CAPÍTULO 17

SAKURA

Casi salté al auto. Estaba tan emocionada que apenas podía hacer que mis manos dejaran de temblar mientras encendía el auto. Conduje allí prácticamente rebotando en mi asiento. Cuando me detuve en el estacionamiento sonreí y agarré mi celular, enviándole a Shaoran un texto rápido para decirle que estaba aquí. Le gustaba que hiciera eso porque así podía venir a encontrarme en la parte de enfrente o en la recepción.

Había estado haciéndolo muy bien últimamente, aun era un esfuerzo para él, caminar no era una acción inconsciente como solía serlo pero ya no le causaba dolor lo cual era bueno. Todavía se cansaba rápido lo que lo frustraba. Vi en su rostro lo mucho que le dolía tener que pedirme que me sentara con él y tomara un descanso, cuando estábamos paseando por los jardines o algo.

Caminé con lentitud hasta la puerta principal, dándole tiempo de cubrir la corta distancia de su habitación al camino de entrada así podría encontrarme. Cuando abrí la puerta vi su cabeza color chocolate acercarse a la esquina al final del pasillo. Una hermosa sonrisa cruzaba su rostro y no pude evitar reflejarla.

Hoy era un gran día. Shaoran volvía a casa hoy.

-¡Hey, hermosa!- chilló mientras avanzaba hacia mí y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.

-¡Hola!- le devolví el abrazo todavía siendo cuidadosa de él. Me asustaba estar cerca de él, sólo en caso de lastimarlo o algo. Suspiré felizmente cuando su familiar aroma llenó mis pulmones. Odiaba dejarlo por las noches pero no se me permitía quedarme aquí con él en el centro. Esta noche sería la primera vez en dos meses que dormiría en una cama con él y no podía esperar para quedarme dormida en sus brazos.

Acunó mi rostro en sus manos, sus ojos color ámbar ardían en los míos, mostraban la felicidad que había estado creciendo más y más cada día.

-Soñé contigo anoche- susurró, besando mis labios suavemente.

-¿Soñaste conmigo? ¿Qué hacíamos?- pregunté curiosa.

Me sonrió besándome de nuevo suavemente.

-Esto- susurró, jalándome más cerca de él-Y esto- ronroneó, besando mi cuello, haciendo que mi estómago se llenara de mariposas, sus manos se deslizaron por mi trasero apretándolo suavemente.

-¿En serio? ¿Justo en medio de la recepción?- pregunté sin aliento, mientras su lengua subía por un lado de mi cuello.

Se rió y se apartó.

-No, estábamos de vuelta en Tokyo de hecho.

Sonreí cuando mencionó Tokyo, Dios desearía volver allí con él ahora mismo.

-Quizás podamos ir allí de nuevo algún día. ¡Podrías ganar algo más de dinero en las cartas!- me burlé, apartándome.

Sonrió y tomó mi mano asintiendo.

-Definitivamente.

Rastrillé mis ojos sobre él lentamente, Tomando cada perfecto centímetro de él. Se veía tan guapo hoy en tan sólo una camiseta blanca y vaqueros azules, su pelo estaba un poco largo y no dejaba de quitárselos de la frente. Apuesto a que será una de las primeras cosas que querrá hacer cuando llegue a casa, tener un corte, odiaba tener el pelo largo.

-¿Empezamos entonces, Shaoran?- pregunté asintiendo hacia donde estaba la sala de entrenamiento. Sonrió y asintió con la cabeza dirigiéndome a través del pasillo hacia los vestidores.

Después de dos horas de natación y haciendo algunas pesas y ejercicios de resistencia, finalmente estaba firmando la salida del centro para ser un paciente ambulatorio. Le dieron una rutina de ejercicios que iba a seguir por su cuenta.

Cuando terminamos de empacar sus cosas, me senté en la cama mirándolo mientras revisaba todos sus armarios, asegurándose de que tenía todo. Le gustaba tener independencia. Me había dicho que la forma en que su madre se preocupaba por él, lo hacía sentir menos hombre de alguna manera, no quería hacerlo sentir de esa manera así que lo dejé hacer lo que pudiera.

