CAPÍTULO 14
Me quedé allí mirándola en estado de shock. Era su esposa en cuerpo y alma, era un matrimonio ya consumado, entonces, qué si realmente había usado una identificación falsa para la ceremonia.
Cuando Shaoran y yo tuvimos la oportunidad de contarles como había sido nuestra boda, les confesamos que Yamasaki había falsificado las identificaciones de quiénes éramos menores de edad, y que de esa forma pudimos ingresar al club por la noche, y en mi caso casarme con Shaoran. Tanto mi madre como la Sra. Ieran estuvieron de acuerdo desde el primer momento, y con el tiempo se les unió el Sr. Hien, en otras palabras nos dieron su consentimiento. Ella incluso estuvo diciéndome durante el último par de semanas lo orgullosa que estaba de que estuviéramos casados y felices ¿y ahora se estaba retractando?
Miré al doctor, esperando que dijera algo. Miró entre las dos, su mirada fue al anillo en mi dedo de nuevo antes de mirarme.
-¿Eso es verdad? ¿Usaron una identificación falsa para casarse?- preguntó mirándome cautelosamente.
Tragué y asentí con la cabeza, no me gustaba el modo en que estaba mirándome, no se veía como si fuera a saltar en mi defensa en ningún momento.
-Sí, pero eso no significa que no sea su esposa. Shaoran y yo dijimos esas palabras el uno al otro y queríamos decirlas. Él es mi marido y eso es todo.
Ieran avanzó hacia el doctor, limpiando su rostro.
-Acudiré a un abogado si tengo que- repitió.
La miré sin poder creer lo que estaba escuchando. ¿En serio iba a impedir que Shaoran fuera a cirugía, arriesgándolo a que nunca fuera capaz de caminar de nuevo? No podía dejar que eso pasara, estaba pensando en sí misma no en Shaoran.
-¡¿Qué está haciendo?!- grité, agarrando su brazo y tirando de ella frente a mí.
Me miró con ojos llorosos, su rostro estaba desesperado y triste pero simplemente no me importaba, esto no era sobre ella.
-No voy a firmar ese formulario y tú tampoco- declaró, con su voz rompiéndose un poco.
-¡Esta siendo egoísta! ¡¿Piensa que Shaoran va a agradecerle por esto?!- chillé.
-¡Por lo menos estará vivo!- gritó, su rostro poniéndose ligeramente rojo cuando ella comenzó a enojarse.
-Él deseara no estarlo, apostaría mi vida. Piensa que lo conoce pero no es así- gruñí. Ella iba a arruinar la vida de Shaoran y no había nada que pudiera hacer al respecto.
-¡Si él entra allí hay un treinta por ciento de posibilidades de que no salga!- gritó burlándose de mi.
-No sucederá- declaré con confianza.
-Tú eres la única egoísta aquí, no yo. Sólo quieres enviarlo allí porque así no tendrás que estar atrapada con un chico en silla de ruedas por el resto de tu vida- gruño, con un rostro duro e hiriente.
Todo mi cuerpo se congeló. Antes de que supiera lo que estaba haciendo di un paso adelante y la abofeteé en la cara.
-¡Nunca vuelva a decir algo así! Siempre he amado a Shaoran y no me importa si él no puede caminar, pero él podría y ese es el punto aquí! ¿Piensa que quiero arriesgar su vida? ¿Ese es el tipo de persona que cree que soy? No quiero que entre a cirugía porque podría perderlo, pero lo quiero feliz y esa vida a la que usted lo está condenando va a hacerlo miserable. Espero que pueda vivir con eso- dije tratando con todas mis fuerzas de contener las lágrimas.
Me di la vuelta para ver a su padre. Parecía que estaba clavado en el lugar, ni siquiera estaba segura de que estaba respirando.
-Señor usted también puede firmar esa forma- dije mirándolo suplicante. Él era mi única esperanza aquí, si sólo pudiera convencerlo de que firmara en su lugar...
Ieran se giró y lo miró.
