CAPÍTULO 15
-Dime que firmaste las formas Sakura. Dime que hicieron la operación. Por favor... Por favor, dímelo- rogó, mirándome desesperado.
Negué con la cabeza lentamente, tragándome el horror ante lo asustado y herido que lucía.
La expresión de angustia en su rostro me causó más dolor del que jamás había experimentado en mi vida.
-No pude, ellos no me dejaron. No soy tu familiar más cercano- susurré, cada palabra parecía quemar su camino fuera de mi garganta.
Me miró confundido.
-¿No eres mi familiar? Por supuesto que lo eres, eres mi esposa- dijo con voz áspera, mirándome confundido.
Levanté una mano y acaricié un lado de su rostro.
-Nuestro matrimonio no es legal, Shaoran. Ellos no me dejaron firmar. Lo siento, lo intenté, yo quería- dije lamentándolo desde el fondo de mi corazón.
-¿Entonces, la operación no ocurrió?- preguntó Shaoran todavía mirándome e ignorando a todos en la habitación.
-¿Ahora no puedo caminar? ¿Es eso?- dijo angustiado.
No sabía que decir, me incliné hacia adelante y besé su frente suavemente, haciendo su mano apretarse sobre la mía.
-No tuviste la operación Shaoran, pero si ahora quieres tenerla aun tienes una posibilidad de que funcione- me di la vuelta hacia el doctor, mirándolo en confirmación.
-¿Verdad? Aun puede tenerla ¿no es así?
Asintió con la cabeza y camino hacia delante. Él aclaró su garganta, obviamente tratando de conseguir su atención de nuevo pero los ojos de Shaoran estaban pegados firmemente sobre mí, la expresión de angustia en su rostro me causo más dolor del que jamás había experimentado en mi vida.
-Conseguiré que el doctor venga y hable contigo, si eso es lo que quieres. Es el cirujano que realizara la operación. Debes saber que esto pone en riesgo tu vida, dado que hemos dejado pasar tiempo valioso, cuanto más tiempo dejemos pasar más riesgo corres- dijo el doctor, tocando el brazo de Shaoran ligeramente.
Shaoran no dijo nada, sólo asintió y trago ruidosamente. Presioné mi frente en la suya y lo miré a los ojos, podía ver mis sentimientos exactos reflejados allí, estaba aterrorizado sus ojos estaban vidriosos, como si estuviera tratando de no llorar.
-Te amo- susurré, besando sus labios suavemente.
Cerró los ojos y asintió ligeramente.
-Yo también Sakura.
-Todo va estar bien- dije, deseando que mi voz sonara con más confianza de la que sentía. ¿Los doctores habían dicho que la cirugía tenía que suceder lo más pronto posible, veintisiete horas serian demasiado tarde? Él sonrió débilmente y asintió, haciendo una mueca de dolor mientras se movía.
-No te muevas, sólo aguanta y probablemente te darán algo para el dolor.
Ignoró mi advertencia y tiró de mi mano, haciéndome dar un paso imposiblemente cerca.
-¿Nuestro matrimonio no es legal?- preguntó, su voz apenas sobre un susurro.
Dirigí mis ojos hacia su madre. Sólo nos miraba, lágrimas silenciosas caían por su rostro mientras se agarraba a su camiseta, justo sobre su corazón. Todo en lo que podía pensar era: Egoísta. Tragué saliva y miré de regreso a Shaoran, forzando una sonrisa.
-No, no lo es. Pero anímate, ahora tendremos otra noche de bodas- bromeé en voz baja, tratando de traer algo de normalidad a todo este horripilante calvario.
Se rió un poco antes de hacer una mueca de nuevo, cerrando los ojos, su mandíbula apretada.
-Pervertida- susurró a través de sus dientes apretados.
Reí peleando con las lágrimas que estaban haciendo que mis ojos picaran.
Cuando aflojó la mandíbula miró alrededor de la habitación por primera vez, se detuvo en sus padres y forzó una sonrisa tensa. La Sra. Ieran se acerco a la cama junto a mí, iba a retroceder para que ella tuviera más espacio para verlo pero la mano de Shaoran se apretó sobre la mía sin permitirme alejarme de él.