Finalmente Shaoran había comenzado a hablar con sus padres de nuevo hace un par de semanas. Creo que debido a que estaba mejorando había decidido seguir adelante con ellos, si las cosas no hubieran funcionado con la operación, apuesto a que las cosas serian muy diferentes. Estoy bastante segura de que si él estuviera en silla de ruedas, entonces siempre tendría en el fondo de su cabeza lo que podría haber sido, así que no sería capaz de volver a verlos. Las cosas estaban tensas con ellos, todos un poco incómodos porque a pesar de que hablaba con ellos no los había perdonado.

Cuando parecía que finalmente había terminado de empacar, fui a levantarme de la cama pero él negó con la cabeza, poniendo su mano en mi hombro.

-De ninguna manera Sakura bear. Si esta es la última vez que estoy en esta habitación, entonces voy a sacar el máximo partido a esta cama, antes de irnos- declaró, sonriendo mientras se acercaba más a mí, su rostro estaba a centímetros del mío.

Mi mente sólo podía pensar en su cuerpo pero no podía hacer eso, no todavía, no hasta que estuviera completamente bien. Me besó acercándose más a mí, así que no había a donde ir. Sonrió contra mis labios cuando se dejó caer encima de mí, besándome profundamente.

Gemí en su boca mientras su mano se deslizaba por mi cuerpo, agarrando mi muslo, moviendo mi pierna para envolverla alrededor de su cuerpo. Al instante me entró el pánico de que pudiera hacerle daño y me aparté de inmediato.

Él gruñó y puso su rostro en un lado de mi cuello.

-Sakura- se quejó.

Acaricié la parte trasera de su cabeza.

-Lo siento. Yo sólo... Shaoran…- murmuré.

Él suspiró y beso mi cuello suavemente.

-Sí, lo sé.

Metí la mano en la parte trasera de su cabello.

-Sólo quiero esperar un poco. Por si acaso. Lo siento- dije honestamente. En serio lo sentía, toda esta situación era mi culpa y quizás sólo estaba empeorándolo para él en lugar de ayudarle.

-No tienes que disculparte Sakura bear. Sé en lo que estás pensando y está bien- susurró, besándome de nuevo. Se quitó de encima de mí y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura poniéndome encima de él, en cambio. Al instante tome el peso sobre mis manos y rodillas así no lo lastimaría. Se rió y pasó sus manos por mi espalda, agarrando mi trasero y bajándome sobre él.

-Sé que estas preocupada de hacerme daño, pero creo que esta posición funcionara muy bien. Podría descansar y dejar que hagas todo el trabajo- bromeó meneando las cejas hacia mí. Me reí incómodamente.

-Shaoran, sólo un poco más. ¿Por favor?- supliqué, necesitaba que dejara de hacerme esto, porque cada vez que lo hacia mi voluntad de decir que no se desquebrajaba un poco más. Sonrió, su sexy y pequeña sonrisa que me gustaba tanto, asintió.

-¿Sabes lo que realmente soñé anoche?- preguntó, cambiando de tema.

Me bajé sobre él un poco más pero aun siendo cuidadosa.

-¿Qué?- sonrió y metió el pelo detrás de mi oreja, sus dedos acariciando mi mejilla suavemente, haciendo que mi piel cosquilleara donde la tocaba.

-Estábamos en Tokyo como dije pero nos casábamos de nuevo.

Sonreí.

-¿Lo hicimos?- pregunté, mi corazón comenzaba a retumbar en mi pecho. No creía que Shaoran quisiera casarse conmigo de nuevo, por lo general cada vez que lo mencionaba cambiaba de tema inmediatamente. Quizás se sentía un poco apresurado. Quizás estaba secretamente agradecido de que no estuviéramos casados tan jóvenes. Asintió y beso la punta de mi nariz.

-Sí y te veías hermosa en tu vestido blanco- tragué saliva, ¿estaba listo para hablar de esto ahora?

-No creí que quisieras casarte conmigo de nuevo...- dije, frunció el ceño y me miró como si estuviera loca.

-¿Estas bromeando? Por supuesto que quiero casarme contigo, eres el amor de mi vida. Sólo quería esperar un poco antes de que habláramos al respecto, quería asegurarme de que estabas bien siendo atada a alguien como yo.

¿Alguien como él? ¿En serio todavía no entendía lo mucho que lo amaba?

-¿Por qué no iba a querer estar atada al chico más perfecto del mundo?- pregunté, dejando pequeños besos a lo largo de la linea de su mandíbula, haciendo que sus manos se apretarán en mis caderas.

