CAPÍTULO 16
SHAORAN
Observé su corazón romperse antes de que ella se girara y saliera por la puerta. Apreté la mandíbula con fuerza para no rogarle que volviera. No podía respirar, el dolor en mi corazón era unas cien veces peor que cualquier dolor físico que pudiera sentir. Acababa de perder lo único que necesitaba en mi vida, lo único que me importaba en la vida. No sólo la había perdido en realidad la había alejado. La hice marcharse cuando en realidad no quería y eso duele incluso más. El hecho de que estaba lastimándola por dejarla libre. Si pudiera tomar su angustia así como la mía lo haría. Daría mi vida en un instante por esa chica, siempre lo haría. Haría cualquier cosa que la hiciera feliz, incluso si eso me destruía en el proceso.
Ella superaría esto, encontraría a alguien más y le daría todo lo que yo no podría. El pensamiento dolía como el infierno pero no tenía ninguna otra manera. Sakura se merecía lo mejor en la vida y un marido en silla de ruedas no lo era.
La enfermera me quitó la máscara de la mano y la presionó de vuelta sobre mi boca y nariz.
-Trata de calmarte, si tu ritmo cardiaco va un poco más rápido te dará un paro cardiaco- dijo con severidad.
¿Un paro cardiaco? Un ataque al corazón, diablos eso sonaba maravilloso ahora mismo, esperaba que me matara así no tendría que vivir un día sin Sakura a mi lado.
Cerré los ojos tratando de bloquear el dolor pero no pude, todo lo que podía ver era a Sakura diciéndome que me amaba, flashes de nuestra boda y el día después cuando despertamos en el hotel y nos dimos cuenta que estábamos casados, pensamientos de cuando le hice el amor por primera vez. Todos esos recuerdos estaban atravesando mi cerebro haciéndolo incluso más doloroso.
He vivido cada día de mi vida haciéndola feliz pero no fue suficiente, no soy suficiente para ella ahora y estoy haciendo lo correcto al dejarla. No se merece una vida sentenciada a estar atada a un tipo en silla de ruedas. He pensado en esto desde el momento en que desperté esta mañana, al verla sentada en una silla dormida a mi lado, sabía que no querría irse, pero si no podía caminar de nuevo entonces no era lo mejor para ella.
Claro, todo estaría bien por un año o dos pero después de un tiempo comenzaría a resentirse por llevarme sobre su espalda y entonces me dejaría. Lo mejor era dejarla ir ahora y así podría aprender a lidiar con esto por mi cuenta, estaré solo tarde o temprano de todos modos ¿así que por que retrasar lo inevitable?
Después de un rato la enfermera quitó la máscara del rostro y me miró con compasión.
-¿Estás bien? ¿Puedo traerte algo? ¿Llamar a alguien?- preguntó amablemente.
Negué con la cabeza y forcé una sonrisa. No podía soportarlo por más tiempo. No quería a nadie aquí cuando perdiera el control.
-Estoy bien, ¿puedo tener un minuto?- pregunté, mi voz ronca y llena de emoción.
-Claro. Si me necesitas presiona el timbre ¿ok?- sonrió y puso el botón de llamada en la cama junto a mi mano.
-Ahora estoy bien, gracias- mentí.
Me echó un último vistazo antes de salir. Tan pronto como la puerta se cerró no pude soportarlo más, metí las manos en mi cabello y sollocé. Lloré por lo que había perdido. Lloré por darme por vencido. Lloré por lo que pudo haber sido. No había llorado desde que era un niño pero no podía parar. Rogué por la muerte porque eso habría sido más fácil que lidiar con esto, esto era como vivir en el infierno y no era lo suficientemente fuerte para ello.
Después de que me calmé, me tumbé allí adormecido, mirando el techo esperando que la muerte viniera, me cogiera y me sacara de aquí, detuviera el dolor y llenara el hueco vació de donde solía estar mi corazón. Mis padres vinieron pero ni siquiera pude hablar con ellos, ni siquiera pude gritarles por no enviarme a la operación. No podía pronunciar ni una sola palabra porque no me importaban. Nada importaba aparte de Sakura pero ella se había ido. Miré al frente y bloqueé sus palabras, recordando imágenes de Sakura en mi cabeza, sólo así podría sobrellevar los siguientes días.