-Si te atreves a firmar esa forma, nunca te lo perdonaré- declaró, levantando la barbilla y mirándolo en tono de advertencia.
¿Cuando se convirtió en una bruja?
-Si no firma esa forma su hijo nunca se lo perdonará- declaré simplemente con seguridad.
Él se veía confundido, estaba pálido, sus ojos iban entre las dos tan rápido que podría haberme reído si la situación no fuera completamente desgarradora, tomó un pequeño respiro a través de los dientes y se paso la mano por el pelo antes de girarse a mirar al doctor.
-¿Cuánto tiempo pasara antes de que despierte y pueda tomar la decisión por sí mismo?- preguntó débilmente.
-Podrían ser un par de horas, días, no hay manera de decirlo con exactitud.
-Si espera a que despierte podría no ser una opción. ¿Por favor piense en Shaoran… por favor?- supliqué, dispuesta a no llorar. Estaba perdiendo el control que tenía sobre mi misma lentamente, cuando imaginé la angustia que vería en el rostro de Shaoran al saber que no podría caminar de nuevo.
-Hien si firmas esa forma y matas a mi hijo nunca te lo perdonaré, nunca- siseó Ieran.
Abrió y cerró la boca un par de veces pero no dijo nada. Me quede allí mirándolo luchar para decidir y rezaba con cada hueso de mi cuerpo para que tomara la decisión correcta.
No lo hizo.
-No firmaré la forma tampoco. Shaoran debería tomar la decisión el mismo- susurró angustiado.
Cerré los ojos cuando las emociones arrasaron mi cuerpo tan rápido que apenas pude registrar lo que eran. La mayor parte eran pura y absoluta desesperación y apenas podía arreglármelas con el peso aplastante de todas ellas.
Solté el aliento que no me di cuenta que estaba conteniendo y miré al doctor.
-¿Está seguro de que no puedo firmar la forma? Para Shaoran soy su esposa, en espíritu soy su esposa y sé que él querría esto.
- Lo siento pero la ley no está de tu lado y tengo que ir con su pariente más cercano y ese es uno de los padres- me miró en tono de disculpa.
Asentí con la cabeza y me tragué la tristeza. Si no había nada que pudiera hacer entonces necesitaba ir y ver a Shaoran, así podría rogarle que despertara pronto.
-¿Puedo verlo?- pregunté. Él asintió y agitó su brazo por el pasillo ligeramente.
El doctor se dio la vuelta y fue por el pasillo conmigo siguiéndolo sintiendo que mi corazón se hundía con cada paso. Abrió la puerta de una habitación a mano derecha del pasillo y entre tentativamente detrás de él. Mis ojos se posaron sobre la cama tan pronto como vi a Shaoran tumbado allí, de repente dude de que yo fuera lo suficientemente fuerte para esto.
Empujé mis piernas hacia delante y casi tropecé a un lado de su cama. Besé su anillo de bodas antes de girar su mano y presionar mi rostro sobre su palma, cerrando los ojos contra el dolor que estaba tratando de consumirme.
-Necesito que despiertes Shaoran. Es muy importante ¿puedes oírme? Si puedes escucharme entonces necesito que despiertes, ¿por favor? Por favor abre los ojos para mí- supliqué, presionando mis labios contra su palma. Él no se movió.
-Shaoran esto es muy importante ¿puedes despertar? ¿Por mí, por favor?- susurré, finalmente abrí los ojos para mirarlo.
-¡Despierta! ¡Shaoran Li tienes que abrir los ojos y ayudarme! ¡No puedo hacer esto sola tienes que despertar de una vez!- chillé desesperadamente mientras presionaba mi frente en la suya. Sentí que una lágrima caía por mi rostro, cayó en la punta de su nariz así que la besé quitándola rápidamente, tratando de serenarme.
Escuché que la puerta se abrió de nuevo pero no me molesté en darme la vuelta. Sabía que era la Sra. Ieran y su esposo, me di cuenta por los sollozos entrecortados que salían de ella. Me enfoqué en Shaoran en hacerlo despertar así podría arreglar este desastre por sí mismo.