Gimió sin aliento, tirando de mi trasero de nuevo, así presionaba contra su entrepierna con fuerza, podía sentir cuan excitado estaba y comencé a sentirme culpable de nuevo. Era un chico y no había tenido nada de atención física en ocho semanas, probablemente eso lo estaba matando.

-Me preguntaba, Sakura bear...- su voz se fue apagando cuando mordí su barbilla suavemente.

-¿Qué?- susurré, lamiendo el borde de su oreja.

-¡Cielos Sakura, no puedo concentrarme cuando me haces eso!- se quejó. Me reí y me aparté de él un poco, mirándolo a los ojos, moviendo la cabeza para que continuara. Tomó una respiración profunda, luciendo un poco nervioso mientras tomaba mi mano izquierda, girando el anillo de compromiso en mi dedo. Ya no usaba más mi anillo de bodas, me lo quité y lo había colgado en mi collar en su lugar, porque técnicamente no estábamos casados. Shaoran se negó a quitarse el suyo, sin embargo.

-Sakura, sé que ya te lo pregunté una vez ante y dijiste que sí, pero las cosas han cambiado un poco desde entonces...

Tragué en voz alta.

-...Yo te amo más que a nada en el mundo. Siempre te amaré y me preguntaba si me harías el honor de casarte conmigo... de nuevo.

No podía respirar, sentí que una sonrisa se extendía por mi rostro y como un centenar de mariposas parecieron tomar vuelo en mi estómago. Shaoran Li quería casarse conmigo de nuevo y no podría estar más feliz al respecto. Él simplemente estaba mirándome con preocupación y me di cuenta de que en realidad no había respondido su pregunta.

Incline la cabeza y lo besé suavemente, disfrutando de la sensación de sus labios contra los míos. Besar a Shaoran parecía hacer que todo fuera correcto en el mundo. Me devolvió el beso de inmediato, enredando sus dedos en la parte trasera de mi cabeza, jalándome imposiblemente más cerca de él.

Para el momento en que nos apartamos ambos estábamos sin aliento. Lo miré a los ojos y sonreí.

-Por supuesto que me casaré contigo Shaoran- susurré. En serio, no tenía idea de lo mucho que lo amaba, haría cualquier cosa por él y sin embargo, todavía se preocupaba de que cambiara de opinión. Quizás se había vuelto loco o algo.

Sonrió mientras pasaba su mano por mi espalda.

-Gracias Sakura bear. Voy a ser un gran marido, no te arrepentirás.

Restregué mi nariz contra la suya suavemente.

-Sé qué tipo de marido serás- sería el mejor marido del mundo, lo sabía por experiencia personal.

.

.

SHAORAN

No podría estar más feliz, tenía a la chica de mis sueños sentada encima de mí y acababa de aceptar casarse conmigo. Nada podría hacer este momento mejor.

-¿Estás listo para irnos?- preguntó, acariciando mi rostro suavemente.

Asentí con la cabeza, no podía esperar a salir de este lugar. Ella sonrió y se quitó de encima de mí, resistí la urgencia de tirarla sobre mí de nuevo, la había extrañado como un loco anoche, lo mismo que había hecho cada noche desde la primera vez que se fue cuando estaba en el hospital. Sakura se sentía como mi hogar y no tenía suficiente de su tiempo o atención. Me tendió una mano ayudándome a levantarme de la cama. Odiaba necesitar ayuda para las cosas pero supongo que no había nada que pudiera hacer al respecto.

Ella fue por mi maleta así que tomé su mano, besando el anillo de compromiso que aun llevaba, antes de tomar la manija de la maleta. Era para arrastrar así que no tenía que levantarla de todas maneras, ella estaba siendo más cuidadosa de lo usual.

Me despedí de todo el personal a mi salida, ignorando a la enfermera que había estado tratando de evitar porque era una ligona obsesiva. En serio era terrible, no era demasiado mala enfrente de Sakura pero en las tardes bordeaba al acoso sexual. No podía quitar la sonrisa de mi rostro cuando salí por la puerta principal por última vez, dirigiéndome al auto. Sakura nos llevaba de vuelta a casa de sus padres. Íbamos a quedarnos allí por un tiempo así podría recuperarme un poco más. Nuestro apartamento estaba en un segundo piso, así que ellos habían ofrecido quedarnos en su casa por un mes o algo así, por lo que no tendría que subir y bajar escaleras penosamente para llegar a casa. Al parecer habían convertido una de las habitaciones de la planta baja en un dormitorio para nosotros.