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Había pasado ya una semana, mi condición anímica sólo empeoraba y no habían grandes progresos en cuanto a recuperar la movilidad en mis piernas, a las diez de la mañana los doctores y enfermeras entraron a mi habitación, discutieron sobre mi por unas cuantas horas, escuché a alguien mencionar algo sobre mi cometiendo suicidio, y sobre tener cuidado o algo así, pero nada de eso importaba. ¿Cómo demonios se suponía que iba a matarme cuando ni siquiera podía salir de la cama?
Un par de horas después escuché un alboroto en el pasillo, no me moleste en abrir los ojos ¿cuál era el punto? No tenía sentido, nada tenía sentido. La puerta de mi cuarto comenzó a abrirse y luego se cerró de nuevo.
-No puedes entrar- dijo la enfermera con severidad. Oh genial otro jodido visitante, ¿por qué no cogían la indirecta y me dejaban en paz?
-Necesito hablar con él.
Mi aliento quedó atrapado en mi garganta, esa era la voz de mi ángel y dolía escucharla. ¿Por qué estaba aquí? ¿Realmente iba a hacerme pedirle que se fuera de nuevo? ¿Podía hacerlo de nuevo? ¿Podía decir las palabras y rasgar mi corazón por segunda vez?
-Él no quiere verte- dijo la enfermera severamente.
-¡No me importa lo que él quiere! ¡Va a verme!- dijo Sakura mientras abría la puerta de golpe.
Lancé los ojos hacia ella y me sentí enfermo, se veía tan triste. Su rostro estaba todo rojo e hinchado por llorar, me sentí como un pedazo de mierda. Quería lanzarme a sus pies y suplicarle que me perdonara, mi lado egoísta estaba regocijándose de que ella estuviera aquí pero el lado más racional, la parte sensible, estaba deseando que se fuera y nunca regresara. Eso era lo mejor para ella y necesitaba que fuera feliz, era lo único que necesitaba en la vida.
-Sé que no quieres verme…pero tengo algo para ti- dijo tímidamente y un tanto dubitativa mientras avanzaba hacia mí y vaciaba el contenido de una caja de zapatos en mi regazo, mientras me miraba.
Miré hacia mi regazo confundido, ¿qué demonios es toda esta basura? Había un cuarto de esbozos de película, un par de botones y una vieja camiseta mía. Una caja de anillos, postales, un pequeño perro de peluche, un alargado globo con feliz cumpleaños impreso en un lateral. Había tarjetas de cumpleaños, tarjetas de navidad, fotografías de nosotros juntos y un par de pedazos de papel doblado entre un montón de otras pequeñas chucherías. Recogí los papeles y los abrí para ver un par de dibujos que había hecho cuando era niño, cartas que le había escrito pidiéndole que viniera a jugar. Había pequeñas notas que había escrito para ella recientemente, diciéndole que la amaba.
La miré confundido, ¿por qué había guardado todas estas cosas? Sólo era basura que debería haber desechado hace años.
-¿Qué es todo esto?- pregunté, mi voz temblando ligeramente porque estaba tratando de no volver a llorar. Me rehusaba a llorar delante de ella, no me había visto llorar desde que tenía nueve y no iba a dejarla verlo ahora.
-Eso, es lo más importante que ha pasado en mi vida hasta este momento. Cada pequeña cosa allí te involucra y guardé todas estas cosas porque significaban mucho para mí. Toda mi vida está en esa caja hasta este momento- declaró, mientras su voz se rompía ligeramente al hablar.
-Y esto- continuó, sosteniendo su mano izquierda y señalando su anillo de bodas- Esto es toda mi vida hasta el día en que me muera- dijo, dejando caer las lágrimas finalmente.
¡Oh Dios ella esta matándome! ¡Detesto verla llorar! ¿Cómo consigo que entienda que estoy haciendo lo mejor para ella, al dejarla libre?
-Sakura, yo...- comencé pero ella me cortó
-Mírame a los ojos y dime que no me amas y caminaré por esa puerta para no volver jamás. Pero será mejor que lo hagas convencido, Shaoran, porque siempre sé cuando me mientes- dijo, mirándome desafiante y a la vez suplicante.
Tragué, no había manera de que le dijera esas palabras, jamás sería capaz de decirle esas palabras.
-Sakura, por favor- rogué.
-¿Me amas o no, Shaoran?- preguntó con la voz quebrada, mirándome a los ojos, las lagrimas empapaban su rostro.