-Estoy tan contenta de que estés despierto, hijo. He estado tan preocupada, todos hemos estado tan preocupados- dijo quebrada.
Asintió con la cabeza.
-Sí, lo siento- le sonrió a su padre.
-Hola papá.
-¿Te sientes bien?- preguntó la Sra. Ieran, pasando su mano arriba y abajo por el brazo de Shaoran suavemente.
Se rió sin humor.
-Acabo de enterarme de que hay una buena posibilidad de que podría no ser capaz de volver a caminar de nuevo ¿cómo crees que me siento?- preguntó, podía sentir su mano temblando en la mía, el sudor de su palma estaba haciendo su mano ligeramente pegajosa contra mi piel. Sus dedos encontraron mi anillo de bodas y lo giró alrededor de mi dedo, distraídamente.
La Sra. Ieran tomó una respiración profunda y lo miró, con la angustia clara reflejada en su rostro.
-Lo siento mucho hijo, creímos que era lo mejor para ti. Había una posibilidad de que murieras, no queríamos enviarte allí con esas probabilidades, no era nuestra decisión, no queríamos jugar a ser Dios con tu vida. No podía permitir que Sakura firmara la forma- dijo ella en voz baja, continuando con la incesante caricia en su brazo.
Él la miró, la confusión coloreó su voz mientras hablaba.
-¿Qué dijiste? ¿No podías permitir que Sakura firmara la forma, tú... tú le impediste enviarme a la operación?
Ella miró a su esposo, sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo mientras asentía con la cabeza.
-Pensamos que era lo mejor para que estuvieras bien, no nos correspondía tomar esa decisión con tu vida Shaoran- dijo de nuevo.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué hicieron eso?! ¡¿Piensan que quiero esto?! ¡¿Piensan que quiero vivir así?!- preguntó gritando furiosamente, los pitidos constantes del monitor cardíaco se aceleraron un poco.
-Cálmate Shaoran- dije mientras me inclinaba más sobre la cama, acariciando un lado de su rostro tratando de conseguir que se calmara.
Sus ojos encontraron los míos.
-¿Querías hacerlo y mis padres no te dejaron?- susurró, levantando su mano débilmente, obviamente la intravenosa lo hacía más difícil para él moverla. Él agarró suavemente la parte trasera de mi cabeza y tiró levemente para mover mi rostro al nivel del suyo.
-¿Ellos no me enviaron allí y ahora hay una posibilidad de que quede invalido?- preguntó. Asentí, sabiendo que no sería capaz de hablar. No tenía palabras para esto. Tomó un respiro entrecortado, mientras sus ojos permanecían fijos en los míos.
-Diles que se vayan Sakura- ordenó, su mano apretándose en la parte trasera de mi cabello.
Tragué y giré la cabeza hacia un lado para ver a sus padres, estaban abrazados, ambos llorando, su madre literalmente temblando de la cabeza a los pies.
-¿Podrían ir afuera un momento?- dije en voz baja.
-Afuera no, vayan a casa- gruño Shaoran, sus ojos seguían firmemente pegados a los míos, como si ni siquiera pudiera obligarse a mirarlos o algo así.
El Sr. Hien se aclaró la garganta torpemente.
-Hijo pensamos que era lo mejor para ti, no teníamos derecho a arriesgarte así- dijo con una expresión suplicante en su rostro.
Finalmente Shaoran aparto la mirada de mí, y su mirada cayó sobre sus padres, su rostro duro y enojado.
-¿Piensas que perder el tiempo esperando a que despertara era lo mejor para mí?- preguntó mirándolos con incredulidad-Deberían haberla dejado firmar las formas, debieron dejarla...- se fue apagando, su voz rompiéndose un poco.
-Lo siento mucho- susurró su padre.
-Sólo váyanse. Si aun puedo ir a la cirugía entonces lo haré- dijo Shaoran débilmente. Hien abrió la boca para hablar pero Shaoran lo cortó.
-¡Sólo váyanse!- gritó, su ritmo cardíaco estaba aumentando de nuevo.