Cuando llegamos eché un vistazo a la casa de mis padres, al lado. En realidad no quería tener nada que ver con ellos nunca más pero Sakura era Sakura, me había convencido de darles una segunda oportunidad.

Salí del coche y sostuve la mano de Sakura con fuerza. No podía esperar por algo de tiempo para ella y para mí.

Sabía que iba a hacerme esperar para poner mis manos sobre ella, pero por lo menos podría abrazarla esta noche mientras dormía y estaba emocionado al respecto. Podía esperar por sexo, podía esperar para siempre si ella quería. En realidad pensaba sugerirle que esperáramos hasta después de que estuviéramos casados de nuevo, así podría darle la noche de bodas adecuada que nos habíamos perdido la última vez porque se había quedado dormida en el bar.

Caminamos hasta la puerta principal, ella se veía extrañamente emocionada. Abrió la puerta y asintió para que entrara primero. Cuando entre, la habitación estallo en vítores y aplausos. Miré alrededor y vi a todos nuestros amigos parados alrededor, globos por todas partes pancartas en el muro que decían bienvenido a casa. Sonreí cuando me di cuenta de porque se veía tan emocionada. Ella había arreglado una fiesta de bienvenida a casa para mí.

Me reí y la jalé más cerca de mi cuerpo, besando la cima de su cabeza y ella me abrazo, sonriendo felizmente.

Eriol y Yamasaki vinieron corriendo y me dieron un abrazo.

-¡Hey, por fin estás fuera!- chilló Eriol sonriendo como un idiota.

Miré alrededor y vi a todo el equipo de fútbol de pie allí, comiendo y bebiendo, riendo. Me sentí un poco abrumado de que todas estas personas vinieran por mí, realmente tenía muy buenos amigos.

-Si, por fin- los abracé de vuelta a ambos, todavía un poco sorprendido de que todos estuvieran aquí, no esperaba esto en absoluto. Eriol me llevó hacia la comida, la mesa había sido dispuesta para mí, todos mis platillos favoritos estaban allí, ella se había esforzado demasiado y realmente era un tipo afortunado por tenerla.

Mis padres también estaban aquí, literalmente se limitaron a decir hola y bienvenido a casa antes de que se excusaran y volvieran a su casa. Creo que sabían que no debían empujar demasiado.

Los padres de Sakura también estaban allí. Me había estado llevando muy bien con ellos el último par de semanas, realmente eran buenas personas habían ido a visitarme cada día al centro. De hecho todos habían estado geniales, mis amigos también me habían visitado cada fin de semana sólo como apoyo moral. En cierto modo, no me había dado cuenta de lo afortunado que era hasta que todo pasó.

-¿Sr. Fujitaka, cree que podría tener unas palabras con usted en privado?- pregunté, había algo que tenía que hacer.

-Claro. ¿Quieres salir al porche o algo así?- sugirió, señalando la puerta lateral.

-Sí, genial- tragué nerviosamente, mis manos estaban comenzando a sudar ligeramente. Lo seguí fuera de la casa. Cuando estuvimos afuera me fui directo a la mecedora del porche, necesitando sentarme un par de minutos.

Fujitaka se sentó junto a mí, mirándome con curiosidad.

-¿Hay algo mal?

Negué con la cabeza y me pasé la mano por la cara tratando de calmar mis nervios.

-No, sólo necesito pedirle algo y estoy un poco nervioso al respecto- admití.

Se rió y palmeó mi rodilla.

-Puedes pedirme lo que sea. ¿Qué pasa?

Tomé una respiración profunda.

-Sabe que amo a Sakura ¿verdad?- comencé. Él asintió, frunciendo el ceño, obviamente confundido en cuanto a dónde iba con esta conversación.

-Bueno, sé que somos jóvenes…pero aún así quiero pedirle permiso para casarme con su hija. Sé que debería haberte preguntado antes, tradicionalmente debería habérselo pedido hace mucho tiempo pero es mejor tarde que nunca ¿no?- me estremecí un poco, sintiéndome mal por habernos escapado para casarnos, Sakura me había dicho que se su padrastro se sintió un poco estafado la última vez.