Sabía que no podía mentirle, nunca podría forzar esas palabras a salir de mi boca y aunque pudiera, ella me conocía demasiado bien, vería a través de ello inmediatamente.
-Te amo, Sakura bear, siempre lo haré- dije honestamente.
Ella se limpió el rostro con el dorso de la mano, quitando sus lágrimas.
-Entonces no te atrevas a insultarme de nuevo diciendo que no te amo lo suficiente para esto- dijo con expresión herida. La lastimé al decir eso por lo que podía ver.
-Quiero lo mejor para ti. Estoy pensando en ti- susurré.
Negó con la cabeza.
-¿Crees que ser miserable y vivir sin mi otra mitad es lo mejor para mí? ¿A dónde quieres llegar con esto Shaoran? ¡Siempre has sido lo mejor para mi, siempre!- dijo sorbiendo por la nariz ruidosamente.
-Quizás ya no.
Se acercó a la cama, mirándome a los ojos, haciendo que mi corazón se acelerara y estaba agradecido de ya no estar conectado al monitor así no se daría cuenta.
-¡Deja de actuar como un héroe! Te amo, quiero estar contigo. Si no me quieres entonces eso es otra cosa pero no es así ¿verdad?- preguntó, mirándome esperanzada- Eres mi vida Shaoran. Siempre lo has sido y siempre lo serás.
Tragué saliva, podía ver la verdad en sus ojos, siempre fue tan malditamente terca, era una de las cosas que más amaba de ella.
-También eres mi vida- admití en voz baja.
Me sentí como un cobarde por hacer esto, me sentí tan egoísta por conservarla, cuando sería más feliz sin mí. Debería ser lo bastante valiente para dejarla vivir una vida plena con alguien que pudiera darle todo, pero no lo era. No podía decir las palabras de nuevo, no era lo suficientemente fuerte para partir mi corazón por segunda vez.
Sonrió y acarició un lado de mi rostro y no pude evitar cerrar los ojos saboreando la sensación de su piel contra la mía, hace una hora jamás hubiera pensado que la tocaría de nuevo así que me estaba aprovechando ahora.
-No más charlas sobre ti dejándome. No más charlas sobre ti no siendo lo mejor que me ha pasado. Y no más charlas sobre lo que es mejor para mí- dijo con una leve sonrisa.
-No quiero esto para ti, Sakura- susurré, mirándola suplicante.
Puso su mano en un lado de mi rostro y me miró a los ojos.
-Quiero esto para mí. Te quiero. En la salud o en la enfermedad hasta que la muerte nos separe, eso fue lo que prometimos. Y la última vez que revise, seguías vivo.
-Apenas.
Sonrió y pasó su pulgar por mi labio inferior suavemente.
-Apenas es suficiente para mi, Shaoran.
-Pero quiero ser el único que cuide de ti. Mereces a alguien que cuide de ti Sakura, no debería ser al revés. Ese es el trabajo de un marido, siempre ha sido mi trabajo cuidar de ti.
Ella sonrió y negó con la cabeza.
-Te amo más que a nada, Shaoran. Siempre te amaré y como pareja se supone que cuidemos el uno del otro- susurró. Sus ojos ardiendo en los míos haciendo que la esperanza burbujeara en mi pecho. Realmente no quería irse, podía verlo en sus ojos. En serio me quería, en silla de ruedas o no.
No podía hablar, tenía a la chica más increíble del mundo y la amaba con cada hueso de mi cuerpo. Sólo rezaba para que fuera suficiente para hacerla feliz, que esta versión cambiada de mi fuera suficiente para ella. Quité su mano de mi rostro y entrelace nuestros dedos, mis dedos buscando el anillo de bodas que había puesto allí. No podía encontrar que palabras decirle, no tenía nada, nada en absoluto cruzaba por mi cerebro. Todo en lo que podía centrarme era en ella, su hermoso rostro y lo mucho que la amaba y necesitaba.
-Necesito que digas esas cuatro palabras para mí, Shaoran. Necesito escucharlas ahora- dijo, mirándome suplicante.
Guau, estaba exigente, ¿normalmente no eran dos palabras las que una chica quería escuchar? Sonreí burlonamente.
-¿Cuatro palabras? Oh espera, te refieres a "¿Cómprame un dulce, Shaoran?"- me burlé, regresando a nuestra relación normal.
Se rió y negó con la cabeza, mordiendo su labio mientras se metía en la cama junto a mí.