Jadeé y me aparté de Shaoran ligeramente, tenía que sacarlos de aquí antes de que terminara incluso más enfermo por el estrés de todo esto.
-Sólo váyanse…por favor- rogué, lanzando mis ojos al monitor cardiaco.
Hien hizo una mueca mientras lo miraba y luego agarro la mano de Ieran y prácticamente la arrastro fuera de la habitación. Me estremecí cuando escuche su llanto desde el otro lado de la puerta. Me volví para mirar a Shaoran, estaba tumbado allí mirando el techo, la mandíbula apretada, sus ojos solo se centraban en un punto como si pudiera decirle los secretos de la vida.
-Te amo, todo va a estar bien, lo prometo- dije, acercándome y besando la piel de su cuello justo cuando la puerta se abrió y el doctor entro con otro hombre pisándole los talones.
-Entonces ¿quieres hacerlo?- preguntó el doctor que realizaría la operación mientras terminaba de explicarle todo a Shaoran.
Shaoran me miró antes de asentir.
-Sí, hagámoslo, quiero saber que al menos lo intenté todo.
Los doctores se fueron a arreglar todo para la operación y él bajaría tan pronto como hubiera una sala de operaciones libre. Cuando estuvimos solos de nuevo, Shaoran me sonrió débilmente.
-Te ves como el infierno Sakura bear ¿Dormiste?- preguntó, pasando su dedo bajo mi ojo.
Atrapé su mano y bajé su palma, presionando mi rostro contra ella.
-Estoy bien- necesitaba decirle algo, tenía que saber esto antes de que fuera a la operación. Me levanté y me incliné sobre él, mirándolo a los ojos así sabría que iba en serio.
-Shaoran si mueres allí dentro te juro por Dios que voy a traerte de vuelta a la vida sólo para poder matarte yo misma. ¿Entiendes?
Se rió en voz baja.
-Hmm, definitivamente me gusta la Sakura mandona- se burló.
-Shaoran, es en serio. Sólo pido una cosa de ti en mi vida y es que regreses a mí, prométeme que sobrevivirás a esto. Necesito escucharte decirlo y luego podre dejar de preocuparme, jamás has roto una promesa hacia mí antes así que tengo fe en tu palabra- dije sin despegar mi mirada de la suya.
Sonrió y asintió, su mano subió y acunó un costado de mi rostro.
-Estaré bien, lo prometo- susurró.
Sonreí y presioné mis labios en los suyos suavemente por un par de segundos antes de poner mi frente en la suya, sólo disfrutando de su cercanía.
Media hora después estaban listos para llevarlo a la sala de operaciones. Sostuve su mano mientras lo llevaban por el pequeño corredor, sus dedos agarrando los míos tan fuerte que casi perdí la sensibilidad en ellos. Cuando llegamos a la puerta, dejaron de empujar la cama y me miraron con expectación, sabía que no tenía permitido ir más lejos con él.
Mire de vuelta a Shaoran, sonrió débilmente pero estaba tan asustado como yo. Tomé una respiración profunda y traté de tranquilizarme.
-Te veo cuando salgas. No creas que te libraste de casarte conmigo de nuevo. Asegúrate de darte prisa y ponerte mejor para que podamos ir directo a la iglesia más cercana para casarnos de nuevo, ¿me oyes?- pregunté, mirándolo suplicante.
Se rió en voz baja.
-Como tu digas Sakura bear.
Lo besé suavemente, rezando para que esta no fuera la última vez que hablaba con él, que este no fuera el último beso que compartíamos.
-Te amo Shaoran- dije pasando mi mano por un costado de su rostro magullado.
Él sonrió y agarró la parte trasera de mi cabeza, tirando de mi más cerca como si fuera a decirme algo al oído. Con su otra mano agarró mi barbilla y giró mi cabeza a un lado. Antes de que siquiera tuviera oportunidad de entender lo que estaba haciendo, succionó en un costado de mi cuello. Me reí y él se apartó ligeramente con una enorme sonrisa en su rostro.
-Sólo marco mi territorio- declaró, me quedé observándolo, no podía quitar la sonrisa de mi rostro.
