eso es culpa de Shaoran! ¡No pidió tomar tu lugar, no pidió jugar en ese juego cuando los reclutadores estaban allí!- chillé, limpiando la lágrima que caía por mi rostro. ¿Cómo podía creer que Shaoran era responsable de eso?

-¡Me importa una mierda si él lo pidió o no! Todo lo que tiene debería ser mío, lo tiene todo y lo da por sentado. ¡Ni siquiera le importa por lo que pasé, ni una sólo vez me dijo que lo sentía, ni una!- se acercó más a mí y al instante me estremecí de nuevo por la ira en su rostro.

-Él no te alejará de mí. Tú y yo estamos destinados a estar juntos Sakura y no lo dejaré arruinarlo- declaró mientras pasaba su mano a través de mi mejilla, limpiando mis lágrimas. Presioné mi espalda contra el muro tratando de retorcerme lejos de él.

-Daiki por favor, necesitas ayuda. Algo no está bien y tienes que hablar con alguien al respecto. Un psicólogo puede ayudarte- susurré desesperadamente.

Sólo esperaba que Shaoran estuviera escuchando esto a través de mi celular así sabría que no debía entrar a la casa él solo. Si estaba escuchando las locuras de las que Daiki estaba hablando ahora mismo sólo debería detener el auto y esperar muy, muy lejos porque Daiki realmente sonaba como si quisiera lastimarlo. Lo que me rompía el corazón era que yo conocía a Shaoran mejor que nadie, sabía que él vendría por mí y si llegaba aquí antes que la policía entonces irrumpiría aquí por su cuenta.

Daiki se rió en voz baja antes de inclinarse y besar mi mejilla suavemente.

-No necesito ver a nadie tontita, sólo necesito pasar algo de tiempo contigo, veras que no soy un mal tipo. Sólo dame otra oportunidad y te demostraré que el gran novio que puedo ser- se acercó más a mí y presiono su cuerpo contra el mío ligeramente.

Me sentí enferma, todo mi cuerpo estaba temblando cuando sus manos se movieron para agarrar mi cintura suavemente. Sonrió y presionó su frente contra la mía mientras una mano se deslizaba hasta mi trasero y la otra acariciaba mi cintura sosteniéndome en mi lugar. Lloriqueé y mordí el interior de mi boca con fuerza, simplemente así tendría algo más en que pensar que no fuera la lujuria que veía en sus ojos.

-Vamos, sólo dejémoslo atrás y empecemos de nuevo. ¿Por favor?- susurró, sus labios frotándose contra los míos mientras hablaba. ¡Oh Dios por favor, no lo dejes violarme, por favor!

-Por favor Jailbait. Dame otra oportunidad, prometo que puedo hacerte feliz- su mano apretándose en mi trasero, tirando de mi más cerca.

-Está bien Daiki, claro. Empecemos de nuevo- susurré sabiendo que mi voz se rompería si trataba de hablar adecuadamente.

Sonrió y presionó sus labios contra los míos fuertemente haciéndome lloriquear, giré la cabeza a un lado rápidamente. Estaba casada y él acababa de besarme. Me sentí sucia, pero supongo que eso no era nada comparado con lo que podía sentir si no conseguía salir de su habitación.

Casi gruñó de frustración mientras me presionaba contra la pared.

-Bésame entonces, de una maldita vez.

Me agarré a cualquier cosa que pudiera decir para cambiar de tema y conseguir que su mente estuviera en algo más.

-Daiki, tengo hambre ahora. ¿Crees que podríamos bajar y hacer algo de cenar?- pregunté rápidamente cuando él agarró mi barbilla, acercando mi rostro al suyo de nuevo.

Suspiró y frunció el ceño, obviamente molesto de que lo estaba haciendo esperar. Me miró por un largo rato que se sintió como una eternidad y finalmente sonrió.

-¿Tienes hambre?- se burló juguetonamente. ¡Oh, en serio es bipolar!

Asentí rápidamente.

-Sí, ¿quieres algo de comida para llevar? Podría ir por ella mientras tú eliges un DVD o algo para mirar- ofrecí esperanzada.

Sonrió.

-Cocinaré algo, en realidad me gusta cocinar. Incluso podría impresionarte con mis habilidades culinarias- Tomó mi mano y asintió hacia la puerta. Sonreí y sentí algo de la tensión abandonar mi cuerpo sólo porque íbamos a estar mucho más alejados de la cama. Esperaba que estuviéramos en la cocina cocinando por un rato y que eso le diera tiempo de llegar a la policía.

Cuando llegamos a la cocina se dirigió directo al refrigerador, me quede atrás mirando alrededor velozmente buscando la puerta. Estaba cerrada a un costado ¿podía ir discretamente a revisar si estaba desbloqueada o eso me delataría completamente? Justo cuando estaba avanzando lentamente hacia la puerta él se giró y sonrió, haciéndome detenerme con rapidez.