-Tú sabes cuales son- dijo haciéndose la ofendida.
Reí ante su gesto de niña.
-Te amo Sakura bear- dije besándola suavemente.
Cuando nos alejamos ella sonrió más ampliamente.
-¿Entonces, donas con chocolate?- ofrecí.
Se rió y me miró a los ojos asintiendo.
Sonreí y puse una mano en la parte trasera de su cabeza, acercándola más a mí, nuestros labios casi se tocaban. Su aroma lleno mis pulmones haciendo que los pelos de mi nuca se erizaran con entusiasmo.
Pareció soltar un suspiro de alivio.
-También te amo, Shaoran.
Apreté mi mano en la parte trasera de su cabello y jalé su boca hacia la mía bruscamente. Besándola tan duro que probablemente lastimé sus labios, pero estaba tan desesperado por tranquilizarla. Ella no se quejó, ni me apartó, al contrario, de hecho presionó su cuerpo contra mi torso mientras me besaba con la misma intensidad.
Apartó su boca de la mía ligeramente, presionando su frente en la mía mientras ambos jadeábamos por aliento, no solté su cabello, sólo la sostuve cerca de mí, como si fuera lo único que me mantuviera en esta tierra. En realidad siempre se sintió así para mí, como si fuera el centro de mi mundo, como si fuera la razón de que estuviera aquí.
-Te amo, Sakura Li- susurré.
Se apartó un poco y negó con la cabeza.
-Sakura Kinomoto. Si quieres que sea la Sra. Li entonces tienes que casarte conmigo- bromeó, sonriéndome.
Me reí en voz baja, me encantaría casarme con ella de nuevo. Había partes de nuestra boda en Tokyo que estaban un poco borrosas por el alcohol y me encantaría tener otra oportunidad, así podría recordar cada detalle del día en que me convertí en el hombre más afortunado del mundo.
-Me lo pensaré- tomé aliento jalando su boca de regreso a la mía. Se rió y mordió mi labio inferior en advertencia. Me aparté un segundo.
-Ok, ok, sin mordidas. Supongo que puedo casarme contigo de nuevo- susurré contra sus labios, sonriendo como un idiota.
Rió y tomó aliento mientras estrellaba sus labios contra los míos de nuevo, terminando la conversación.
Ella se aparto después de un par de minutos justo cuando estaba completamente en ello, pero supongo que no podía exactamente tumbarme aquí y hacerlo con mi esposa toda la tarde.
Ella sonrió y se levantó sobre la cama, metiendo su mano bajo su cadera y sacando un prendedor con "S&S mejores amigos por siempre" escrito en él. Hice esto para ella cuando tenía siete años cuando conseguí un rotulador para insignias como regalo de navidad. Ella se rió y lo prendió en la parte de enfrente de la bata de hospital que estaba usando.
-Era un idiota de niño- admití, riéndome. ¡En realidad era bastante vergonzoso que ella lo hubiera guardado todos estos años!
Sonrió.
-¡Eres un idiota de adulto también!- ella me sacó la lengua y agarró la caja de zapatos donde guardaba las cosas que me había tirado. Recogí todo lo que estaba en mi regazo. Había cosas que ni siquiera recordaba, algunas cosas ni siquiera entendía porque las había guardado. Sostuve una piedra, mirándola con curiosidad.
Sonrió y me la quitó, poniéndola de regreso en la caja.
-Me la trajiste de la playa cuando fuiste de vacaciones un año- declaró sonriendo mientras continuaba guardando.
Sonreí, era tan jodidamente dulce que hubiera guardado todas estas cosas.
Me hacía sentir especial que Sakura hubiera guardado todas estas cosas sólo porque le recordaban a mí. Ella casi había terminado de poner todo en la caja. Agarré un envoltorio de tela.
-Por favor, dime que esto no es de cuando tuve un resfriado o algo así...- lo miré asqueado.
Se rió negando con la cabeza.
-¡No! Ábrelo y mira.
Fruncí el ceño y abrí el envoltorio, rezando para que no hubiera algo asqueroso dentro. Una pequeña cosa blanca anidaba en el medio, la miré, no tenía idea de qué demonios era. Lo picoteé con mi dedo y era duro y liso.
-¿Qué es esto, Sakura bear?
Se rió y mordió su labio.
-Es tu diente.
Lo solté sobre la cama y aparté las manos tan rápido como pude, limpiándolas en mi ropa.