Sin embargo, no despertó.
Después de una hora la puerta se abrió y levanté la vista para ver si era otra enfermera o doctor.
No era un doctor, sin embargo, eran mi mamá y el Sr. Fujitaka. Mi mamá corrió dentro de la habitación y me abrazo fuerte.
-¿Oh Dios, como está?- preguntó mi mamá sin aliento, su rostro manchado de lágrimas.
-Va a estar bien- murmuré.
-¿Estás bien hija? ¿Necesitas una bebida o algo?- preguntó, frotando mi espalda en pequeños círculos.
-Estoy bien mamá.
Podía escuchar al Sr. Fujitaka y al padre de Shaoran hablando, la conversación se estaba calentando.
-¿Qué demonios quieres decir con que estás esperando a que Shaoran tome la decisión? ¿No tienes que esperar a que despierte, estás loco? ¡Por supuesto que va a querer la operación! Es Shaoran de quien estamos hablando, ese chico no es feliz a menos que esté haciendo algo físico, lo sabes. ¡Demonios, yo lo sé y ni siquiera es mi hijo!- despotricó, mirándolos a ambos con incredulidad.
Sonreí ante su rostro enojado. Lo extrañe tanto este pasado fin de semana y aquí está haciendo un eco exacto de mis sentimientos hacia los padres de Shaoran. Él me miró.
-Sakura, tienes que enviarlo a cirugía, no puedes hacerle esto a Shaoran- dijo mirándome en tono de suplica.
Mordí mi labio y negué con la cabeza cuando mis ojos encontraron los suyos.
-Ellos no me dejan- susurré, sabiendo que mi voz no funcionaría si trataba de hablar.
Poco a poco estaba perdiéndolo, mirar Al Sr. Fujitaka estaba haciéndome perder el control que tenía sobre mis emociones. Él siempre fue el único del que podía fiarme, él y Shaoran eran los hombres de mi vida y podría amarlos para siempre. Sólo necesitaba un abrazo de mi papá.
Una lágrima rodo por mi rostro mientras me alejaba del lado de Shaoran por primera vez desde que había entrado por la puerta. Me lancé hacia mi padrastro envolviendo mis brazos alrededor de su cintura mientras sollozaba en su pecho. Él jadeo obviamente un poco desconcertado antes de abrazarme de vuelta fuertemente.
-Está bien, todo está bien, shh. Está bien- arrulló suavemente mientras continuaba sollozando incontrolablemente.
-Vamos a sentarnos afuera por un rato y consigamos algo de aire fresco- sugirió, tratando de empujarme hacia la puerta.
-No quiero. Podría despertar.
-Ellos te llamaran Sakura. Vamos, sólo serán un par de minutos- dijo dándome una sonrisa persuasiva.
Rompí en una nueva ronda de sollozos.
-¡Ellos no me llamaran, ni siquiera me quieren aquí!- grazné, mi voz apenas sobre un susurro.
Él miró a Hien, se veía increíblemente furioso. Abrió la boca para decir algo pero mi mamá se le adelantó.
-Hija yo me quedaré aquí con Shaoran. Te llamaré si se despierta, lo prometo- dijo asintiendo.
Le sonreí agradecida y asentí con la cabeza.
Fujitaka me dirigió fuera de la habitación, mis brazos seguían apretados alrededor de su cintura. Me empujó hacia las sillas de plástico y me sonrió con tristeza. Después de un par de minutos comencé a calmarme un poco.
-¿Por qué no te dejaron enviarlo a cirugía, Sakura?- preguntó, su mano acunando la parte trasera de mi cabeza, sosteniéndome contra él con fuerza.
-Su madre le dijo al doctor que nuestro matrimonio no era legal. No pude firmar la forma, lo intente- susurré, agarrando su camisa que estaba empapada con mis lágrimas.