El doctor se aclaró la garganta, retrocedí y me levanté, sonriéndole a Shaoran mientras ellos abrían las puertas y rodaban su cama por el corredor. Justo cuando las puertas estaban a punto de cerrarse, Shaoran me gritó.
-¡¿Sakura?!
-¡¿Sí?!
-¡Te amo más!- gritó ferozmente. Mi corazón palpitó y las puertas al corredor se cerraron de golpe dejándome sola, mirando el lugar donde vi por última vez al amor de mi vida. No podía seguir siendo fuerte, descendí hasta mis rodillas y sollocé en el suelo.
Las seis horas fueron dolorosas, me sentí como si estuviera balanceándome al borde de un precipicio, un movimiento en falso y podría caer en un infierno. Mis padres y los de Shaoran estaban sentados en la sala de espera conmigo, en realidad nadie dijo nada y estaba agradecida por ello. Simplemente ya no tenía más energía, estaba tan cansada que mi cabeza palpitaba, mis ojos escocían.
Justo después de las diez de la noche el doctor salió por la puerta. No podía respirar, no podía moverme, esto era, su siguiente par de palabras podría condicionar el resto de mi vida, ya sea que Shaoran hubiera sobrevivido a la cirugía o no. Para este punto no podía preocuparme por si la operación había funcionado, todo lo que necesitaba era que Shaoran estuviera a mi lado, como sea que viniera no importaba con tal de que todavía lo tuviera.
El doctor fue hasta nuestro grupo, todos saltaron fuera de sus sillas pero yo no pude, si me levantaba ahora podría caer al suelo, podía sentirlo. El doctor sonrió y asintió.
-Todo fue muy bien. Ahora está en recuperación, hay mucha hinchazón así que no sabremos cómo nos ha ido hasta que haya disminuido pero los primeros indicios indican que hay una buena posibilidad de éxito- dijo.
-¿Él está bien?- grazné. Mi corazón corriendo en mi pecho, todo mi cuerpo temblaba ligeramente, había terminado, Shaoran estaba vivo.
-Él está bien- confirmó el doctor- Es fuerte, estará inconsciente por un rato mientras la anestesia deja su cuerpo, quizás una hora o dos. Cuando despierte será mejor mantenerlo calmado tanto como sea posible. La cirugía fue muy invasiva, necesita relajarse y permitir que su cuerpo se recupere.
-¿Pero cree que ha ido bien? ¿La cirugía quiero decir?- pregunté esperanzada.
Asintió con la cabeza.
-Fue sin problemas, ahora sólo tenemos que ver cómo reacciona su cuerpo a la reparación. Sera mejor que me vaya, lo traerán pronto y lo trasladaran de vuelta a su habitación.
-Gracias, mucha gracias- susurré, mirándolo agradecida.
-De nada Sra. Li- dijo sonriendo, antes de alejarse a la sala de enfermeras.
Me reí ante el nombre, por lo menos el reconocía nuestro matrimonio. Agarré mi anillo de bodas con fuerza en mi mano y me volví hacia los padres de Shaoran. Necesitaba arreglar esto antes de que Shaoran despertara, necesitaba mantenerlo calmado y ver a sus padres no ayudaría en este momento.
-Creo que será mejor que permanezcan alejados por un tiempo. Hablaré con Shaoran mañana, pero el doctor dijo que necesitaba descansar. No quiero que se moleste de nuevo, sólo déjenme hablar con él antes de que lo vean ¿está bien?- pregunté, rezando para no tener otra pelea en mis manos por esto, en realidad no tenia energía para eso ahora mismo.
-Sí. Gracias Sakura. Sólo estábamos tratando de hacer lo mejor para él. Espero que con el tiempo él vea eso- dijo el Sr. Hien.
-Hablare con él, quizás deberían ir a casa. Los llamaré si hay algún cambio- dije frotando mi frente tratando de aliviar el dolor en mi cabeza. No había dormido en treinta y ocho horas.
La Sra. Ieran se apartó de su esposo y me abrazó, pero no pude devolvérselo. Lo más que podía esperar de mi era que no la empujara, a mis ojos era más de lo que merecía.