-¿En serio? ¡Eso es asqueroso! ¿Por qué guardaste mi diente? ¿Donde conseguiste eso de todas formas?
Ella sonrió y tomó el envoltorio metiendo de regreso el pequeño bulto dentro sin tocarlo.
-Tú me lo diste. A los siete estaba ahorrando para comprarme una muñeca. Estaba lloriqueando de que iba a llevarme una eternidad guardar el dinero de mi mesada y que las tiendas las venderían... Bueno, viniste a casa y te sacaste tu diente flojo, me lo diste y me dijiste que lo pusiera bajo mi almohada y fingiera que era mío, así el hada de los dientes me daría algo de dinero para la muñeca.
¿Lo hice? ¡No lo recuerdo, aunque sonaba como algo que yo haría, supongo!
-¿Guau, era un buen amigo, ehh?- me burlé.
Ella sonrió y puso la caja sobre la silla, metiéndose en la cama de vuelta conmigo, envolviendo sus brazos alrededor de mí suavemente.
-El mejor- susurró, besándome de nuevo.
Estuvimos allí por un largo tiempo, yendo a través de toda esas cosas sin valor que ella llamaba su tesoro, diciéndome lo que la mayoría de las cosas eran y lo que significaban. Los doctores y enfermeras iban y venían, estaba recibiendo analgésicos y estaba agradecido.
Después de dos horas de pequeñas charlas ella se giró y me miró pensativamente.
-Shaoran, ¿puedo hablar contigo sobre algo?- susurró, luciendo realmente incomoda.
Asentí, incapaz de hablar a través del nudo que se estaba formando en mi garganta. ¿Se habrá arrepentido de estar conmigo?
-Entonces...- comenzó, arrugó la nariz un poco como cuando estaba pensando algo realmente difícil.
-Estaba pensando en tus padres.
¡Sentí mi cuerpo relajarse, esto no era sobre nosotros, era sobre mis padres!
-En realidad, no quiero hablar sobre ellos, Sakura bear.
Estaba demasiado molesto con ellos todavía. Habían venido a verme todos estos días y ni siquiera pude gritarles, culparlos por dejar la cirugía y potencialmente arruinar mis posibilidades de caminar. No quería verlos, no quería hablar con ellos, ni siquiera iba a molestarme en discutir con ellos sobre esto. Su decisión me dejó en esta situación, me di cuenta de que nunca sabría si la cirugía hubiera funcionado si la hubiera tenido horas antes y que esas preciosas pocas horas podrían haber hecho toda la diferencia.
Ella pasó su mano a través de mi pecho, jugando con el broche.
-Shaoran, sé que estás furioso y Dios sabe que yo también... Pero ellos no la pararon para lastimarte. Mira, no quiero pelear de su lado, estoy tan molesta con ellos que en realidad no puedo creer que siquiera este hablándote al respecto. Pero... sólo piénsalo un par de días, no hagas nada irracional, ellos te aman.
Suspiré y asentí con la cabeza.
-Sólo dejémoslo por el momento ¿sí? No quiero pensar en ellos ahora- palmeé la cama junto a mí.
-Ven acuéstate conmigo un rato.
Ella sonrió e inmediatamente se acostó a mi lado, estaba siendo tan cuidadosa de mi, que cada movimiento era lento y calculado como si tuviera miedo de mover la cama en caso de que me lastimara o algo. Le sonreí, tratando de no reírme ante su miedo y la expresión preocupada de su rostro.
-¿Qué?- preguntó, cuando me atrapó mirándola.
Suspiré.
-No tienes que ser tan cuidadosa Sakura bear. ¿No es como si fuera a lastimarme ni nada? Podrías clavar algo en mi pie y ni siquiera sabría a menos que me dijeras- traté de hacerlo sonar como una broma, pero incluso yo podía oír la tristeza en mi voz.
Estaba tratando de mantener una actitud positiva, en serio lo estaba pero no tenía idea de cómo iba a hacer frente a no ser capaz de volver a caminar. Sin ser capaz de hacer pequeñas cosas por Sakura, como cargar los comestibles cuando fuéramos a la tienda, empujar el carrito de la compra, cosas que la gente da por sentadas y que ni siquiera se preocupan por ello hasta que no pueden hacerlo más. Todo iba a cambiar ahora, nada volvería a ser lo mismo de nuevo.
Ella frunció el ceño y miró hacia mis piernas.