Se rió luciendo un poco aliviado.

-¡Me habías asustado por un minuto! Se recostó contra la mecedora y pasó una mano por su cabello.

-Shaoran sé que tú y Sakura son el uno para el otro y no podría desear un mejor chico para ella, realmente no podría. Lo único que siempre había deseado para ella es que fuera feliz en su vida y tú la haces feliz- palmeó mi pierna de nuevo cariñosamente.

Sonreí.

-¿Así que eso es un "Sí Shaoran, puedes casarte con mi hija"?- pregunté sintiendo la emoción dentro de mí.

Asintió con la cabeza.

-Sí Shaoran, será un honor llamarte yerno.

Sonreí y le tendí una mano, el alivio inundó mi cuerpo. Agarró mi mano con fuerza, una enorme sonrisa cruzaba su rostro.

-Gracias. No escaparemos esta vez. Queremos casarnos aquí, en una iglesia. Estoy seguro de que a Sakura le encantará que sea quien la entregue en el altar- dije.

Se rió.

-¿Supongo que será mejor que rompa el fondo de bodas que he estado pagando desde que me casé con Nadeshiko, eh?- dijo riendo.

-Creo que será lo mejor- me reí. Me di cuenta de que él no había soltado mi mano lo que era un poco extraño.

Su rostro se volvió serio.

-Shaoran, te quiero como a un hijo, en serio lo hago. Sé que amas a mi hija lo cual es la única razón de que permita que ustedes dos se casen tan jóvenes- sus ojos se clavaron en los míos y me moví un poco incómodo en la mecedora bajo su intensa mirada.

-Pero si lastimas a mi hija, juro que te mato yo mismo ¿entiendes?- preguntó con severidad.

Quería reír pero debido a que estaba siendo tan serio. Mantuve mi rostro plano mientras asentía.

-Por supuesto. Nunca la lastimaré, lo prometo- dije.

Él asintió en señal de aprobación y finalmente soltó mi mano, su rostro ablandándose de nuevo mientras sonreía y sabía que la amenaza había terminado. Sólo estaba cuidando de su hija y no podía dejar de admirarlo, quizás amaba a Sakura tanto como yo, rápidamente deseché la idea, nadie amaba a alguien tanto como yo amaba a Sakura, simplemente no era posible.

-Gracias por dejarnos quedarnos aquí- dije, recostándome contra la mecedora, sonriendo agradecido.

-Es agradable tenerte aquí de nuevo. Quédate tanto como necesites ¿ok?- palmeó mi rodilla de nuevo.

Iba a responder cuando se abrió el mosquitero de la puerta y Sakura salió, mirándonos con curiosidad. Sonreí y ella se dirigió hacia nosotros sentándose en el espacio entre su papá y yo.

-¿Todo está bien?- preguntó, mirándonos con preocupación. Asentí y deslicé mi brazo alrededor de sus hombros.

-Todo está perfecto, Sakura bear.

-Ustedes dos no se queden aquí afuera demasiado tiempo. Hay una fiesta allí dentro, la gente vino aquí para verte, Shaoran- dijo mientras entraba a la casa.

Sakura subió sus rodillas, acurrucándose contra mí, mientras apretaba mis brazos alrededor de ella. Suspiré felizmente mientras nos sentábamos en la mecedora por un rato, ninguno de los dos habló, sólo sostuve a Sakura en mis brazos. Todo era justo como debería ser.

.

.

Todo estaba arreglado, no había nada más que hacer o de que preocuparme. Todo lo que tenía que hacer era relajarme, disfrutar y memorizar cada segundo de hoy.

Habíamos estado planeando esto por el último par de meses y finalmente estábamos aquí. Las cosas habían vuelto a la normalidad ahora, mi espalda y piernas estaban en perfecto funcionamiento, regresamos a vivir a nuestro apartamento. Me había graduado de la escuela superior e iba a comenzar mi trabajo ideal en tres semanas. Sakura comenzaba su último año en un mes, sería raro que ella fuera a la escuela y yo al trabajo, estaba acostumbrado a verla todo el día, todos los días, así que este iba a ser un gran paso. Tenía la sensación de que nos haría apreciarnos el uno al otro más cuando finalmente volviéramos a estar juntos, no obstante.