-¡Lo siento mucho. Debí haberte escuchado, él quería la cirugía, debí haberte escuchado!- lloriqueó, sus dedos clavándose en mis espalda donde estaba abrazándome demasiado fuerte.
Asentí con la cabeza.
-Sí- confirmé. Tragándome la réplica, ya le había dicho mi parte y ahora ambos sufrirían las consecuencias, Shaoran realmente sabía guardar rencor cuando quería. Había una gran posibilidad de que no quisiera volver a ver sus padres, supongo que yo era la única posibilidad que tenían ahora y para ser honesta no me sentía muy caritativa con ellos en este momento.
-Deberían ir a casa antes de que salga.
Por fin después de lo que se sintió como una eternidad, sacaron a Shaoran de sala de operaciones y lo regresaron a la misma habitación en la que había estado antes. A mis padres no se les permitió entrar a la habitación porque las horas de visita habían terminado, así que puse una silla a un lado de su cama de nuevo y sostuve su mano.
Cuando finalmente gruño y abrió los ojos, sonreí y me incliné sobre él.
-Gracias por no romper tu promesa- susurré, mirándolo agradecida. Él sonrió débilmente, tirando de la pequeña mascara de oxigeno fuera de su rostro. Trató de hablar pero todo lo que salió fue graznido, probablemente debido a los tubos que había tenido en la garganta por la cirugía.
-Shh, dijeron que todo salió bien. Tienes que relajarte y descansar. Sólo duerme un poco por mí ¿sí? Estaré aquí toda la noche- dije apretando su mano mientras besaba su frente.
Él sonrió y cerró los ojos, en realidad no creo que tuviera opción, se veía exhausto.
-Duerme también Sakura bear- graznó, su voz apenas sobre un susurro.
Sonreí y asentí.
-Lo haré, te veo en la mañana- besé su mano y descansé mi mejilla sobre un costado de la cama, sentí el sueño venir a por mí y no pude pelear más, mañana iba ser un largo día.
.
.
Desperté en la mañana y apenas podía moverme, gruñí y levanté la cabeza del costado de la cama de Shaoran, frotando mi cuello dolorido.
Mis ojos inmediatamente buscaron a Shaoran, estaba despierto mirándome fijamente, con una pequeña y triste sonrisa tirando de las esquinas de su boca.
-Hey- susurró.
-Hola ¿por qué no me despertaste si estabas despierto?- pregunté, pasando mi mano por su brazo tratando de sofocar un bostezo.
Él acarició un lado de mi rostro.
-Sabes que me gusta verte dormir- dijo en voz baja.
Me reí y giré la cabeza para besar su mano.
-Lo sé pervertido, pero habría preferido que me despertaras así podría haber hablado contigo. Te extrañé, estuviste dormido por mucho tiempo- regañe juguetonamente. Sonrió pero no dijo nada, sus ojos estaban más serios que de costumbre, su rostro lucía derrotado y triste. Tragué en voz alta.
-¿Qué está mal Shaoran?- susurré.
-No puedo sentir mis piernas- contestó, mirando lejos de mí.
Sentí que mi corazón se hundía.
-Shaoran sólo vamos a esperar al doctor ¿sí? Dijo que teníamos que esperar un rato antes de hacer las pruebas, quizás la hinchazón no se ha ido todavía, quizás necesitas más tiempo para superar la cirugía, sólo han sido un par de horas- dije tratando de mantener la voz plana y carente de cualquier emoción.
Asintió pero no se veía como si me creyera.
-Sí, supongo.
-Por favor no comiences a estresarte por esto todavía. Dejemos que el doctor haga los exámenes cuando estés listo para ellos- supliqué- El doctor dijo que tenías que estar calmado y descansar.
Asintió y apretó mi mano, poniendo una sonrisa falsa y mirándome de regreso.
-Sí, está bien- suspiró y miró mi rostro lentamente.
-Todavía te vez cansada Sakura bear, deberías dormir un poco más.
Negué con la cabeza.
-Si estás despierto entonces estoy despierta.