-Shaoran, deja de pensar lo peor. Dale un poco de tiempo ¿sí?- rogó.
Asentí con la cabeza y besé su frente, poniendo una sonrisa falsa.
-Estoy muy cansado Sakura, ¿quieres dormir conmigo un rato?- pregunté ahogando un bostezo. Podía sentir mis párpados poniéndose pesados.
-Claro- besó un lado de mi cuello, su mano encontró la mía, sosteniéndola fuerte. No podía seguir despierto aunque quisiera.
Desperté con algo pesado en mi entrepierna, gruñí un poco cuando un dolor palpitante comenzó a empeorar en mi espalda. Todo mi cuerpo comenzaba a doler, supongo que era hora de más medicina para el dolor. ¿Cuánto tiempo había estado dormido? Moví el brazo, apretándolo alrededor de Sakura, tratando de acercarla más a mí. Podía decir que todavía estaba dormida por la manera en que respiraba profundamente contra un costado de mi cuello, conocía a esta chica como la palma de mi mano.
Se acurrucó contra mi apretadamente, la cosa pesada en mi entrepierna se movió más abajo, presionando sobre mis muslos, haciendo que el dolor en mi espalda empeorará.
Gruñí y estaba a punto de despertarla para que llamara al doctor, cuando me di cuenta de que en realidad podía sentir un peso sobre mis piernas. Levanté la cabeza y miré hacia abajo un poco sorprendido. La pierna de Sakura estaba encima de la mía. En realidad podía sentir el peso de su pierna, que había echado sobre mí accidentalmente mientras dormía. ¡Podía sentirlo!
La emoción estalló en mi pecho.
-¡Sakura!
Se despertó de un tirón y saltó casi cayéndose de la cama porque prácticamente había gritado en su oído.
-¿Qué? ¿Qué está mal?- chilló, mirándome con los ojos como platos.
Sentí la sonrisa extenderse por mi rostro, agarré su mano y la acerqué a mí de nuevo.
-Puedo sentir las piernas un poco- le dije, observándola mientras las palabras se hundían.
Su boca cayó abierta, sus ojos miraron hacia mis pies. De repente soltó un pequeño chillido emocionado y puso la mano sobre su boca mientras comenzaba a reír. Salto fuera de la cama, rebotando en el lugar como una niñita que acaba de conseguir una muñeca nueva.
-¡Por dios Shaoran! ¿En serio? ¡Oh gracias a Dios! ¿De veras?- preguntó, sus manos revoloteando cerca de mis muslos como si quisiera tocarme pero no estuviera segura de si debía.
Me reí y asentí, podía sentir lágrimas de alivio construyéndose en mis ojos. Era un buen comienzo ¿no es así? Ella chilló de nuevo y entonces se echó a llorar, presionando su rostro en mi pecho. Acaricié la parte trasera de su cabeza y traté de mover las piernas. No podía moverlas adecuadamente pero podía mover mis dedos un poco. Era como cuando has estado sentado en la misma posición por un largo tiempo y tus piernas se entumecen, sabes que están allí y puedes moverlas un poco, pero no tienes mucho control sobre ellas.
Besé la cima de su cabeza. Quizás era cosa de esperar después de todo, quizás entre más esperáramos mejor nos iría, esperaba que no fuera solo un poco de sensibilidad en mis piernas. Esperaba que la movilidad regresara.
Ella sorbió por la nariz ruidosamente y se levantó, limpiándose los ojos, una hermosa sonrisa cruzaba su rostro.
-Le timbraré a los doctores- dijo, su voz toda ronca de dormir y el llanto.
Tomé su mano para detenerla cuando de repente me di cuenta de algo más que también podía sentir.
-Ehh Sakura bear, sólo espera un minuto ¿sí?- le pedí. ¡Mierda, esto era embarazoso!
Ella sorbió por la nariz de nuevo, limpiando su rostro con la manga de su suéter.
-¿Por qué?
Me reí y la jalé un poco más cerca de mí de nuevo.
-Porque me desperté junto a ti, Sakura- grazné, tratando de ocultar mi rostro en su cabello.
Me miró con curiosidad, una ceja levantada, sus ojos rojos confundidos.
-¿Y...?
Me reí y asentí hacia mis pies de nuevo. Ella siguió mi mirada y comenzó a reírse incontrolablemente. Se metió en la cama junto a mí de nuevo, estaba sonrojada.