Eriol estaba parado junto a mí, chasqueando pequeñas observaciones sobre que aún tenía tiempo de cancelar y huir. Sabía que estaba bromeando, sin embargo, él sabía lo mucho que amaba a Sakura así que no era algo que fuera a ocurrir.

Juguetee con mi pañuelo, asegurándome de que lucía bien. Quería que todo fuera perfecto hoy, Sakura se merecía un día perfecto. Ella había sido una roca para mí desde que todo pasó, tan fuerte y reconfortante que me quitó el aliento.

Eche un vistazo en la habitación. Las personas estaban sentadas en los bancos, charlando y sonriendo, todos vestidos de punta en blanco. Mi familia y la de Sakura, todos sentados en bancos de madera, esperando ansiosamente el espectáculo.

Vi a la Sra. Nadeshiko sentada en la parte delantera, con pañuelo en mano, secándose los ojos con una sonrisa de felicidad en el rostro. Atrapé su mirada y ella me sonrió, sorbiendo por la nariz y mirándome con cariño. Supongo que siempre supo que este día llegaría, siempre nos dijo que un día nos casaríamos y aquí estamos.

No podía esperar a que esta ceremonia terminara. No es que quisiera dejarlo ni nada, simplemente no podía esperar a que Sakura fuera la Sra. Li de nuevo. Es sorprendente lo rápido que uno se acostumbra a todo y cuando descubrí que técnicamente no era mi esposa fue como una pequeña garra aplastante ¡necesitaba poner de vuelta mi anillo en su dedo y rápido!

Además una vez que la boda y la fiesta hubieran terminado, conseguiría llevar a mi esposa a una pequeña habitación de hotel de lujo con la enorme cama con dosel que había reservado y finalmente consumar nuestro matrimonio como es debido. Luego tendríamos dos semanas en una playa a solas, así que no podía esperar.

Escuché un ruido detrás de mí, así que miré hacia atrás para ver al sacerdote de pie allí, estaba listo. Me dio una pequeña sonrisa y sentí mi corazón acelerarse ¿significaba que ella estaba aquí? Tomé un aliento tranquilizador y miré a Eriol, él sonrió y me dio una palmada en el hombro. Simplemente me pareció justo que fuera mi padrino de boda por segunda vez, no sólo porque era mi mejor amigo sino porque la tradición decía que tenía que conectar con la dama de honor y estaba bastante seguro de que Daidouji me mataría si elegía a otra persona.

Habían estado saliendo por los últimos cuatro meses, ellos habían conectado bastante antes de eso pero Daidouji le había dicho a Sakura que se decidió a intentarlo después de mi accidente. Dijo que se dio cuenta que la vida era demasiado corta para estarse preocupando por salir lastimada y que tenía que tomar su oportunidad antes de que alguien más lo atrapará, al parecer, esas fueron sus palabras exactas.

La música comenzó, señalando que estaban aquí. Me reí en voz baja, mis manos sudaban, mis pies picaban por correr a la puerta principal y verla más rápido, la espera era como una agonía. No la había visto desde anoche porque ella quería apegarse a la tradición y me echó fuera de nuestro apartamento para la buena suerte. En su lugar, dejó que las chicas se quedaran. Sin embargo, no pude evitar llamarla anoche, sólo para asegurarme de que no había cambiado de opinión y me dejara plantado. Terminamos hablando por una hora sobre cualquier cosa al azar antes de que se quedara dormida mientras hablaba conmigo, podía escuchar su respiración pesada a través del teléfono.

Escuche a Eriol gemir junto a mí y miré su rostro. Se había dado la vuelta y estaba viendo en la otra dirección, una expresión lasciva en su rostro, una pequeña sonrisa tirando de las esquinas de su boca. Me di la vuelta para ver lo que estaba mirando y me di cuenta de que no era un qué, si no un quién. Daidouji estaba caminando por el pasillo en un vestido "blanco" con una cinta amarilla atada alrededor de la cintura. El pelo recogido en un moño elegante, se veía bien. Ella le sonrió a Eriol, sonrojándose un poco mientras avanzaba por el pasillo.

Cuando llegó al final se paró a un lado del pasillo antes de volverse a mirar la puerta con expectación.

¡Oh Dios era ella!

.

.

.

CONTINUARÁ…

.

.

.