-¿No es legal? ¿Es eso cierto? Creí que podías casarte a los diecisiete en Tokyo...- su voz se fue apagando y me eché hacia atrás para mirarlo. Sentí una burbuja de esperanza ¿podía ser verdad? ¡Daría lo que fuera porque eso fuera verdad!
-¿En serio? Oh Dios, papá por favor, por favor di que eso es verdad- rogué, agarrando su camisa con fuerza.
Su rostro se suavizó y sabía que era por como lo había llamado, casi nunca lo llamaba así. Un par de veces se me había escapado en estos años y cada vez parecía que hacía que su corazón se derritiera. Él acarició un lado de mi rostro suavemente.
-Investigare esto por ti. Llamare a un amigo, es abogado, él sabrá.
¡Oh Dios por favor, por favor, por favor deja que sea verdad! Asentí rápidamente, todo estaba bien, el Sr. Fujitaka arreglaría todo como siempre lo hacía.
De repente su sonrisa se desvaneció y me miró con tanta tristeza que casi rompí en sollozos.
-Siento mucho haberte alejado así Sakura. Shaoran y tú. No debería haber hecho eso, y las cosas que dije...- su voz se apagó, apretando los puños con fuerza y cerrando los ojos con furia.
-Lo último que hice fue golpearlo y maldecirlo. Lo siento, lo siento tanto. Espero tener una oportunidad de disculparme. Me encanta para ti Sakura, es el mejor hombre que podría imaginar para alguien tan especial como tú. Ustedes dos son perfectos el uno para el otro, reaccioné superficialmente. No estaba pensando en ustedes dos, sólo estaba pensando en mí mismo y en lo que había perdido. Pero amo a ese chico como a un hijo, siempre lo he hecho y siempre lo haré- las lágrimas comenzaron a salir mientras hablaba y esa era la única vez que lo había visto llorar. Su barbilla temblaba ligeramente mientras me miraba con los ojos tan llenos de disculpas que parecía que él era el niño y yo el adulto. Estaba rogándome con los ojos que lo perdonara, se veía como si estuviera torturándose a sí mismo por esto.
Podía perdonarlo, por supuesto que podía, era mi papá y siempre lo sería y sabía que Shaoran ya lo había perdonado porque fue el único que me convenció para que lo dejara pasar y mirara desde el punto de vista de mi padrastro.
-Shaoran sabe que no quisiste hacer eso- susurré asintiendo tranquilizadoramente.
Me miró, con esperanza evidente en sus ojos. Realmente quería que esto fuera verdad.
- Shaoran te ama- aseguré.
Sonrió y luego paso una mano sobre su rostro limpiándolo.
-Estaba tan enojado, todo en lo que podía pensar era en que ustedes dos se habían escapado, se habían casado y me habían quitado una de las cosas más importantes que un padre puede tener en su vida.
Sonrió y acarició mi rostro de nuevo suavemente, sólo mirándome con ternura.
-Cada papá quiere ver a su hija casarse con el hombre de sus sueños. Quería que tuvieras una gran boda con un enorme pastel, con toda tu familia mirando y sonriendo. Quería acompañarte hasta el altar en tu hermoso vestido blanco y cuando el cura preguntara: ¿quién entrega a esta mujer en matrimonio? Orgullosamente daría un paso al frente y diría, yo lo hago, porque esa es mi hija- susurró, sonriendo con melancolía.
Sonreí ante la pequeña fantasía que acababa de terminar en mi cabeza, imaginé la sonrisa de orgullo que tendría en el rostro mientras ponía mi mano en la de Shaoran y de repente entendí porque estaba tan molesto.
-Eso suena lindo- admití, tragando el nudo en mi garganta.
Asintió con la cabeza.
-Sí pero eso no importa ahora mismo. Lo que importa es conseguir que tu marido vaya a cirugía porque Shaoran estará devastado si no puede caminar- hizo una pequeña mueca mientras lo decía y sonreí agradecida de que lo conociera tan bien, estaba pensando en Shaoran y en nadie más y también porque lo había llamado mi marido, por fin aceptaba nuestro matrimonio.
Se levantó y me tendió una mano.