- Tiendo a tener ese efecto sobre ti en las mañanas- dijo riendo tímidamente.
Me reí mientras ella besaba mi cuello, haciendo que mi cuerpo se sintiera un poco caliente. La deseaba. Incluso a pesar del dolor en mi espalda seguía arreglándomelas para encenderme. ¡Estúpidas, jodidas hormonas! Si pudiera jalaría las cobijas sobre nuestras cabezas y le haría el amor hasta que saliera el sol, pero supongo que era un paso a la vez. Por lo menos ahora sabía que no habría ningún problema...
Traté de pensar en cualquier otra cosa que no fuera ella, así podría aplacar mi cuerpo.
Ella sonrió contra mi cuello.
-Piensa en algo que no sea sexy- se burló, rodando lejos de mí, apoyándose en su codo, mirándome con una gran sonrisa en el rostro.
Después de unos minutos tumbados allí con los ojos cerrados pensando en fútbol, finalmente estaba bien y ella podía llamar a los doctores.
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SAKURA
Los doctores discutieron sobre él por un largo rato. Los miré ávidamente, estaban tocando sus piernas y pies, mordí mis labios cuando vi que Shaoran movía los dedos. Sentí como si mis entrañas fueras a estallar de felicidad, era increíble como algo tan pequeño como un pequeño movimiento podía hacer que todo pareciera correcto en el mundo. Otra resonancia magnética fue arreglada.
Shaoran tenía una sonrisa de felicidad en el rostro todo el tiempo, estuvo aferrado a mi mano con fuerza, como si tuviera miedo de soltarla. Al terminar la revisión el doctor asintió y le dijo que todo se veía genial.
Dejo arreglados los escaners y saqué una silla junto a la cama de nuevo, besando un lado de su hermoso rostro mientras me sentaba.
-Te dije que dejaras de preocuparte- me burlé.
-Sí, sí. Nada de "te lo dije"- dijo, sonriéndome.
Era lindo ver a Shaoran regresar un poco a la normalidad. Rompió mi corazón verlo tan molesto y triste. Shaoran casi nunca se ponía triste por nada, siempre fue el fuerte.
Después de los escaners el doctor nos dio la noticia de que todo se veía como debería. Estaba muy esperanzado en que Shaoran sería capaz de caminar de nuevo pero advirtió que sería un trabajo duro para él.
Todo estaba saliendo a la perfección, mientras las horas pasaban él pudo levantar la rodilla un poco, incluso a pesar de que le dolía la espalda al hacerlo. Al parecer eso era algo normal.
No me dejaron quedarme en el hospital con él esa noche porque ya no estaba en estado crítico. No quería ir a casa a nuestro apartamento, no se sentía correcto quedarme allí sin Shaoran, así que regresé a casa de mis padres. Mi mamá había ido a recoger ropa para un par de días por mi. Me tomó un largo tiempo decir adiós a Shaoran, sentí como si dejara un pedazo de mi atrás cuando salí del hospital, sabía que no podría verlo de nuevo por unas horas.
Sería un mucho trabajo pero Shaoran siempre había trabajado duro, sabía que pondría el doscientos por ciento en ello. Él siempre estaba listo para un reto y nunca fallaba.
Se quedó en el hospital doce días más. Los doctores estaban muy complacidos con él, estaba fuera de la cama y en una silla de ruedas. Podía mover las piernas pero era un gran esfuerzo para él, podía ver el sudor formándose en su frente cuando lo intentaba realmente duro. El deseo de caminar estaba allí, el conocimiento, sólo necesitaba enseñarle a su cuerpo como hacerlo de nuevo. El problema con Shaoran era que nunca le gusto apoyarse en la gente. Shaoran daba, no recibía así que era difícil para él dejar que yo, mis padres, o nuestros amigos nos preocupáramos por él o hiciéramos cosas por él.
Otra cosa que lo molesto fue: que se perdió el gran partido de fútbol. Nuestra escuela había jugado en la final del campeonato estatal sin su capitán y se las habían arreglado para arañar una victoria. Estaba realmente molesto porque se lo había perdido, pero todo el equipo incluido el entrenador, habían venido a verlo esa noche. Habían abarrotado su habitación, gritando y bailando alrededor, fueron expulsados por una enfermera furiosa en diez minutos pero Shaoran lo disfrutó mientras duró. Ellos le dejaron el trofeo, que tuvo su lugar de honor en la mesita junto a su cama.