-¿Qué tal si hago pollo sofrito?- ofreció sosteniendo en alto un paquete de pollo.

Asentí rápidamente.

-Si, claro ¿puedes cocinar eso?- pregunté deseando mantenerlo hablando tanto como fuera posible así soltaría la cuerda.

Se rió y lanzó los ingredientes a un lado, agarrando fideos y verduras del refrigerador.

-Como te dije soy un muy buen cocinero. Yuzu es terrible así que hago la mayor parte en la cocina- cuando tuvo todo lo que quería, empujó algunos champiñones hacia mí y una tabla de cortar.

-¿Quieres ayudar?- preguntó sonriendo alegremente.

Tragué saliva y asentí ¿cómo podía ser tan casual respecto a todo esto? En serio estaba loco y no creía que un tiempo en la cárcel pudiera ayudarlo en absoluto. Necesitaba hablar con alguien y quizás algún tipo de ayuda médica porque algo estaba mal con él. Tal vez perder a sus padres de esa manera lo había dañado en su interior y nadie sabía. Quizás era algún tipo de desorden de afición o algo así, por eso parecía aferrarse a mí y ponerse tan posesivo tan rápido. En realidad sentía un poco de lastima por él, si estaba enfermo entonces, en realidad esto no era su culpa, quizás era un buen chico y simplemente no podía evitarlo porque estaba enfermo.

Sonrió y se acercó más a mí, su costado frotándose contra el mío mientras comenzaba a cortar los vegetales.

Posé la mirada en el reloj sobre la pared, eran casi las cinco ahora, había llamado a Shaoran hace quince minutos así que esperaba que no pasara mucho tiempo más. No me había hecho daño y no creía que lo hiciera si sólo jugaba bien y fingía que todo estaba bien, si me asustaba o algo no había duda en mi mente de que me lastimaría si se enojaba.

Me obligé a entablar una pequeña charla mientras cocinaba, me aseguré de posicionarme lo más lejos posible de él sin ser demasiado obvia. Cuando terminé de cortar los champiñones deslicé el cuchillo al borde de la encimera y le puse un trapo encima. Si lo necesitaba sabía qué estaba ahí, pero rezaba para no llegar a eso, la policía debería estar aquí pronto así que sólo era por precaución. La idea de hacerle daño me hacía sentir ligeramente enferma, necesitaba ayuda definitivamente había algo mal con él.

Después de otros cinco minutos o algo así, alguien llamó a la puerta. Contuve el aliento y posé la mirada en el reloj, habían pasado veinte minutos desde que llamé a Shaoran así que teníaque ser la policía y no él, dijo que la escuela estaba a media hora de la casa de Daiki así que era demasiado pronto para que fuera él.

Daiki frunció el ceño, sus ojos posándose sobre mí un par de segundos.

-Quédate aquí y vigila la comida por mí, me encargaré de la puerta- asintió hacia la cacerola en la estufa.

Sonreí dulcemente.

-No soy muy buena cocinando, probablemente lo quemaré. Qué tal si sólo atiendo la puerta- sugerí mientras caminaba hacia el pasillo rápidamente.

Él tomó mi mano y me jaló para detenerme, me atrajo hacia él haciéndome golpear contra su pecho bruscamente.

-Vigila la comida Jailbait, atenderé la puerta- dijo con severidad. Me empujó de regreso hacia la estufa y traté de no mostrar ninguna reacción, quizás tan pronto como dejara la habitación podría escapar por la puerta trasera. Asentí con la cabeza, él sonrió dándose la vuelta y salió de la cocina.

Tan pronto como estuvo fuera de vista, corrí hacia la puerta trasera tratando con la manija pero estaba cerrada. Gruñí y miré alrededor por las llaves, vi un pequeño gancho para llaves justo al lado con un juego de llaves colgando allí, sentí que mi corazón dio un vuelco mientras las cogía rápidamente. Mi mano estaba temblando mientras trataba de buscar la llave más probable. Podía escuchar a Daiki lidiar con la cerradura y la cadena en la puerta principal así que sabía que tenía que ser rápida. Me decidí por una llave dorada que se veía como la llave de una puerta, escuche un estruendo y a alguien gemir de dolor.

Sentí el aliento atrapado en mi garganta cuando miré hacia la puerta del pasillo. ¿La policía lo tenía? ¿Ahora podría simplemente salir por la puerta principal en su lugar? Podía escuchar sonidos de una pelea que venía desde el pasillo así que a tientas con la llave decidí que sólo necesitaba salir. Trate desesperadamente de meterla en la cerradura pero mis manos temblaban demasiado.

Justo cuando la llave entró, escuché a alguien gritar.

-¿Dónde coños esta ella?