-¿Sakura, qué si no funciona y no puedo caminar nunca más? ¿Qué voy a hacer entonces?- susurró, se veía como si estuviera a un par de segundos de venirse abajo completamente y estaba asustándome un poco. Shaoran siempre fue tan fuerte, siempre estaba en control y cuidaba de mi, y ahora mismo los roles se habían invertido por primera vez en la historia.
-Lidiaremos con ello si ocurre. No vamos a pensar en ello ahora ¿Cuál es el punto de preocuparnos por algo que ni siquiera va a pasar?- pregunté tratando de sonar positiva.
Cerró los ojos y tiró de mi mano.
-Vamos acuéstate conmigo por un rato. Deberías volver a dormir, te ves como el infierno, Sakura bear.
Me reí y traté de lucir ofendida.
-Esa no es manera de hablarle a la chica de la que estas enamorado, Shaoran. Si estas tratando de meterte en mi falda entonces lo estás haciendo todo mal- me burlé, mientras me metía en la cama cuidadosamente. Me acosté a su lado, apenas tocándolo y quedándome lo más quieta posible.
-¿Podría no ser capaz de hacer eso de nuevo, Sakura, has pensado en eso?- chasqueó.
Fruncí el ceño ante su ira pero no dije nada, no estaba segura de que podía decir para hacerlo sentir mejor, así que sólo pase los brazos a través de su pecho y besé su hombro.
Después de otra hora, de estar tumbados en silencio, el doctor entró para hacer sus rondas. Sonrió mientras entraba y me empujé fuera de la cama, apenas capaz de respirar. Esto era, iba a hacer los exámenes ahora, me quedé atrás. Revisó sus ojos y su catéter antes de sonreír y volver junto a la cama.
-Ok, la operación fue muy bien joven Li. Tengo la esperanza de que haya una marcada mejoría, fui capaz de reparar todo lo que pude ver. Voy a enviarte para una resonancia magnética y cuando vuelvas haremos un par de exámenes físicos- dijo. Una enfermera entró con un par de ayudantes y fueron a la cabecera de la cama de Shaoran.
-¿Puedo ir con él?- pregunté, sin querer perder a Shaoran de vista ni por un segundo más de lo necesario.
-Claro, puedes ir a la sala de espera con él pero no te permitirán entrar a la habitación mientras lo hacen- el doctor sonrió y asintió, los dos ayudantes comenzaron a empujar la cama fuera de la habitación. Corrí para alcanzarla y sostuve la mano de Shaoran mientras íbamos por pasillos interminables. Lo besé suavemente cuando llegamos y fue llevado a otra habitación.
Me senté en la sala de espera, tratando de mirar una revista mientras esperaba a que saliera.
Una vez que estábamos de vuelta en su habitación, tuvimos que esperar un poco antes de que su cirujano regresara. Sostuve la mano de Shaoran con fuerza, tratando de hablar con él pero sólo contesto sí o no a todo lo que dije, mis esfuerzos para distraerlo no estaban funcionando en absoluto. Estaba tan distante y callado que estaba haciendo que los cabellos de la parte trasera de mi cuello se erizaran. Mi corazón dolía porque Shaoran estaba reprimiendo sus sentimientos, él nunca ocultaba las cosas de mí pero obviamente lo estaba haciendo ahora. Cada vez que lo miraba parecía como si estuviera hundiéndose más y más en una depresión, no había nada que pudiera hacer o decir para sacarlo.
El doctor regresó e hizo las pruebas físicas sobre sus pies y piernas. Se mantuvo pinchándolo con una aguja puntiaguda, poniendo algún tipo de trapo que había sumergido en un líquido, sobre varias partes de las piernas, preguntándole si podía sentir el frío. A cada pregunta Shaoran respondía que no y vi la devastación construyéndose en sus ojos con cada segundo que pasaba.
El doctor lanzó las cosas a la basura y sonrió tranquilizadoramente.
-Ok obviamente aun hay algo de hinchazón allí, está claro en la resonancia magnética, le eché un vistazo antes de venir aquí. Podría ser demasiado pronto para decirlo- dijo.
-¿Eso qué significa?- preguntó Shaoran luciendo un poco confundido.
El doctor suspiró y lo miró en tono de disculpa.