Después de los doce días Shaoran fue trasladado a un centro de rehabilitación. Al parecer se quedaría allí por seis semanas y trabajarían con él ampliamente, entrenando sus músculos de nuevo.
Se me permitió ayudarlo con su terapia, me enseñaron como ayudarlo a estirar los músculos pero sobre todo era un apoyo moral. Actualmente estaba parada al final de la sala de ejercicios, observando a Shaoran acomodarse a sí mismo, listo para levantarse e intentar caminar de nuevo. Su terapista dijo que necesitaba hacer un poco de calentamiento y luego descansar. Había estado aquí por una semana hasta el momento, dio siete pasos a la vez antes de que tuviera que detenerse y descansar.
-Hey Sakura bear, tengo una idea- dijo en voz baja, mirando alrededor probablemente para asegurarse de que nadie podía escuchar lo que estaba diciendo.
-¿Qué es?
Ajustó el reposa pies y puso los pies en el suelo posicionándose entre los dos carriles así podría sostenerse si lo necesitaba mientras caminaba.
-¿Qué tal si a cada paso que dé, te quitas una prenda de ropa de vuelta en mi habitación?- sugirió, sonriéndome mientras sus ojos recorrían mi cuerpo lentamente.
Me reí, sólo Shaoran podía pensar en eso mientras trataba de hacer algo tan serio e importante. Creo que había estado un poco frustrado porque no habíamos hecho nada más que besarnos por las últimas tres semanas.
-¿Una prenda?- pregunté pensándolo. Me miré a mi misma y conté mentalmente lo que estaba usando, afortunadamente hacia bastante frío hoy así que tenía unos jeans, una camiseta, un sweater y una de sus sudaderas con capucha encima. Incluyendo, la ropa interior y cuatro artículos por los zapatos y calcetines, estaba usando un total de diez prendas hoy.
-Hmm, quizás puedas conseguir mi ropa interior- me burlé, tirando del cierre de la sudadera mirándolo a través de las pestañas.
Él me sonrió y negó con la cabeza lentamente.
-De ninguna manera Sakura bear, voy a tenerte desnuda hoy. ¿Cuántas?- preguntó.
-Diez.
Sonrió, luciendo bastante emocionado por el reto.
-Fácil- meditó.
Me paré al final de los pasamanos, riendo cuando una determinada expresión cruzó su rostro, y sorpresivamente hizo los diez pasos sin problemas.
Se rió y me miró arrogantemente.
-Impresionante- se volvió hacia su terapista que era ajeno a nuestro pequeño trato.
-Creo que he hecho bastante por hoy, voy a regresar a mi habitación- le dijo Shaoran.
Me reí y negué con la cabeza.
-De ninguna manera, prometo que lo haré, pero aun tienes que ir a nadar y esas cosas antes de que termines- dije con severidad. No iba a dejarlo salir de su horario de entrenamiento, podía esperar un par de horas para tenerme desnuda.
Hizo un mojín.
-Bien, supongo que aun conseguiré verte en traje de baño así que no esta tan mal- dijo, rodando los ojos.
También había estado nadando con él cada día, al parecer era una de las mejores cosas que hacer para recobrar su fuerza y control sin poner peso sobre su espalda. Era muy divertido, estuvimos perdiendo el tiempo en el agua un rato.
La policía nos había mantenido al día en la investigación por Daiki. Al parecer se declaró culpable de todos los cargos, así que no habría juicio. Estaba bajo arresto mientras esperaba a ser sentenciado. Un mes después de que todo pasó el mismo policía de la casa de Daiki vino al centro de rehabilitación para decirnos que Daiki había sido sentenciado a seis años en una institución mental por los numerosos cargos de los que se declaró culpable. Parecía nada, estaría fuera más pronto que eso por buena conducta.
Mientras estuviera allí, estaría bajo terapia extensiva para ayudarlo. Al parecer estaba enfermo, le habían recetado medicación para su condición, pero debido a la confidencialidad del paciente la policía no tenía permitido decirnos exactamente que estaba mal con él.
No hablamos mucho de eso, teníamos mucho de qué preocuparnos sin pensar en Daiki. Centramos toda nuestra energía en conseguir que Shaoran mejorara y estaba funcionando, sería un largo tiempo antes de que regresara a la normalidad pero estaría allí con el tiempo.
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CONTINUARÁ…
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