Sentí que el color huyo de mi rostro mientras la sangre se helaba en mis venas. ¡Esa era la voz de Shaoran! Metí la llave en la cerradura así no tendría que buscar la correcta de nuevo en caso de que necesitara hacer una salida rápida y luego corrí a la puerta del pasillo. Sólo recé para que la policía también estuviera aquí.

Cuando llegué a la puerta vi a Daiki en el suelo, Shaoran estaba encima a horcajadas sobre él, su rostro criminalmente enojado mientras golpeaba a Daiki una y otra vez. ¡Oh Dios se va a meter en problemas esta vez!

-¡Shaoran!- grité tratando de detenerlo antes de que fuera demasiado lejos pero no mostraba señales de detenerse en absoluto, en realidad estaba un poco asustada por Daiki. Quizás Shaoran no se daba cuenta de que estaba enfermo, quizás sólo pensaba en que él estaba tratando de hacerme daño o quizás simplemente no le importaba de todos modos.

Shaoran me miro rápidamente, sus ojos muy abiertos mientras su cuerpo pareció relajarse un poco. Le sonreí débilmente, nunca se había visto tan hermoso para mí, se veía como un ángel vengador o algo así. La furia en su rostro se suavizó cuando me miró, las esquinas de sus labios torciéndose en una sonrisa, sentí mi pánico comenzar a retroceder mientras lo miraba, Shaoran estaba aquí y sabía que todo iba a estar bien. Siempre estaba todo bien cuando él estaba cerca de mí.

De pronto Shaoran fue lanzado hacia atrás contra la pared, Daiki se incorporo obviamente tomando ventaja de la distracción de Shaoran. Grité de nuevo cuando la cabeza de Shaoran golpeó contra el muro con fuerza, sus ojos cerrados mientras siseaba a través de sus dientes. Mi corazón estaba tratando de salirse de mi pecho, no podía verlo herido, simplemente no podía. Traté de correr hacia el pero Daiki estaba sobre sus pies bloqueando mi camino.

-¡Pedazo de mierda! ¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¡Sólo vete al infierno, ella no te quiere cerca nunca más!- gritó Daiki mientras agarraba la parte de enfrente de la camisa de Shaoran y lo tironeaba bruscamente, golpeándolo contra el muro de nuevo.

Agarré el brazo de Daiki con fuerza tratando de conseguir su atención así no podría golpear a Shaoran. Se volvió a mirarme, con una mueca de desprecio sobre su cara. Se veía tan lleno de odio que asustaba, no sólo quería hacerle daño a Shaoran, quería matarlo, podía verlo en sus ojos. Realmente había perdido la cordura y de alguna manera había echado la culpa de todo lo que estaba mal en su vida sobre Shaoran.

-Por favor, no lo hagas- supliqué mientras lágrimas incontrolables rodaban por mi rostro.

Casi gruñó de furia mientras negaba con la cabeza, él no dijo nada. Levantó el brazo y me golpeó con fuerza en la cara. El dolor se esparció en mi cabeza, haciendo que mis ojos se pusieran llorosos mientras tropezaba con la pared sintiéndome un poco mareada.

No vi lo que paso después mientras mi visión estaba un poco borrosa pero algo me tiró al suelo. Escuché un estruendo y sonidos de madera rompiéndose venían desde mi derecha. Me impulsé sobre mis manos y rodillas en dirección al accidente.

Obviamente Shaoran se había recuperado del shock inicial del golpe en la cabeza y ahora él y Daiki estaban rodando por el suelo peleando. Era horrible verlo, no como cuando vez una pelea en televisión ni nada, esto era espantoso y podía escuchar los sonidos de los puñetazos, cada uno parecía hacer eco atraves de mi cabeza haciéndome sentir peor.

Daiki se lo quitó de encima y se incorporó de un salto, se veía un poco inestable con la sangre goteando de su nariz y un corte bajo su ojo. Shaoran se levantó y se estrelló contra él, ambos cayeron sobre la encimera de la cocina, esparciendo la comida y los platos por todo el piso mientras continuaban peleando.

-¡Basta!- grité cuando me metí a la cocina. Shaoran podía salir herido, aunque definitivamente se veía como si estuviera ganando odiaba esto y estaba rompiendo mi corazón. Necesitaba sacarlo de aquí.

No me pusieron ni un poco de atención mientras se gritaban el uno al otro, frenando golpe tras golpe sobre sus caras y cuerpos. De pronto la puerta golpeó contra el muro detrás de mí y escuché pies corriendo por el pasillo.

Apenas tuve tiempo de echar un vistazo cuando tres personas corrieron por delante de mí hacia la cocina y alguien más me agarró por la cintura levantándome de mis pies. Miré al hombre sosteniéndome, me sonrió tranquilizadoramente y noté su uniforme. Sentí mi cuerpo relajarse cuando me di cuenta que la policía estaba aquí, todo había terminado. Podrían mirar en el cuarto de Daiki y ver que necesitaba ayuda, lo llevarían a algún sitio y le darían la atención que necesitaba.