-Es cosa de esperar y ver, lo siento, sé que es difícil de hacer pero no hay mucho más que podamos hacer a este punto sólo esperar y ver cómo reacciona tu cuerpo. Cuanto más baje la hinchazón, más seremos capaces de ver cuanta movilidad tienes- dijo, garabateando en la gráfica de Shaoran.
-¿Cuánta movilidad, que significa eso? ¿Quiere decir que aunque fue exitoso, podría no volver a la normalidad?- preguntó Shaoran, tratando de moverse en la cama mientras siseaba a través de los dientes y cerraba los ojos.
El doctor lo empujó en el hombro.
-Sólo quédate quieto. Dale a tu cuerpo una oportunidad. Esto no es algo que se da de la noche a la mañana. Sé que no es fácil pero tienes que ser paciente y descansar tanto como puedas.
Di un paso adelante de nuevo y acaricie su rostro.
-¡Sólo relájate Shaoran. Por favor, escucha al doctor él sabe de lo que está hablando!- dije desesperadamente.
-Bueno lo dejaremos para otro día y te enviaremos para otra resonancia magnética y tomografía mañana. Esto es perfectamente normal. Sólo se paciente, sé que es difícil pero es la única cosa que puedes hacer ahora mismo- el doctor lo palmeó en el hombro. Espero un par de segundos, garabateando en su gráfica de nuevo antes de asentir.
-Regresaré luego. Cualquier problema presiona el timbre- asintió hacia el pequeño botón de mano colgando en el muro.
Cuando salió de la habitación Shaoran se volvió hacia mí. La expresión de su rostro rompió mi corazón un poco más. Estaba tan triste, más triste de lo que jamás lo había visto y si pudiera tomar su lugar lo haría en un instante. Se veía como si ya conociera su destino, como si ya hubiera perdido la esperanza de volver a caminar.
-Todo está bien. Tienes que esperar un rato, esas pruebas no significan nada, Shaoran. Sólo tienes que esperar a que la hinchazón baje como él dijo, no te molestes por eso ¿está bien?- rogué, oyendo mi voz quebrarse un poco a pesar de que estaba tratando de ser fuerte.
De repente sus ojos cambiaron de tristes y desesperados, a furiosos, sus ojos se clavaron en los míos duros y acusadores.
-Necesito que te vayas Sakura- gruño.
Lo miré sorprendida.
-¿Qué?- susurré, mirándolo como si estuviera loco.
-Tienes que irte ahora- declaró.
-Shaoran, por favor no hagas esto, de verdad lo siento...yo no quise que esto pasara- supliqué arrepentida. Las lágrimas que había estado manteniendo a raya mientras estaba frente a él comenzaron a rodar incontrolables por mi rostro.
Negó con la cabeza.
-No tienes que disculparte Sakura, sólo vete- dijo con severidad.
-No puedo- susurré.
Ambos sabíamos que esto era mi culpa pero nunca pensé ni en un millón de años que me pediría que lo dejara. Si había una cosa en la que apostaría mi vida era en que Shaoran nunca me sacaría de su vida, jamás. Pero eso era exactamente lo que estaba haciendo ahora. Lo miré, mi corazón estaba rompiéndose, el dolor era insoportable. No iba a sobrevivir a esto. Estar separada de Shaoran podría matarme.
-¿Por qué? Por favor deja que me quede, sé que esto es mi culpa pero por favor Shaoran, te amo. ¡Siento mucho que esto te pasara!- chillé inclinándome y poniendo mi cara en un lado de su cuello teniendo cuidado del tubo que salía de su pecho.
Sus manos se enredaron en la parte trasera de mi cabello mientras besaba la cima de mi cabeza.
-No te culpo. Esto no es tu culpa, pero no puedo amarte, Sakura. Lo siento, pero tienes que irte así podré concentrarme en la recuperación sin tener que pensar en ti todo el tiempo.
-¡¿Por qué?!- grité contra la piel de su cuello, haciendo que su mano se apretara en la parte trasera de mi cabello mientras sollozaba incontrolablemente.
-No puedo tenerte aquí mientras estoy así Sakura, no puedo tenerte atada a alguien como yo- susurró.