-Voy a salir y hacer algunas llamadas, ¿quieres venir por algo de aire fresco o vas a regresar?
-Voy a regresar.
Sonrió y beso mi frente.
-Voy a llamar al abogado, regresaré tan pronto como pueda. Se fuerte Sakura y no los dejes derrumbarte- se dio la vuelta y se alejó por el pasillo. Espere hasta que estuvo fuera de la vista entonces tome un par de respiraciones profundas antes de abrir la puerta de su habitación de nuevo.
Me senté allí sosteniendo su mano por lo que pareció una eternidad, antes de que mi padrastro regresara, negó con la cabeza hacia mí luciendo derrotado y triste, sabía que Ieran había dicho la verdad. Nuestro matrimonio no era legal. Asentí en respuesta. Creo que siempre lo supe, en el fondo sabía que era inútil. Mire de nuevo a Shaoran y descanse mi barbilla en un lado de su cama.
Diez minutos se convirtieron en horas y antes de que me diera cuenta la enfermera entro y dijo que sólo una persona podía quedarse con él esta noche. Miré a la Sra. Ieran en tono de advertencia.
Me miró desafiante por un minuto y no retrocedí. Debe haber visto en mi rostro que no me iría porque me dio un pequeño asentimiento antes de volverse hacia su esposo y levantarse.
-Vamos, podemos regresar en la mañana- murmuró.
-Gracias- dije débilmente. Sabía que debía ser difícil para ella salir de aquí y dejarlo, tal vez era una persona más fuerte que yo porque no había manera de que pudiera obligarme a mi misma a dejar este cuarto.
-Nos vemos en la mañana contesto. Agarró la mano de Shaoran y beso su mejilla, antes de darse la vuelta y salir de la habitación, llorando de nuevo. El Sr. Hien y mis padres dijeron sus despedidas y entonces finalmente estuve sola con mi marido.
Jalé mi silla más cerca de él y me quede despierta toda la noche, susurrándole que lo amaba y diciéndole todas las cosas que haríamos cuando despertara.
Nuestros padres regresaron en la mañana, trajeron un cambio de ropa y comida. Justo después del almuerzo el mismo policía que estaba en casa de Daiki entró. Nos dijo que Daiki estaba acusado de contravenir una orden de la corte, rompiendo los términos de la orden de restricción, asalto agravado, tentativa de homicidio y secuestro. Al parecer en la actualidad estaba en una institución para enfermos mentales. Les llevó tiempo levantar cargos porque tuvo que ser atendido por el disparo en la pierna.
Mi cansado cerebro poco a poco fue declarándose fuera, me senté allí como un zombie, incapaz de quitar los ojos de Shaoran. No quería comer o beber, la gente estaba sobre mí pero no podía responder sus preguntas. No tenía la energía para poner una sonrisa falsa y montar un show para ellos, con cada minuto que Shaoran yacía inmóvil, yo moría lentamente por dentro.
Exactamente veintisiete horas después de que el cuchillo perforara su cuerpo, su mano se movió en la mía. Jadeé y bajé la mirada sorprendida. Mi corazón golpeando en mi pecho mientras miraba sus dedos, deseando que los moviera de nuevo, así sabría que no había perdido la razón. Como si fuera una demanda, su dedo índice se crispó un poco y salté fuera de mi asiento emocionada.
-¡Su mano se movió!- chille, mirando su rostro esperando a que abriera los ojos.
Los padres de Shaoran también se levantaron de un salto y todos no inclinamos sobre la cama sólo esperando. Cuando su mano se apretó en la mía, su madre rió en voz baja y el Sr. Hien presionó el botón de llamada en la pared para conseguir la atención de los doctores.
El mismo doctor de ayer entró corriendo, obviamente su turno había terminado y comenzado de nuevo e hizo que el tiempo pareciera más largo de algún modo. Una enfermera entro detrás de él, ambos nos miraron con curiosidad.
-Su mano se movió- dije.