-¿Esta bien señorita?- preguntó el policía.

Asentí con la cabeza y me incliné sobre él pesadamente cuando mis piernas amenazaron con vencerse. Miré hacia atrás para ver que los tres oficiales que habían corrido hacia la cocina se habían detenido y miraban a Daiki y a Shaoran que seguían luchando en el piso.

-¡Deténganse inmediatamente y póngase de pie! ¡De frente contra la pared y pongan sus manos en la parte trasera de su cabeza!- ordenó uno de ellos.

¡Oh Dios Shaoran estaba en problemas! Pero tomarían en cuenta que Daiki ya tenía una orden de restricción en su contra, sabrían que Shaoran vino aquí para protegerme ¿no es así? Seguramente lo más que conseguiría seria un tirón de orejas por esto, nada de esto es su culpa y ellos tienen que tomarlo en cuenta. Eso esperaba de cualquier modo.

Ellos dejaron de luchar, Shaoran estaba encima de Daiki fijándolo al suelo. Miró a los oficiales de policía que estaban apuntándoles con lo que parecían armas Taser o algo parecido. Shaoran asintió con la cabeza y soltó a Daiki, poniéndose en pie lentamente.

Miré cada centímetro de su rostro, no se veía tan mal, su labio estaba partido y su mandíbula tenía una gran mancha roja que probablemente sería un moretón. Aparte de eso, no obstante se veía como él mismo de siempre, sentí que el miedo y el pánico comenzaron a retroceder. Me relajé contra el oficial que aun sostenía la mayor parte de mi peso y no pude evitar sonreír con tristeza. Quizás algo bueno había salido de esto después de todo, finalmente Daiki recibirá la ayuda que tan desesperadamente necesitaba.

Shaoran se movió hacia el muro e hizo lo que se le dijo, poniendo sus manos en la parte trasera de su cabeza. Daiki se levantó del suelo, definitivamente se veía peor que Shaoran. Él me miró y frunció el ceño antes de negar con la cabeza y agacharse rápidamente, agarrando algo del suelo.

Vi al oficial más cercano a él moverse y dar un paso delante mientras gritaba.

-¡Cuchillo!

Daiki se volvió rápidamente, sólo tuve tiempo de ver un destello de la hoja que tenía oculta bajo el trapo en la encimera.

-¡No!- grité mientras forcejeaba para salir del agarre del oficial, no había indecisión en el rostro de Daiki, se veía tan furioso, tan decidido y completamente diferente de la persona que yo había conocido hacia poco tiempo en el partido de fútbol.

Todo pareció pasar en cámara lenta cuando Daiki dio un paso hacia Shaoran y clavó el cuchillo en su pecho. Se sintió como si mi mundo dejara de girar, no podía respirar y el pánico comenzó a tomar el control.

Podía oir a los oficiales gritando para que Daiki soltara el cuchillo pero parecía como si estuvieran muy lejos de mí, como si estuviera escuchándolos por debajo del agua o algo así.

Todo lo que mi cerebro podía registrar era la manera en que Shaoran se estremecía y parecía encogerse ligeramente mientras se desplomaba contra el muro. Daiki se inclinó contra él pesadamente y lo vi lanzar el brazo hacia atrás de nuevo, haciendo a Shaoran gritar de dolor cuando sacó el cuchillo.

Daiki retrocedió ligeramente agarrando la parte superior del cabello de Shaoran, tirando de su cabeza hacia atrás mientras lanzaba su otro brazo hacia delante de nuevo, clavando el cuchillo profundamente en la espalda baja de Shaoran.

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CONTINUARA…

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Agradezco a:

flameofsoul, Lina.86, Kira Saotome, YukiMeh, Princesa Sakura, ElizabethC13, Alishanea,Ana, hivari,sk, guest, malena27, AZULMITLA, Lau, carmennj, lublue, cerezo01, BekYcHaN880604, pao, , Celes483 , KinomotoCarlet, Luxray1509, ying-fa-ch, ksakura rostran y Himawari1603.

Gracias a todos por tomarse el tiempo de dejar sus reviews, en verdad me pone contenta y me anima. Últimamente estoy muy ocupada porque estoy en fecha de exámenes, por eso cuando tengo tiempo trato de subir uno o dos capítulos, ya que no sé cuando pueda subir el siguiente. Mi idea era subir un capítulo por día, pero todo depende de lo ocupada que este, igualmente creo que por el momento vamos bien :) También quería pedir disculpas por no responder sus mensajes, pero créanme que leo todos. En verdad me hacen muy feliz.

Sin más que decir...nos estamos leyendo pronto! BESOS!