De repente todo encajo en su lugar, él me quería, creía que estaba haciendo esto por mí. Me aparté para mirarlo. Esta era una especie de mala manera de dejarme ir porque no quería que me quedara con él si no podía caminar. Pero tenía que haber algo más, esa no podía ser la razón. Shaoran siempre había sido desinteresado y ponía mi felicidad por encima de la suya, pero tenía que saber que esto me mataría. No me haría dejarlo porque creía que estaba haciendo lo correcto para mi ¿verdad?
-¿De qué estás hablando Shaoran? ¿Dime porque quieres que me vaya, dime porque ya no me quieres?- chillé, tragándome el nudo en mi garganta.
Suspiró y giró su cabeza lejos de mí.
-Sólo vete Sakura.
-No- dije fieramente.
-¡Sólo lárgate maldita sea. No te quiero aquí! ¡No te quiero pegada a un jodido inválido sólo porque te sientes culpable! ¡No quiero quitarte todo, no quiero decepcionarte porque no puedo hacerte el amor nunca más! No quiero dejar pasar esto y que luego me dejes en un par de años por alguien que pueda caminar y darte hijos, alguien que pueda darte todo lo que te mereces en la vida. Va a ser más fácil para mí terminarte ahora, hacer todo de una vez, en lugar de empezar a confiar en ti para que luego me dejes. ¡Sólo vete y no vuelvas!- gritó, mirándome con furia. Agarró mi brazo y me empujó hacia la puerta, cuando una de la enfermeras irrumpió dentro, obviamente había escuchado su pequeño estallido.
-¿Qué está pasando aquí? ¡Joven Li tiene que calmarse! ¡Acaba de tener una cirugía tiene que relajarse y permitir que su cuerpo se recupere!- la enfermera gritó preocupada mientras iba a su lado, presionando un botón sobre el pequeño monitor cardíaco. El pitido iba tan rápido que en realidad estaba asustándome como nunca. Shaoran jadeaba por aliento mientras ella lo empujaba en el hombro, haciéndolo sentarse, poniéndole una pequeña mascara de oxigeno sobre el rostro, mirándolo con preocupación.
- ¿Él está bien?- pregunté débilmente.
Nunca había estado tan asustada en mi vida, los ojos de Shaoran fueron hacia mí y no vi indecisión en su mirada. Esto fue todo, todo lo que pensé que duraría para siempre, había terminado. Realmente quería que me fuera y la expresión de su rostro rompió mi corazón en un millón de pedazos.
-Lárgate Sakura- murmuró débilmente, quitándose la máscara de la cara.
-Te amo, Shaoran- susurré, rogándole con los ojos.
No podía dejarlo. Él era mi vida, ¿cómo podía no entenderlo? No había manera de que lo dejara por alguien más en un par de años, no había posibilidad de que pasara en absoluto. Lo amaba con todo mi corazón y me dolía que dudara de mí así, debería conocerme mejor.
Negó con la cabeza.
-No me amas lo suficiente para esto- dijo sin aliento. Se giró hacia la enfermera que estaba tratando de poner la máscara de regreso en su cara.
-Haga que se vaya. Traiga a seguridad, sáquela de aquí. ¡No la quiero aquí!- gritó, haciéndola estremecer ligeramente ante la ira en su voz.
Ella se volvió hacia mí en tono de disculpa.
-Por favor, vete. Tiene que relajarse y tú presencia aquí esta alterándolo. Sólo ve y regresa en un par de horas- puso su mano en mi brazo y dándome una sonrisa tranquilizadora.
-¡No la quiero de vuelta en un par de horas! ¡Sólo mándela al infierno!- chilló Shaoran, jadeando por aliento, mientras trataba de levantarse de la cama, pero por su apariencia estaba demasiado débil y al instante se desplomaba de nuevo, siseando de dolor.
Tenía que irme, yo le estaba haciendo esto, haciéndolo sentir así. Estaba haciéndolo empeorar, haciéndolo enfermar y tenía que relajarse, el doctor lo había dicho.
-Cuide de él- susurré mientras salía por la puerta tan rápido como mis piernas podían llevarme.
.
.
.
CONTINUARÁ…
.
.
.