No podía quitar los ojos de Shaoran, ni siquiera me atreví a parpadear en caso de que me perdiera algo, no podía respirar mientras estaba de pie allí esperando y esperando. Después de un minuto sus párpados se agitaron.
El doctor camino hacia las máquinas, para checar la impresión de su monitor cardiaco.
De repente sucedió y solté una respiración entrecortada cuando mi miedo y preocupación aflojó un poco. Intenté con todas mis fuerzas mantener el horror y la tristeza fuera de mi rostro mientras los párpados de Shaoran se agitaban antes de abrirse.
Sonreí débilmente, él gruño y levanto su mano para tirar de tubo que tenía en la garganta. Tomé su mano rápidamente mientras cepillaba el cabello fuera de su frente.
-Shh Shaoran, está bien. Todo está bien, ellos te quitaran eso no te preocupes- arrullé tranquilizadoramente mientras la enfermera y el doctor se acercaban a la orilla de la cama. Sus ojos encontraron los míos, vi temor y pánico en ellos.
-Todo está bien- mentí. Él apretó mi mano con fuerza mientras quitaban los tubos de su garganta haciéndolo atragantarse y toser mientras jadeaba por aliento. Ellos discutieron sobre él un par de minutos mientras agarraba mi mano como si su vida dependiera de ello.
Me sentí enferma, ellos iban a decirle lo de la operación y estaba a punto de ver su corazón romperse. ¿Era lo bastante fuerte para estar aquí cuando le dijeran? ¿Podía verlos rasgar su corazón sin venirme abajo y empeorarlo para él? No quería estar aquí pero los ojos ámbar de Shaoran encontraron los míos y sabía que tenía que quedarme. Dolería verlo pero nunca lo dejaría cuando me necesitaba.
Me senté en la silla junto a la cama mientras el doctor y la enfermera miraban a su madre, pidiendo permiso para darle las noticias. Asintió con la cabeza y ellos dieron un paso al frente de nuevo. Shaoran no les puso ninguna atención, tiró de mi mano suavemente haciéndome acercarme más a él. Sonreí débilmente y presioné mis labios en los suyos secos y agrietados por un segundo antes de retroceder.
-Te amo, Shaoran- susurré.
Él sonrió, su sonrisa rompecorazones que había extrañado tanto el último día.
-Te amo más, Sakura bear- graznó, su voz sonaba ronca y dolorida. Mi estómago pareció revolotear porque las primeras palabras que salieron de su boca fueran las palabras más dulces en la historia del mundo. Nunca daría por sentada ninguna de sus palabras de nuevo, la situación había hecho cada una de ellas más valiosa para mí.
El doctor se aclaró la garganta.
-Joven Li, debemos hablar con usted sobre lo sucedido- dijo seriamente.
Shaoran arranco sus ojos de mí para mirar al doctor y yo no podía escuchar, no podía escucharlo de nuevo. Mantuve mis ojos en su rostro, viendo como las emociones pasaban por su rostro tan rápido que apenas podía registrarlas. Confusión, horror, temor, desesperación.
Volvió la cabeza y me miró, sus ojos suplicándome que le dijera que estaba bien, que esto era una mentira o una broma. Nunca se había visto tan vulnerable o asustado y odiaba a sus padres más que nunca por ello. Asentí en confirmación viendo su rostro decaer cuando lentamente comenzó a aceptarlo, estaba apretando mi mano tan fuerte que sentía como si estuviera rompiéndome los dedos pero no me importaba.
El doctor no había terminado, aún tenía que decirle sobre la operación, lo riesgosa que era e ir atreves de las posibilidades de éxito. Cuando llegó al punto sobre los familiares más cercanos, los ojos de Shaoran golpearon hacia mí.
-Dime que firmaste las formas Sakura. Dime que hicieron la operación. Por favor... Por favor, dimelo- rogó, mirándome desesperado.
Negué con la cabeza lentamente, tragándome el horror ante lo asustado y herido que lucía.
La expresión de angustia en su rostro me causó más dolor del que jamás había experimentado en mi vida.
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CONTINUARÁ…
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